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¿Qué es la lógica? ¿Hay una lógica sociológica?

Arriba de derecha a izquierda: Aristóteles, Abelardo, Santo Tomás de Aquino, Guillermo de Ockham

Abajo: Boole, Frege, Russell, Gödel, Turing


 Resumen

Este artículo es una explicación de qué es la lógica formal, de su historia, de su influencia en la ciencia y, en particular, en la sociología. Se hace una revisión de cuatro teorías sociológicas, estudiando la lógica subyacente en sus planteamientos: la teoría del intercambio de Homans, la sociología de Weber, la teoría del habitus de Bourdieu y la teoría general de sistemas de Luhmann.

Abstract

This article is an explanation of what formal logic is, its history, its influence on science, and, in particular, on sociology. It includes a review of four sociological theories, examining the underlying logic in their approaches: Homans' exchange theory, Weber's sociology, Bourdieu's theory of habitus, and Luhmann's general systems theory.

Índice

  • De la lógica utens a la lógica docens
  • Un poco de historia: del ágora a la inteligencia artificial
  • Lógica y ciencia
  • Lógica y sociología
  • ¿Dónde se puede estudiar lógica?

De la lógica utens a la lógica docens

La palabra “lógica” es de esas que sirven tanto para un roto como para un descosido; forma parte del vocabulario usual (“es lógico”, “en buena lógica”, “lógicamente”…). Se usa cuando aplicamos el razonamiento a un problema y suele asociarse al sentido común. Quien va como un cabestro por la vida, dándose golpes contra la pared, carece de lógica y de sentido común; créeme, querido lector, hay mucha más gente así de la que tú crees. Me di cuenta trabajando en la protección de españoles en el extranjero: la gente hacía todo lo posible para meterse en problemas.

El problema del sentido común es su relatividad. Cada uno tiene su propia lógica, mediatizada por el origen, la cultura, la formación o el temperamento. En su variedad está su riqueza, pero también su falta de aplicabilidad universal. Por eso, desde Aristóteles(1), la lógica ha sido un proceso de destilación del razonamiento humano: buscar la estructura pura del pensamiento, no su forma coyuntural.

El filósofo norteamericano Peirce (2) denominaba lógica utens a esta lógica mundana, práctica, intuitiva y contextual que usamos para resolver los problemas diarios. Aristóteles partió de ella como materia prima y la refinó. Como un alquimista del pensamiento, quitó sentimientos, vaguedades, contextos y opiniones. El resultado fue lo que Peirce llamó lógica docens: la lógica que se enseña; la de los filósofos griegos, la Escolástica y los grandes lógicos matemáticos de los siglos XIX y XX.

Esta lógica docens es lo que hoy llamamos lógica formal: el estudio de las estructuras puras del razonamiento, liberadas de su contenido concreto. Si la lógica utens es el pensamiento en bruto —espontáneo y teñido de experiencia—, la lógica formal es su esqueleto abstracto: un sistema de reglas universales que opera con símbolos, no con emociones o contextos. Como diría Alfred Tarski (3), «La lógica no se preocupa por lo que decimos, sino por cómo lo decimos'.

Alfredo Deaño(4) definió la lógica formal como «la ciencia de los principios de la validez formal de la inferencia». «Inferencia» —nos aclara— es un sinónimo de razonamiento o argumentación. Todo razonamiento es un pensamiento, pero no todo pensamiento es un razonamiento. Según Deaño, el razonamiento es un tipo de pensamiento cuyo rasgo esencial es el paso de una o más afirmaciones —llamadas premisas— a una afirmación derivada: la conclusión.

Hemos mencionado la validez formal, pero ¿qué significa? Todo razonamiento humano tiene dos dimensiones: verdad y validez. La verdad concierne al contenido: «El Manzanares pasa por Madrid» es verdadero; «El Barça es el mejor equipo del mundo» es, como mínimo, discutible. La validez, en cambio, atañe a la estructura lógica: un razonamiento es válido si la conclusión se sigue necesariamente de las premisas, aunque estas sean falsas.

Veámoslo con un caso absurdo que el propio Deaño proponía:

- Si San Pablo era monoteísta, entonces Sócrates y Jantipa no contrajeron matrimonio por el rito ortodoxo.

- Es así que Sócrates y Jantipa no contrajeron matrimonio por el rito ortodoxo griego.

- Luego, San Pablo era monoteísta.

Aquí, tanto premisas como conclusión son verdaderas, pero la argumentación es inválida: no hay conexión lógica entre el monoteísmo de San Pablo y el matrimonio de Sócrates.

La lógica formal, como el reino de Dios, no pertenece a este mundo: es intemporal, inmaterial y ajena a culturas o ideologías (5). Precisamente por eso, es maravillosa. Maravillosa e indispensable, pues la ciencia, los ordenadores, la inteligencia artificial y la robótica no existirían si Aristóteles no hubiera extraído, de los razonamientos cotidianos, esa estructura común que hoy llamamos lógica formal.

 

Un poco de historia: Del Ágora a la Inteligencia Artificial

 Todo comenzó en el Ágora ateniense. Mientras los sofistas debatían retórica, Aristóteles (s. IV a.C.) buscó las reglas ocultas del pensamiento correcto. Así nació el Organon: el primer sistema lógico de la historia, basado en silogismos que encadenan verdades como eslabones («Todos los humanos son mortales; Sócrates es humano; luego, Sócrates es mortal»). Su genio no fue solo clasificar argumentos, sino crear un método para distinguir conocimiento válido de la mera opinión, algo que hoy deberíamos aplicar a discursos políticos o noticias virales. Un pueblo educado en lógica es más difícil de engañar.

Se suele señalar a la Edad Media como una época oscura; sin embargo, la lógica resurgió en monasterios y universidades. Los escolásticos la aplicaron para aunar fe y razón, algo que hasta entonces solo había explorado la filosofía islámica (como Avicena). Figuras como Pedro Abelardo (s. XII) (6) usaron la dialéctica para cuestionar dogmas («¿Existen los universales o son solo palabras?»), mientras Santo Tomás de Aquino (s. XIII) (7) la convirtió en pilar de la teología. En este contexto, Guillermo de Ockham (8) formuló su célebre principio: la navaja de Ockham: «Cuando varias soluciones explican igual un problema, la más simple suele ser la correcta». Esta idea, que exige eliminar supuestos innecesarios, se volvería crucial para la ciencia.

El siglo XVII dio un salto mortal: la lógica dejó las aulas para entrar en laboratorios. Galileo Galilei (9) unió matemáticas y experimentación: su método hipotético-deductivo (silogismos + verificación empírica) derribó la física aristotélica. «El libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático», declaró, convirtiendo la lógica en código del universo. Francis Bacon (10) en Inglaterra y René Descartes (11) en Francia completaron el giro: el primero con su Novum Organum (inducción sistemática contra prejuicios), el segundo con el Discurso del método («¡Dudar de todo!»). Así, la filosofía natural —especulativa— se transformó en ciencia moderna.

Durante el siglo XIX, la lógica vivió una revolución simbólica: dejó las palabras para volverse matemática. George Boole (12) tradujo silogismos a ecuaciones (álgebra booleana —fundamento de la electrónica digital—), y Gottlob Frege (13) creó el primer lenguaje formal moderno: la Begriffsschrift (14). Su meta: demostrar que toda verdad matemática podía deducirse de unos pocos axiomas (el programa formalista).

Pero el sueño formalista fue efímero. En el siglo XX, Kurt Gödel (15) demostró que en todo sistema lógico suficientemente complejo (como la aritmética) existen proposiciones verdaderas pero indemostrables (16). Alan Turing (17) convirtió la lógica en algoritmos, integrando máquina y pensamiento para dar luz a la computación. Hoy, esa herencia alimenta la inteligencia artificial que ha llegado para quedarse.

 

Lógica y ciencia

La lógica y las ciencias se maridan mediante el método científico. A partir del método hipotético-deductivo de Galileo, adaptado inicialmente a la física, se generalizó el método científico tal como lo entendemos hoy, aplicable a cualquier ciencia.

Siguiendo con Charles S. Peirce —que resulta muy útil para comprender estos asuntos—, el método científico puede entenderse como un proceso que involucra tres tipos complementarios de inferencia: abducción, deducción e inducción. No se trata simplemente de “tres pasos” secuenciales, sino más bien de tres modos distintos de razonar, que interactúan entre sí.

