La Teoría del Conflicto II: Turner, Van den Berghe y Frank

Resumen:

En el artículo anterior, La Teoría del Conflicto I: Ralf Dahrendorf, vimos la teoría social de Ralf Dahrendorf, así como, las críticas principales que suscitó. En esta continuación veremos como Turner intentó reformular la teoría para sostenerla frente a las críticas, cómo Van den Berghe intentó fusionar el funcionalismo y la teoría del conflicto para dar respuesta al problema de una teoría única del consenso y el conflicto y, por último, estudiaremos las dudas de Frank acerca de si la teoría del conflicto es neomarxista o no.

Mi idea en la redacción de estos dos artículos es que se puedan leer por separado o uno detrás del otro sin ninguna interrupción o ruptura del hilo argumental. La separación de ambos la he hecho, más que nada, por no hacer un único artículo demasiado extenso.

Este circunspecto señor es J. Turner
Índice:
-          Reformulación de Turner
-          Reconciliación con el funcionalismo de Van den Berghe
-          Teoría del conflicto y marxismo

Reformulación de Turner

Turner (1) partió de los tres de los problemas básicos que habían señalado los críticos de la teoría del conflicto para reformularla. En primer lugar, la teoría de Dahrendorf (2) carece de una definición clara de lo que es el conflicto.

En segundo término, la teoría no especifica el nivel de análisis en el que opera, no sabemos claramente si se refiere a los individuos, a los grupos, a las organizaciones o las clases, sino que es un totum revolutum sumergido en la abstracción de las asociaciones imperativamente coordinadas.

Por último, en tercer y último lugar, como hemos podido apreciar, la teoría del conflicto está muy cerca del funcionalismo lo que plantea problemas que ya analizamos en el artículo anterior.
Así que Turner se preocupó, antes que nada, por encontrar una definición concreta del conflicto.

Para él, el conflicto es un proceso, es decir, un conjunto de eventos que se suceden en el tiempo y que conducen a una interacción abierta, entre al menos dos partes, y que produce como resultado crisis con distintos grados de violencia.

Este proceso lo dividió en nueve fases que conducían al conflicto abierto. Según nos dice Ritzer (3), el modelo de Turner puede parecer lineal, pero es más sutil, establece relaciones dialécticas entre las fases, de manera que el movimiento entre los grados de conflicto puede ser ascendente o descendente, o no pasar de un determinado nivel.

Las fases del proceso de conflicto para Turner son: 
  1. El sistema social se compone de varias unidades interdependientes.
  2. Existe una distribución desigual de los recursos escasos que son apreciados por estas unidades.
  3. Las unidades que no reciben – o creen no recibir - su parte proporcional de los recursos comienzan a cuestionarse la legitimidad del sistema. Turner señaló que esta situación suele darse cuando las personas sienten que se cercenan sus aspiraciones de ascender y no tienen canales practicables para remediar sus problemas. La situación se agrava cuando estas expectativas se cierran paran los mismos grupos en varios sectores sociales.
  4. Las personas no privilegiadas comienzan a percatarse de que les interesa alterar el sistema de distribución de recursos.
  5. Los perjudicados comienzan a sublevarse emocionalmente.
  6. Aparecen brotes periódicos de frustración, aunque suelen estar desorganizados.
  7. Los implicados en el conflicto perciben su creciente intensidad y se sienten cada vez más implicados emocionalmente en el conflicto.
  8. Se realizan cada vez mayores esfuerzos por organizar a los grupos no privilegiados implicados en el conflicto.
  9. Finalmente estalla un conflicto abierto con diversos grados de violencia entre los privilegiados y los no privilegiados. El grado de violencia depende de cosas tales como la capacidad de las partes en conflicto para definir sus intereses reales y el grado en que el sistema dispone de mecanismos para manejar. regular y controlar el conflicto.


Turner enderezó con su reformulación ciertos problemas teóricos, pero no sacó a la teoría del conflicto de su encaje con la teoría del funcionalismo estructural. No obstante, en opinión de Ritzer, hizo una aportación valiosa a la teoría del conflicto al desarrollar ideas acerca de las relaciones conflictivas entre los actores y las estructuras sociales.

Reconciliación con el funcionalismo de Van den Berghe

Van den Berghe (4) quiso encontrar una teoría unificada que explicara el conflicto y el consenso, pues ya sabemos que el propio Dahrendorf – ante esta asignatura pendiente – proponía el uso del funcionalismo y de la teoría de conflicto como alternativas de estudio dependiendo del momento social que se estuviera analizando.

Para ello, Van den Berghe, hizo un intento de fusionar ambas teorías. Señaló los puntos comunes a ambas teorías. En primer lugar, ambas perspectivas son holistas, contemplan la sociedad como un conjunto de partes interrelacionadas.

Se debería admitir en ambas escuelas la contribución mutua entre consenso y conflicto, que el conflicto puede contribuir a la integración y, al revés, que la integración puede conducir al conflicto.

En tercer lugar, ambas teorías son optimistas, comparten una idea evolucionista del cambio social. La sociedad se mueve hacia adelante y hacia formas sociales mejores.

Por último, Van den Berghe nos dice que ambas perspectivas son teorías del equilibrio; la teoría funcionalista pone el foco en el equilibrio social mientras que la teoría del conflicto estudia a la sociedad entre dos situaciones estables.

