La democracia como mercado político

 

Resumen

En el texto que va a empezar a leer se describen las bases del proceso electoral y del comportamiento político en el sistema de partidos como si de un mercado se tratara. Un mercado que, en vez de intercambiar bienes y servicios por dinero, se intercambian (según la definición de Schumpeter) promesas electorales por votos

Este artículo tiene la intención de divulgar un modelo del proceso político que puede ayudar a entender el comportamiento político y electoral, por tanto, no tiene la intención de ser un estudio científico. Eso sí, como siempre en este blog, se ha intentado un compromiso entre el rigor y la claridad.

Es una versión actualizada del artículo “La playa de los seis carritos de los helados” escrito en 2012.

Abstract

The text you are about to read describes the basis of the electoral process and political behavior in the party system as if it were a market. A market in which, instead of exchanging goods and services for money, electoral promises are exchanged (according to Schumpeter's definition) for votes.

This article is intended to disseminate a model of the political process that can help to understand political and electoral behavior, therefore, it is not intended to be a scientific study. However, as always in this blog, a compromise between rigor and clarity has been attempted.

It is an updated version of the article "The beach of the six ice cream carts" written in 2012.

Índice

  • El mercado político, sus intercambios y sus fallos
  • El símil de la playa y los carritos de los helados
  • Aplicación del modelo a la política española

 

El mercado político, sus intercambios y sus fallos

El siglo XX fue el siglo de la economía. El dinero ha sido la medida de todas las cosas, el afán de lucro ha sido el motor que ha movido todo lo que es susceptible de ser móvil. Los mercados lo gobiernan todo, son el nuevo ídolo, el becerro de oro, ponen y quitan gobiernos, se autorregulan, se autorregeneran, son anónimos, no responden ante nadie, nunca se equivocan y su palabra es la ley.

El siglo XXI lleva el mismo camino, aunque probablemente – como dice Ernst von Weizsäcker (1) – cuando esté ya bien entrado, allá por 2040 por poner una fecha, se convierta en el siglo de la ecología. Llegado ese momento, cuando – debido a las consecuencias del calentamiento global - una botella de agua mineral cueste lo que una de buen cava, entonces no nos quedará otra que ser ecologistas. Claro que a buenas horas.

Así las cosas, no es de extrañar que en la última centuria la ciencia económica haya sido la más considerada de entre las ciencias sociales y que su influencia haya traspasado los límites de éstas y que algunas teorías económicas hayan sido adoptadas en la ciencia política, la sociología o en la historia. Uno de estos casos es el del estudio de la democracia como un mercado político.

El primero que escribió sobre esto fue Schumpeter (2). Partiendo de la definición de mercado como un mecanismo de decisión colectiva, es decir, de asignación de recursos escasos a fines diversos mediante la interacción entre varios actores, Schumpeter define el mercado político como un lugar donde se intercambia principalmente las promesas políticas de los candidatos por votos de los electores.

Otros intercambios presentes en el mercado del voto serían: los apoyos financieros y organizativos de los militantes de un partido o de un grupo de presión por concesiones en el programa político, los intercambios de gestión de los altos burócratas por partidas presupuestarias concedidas por los gobiernos electos, los intercambios de favores entre un gobierno central y los gobiernos regionales y muchos más intercambios menos obvios que el de propuestas por votos.

Y como todos los mercados, excepto el modelo teórico de los economistas sobre el mercado de competencia perfecta, presenta fallos de mercado.

Aparentemente, el mercado político en democracia tiene una ventaja inicial con respecto al mercado económico, la distribución inicial de los recursos es igualitaria, ya que cada ciudadano tiene un mismo poder: un voto. Sin embargo, en la práctica sabemos que no todo el mundo obtiene las mismas recompensas por su voto, no todos los individuos con derecho a voto tienen la misma capacidad de obtener satisfacción o utilidad, es más, la mayoría nos quedamos frustrados, si no la noche de recuento electoral porque el partido de nuestras preferencias ha ganado, sí nos defraudamos unos meses después cuando vemos que el partido del gobierno no cumple con nuestras expectativas.

El número de partidos es siempre limitado y mucho menor que el número de electores, por lo tanto, no se pueden satisfacer todas las aspiraciones de todos los electores. De tal forma que éstos deben elegir el que se parece más a su modelo de cómo debería gobernarse su país, su región o su ciudad dependiendo de tipo de elección de que se trate. Por lo tanto, se trata de la crónica de una frustración anunciada, en algún momento de la legislatura, más pronto que tarde, una medida o un acto del gobierno te defraudará, es prácticamente imposible que un gobierno – aunque tú lo hayas votado – responda siempre según los criterios que tu habrías elegido en el caso de que tú mismo fueras el gobierno. Y todo esto suponiendo que todos los electores son perfectamente racionales, tienen una información perfecta sobre todos los entresijos de la política, y los partidos y políticos son perfectos. En política, ni el más teórico de los modelos de mercado puede ser de competencia perfecta.

Así que en la práctica no se trata tanto de elegir a tu partido ideal como de elegir al que según tu criterio es el menos malo y no se trata de si te vas a decepcionar o no, sino de hasta qué punto te van a defraudar y en cuánto tiempo lo van a hacer.

Para entender todo este entramado, para comprender cómo sólo puede haber un número limitado de partidos y cómo compiten entre sí, los politólogos que han seguido este enfoque del mercado político han concebido un símil o metáfora muy ilustrativo: la playa y los carritos de los helados.

 

El símil de la playa y los carritos de los helados

Imaginemos una de esas playas a las que vamos todos los veranos. Yo soy madrileño, y como todos los de Madrid, soy un amante de las playas, razones geográficas nos obligan a serlo. En esa playa imaginaria se encuentran tumbados debajo de sus sombrillas grupos de bañistas.

Normalmente los jubilados y las familias con hijos pequeños, de esos de cubo y pala, que se levantan pronto, ocupan los lugares más próximos al agua, y los bañistas jóvenes, más amigos de las copas y aventuras nocturnas y que se levantan por tanto más tarde, van ocupando los lugares más alejados de la orilla y más próximos al paseo marítimo. En cualquier caso, los bañistas van ocupando uniformemente la playa, empezando por la orilla y centro.


A esa playa llega un vendedor con su carrito de los helados. Por ejemplo, ese señor de la foto que ilustra este artículo y que, según el diario El Mundo, fue el primero que hubo en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1892. Se llamaba José Bornay. ¿En qué posición le sería aconsejable a situarse para vender el mayor número posible de helados? Si no introducimos más variables que el coste de recorrer la distancia desde la toalla hasta el carrito es obvio que, para convencer al mayor número posible de bañistas, lo mejor para el Sr. Bornay sería situarse en el centro de la playa.

Supongamos ahora que, al reclamo del gran número de helados vendidos por el Sr. Bornay, se acerca a la playa de Sanlúcar un segundo vendedor. ¿Cuál será su posición ideal? Como cada uno de los vendedores intentará convencer al máximo número de bañistas colocándose de manera que éstos recorran la mínima distancia hacia el helado, lo lógico será que se sitúen relativamente próximos hacia el centro de la playa.

Si viniera un tercer vendedor, en primer lugar, el Sr. Bornay añoraría aquel año de 1892 en el que estaba sólo y, en segundo lugar, se abriría una batalla entre los vendedores ya que los tres desearían permanecer en los aledaños del centro de la playa pero ninguno querría quedarse en medio.