La abducción (también llamada inferencia a la mejor explicación) es el tipo de razonamiento mediante el cual se propone una hipótesis que explica un hecho extraño, inesperado o sorprendente. Dicho de un modo sencillo, es lo que ocurre cuando algo no encaja con nuestras expectativas y nos preguntamos: ¿qué podría estar pasando aquí? Un ejemplo clásico sería el momento en que a Newton (18) le cayó una manzana en la cabeza y se preguntó si no sería la Tierra la que la atraía.

La lógica subyacente en este modo de razonar es algo así como: si X es un hecho sorprendente —a mí no me ha caído nunca una manzana en la cabeza, y eso que tengo un manzano en el jardín—, y si Y —que explica X— fuera cierto, X no sería ya tan sorprendente. Por tanto, Y podría ser una buena hipótesis.

Un ejemplo que dio el mismo Peirce fue: Todas las judías de este saco son blancas (regla), estas judías de aquí son blancas (resultado), quizás estas judías sean de este saco (hipótesis).

La deducción es la parte lógica del proceso. Es el razonamiento formal clásico que nos viene desde Aristóteles: ir de lo general a lo particular. Se usa para derivar consecuencias lógicas de una hipótesis surgida de la abducción.

La deducción, al no salirse del marco de la lógica formal, transmite validez lógica: si las premisas son verdaderas y seguimos las reglas de la lógica, la conclusión se sigue necesariamente. No es productiva en el sentido de que no introduce nueva información, pero permite comprobar si una hipótesis es coherente con otras verdades ya aceptadas.

El ejemplo de Peirce sobre la deducción sigue usando las judías blancas: Todas las judías de este saco son blancas (premisa mayor); estas judías son de este saco (premisa menor), luego estas judías son blancas (conclusión).

La inducción es el razonamiento por el cual contrastamos las consecuencias de la hipótesis con la experiencia. Busca confirmar o refutar la hipótesis mediante la observación repetida o la estadística. No garantiza la verdad absoluta: por muchos cisnes blancos que hayamos visto, no podemos descartar que exista un cisne negro, pero, por esto mismo, es creativa, productiva, permite generar conocimiento a partir de la experiencia y, por ende, nos hace progresar.

Siguiendo con las judías de Peirce: estas judías son de este saco (observación), estas judías son blancas (observación), luego todas las judías de este saco son blancas (conclusión).

Hoy en día, los algoritmos de inteligencia artificial son expertos en inducción (generalizar patrones), pero la abducción —esa chispa creativa— sigue siendo humana… por ahora.

El objetivo de las ciencias es explicar la realidad mediante teorías basadas en la observación y la razón. Una teoría científica es un sistema organizado de conceptos, principios y leyes que explica los fenómenos observables y permite predecir otros nuevos. El método científico es el procedimiento sistemático para generar, probar y refinar teorías científicas. La relación entre ambos es dinámica y recíproca.

En resumen, el método científico no es una simple receta, sino un delicado equilibrio entre intuición creativa (abducción), rigurosidad lógica (deducción) y verificación empírica (inducción). Por eso, sigue siendo una de las mayores creaciones del pensamiento humano: lógica y creatividad trabajando juntas para comprender el mundo.

 

Lógica y sociología

Siempre me ha llamado la atención que los sociólogos necesitamos demostrar a menudo que la sociología es una ciencia, mientras que un físico nunca se ve obligado a justificar que sus teorías lo son. Si el método científico es el corazón de disciplinas como la física o la biología, ¿por qué las teorías sociológicas parecen, a veces, menos «lógicas»?

La respuesta no está en la lógica, sino en la complejidad de su objeto: el ser humano. Mientras un físico puede aislar variables en condiciones controladas, el sociólogo trabaja con redes de deseos, normas, significados y relaciones de poder que se resisten a la simplificación y no caben fácilmente en ecuaciones.

Sin embargo, la lógica sí estructura las teorías sociológicas, aunque de manera más flexible y a veces implícita. Si no directamente mediante la lógica formal, sí a través de lógicas derivadas de esta, como las formas de inferencia (abducción, deducción, inducción) o la coherencia interna del sistema teórico.

A continuación, vamos a examinar varias teorías sociológicas y su estructura lógica subyacente para mostrar más claramente cómo opera la racionalidad en el pensamiento sociológico.

Tomemos primero la teoría del intercambio de George Homans (19) (véase en este mismo blog “La teoría del intercambio I: Homans”), que es la más cercana al modelo hipotético-deductivo y a la lógica formal.

Homans parte de axiomas simples. En primer lugar: “Si en el pasado una acción fue recompensada, se repetirá.” Un segundo axioma sería: “Cuanto mayor sea la recompensa, mayor será el esfuerzo”. De estos principios deduce proposiciones comprobables: “Si Pedro obtiene reconocimiento al ayudar a Luisa (recompensa), aumentará su cooperación (conducta)".

Aquí viven los tres tipos de inferencia de Peirce. Hagamos un poco de sociología aplicada. Supongamos que estoy estudiando la motivación de las personas en relación con las redes sociales.

  • Abducción: “¿Por qué millones de personas usan redes sociales? Quizá buscan recompensas simbólicas (likes, estatus).”
  • Deducción: Si el reconocimiento motiva la conducta (axioma), entonces los creadores invertirán más horas en crear contenido.
  • Inducción: Las encuestas confirman que un 73% de jóvenes admiten sentirse “validados” por los likes (estudio de la UCSD, 2023).

En segundo lugar, vamos a examinar la sociología de Max Weber (20 (véase en este mismo blog “De Cuando la Sociología Daba sus Primeros Pasos II: Alemania”). Weber construyó toda su obra sociológica a partir de un sistema de análisis basado en lo que él denominaba tipos ideales. Este enfoque forma parte de una lógica comprensiva, orientada a interpretar el sentido de la acción humana, sin caer en reduccionismos mecanicistas.

Con la metodología de los tipos ideales, se trata de extraer del fenómeno social real aquellas propiedades que lo caracterizan de forma arquetípica. No son descripciones literales de la realidad, sino construcciones analíticas: imágenes deliberadamente exageradas y unilaterales, diseñadas para iluminar los rasgos esenciales de un fenómeno.

Weber sostenía que cuanto más “pura” y exagerada fuese esa construcción, más útil sería como herramienta analítica.

Una vez elaborado el tipo ideal, este funciona como una vara de medir, un patrón de comparación que permite contrastar los hechos históricos concretos con un modelo conceptual que, en sí mismo, es ahistórico.

Esto se aprecia muy bien en su teoría de la acción social, donde distingue cuatro tipos ideales de acción:

  1. Racional con arreglo a fines: basada en el cálculo de medios y resultados (ej.: un empresario que maximiza beneficios).
  2. Racional con arreglo a valores: guiada por convicciones éticas, religiosas o ideológicas (ej.: un activista que lucha por la justicia).
  3. Afectiva: motivada por emociones (ej.: un padre que protege a su hijo por amor).
  4. Tradicional: basada en costumbres arraigadas (ej.: realizar un rito religioso por tradición familiar).

Un mismo acto —por ejemplo, votar— puede clasificarse de distintas maneras según el sentido subjetivo que le atribuya el actor, puede ser:

• instrumental (para obtener un beneficio personal)
• valorativo (por deber democrático)
• afectivo (para honrar a un ser querido)
• o tradicional (porque “siempre hemos votado en esta familia”)

Otra teoría que vale la pena revisar es la sociología de Pierre Bourdieu (21) (véase en este mismo blog “Pierre Bourdieu: estratificación y personalidad”), basada en una lógica dialéctica. Bourdieu introdujo conceptos como habitus (esquemas mentales internalizados) y campo (espacios de lucha por capitales).

Veamos dos premisas y su conclusión:

  1. Los agentes actúan según su habitus, que ha sido formado por su pertenencia a una clase social y su educación (premisa 1).
  2. Los campos —es decir, el arte, la política o la educación— tienen reglas y capitales; no sólo el capital económico, que es el primero que se suele considerar, sino también el capital cultural, educacional o el estatus (premisa 2).

En conclusión, las prácticas sociales son el resultado de esta relación entre habitus y campos de acción.

Por poner un ejemplo claro: un obrero no estudia arte no por "falta de talento", sino porque su habitus le dice que "eso no es para mí". Es una lógica estructural que revela cómo la cultura reproduce desigualdades.

Por último, vamos a analizar la teoría de sistemas autopoiéticos de Niklas Luhmann (22) (véase en este mismo blog “La teoría general de sistemas y la sociología III: Niklas Luhmann”). Luhmann parte del funcionalismo estructural de Talcott Parsons como base, pero también integra elementos de la teoría general de sistemas, así como conceptos provenientes de la biología cognitiva y la cibernética. Su objetivo es construir una teoría general de los sistemas sociales que abarque y explique su complejidad. Es pura lógica funcionalista: cada sistema opera con su propia racionalidad, creando complejidad.