Los críticos de Van den Berghe afirman que identifica puntos comunes, pero no las reconcilia, quedan en el tintero numerosas y notables diferencias.

Otros autores como Lewis Coser (5) y Joseph Himes (6) han intentado conciliar conflicto y consenso haciendo un análisis funcional del conflicto

Estos autores llegaron a la conclusión de que el conflicto sirve para aumentar la cohesión interna de los grupos en liza, puede provocar alianzas, proporciona una función de comunicación permitiendo identificar la posición del adversario o proporcionando una idea más apropiada de los medios de que dispone, esto puede ayudar a establecer una estrategia más precisa, a tener una idea de la fuerza propia y ajena y, en última instancia, incrementa la posibilidad de un acercamiento.

Todas estas perspectivas que han hecho esfuerzos de integración del funcionalismo estructural y la teoría del conflicto se han hecho en el nivel macrosociológico.

Teoría del conflicto y marxismo

Dahrendorf creía que su teoría era neomarxista, que era una reflexión acerca de las ideas de Marx. En cambio, el énfasis en elementos como las asociaciones imperativamente coordinadas, los roles y posiciones sociales le acercan más al funcionalismo estructural y la sociología de Weber (7) que al marxismo clásico.

André Gunder Frank (8) creía que la teoría del conflicto es, cuando menos, una teoría marxista inadecuada. Consideraba que si Van den Berghe estaba en lo cierto y se podían conciliar conflicto y consenso mediante una teoría híbrida, entonces la teoría del conflicto podía considerarse bastante alejada de los principios del marxismo.

De hecho, se ha desarrollado una teoría sociológica neomarxista, al margen de la teoría de Dahrendorf, que analiza el conflicto y el cambio social. En opinión de Ritzer, la teoría marxista puede usarse para el estudio de muchos tipos y grados de conflicto, además, dado el carácter dialéctico de la teoría marxista es una teoría muy adecuada para la integración de la cohesión y el conflicto.

Un día de estos, nos meteremos en las fauces del marxismo – al menos para media humanidad el marxismo tiene fauces – y lo explicaremos lo mejor que podamos, y estoy persuadido de que tampoco es tan terrible como nos lo pintan.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:

  1. Jonathan H. Turner (nacido el 7 de septiembre de 1942) es profesor de sociología en la Universidad de Caifornia en Riverside. Es especialista en sociología de las emociones, relaciones étnicas, instituciones sociales y estratificación social.
  2. Ralf Dahrendorf nombre abreviado de Ralf Gustav Dahrendorf, Barón de Dahrendorf1​(Hamburgo, 1 de mayo de 1929 - Colonia, 17 de junio de 2009) fue un sociólogo, filósofo, politólogo y político germano-británico. Es considerado uno de los autores fundadores de la teoría del conflicto social. Fue caballero comendador de la Orden del Imperio Británico y miembro (fellowship) de la Academia Británica. Fue premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales
  3. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  4. Pierre L. van den Berghe (1933-2019) fue profesor emérito de sociología y antropología en la Universidad de Washington en la que trabajó desde 1965. Nacido en el Congo belga de padres belgas. Fue alumno de Talcott Parsons aunque no estuvo muy interesado en el funcionalismo estructural. Ha sido uno de los promotores de la sociobiología
  5. Lewis Coser (Berlín, 27 de noviembre de 1913 – Cambridge, 8 de julio de 2003) fue un sociólogo estadounidense, y el 66º presidente de la American Sociological Association en 1975. dio clases en la Universidad de Chicago y en la Universidad de California. Fundó el departamento de sociología en la Universidad Brandeis, donde dictó clases durante 15 años antes de unirse al departamento de sociología de la Universidad de Stony Brook.1 En 1954, junto a Irving Howe, Coser fundó la revista de cultura y política Dissent.
  6. Joseph Sandy Himes Jr. (1908 – 1992) fue un sociólogo norteamericano profesor en las universidades de Duke, Carolina del Norte, Helsinki y Madrás.
  7. Max Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista.
  8. André Gunder Frank (Berlín, 24 de febrero de 1929 - Luxemburgo, 23 de abril de 2005) fue un economista y sociólogo alemán y uno de los creadores de la teoría de la dependencia en los 60, considerándose él mismo como un neomarxista y economista radical.


Bibliografía:

Estratificación Social y Desigualdad
Harold R. Kerbo
MCGraw-Hill
Madrid 2004 5ª edición

George Ritzer
Teoría Sociológica Moderna
Mac Graw-Hill
Ediciones 2ª y 3ª
Madrid 2001-2003



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La Teoría del Conflicto I: Ralf Dahrendorf


Resumen

En este artículo se describen los antecedentes y los puntos principales de la teoría del conflicto de Ralf Dahrendorf, asimismo, se realiza un breve resumen de las críticas que ha suscitado.


El amigo Ralf Dahrendorf


Índice:
Generalidades
Autoridad, asociaciones, intereses y grupos en Dahrendorf
Conflicto y cambio social
Críticas Principales

Generalidades

La teoría del conflicto surgió como reacción al funcionalismo y supuso una alternativa a este movimiento hegemónico en la sociología durante los años cincuenta y sesenta. Aparte del funcionalismo, esta teoría se basa en una cierta lectura del marxismo, en la teoría del conflicto social de Georg Simmel (1) y yo, que soy muy weberiano, encuentro trazas de la teoría weber (2).