Ahora si sustituimos los bañistas por electores y los carritos por partidos tenemos el comportamiento electoral. Los partidos persiguen la obtención del máximo número de votos, así como los vendedores persiguen la venta del máximo número de helados. Lo electores deciden sobre todo en función de la “distancia” entre su posición favorita y las posiciones de los partidos en el espacio político izquierda-derecha. Los electores tienen preferencias situadas en posiciones relativamente estables de la misma forma que los bañistas suelen colocar las toallas casi en los mismos sitios todos los días, es cuestión de querencia.

Los partidos disponen de mayor movilidad a corto plazo que los votantes-bañistas, ya que pueden modificar sus promesas electorales o seleccionar nuevos temas de campaña de la misma manera que el vendedor puede coger el carrito y moverse un poco más a la izquierda o a la derecha.

La oferta en número de partidos es limitada, muchos carritos en la misma playa no venderían ni un ochavo y no merecería la pena ir a pasar calor a la playa sin bañarse – algo que para mí sería una tortura-. Y, por último, los partidos/carritos ocupan posiciones de equilibrio centristas y próximas entre sí.

En los modelos de competencia entre dos partidos, las posiciones de éstos se sitúan en torno a la mediana de la distribución de las preferencias de los electores. El resultado suele ser robusto, tanto para sociedades en las que prima el consenso como para sociedades polarizadas, produciéndose una convergencia de políticas en torno a posiciones moderadas y posiciones más o menos centristas.

Con tres partidos se suele producir situaciones estables con un partido más a la derecha o más a la izquierda y con menos votantes, si dos partidos intentan ocupar el mismo lugar la competencia elimina a uno de los dos volviendo a la situación de dos partidos.

Existen modelos de más de cuatro partidos en los que el equilibrio se encuentra situándose a pares a ambos lados del espectro político. Cuantos más partidos hay las posiciones de equilibrio son más difíciles de encontrar y los modelos son más cambiantes y menos duraderos.

Aplicación del modelo a la política española

En España, después de casi veinte años de bipartidismo imperfecto se desarrolló, a mediados de la década pasada, un sistema político multipartidista fruto de una crisis en la sociedad española a consecuencia del crack económico de 2008.

No es mala la metáfora la de la playa pues España tiene 7.780 km de costa. Podríamos considerarla como una larga playa con muchos carritos de helados: PP (3), PSOE (4), Unidas Podemos(5), Más País (6),  Ciudadanos (7), Vox (8), nacionalistas catalanes y nacionalistas vascos.  Estos últimos grupos, subdivididos también en el eje de izquierda-derecha, sólo están básicamente interesados en las playas catalanas y vascas lo que descoloca un poco el modelo a nivel nacional, se podría hacer un estudio específico para esas Comunidades Autónomas.

Sin ánimo de ofender o minusvalorar, con el fin de simplificar - se trata de divulgar no de hacer ciencia - vamos a escoger las fuerzas políticas de ámbito nacional, con lo que nos quedamos con ocho carritos de helado. Incluso podrían ser nueve si tenemos en cuenta las tensiones internas entre Izquierda Unida y Podemos, pero hemos dicho que estamos simplificando.

Es grande la potencia de este modelo de la playa, en el artículo anterior, escrito en 2012, dejábamos entrever la posible desaparición de la UPyD (a pesar de haber irrumpido con fuerza en el parlamento) en base a que no es nada fácil nacer y desarrollarse en el centro político teniendo que luchar por hacerse un hueco contra dos poderosos carros de helados; uno al centroizquierda, el PSOE, y el otro al centroderecha, el PP.

En aquel momento ya habían desaparecido dos partidos en ese espacio político: la UCD y el CDS. Y parece que la historia se confirma una vez más con Ciudadanos.

En cambio, es mucho más estable con dos partidos consolidados en el centro, situarse a la izquierda o a la derecha de éstos. El espacio político de Izquierda Unida (y sucesores) se ha mantenido estable a lo largo de los años y parece que Vox ha encontrado un hueco a la derecha del PP, a pesar de que los conservadores han intentado con mucho esfuerzo atraer a los bañistas situados en el ala más derechista de la playa.

Si echamos un vistazo al último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) (9) encontraremos una pregunta muy interesante para el asunto que tratamos. El CIS pregunta al encuestado que se sitúe en una escala ideológica del espectro político entre izquierda y derecha, el valor 1 es lo más a la izquierda posible, el valor 10 lo más a la derecha que se pueda ser. No hay referencia directa a los partidos políticos.




En el siguiente gráfico muestro más claramente este espectro político relacionando esta escala de auto colocación ideológica con los partidos políticos. Trazo unos segmentos de colores que abarcan la parte del espectro ideológico en el que tradicionalmente buscan sus votos los partidos, sus zonas objetivo, ojo, no se trata de colocarlos ideológicamente según sus políticas sino de dónde creen que pueden sacar sus votos, lo que se ha venido a describir con la metáfora pesquera: caladeros políticos.


Si empezamos por la izquierda del PSOE - que he preferido no especificar porque nunca se sabe si van a ir juntos o separados - podemos observar que se centran entre los valores 1 y 4 de la escala del CIS, lo que representa el 38,5% de los bañistas/electores y representaría su techo electoral. Esta situación es estable para ellos pues no tienen que competir en la parte más izquierdista del espectro. Sus problemas principales están relacionados con la división entre distintas fuerzas políticas que componen esta tendencia y la lucha contra la abstención (negarse a comprar helados) que es muy alta en esta zona de la playa.

Los socialistas del PSOE intentan vender sus helados en el espacio central de la playa y en la parte izquierda de la misma cercana al centro, su techo sería entonces de un 58,9% de los electores. Tienen una fuerte competencia en el centro, pues allí sus proclamas tienen que hacerse un hueco entre las de Ciudadanos y el Partido Popular, no obstante, tienen una situación sólida en la izquierda moderada lo que le permite tener resultados estables y ser un candidato permanente al gobierno.

Los conservadores del PP han estado muy cómodos durante décadas como único partido de la derecha, tan solo le salían rivales por el centro político. Su zona objetivo está compuesta por un 51,2% de los electores. La aparición de Vox compitiendo por su derecha ha supuesto una reordenación de sus expectativas, han intentado en primera instancia discutir ese espacio y al comprobar que Vox tiene suficiente solidez para resistir, ha normalizado ideas de derecha extrema y ha llegado a pactos de gobierno en el ámbito regional y local, lo que le ha permitido seguir gobernando a pesar de su pérdida electoral.

Tiene pinta de que Vox ha entrado en la política española para quedarse, al menos por un tiempo considerable. Soplan vientos de extrema derecha en toda Europa y el caso del Frente Nacional francés nos indica hasta que punto pueden normalizarse ciertas ideas que en otros momentos serían consideradas como agresiones a la ciudadanía y a la democracia, y de cómo han encontrado una posición fuerte y estable en el panorama electoral francés.

Vox busca sus votos en el sector más derechista de la población lo que supone un 21% de los posibles electores, incluso más, si tenemos en cuenta que una cosa es la imagen que cada uno tiene de su propia ideología y otra lo que realmente piensa y … vota, que es el concepto en el que se basa la pregunta del CIS. En las elecciones de 2019 obtuvieron un 15% de los sufragios. En cualquier caso, tienen una posición y un espacio estable a la derecha del PP.