Luhmann llevó la formalización al extremo y, en cierto modo, su enfoque me recuerda al álgebra de Boole. Representa la sociedad como una red de sistemas —derecho, economía, política— que se autorreproducen (de ahí lo de autopoiéticos) mediante códigos binarios: legal/ilegal (sistema jurídico), poder/no poder (sistema político), pago/no pago (sistema económico). Por ejemplo, un banquero (sistema económico) y un juez (sistema legal) pueden entrar en conflicto porque sus códigos no son compatibles.

Estas cuatro teorías demuestran que la sociología no posee una única lógica, sino muchas:

  • la lógica deductiva de Homans (causa-efecto),
  • la lógica comprensiva de Weber (tipos ideales) (23),
  • la lógica relacional de Bourdieu (estructuras internalizadas),
  • y la lógica sistémica de Luhmann (códigos autónomos).

La lógica formal es el esqueleto inmutable; las lógicas sociológicas derivadas de esta son el músculo flexible que se adapta al terreno movedizo de lo humano. No hay contradicción entre ellas, sino jerarquía: las segundas usan a la primera como cimiento y añaden capas de complejidad.


¿Dónde se puede estudiar lógica?

Si has llegado hasta aquí, querido lector, te tengo que felicitar porque el tema de la lógica es muy minoritario, y más aún cuando lo vinculamos con las ciencias sociales. Si quieres ir un poco más allá y saber dónde se imparten estudios sobre esta ciencia, aquí te doy algunas pistas.

Lo primero que debes saber es que, al menos en España —que es mi país—, la lógica no existe como una carrera universitaria independiente, sino que se estudia como asignaturas dentro de otras titulaciones, en grupos de asignaturas o en algunas especialidades de máster y doctorado.

Voy a comenzar por el microgrado de Lógica, Historia y Filosofía de la Ciencia, porque yo curso estos estudios y los conozco bien. Un microgrado es un título propio de la UNED que agrupa todas las asignaturas de una rama concreta del conocimiento. Es ideal para quienes disfrutan aprender por el mero placer del saber, pues, en realidad, este título no tiene reconocimiento oficial para acceder a un puesto de trabajo.

Este microgrado reúne asignaturas de grado de Filosofía relacionadas con estas materias, como Cálculo Proposicional (Lógica I), Cálculo de Predicados (Lógica II), Filosofía de la Lógica y Filosofía de la Ciencia, entre otras.

En cuanto a la oferta académica en España, la lógica formal se estudia principalmente en grados universitarios de Filosofía, Matemáticas, Lingüística e Informática. También hay másteres y doctorados especializados en Lógica y Filosofía de la Ciencia, Ciencia de Datos, Filosofía Analítica o Inteligencia Artificial, donde la lógica tiene un papel fundamental.

Respecto a posibles salidas profesionales en el mundo de la lógica formal, habría que decir que son escasas, y la mayoría se vinculan a la academia y la enseñanza. No obstante, con los tiempos que corren, la lógica es una herramienta fundamental que abre puertas en muchos otros campos con fuerte demanda profesional, aunque allí se integre como parte de un perfil más amplio. Algunas salidas profesionales donde la lógica juega un papel crucial, aunque no siempre sea el foco principal, son:

  1. Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos
    La lógica es la base de la representación del conocimiento, el razonamiento automático y la programación lógica. Los perfiles en IA o machine learning valoran mucho el conocimiento lógico, especialmente para diseñar algoritmos y sistemas de inferencia.
  2. Informática Teórica y Desarrollo de Software
    Áreas como la verificación formal, el diseño de compiladores, el desarrollo de lenguajes de programación y las pruebas de software usan lógica para garantizar corrección y optimización.
  3. Matemáticas y Filosofía Analítica
    Más allá de la enseñanza, algunos trabajan en investigación aplicada en matemáticas lógicas, teoría de la computación o fundamentos de las matemáticas.
  4. Análisis y Diseño de Sistemas Complejos
    En campos como la cibernética, los sistemas complejos o las ciencias cognitivas, la lógica ayuda a modelar procesos y sistemas.
  5. Consultoría en Pensamiento Crítico y Argumentación
    En sectores jurídicos, políticos o empresariales, la lógica aplicada puede mejorar el análisis de argumentos y la toma de decisiones.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo, Informático y estudiante de Lógica, Historia y Filosofía de la Ciencia

Este artículo se lo dedico a tres profesores  de lógica que he tenido en mi larga carrera como estudiante. A José Cuena (UPM) y Antonio Duarte (UNED), el primero ya fallecido y el segundo vivito y coleando, sobre todo coleando, gracias por sus enseñanzas; y a José Manuel Zato (UPM), al que espero que Dios haya confundido lo suficiente como para que no encontrara jamás ni un modus ponens.