A veces se da la paradoja de que cuando niegas algo, si compartes su sustrato, de alguna manera lo afirmas. Hasta el punto de que la sociología del conflicto, según Ritzer (3), tuvo como principal problema el que nunca llegó a divorciarse de la teoría funcionalista, no llegó a desarrollarse como teoría autónoma.

De esta manera, funcionalismo y teoría del conflicto comparten su preocupación por el estudio de las estructuras y funciones sociales. Allí donde el funcionalismo califica a la sociedad como estática, la teoría del conflicto habla de proceso de cambio continuo; cuando los primeros enfatizan el orden social los segundos hablan de conflicto; si los funcionalistas resaltan los elementos que contribuyen a la estabilidad, los autores de la teoría del conflicto destacan los elementos que contribuyen al conflicto; si los unos hablan de unión en base a las  normas, los valores y la ética compartida, los otros contestan que la unión se consigue mediante la coerción. Al final, es el concepto de la cohesión social frente al concepto de las relaciones de dominación y el poder.

El autor más destacado de la teoría del conflicto es Ralf Dahrendorf (4) y a él y su teoría vamos a dedicar este artículo. En el próximo, hablaremos de los esfuerzos de otros autores para reconducir la teoría del conflicto reformulándola como hizo Turner (5), o bien, como el intento de Van de Berghe (6) de reconciliarla con el funcionalismo en busca de una única teoría.

Autoridad, asociaciones, intereses y grupos en Dahrendorf

Vamos a empezar por lo más básico. Ralf Dahrendorf estableció dos prerrequisitos sin los que una sociedad no puede existir: el conflicto y el consenso. Ambos conceptos derivan el uno del otro, no existe conflicto si no existe un consenso previo y viceversa.

Es muy difícil que haya un conflicto entre los socios de la peña del Real Madrid del pueblo de Las Rozas y los miembros del club de fans de Justin Bieber en las Islas Canarias, básicamente, porque no hay ninguna clase de contacto entre ambos grupos. Para que haya consenso o conflicto entre dos grupos, estos han de estar en contacto. Es por esto, que siempre ha habido conflicto entre los pueblos cercanos, entre Pinto y Valdemoro o entre tirios y troyanos.

Pero como no se puede estar toda la vida en conflicto hay que llegar a acuerdos, estos son válidos durante un tiempo y, cuando los acuerdos ya no valen, normalmente porque se produce un cambio en las condiciones ambientales sobre las que el acuerdo se estableció, volvemos al conflicto.

La sociología debe explicar tanto el consenso como el conflicto, pero Dahrendorf, no veía una teoría capaz de abarcar ambos procesos. Para el consenso ya estaba el funcionalismo, así que se dispuso a construir una teoría específica para el conflicto.

El primer elemento de estudio en Dahrendorf es la autoridad. Hay en la sociedad múltiples posiciones sociales con diferente grado de autoridad. Esta autoridad no emana del individuo sino de las posiciones que ocupan. Si lo pensamos bien, no le falta razón, solo así se explica que haya cretinos tan distinguidos en posiciones tan importantes a lo largo y ancho de este mundo.

La autoridad siempre entraña dominación – esto es muy de Weber – y la dominación lleva aparejada la subordinación. De las autoridades se espera un control de los subordinados, pero no olvidemos que dominan por su posición y no por sus características psicológicas, por lo tanto según Dahrendorf, los sociólogos no debían perder el tiempo en las características conductuales de los que ocupan posiciones de mando. Por último, la autoridad mientras es reconocida socialmente, tiene legitimidad para imponer sanciones a quien se rebela.

El siguiente punto de Dahrendorf también está inspirado en Weber: las asociaciones imperativamente coordinadas. No estaba de acuerdo con Marx (7) en que la revolución ahogaría el conflicto de clases, ni tampoco estaba de acuerdo en que el único motivo de la lucha de clases eran los intereses económicos.

Para Weber, todas las sociedades industriales o complejas debían tener alguna forma de organización social. Estas asociaciones imperativamente coordinadas eran organizaciones burocráticas que se orientan a la realización de las tareas más importantes de la sociedad. Están en la empresa, los sindicatos, las universidades, los partidos… en todas las partes de la sociedad y en ellas sitúa Dahrendorf la base del conflicto.

De forma que la autoridad no es una constante, como hay muchas asociaciones de este tipo, una persona que ocupa una posición dominante en una asociación no tiene porque ocupar un rol de autoridad en otra.


Para Dahrendorf la autoridad, dentro de una asociación, es dicotómica. Sólo pueden formarse dos – y sólo dos - grupos de conflicto. Las autoridades – clase supraordinada en su terminología - y los subordinados – clase subordinada - defienden intereses contradictorios. Intereses que son aparentemente psicológicos pero que en realidad son sociales. Los de arriba quieren mantener el statu quo y los subordinados quieren el cambio. Los que mandan tienen estrategias conservadoras y los que obedecen tienen estrategias de usurpación.

