La ley de las tarjetas de visita




Esta entrada en el blog de esta semana es un extracto de mi artículo “¡También hay vida en el Planeta Burocracia!” , que temporalmente he quitado de internet.

Se trata de un artículo largo, casi podríamos hablar de un libro o de embrión de un libro que un día me gustaría tener tiempo para darle formato de eso precisamente, de libro.

Durante casi 30 años he trabajado en una organización burocrática y todavía trabajo en ella y, aparte de trabajar, me he dedicado a observar. A observar con mirada crítica, con mirada sociológica y, cada vez que hallaba un comportamiento característico, un patrón, una tendencia, la apuntaba en ese “cuaderno de pensamientos” que nunca se separa de mí y luego reflexionaba acerca de esa idea, de si era cierto que se cumplía el fenómeno con relativa frecuencia y cuáles eran las causas de que el fenómeno existiera.

De esta forma fue surgiendo el artículo, al principio lo fui haciendo en serio, con rigor si no científico al menos filosófico, pero – a partir de cierto momento – me salió esa ironía y ese sarcasmo que llevo dentro y lo hice desde un  punto de vista humorístico. Eso sí, he intentado no perder rigor por el camino.

El artículo original tiene 35 leyes sobre el comportamiento- sobre todo relacionado con la gestión documental – de una organización burocrática, aunque muchas de ellas son aplicables también a organizaciones con otro tipo de estructura.  Todas las leyes cumplen con el mismo esquema, primero un enunciado, alguna definición previa si la hay y la justificación o demostración de la ley. Hoy os pongo un botón de muestra. Ojalá os guste.

En este mismo blog hay otras entradas con más leyes del mismo artículo, son las "Leyes del Correo Electrónico" y la "Ley del Peso de los Trabajos o Ley de la Gravedad Laboral"


Enunciado:
Cuanto mayor es el nivel jerárquico menor es la longitud del nombre del cargo medida en número de caracteres.

Definición:
Se entiende por Índice de Rimbombancia la longitud del nombre de un cargo medida en número de caracteres

Justificación:

Hoy en día parece haber caído en cierta medida el uso de las tarjetas de visita – aunque como en el caso de las corbatas parece que resiste al cambio de milenio sobre todo en el ámbito comercial - , pero ha aumentado enormemente el uso del correo electrónico y la firma que se pone al final de los mensajes ha cobrado importancia. Y lo cierto es que en ambos casos, tarjetas y correo electrónico, se trata del mismo fenómeno, indicar al interlocutor con quién está hablando.

Es algo parecido al “usted no sabe con quién está hablando” de los tiempos del franquismo, pero de una manera más educada. Se trata de impresionar dando rimbombancia a la función que se desempeña.

Ahora bien, cuanto mayor es el nivel jerárquico que se desempeña menos necesidad hay de impresionar y menos necesidad hay de explicar el cargo, por lo tanto el número de caracteres que se requiere  para explicarlo es bastante menor. Podríamos denominar a este número el índice de rimbombancia. Cuanto mayor es, más rimbombante eres.

Por ejemplo, si se dirige un pequeño departamento que se dedica a la tramitación de expedientes que se inician en España pero se terminan en la sede central de Bureaucratic Systems Ltd. en Springfield (Missouri, EEUU), muy probablemente el cargo sea “Jefe del Departamento de Tramitación de Expedientes Iniciados en España y de Decisión en la Sede Central”, a lo que habrá que añadir la enorme retahíla de unidades administrativas que hay por encima de ese departamento.

BUREAUCRATIC SYSTEMS ESPAÑA
Dirección de Administración
Subdirección de Tramitación de Expedientes
Departamento de Tramitación de Expedientes Iniciados en España y de Decisión en la Sede Central

Y he sido condescendiente pues sólo he puesto una profundidad de 4 niveles. Como se puede observar el cargo va aumentando de tamaño conforme se va bajando en la pirámide organizativa.

En cambio, para la tarjeta del Director General, basta con poner Director General, todo el mundo lo entiende. En el primer caso el índice de rimbombancia es 104, en el segundo,   16. Me dan ganas de escribir “c.q.d” o “q.e.d” que viene a ser lo mismo.

Una variedad importante sobre este asunto de los nombres de los cargos, que no puedo dejar de comentar, es la moda relativamente reciente en las empresas de servicios de poner las funciones de su personal en inglés, aunque la empresa tenga su sede en Navalmoral de la Mata y no sea sucursal de ninguna multinacional.

Se ven cosas del estilo de “Manager Business Development & Sales”, esta perla es de una empresa de Barcelona, el señor claro está es un comercial; o bien, “Service Manager. Professional Services”, de una empresa de Madrid y todavía no he conseguido saber  a qué se dedica, o bien, “Technical Advisor. E-Business Division” de una conocidísima empresa comercial española. Querido lector te juro por la gloria de mi madre que estos “títulos” los he tomado de las 10 primeras tarjetas de mi tarjetero.

¿Por qué está moda?. A mi se me ocurren dos razones. La primera es que este comportamiento es una consecuencia de un fenómeno social mucho más amplio que es el prestigio de la lengua inglesa como lengua franca universal, que hace que parezca que si no pones el nombre del negocio o del trabajo en inglés eres, cuando menos, un paleto.

En segundo lugar está el mismo argumento que hemos usado para justificar la Ley de las Tarjetas de Visita, impresionar al interlocutor por medio de la confusión. No se es un  comercial se es un “manager” o no se es un “currito” se es un “advisor”, y uno se queda pensando, “este tiene que ser alguien importante”. Pero todo deriva del mismo error, haber olvidado en nuestra cultura el principio ético de que todo trabajo bien hecho es digno.


Juan Carlos Barajas Martínez


5 comentarios:

  1. 100% de acuerdo: Juan Carlos de Borbón. REY

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  2. jajaja, un honor estar de acuerdo con su majestad!

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  3. ¡Usted no sabe con quién está hablando! Yo soy el técnico responsable del Departamento y Coordinador del equipo de técnicos en centros periféricos, Jefe de escáner y recepcionista ocasional: un pringadillo.

    Esto mismo lo decía yo en broma cuando trabajaba en una constructora, rodeado de ICCP's e ITOP'sque creían que cagaban mármol hasta que la crisis les despertó el sentido del olfato. Tenía múltiples jefes y, donde trabajo ahora (Como dice Rosana, condenado a trabajar con ingenieros por ser ingeniero, en el pecado está la penitencia) tengo muchos más jefes y coordinadores.

    Al hilo de todo esto de los puestos, un amigo de mi padre, que era un verdadero jefe de una empresa pública, le decía: Si quieres saber cómo es fulanito, dale un carguito

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  4. Jajaja pues tienes un índice de rimbombancia muy alto. POr cierto cagar marmol podrá darte caché pero debe ser tremendamente doloroso, seguro q tenían cara de estreñidos. En cuanto al refrán no puede ser más cierto, al menos en España.

    Un abrazo Gentilhombre

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  5. Hola a todos, estoy buscando un artículo de sociología en clave de humor que leí hace mucho tiempo. Se trata de uno en el que el autor divide la humanidad en tontos, inteligentes, buenos y malos, asignando a cada uno una puntuación. llega a la conclusión de que los malos y buenos, mantienen el bienestar global, los inteligentes lo aumentan, y son los tontos quienes lo reducen. Es muy divertido ¿lo conocéis alguno?

    Muchas gracias

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