Notas

  1. Aristóteles (Estagira, 384 a. C.-Calcis, 322 a. C.) fue un polímata: filósofo, lógico y científico de la Antigua Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios. Aristóteles escribió cerca de 200 tratados (de los cuales solo nos han llegado 31) sobre una enorme variedad de temas, entre ellos: lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología.1 Aristóteles transformó muchas, si no todas, las áreas del conocimiento que abordó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, pues si bien existen reflexiones y escritos previos sobre ambas materias, es en el trabajo de Aristóteles, donde se encuentran las primeras investigaciones sistemáticas al respecto. Entre muchas otras contribuciones, Aristóteles formuló la teoría de la generación espontánea, el principio de no contradicción, las nociones de categoría, sustancia, acto, potencia y primer motor inmóvil. Algunas de sus ideas, que fueron novedosas para la filosofía de su tiempo, hoy forman parte del sentido común de muchas personas. Aristóteles fue discípulo de Platón y de otros pensadores (como Eudoxo) durante los veinte años que estuvo en la Academia de Atenas. Fue maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia. En la última etapa de su vida fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.
  2. Charles Sanders Peirce (Cambridge, Massachusetts, 10 de septiembre de 1839-Milford, Pensilvania, 19 de abril de 1914) fue un filósofo, lógico y científico estadounidense. Es considerado el fundador del pragmatismo y el padre de la semiótica lógica moderna o teoría de los signos, junto con Ferdinand de Saussure, padre la semiótica estructuralista o semiología.
  3. Alfred Tarski -originalmente Alfred Teitelbaum- (14 de enero de 1901—26 de octubre de 1983) fue un lógico, matemático y filósofo polaco. Hizo aportaciones destacadas en teoría de conjuntos, lógica polivalente, interpretabilidad, niveles de lenguaje y metalenguaje y conceptos semánticos.
  4. Alfredo Deaño Gamallo (1944-1978) fue un filósofo y lógico español. Ejerció como profesor en la Universidad Autónoma de Madrid. Se interesó profundamente por las relaciones entre la lógica formal y disciplinas como la lingüística, la psicología o la propia filosofía. Su postura se aleja tanto del ya casi universalmente abandonado (pero aún latente) psicologismo de la lógica, como de posturas puristas que entiendan la lógica únicamente como un cálculo algebraico cerrado y ajeno al lenguaje natural.
  5. A este principio de que es ajena a culturas e ideologías se opone el Programa Fuerte de la sociología. Ver es este mismo blog el artículo "La ciencia a examen crítico. El programa fuerte de la sociología II". Sobre todo el apartado "Sociología de las matemáticas y de la lógica de Bloor"
  6. Pedro Abelardo, en francés Pierre Abélard (Le Pallet, 1079-Chalon-sur-Saône, 21 de abril de 1142), fue un filósofo, teólogo, poeta y monje francés. Es reconocido por la crítica moderna como uno de los grandes genios de la historia de la lógica, de la que hacía uso a través de los géneros y técnicas de la diatriba dialéctica y un dominio silogístico profundo. Abelardo es también recordado, siglos después, en pleno Romanticismo, por la relación amorosa mantenida con Eloísa. A la vez autor de numerosos poemas, dedicó gran parte de su vida a la enseñanza y al debate.
  7. Santo Tomás de Aquino (en italiano, Tommaso d'Aquino; Roccasecca, 1224/1225-Abadía de Fossanova, 7 de marzo de 1274) fue un presbítero, fraile, teólogo, filósofo y jurista católico perteneciente a la Orden de Predicadores, es considerado el principal representante de la enseñanza escolástica.
  8. Guillermo de Ockham, también Occam, Ockam, o varias otras grafías (en inglés: William of Ockham) (c.1287-9 de abril de 1347) fue un filósofo, lógico, teólogo y fraile franciscano inglés, conocido principalmente por ser el representante más destacado del nominalismo frente a las escuelas tomistas y escotistas; y por la Navaja de Ockham, un principio metodológico e innovador, y por sus obras significativas en lógica, medicina y teología.
  9. Galileo Galilei (Pisa, 15 de febrero de 1564- Arcetri, Italia, 8 de enero de 1642) fue un astrónomo, ingeniero, matemático y físico italiano, relacionado estrechamente con la revolución científica. Eminente hombre del Renacimiento mostró interés por casi todas las ciencias y artes (música, literatura, pintura). Sus logros incluyen la mejora del telescopio, gran variedad de observaciones astronómicas, la primera ley del movimiento y un apoyo determinante a la «Revolución de Copérnico». Ha sido considerado como el «padre de la astronomía moderna», el «padre de la física moderna» y el «padre de la ciencia moderna».
  10. Francis Bacon, primer barón de Verulamium, primer vizconde de Saint Albans y canciller de Inglaterra (Strand, Londres, 22 de enero de 1561-Highgate, Middlesex, 9 de abril de 1626) fue un filósofo, político, abogado y escritor inglés, padre del empirismo filosófico y científico.
  11. René Descartes, latinización: Renatus Cartesius; onomástico del que se deriva el adjetivo cartesiano; La Haye en Touraine, Francia, 31 de marzo de 1596-Estocolmo, 11 de febrero de 1650) fue un filósofo, matemático y físico francés considerado el padre de la geometría analítica y la filosofía moderna, así como uno de los protagonistas con luz propia en el umbral de la revolución científica.
  12. George Boole (Lincoln, Lincolnshire, Inglaterra, 2 de noviembre de 1815-Ballintemple, Condado de Cork, Irlanda, 8 de diciembre de 1864) fue un matemático y lógico británico. Como inventor del álgebra de Boole, que marca los fundamentos de la aritmética computacional moderna, Boole es considerado como uno de los fundadores del campo de las ciencias de la computación.
  13. Friedrich Ludwig Gottlob Frege (Wismar, 8 de noviembre de 1848 - Bad Kleinen, 26 de julio de 1925) fue un matemático, lógico y filósofo alemán. Se le considera el padre de la lógica matemática y de la filosofía analítica, concentrándose en la filosofía del lenguaje y de las matemáticas. Frege desarrolló su carrera en relativa oscuridad como catedrático de matemáticas de la Universidad de Jena, largamente ignorado por la comunidad filosófica y matemática. Es principalmente gracias a Giuseppe Peano (1858-1932) y a Bertrand Russell (1872-1970), que hicieron una gran labor de divulgación de la obra de Frege, que Frege llegó a ser conocido por generaciones posteriores de filósofos y matemáticos.
  14. La Begriffsschrift de Frege fue el primer sistema formal completo de lógica matemática, que introdujo la lógica de predicados, los cuantificadores, el uso funcional del lenguaje y la idea de formalizar el pensamiento lógico puro. Es la base conceptual de la lógica contemporánea y del enfoque formalista de la ciencia.
  15. Kurt Gödel o también Kurt Goedel (en alemán [ˈkʊʁt ˈɡøːdəl]), (28 de abril de 1906 Brünn, Imperio austrohúngaro, actual República Checa 14 de enero de 1978, Princeton, Estados Unidos) fue un lógico, matemático y filósofo austriaco-estadounidense. Reconocido como uno de los más importantes lógicos de todos los tiempos, el trabajo de Gödel ha tenido un impacto inmenso en el pensamiento científico y filosófico del siglo XX. Gödel, al igual que otros pensadores como Gottlob Frege, Bertrand Russell, A. N. Whitehead y David Hilbert intentó emplear la lógica y la teoría de conjuntos para comprender los fundamentos de la matemática. A Gödel se le conoce mejor por sus dos teoremas de la incompletitud, publicados en 1931 a los 25 años de edad, un año después de finalizar su doctorado en la Universidad de Viena. El más célebre de sus teoremas de la incompletitud establece que para todo sistema axiomático recursivo auto-consistente lo suficientemente poderoso como para describir la aritmética de los números naturales (la aritmética de Peano), existen proposiciones verdaderas sobre los naturales que no pueden demostrarse a partir de los axiomas. Para demostrar este teorema desarrolló una técnica denominada ahora como numeración de Gödel, la cual codifica expresiones formales como números naturales.
  16. El primer teorema de incompletitud de Gödel afirma: En todo sistema formal consistente y suficientemente expresivo (por ejemplo, que contenga la aritmética de Peano), existen proposiciones que son verdaderas, pero no demostrables dentro del sistema. Pero... ¿cómo sabemos que son verdaderas si no son demostrables? Aquí está el punto clave: la afirmación de que la proposición es verdadera no se hace dentro del sistema, sino desde fuera del sistema, es decir, metamatemáticamente. Gödel construyó una proposición G que dice algo así como:  "Esta proposición no es demostrable en el sistema”. Y lo hizo de forma que esa afirmación pudiera codificarse dentro del lenguaje formal (usando números de Gödel). Luego analizó metamatemáticamente lo que implica: Si G fuera demostrable, entonces sería falsa, porque diría "no soy demostrable" y sin embargo lo sería → contradicción. Entonces, si el sistema es consistente, G no puede ser demostrable. Pero entonces, si G no es demostrable y es eso lo que dice, ¡entonces es verdadera! Esa conclusión no se obtiene dentro del sistema formal, sino desde una posición externa (lo que llamamos "metasistema" o "nivel metamatemático").
  17. Alan Mathison Turing (Paddington, Londres; 23 de junio de 1912-Wilmslow, Cheshire; 7 de junio de 1954) fue un matemático, lógico, informático teórico, criptógrafo, filósofo y biólogo teórico británico. Es considerado como uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna. Proporcionó una formalización influyente de los conceptos de algoritmo y computación: la máquina de Turing. Formuló su propia versión que hoy es ampliamente aceptada como la tesis de Church-Turing (1936). Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó en descifrar los códigos nazis, particularmente los de la máquina Enigma, y durante un tiempo fue el director de la sección Naval Enigma de Bletchley Park. Se ha estimado que su trabajo acortó la duración de esa guerra entre dos y cuatro años. Tras la guerra, diseñó uno de los primeros computadores electrónicos programables digitales en el Laboratorio Nacional de Física del Reino Unido y poco tiempo después construyó otra de las primeras máquinas en la Universidad de Mánchester. En el campo de la inteligencia artificial, es conocido sobre todo por la concepción de la prueba de Turing (1950), un criterio según el cual puede juzgarse la inteligencia de una máquina si sus respuestas en la prueba son indistinguibles de las de un ser humano.
  18. Isaac Newton (Woolsthorpe-by-Colsterworth, Lincolnshire, 4 de enero de 1643-Londres, 31 de marzo de 1727) fue un físico, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés. Es autor de los Philosophiæ naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde describe la ley de la gravitación universal y estableció las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan su nombre. Entre sus otros descubrimientos científicos destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica (que se presentan principalmente en su obra Opticks), y en matemáticas, el desarrollo del cálculo infinitesimal.
  19. George Caspar Homans (Boston, 11 de agosto de 1910-Cambridge, 29 de mayo de 1989) fue un sociólogo estadounidense. Homans fundó una teoría estrictamente deductiva del comportamiento social en Estados Unidos y contribuyó en gran medida a la teoría del intercambio social. Se distinguió especialmente como analista de grupos.
  20. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista.
  21. Pierre-Félix Bourdieu (Denguin, 1 de agosto de 1930 – París, 23 de enero de 2002) fue uno de los más destacados representantes de la sociología contemporánea. Logró reflexionar sobre la sociedad, introdujo o rescató baterías de conceptos e investigó en forma sistemática lo que suele parecer trivial como parte de nuestra cotidianidad. Algunos conceptos claves de su teoría son los de "habitus", "campo social", "capital simbólico" o "instituciones". Al final de su vida se convirtió, por su compromiso público, en uno de los principales actores de la vida intelectual francesa. Su pensamiento ha ejercido una influencia considerable en la conciencia humana y social, en especial de la sociología francesa de posguerra. Caracterizó su modelo sociológico como "constructivismo estructuralista"; la problemática constructivista tiende a descifrar las realidades sociales como construcciones históricas cotidianas de actores colectivos e individuales que se sustraen del control de estos actores. Su sociología reveladora ha tenido críticos que lo acusan de una particular visión determinista de lo social.
  22. Niklas Luhmann (Luneburgo, Baja Sajonia, 8 de diciembre de 1927-Oerlinghausen, Renania del Norte-Westfalia, 6 de noviembre de 1998) fue un sociólogo alemán reconocido a nivel académico por su formulación de la teoría general de los sistemas sociales. También es uno de los máximos exponentes del uso de la metodología Zettelkasten.
  23. La lógica de Max Weber se califica de comprensiva porque parte de un enfoque distinto al de las ciencias naturales: su objetivo no es explicar el comportamiento humano como un fenómeno mecánico, sino comprender el sentido que los actores le atribuyen a sus acciones. En lugar de buscar leyes generales universales (como hace, por ejemplo, la teoría del intercambio de Homans), Weber propone que la sociología debe entender (verstehen) la acción desde el punto de vista del actor, es decir, interpretar las motivaciones, fines, creencias y valores que mueven a las personas a actuar. Esto implica una lógica diferente, no menos rigurosa, pero sí más hermenéutica que causal. En lugar de decir “X causa Y”, Weber diría: “El sujeto hace Y porque para él Y tiene un sentido, y ese sentido está vinculado con una estructura de valores, creencias y fines.”