La pirámide de Dahrendorf según Harold Kerbo
Como el conflicto de intereses está siempre latente, la autoridad de los que mandan es siempre precaria. Además, el conflicto no tiene por que ser consciente, las personas actúan según sus posiciones y según lo que los demás esperan que hagan en función de las mismas, es decir, adoptan el rol que les corresponde y actúan de forma coherente con él. El jefe actuará de manera natural como jefe y el obrero como obrero. Esta defensa inconsciente de su rol es lo que Dahrendorf denominó intereses latentes. Cuando se adquiere consciencia del rol, cuando las expectativas se hacen conscientes, los intereses son manifiestos.

Los grupos pasan a lo largo de su vida, siempre según Darehdorf, por tres fases. En un principio son cuasi grupos, es decir, se forman entre personas que comparten los mismos intereses de rol.

Si se organizan conforman grupos de interés. Los grupos de interés son grupos en el sentido sociológico del término, es decir, mantienen relaciones formalizadas, tienen organización, programa y personal. Sus miembros se reclutan entre los miembros de los cuasi grupos. Los grupos de interés son los agentes del conflicto.

Por último, están los grupos de conflicto, que son aquellos grupos de interés que se ven involucrados en un conflicto.

Conflicto y cambio social

Con todos los elementos explicados en el apartado anterior, Dahrendorf creía que se podía explicar el conflicto social. En condiciones ideales, no debía necesitarse nada más, pero como admitía que lo ideal es enemigo de lo real, algo más debía influir. A estas variables reales las denominó condiciones técnicas.

Entre las condiciones técnicas colocó a las condiciones políticas como el clima político del momento y condiciones sociales como los vínculos de comunicación entre las personas. Asimismo, daba mucha importancia a las personas que conformaban los grupos. Si no estaban concienciadas, el concepto marxista del lumpenproletariado (8) por ejemplo, era muy poco probable que surgiera un grupo de conflicto, en cambio, si se producía un reclutamiento formal a través de los cuasi grupos la cosa cambiaba diametralmente.

Dahrendorf creía que el conflicto podía acabar en el mantenimiento del statu quo, o bien, en el cambio y el progreso. Los conflictos pueden provocar cambios en la estructura social. Si el conflicto es grave, los cambios pueden ser radicales. Los conflictos pueden ir acompañados de violencia, en esos casos, los cambios estructurales suelen ser súbitos, probablemente en este punto Dahrendorf estaba pensando en las revoluciones.

Cualquiera que sea la gravedad de un conflicto, el sociólogo debe estudiar la interrelación entre el conflicto, el cambio y aquella parte que se mantiene de las estructuras sociales del statu quo inicial.

Críticas principales a la teoría del conflicto

La teoría del conflicto ha sido criticada por múltiples razones pero, en primer lugar, podemos señalar que – en opinión de autores como Ritzer – se trata de una teoría derivada en su mayor parte del funcionalismo estructural. Al no ser completamente original, tiene como techo al propio funcionalismo con lo que se afirma que no es tan sofisticada y completa como está última.

La teoría del conflicto surge como reacción, como teoría opuesta, así que los críticos no han tenido que hacer mucho esfuerzo a la hora de pensar sus reservas, bastaba con hacer las mismas críticas que al funcionalismo pero negándolas. Así, si al funcionalismo se le acusa de ignorar el conflicto y el cambio, a Dahrendorf y compañía se les acusa de ignorar el orden y la estabilidad; mientras al funcionalismo se le atribuye ser una ideología conservadora, a la teoría del conflicto hay quien la tacha de ideológicamente radical.

También se presentan comentarios sobre las dificultades que comparten ambas teorías. Por ejemplo. el conflicto parece surgir misteriosamente de sistemas legítimos, como pasa en el funcionalismo estructural. Además, la teoría del conflicto presenta muchos de los problemas conceptuales y lógicos que plantea el funcionalismo estructural, por ejemplo, los conceptos vagos, los razonamiento circulares o las tautologías. Por último, se trata de una teoría cuasi macroscópica, que ofrece poco a la comprensión del pensamiento y la acción individual, pero esto es un problema común a todas las teorías macrosociólogicas.

Una crítica muy importante es que se reconoce que existe conflicto y consenso como caras de una misma moneda, describe que se transita en el tiempo entre ambas situaciones, sin embargo, no proporciona una teoría unificada que explique conflicto y consenso. Dahrendorf proponía – y esto me hace gracia porque yo he propuesto lo mismo en estas páginas de Sociología Divertida - usar el funcionalismo y la teoría del conflicto como alternativas de estudio, dependiendo de la sociedad y momento histórico que se esté analizando. Propone que si quieres analizar la estructura social, foto fija de la sociedad en un instante determinado, usa el funcionalismo, en cambio, si quieres estudiar los cambios producidos en el tiempo entre dos estructuras sociales del misma sociedad, usa la teoría del conflicto.

Como parece deseable, o al menos eso desea un grupo importante de sociólogos, la existencia de un cuerpo teórico que explique tanto el orden como el conflicto, tanto la estructura como el cambio, se han realizado varios esfuerzos para desarrollar una teoría  que aclare de manera única ambas situaciones. El intento más serio fue el que realizo el sociólogo Jonathan Turner y que veremos en el siguiente capítulo.


Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:
  1. Georg Simmel (Berlín, 1 de marzo de 1858 – Estrasburgo, 28 de septiembre de 1918) fue un filósofo y sociólogo alemán. Simmel formó parte de la primera generación de sociólogos alemanes: su enfoque neo-kantiano sentó las bases para antipositivismo sociológico, a través de su pregunta "¿Qué es la sociedad?" en una alusión directa a la pregunta de Kant "¿Qué es la naturaleza?", y la presentación de análisis pioneros sobre la individualidad y fragmentación social. Para Simmel, la cultura se refería a "la cultivación de los individuos a través de la acción de las formas externas que han sido objetivadas en el curso de la historia". Simmel analiza los fenómenos sociales y culturales en términos de "formas" y "contenido" con una relación transitoria; desde el contenido, y viceversa, en función del contexto. En este sentido, fue un precursor del estilo estructuralista de razonamiento en las ciencias sociales. Con su trabajo en Metrópolis, Simmel se convirtió en precursor de la sociología urbana, el interaccionismo simbólico y análisis de redes sociales.
  2. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista.
  3. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  4. Ralf Dahrendorf nombre abreviado de Ralf Gustav Dahrendorf, Barón de Dahrendorf1​ (Hamburgo, 1 de mayo de 1929 - Colonia, 17 de junio de 2009) fue un sociólogo, filósofo, politólogo y político germano-británico. Es considerado uno de los autores fundadores de la teoría del conflicto social. Fue caballero comendador de la Orden del Imperio Británico y miembro (fellowship) de la Academia Británica. Fue premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.
  5. Jonathan H. Turner (nacido el 7 de septiembre de 1942) es profesor de sociología en la Universidad de Caifornia en Riverside. Es especialista en sociología de las emociones, relaciones étnicas, instituciones sociales y estratificación social.
  6. Pierre L. van den Berghe (1933-2019) fue profesor emérito de sociología y antropología en la Universidad de Washington en la que trabajó desde 1965. Nacido en el Congo belga de padres belgas. Fue alumno de Talcott Parsons aunque no estuvo muy interesado en el funcionalismo estructural. Ha sido uno de los promotores de la sociobiología.
  7. Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra  en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital.
  8. El lumpemproletariado​ (del alemán: Lumpen: 'andrajo/so'; algunas veces escrito lumpenproletariado y también conocido en español como subproletariado) es un término marxista de origen alemán con el que se designa a la población situada socialmente al margen o debajo del proletariado, desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y de vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del proletariado urbano. También puede referirse el lumpemproletario a la clase social que no posee ni medios de producción ni fuerza de trabajo y que, ocasionalmente y en determinados contextos, recurre a la caridad e incluso al robo.​ El marxismo ha considerado tradicionalmente a este grupo social como carente de conciencia de clase, y por tanto susceptible de servir de punto de apoyo a la burguesía.


Bibliografía:

Estratificación Social y Desigualdad
Harold R. Kerbo
MCGraw-Hill
Madrid 2004 5ª edición

George Ritzer
Teoría Sociológica Moderna
Mac Graw-Hill
Ediciones 2ª y 3ª
Madrid 2001-2003






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La McDonaldización del mundo


Resumen
Se trata de explicar la tesis de la McDonaldización del mundo de G. Ritzer (1), de cómo la estructura de organizativa de esta cadena de restaurantes es una representación de un sistema de organización administrativa de la sociedad posindustrial.

Índice:
Introducción
Expansión del modelo
Paradigma de la racionalidad formal
Principios básicos
Sistema de franquicias
¿Y dónde está el problema?


Introducción

El McDonaldismo, la McDonaldización y la tesis de la McDonaldización del mundo son conceptos que forman parte de una teoría sociológica seria, a pesar de que en principio podría parecer lo contrario, propuesta por el sociólogo norteamericano George Ritzer en su libro “The McDonaldization of society”.

Aunque también es verdad que ha desaparecido cualquier referencia a esta teoría en su libro “Teoría Sociológica Contemporánea” en su tercera edición, que sí aparecía en su segunda edición. Quizás porque hablar en tercera persona de sí mismo – como hizo Julio César en su “Guerras de las Galias” – le resultaba enojoso, o bien, porque la teoría no ha tenido todo el predicamento que esperaba. A mí me parece divertida y original y no tengo que hablar de ella en tercera persona, así que, allá vamos.

Cuando he andado por esos mundos de Dios a miles de kilómetros de casa, un poco desesperado pues ya se hacía tarde para comer, en sitios dónde se hablan idiomas inconcebibles, allá dónde se acentúan las consonantes o usan símbolos maléficos ininteligibles a los que llaman escritura, sitios en los que tienes que usar la mímica para comunicarte, con una cocina local completamente distinta de la nuestra, en situaciones en las que te hallas al borde del límite de la tarjeta; en esos sitios y situaciones he de confesar que he agradecido al cielo  encontrarme con un McDonald’s – siempre hay uno a la vuelta de la esquina – básicamente porque todo era previsible: menús, calidad, sabor y precio.

