En Busca de una Sociología de la Creatividad


Resumen

Este artículo surge de las notas que desarrollé para el episodio 12 de “La filosofía no sirve para nada”, denominado: “El club del sándwich mixto y el ataque de los normópatas”. En este podcast colaboro con mis amigos, el filósofo Joaquín Herrero y el ingeniero y profesor José Carlos García.
La sociología no ha tratado con profusión el asunto de la creatividad, pues las más de las veces, esta característica de la mente humana, ha sido considerada como una virtud individual perdiendo de vista las características sociales de este fenómeno. Pareciera que en el tránsito de la microsociología a la macrosociología hubiéramos perdido por el camino a la creatividad. Este artículo es un esfuerzo por encontrarla.


René Magritte. El Hada Ignorante. Museo Magritte Bruselas (1)

Índice
Sociologías aplicadas y un poco de historia
Valor social de la creatividad
Cómo encajar la creatividad social con la individual: Interaccionismo Simbólico
La sociedad de sándwich mixto
La creatividad en las organizaciones
Conclusión

L'esprit n'use de sa faculté créatrice que 
quand l'expérience lui en impose la nécessité

El espíritu solo usa su facultad creadora en
tanto la experiencia se lo impone

Jules Henri Poincaré 1854-1912



Sociologías aplicadas y un poco de historia

Esmeralda Ballesteros (2), que fue mi profesora de sociología de la educación hace ya unos cuantos años, solía decir que no existían muchas sociologías, sino que había una sola aplicada a múltiples cuestiones sociales. Así tenemos una sociología de la educación sí, pero también una sociología política, de la religión, de la familia, del conocimiento y así, un número impresionante de sociologías aplicadas. Vamos a ver si podemos decir que existe, del mismo modo, una sociología de la creatividad.

Para Juan Antonio Roche (3), el concepto de creatividad ha estado al margen de la disciplina. Desde los primeros tiempos de la sociología como ciencia, desde Augusto Comte (4), se ha visto que uno de los ejes principales por los que se mueve, es la división entre lo que es la estructura social - la foto fija de la sociedad en un momento dado - y el cambio social - cómo va pasando la sociedad de una situación estable a otra-. Pues bien, en el estudio del cambio social – que es donde podría encajar mejor el concepto de creatividad – ha sido predominante, como objetos de investigación, la racionalidad sujeta a fines y la normativa, es decir, dicho de una manera más simple, sólo se han tenido en cuenta los fines económicos y las normas admitidas por la sociedad, ya sean jurídicas o institucionales.

Sin embargo, la creatividad ha asomado la patita en las ciencias sociales, revelándose como un objeto de estudio emergente, por ejemplo, en el contexto de la “sociedad de devenir” del historiador Franklin Baumer (5) o en el famoso concepto de la “sociedad líquida” de Zygmund Bauman (6). Según Roche, la creatividad esta actualmente de moda en la sociología hasta el punto de que tiene un cierto tufillo a obligación, a imposición y, para este autor, no hay que exagerar, entre el desprecio de la creatividad como objeto de estudio del cambio social y, la postura opuesta, que sea el ideal absoluto de la investigación en este campo, hay un camino intermedio que parece razonable transitar.

Señala Saturnino de la Torre (7), que la creatividad como concepto nace en 1900 de la mano del autor francés Theódulo Ribot (8), en un libro llamado “La imaginación creadora”. En este texto se relacionan por primera vez la noción de persona y el proceso creativo. La sombra de Ribot fue alargada pues, durante los siguientes cincuenta años, la creatividad fue conocida como “imaginación” acompañada a veces del término “creativa”, y no fue hasta 1950, cuando J. P. Guilford (9) inventa el nombre de “creatividad”.

Pocos años después, la carrera espacial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, propulsa el interés por la creatividad en el mundo académico norteamericano, asociándola a la inteligencia creadora, a la capacidad para generar ideas y resolver problemas. Para Saturnino de la Torre, al menos en el origen del término, la creatividad es social.

Valor social de la creatividad

La creatividad ha sido considerada a menudo como una aptitud o cualidad personal e intransferible, ha primado una visión psicológica. Sin embargo, tiene un indudable valor social, constituyendo un hecho social y no sólo un hecho psicológico. Algunos autores – como Goleman, Kaufman y Ray - hablan de “espíritu creativo” cuando se refieren a la creatividad poniendo el foco en la sociedad en su conjunto. Parece intuitivo que si agregamos las creatividades individuales podemos hablar de una creatividad social, aunque de sobra sepamos que los agregados de variables sociales no son ni mucho menos operaciones exactas.

Saturnino de la Torre nos da seis características de la creatividad que encontramos si la observamos como un valor social y no como una aptitud individual.

En primer lugar, es un bien social y un valor futuro, aquellas sociedades que no promuevan el desarrollo de la creatividad se verán en desventaja con respecto a las sociedades que pongan atención al potencial creativo.

Como segundo punto destaca su carácter halocéntrico, la creatividad personal no pertenece al sujeto sino al medio social que se beneficia de ella y al mismo tiempo la modula, la condiciona.

En tercer lugar, tiene un carácter ético y constructivo. Decíamos en el párrafo anterior que la sociedad modula lo creado, es decir, aquellas ideas o productos de la imaginación creadora que son contrarios a los valores sociales son rechazados. La sociedad hace de filtro y control de calidad atendiendo a su cultura.

La creatividad mejora si es multidisciplinar, si juntas equipos de trabajo con personas de distintos ámbitos del saber puedes obtener resultados mucho más prometedores. De hecho, lo vienen haciendo desde hace décadas las instituciones científicas más reputadas.

En quinto lugar, la creatividad se alimenta del estrés. Podríamos expresarlo como, “dame un problema y tendré motivos para crear”, hay muchos ejemplos históricos de esto, pensemos en la innovación tecnológica surgida durante la segunda guerra mundial o, en una situación mucho más positiva que hemos destacado párrafos arriba, la carrera espacial.