 

Bibligrafía

Deaño Alfredo (2023). Introducción a la lógica formal. Alianza Editorial

Cuena José (1985). Lógica Informática. Alianza Editorial

Pilar Castrillo y Amparo Diez (2008). Formas lógicas. UNED

Chalmers Alan F. (2009). ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?. Editorial Siglo XXI

Barajas Juan Carlos (2024). La teoría del intercambio I: Homans. Sociología Divertida

Barajas Juan Carlos (2015). De Cuando la Sociología Daba sus Primeros Pasos II: Alemania. Sociología Divertida

Barajas Juan Carlos (2024). Pierre Bourdieu: estratificación y personalidad. Sociología Divertida

Barajas Juan Carlos (2023). La teoría general de sistemas y la sociología III: Niklas Luhmann. Sociología Divertida


¿Qué es la lógica? ¿Hay una lógica sociológica? © 2025 by Juan Carlos Barajas is licensed under CC BY-NC-SA 4.0

¿Qué es el transhumanismo?

 


Este guapo muchacho es el prof. Nick Bostrom


Resumen

El transhumanismo es una corriente filosófica que busca mejorar la condición humana mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología. Este artículo tiene como objetivo brindar una visión comprensiva sobre el concepto del transhumanismo.

En primer lugar, exploraremos brevemente la intrahistoria del transhumanismo, centrándonos en los principales autores y pensadores que han contribuido al desarrollo de esta corriente. Luego, nos adentraremos en la manera en que el transhumanismo plantea la mejora de la condición humana, resaltando el papel fundamental de la ciencia y la tecnología en este proceso.

Para un segundo artículo, abordaremos el transhumanismo desde una perspectiva crítica, examinando los problemas éticos que podrían surgir como consecuencia de su aplicación, como por ejemplo la creación de nuevas desigualdades sociales. Además, analizaremos aquellos principios del transhumanismo que, si bien no están directamente relacionados con aspectos morales, han generado un debate crítico en torno a este enfoque.

Abstract

Transhumanism is a philosophical movement that seeks to enhance the human condition through the application of science and technology. This essay aims to provide a comprehensive insight into the concept of transhumanism.

Firstly, we will briefly explore the intrahistory of transhumanism, focusing on the key authors and thinkers who have contributed to the development of this movement. We will then delve into how transhumanism proposes the enhancement of the human condition, emphasizing the fundamental role of science and technology in this process.

However, we will also approach transhumanism from a critical perspective, examining the ethical issues that may arise as a result of its application, such as the creation of new social inequalities. Additionally, we will analyze those principles of transhumanism which, although not directly related to moral aspects, have sparked critical debate surrounding this approach.

Índice

Pues eso, ¿Qué es el transhumanismo?

Breve historia del movimiento transhumanista

Autores principales

Un intento de transformar la condición humana

La ciencia y la tecnología como base del transhumanismo

Pues eso, ¿qué es el transhumanismo?

El transhumanismo es una corriente filosófica que busca mejorar la condición humana mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología. Su objetivo principal es ampliar las capacidades humanas en términos de inteligencia, resistencia y longevidad (Postigo, 2019). Para lograr esto, propone el uso de diversas tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la nanotecnología, la biotecnología y la realidad virtual y aumentada.

Estas tecnologías buscan superar las limitaciones biológicas y mejorar aspectos como la memoria, la capacidad cognitiva, la resistencia física, la longevidad y la calidad de vida en general. Además, el transhumanismo plantea la posibilidad de fusionar la inteligencia humana con la inteligencia artificial, lo que daría lugar a seres posthumanos con habilidades sobrehumanas.

En la sociedad actual, el transhumanismo ha ganado relevancia debido a los avances científicos y tecnológicos. Sin embargo, su planteamiento de una transformación radical de la condición humana también ha generado debates éticos y morales. ¿Cuál es la obligación moral de mejorar al ser humano? ¿Qué significa exactamente "mejorar" a las personas? Estas son preguntas fundamentales.

Es importante reconocer que el transhumanismo encuentra su razón de ser en el progreso científico y tecnológico actual. La posibilidad de modificar controladamente a los seres humanos no parece una mera locura, ya que existen argumentos sólidos respaldados por el estado actual de la ciencia. Ray Kurzweil(1), un futurista y defensor del transhumanismo, afirmó: "La humanidad siempre ha deseado vivir eternamente, pero ahora, gracias a la ciencia y la tecnología, podemos comenzar a trabajar en serio para hacerlo realidad" (Kurzweil, 2005, p. 235).

El propósito de los dos artículos que voy a dedicar a este asunto es realizar un análisis crítico del transhumanismo, comprendiendo sus enfoques principales, debatiendo sus implicaciones éticas y evaluando su viabilidad en términos de justicia social. También se cuestionará la relación del transhumanismo con la naturaleza y la dignidad humana, planteando interrogantes sobre los límites del progreso científico ilimitado, la deseabilidad de la inmortalidad y la relación entre perfección y felicidad.

Se presentarán definiciones, corrientes y autores relevantes relacionados con el transhumanismo, y se analizarán los avances tecnológicos y científicos que hacen posible su realización. Por último, se reflexionará sobre las posibles consecuencias de la transformación posthumana en la sociedad y se considerarán perspectivas críticas fundamentales.

El transhumanismo es una corriente filosófica compleja y polifacética que se puede contemplar desde múltiples perspectivas. Según Postigo(2) (2019), el transhumanismo se puede entender como una ideología, un movimiento social, una corriente filosófica o incluso como una especie de religión secular. Por tanto, no es de extrañar que se haya clasificado a este enfoque con el apellido de “humanismo” por tener un cierto sentido de movimiento cultural. Esta complejidad se debe, en gran medida, a la amplitud de los temas que aborda y a la diversidad de enfoques que se han desarrollado en su entorno.

Dado que el transhumanismo es un enfoque complejo que se puede contemplar desde distintas perspectivas, encontrar una definición única que lo contemple en su totalidad puede resultar una tarea difícil. Sin embargo, diversos autores consagrados han propuesto definiciones que permiten aproximarnos a esta corriente filosófica.

Por ejemplo, Max More(3), filósofo y fundador del Partido Transhumanista, ofrece una definición amplia del transhumanismo. Según More, el transhumanismo no solo se trata del uso de la tecnología para mejorar las capacidades humanas, sino que es una filosofía que aboga por la búsqueda activa de la mejora en todos los aspectos de la condición humana. Esta búsqueda abarca áreas como la vida humana, la salud, la inteligencia, la creatividad, el placer, la felicidad y la duración de la vida (More, 1990).

La perspectiva de More sitúa al transhumanismo en un contexto más amplio, donde la mejora y el desarrollo humano son considerados como objetivos fundamentales. Al enfocarse en aspectos más allá de la tecnología, se reconoce que la mejora humana puede abarcar tanto avances científicos y tecnológicos como cambios en la forma en que entendemos y vivimos la experiencia humana.

De manera similar, el filósofo Nick Bostrom(4), reconocido por su trabajo en el Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford, proporciona una perspectiva adicional sobre el transhumanismo. Según Bostrom, el transhumanismo se define como "el estudio interdisciplinario de las formas en que la tecnología puede ser utilizada para mejorar la condición humana, tanto a nivel individual como colectivo". Además, lo presenta como una visión del futuro que postula la posibilidad y la necesidad de mejorar la condición humana mediante el uso de la razón, la ciencia y otras tecnologías avanzadas (Bostrom, 2005).