Nos queda Ciudadanos. Este partido nació como un partido de centro, incluso con alguna presunción de socialdemocracia claramente desmentida por el día a día de la política y con un historial de lucha contra la independencia de Cataluña que era muy atractivo en el resto de España. Después de obtener unos resultados electorales impresionantes en las elecciones generales de abril de 2019 con 50 diputados, se hundió en las de noviembre del mismo año quedándose con 10 como consecuencia de abandonar el centro político, competir en la derecha y seguir planteamientos electorales que carecían de coherencia política.

Su espacio natural es el centro y la derecha, lo que representa según los datos del CIS, casi el 50% de los electores, un objetivo muy atractivo si no tuviera que competir con todos los partidos políticos a excepción de los de la izquierda del PSOE. Es un espacio electoral difícil, en el que coexisten partidos con mucha tradición y peso. En consecuencia, su discurso político intenta contentar a todos y pierde consistencia. No veo un futuro muy halagüeño para la formación naranja, como hemos visto en el símil de la playa, el centro es un mal sitio para el nacimiento de un partido político.

 

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Notas

  1. Enrst Ulrich Von Weizsäcker (nacido el 25 junio de 1939 in Zürich, Suiza) es un científico y político ecologista alemán.
  2. Joseph Alois Schumpeter (Trest, Moravia, 8 de febrero de 1883-Taconic, Salisbury, 8 de enero de 1950)​ fue un destacado economista austro-estadounidense, ministro de Finanzas en Austria (1919-1920). Estudió en la Universidad de Viena y fue discípulo de Eugen Böhm von Bawerk y Friedrich von Wieser. Enseñó economía durante años en las universidades de Viena, Czernowitz (actual Chernovtsi, Ucrania), Graz y Bonn a partir de 1909. Se radicó en Estados Unidos en 1932 y allí fue profesor de la Universidad de Harvard hasta su fallecimiento en 1950.  Destacó por sus investigaciones sobre el ciclo económico y por sus teorías sobre la importancia vital del empresario, subrayando su papel en la innovación que determinan el aumento y la disminución de la prosperidad. Popularizó el concepto de destrucción creativa como forma de describir el proceso de transformación que acompaña a las innovaciones. Predijo la desintegración sociopolítica del capitalismo, que, según él, se destruiría debido a su propio éxito.
  3. El Partido Popular (PP) es un partido político liberal conservador español situado entre el centroderecha y la derecha política. Fue fundado el 20 de enero de 1989 para sustituir la antigua Alianza Popular (AP).15​ Entre los años 1996 y 2004, así como entre los años 2011 y hasta 2018, fue el partido que ocupó el Gobierno de España, bajo los mandatos de José María Aznar y Mariano Rajoy, respectivamente.
  4. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) es un partido político español que se sitúa en la centroizquierda del espectro político. Desde el 18 de junio de 2017 está dirigido por el secretario general Pedro Sánchez, proclamado durante la celebración del XXXIX Congreso del partido. 
  5. Fundado en 1879 por Pablo Iglesias Posse, durante cien años se definió como un partido de clase obrera, socialista y marxista, hasta el Congreso Extraordinario de 1979, en el que abandonó el marxismo como definición ideológica. Se convirtió en uno de los dos partidos políticos mayoritarios de España, junto con el Partido Popular, habiendo gobernado el país durante la mayor parte del régimen constitucional iniciado en 1978, con las presidencias de Felipe González (1982-1996), José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) y Pedro Sánchez (2018-actualidad).
  6. Unidas Podemos (conocida por las siglas UP y, oficialmente, Podemos-IU),30​ previamente conocido como Unidos Podemos, es un espacio político y coalición electoral española de partidos políticos situados en la izquierda del espectro político formada en 2016. Desde enero de 2020, participa en el Gobierno de España a través de una Vicepresidencia y cuatro Ministerios. Desde su creación, el líder del espacio político fue Pablo Iglesias Turrión, líder también de Podemos, hasta su dimisión el 4 de mayo de 2021, cuando el liderazgo del espacio fue asumido por Yolanda Díaz, exmilitante de Izquierda Unida y militante del Partido Comunista de España.
  7. Más País es un partido político de izquierda con tendencias ecologistas presentado el 25 de septiembre de 2019 por exmilitantes de Podemos.
  8. Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía ​(Cs; anteriormente, C's) o simplemente Ciudadanos, es un partido político español fundado en 2006 en Barcelona, con germen en la plataforma cívica Ciutadans de Catalunya. Es actualmente un partido de ámbito nacional, con representación en el Parlamento Europeo,​ el Senado y el Congreso de los Diputados,​ diversos parlamentos autonómicos​ y numerosos ayuntamientos.
  9. Vox («voz» en latín) ​ es un partido político español fundado a finales de 2013. Su presidente es Santiago Abascal, su vicepresidente es Jorge Buxadé y su secretario general es Javier Ortega Smith. Vox está calificado por especialistas como de ultraderecha, de derecha radical populistan. 7​ o de extrema derecha,​ aunque algunos medios de tendencia conservadora lo sitúan en la derecha del espectro político.
  10. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es un organismo autónomo, adscrito al Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, cuyo fin es el estudio científico de la sociedad española, normalmente a través de la elaboración de encuestas periódicas, por propia iniciativa del Centro o por petición de otros organismos. Desde enero de 2009 el CIS difunde gratuitamente, a través de su página web, todos los archivos de microdatos de las encuestas realizadas por el Centro, junto con la información necesaria para su utilización secundaria por parte de analistas e investigadores. Además de su actividad de realización y archivo de encuestas (a las que se suman algunas investigaciones cualitativas) el CIS edita una revista de investigación, la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Reis) y diversas colecciones de libros especializados en distintas materias de las ciencias sociales. Asimismo, el CIS organiza anualmente un Curso de posgrado de formación de especialistas en investigación social aplicada y análisis de datos y mantiene abiertos diversos programas de fomento de la investigación social.

Bibliografía:

Andrés de Blas Guerrero, Jaime Pastor Verdú: Fundamentos de Ciencia Política, UNED, Madrid 1997

Ernst U. Von Weizsäcker: Política de la tierra, 3ª edición, Madrid 1992

Irene Delgado Sotillos, Lourdes López Nieto: Comportamiento Político, Partidos y Grupos de Presión, Sociología Electoral, UNED, Madrid 2004

Centro de Investigaciones Sociológicas: Bárometro de abril de 2022, Madrid 2022


Licencia Creative Commons

La hiperrealidad de Baudrillard

 

(O como ponernos en disposición de entender un mundo fake)

Jean Baudrillard

La realidad es un constructo creado

por idiotas ingenuos

Dr. Soong

(personaje de Star Trek Picard)

Resumen

La aportación de Baudrillard a la sociología de finales del siglo XX es una manera de entender el mundo que nos toca vivir en el siglo XXI, este artículo es una aproximación a su teoría de la hiperrealidad.

Abstract

Baudrillard's contribution to late twentieth century sociology is a way of understanding the world we live in in the twenty-first century, this article is an approach to his theory of hyperreality.