Y, por último, lo que Saturnino de la Torre denomina la creatividad paradójica, se trata de la necesidad de crear como reto, como ruptura de la zona de confort para buscar caminos nuevos. A mi entender se trata de una visión un tanto deportiva de la creatividad con la que yo no me siento identificado ya que yo soy muy de sofá y de ver una serie de televisión.

Cómo encajar la creatividad social con la individual: Interaccionismo Simbólico

Sabemos que existe, porque es evidente, una creatividad individual y hemos admitido que existe una creatividad social resultado de algún tipo de agregación de las creatividades individuales. Pero ¿cómo las encajamos? ¿cómo transitamos del ámbito de la interacción social por dónde anda la creatividad personal al ámbito de la sociedad en su conjunto?, es el dilema constante entre la micro y la macrosociología.

No tengo una respuesta categórica, pero creo que podemos aproximarnos al problema si le echadnos un ojo a una teoría sociológica muy interesante: el interaccionismo simbólico.

El interaccionismo simbólico, cuyo mayor representante fue George Herbert Mead (10), se centró en explicar cómo las personas van construyendo su propia identidad y definiéndose a sí mismas a través de sus interacciones con otras personas. Y aún fueron más ambiciosos, según el interaccionismo simbólico, la sociedad es el producto o resultado de las interacciones cotidianas de las personas, que van definiendo o dotando de sentido al mundo social que les rodea. Algo así como un agregado total de las visiones de todos los individuos. Como veis se trata de una explicación muy psicológica.

No perdamos de vista que estamos hablando del nivel micro, de la interacción social, que podríamos definir como el proceso según el cual una persona actúa y reacciona en relación con otras personas. La interacción social nos permite crear y recrear la realidad que percibimos. En nuestra vida cotidiana estamos continuamente interactuando con otras personas, pero no de cualquier modo, sino, según pautas sociales determinadas.

Y siendo una explicación tan psicológica, Mead propuso una teoría de la mente con un fuerte componente social, no en balde, se trata de sociología, aunque con una clara influencia del movimiento conductista (11).

En primer lugar, Mead nos dice que el todo social precede a la mente individual y ésta no puede existir sin un grupo social. La segunda característica de la mente para nuestro autor es que no se trata de algo estático sino de un conjunto de procesos, que no está ubicada en el cerebro, al fin y al cabo el hardware de todo este asunto, sino que es algo funcional que surge y se desarrolla en el discurrir cotidiano de la interacción social. De este modo, la inteligencia o la conciencia son procesos mentales para Mead.

Y ya estamos llegando adonde quería llegar. Uno de esos procesos mentales es el self, que es el proceso de entrada/salida de la mente. Todo lo que entra y sale de nuestra mente está gobernado para Mead por el self.

El self es a la vez, objetivo y subjetivo, con este mecanismo somos capaces de ponernos en el lugar del otro, vernos desde fuera de nosotros, contemplar nuestro entorno y comprenderlo, claro está, a nuestra manera. Y tiene memoria, es un repositorio de experiencias a las que echar mano cuando sea necesario.

El self se habla con otros tres procesos mentales: El mí, el yo y el otro generalizado. Mead los denomina “fases del self”.


Esquema del Self de Mead
El mí es la parte social, la parte de cada uno de nosotros que depende de lo externo. Internaliza las convenciones sociales, es dónde reside el conformismo.

Al otro generalizado lo define muy bien su propio nombre, es una generalización de las personas, construye modelos o arquetipos de la gente, configurados a través de la experiencia. Y, por último, el yo.

Si el mí es la parte conformista el yo es la parte creativa, activa, la que rompe con las pautas sociales y nos hace individuos distintos. En el yo reside la creatividad.

Si aplicamos el interaccionismo simbólico podríamos dar una explicación, la creatividad podría surgir rompiendo la pauta social internalizada, apareciendo en la interacción social para ir influyendo en el entorno inmediato de la persona que crea. Unas creaciones se desvanecen y otras se difunden, se moldean, se constriñen y se asumen socialmente.

Así, conforme vamos subiendo hacia el nivel macrosociológico las novedades se moldean, muchas veces - ocurre más de lo que parece - no se trata de nuevas ideas o creaciones, sino que son transformaciones de ideas más antiguas o, simplemente, recuperaciones intactas de ideas o creaciones ya olvidadas. De esto último saben mucho la industria discográfica y la cinematográfica. Al respecto de las recreaciones, me acuerdo de un documental británico que presentaba Terry Jones (12) sobre inventos de la edad antigua que se han reinventado modernamente.

Podríamos decir que cuanto más permisiva sea una sociedad a las ideas nuevas, mayor será creatividad general que habrá en la sociedad y, es de esperar, que le vaya mejor que a otras sociedades más rígidas y menos innovadoras.

Aun así, la creatividad se puede constreñir, pero no se puede eliminar, el espíritu creativo encontrará su resquicio y alguna flor innovadora puede salir en el desierto de la imposición. Me viene ahora a la mente la inmensa creatividad de los autores españoles para salvar la censura del régimen del General Franco.

La sociedad del sándwich mixto

En este punto me parece oportuno traer a colación la idea de sociólogo canadiense Alain Denault (13). Según este autor vivimos en un orden en el que la media ha dejado de ser una síntesis abstracta que nos permite entender el estado de las cosas y ha pasado a ser el estándar impuesto que estamos obligados a acatar.

Según Alain Denault vivimos en una mediocracia, se descartan los valores menores y los mayores y nos quedamos con los medios. Una sociedad gobernada y constituida por mediocres. A este tipo de sociedad la denomina la sociedad del sándwich mixto, por ser éste, un plato que no es ni bueno ni malo, no nos disgusta, pero nadie lo pondría en el menú de su boda. Es simplemente una medianía.