En esta definición, Bostrom enfatiza el carácter prospectivo del transhumanismo, presentándolo como una visión de futuro. Además, destaca la obligación moral de buscar mejoras en la condición humana y resalta la factibilidad real de lograrlo. En su obra "Superintelligence: Paths, Dangers, Strategies", Bostrom explora la aspiración del transhumanismo de trascender las limitaciones biológicas y abrir nuevas posibilidades para la evolución humana (Bostrom, 2014, p. 8). Mark Walker lo define como “una filosofía que busca mejorar la condición humana a través del uso de la tecnología y la ciencia, con el objetivo final de lograr la inmortalidad y la perfección humana" (Walker, 2013).

Existen perspectivas que consideran al transhumanismo como más que una corriente filosófica, sino como una cultura en sí misma. Algunos autores sostienen esta visión, como Susan Schneider(5), quien argumenta que el transhumanismo es "una cultura que abraza la idea de la mejora tecnológica humana" (Schneider, 2018, p. 12). Esta perspectiva destaca la importancia de la cultura en la adopción y promoción de la mejora humana a través de la tecnología.

El profesor Antonio Diéguez(6), en su libro “transhumanismo la búsqueda tecnológica del mejoramiento humano” -una referencia imprescindible en español sobre este asunto que nos ocupa-, ofrece una definición clara del transhumanismo. Según Diéguez, el transhumanismo se caracteriza como una corriente de pensamiento que aboga por la utilización de las nuevas tecnologías con el objetivo de mejorar de manera radical la condición humana (Diéguez, 2014, p. 13). Esta postura implica trascender las limitaciones biológicas y fomentar la evolución consciente del ser humano.

El enfoque propuesto por Diéguez subraya la aspiración del transhumanismo de superar las barreras biológicas y explorar nuevas posibilidades de desarrollo y mejora a través de la tecnología. Además, señala que esta perspectiva puede ser interpretada como una respuesta al pesimismo generalizado que rodea a la tecnología, desafiando la idea de que su impacto es principalmente negativo y planteando la idea de que tiene el potencial de mejorar la vida humana de manera significativa.

¿Qué es lo que podemos extraer de todas estas definiciones que nos pueden ayudar a contestar de una manera fiable y comprensiva a la pregunta de qué es el transhumanismo?

En primer lugar, el transhumanismo se nos presenta como una filosofía, una ideología, una forma de pensamiento o una cultura. Lo que indica que, si bien el transhumanismo no es un sistema cerrado de creencias, sí implica una serie de valores y principios que se derivan de su visión del futuro y de la importancia que le otorga a la mejora y trascendencia de la condición humana mediante la tecnología. Por tanto, puede ser considerado como una perspectiva integral que abarca tantos aspectos científicos como éticos y metafísicos.

En segundo término, tiene el objetivo de trascender las limitaciones biológicas del ser humano y alcanzar un estado de superación, aunque no todos los autores se han planteado que las mejoras tecnológicas pueden generar desigualdades sociales.

En tercer lugar, existe una cierta obligación moral de mejorar al ser humano, algo así como, “debemos hacerlo”. Si bien es cierto que no todos los autores comparten este concepto y sostienen que debe ser una opción personal o social.

Por último, después del “debemos hacerlo” estaría el “podemos hacerlo”, existe una confianza sólida en el presente y, subsidiariamente en el futuro, de la ciencia y de la tecnología. Los transhumanistas creen que la tecnología puede ser utilizada para superar las limitaciones biológicas del ser humano y lograr una mejora significativa en diversos aspectos, muchas veces sin tener en cuenta los posibles efectos negativos o indeseados que pudiera surgir de aplicar determinadas técnicas.

En resumen, el transhumanismo es un enfoque filosófico, cultural, e ideológico que busca mejorar la condición humana a través del uso de la tecnología y la ciencia, con el objetivo final de superar las limitaciones biológicas y alcanzar la perfección humana. Se puede entender como una visión del futuro que postula que podemos y debemos mejorar la condición humana mediante el uso de la razón, la ciencia y otras tecnologías avanzadas. Aunque existen múltiples definiciones, todas coinciden en que el transhumanismo busca la mejora radical de las capacidades humanas más allá de lo que es posible en los seres humanos que no han experimentado ningún cambio o mejora.

Breve historia del movimiento transhumanista

Respecto de la pequeña historia del movimiento transhumanista, podemos situar sus orígenes en la década de 1950 y 1960, cuando los futuristas y escritores de ciencia ficción comenzaron a explorar las posibilidades de la mejora humana a través de la tecnología (Sorgner, 2013).

El término "transhumanismo" fue acuñado por primera vez por el filósofo Julian Huxley en 1957, y el concepto fue desarrollado más tarde por otros pensadores como Fereidoun M. Esfandiary (7)y Robert Ettinger(8).  Aunque, si hemos de hacer caso a la filósofa española Elena Postigo, el término “transhumanar” estaba ya en la “Divina Comedia” de Dante.

En la década de 1980, el movimiento transhumanista comenzó a ganar fuerza, impulsado en parte por el rápido avance de la tecnología y la creciente conciencia de las posibilidades de la ingeniería genética, la inteligencia artificial y la nanotecnología. En 1986, el filósofo y futurista Max More fundó el Extropy Institute, que se convirtió en un centro de investigación y discusión para el movimiento transhumanista.

Durante los años 90, el transhumanismo experimentó un notable aumento en su popularidad y en los debates públicos que generaba. Fue en este contexto que el filósofo y futurista Max More desempeñó un papel destacado al fundar la revista Extropy en 1990, la cual se convirtió en un importante punto de encuentro para discutir las ideas transhumanistas. A través de esta plataforma, se abrieron espacios para explorar y debatir las posibilidades de mejora de la condición humana mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología.

Además, en 1998, figuras influyentes como Nick Bostrom, David Pearce y el propio Max More, entre otros, establecieron la Asociación Transhumanista Mundial, que posteriormente evolucionaría y se transformaría en la asociación Humanity+. Su objetivo principal era fomentar la investigación y el desarrollo de tecnologías que pudieran mejorar la condición humana, al tiempo que se analizaban los impactos éticos y sociales derivados de su implementación.

Es importante destacar que el crecimiento y la difusión del transhumanismo se vieron favorecidos por el aumento de la disponibilidad de tecnologías, especialmente Internet. Esta nueva herramienta permitió una mayor difusión de las ideas transhumanistas y facilitó el intercambio de conocimientos y perspectivas entre personas interesadas en el tema.

Durante la década de 2000, el transhumanismo comenzó a atraer una mayor atención pública y académica. Algunos defensores prominentes del transhumanismo, como el filósofo Nick Bostrom y el ingeniero Ray Kurzweil, se convirtieron en figuras destacadas en el movimiento y publicaron libros influyentes sobre el tema. También durante esta misma década, comenzaron a surgir preocupaciones sobre los posibles riesgos y consecuencias negativas del transhumanismo, lo que llevó a un mayor debate y crítica en los medios de comunicación y la comunidad académica.

En los últimos años el transhumanismo ha seguido evolucionando y creciendo en popularidad y relevancia. Ha desembarcado en el mundo de la empresa desde que Google en 2013 creó la empresa Calico, cuyo objeto es la investigación y desarrollo de tecnologías para aumentar la longevidad y mejorar la calidad de vida de las personas.

Desde entonces, el transhumanismo ha seguido creciendo y desarrollándose como un movimiento cultural y filosófico, con una variedad de grupos y organizaciones dedicados a explorar y promover la mejora humana a través de la tecnología. Aunque el movimiento transhumanista sigue siendo una minoría, sus ideas y perspectivas han influido en una variedad de campos, desde la ética y la filosofía hasta la ciencia y la tecnología.

Autores principales

Lo mismo que sucede con las definiciones de tranhumanismo pasa a la hora de citar a los autores principales de esta corriente. Si combinamos diferentes fuentes bibliográficas relacionadas con el transhumanismo, suelen aparecer los nombres que se detallan en los párrafos subsiguientes (More, M., & Vita-More, N., 2013) (O'Connell, M., 2017)(Kak, M., 2018) ("The Top 10 Transhumanists", 2015).

Ray Kurzweil es un ingeniero y futurista conocido por su teoría de la "singularidad", que sugiere que la inteligencia artificial superará a la humana en el futuro cercano, lo que provocará cambios radicales en la sociedad y la humanidad misma.