Esta cadena de restaurantes de comida rápida está tan presente en todo el mundo que la revista “The Economist” (2) elabora semanalmente el llamado “The Big Mac Index” (3) o Índice “Big Mac”, nombre que recibe en atención al producto estrella de la marca.  Es este un índice elaborado a partir de una investigación no científica, que permite evaluar el poder adquisitivo de los distintos países en donde se vende la famosa hamburguesa de McDonald’s. La idea consiste en comparar lo que cuesta una hamburguesa “Big Mac” en todos los países donde se elabora para, de esta manera, poder comparar los costes de la vida en cada país y saber si las monedas están sobrevaloradas con respecto al dólar estadounidense.

Porque hay McDonald’s por todo el mundo pero, lo realmente extraordinario no es la proliferación de estos restaurantes de comida rápida, sino que las patatas fritas saben igual en Pekín que en Madrid, el “Big Mac” es igual en Lyon que en Murcia y, si me apuráis, la Coca Cola tiene el mismo número de burbujas por centímetro cúbico en Buenos Aires y  Zurich.

Expansión del modelo
A partir de un único restaurante en los años ’50, la franquicia cuenta con treinta y tres mil restaurantes repartidos por el orbe. McDonald’s se ha convertido en un símbolo de mundo moderno pero lo más interesante, sociológicamente hablando, es el estudio de cómo los principios  que inspiran a esta empresa están invadiendo todos los aspectos de vida social en todos los países. Su sistema copa no sólo el sector de la restauración sino todos los ámbitos del comercio como ópticas, tiendas de electrodomésticos, agencias de viajes, gasolineras y, así, una lista innumerable de negocios.

Se ha extendido más allá del ámbito comercial, el mismo Ritzer cita que lo que han hecho con las tarjetas de crédito es McDonaldizar el recibo y expedición del crédito. La obtención del crédito ya no implica un proceso largo y pesado, sino que cualquiera puede acceder a una tarjeta sólo con responder a unas cuantas preguntas. Y el pago se ha simplificado al máximo, nada de entregar monedas y billetes que tanto hay que sudar para ganarlos, entregas un plastiquito que encima te  lo devuelven para el siguiente uso.

La comunicación cara a cara se va perdiendo a favor de otros medios de comunicación como el correo electrónico o todos los productos derivados de Internet y de las nuevas tecnologías. Las empresas de todos los sectores de la economía sustituyen la atención al cliente por sistemas informatizados, incluso las Administraciones Públicas  están desarrollando la Administración Electrónica que evita que el ciudadano tenga que desplazarse a la oficina administrativa a resolver sus trámites.

La radio y la televisión nos dan fragmentos de noticias comentadas en diez segundos. En diez minutos de película pasan más cosas que en dos horas y media de los filmes de los años ’40. Y si la televisión es rápida las redes sociales lo son todavía más, se filtran noticias de modo viral, se tumban reputaciones de toda una vida en segundos. Todo es rápido, instantáneo, cuando tu equipo gana la Copa de Europa no puedes descansar y disfrutar del momento porque enseguida viene la Supercopa, la Megacopa o el décimo partido del siglo de este año.

Bien, paremos un momento, pues este artículo se está McDonaldizando. Ni Ritzer, ni yo que estoy intentando hacer de traductor suyo al lenguaje de la calle, consideramos que la cadena McDonald’s sea la culpable de estos hechos sociales que hemos comentado y que todos reconocemos en nuestra vida diaria. Lo que Ritzer expresa en su teoría, es que la cadena de comida rápida es una representación fidedigna, un paradigma de cómo  se produce y se consume en la sociedad moderna y por eso ha llamado a este sistema de organización como McDonaldismo. McDonald’s no ha creado los cambios sociales sino que los cambios sociales han creado McDonald’s.

Paradigma de la racionalidad formal

Concretamente Ritzer habla de paradigma contemporáneo de la racionalidad formal, ¿Qué quiere decir con esas cuatro palabrejas?, bueno, intentaré traducirlo. Max Weber (4), uno de los padres de la sociología, dejó escrito que el mundo, sobre todo la sociedad occidental, había sufrido un proceso de racionalización en muchos campos, en la economía, la religión, el derecho, la política y el arte. Para Weber la expresión de esta racionalidad en la formas de organización social era la burocracia. Según Rizter, el mundo ha seguido evolucionando desde los tiempos de Weber, principios del siglo XX, y el modelo actual de la racionalización no es la burocracia sino el McDonaldismo. Textualmente dice: “la burocracia aún está entre nosotros, pero el restaurante de comida rápida ilustra mejor este tipo de racionalidad”.

Principios básicos
Para entender este fenómeno en toda su amplitud, es necesario comprender los cuatro principios básicos o dimensiones – como prefiere llamarlas Ritzer – del Mcdonaldismo: Eficiencia, cálculo, previsibilidad y automatización.

La eficiencia podríamos definirla como la búsqueda de los mejores medios para conseguir un fin; en el restaurante de comida rápida, todo está pensado para despachar el mayor número de menús en el mínimo tiempo posible. Todo está controlado, la disposición de las cajas en las que encargas la comida, pagas y recoges el servicio que te llevas a la mesa y que retiras y echas a la basura tú mismo lo que nos lleva al colmo de la eficiencia que es que tú – el cliente – trabajes sin cobrar. Por supuesto, también está estudiada la disposición de las mesas, los paneles que anuncian los distintos menús, la comunicación entre los cajeros y la cocina. Y no digamos ya del servicio de comida a través de la ventanilla de los automóviles que ilustra bien el aumento de la eficiencia para conseguir una comida, no tienes ni que entrar en el restaurante.