Una sociedad de este tenor no puede fomentar la creatividad porque ésta se sale de la norma, no forma parte de los valores medios. En una sociedad así se castiga la disonancia, lo disruptivo, como dice Denault, “lo que nos suena extraño tendemos a calificarlo como malo”.

Uno tiene la tentación de creer en Denault, desde luego hay síntomas que le dan la razón, uno no tiene más que ver a los grandes líderes mundiales actuales para echarse a temblar, pero confío en la capacidad que ha demostrado creatividad, a lo largo de la historia, para abrirse paso en todas las sociedades. Esperemos que se equivoque.

La creatividad en las organizaciones

Si nos fijamos en el ámbito de las organizaciones podemos afirmar que la creatividad se fomenta o se constriñe en función del tipo de que se trate. El profesor canadiense Henry Mintzberg (14) ha hecho una taxonomía de las organizaciones, ha construido unos modelos de los tipos de empresas que hay por esos mundos de Dios.

De su clasificación me voy a quedar con los dos extremos de su continuo porque son los casos en los que se aprecia la gestión de la creatividad, es decir, la burocracia maquinal y la adhocracia.

En las burocracias se da una proliferación de reglas, normas, comunicación formal y respeto por la jerarquía lineal. En una estructura así queda menos espacio para la creatividad y la innovación. De hecho, muchas grandes organizaciones burocráticas crean entes independientes de su estructura principal para el desarrollo de la innovación. No se adaptan bien al ambiente las burocracias, si hay cambios radicales en su entorno suelen verse en problemas muy serios, sin embargo, funcionan muy bien en medios sujetos a pocos cambios, en mercados clásicos, en entornos regulados administrativamente.

La adhocracia (del latín ad hoc = para esto o para este fin) son estructuras altamente flexibles capaces de adaptarse continuamente a las condiciones cambiantes del ambiente. Es una organización fluida, descentralizada, de equipos multidisciplinarios coordinados mediante adaptación mutua, con directivos integradores y estructura matricial. En este tipo de organización se fomenta la innovación por lo que suele presentarse en el mundo de la alta tecnología. Este tipo es especialmente interesante, ya que podríamos ponerlo como lo opuesto a la burocracia.

Según Mintzberg, cuanto más vieja y más grande es una organización más burocrática se hace. Muchas organizaciones nacen como adhocracias, tienen éxito y crecen, al crecer de tamaño, es muy difícil mantener la fluidez y la adaptación mutua de los equipos en el trabajo y empieza la necesidad de escribir procedimientos formales y normas,  hay que poner jefes intermedios que supervisen con lo que crece la necesidad de tener una jeraquía clara, la dirección se separa de los trabajadores, a veces a otro edificio en otra ciudad, comienza la sospecha, y con ella nuevas normas para restaurar la confianza, cada vez innovan menos, cada vez más restringen la creatividad y compran una adhocracia para que les resuelva un problema nuevo en su entorno. No es un camino inevitable pero sí muy transitado.

Conclusión

De lo dicho hasta aquí podemos extraer varias conclusiones. En primer lugar, que la sociología no se ha ocupado hasta tiempos recientes de la creatividad. Que es una cualidad individual, pero con un valor social innegable, pues la sociedad se alimenta de ella, la fomenta o la constriñe según los valores culturales predominantes y las situaciones a las que se enfrenta y que, a menor escala, pasa lo mismo con las organizaciones. Y, por último, que un sándwich mixto con un café con leche está muy bien como merienda, pero no mola ni un ápice que se aplique como término descriptivo a nuestra sociedad.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo


A Joaquín Herrero @joakinen y a José Carlos García @quobit a los que me une un espíritu filosófico