Índice

  • Emisor-Mensaje-Receptor
  • Simplificación del mundo
  • La hiperrealidad y el fin del mundo
  • Utopías peligrosas
  • Críticas

 

Emisor-Mensaje-Receptor

Durante toda su vida Jean Baudrillard coqueteó con muchos “ismos”, el existencialismo de Sartre (1), el marxismo de Althusser (2), el estructuralismo de Saussure (3), el posmodernismo (del que en su versión radical es el principal autor) y la teoría de comunicación de McLuhan (4) (que no acaba en “ismo” pero es muy importante para nuestro artículo).

Supongo yo que todas estas aportaciones le llevaron a configurar una teoría que explica muy bien cómo es la percepción del mundo que tenemos las personas en la actualidad y de cómo somos cómplices necesarios en una especie de desastre cultural que padecemos.

Para entender la original teoría de la hiperrealidad de Jean Baudrillard (5) voy a empezar por recordarle al tenaz lector la Teoría de la Comunicación. En toda comunicación hay un emisor, un mensaje que se transmite, un canal a través del cual se transmite y un receptor. Este es un esquema simplificado del que, a finales de los años cuarenta, propuso Claude Shannon (6) en su teoría matemática de la comunicación (7).

En el esquema, el emisor puede ser una persona, un dispositivo electrónico, un artista o cualquier persona, animal o cosa que quiere comunicar algo. El mensaje es una información, de mayor o menor en tamaño, que no es sino un subconjunto de la realidad que observa el emisor. El canal de la comunicación puede ser oral, escrito, un par de cables de cobre trenzado, el aire mediante ondas electromagnéticas o una obra de arte que una al artista y al observador diletante. Y por último, el receptor puede ser una persona, un grupo de personas, un observador diletante por supuesto, un dispositivo o cualquier persona, animal o cosa dispuesta a recibir información e intentar entenderla.

Para comprender la teoría de Baudrillard es muy importante tener en cuenta este contexto, sobre todo, la transformación que sufre el mensaje desde que lo envía el emisor hasta que lo comprende el receptor. El emisor observa la realidad, extrae una información y la envía, pero la información que llega y comprende el receptor no es la misma que la original, ha sufrido el filtro de dos percepciones – del emisor y del receptor -, y ha sido deformada por el ruido que hay en el canal. La calidad de la información dependerá entonces de la calidad de las percepciones y del canal de comunicación.

Donde incide precisamente el pensamiento de Baudrillard es en que cada vez más, el mensaje tiene una mayor deformación, hasta el punto de que vivimos en un mundo deformado, un mundo fake, un mundo en el que algunos objetos ni siquiera existen en el mundo real; en lenguaje de Baudrillard: un mundo hiperreal.

Simplificación del mundo

Baudrillard decía que conforme avanza la tecnología el mensaje se separa más de la realidad y pierde importancia respecto al hecho de comunicar.

Como resultado de la expansión de los medios de comunicación electrónicos, ya no hay una "realidad" que esté separada de la que muestran los programas de televisión, internet y otros productos culturales. En realidad, lo que consideramos "realidad" lo estructuran esos mismos medios de comunicación. Por ejemplo, las noticias de las que se informa en los telediarios no sólo tienen que ver con conjuntos de acontecimientos independientes, sino que ellas mismas definen y construyen lo que son dichos acontecimientos.

Vamos a poner un ejemplo un tanto chusco. Supongamos que dos pastores - muy alegres y muy pastoriles como los de la poesía renacentista - tienen una conversación, al primero un lobo le ha comido una oveja y se lo cuenta al receptor. En este caso la calidad de la información es tan buena, el canal de comunicación es tan puro y la percepción del receptor tan clara - él también ha tenido ese problema – que el mensaje apenas se deforma y su imagen del original es casi perfecta, una correspondencia biunívoca entre lo real y lo imaginado en la mente del segundo pastor.

Ahora pensemos en la comunicación entre un instagrammer y sus seguidores, les envía una imagen suya comiendo en el “Tour d’Argent” de París y los seguidores alucinan. En realidad, el instagrammer ha tomado una foto suya y la ha fotocompuesto digitalmente con la imagen del restaurante, ni siquiera está en París, ni siquiera ha estado en París en su vida y, además, “La Tour d’Argent” ya no es el restaurante que solía ser. En este caso, el instagrammer ha creado una nueva realidad en la mente de los seguidores.

A principios del siglo XXI hemos condensado nuestra vida en una serie de imágenes, es más importante hacer un fotorreportaje que la boda misma, es más importante la foto ante el Taj Mahal que estar en el Taj Mahal de verdad; en esta dinámica cada vez más absurda, más de un insensato ha sacrificado su vida por un buen selfie.

Baudrillard señala que el capitalismo ha amplificado esto al consumo a través de la publicidad, de manera que hasta los productos se separan de sí mismos, cuando te dicen “cereales” no piensas en los amarillos campos de Castilla llenos de plantas y espigas, piensas en una caja de cartón de Kellogg’s, los niños y los no tan niños piensan que la carne de pollo nace en bandejas plastificadas en el congelador de un supermercado, y el repollo, por generación espontánea en los estantes de la verdulería.

La hiperrealidad y el fin del mundo

En esta nueva realidad nos dice Baudrillard que se produce una inversión perversa, el mundo hiperreal para nosotros, en nuestra posición de receptores, es más real que el original.

Poco antes de comenzar las hostilidades en 1991, en lo que se ha llamado primera Guerra del Golfo, Baudrillard escribió un artículo de periódico titulado "La Guerra del Golfo no puede ocurrir". Cuando se declaró la guerra y tuvo lugar un sangriento enfrentamiento, pareció evidente que Baudrillard no tenía razón. No era así. Al terminar la guerra, este autor escribió un segundo artículo, "La Guerra del Golfo no ha ocurrido". ¿Qué quería decir?: que esta contienda no había sido como otras anteriores. Era una guerra de la era de la comunicación, un espectáculo televisivo en el que, junto a otros espectadores de todo el mundo, George Bush y Saddam Husseim seguían los reportajes de la CNN para saber qué estaba "pasando" realmente.

En los años noventa, Baudrillard sostuvo que, “en cierto sentido”, el fin del mundo ya había sucedido y que el año 2000 no ocurriría, que el siglo XXI estaría “más allá del fin”. Hizo este anuncio – cuando menos atrevido – porque se había cometido un crimen perfecto: “el asesinato de lo real”.

Se asistiría año 2000 en las revistas, la televisión, los periódicos y las páginas web a través de imágenes diseñadas para nuestro consumo. Se había producido esa inversión a la que hacíamos referencia, en la que la representación empezó a preceder a la realidad.

Es más, se han llegado a crear imágenes que no existen en la realidad original. Sin ir más lejos, tenemos publicidad que resucita a muertos como Lola Flores o Salvador Dalí, no es un actor haciendo de Dalí es una imagen hiperreal de Dalí que raya con la perfección.

A este tipo de objetos hiperreales que no tienen original Baudrillard lo llama “simulacro”. Con tono de humor, llegó a decir que él no era Baudrillard sino un simulacro de Baudrillard.

Utopías peligrosas

El ciudadano contemporáneo asiste a una explosión de información que inunda su vida desde múltiples medios. Cuando esto ocurre la verdad se nos oculta fácilmente ya que hay mucho ruido en el canal de comunicación. Como se suele decir, en una inundación, lo primero que falta es el agua potable, en una inundación de información lo que falta es información fidedigna.