En relación con la inmortalidad tecnológica, Kurzweil ha sido un defensor destacado de la idea de que la tecnología permitirá a los seres humanos prolongar su vida indefinidamente. Él ha propuesto el concepto de la "descarga de mente", que implica transferir la mente y la conciencia de una persona a un sustrato digital, como una computadora, con el objetivo de lograr la inmortalidad.

Es importante tener en cuenta que estas ideas propuestas por Kurzweil son altamente especulativas y están basadas en su visión optimista de la evolución tecnológica y el potencial ilimitado de la inteligencia artificial. Aunque algunos avances en el campo de la neurociencia y la computación podrían considerarse como pasos hacia la realización de la descarga de mente, todavía estamos lejos de comprender plenamente la complejidad de la mente humana y las implicaciones éticas y filosóficas de tales tecnologías.

Aubrey de Grey (10) es un destacado biogerontólogo (11) reconocido por su enfoque revolucionario sobre el envejecimiento. Según la teoría propuesta por De Grey, el envejecimiento no es un proceso inevitable e irreversible, sino más bien una enfermedad que puede ser tratada y curada mediante la aplicación de la tecnología médica y científica.

De Grey es un defensor apasionado de la ingeniería de tejidos y las células madre como herramientas clave en la lucha contra el envejecimiento. Ha argumentado que al abordar los procesos moleculares y celulares que causan el deterioro del cuerpo humano a lo largo del tiempo, es posible revertir y prevenir los efectos del envejecimiento, prolongando así la vida saludable de las personas.

Con el objetivo de impulsar la investigación y el desarrollo en este campo, De Grey fundó la Fundación SENS (Strategies for Engineered Negligible Senescence). Esta organización sin ánimo de lucro se dedica a investigar y promover soluciones prácticas para abordar los problemas asociados con el envejecimiento, centrándose en estrategias de rejuvenecimiento y prolongación de la vida.

Las ideas de Aubrey de Grey han generado un debate significativo en la comunidad científica y han desafiado las concepciones tradicionales sobre el envejecimiento y la longevidad humana. Si bien su enfoque es innovador y ha generado interés, sigue siendo objeto de investigación y estudio para determinar la viabilidad y eficacia de las propuestas y tecnologías involucradas.

Ya hemos hablado de Nick Bostrom, reconocido filósofo y académico, se ha destacado por su investigación en el campo de la superinteligencia artificial y sus implicaciones. A lo largo de su trabajo, Bostrom ha abogado por una aproximación cautelosa y rigurosa hacia el desarrollo de la inteligencia artificial.

Bostrom ha planteado la posibilidad de que en el futuro se desarrolle una inteligencia artificial que supere ampliamente las capacidades humanas, lo que podría tener profundas repercusiones en la sociedad y la humanidad en general. Sus investigaciones se han centrado en comprender los posibles escenarios futuros, incluyendo tanto los beneficios como los riesgos asociados con la superinteligencia artificial. Ha enfatizado la importancia de establecer salvaguardias y medidas de seguridad para garantizar que la IA sea desarrollada de manera segura y en beneficio de la humanidad. Además, ha propuesto la necesidad de un diálogo amplio y una participación multidisciplinaria para abordar los desafíos éticos y sociales que surgen con la superinteligencia.

El filósofo y futurista Max More ha escrito extensamente sobre el transhumanismo y la posibilidad de mejorar la humanidad a través de la tecnología. More ha propuesto la idea de "transhumanismo proactivo", que implica la toma de medidas proactivas para mejorar la humanidad en lugar de esperar a que la tecnología lo haga de forma natural.

La mujer de este último, con el que ha colaborado a menudo, Natasha Vita-More, es una artista y futurista que ha abogado por la mejora de la humanidad a través de la tecnología. Vita-More ha desarrollado el concepto de "Prótesis Inteligentes" que permiten la ampliación de la capacidad humana en lugar de reemplazarla.

Anders Sandberg(12), que es un filósofo y neurocientífico sueco, ha realizado importantes contribuciones al campo del transhumanismo, especialmente en lo que respecta a la mejora cognitiva y el aumento de la inteligencia humana mediante la tecnología. También ha trabajado en áreas como la ética de la biotecnología, la simulación y la realidad virtual.

El sociólogo y bioético estadounidense James Hughes ha escrito ampliamente sobre transhumanismo y la mejora humana. Es conocido por su enfoque pragmático y centrado en la justicia social para la implementación de tecnologías transhumanistas, y ha abogado por una regulación responsable y una distribución equitativa de los beneficios de la tecnología.

Ben Goertzel (13)es un científico de la computación y experto en inteligencia artificial que ha trabajado en áreas como la robótica, el procesamiento del lenguaje natural y la creación de agentes inteligentes. Es conocido por sus trabajos sobre inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés). La AGI se refiere a la creación de sistemas de inteligencia artificial que posean habilidades cognitivas y de aprendizaje comparables o incluso superiores a las capacidades humanas en múltiples dominios. A diferencia de la inteligencia artificial específica, que se centra en tareas particulares, la AGI tiene como objetivo lograr una inteligencia general que pueda abordar una amplia gama de problemas de manera autónoma y flexible. El enfoque de Goertzel en la AGI ha estado guiado por su visión de utilizar esta tecnología para impulsar la mejora humana y superar las limitaciones biológicas.

Martine Rothblatt (14) es una empresaria y abogada estadounidense, así como una activista por los derechos de la comunidad LGBTQ+. También es conocida por su trabajo en el campo de la genómica y la medicina personalizada, y ha fundado varias empresas en estas áreas. En el contexto del transhumanismo, ha abogado por la inmortalidad digital y la transferencia de la conciencia humana a una plataforma tecnológica.

Cada uno de estos autores ha contribuido significativamente al desarrollo del movimiento transhumanista y ha impulsado la discusión sobre las posibilidades y los límites de la mejora humana a través de la tecnología.

Un intento de transformar la condición humana

¿Qué significa transformar la condición humana en el contexto del transhumanismo? Se refiere a la idea de que la tecnología puede ser utilizada para mejorar significativamente las capacidades físicas, mentales y emocionales de los seres humanos, superando las limitaciones biológicas y mejorando nuestra calidad de vida en general.

En otras palabras, los transhumanistas creen que la humanidad no debe aceptar la condición humana actual como algo inmutable, sino que debe trabajar para superarla y mejorarla. Esta mejora puede incluir la eliminación de enfermedades, la ampliación de nuestras capacidades cognitivas y físicas, la prolongación de la vida y la eliminación de barreras sociales y culturales. A través de estas mejoras, el transhumanismo no busca solo mejorar la vida individual de las personas, sino también transformar la condición humana en su conjunto, impulsando la evolución de nuestra especie hacia formas más avanzadas y sofisticadas de ser.

De esta definición se extraen cuatro consecuencias, en primer lugar, la condición humana no es inmutable. En segundo lugar, la transformación de la condición humana es sinónimo de mejora. En tercer lugar, la mejora tiene un sentido de deber, de obligatoriedad moral. Y, por último, se pasa de la evolución natural de ser humano, común al resto de las especies, a un nuevo tipo de evolución, completamente artificial.

Atendiendo a este último punto sobre la evolución artificial, parte destacada del transhumanismo tiene la visión de la mejora de la condición humana como un proceso gradual que se desarrollaría en dos fases: la primera fase sería la creación del "transhumano", un ser humano mejorado, pero aún basado en la biología humana; la segunda fase sería la creación del "posthumano", un ser completamente distinto, que ya no estaría limitado por las restricciones biológicas humanas.

En la fase del "posthumano", se imagina una especie completamente nueva y radicalmente diferente, que estaría basada en tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, la robótica y la nanotecnología. Se cree que esta nueva especie podría tener una inteligencia y capacidades mucho mayores que los seres humanos actuales, y podría ser capaz de superar muchos de los problemas y limitaciones que actualmente enfrentamos.

Uno de los principales promotores de esta idea es Nick Bostrom, que argumenta que la inteligencia artificial y la tecnología podrían ser utilizadas para crear una "superinteligencia" que supere la capacidad cognitiva humana y permita la creación de un posthumano (Bostrom, 2014).

El filósofo y futurista Max More, quien en su obra "Principios Extropianos" propone una "escalada hacia lo transhumano" a través de la aplicación de la tecnología. En esta visión, la humanidad se transforma gradualmente a través de la modificación de los límites biológicos y la eliminación de las limitaciones que nos impiden alcanzar nuestro máximo potencial. More argumenta que la construcción de un ser transhumano es solo el primer paso en esta escalada y que, con el tiempo, se debería aspirar a la creación de un ser posthumano, una entidad que haya superado completamente las limitaciones biológicas y que esté dotada de capacidades extraordinarias, tanto físicas como mentales (More, 1990).

