Un país satisfecho




España un país satisfecho


Cuando yo era pequeño se decía que era este un país de extremos, un invierno frío y un verano abrasador, una España de izquierdas y otra de derechas, madridistas y barcelonistas, vino y cerveza, meapilas y correcuras, seguidores de Joselito y de Belmonte, devotos de la Pilarica y devotos de la Macarena. Todo se reducía a dos imágenes contrapuestas, y digo bien reducía, porque es una reducción a una visión simple. La sociedad española, gracias a Dios, era y es mucho más compleja. No es tan fácil explicar lo que pasa sobre esta piel de toro.

Si tengo que hacer una visión simplista de mi país, prefiero decir que es una tierra de parones y acelerones. Durante muchos años España apenas se movía, apenas pasaba el tiempo mientras que en el resto de Europa, el final de la segunda guerra mundial traía grandes cambios sociales, políticos y económicos, en este país se dormía una larga siesta y el que despertaba podía encontrarse con serios problemas.

Hay sectores interesados en hacer una lectura amable de la dictadura pero yo no lo recuerdo así, precisamente amable, y eso que era un niño, y además “un niño bien”, “un niño pera” como me definió no hace mucho en un entierro un familiar de esos que solo ves en los entierros. Fulanito, ¿te acuerdas del primo Juan Carlos?, si - dijo Fulanito - ¿Tú eras aquél niño pera?, me dijo. Y me pueden contar muchas cosas, me pueden intentar engañar con muchas historias, pero lo que he vivido en primera persona no. Por ahí no paso.

Pero no me quiero desviar, algún día os contaré las memorias de un niño en la época de Franco. Lo que quería expresar es que el camino que otras naciones cercanas hicieron durante cuarenta años, nosotros lo hicimos en diez. La transición hacia la democracia, la secularización de la sociedad, el tránsito del pleno empleo al paro estructural, coyuntural y funcional, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, el divorcio, las nuevas formas de familia, los nuevos debates morales, los sindicatos y sus reivindicaciones, los empresarios y sus reivindicaciones, las nuevas formas de ver la cultura más allá de los Coros y Danzas de la Sección Femenina, los nacionalismos, los Estatutos de Autonomía, el café para todos, el Estado del Bienestar, el destape, la revolución sexual, el aborto, la educación, la modernidad, la Movida y la posmodernidad, la Comunidad Económica Europea y cien mil cosas más. En sólo diez años, para bien o para mal – yo creo que en general para bien -, de 1975 a 1985, nos pusimos al día y a este país no lo reconocía ni su madre, no nos reconocíamos ni nosotros mismos y veíamos aquella siesta como una lejana pesadilla. Aunque dejamos algo de basura debajo de la alfombra que ahora nos empieza a molestar. Parones y acelerones.

Y la entrada en la Comunidad Europea nos trajo fondos, nos pusimos al día en infraestructuras, nos dimos cuenta de que en Latinoamérica hablaban la misma lengua y empezamos a comprar y vender. Crecimos. Fuimos nuevos ricos y nos comportamos como nuevos ricos (1). ¡Hala a construir!, ¡a llenar las calles de BMW y Porsche Cayenne!. ¡Viva el crédito!, ¡viva la libre empresa!, ¡viva la mano invisible que regula el mercado!, ¡vivan los productos financieros!. ¡Hemos superado a Italia!, ahora a por el Reino Unido.

Y vino el parón. En seco. Una burbuja financiera estalló en Estados Unidos y asoló al mundo. En nuestro suelo patrio la burbuja mundial se unió a nuestra propia burbuja y estallaron juntas. Y la economía empezó a ir mal, muy mal. Empezaron a pagar los de siempre. Había que salvar al sistema financiero que había esquilmado todo lo que había podido, pues que el Estado saque la chequera y  nueve mil millones de euros para empezar a hablar, que del crédito ya hablaremos. Otros ocho mil para obras públicas a ver si la crisis pasa pronto. Sólo invertía el Estado. Del superávit se pasó al déficit.

Grecia cayó, Portugal cayó, Irlanda cayó. Italia y España al borde del abismo. Vaya, los mercados van a por los países más civilizados. En Bruselas nos ponen firmes, en Berlín y París nos castigan, Obama coge el teléfono y desde Washington amenaza. La ortodoxia neoliberal, el dogma nos golpea en la mandíbula. Adiós Estado del Bienestar, copago, colas de espera, colegios sin calefacción y niños congelados, pensiones congeladas como los niños. Hay que darles un buen palo a los funcionarios, ¡qué se creerán esos privilegiados!. Brotes verdes, ¿pero dónde están los dichosos brotes verdes?. Adiós a los derechos de los trabajadores, hay que flexibilizar, aumentar la productividad, bajar salarios, aumentar horarios - ¿pero hay más trabajo?, no, pero hay que aumentar los horarios -,  hacer sacrificios, reforma laboral, otra reforma laboral porque la anterior era insuficiente, atrasar la edad de jubilación - ¿pero qué hacemos con los jóvenes? , no lo sé, pero hay que atrasar la edad de jubilación -. Hay que prejubilar - ¿pero no decimos que hay que retrasar la edad de jubilación?, ¡ah coño!, tienes razón, ¡hay que buscar otro nombre!, ¿separación incentivada del trabajo?. Paro y más paro. Miedo, mucho miedo.