En puridad, para Baudrillard es justo lo contrario. Lo real desaparece no porque nos falte sino porque nos sobra, el exceso de información que se vierte sobre nosotros nos ahoga, la complejidad nos asfixia, así que buscamos la solución más fácil: la simplicidad de lo hiperreal. Los simulacros dan sentido a nuestra vida a costa de la renuncia a entender la complejidad del mundo real. La vida es cada vez más superficial cuando la realidad “real” es cada vez más compleja.

Claro que Baudrillard nos advierte del peligro que encierra esta utopía hiperreal. Creamos mundos artificiales para maximizar el placer. La guerra a través de los medios se convierte en una especie de videojuego, la desgracia en reality, lo feo lo disfrazamos de bello.

Construimos utopías porque tenemos los medios para hacerlo, pero para Baudrillard esto equivale a una especie de muerte, ya que no queremos vivir la experiencia real sino la experiencia de que nos hablen de la experiencia real. No la protagonizamos, no la vivimos, asistimos a una representación.

La cultura entonces está experimentando una revolución masiva y catastrófica que implica que las buenas gentes son cada vez más pasivas en vez de – como creyeron los marxistas – más rebeldes. De esta manera, se considera a las masas como un agujero negro que absorbe grandes cantidades de contenidos que carecen de significado ignorando todos los intentos de manipulación a los que son sometidos. La apatía, la indiferencia y la inercia dominan las mentes saturadas de añagazas mediáticas, simulacros e hiperrealidad. Para Baudrillard, la misma sociedad está implosionando en el agujero negro de nihilismo y falta de significado que son las masas.

 

Críticas

A Baudrillard se le critica por haber abandonado la teoría marxista de la cultura, ignorando que sí hay realidad detrás de la imagen. El teórico de la comunicación Kenneth Rufo (8) dijo que la obra de Baudrillard está repleta de cosas interesantes incluso cuando se equivoca.

Para otros tiene una forma hiperreal de transmitir su teoría acudiendo a imágenes impactantes como la del fin del mundo real o cuando dijo que la primera guerra del golfo no había ocurrido en la realidad sino en nuestros televisores, de tal manera que él también cae en la hiperrealidad (quizás a esto se refería cuando decía que era un simulacro de sí mismo).

Yo precisamente no destaco por ser la “alegría de la huerta”, cada vez tengo menos confianza en nuestra especie, pero para mí Baudrillard describe un futuro muy pesimista. No hay esperanza para la revolución como la había en la obra de Marx (9). Tampoco existe la posibilidad de reformar la sociedad al estilo de Durkheim (10). Parece que no queda otra que vivir en la simulación, la hiperrealidad y la implosión social sin mucha esperanza para la salvación colectiva.

Yo quiero creer en el cambio cultural a partir de la educación, del cultivo del espíritu crítico, de la divulgación de las ciencias y de la filosofía, en la enseñanza del arte de pensar. Parece el único antídoto ante el nihilismo, la falta de significado y la hiperrealidad. Ahora bien, a ver quién es el guapo que pone todo esto de moda.

En lo que sí parece que hay bastante consenso es que su descripción de la cultura posindustrial es una guía fundamental para entender los peligros culturales que presenta el siglo XXI.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

Notas

  1. Jean Paul Sartre cuyo nombre completo era Jean-Paul Charles Aymard Sartre (París, 21 de junio de 1905-Ib., 15 de abril de 1980), fue un filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente del existencialismo, posmodernismo y del marxismo humanista.2​ Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, en 1964, pero lo rechazó explicando en una carta3​ a la Academia Sueca que él tenía por regla rechazar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones establecidas del sistema.4​ Fue pareja de la también filósofa Simone de Beauvoir. El corazón de su filosofía era la preciosa noción de libertad y su sentido concomitante de la responsabilidad personal. Insistió, en una entrevista pocos años antes de su muerte, en que nunca había dejado de creer que «El hombre se hace a sí mismo»
  2. Louis Althusser (Bir Mourad Raïs, 16 de octubre de 1918-París, 22 de octubre de 1990) fue un filósofo marxista francés. Es además habitualmente considerado estructuralista, aunque su relación con las otras variantes del estructuralismo francés es bastante compleja. La vida de Althusser estuvo marcada por períodos de enfermedad mental intensa. En 1980, mató a su esposa, la socióloga Hélène Rytmann, estrangulándola. Fue declarado no apto para ser juzgado debido a una locura y estuvo internado en un hospital psiquiátrico durante tres años. Hizo poco más trabajo académico, muriendo en 1990
  3. Ferdinand de Saussure (Ginebra, 26 de noviembre de 1857-Vufflens-le-Château, 22 de febrero de 1913) fue un lingüista, semiólogo y filósofo suizo cuyas ideas sirvieron para el inicio y posterior desarrollo del estudio de la lingüística moderna en el siglo XX.​ Se le conoce como el padre de la "lingüística estructural" del siglo XX.​ También inició la Escuela de Ginebra dentro de las llamadas "Escuelas Estructuralistas".
  4. Herbert Marshall McLuhan ( Edmonton, 21 de julio de 1911-Toronto, 31 de diciembre de 1980) fue un filósofo, erudito y profesor canadiense. Profesor de literatura inglesa, crítica literaria y teoría de la comunicación, McLuhan es reconocido como uno de los fundadores de los estudios sobre los medios, y ha pasado a la posteridad como uno de los grandes visionarios de la presente y futura sociedad de la información. Hacia finales de la década de 1960 y principios de los años 1970, McLuhan acuñó el término «aldea global» para describir la interconexión humana a escala global generada por los medios electrónicos de comunicación. ​Es famosa su frase «el medio es el mensaje».
  5. Jean Baudrillard (Reims, 27 de julio de 1929-París, 6 de marzo de 2007) fue un filósofo y sociólogo francés, crítico de la cultura francesa. Su trabajo se relaciona con el análisis de la posmodernidad y la filosofía del postestructuralismo.
  6. Claude Elwood Shannon (30 de abril de 1916 - 24 de febrero de 2001) fue un matemático, ingeniero eléctrico y criptógrafo estadounidense recordado como «el padre de la teoría de la información». Shannon es reconocido por haber fundado el campo de la teoría de la información con la publicación Una teoría matemática de la comunicación, que supuso un hito en 1948. Es quizás igualmente conocido por haber sentado las bases de la teoría del diseño de circuitos digitales en 1937, con apenas 21 años de edad. Mientras realizaba su maestría en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), demostró en su tesis que las aplicaciones electrónicas de álgebra booleana podrían construir cualquier relación lógico-numérica.3​ Shannon contribuyó asimismo al campo del criptoanálisis para la defensa de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, con trabajos sobre el descifrado de códigos y la seguridad en las telecomunicaciones.
  7. Una teoría matemática de la comunicación es un importante e influyente artículo ideado por Claude Elwood Shannon en 1948, conocido por ser «el padre de la teoría de la información».​Shannon trabajó en ella durante ocho años, mientras era empleado de los laboratorios Bell. El artículo deriva de la propuesta conocida como teoría de la información. Después fue publicado como un libro titulado La teoría matemática de la comunicación (ISBN 0-252-72546-8), y salió al público en edición de bolsillo en 1963 (ISBN 0-252-72548-4). Contiene un artículo adicional por Warren Weaver, que proporciona una visión general de la teoría para un público más general. El artículo de Shannon expuso los elementos básicos de la comunicación: Una fuente de información que produce un mensaje. Un transmisor que opera en el mensaje para crear una señal que puede ser enviado a través de un canal. Un canal que es el medio para llevar la información. Un receptor que transforma la señal. Un destino, que puede ser una persona o una máquina. Además, desarrolló los conceptos de entropía de la información y redundancia. También introdujo el término bit (que el propio Shannon atribuyó a John Tukey) como unidad de información.
  8. Kenneth Rufo es profesor en el Departamento de Comunicación de la Universidad de Washington en Seattle.
  9. Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra  en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital.
  10. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “De cuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog

 

Bibliografía

Anthony Giddens: Sociología, 3ª Edición, Alianza Editorial, Madrid 2000

C. Thorpe, C. Yuil, M. Hobbs, M. Todd, S. Tomley, M. Week: El Libro de la Sociología, Akal Editores, Madrid 2016

George Ritzer: Teoría Sociológica Moderna, 5ª Edición, ED. McGraw-Hill, Madrid 2001


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La etnometodología: Harold Garfinkel

 

Harold Garfinkel
Harold Garfinkel

 

Resumen

Este artículo describe qué es la etnometodología, sus características básicas, las distintas variantes que conforman esta escuela sociológica, su actividad empírica, las críticas que la etnometodología realiza sobre la sociología tradicional y, al revés, las que realiza la sociología tradicional sobre la etnometodología y, por último, a pesar de que se trata de un enfoque microsociológico se describe los intentos de integrar la etnometodología con la macrosociología.

Abstract

This article describes what ethnomethodology is, its basic characteristics, the different variants that make up this sociological school, its empirical activity, the criticisms that ethnomethodology makes of traditional sociology and, conversely, those that traditional sociology makes of ethnomethodology and, finally, although it is a microsociological approach, it describes the attempts to integrate ethnomethodology with macrosociology.

Índice

 

Definición

En una primera aproximación podríamos decir que la etnometodología se refiere a los métodos que las personas usan diariamente en todos los aspectos de su vida, éstos constituyen el razonamiento práctico que siguen para levantarse todas las mañanas, realizar todas las actividades y vivir. Si la fenomenología de Schütz (1) se ocupa de lo que piensa la gente, la etnometodología se ocupa de lo que la gente hace.

Los etnometodólogos piensan que los actores son reflexivos, es más, critican a los funcionalistas y a los marxistas estructurales por considerar al actor como un imbécil desprovisto de juicio bamboleado por los vientos sociales sin saber qué hacer. Eso sí, reconocen que la racionalidad es limitada, que en su acción cotidiana las personas suelen actuar de manera más bien rutinaria e irreflexiva, que acuden a recetas – los etnométodos – que simplifican la acción cotidiana.

Según John Heritage (2), la etnometodología es “el cuerpo de conocimiento de sentido común y de la gama de procedimientos, los etnométodos, por medio de los cuales las personas comunes y corrientes dan sentido a las circunstancias en las que se encuentran, hallan el camino a seguir en esas circunstancias y actúan en consecuencia”.

Harold Garfinkel (3), el fundador del enfoque etnometodológico, considera – como en su tiempo hizo Durkheim (4) – que los hechos sociales son el fenómeno sociológico fundamental, pero si para Durkheim son externos, coercitivos para los individuos y están en el ámbito macro de la sociología, para Garfinkel, el individuo es el protagonista y constructor de los mismos y existen en el nivel micro.

En definitiva, Garfinkel se asoma a los hechos sociales con la visión contraria a la de Durkheim, de abajo a arriba, para él son el resultado del esfuerzo concertado de las personas en su vida cotidiana que sumados conforman el logro práctico constante que constituye el orden social.

Características básicas

Para Garfinkel, en todas las sociedades, las personas no pueden evitar el uso de estos procedimientos prácticos – los etnométodos – en su vida cotidiana. Los etnométodos podrán variar entre sociedades, pero su función no; por ejemplo, la forma de saludar difiere, pero todas las personas usan una forma de saludo. Por tanto, su uso es universal e ineludible.

Otra propiedad de los etnométodos según Garfinkel es que son “reflexivamente explicables”. Volviendo al ejemplo del saludo, cuando dos personas se saludan, no son conscientes del esfuerzo reflexivo que están realizando, pues es un acto cotidiano, sin embargo, si hay algo mínimamente fuera de la normalidad de ese acto, como que uno de los actores no devuelve el saludo o es más seco de lo normal, el otro se esfuerza por explicar la respuesta inadecuada y piensa: “tiene un mal día” o “no me habrá oído”.

La reflexividad es esa tarea de explicación de la realidad de la interacción social de las dos personas que se cruzan en la calle pero que, en términos agregados, es el proceso en el que estamos todos implicados para crear la realidad social completa mediante nuestros pensamientos y nuestras acciones.

Para los etnometodólogos el orden de la sociedad no se deriva tan sólo de la conformidad a las normas; al menos en parte, se deriva también de la reflexividad de las personas, de cómo el actor examina sus opciones ante sus interacciones, de cómo anticipa las reacciones de los demás para responder a su vez con una u otra conducta.

Esa explicación continua del mundo social que nos rodea es de vital importancia para los etnometodólogos, por lo que prestan mucha atención al análisis de las explicaciones de las personas, incluyendo el estudio de los modos en los que ofrecen, aceptan y rechazan dichas explicaciones. Ahí radica el enorme interés que esta escuela sociológica ha concedido al análisis conversacional.

En este análisis de las explicaciones, el etnometodólogo adopta una postura de no interferencia, de no juzgar el sentido de las mismas, sino que analizan su función práctica y su uso, es lo que llaman indiferencia etnometodológica.

Los etnometodólogos toman prestado de la lingüística el concepto de indexicalidad. Las frases tienen significados diferentes dependiendo del contexto en el que se pronuncien, la palabra “calor” pueden tener significados diferentes en un día soleado, en una fundición o en la piel de un enfermo infeccioso. La etnometodología aplica este concepto en el análisis de las explicaciones de los individuos, estas deben interpretarse en su contexto particular y procurar durante la investigación no influir sobre los sujetos con ideas propias.

Otro concepto que usa la etnometodología es el principio etcétera. El ser humano, en general, tiene la tendencia a reconstruir los aspectos difusos de una situación, ante un escenario en el que se presentan aspectos incompletos los actores rellenan los vacíos para que la interacción pueda continuar, con la esperanza de que posteriormente se puedan conocer.

Por último, los etnometodólogos se fijan en las distintas formas de lenguaje que se emplean en la interacción social. No sólo el lenguaje oral, sino también el corporal y gestual o la forma en que los actores se interrumpen o cambian los turnos de expresión. Todo esto se estudia dentro del análisis conversacional.

Con todo este arsenal conceptual los etnometodólogos han realizado un trabajo empírico muy importante durante tres décadas, aportando explicaciones muy detalladas de muchos procesos microsociales.

Variantes de la etnometodología

La primera vez que la teoría de Garfinkel apareció sistematizada fue en 1967, en su libro Studies in Ethnomethodology aunque ya llevaba desde finales de los años cuarenta practicando la etnometodología. Estos primeros estudios etnometodológicos se centraron en ambientes no institucionalizados y espacios tales como el hogar o la vida cotidiana.