Notas:
  1. Cuando buscaba imágenes para ilustrar este artículo sobre la creatividad me di cuenta de que muchas de las propuestas que me hacía Google eran bombillas de todo tipo y manera. No en balde, la bombilla es nuestro icono cultural de idea. Entonces me acordé de un cuadro de uno de mis pintores favoritos, Rene Magritte, que vi el pasado invierno en su museo de Bruselas y que me impresionó mucho. El cuadro se llama “El Hada Ignorante”. En esta obra sale una bellísima mujer y una vela. La vela es lo que me impresionó. Es una vela que produce oscuridad en vez de luz, de hecho, la cara de la muchacha que está del lado de la vela está más oscura que la otra. Es la vela de la ignorancia que produce oscuridad. Me pareció una metáfora de nuestro mundo actual, justo cuando más conocimientos atesoramos, más ignorancia demuestran algunos.
  2. Esmeralda Ballesteros Doncel es profesora de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid.
  3. Juan Antonio Roche, doctor en sociología, profesor de sociología de la cultura y de las artes en la Universidad de Alicante
  4. Auguste Comte, cuyo nombre completo Isidore Marie Auguste François Xavier Comte (Montpellier, Francia, 19 de enero de 1798-París, 5 de septiembre de 1857), es considerado el creador del positivismo y de la sociología, aunque hay sociólogos que solo le atribuyen haberle puesto el nombre. Mirad "De cuando la sociología daba sus primeros pasos".
  5. Franklin Baumer, (1913-1990) profesor de historia en la Universidad de Yale
  6. Zygmunt Bauman (Poznań, 19 de noviembre de 1925 — Leeds, 9 de enero de 2017)​ fue un sociólogo, filósofo y ensayista polaco de origen judío. Su obra, que comenzó en la década de 1950, se ocupa, entre otras cosas, de cuestiones como las clases sociales, el socialismo, el holocausto, la hermenéutica, la modernidad y la posmodernidad, el consumismo, la globalización y la nueva pobreza. Desarrolló el concepto de la «modernidad líquida», y acuñó el término correspondiente. Junto con el también sociólogo Alain Touraine, Bauman recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010
  7. Saturnino de la Torre, catedrático de Didáctica e Innovación Educativa en la Universidad de Barcelona
  8. Théodule-Armand Ribot (18 de diciembre de 1839-9 de diciembre de 1916), psicólogo y filósofo francés nacido en Guingamp, estudió en el Liceo de San Brieuc (Lycée de St Brieuc). En 1856 comenzó a dar clase y fue admitido en la Escuela Normal Superior de París en 1862. En 1885 dio una serie de conferencias sobre psicología experimental en la Sorbona, y en 1888 fue nombrado profesor de tal asignatura en el Collège de France. La tesis de su doctorado (republicada en 1882): Hérédité: étude psychologique (5ª ed, 1889) (Herencia: estudio psicológico) fue su obra más importante y famosa. Siguiendo los métodos experimentales y sintéticos, trajo consigo un vasto número de ejemplos de peculiaridades heredadas. Prestó especial atención al elemento psicológico de la vida mental, ignorado todo factor espiritual o no-material en el ser humano. En su obra La Psychologie anglaise contemporaine: l'école expérimentale (La Psicología inglesa contemporánea: la escuela experimental) (1870) mostró su tendencia hacia la escuela sensacionalista, y de nuevo en su traducción de el libro Principles of Psychology (Principios de Psicología) de Herbert Spencer. Además de numerosos artículos, escribió sobre Arthur Schopenhauer, Philosophie de Schopenhauer (1874; 7ª ed, 1896) (Filosofía de Schopenhauer), sobre la psicología contemporánea de Alemania (La Psychologie allemande contemporaine, 1879; 13ª ed, 1898) (La Psicología alemana contemporánea) y también cuatro pequeñas monografías: Les Maladies de la mémoire (1881; x3ª ed, 1898) (Las enfermedades de la memoria), De la volonté (1883; 14ª ed, 1899) (De la voluntad), De la personnalité (1885; 8ª ed, 1899) (De la personalidad) y La Psychologie de l'attention (1888) (La Psicología de la atención), con la que aportó datos útiles para el estudio de la enfermedad mental.
  9. Joy Paul Guilford (Marquette, Nebraska, EE.UU., 7 de marzo de 1897 - Los Ángeles, EE.UU., 26 de noviembre de 19871​) fue un psicólogo estadounidense, conocido por sus estudios sobre la inteligencia con su modelo de Estructura de la inteligencia.
  10. George H. Mead (27 de febrero de 1863 - 26 de abril de 1931), filósofo pragmático, sociólogo y psicólogo social estadounidense. Teórico del primer conductismo social, también llamado interaccionismo simbólico en el ámbito de la ciencia de la comunicación. Nació en South Hadley, Massachusetts. Cursó estudios en varias universidades de Estados Unidos y Europa e impartió clases en la Universidad de Chicago desde 1894 hasta su muerte. Con influencias de la teoría evolutiva y la naturaleza social de la experiencia y de la conducta, recalcó la emersión del yo y de la mente dentro del orden social y en el marco del simbolismo lingüístico que usan las personas para comunicarse (interaccionismo simbólico). A partir de la crítica al conductismo de J. B. Watson denominó su propia corriente como conductismo social. Pensaba que el yo surge por un proceso social en el que el organismo se cohíbe. Esta timidez es el resultado de la interacción del organismo con su ambiente, incluyendo la comunicación con otros organismos.
  11. El conductismo, según John B. Watson (uno de los primeros en definir el objeto de estudio de la psicología), es el estudio experimental objetivo y natural de la conducta. Para Burrhus Frederic Skinner el conductismo es una filosofía de la ciencia de la conducta, definió varios aspectos esenciales de su objeto de estudio y a diferencia de Watson se centró en describir las leyes generales que rigen la conducta. El objeto de estudio de la psicología y la forma en cómo se concibe la conducta es entendida de diversos modos, según el enfoque desde el que se vea. Se pueden identificar más de diez formas de conductismo4​ desde el propuesto por Watson hasta nuestros días; pasando por el conductismo de Tolman, Hull y Skinner, el interconductismo y la psicología interconductual de Kantor, el conductismo teleológico de Rachlin, empírico de Bijou, teórico de Staddon y biológico de Timberlake, el contextualismo funcional de Hayes, etc. Jacob Robert Kantor define el conductismo como «una renuncia a las doctrinas del alma, la mente y la conciencia», para ocuparse del «estudio de los organismos en interacción con sus ambientes». En términos más amplios, lo considera como equivalente al término ciencia (Kantor 1968, cit. por Campos, 1973, p. 91), dado que se ocupa de la naturaleza a partir del «principio del comportamiento». Así, la química estudia el comportamiento de los elementos y la sustancia, la física estudia el comportamiento de la materia y sus propiedades, la astronomía estudia el comportamiento de los astros y galaxias, y la psicología estudia las interacciones entre los organismos y su entorno.
  12. Terry Jones (1 de febrero de 1942, Bahía de Colwyn, en el norte del Gales) es un actor de cine galés y uno de los dos miembros no ingleses de Monty Python; el otro es Terry Gilliam. Realizó estudios de inglés en la Universidad de Oxford. Ha sido a lo largo de su vida actor, director, guionista y compositor de las películas del grupo y fuera de él.
  13. Alain Deneault es un sociólogo y filósofo  francocanadiense de Quebec. Es conocido por su libro Noir Canada: Pillaje , corrupción y criminalidad, y los procesos judiciales que siguieron a su publicación. Deneault es profesor de sociología en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Montreal.
  14. Henry Mintzberg (nacido en Montreal, 2 de septiembre de 1939) es un profesor académico internacionalmente reconocido y autor de varias publicaciones sobre negocios y gestión. En la actualidad, es profesor de la cátedra Cleghorn de Estudios de Gestión en la Universidad McGill en Canadá, donde ha estado enseñando desde 1968, luego de obtener su graduación en Gerencia y el Ph.D. de la MIT Sloan School of Management, en 1965 y 1968 respectivamente.