La previsibilidad implica la ausencia de sorpresas, como señalábamos en párrafos anteriores, las patatas de McDonald’s saben igual en cualquier parte del mundo. Aparte de McDonald’s, he comido en muchos restaurantes chinos a lo largo y ancho de este mundo y los rollitos de primavera son distintos según el país de que se trate aunque el nombre y el origen del plato sea el mismo. Esto se debe a que los restaurantes chinos aprovechan los ingredientes locales y no tienen normas estándar de producción como en el McDonald’s pero, para ser justos, hay que decir que ya se están McDonaldizando y las empresas de distribución chinas llevan un tiempo importando ingredientes directamente desde China y están logrando cierta uniformidad.

El cálculo,  todo en McDonald’s está calculado. De la misma manera que en la fabricación de un coche, existen una serie de especificaciones técnicas muy precisas para cada pieza, ya en el primer manual interno de la compañía se especificaba cuánto debía pesar la hamburguesa precocinada (45,5 g), su tamaño (10 cm) y el contenidos de materia grasa (19%), así como el peso la loncha de queso y el grosor de las patatas fritas.

La automatización consiste en la realización de los procesos de producción mediante la tecnología.  En vez de basarse en las cualidades humanas del cocinero, lo que suele pasar en los restaurantes de toda la vida, los restaurantes de comida rápida se basan en tecnologías no humanas y en cocineros sin cualificar que siguen instrucciones detalladas y métodos de cadena de montaje aplicados al proceso culinario y al servicio.

Para Ritzer el restaurante de comida rápida en su aspecto productivo es fordista (5) en la medida en que utiliza principios y tecnologías asociadas a la cadena de montaje. Quizás habría que pensar en que más que fordista es toyotista (6). Para algunos autores el toyotismo es la evolución del fordismo.

Vivimos en unas sociedades muy complejas que incorporan elementos del industrialismo y del postindustrialismo. El fordismo sigue ahí, en las fábricas, pero con menor influencia. Hay autores que señalan que ha sido sustituido, a partir de la crisis de los años ’70, por el toyotismo, que se caracteriza por estar pensado para economías con crecimiento aceptable y apertura a mercados exteriores y que se basa fundamentalmente en los principios de fábrica mínima, es decir, personal mínimo y capaz de rotar y realizar múltiples funciones, burocracia mínima, producción adaptada a la demanda con almacenaje cero y robotización y automatización de los procesos de producción. De esta manera, podríamos hacer la equivalencia entre la burocracia y el fordismo y entre el McDonaldismo y el toyotismo, parece que todo encaja mejor.

Organización de la administración
Organización de la producción
Burocracia
Fordismo
McDonaldismo
Toyotismo


El sistema de franquicias

Se cree que Isaac Singer (7), el creador de la compañía de máquinas de coser Singer, fue la primera persona en manejar el concepto de franquicia en el mercado comercial. Así que,  aunque McDonald’s no creó el sistema de franquicias, lo ha optimizado y ha sacado un gran provecho del mismo. La franquicia  es la forma de crear sucursales en el mcdonaldismo.

Una franquicia es un negocio en el que una empresa cede a otra el derecho de explotación a cambio de una cuota inicial y plazos mensuales. A la empresa que cede su marca se la denomina franquiciador – en nuestro caso la central de McDonald’s -  y a la que alquila la marca se le llama franquiciado – cada una de las miles de empresas que a lo largo del mundo montan restaurantes bajo su licencia-.

Este tipo de acuerdo beneficia al franquiciador y al franquiciado,  pues el primero cobra por su marca, que se distribuye con mayor facilidad, toma decisiones estratégicas sin realizar grandes inversiones si lo comparamos con el número de restaurantes que llevan su rótulo. La gente no piensa que está entrando en el restaurante de Fulanito franquiciado por McDonald’s sino que está entrando en un restaurante original de McDonald’s.

En cuanto al franquiciado, le permite usar una marca consolidada con derecho a una cierta exclusividad territorial, lo que le asegura un éxito comercial. No tiene que diseñar los procesos de negocio, le vienen dados. Ni tiene que realizar ninguna inversión en publicidad. Es una simbiosis casi perfecta.

El sistema de franquicias ha contribuido enormemente a la expansión del negocio que empezó en 1955 con el primer restaurante con este tipo de contrato.  A día de hoy, como hemos señalado antes,  hay treinta y tres mil restaurantes de esta marca, en los que trabajan cuatrocientos mil personas, uno de cada ocho estadounidenses ha trabajado alguna vez en esto restaurantes  y cuenta con franquiciados tan famosos como la mismísima reina de Inglaterra.

¿Y dónde está el problema?

Hasta ahora hemos hecho una descripción pero no hemos dicho qué hay de malo en todo esto.