Más tarde, se amplió el foco de las investigaciones a entornos institucionales como la ciencia, los hospitales, los juzgados, los departamentos de policía.  Y, por otro lado, hubo una corriente muy importante de etnometodólogos que se dedicaron al análisis conversacional.

La etnometodología institucional no estudia los procedimientos o las normas para explicar lo que ocurre realmente en las instituciones sino que se ocupa de sus procedimientos prácticos cotidianos, piensan que los procedimientos externos no son adecuados para la explicación pues las personas no los emplean directamente para su trabajo diario, como mínimo los adaptan a sus necesidades y como máximo pueden llegar a no hacerles ni puñetero caso si están en contra de su sentido práctico desarrollado por su experiencia diaria.

Respecto al análisis conversacional, en palabras de Zimmerman (5), pretende el estudio y la comprensión de las estructuras fundamentales de la interacción social a través de la conversación. La conversación, siempre según el mismo autor, presenta tres propiedades básicas para cumplir este objetivo.

En primer lugar, se trata de una actividad interactiva, probablemente la más común entre las personas; en segundo término, presentan propiedades estables y ordenadas y, por último, tienen un orden secuencial e interno, fuera de constricciones externas.

Zimmerman también nos señala los cinco principios que debe seguir un buen análisis conversacional. En primer lugar, se debe realizar un análisis exhaustivo de los datos de las conversaciones, de las palabras por supuesto, pero también de las conductas no verbales consideradas como recursos metódicos de los actores para poder conversar.

En segundo lugar, está el estudio del orden conversacional, los actores sociales siguen un orden secuencial en todos los detalles pequeños de la conversación.

En tercer término, el estudio ha de realizarse como si las conversaciones fueran autónomas, separándolas del contexto y con independencia de los procesos cognitivos de los actores.

Por último, el orden secuencial de las conversaciones se mantiene mediante turnos o mediante una base local. Es necesario el estudio de cómo se establecen los turnos u otros métodos prácticos que los actores usan para marcar quién está en uso de la palabra.

Para realizar todos estos análisis los etnometodólogos se apoyan en el uso de vídeo y audio, sin intervención en el discurso natural de las conversaciones, el etnometodólogo no impone la conversación, la deja fluir.

Experimentos etnometodológicos

La etnometodología es una escuela con una dimensión empírica muy importante, según Ritzer (6) las teorías etnometodológicas derivan de los estudios empíricos, por lo tanto, para entenderla mejor es bueno que nos paremos un momento en describir alguno de los experimentos más comunes realizados por los etnometodólogos.

Los experimentos de ruptura consisten en interrumpir los procesos normales que siguen los actores en su vida para poder estudiar cómo reconstruyen su mundo cotidiano roto temporalmente. Por ejemplo, Garfinkel pidió a sus alumnos que se comportaran en casa como huéspedes en vez de miembros de su familia. Esta impostura artificial provocó muchos problemas familiares, desde el pasmo inicial al desconcierto, la ansiedad, la preocupación por su conducta, la indignación y reacciones airadas. La mayoría de las familias recupero la armonía cuando explicaron que era un experimento, pero en algunos casos los sentimientos negativos persistieron.

En los experimentos de realización de género. En los años de la década de 1950, los etnometodólogos fueron pioneros en el estudio de la naturaleza social del género. Se dieron cuenta de que no basta con nacer con un sexo determinado, sino que se deben aprender y usar rutinariamente las prácticas que nos definen como hombres o mujeres para llegar a serlo en sentido sociológico.

Algo tan sencillo como dar un paseo fue también objeto de estudio, los estudios de realización de un paseo son investigaciones acerca de las rutinas metódicas que se emplean para esta actividad, no solo es el acto de caminar, lo hacemos según sistemas preconcebidos, debemos caminar en concierto con otras personas que andan a la par o que caminan hacia nosotros. Caminar es una realización concertada de los miembros de la comunidad que actúa bajo un patrón colectivo.

Quién no acabe de verlo es porque no ha paseado una tarde de fiesta por la calle Santa Clara de la bella ciudad de Zamora. Santa Clara es una calle peatonal dónde va a pasear todo Zamora que, como ciudad pequeña que es, hay mucho conocimiento de la vida de los demás. Con un poco de observación puedes distinguir las distintas formas de saludar, hacer corros, pararse, controlar los ritmos del paseo, organizarse por clases, el saludo del jefe al subordinado, los excompañeros de colegio, los exnovios… Es un microcosmos muy formativo y curioso.

Otro campo de investigación es el de las llamadas telefónicas, que es un tipo de conversación un tanto especial en el que los interlocutores no se ven y, sin embargo, tienen que reconocerse mutuamente. Hay, por tanto, un elemento de las conversaciones telefónicas que no existe en las conversaciones cara a cara: la secuencia en la que las partes, sin tener contacto visual, se identifican y reconocen.

Caso particular es el de las llamadas telefónicas de urgencia a centros de atención de emergencias en las que las secuencias de salutación se reducen, son directas. Están organizadas de manera que se proporcione la máxima información al que responde, que se ve en la tesitura de ayudar, en general profesionalmente, al que llama. Además, en estas ocasiones, no hace falta tener una secuencia de reconocimiento mutuo, aunque el profesional, para acercarse al que llama suele preguntarle su nombre y pone en práctica métodos para tranquilizar a su interlocutor.

Incitación a la risa. La risa no es espontánea, se provoca en la conversación mediante métodos estructurales básicos como reírse al final o mitad de una expresión. Los etnometodólogos no investigaron en su momento los programas de mensajería instantánea porque entonces no existían, pero lo cierto es que estos métodos se utilizan también en conversaciones mediante Whatsapp o Telegram mediante el uso de emoticonos, pegatinas o directamente risas escritas.

También han estudiado qué pasa cuando el interlocutor rechaza la invitación a reír. Normalmente se recurre al tópico para rellenar silencios y pasar el mal trago.

Cuando la conversación se produce entre varios se complica un poco la cosa. En estos casos el hablante no es el primero en reír, sino que espera a que algún otro ría primero y provoque la risa de los demás. El hecho de que haya muchas otras personas que pueden reír primero significa que el hablante puede asumir mejor el riesgo de no tomar la iniciativa de ser el primero en reír y, de esta manera, queda todo más natural y menos dirigido.

Heritage realizó un estudio en el Reino Unido sobre la provocación del aplauso en los discursos políticos e identificaron los mecanismos retóricos que se usaban en estos casos. El énfasis y el gesto comunican a la audiencia el momento oportuno para empezar el aplauso, un aviso de terminación de una frase hace que la audiencia empiece a aplaudir más o menos al mismo tiempo. Heritage y sus colaboradores identificaron siete mecanismos retóricos básicos; como por ejemplo el contraste entre dos ideas opuestas (“se gasta mucho en guerra y poco en la paz”), la lista de ideas (generalmente tres, no vaya a ser que el público se canse) anticipando con un “por último” o un “en tercer lugar” el final y, por tanto, el comienzo del aplauso, o bien, proporcionar al público un problema y dar a continuación una solución. De todas estas fórmulas la más efectiva es la del contraste que provoca la cuarta parte de los aplausos del público.