Bibliografía:

Joaquín Herrero, José Carlos García y Juan Carlos Barajas
20 de septiembre de 2019

George Ritzer
Teoría Sociológica Moderna
Mac Graw-Hill
Madrid 2001

Juan Antonio Roche
La creatividad social y cultural, el cambio social y la libertad
Diario Información Alicante

Saturnino de la Torre
La creatividad es social
En Torre S. y Violant, V.
Creatividad aplicada.
Barcelona 2003
PPU/Autores
Henry Mintzberg
La estructuración de las organizaciones
Ariel Economía
Barcelona 199

Juan Carlos Barajas Martínez
Los Modelos de Mintzberg



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Creado a partir de la obra en https://sociologiadivertida.blogspot.com/.

Saramago, Zizek, la sobreidentificación y todos los santos



Quizás sea por los cuatro años, de 1972 a 1976, que pasé estudiando bachillerato en un colegio de curas expuesto a dosis grandes de liturgia y dogma, o bien, tal vez sea por los relatos de la historia sagrada que me leía mi madre, devota de la Esperanza Macarena, antes de que yo aprendiera a leer, o a lo mejor, por el ambiente general nacionalcatólico de la España de mi niñez, el caso es que las historias de santos siempre me han llamado mucho la atención
.
En los primeros años de mi vida, el pensamiento mágico de los niños me hacía ver en aquellas historias prodigiosas relatos poderosos, en los que los buenos disponían de facultades sobrenaturales, en las que creía firmemente, para ganar a los malos o para contribuir al bien común o a la cristiandad, que entonces venían a ser más o menos lo mismo.

Esas habilidades no las veía en la calle, ni en las personas que me rodeaban salvo en mi padre. Que era un superhéroe sin capa que lo mismo cambiaba una bombilla que no lucía - subiéndose en una enorme escalera con un desprecio total de su seguridad personal - por otra que daba luz mágicamente; que conducía nuestro “cuatro latas” hasta las playas de Levante sin descanso , atravesando mil pueblos que obstinadamente se ponían en medio de la carretera; o que cuidaba de mi madre enferma con un amor insuperable. El resto era gente normal. Para más inri mi madre siempre decía que su marido era un santo, con lo que todo se explicaba.

En cierto modo, en mi primera infancia situaba lo sobrenatural en el pasado, de manos de los prodigiosos santos de la Iglesia y, un poco más mayor, situé lo prodigioso en el futuro de la mano de una ciencia que estaba por llegar; que todavía era ficción. Santos y Jedis, buena receta.

Muchos años más tarde, después de mucho estudio, de mucho aprendizaje, de muchas experiencias malas y buenas, de levantarse el Sol por las mañanas y acostarse por las tardes, de convertirme por tanto en un señor serio, escéptico, científico, tecnólogo y tecnófilo, mantenía esa curiosidad infantiloide por las vidas de los santos y sus magníficos milagros y sacrificios. Tenía muchas ganas de escribir sobre ello, pero no encontraba una forma de dirigirme a esas historias sin que un rubor de escepticismo me detuviera la mano ante el teclado.

Hasta que leí a José Saramago (1), concretamente “El Evangelio según Jesucristo” y “Caín”. En estas novelas, el autor portugués se enfrenta a la historia sagrada desde un punto de vista que para mí resultó tremendamente novedoso. Contaba los hechos sagrados dándolos por hechos consumados tal y como aparecen en las Escrituras y los novelaba con originalidad. Saramago crea una trastienda del relato oficial que tiene la misma validez lógica que el original, pero mucha más ironía y, por supuesto, la envuelve en un halo de la modernidad que contrasta con la antigüedad del texto en el que está basándose.

Esta técnica de acercamiento de Samarago a los asuntos religiosos se parece mucho al principio de la sobreidentificación, si es que no lo es descaradamente. Se trata de renunciar a la distancia con una determinada ideología e identificarse tanto con ella que la tomas más en serio que el mismo sistema ideológico sería capaz de hacerlo.

El sociólogo y filósofo esloveno Zizek (2) parte de la idea de que una ideología cualquiera – política o religiosa - contiene dos partes, los valores explícitos, propagados por el sistema de propaganda y su cara oculta, es decir, todos aquellos elementos ideológicos que contradicen el dogma pero que están reprimidos, callados, convertidos en tabú, o simplemente, ocultos bajo la capa de normalidad que tienen las cosas que te enseñan desde que eres niño. En ese contexto, afirmar estos aspectos callados de la ideología y hacerlo de forma convincente es una herramienta crítica divertida y potente.

Y lo es porque de repente aparece en el texto una reducción al absurdo que enfrenta directamente a lo afirmado oficialmente con lo irracional. Y ante esto caben pocas reacciones. Puedes reírte por aquello del humor de lo absurdo o te puedes cabrear si eres un creyente de la ideología, cuyo empecinamiento deja poco lugar para el sentido del humor. En cualquier caso, nadie queda indiferente, porque muy lerdo tienes que ser si no te das cuenta de la contradicción.

Así, con esta herramienta de la sobreidentificación, me he acercado la hagiografía como ejercicio de redacción y con buen humor, sin ánimo de ofender a nadie, aunque sin duda alguien lo hará. Y es que hay gente sin humor, a la que siempre le queda el recurso de dejar de leer lo que le molesta y dedicarse a otra cosa. Hay mucho que leer y una vida muy corta para hacerlo.

Pueden creerme si afirmo que no busco ofender, yo no soy creyente, pero entro en las iglesias con más respeto que la mayoría de los fieles, precisamente porque no me siento en mi casa. Y es que, en general, las personas educadas nos comportamos mejor en la casa ajena que en la propia.

Sin embargo, estas historias también me pertenecen, en ellas sí que estoy como en casa, una casa cuya decoración no he elegido, pero que he heredado de mis mayores.  No me siento católico, pero lo soy culturalmente, tampoco he apostatado, así que me permito el lujo de un acercamiento jocoso y crítico desde mi posición de católico no practicante que, como dice un amigo mío, es tanto como decir vegetariano no practicante.