Así que nuestro entusiasmo se nos fue por el sumidero y, como los que mandaban lo habían hecho mal, entregamos el poder absoluto a otros que no lo harán mejor.

¿Pero qué piensa la gente de todo esto?. En España tenemos el Centro de Investigaciones Sociológicas que hace un informe mensual o bimensual del estado de la opinión pública al que llaman barómetro social. Es un buen ejercicio echarle un vistazo de vez en cuando (2).

El barómetro tiene una encuesta con preguntas fijas y otras que van cambiando. Me interesa especialmente la de diciembre de 2011, porque en febrero se ha publicado otro, pero las preguntas variables no son tan interesantes.

A la pregunta de cómo calificaría el encuestado la situación económica actual, el 86,6 % piensa que es mala o muy mala, el 11,9 regular y sólo un 1,2 % piensa que es buena. Ni que decir tiene que no hay nadie que piense que la situación es muy buena.

Sólo un 3,1% piensa que la situación económica actual del país es mejor que la del año pasado. Igual el 39% y peor el 56,4%. Y, ¿el año que viene?, pues un 21,2 % piensa que será mejor, el 35,9 igual y el 29,6% piensa que será peor.

Respecto de la situación política del país los encuestados responden en el 7,8 de los casos que es buena, un 30,8% piensan que es regular y 53% piensa que es mala o muy mala.

Como es lógico la encuesta responde al estado de ánimo que uno supone que, después del bombardeo de malas noticias, el pueblo español debe tener.

Respecto a problemas concretos la encuesta pide que se elijan tres de una lista, es decir, lo que se denomina multirrespuesta. El problema del paro lo ha señalado el 83,2 de los encuestados, los problemas de índole económica  el 53,6%, los partidos políticos 17,8% y la corrupción y el fraude el 12,3%. Lejos queda el terrorismo con un 1,2%, lo que no hace mucho era el principal problema para los españoles.

Otra pregunta interesante, que también es de respuesta múltiple, es ¿Y cuál es el problema que a Ud. personalmente le afecta más?. El 45% ha señalado el paro, el 43,3 los problemas de índole económica y 8,2 % las pensiones. Es muy curioso en esta cuestión hay una tendencia más clara hacia el bolsillo de cada uno, los políticos afectan personalmente sólo al 4,3%.

Hasta aquí todo es lógico, existe un pesimismo claro, normal cuando te desayunas cada día con la prima de riesgo y las amenazas del Gobierno de turno o de la Confederación de Empresarios. De tal forma que en tu fuero interno rezas lo de aquel viejo chiste: “madrecita que me quede como estoy”. Y el miedo te hace maleable, flexible, dispuesto a aceptar recortes en lo que más te interesa, en lo que te hace menos pobre. De tal forma que nada menos que el 50,3 % está de acuerdo con que “hay que sacrificarse en el presente pensando en el futuro”, otro 19,8% opina que “hay que confiar en el futuro porque al final las cosas salen bien” y, un 25,3% - olé por ellos – piensan que “el futuro es tan incierto que es mejor vivir al día”, es decir, algo así como si  lo que  van a comerse los bancos mejor que se lo coman los cristianos.

De todas formas, si el 50% está dispuesto al sacrificio – por cierto habría que aclarar si el suyo o el del vecino – los poderes económicos pueden pensar que todavía hay margen para seguir presionando.

Y para terminar dejo el dato más enigmático, con todo lo que está cayendo, el 68% de los encuestados está muy o bastante satisfecho con la vida que lleva. Parece que es un dato de otra encuesta, de antes de 2008. Ni satisfecho ni insatisfecho se declara el 15,2% y, se declara bastante o muy insatisfecho el 16%, muy por debajo del 23,3% de parados que las estadísticas oficiales nos indican que soporta este país.

Al final, ¿es este un país insatisfecho o satisfecho?. ¿Cómo explicar esto?.  Bueno sinceramente no lo sé, pero podemos hacer alguna hipótesis. Evidentemente no es lo mismo la percepción de lo social que la percepción de lo que le pasa a uno mismo. Se suele aceptar mejor y con más realismo lo social porque es externo a nosotros. Esa sería una explicación psicológica que no acaba de convencerme porque me resulta incompleta.

De todas formas habría otra cuestión, nuestro país soporta casi 5.300.000 desempleados, pero lo hace con relativa paz social. ¿Será por la cantidad de horas de sol que tenemos que nos hace optimistas y plenos de vitamina D? (3), no lo creo, en mi opinión hay dos válvulas de escape de la tensión social. La primera es económica, existe una economía sumergida que alivia el problema, en 2008 se calculaba que era un 23% del PIB, es decir, 240.000 millones de euros. Aunque, como el sector que más contribuía a la economía sumergida era la Construcción, en 2011 se ha reducido al 17%, pero todavía es una pasta.