Críticas de la etnometodología a la sociología tradicional

La primera crítica tiene que ver con el principio básico de la etnometodología y es que la sociología tradicional presta poca atención al mundo de lo cotidiano. Pensando en las grandes explicaciones sociales han perdido el concepto real de lo social, persiguiendo hacer ciencia social se han separado de lo social.

Siguiendo por la misma línea argumental, los etnometodólogos sostienen que esa distorsión se ha acrecentado con la confianza que la sociología tradicional ha puesto en las técnicas científicas y en el análisis estadístico de los datos, técnicas -siempre según la opinión de estos autores – que no reflejan fielmente el mundo social, ya que se aceptan incondicionalmente las descripciones de los fenómenos expresadas por los entrevistados, en vez de estudiar el fenómeno en sí mismo. De esta manera, la descripción de una situación se acepta a menudo como la definición de la misma y no como una mera opinión.

Los sociólogos explican el funcionamiento social en base a reglas, normas, valores y constricciones sociales, es decir, están marcados por un enfoque normativo. En cambio, los etnometodólogos afirman que no son las reglas sino el uso que hacen las personas de las normas lo que debe ser investigado y explicado, es decir, hay que ir hacia un enfoque interpretativo.

En general, los etnometodólogos afirman que los sociólogos tienden cada vez más abstracciones del mundo social alejadas de la realidad de la vida cotidiana.

Críticas a la etnometodología

Dos son las críticas principales que se realizan a la etnometodología. En primer lugar, a los etnometodólogos se les acusa de trivialidad, para muchos sociólogos, la etnometodología se centra en cuestiones triviales e ignora los hechos sociales trascendentales y los problemas a los que se enfrentan las sociedades actuales. Dicho de un modo más claro, viendo cómo pasea la gente por calle Santa Clara de Zamora no permite identificar los mecanismos que producen la desigualdad o, por lo menos, constituye un camino muy largo e indirecto para hacerlo.

La segunda crítica es que se centran en las estructuras del discurso en vez de los procesos conscientes. Ignoran las causas y las motivaciones internas que mueven al actor a actuar, autolimitándose a ser conductista y empirista, yendo en la dirección contraria a la que marcan sus principios básicos, incluso al deseo de no tratar al actor como un imbécil sin libre albedrío.

En mi opinión, ni se puede despreciar todo el trabajo etnometodológico, en especial, en el ámbito microsociológico como algo trivial, ni se pueden asumir ciertas críticas etnometodológicas acerca de la idoneidad de la estadística y demás técnicas de investigación social. Haríamos bien los sociólogos haciendo de nuestra ciencia una disciplina un poco más acumulativa.

Intentos macrosociológicos en la etnometodología

Por último, vamos a tocar este asunto de la relación macro-micro que – como saben los lectores – a mí me preocupa especialmente.

La etnometodología es esencialmente un enfoque microsociológico pero ha habido intentos de establecer un nexo teórico con el estudio de las grandes estructuras sociales. A tal efecto, algunos etnometodólogos han sugerido una vuelta a los temas clásicos de la sociología para entender los procesos de razonamiento práctico cotidiano en grandes contextos sociales, lo que Pollner (7) denomina razón mundana.

De esta forma Anthony Giddens (8) ha intentado integrar ideas etnometodológicas en su teoría de la estructuración, se han hecho reflexiones que compatibilizan la etnometodología y la teoría marxista y Boden (9) ha afirmado que los estudios etnometodológicos tienen una aplicación también en el ámbito de las macroestructuras. Ritzer afirma que hay alguna esperanza depositada en que los estudios sobre instituciones que realizan en la actualidad los etnometodólogos arrojen luz sobre las macroestructuras y su relación con los fenómenos micro.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

Notas

  1. Alfred Schütz (13 de abril de 1899 - 20 de mayo de 1959) sociólogo y filósofo austriaco, de origen judío, introductor de la fenomenología en las ciencias sociales. Nació en Viena, donde estudió leyes y economía con, entre otros, Hayek y Von Mises. Exiliado desde 1933, llegó en 1939 a Estados Unidos, donde, pudo integrarse en la Nueva Escuela de Investigación Social de Nueva York. Se inspiró, entre otros, en Henri Bergson, en la escuela austríaca de economía y en el pensamiento de Edmund Husserl de quien fue discípulo directo. En 1932 publicó su primera obra "Der Sinnhafte Aufbau der sozialen Welt" en la que pretendió dotar de fundamento filosófico a la perspectiva metodológica y las categorías sociológicas básicas de Max Weber. Su pensamiento encontró nuevas potencialidades a través de su diálogo intelectual con autores anteriores de orientación pragmatista como George Herbert Mead o John Dewey. Su obra, poco conocida, ha impactado en la teoría sociológica contemporánea a partir de los trabajos de Berger y Luckmann, así como del enfoque etnometodológico de Garfinkel.
  2. John Heritage (nacido el 10 de julio de 1946) es profesor de Sociología en la Universidad de California en Los Ángeles. Es una de las figuras clave en el enfoque conocido como análisis de conversación.
  3. Harold Garfinkel (Newark, Nueva Jersey, 1917- 2011) era un Profesor emérito de sociología en la Universidad de California, Los Ángeles. Garfinkel es uno de los promotores clave de la tradición fenomenológica en la sociología estadounidense. Su propio desarrollo de esta tradición (que él calificaba de etnometodología) es ampliamente incomprendida. En contraste con la versión construccionista social de la sociología fenomenológica, él se centraba en una fenomenología empírica radical, en lugar de en las formas en que son interpretadas. Su recomendación acerca de que los sociólogos dejaran de asumir el orden social es a menudo erróneamente interpretada como creencia de que la vida social es caótica, o que los miembros de la sociedad actúan como agentes libres. Sin embargo, esta suspensión (poniendo entre paréntesis en la jerga fenomenológica) es simplemente un movimiento analítico diseñado para atraer al orden social existente más claramente en su objetivo. Él enfatizaba la indexicalidad del lenguaje y las dificultades que esto crea para la producción de informes objetivos sobre el fenómeno social. Esto significa que esos informes son reflexivos al entorno en el que son producidos (dependen de ese entorno para su significado o sentido).
  4. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “De cuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog.
  5. Carle Clark Zimmerman (10 de abril 1897 – 7 de febrero 1983) fue un sociólogo estadounidense miembro fundador del departamento de sociología de la Universidad de Harvard. Gran especialista en sociología rural.
  6. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  7. Melvin Pollner (1940-2007) fue profesor en el departamento de sociología de la Universidad de California en Los Ángeles. Estudió con Goffman, Garfinkel y Aaron Cicourel y formó parte del movimiento etnometodológico, su mayor aportación fue el análisis de cómo las personas crean un sentido de la vida en un mundo compartido subjetivo e intersubjetivo.
  8. Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas —publicando en promedio más de un libro por año—. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes.
  9. Sharon Boden es una investigadora asociada al departamento de sociología de la Universidad de Leicester. Su investigación se centra en la sociología del consumo, el comercio en la vida cotidiana y el movimiento ético de consumidores.

Bibliografía

Maynard, Douglas W., Teddy Elizabeth Weathersbee, Ethnometology, Encyclopedia of Sociology, Blackwell; Londres 2010

Perakyla, Anssi; Conversation Analysis, Encyclopedia of Sociology, Blackwell; Londres 2010

Ritzer, George: Teoría Sociológica Moderna, Mac Graw-Hill, Madrid 2003

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