Además, si no hubiera perdido la fe, tampoco me importaría mucho ver parte de mi confesión sobreidentificada, pues hay que entender que estas historias tienen siglos de antigüedad, que provienen de una época en la que la humanidad no había renunciado aún al pensamiento mágico bajo peso de la evidencia del conocimiento.

Por todas estas razones he escrito hagiografías a mi manera, siguiendo el principio de sobreidentificación. Me he divertido mucho escribiéndolas y espero que el que quiera leerlas se lo pasé tan bien como yo, adentrándose en un mundo en el que la idea de Dios marcaba todos los ritmos y medía todas las cosas, un mundo que hace mucho que se perdió… A Dios gracias.

Estas historias las tengo colgadas en mi microblog, el blog hermano pequeño de Sociología Divertida, que di en llamar Micro SociologíaDivertida, en la colección de relatos que se llaman “De Martirologios y Milagros”, pues ambos conceptos, el martirio y el milagro, son las dos principales fuentes de la santidad.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo


Notas:

  1. José de Sousa Saramago (Azinhaga, 16 de noviembre de 1922-Tías, 18 de junio de 2010) fue un escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó su capacidad para «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». 
  2. Slavoj Žižek (Acerca de este sonido /ˈslavoj ˈʒiʒɛk/ (?·i) Liubliana, 21 de marzo de 1949) es un filósofo, sociólogo, psicoanalista y crítico cultural esloveno. Es director internacional del Instituto Birkbeck de Humanidades de la Universidad de Londres.

Bibliografía:

Manual de Guerrilla de la Comunicación
Grupo Autónomo a.f.r.i.k.a
Luther Bisset y Sonja Brünzets
Virus Editorial
Barcelona 2006



Licencia de Creative Commons

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Batallas de Rap


Resumen

Hay fenómenos sociales en los que no reparamos, hay ruidos de fondo en la sociedad que no acertamos a identificar, hay manifestaciones colectivas a las que no hacemos caso, simplemente, porque no las entendemos, no las sabemos apreciar o simplemente nos cogen a contrapié porque no estamos en la onda del grupo social que las protagoniza. Pero, señoras y señores, son objeto de estudio de la sociología y hemos de desembarcar en ellos. Y a ello vamos.

El presente artículo, escrito por el joven periodista Diego Barajas, nos adentra en uno de esos mundos. El de las Batallas de Gallos.



Origen de las batallas de rap

Nadie sabe verdaderamente quién fue la primera persona que empezó a improvisar el rap ni cuándo comenzó, pero generalmente se cree que tuvo origen en la escena Hip Hop de la Costa Este de Estados Unidos (East Coast) a mediados de los 80.

En España adquirió visibilidad con la Red Bull Batalla de los gallos que comenzó en 2005. Hoy en día es una de las manifestaciones de cultura urbana más dinámicas.

¿Qué son las batallas de rap o batallas de gallos?

Las batallas de rap son “peleas” verbales en las que un participante (al que se suele llamar gallo) tiene que vencer al otro con la particularidad de que tiene que hacerlo improvisando la rima y rapeando al ritmo de una música determinada, llamada base y acoplándose a esta.

Se realizan varias rondas y al final de la batalla es el jurado el que decide quién ha ganado. Los jurados se suelen componer por otros freestylers o por raperos famosos.

Mapa de los lugares donde hay competiciones de batallas de rap

Las batallas de rap por el mundo

Debido a la afición que han creado y que sigue creciendo, las batallas de rap se han vuelto internacionales incluyendo a gran parte de los países hispanohablantes. Se han creado así más batallas y competiciones internacionales que atraen a millones de personas por todo el mundo. 

Las mayores potencias de freestyle son España y Argentina, luego en un segundo escalón encontramos a Chile, México y recientemente el nivel de Perú ha aumentado considerablemente ganando el mundial de freestyle 3 vs 3.






¿Por qué hacerse seguidor de las batallas de rap?

El mundo del freestyle ha sufrido un aumento muy considerable de audiencia en los últimos años. La afición se ha extendido en muy poco tiempo y se encuentra en pleno crecimiento. Actualmente se ha creado la llamada FMS (Freestyle Master Series) que se trata de una liga profesional de batallas de rap con su primera y segunda división. Esta competición se encuentra actualmente en la tercera temporada y ya se ha extendido a distintos países como Chile, Argentina y México.

Es un espectáculo dinámico y divertido, en el que se puede comprobar el talento de los jóvenes raperos improvisando rimas, contestando al oponente con ingenio y con coherencia respecto del tema que se está tratando. No es fácil ser gallo, créanme.

Por último, un aviso a los medios de comunicación. Un dato a tener en cuenta es que al ser una nueva tendencia todavía no ha llegado a los grandes medios. Por lo tanto, existe una gran audiencia a la que poder proporcionar, entre otras cosas, informaciones, análisis y entrevistas que actualmente no encuentran el medio adecuado para ello. Por lo que es una buena forma de hacerse un hueco y convertirse en referentes antes de que haya mucha competencia.

Diego Barajas Fernández
Periodista
diegobarajas11@gmail.com

Ejemplos de algunas batallas:

https://www.youtube.com/watch?v=pkxAG_rhj8Q

https://www.youtube.com/watch?v=bzhjSLrS1Zs


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El Funcionalismo III: Alexander y el Neofuncionalismo


Resumen:
En los dos artículos anteriores de Sociología Divertida hemos hecho un viaje por uno de los movimientos teóricos más importantes de la historia de la sociología, en éste, es mi intención echar un vistazo al resurgimiento del movimiento en los años ochenta del siglo pasado, que tomó el nombre de neofuncionalismo pues exploraba nuevos rumbos que expandían el marco teórico del funcionalismo de los primeros tiempos.