España, un país con mucho sol, la cifra de abajo son las horas de sol al año por provincia

La segunda válvula es la familia. En España la familia es una institución básica, por ejemplo, en la misma encuesta que estamos estudiando, un 98,9% de los encuestados opina que la familia es muy importante o bastante importante y, todavía queda un 0,5% que considera que es algo importante. No hay nada que resulte tan unánime en nuestro país. Gracias a que la familia es tan fuerte, los lazos de solidaridad familiar contribuyen a suavizar el problema de la falta de ingresos de los parados. El punto negro en este apartado es que según la encuesta de población activa correspondiente al cuarto trimestre de 2011 nos dice que hay alrededor de 1.500.000 de hogares en los que ninguno de sus miembros está trabajando. Esto, aparte de representar un enorme problema humano, es un indicador de los límites del efecto suavizante de la solidaridad familiar.

Así que mucho me temo que, de seguir las cosas así, la paz social será menos pacífica. Ojalá me equivoque, ojalá aparezcan de verdad los brotes verdes y, después de ellos, la economía resurja, y recomience el reparto – aunque sea a la manera capitalista -, para que al final nos llegue algo a nosotros, a los que estamos en la parte de abajo en la pirámide social. Madrecita que me quede como estoy.

Por cierto, ¿adónde han ido a parar los Porsche Cayenne?.

Juan Carlos Barajas Martínez


(1)   Por unificar el lenguaje he puesto la primera persona del plural y me he incluido pero te puedo asegurar, amable lector – probablemente también sea tu caso -, que yo no participé de esa algarabía económica, ojalá hubiera podido pero yo me quedé con mi utilitario, el Cayenne que me tocaba se lo llevó otro.
(2) Se puede acceder a los Barométros del CIS en la siguiente dirección: http://www.cis.es/cis/opencm/ES/11_barometros/index.jsp
(3)   Al releer el artículo me he acordado, en esta broma mía de las horas de sol,  de aquella gran película, “Los lunes al sol”, de Fernando León de Aranoa, protagonizada por Javier Bardem y Luis Tosar, en el que se contaban los problemas de un grupo de parados de larga duración de un astillero de Vigo.  No he podido resistirme a poneros una escena genial


video



Porsche Cayenne GT



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Mi pequeño homenaje a la Constitución de 1812. Esta semana se cumplen 200 años de su promulgación.



¡¡Viva la Pepa!!

TÍTULO PRIMERO
DE LA NACIÓN ESPAÑOLA Y DE LOS ESPAÑOLES


CAPÍTULO PRIMERO
De la Nación española.
Art. 1º.
La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios.
Art. 2º.
La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.
Art. 3º.
La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales.
Art. 4º.
La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.


4 comentarios:

  1. ¿realmente había tantos Porches Cayenne?, yo creo que lo que más había eran BMW. Pero sí se ha hecho mucha ostentación si. Y lo del resultado de la encuesta yo lo explicaría como defensa para no deprimirte, todo va mal pero yo no.

    Anselmo

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    1. Jajaja, pues por mi barrio había un montón, lo cual no dejaba de sorprenderme ya que cuestan entre 65.000 y 125.000 €. Lo que pasa es que ahora se ven muchos menos. Pero es anecdótico, yo sólo buscaba una manera de ilustrar el consumismo enorme que tuvimos hace unos años.
      Lo que dices sobre la encuesta tiene sentido, es la explicación psicológica a la que aludía en el artículo.
      Gracias por leerme Anselmo.

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  2. Ya me estoy acostumbrando a la rutina de leer tu blog. Me sienta bien.
    El artículo de esta semana, es una magnífica descripción científica de la sociedad que vivimos, con la gente como protagonista, que lo es, ya que elige a los que ostentan el poder político. Cuando lo hacen, tienen en cuenta todas estas cosas, desde su burbuja particular.
    El problema es salir de la burbuja, da miedo. Y mientras tanto los poderosos (no me refiero a Rajoy, que es un títere más), a lo suyo: destruir el estado del bienestar, pues no se pueden permitir que 2.500 millones de personas ( de China, India, Brasil, etc.), que están llamando a la puerta del desarrollo, intenten copiar los derechos adquiridos en una pequeña parte del mundo (Europa), que solo tiene 300 millones. Los beneficios caerían de bruces.
    Su objetivo es ese: destruir el estado del bienestar, nunca lo ha sido salir de la crisis. Para eso trabajan nuestros gobiernos, con el apoyo de 20 millones de votantes.
    Prometo moderarme más en el próximo comentario

    Maquilón

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  3. Jajaja, no tienes porque moderarte Maquilón, no insultas a nadie y te expresas con libertad una idea que comparte mucha gente. Y si estudias los pasos seguidos hasta ahora, cómo ha ido desarrollándose la crisis y cómo la quieren solucionar no me parece muy descabellado lo que dices. NO hay pruebas, pero no es descabellado.

    Un abrazo Maquilón y gracias por leerme.

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