Hay un grabado de la serie “Los Caprichos” de Goya (7) que me ha impresionado siempre, y más que el mismo grabado, que es sin duda una obra maestra, por su título: “el sueño de la razón produce monstruos”. Este título me vino a la cabeza cuando leí a Ritzer cuando dice que “esta forma de racionalidad tiende a acarrear con ella la irracionalidad de la racionalidad”. Es decir, el uso de la racionalidad suele conllevar aspectos irracionales. Un  ejemplo un poco bufo de irracionalidad que todos podemos entender es que uno inventa la dinamita para hacer carreteras y va otro y la usa para matar personas, con lo que no te queda más remedio que inventar un premio de prestigio internacional para compensar. Pienso en Alfred Nobel por supuesto.

En el caso de los restaurantes de comida rápida, la irracionalidad básica es la desmitificación y la deshumanización del ritual de la comida, sin tener en cuenta los aspectos saludables o no de la dieta que eso sería otra cuestión de debate. La McDonaldización de las tarjetas de crédito, que era el otro gran ejemplo que ponía Ritzer,  lleva aparejada la deshumanización de empleados y del proceso bancario, ya de por sí muy deshumanizado con cajeros automáticos y otro tipo de tecnologías. Pero, sobre todo, produce la deshumanización de la relación con el cliente, sin contar con los efectos negativos que en su calidad de vida tiene contraer una deuda elevada, pues muchas personas sólo se fijan en la cantidad de tarjetas que pueden obtener y los límites de esas tarjetas y no en lo que efectivamente se gastan.

Y esto se puede aplicar a cientos de ejemplos que vemos todos los días, tienes que hablar con el seguro te saldrá una voz mecánica, tienes que llamar al hospital y te saldrá una voz mecánica, allá dónde llames te responderá una voz mecánica o te tratará un sistema informático, muy eficientes si, pero, y ¿si tu problema o la atención que necesitas se sale un poco de la norma?, pues que no encuentras manera fácil de solucionarlo, es ese uno de los problemas de la deshumanización.

Como todo invento humano, el McDonaldismo en su proyección como modelo de producción, tiene aspectos positivos y negativos. No me voy a meter a hacer juicios de valor al respecto, según Weber un sociólogo no debe hacerlo, pero de lo que estoy seguro es que nadie de los que intervino en el desarrollo de este sistema ha pensado en el bienestar general y sí en la eficiencia de los procesos y en el beneficio económico que se pueda obtener.

Ritzer dice que la aplicación de estos cuatro principios implican una renuncia a la creatividad y la autonomía individual y concluye profético: “quizá la última irracionalidad de la Mcdonaldización consista en la posibilidad de que las personas queden a merced del sistema, y que éste llegue a controlarnos”. Al desarrollar este punto no creo que Ritzer pensara sólo en McDonald’s.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:
  1. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo.
  2. The Economist es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres (Reino Unido), que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y de la economía desde un marco global. Su primer número fue publicado en septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson. Aunque por razones históricas se define a sí misma como un periódico, su formato actual es similar al de una revista.
  3. El Índice Big Mac (en inglésBig Mac Index) es un índice publicado por la revista The Economist y es elaborado a partir de una investigación no científica, que permite comparar el poder adquisitivo de distintos países donde se vende la hamburguesa Big Mac de McDonald's.
  4. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista.
  5. El fordismo es un sistema en la producción industrial en serie, establecido antes de la Primera Guerra Mundial. El concepto recibe el nombre de Henry Ford, quien popularizó línea de ensamble inventada por Ransom Eli Olds,1​ y es atribuido al teórico marxista Antonio Gramsci, quien lo usó por primera vez en su ensayo Americanismo y fordismo (1934), perteneciente a sus Cuadernos desde la cárcel.
  6. El toyotismo es una relación en el entorno de la producción industrial que fue pilar importante en el sistema de procedimiento industrial japonés, y que después de la crisis del petróleo de 1973 comenzó a reemplazar al fordismo como modelo referencial en la producción en cadena. Se destaca de su antecesor básicamente en su idea de trabajo flexible, aumento de la productividad a través de la gestión y organización (just in time) y el trabajo combinado que supera a la mecanización e individualización del trabajador, elemento característico del proceso de la cadena Ford.
  7. Isaac Merritt Singer (PittstownNueva York26 de octubre de 1811 - PaigntonDevon23 de julio de 1875) fue un inventor estadounidense, actor y empresario. Realizó importantes mejoras en el diseño de la máquina de coser y fue el fundador de Singer Sewing Machine Company (Compañía de máquinas de coser Singer). Varios inventores patentaron máquinas de coser antes que él, pero su éxito se basó en la practicidad de su máquina, la facilidad con la que podía ser adaptada para uso doméstico y que podía ser pagada a plazos.
  8. El aguafuerte «El sueño de la razón produce monstruos» es un grabado de la serie los Caprichos del pintor español Francisco de Goya. Está numerado con el número 43 en la serie de 80 estampas. Se publicó en 1799.


Nota Final:
Este artículo es una fusión de dos artículos de Sociología Divertida, “El mundo está Mcdonaldizado” y “…¿quién lo desmacdonaldizará?” que publiqué en 2011. Más tarde fusioné los dos artículos y me los publicaron en el portal “Debate 21”. Ahora he corregido algunos datos y he ampliado el contenido.  

Bibliografía:

George Ritzer
Teoría Sociológica Moderna
Mac Graw-Hill
Ediciones 2ª y 3ª
Madrid 2001-2003

Franquicia: concepto, claves y principios de éxito
Agustín Grau

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociología Divertida
  

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