Jeoffrey Alexander la figura más representativa del neofuncionalismo

Índice:
Críticas al funcionalismo tradicional
Resurgimiento en la forma “neo”
Problemas y soluciones
El carpetazo de Alexander

Críticas al funcionalismo tradicional

El funcionalismo estructural fue la teoría sociológica más importante, sobre todo en los Estados Unidos, desde los años treinta hasta los años sesenta. Durante todos esos años, se fueron introduciendo un número de críticas importantes por los agujeros que dejaba la teoría.

Como dice Ritzer (1), el movimiento empezó a perder fuelle – allá por los primeros sesenta - cuando las críticas comenzaron a superar a los elogios. Aunque ya hemos hablado de las dificultades teóricas del funcionalismo en los dos artículos anteriores, es importante catalogar al menos estas críticas – sin extenderse demasiado - pues el neofuncionalismo creció unos veinte años después con la intención de superar estos problemas. Para Ritzer existen tres grupos de críticas al funcionalismo: sustantivas, metodológicas y lógicas.

Las críticas sustantivas o básicas comienzan con la acusación de que el funcionalismo es esencialmente ahistórico, no tiene tiempo, no es válido para analizar cuestiones históricas. Para los críticos, las sociedades de los modelos funcional-estructurales son idealizaciones con un grado de abstracción muy importante. Y esto es cierto, sobre todo, en los inicios del movimiento que surgió en parte como reacción a los excesos del enfoque histórico evolucionista de parte de la antropología de principios del siglo XX. El mismo Parsons (2), como hemos relatado, dio pasos para corregir esta carencia.

Muy relacionado con esta primera crítica está el hecho de la incapacidad del funcionalismo estructural por analizar el cambio social de un modo eficaz. Si el enfoque funcionalista tiene problemas con la variable tiempo, difícilmente puede hacer un análisis coherente del cambio social. Siempre he mantenido que el funcionalismo es muy adecuado para el estudio de la estructura social pero para el análisis de cambio social yo me quedo con las teorías del conflicto. En resumen, el funcionalismo es un buen fotógrafo social pero un mal camarógrafo de la sociedad.

Y el conflicto es precisamente la tercera y última crítica sustantiva. Los funcionalistas siempre fueron muy de destacar el consenso social y la estabilidad de los sistemas sociales. Si estás obsesionado con las fórmulas de acuerdo y consenso social, tienes la tentación de construir modelos abstractos de sociedad tipo “todo el mundo es bueno”(3) que dista mucho de las sociedades reales en las que existen acuerdos y períodos estables, sí, pero también son comunes las situaciones de conflicto, porque es difícil una distribución justa de las cosas que molan (4), es decir, privilegios, bienes y estatus.

Dos son las críticas metodológicas más reiteradas en la literatura científico social. En primer lugar, se acusa al funcionalismo de ser ambiguo, poco claro. En segundo lugar, los funcionalistas eran partidarios de grandes teorías que explicaban la sociedad de manera completa, los críticos, en este punto, dicen no encontrar métodos de estudio adecuados para un objeto de estudio tan extenso. Ambas críticas están relacionadas con el hecho de que los funcionalistas estructurales eligieron estudiar sistemas sociales abstractos en vez de sociedades reales.

Por último, las críticas lógicas. Son la teleología y la tautología. Dado que son dos palabrejas que por destacan por su rareza, de esas para las que siempre hay que echar un vistazo al diccionario, creo que no está de más detenernos un momento en ellas.

La teleología, en el más moderno de los sentidos, es la atribución de una finalidad u objetivo a procesos concretos. En nuestro caso es darle a la sociedad y a las estructuras sociales incrustadas en ella, propósitos o metas y, para cumplir sus fines, crean instituciones sociales ad-hoc. Este fenómeno se da en cierta medida, pero según el funcionalismo lo cumplían todos los sistemas sociales. Por ejemplo, la sociedad necesita de la reproducción para existir, ergo se inventa la institución del matrimonio. Esto era más difícil de ver en la primera mitad del siglo XX, hoy en día, una simple mirada a la institución del matrimonio nos indica claramente que hay muchas más razones por las que dos personas se emparejan.

Una tautología (5) es un razonamiento circular, es decir, la conclusión no es un argumento que se infiere de las premisas sino una afirmación de las mismas. Y eso, según Aristóteles (6), es ilegal en el juego de la lógica. Por ejemplo, no se puede definir un sistema social por sus partes componentes y, al mismo tiempo, definir las partes componentes por su pertenencia al sistema social.

Resurgimiento en la forma “neo”

A mediados de los años ochenta se registró una corriente sociológica que asumía parte de las críticas que hemos examinado en el apartado anterior que, sin separarse de la teoría del funcionalismo estructural, se esforzaba por ampliarlo y superar sus deficiencias teóricas principales. Esta corriente teórica recibió el nombre de neofuncionalismo.

Los autores fundamentales de esta corriente fueron Jeffrey Alexander (7) y Paul Colomy (8), este último, definió al neofuncionalismo como “una corriente autocrítica de la teoría funcional cuyo objetivo es ampliar el alcance intelectual del funcionalismo sin perder su núcleo teórico”.

Problemas y programa

Según Alexander los principales problemas que el funcionalismo tiene que superar son: el antiindividualismo, la oposición al cambio, el conservadurismo, el idealismo y el sesgo antiempírico.

Además, el mismo autor, expuso un programa básico en seis puntos, que recoge Ritzer. En primer lugar, el neofuncionalismo rechaza cualquier determinismo monocausal, es abierto y pluralista. Opera con un modelo descriptivo que considera a la sociedad como una configuración de elementos que interactúan entre sí de manera “simbiótica” sin que actúe sobre ellas ninguna “mano invisible” o “fuerza suprema”.

En segundo lugar, las pautas de acción y orden. Mientras el funcionalismo se centra en el orden social, fijando el objeto en la sociedad completa, el neofuncionalismo dedica atención al orden si, pero también a las pautas de acción que actúan en el nivel de la interacción social, es decir, en el ámbito microsociológico, en el que el individuo se relaciona con su entorno social circundante.

En tercer término, el neofuncionalismo no da por hecha la integración social, la admite como una posibilidad social, en este sentido, los sistemas sociales mantienen un equilibrio dinámico, que puede ser parcial y está en movimiento entre situaciones estables.

Cuarto, el neofuncionalismo hereda el esquema parsoniano de la personalidad, la cultura y el sistema social.

En quinto lugar, el neofuncionalismo pone énfasis en que la interrelación entre los sistemas de la personalidad, la cultura y el sistema social lo que representa una fuente constante de cambio y de control. El cambio no produce conformidad y armonía, sino individuación y tensiones institucionales
Por último, Alexander indica que el neofuncionalismo representaun compromiso con la idea de que la conceptualización y la teoría son independientes de otros niveles de análisis sociológico”.

Ambos autores, Alexander y Colomy, consideran que el neofuncionalismo es un esfuerzo de reconstrucción, más que un lavado de cara, del funcionalismo estructural. Destacan sus diferencias con Parsons y su apertura a otros teóricos.

Así manifiestan un esfuerzo para integrar el neofuncionalismo con los viejos maestros como Marx (9) y sus reflexiones sobre las estructuras sociales, o Durkheim, con sus ideas acerca del simbolismo. También demuestran interés por incorporar ideas de la teoría del intercambio, el interaccionismo simbólico, la fenomenología, entre otras escuelas.

Carpetazo de Alexander

A finales de los noventa, Alexander – exponente principal del neofuncionalismo - puso fin de hecho a esta corriente cuando dijo que él había superado la orientación neofuncionalista.

El razonamiento era el siguiente, Alexander no renegaba de los principios del neofuncionalismo, simplemente, afirmaba que la empresa había tenido éxito, que se había logrado el restablecimiento de la legitimidad e importancia de la teoría parsoniana que era su objetivo. Que había llegado el momento de ir más allá del neofuncionalismo y buscar nuevas metas teóricas. Así que Alexander dio un carpetazo en toda regla al movimiento que él había impulsado.

De esta manera terminaron los desarrollos teóricos funcionalistas, pero no hay que olvidar sus aportaciones. Al menos para mí, que antes de ser sociólogo provenía de un mundo en el que la idea de sistema está muy presente, el funcionalismo me ha ayudado a tener una visión comprensible de la estructura social y un método para explicar muchos fenómenos sociales.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas

1.    George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
2.  Talcott Parsons (13 de diciembre de 1902 – 8 de mayo de 1979) fue un sociólogo estadounidense. Cursó estudios en el Amherst College, el London School of Economics y la Universidad de Heidelberg (Alemania). Dio clases de sociología en la Universidad Harvard de 1927 hasta 1974 como director del Departamento de Sociología de dicha universidad (1944). Más tarde fue nombrado presidente del nuevo Departamento de Relaciones Sociales 1946 y posteriormente presidente de la American Sociological Association en 1949. Es uno de los mayores exponentes del funcionalismo estructural en Sociología. Dicha teoría social sostiene que las sociedades tienden hacia la autorregulación, así como a la interconexión de sus diversos elementos (valores, metas, funciones, etc.). La autosuficiencia de una sociedad está determinada por necesidades básicas, entre las que se incluían la preservación del orden social, el abastecimiento de bienes y servicios, la educación como socialización y la protección de la infancia.
3.    “Todo el mundo es bueno” o “To er mundo es güeno” (su variante andaluza) es una frase coloquial muy española y muy optimista que viene a decir que el ser humano es en principio bueno. Que luego las personas se maleen y tal, es harina de otro costal. Es una concesión al Emilio de Rousseau.
4.      Molar es verbo del lenguaje coloquial español. Según el Diccionario de la Real Academia significa: gustar, resultar agradable o estupendo. Es término prestado por la lengua de los gitanos, el caló.
5.    Tautología, en lógica matemática, es una proposición que siempre es verdadera. O sea, una perogrullada, una frase de Rajoy…
6.  Aristóteles (Estagira, 384 a. C.-Calcis, 322 a. C.) fue un polímata: filósofo, lógico y científico de la Antigua Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios. Aristóteles escribió cerca de 200 tratados (de los cuales solo nos han llegado 31) sobre una enorme variedad de temas, entre ellos: lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología.1 Aristóteles transformó muchas, si no todas, las áreas del conocimiento que abordó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, pues si bien existen reflexiones y escritos previos sobre ambas materias, es en el trabajo de Aristóteles, donde se encuentran las primeras investigaciones sistemáticas al respecto. Entre muchas otras contribuciones, Aristóteles formuló la teoría de la generación espontánea, el principio de no contradicción, las nociones de categoría, sustancia, acto, potencia y primer motor inmóvil. Algunas de sus ideas, que fueron novedosas para la filosofía de su tiempo, hoy forman parte del sentido común de muchas personas. Aristóteles fue discípulo de Platón y de otros pensadores (como Eudoxo) durante los veinte años que estuvo en la Academia de Atenas. Fue maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia. En la última etapa de su vida fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.
7.     Jeffrey C. Alexander (1947) es un destacado pensador y profesor norteamericano que ha contribuido notablemente en la sociología contemporánea; particularmente en la sociología cultural. También es considerado como una referencia necesaria del "neofuncionalismo" en sociología. Es profesor de sociología en la universidad de Yale
8.   Paul Colomy (1960) es un profesor de sociología norteamericano de la Universidad de Denver, especialista en cambio social e institucional, control social, sociedad y naturaleza. Neofuncionalista y neoinstitucionalista.
9.    Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra  en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital.

Bibliografía:

George Ritzer
Teoría Sociológica Moderna
Mac Graw-Hill
Madrid 2001

Encyclopedia of Sociology
Coordinada por George Ritzer
Blackwell
Londres 2010

John Mancionis y Ken Plummer
Sociología
Pearson Prentice Hall



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