Y en esta búsqueda de la mejora humana hay muchos autores que no acompañan en este viaje a los transhumanistas, hay críticos que ven este proceso como una amenaza para la humanidad. Difícilmente se puede estar en desacuerdo en mejorar la condición humana, pero qué significa realmente mejorar, ¿es algo biológico o moral? 

Elena Postigo argumenta que la mejora constante del ser humano sea lo que sea lo que realmente signifique, podría llevarnos a perder nuestra humanidad y generar nuevas formas de desigualdad entre los mejorados y los no mejorados (Postigo, 2019a). Por su parte, Susan Bordo sostiene que la creación de posthumanos podría implicar la pérdida de nuestra identidad y humanidad.

Esta búsqueda de la mejora humana ha generado un intenso debate ético y filosófico sobre el futuro de la humanidad y la relación entre la tecnología y nuestra identidad como seres humanos.

La ciencia y la tecnología como base del transhumanismo

Aunque es cierto que muchas de las ideas transhumanistas pueden parecer futuristas o incluso fantasiosas, existe una base científica sólida para creer que muchas de estas propuestas pueden hacerse realidad en un futuro no muy lejano.

Elena Postigo, aunque es crítica con el enfoque transhumanista, reconoce que muchas de las tecnologías y avances que propone no son meramente utópicos o irreales. De hecho, algunas ya están presentes en nuestra sociedad, y es probable que en las próximas décadas se desarrollen aún más (Postigo, 2020). Dado este panorama, Postigo defiende la importancia de abordar estos avances desde una perspectiva bioética y filosófica, ya que son cuestiones que implican importantes decisiones éticas, sociales y políticas. Es necesario reflexionar sobre los posibles impactos que estos avances tendrán en la vida humana, en la sociedad y en la naturaleza.

Por ejemplo, actualmente ya existen tecnologías que permiten mejorar la vida humana de manera significativa, como prótesis avanzadas que permiten a las personas con discapacidades físicas llevar una vida más plena, implantes cocleares que permiten a personas sordas recuperar la audición, terapias génicas que pueden curar enfermedades hereditarias y avances en el campo de la medicina regenerativa que podrían permitir la reparación y regeneración de tejidos y órganos.

Además, la inteligencia artificial y la robótica están avanzando a un ritmo acelerado, y se espera que en el futuro cercano estas tecnologías puedan ser utilizadas para mejorar la vida de las personas en muchos aspectos, desde la atención médica hasta el transporte y la logística.

Desde su visión cristiana se siente particularmente preocupada por el auge de la eutanasia y el suicidio asistido.

Postigo, en el mismo texto, menciona diversas tecnologías que se están desarrollando y que podrían ser utilizadas en tiempos futuros no muy lejanos y que plantean cuestiones éticas de gran importancia.

En el ámbito del mejoramiento genético, se encuentran la edición genética, la eugenesia, el alargamiento de telómeros y la aplicación de CRISPR(15), la fecundación asexual, la biología sintética(16) , la creación de híbridos humano-animal, el uso de úteros de alquiler y úteros artificiales.

En cuanto al mejoramiento psíquico-cognitivo, se están explorando formas de mejorar las capacidades cognitivas de los seres humanos mediante el uso de tecnologías como interfaces cerebro-computadora, la nanotecnología aplicada al cerebro, prótesis cognitivas (17).

En cuanto al mejoramiento moral y afectivo, se plantea el uso de fármacos para estos fines, así como la modulación del amor a través de sustancias como la oxitocina y las feromonas.

Asimismo, menciona tecnologías como la criogenización post mortem o pre mortem, la reanimación de pacientes en suspensión criogénica, los cyborgs (18) y la posible existencia postbiológica.

Este conjunto de tecnologías ya está aquí, al menos en su planteamiento, y si no son reales en este momento son factibles en el futuro. En conclusión, como plantea Postigo, más vale prepararse un buen argumentario filosófico y sociológico para afrontar los desafíos éticos y sociales que se nos vienen encima.

Y para terminar… de momento

Creo que a estas alturas del artículo estamos en condiciones, si no de escribir un libro o dar una conferencia magistral, sí deberíamos tener una idea bien formada – como para discutir con el cuñado listillo durante la cena de nochebuena – sobre lo que es el transhumanismo.

Nos falta estudiar dónde falla, lo criticable, adónde no llega o dónde se pasa. Para ello, querido lector, te convoco a leer el próximo artículo de Sociología Divertida en el que abordaremos todos estos asuntos tan interesantes.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo e informático

Notas

  1. Raymond Kurzweil (Queens, Nueva York, 12 de febrero de 1948) es un inventor estadounidense, además de músico, empresario, escritor y científico especializado en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial. Desde 2012 es director de Ingeniería en Google.
  2. Elena M. Postigo Solana (Segovia, siglo XX) es una filósofa y bioeticista española. Profesora Adjunta de Filosofía y Bioética y directora del Instituto de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria.1​ Se dedica a tareas académicas docentes, de investigación y divulgación en Bioética desde una fundamentación filosófica.
  3. Max More (nacido Max T. O'Connor, enero 20 de 1964) es un filósofo y futurólogo que escribe y da conferencias sobre prospectiva y el impacto de las tecnologías emergentes.Fundador del Extropy Institute, More ha escrito numerosos artículos exponiendo la filosofía transhumanista conocida como extropianismo.
  4. Nick Bostrom (en sueco, Niklas Boström) es un filósofo sueco de la Universidad de Oxford, nacido en 1973. Es conocido por sus trabajos sobre el principio antrópico, el riesgo existencial, la ética sobre el perfeccionamiento humano, los riesgos de la superinteligencia y el consecuencialismo. Obtuvo un PhD en la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres en el año 2000. En 1998, Bostrom cofundó junto a David Pearce la Asociación Transhumanista Mundial.
  5. Susan Schneider es una filósofa y académica estadounidense. Es la directora fundadora del Center for the Future Mind de la Florida Atlantic University, donde también ocupa la Cátedra William F. Dietrich.1​ Schneider también ocupó la Cátedra Baruch S. Blumberg de la NASA / Biblioteca del Congreso en Astrobiología, Exploración e Innovación Científica en la NASA y la Cátedra de Académico Distinguido en la Biblioteca del Congreso.
  6. Antonio Javier Diéguez Lucena (Málaga, España, 1961) es un filósofo y Epistemólogo español. Doctor en filosofía por la Universidad de Málaga y catedrático de lógica y filosofía de la ciencia en esa misma universidad. Sus investigaciones giran alrededor de la filosofía de la ciencia, el realismo científico y el transhumanismo.1​ Se le considera un referente del transhumanismo en el mundo hispanohablante gracias a dos de sus libros: Transhumanismo (2017) y Cuerpos inadecuados (2021)
  7. Fereidoum M. Esfandiary, (15 de octubre de 1930-8 de julio de 2000) filósofo y futurólogo transhumanista norteamericano de origen iraní.
  8. Robert Chester Wilson Ettinger (Atlantic City, Nueva Jersey; 4 de diciembre de 1918​-23 de julio de 2011​) fue un académico estadounidense, conocido por ser el padre de la criónica debido a la publicación de su libro The Prospect of Immortality. Algunos le consideran también como un pionero del transhumanismo a raíz de su libro de 1972 Man into Superman.
  9. David Pearce es un filósofo británico defensor de la ética utilitarista negativa, el veganismo y el transhumanismo. Pearce es más famoso por su idea de que existe un fuerte imperativo ético para los seres humanos por trabajar hacia la abolición del sufrimiento de todos los seres sintientes.​ La postura de Pearce se presenta con mayor prominencia en El imperativo hedonista (The Hedonistic Imperative), un manifiesto en el que el autor delinea cómo la ingeniería genética y la nanotecnología eliminarán, con el tiempo, toda forma de experiencia desagradable. Debido a su desacuerdo con el maltrato a los animales, Pearce practica el veganismo y promueve esta práctica en sus escritos y entrevistas. Pearce es el cofundador (con Nick Bostrom) de la Asociación Transhumanista Mundial (World Transhumanist Association), actualmente llamada Humanity+,1​2​ y el director de BLTC Research.
  10. Aubrey David Nicholas Jasper de Grey (Londres, 20 de abril de 1963) es un gerontólogo biomédico inglés educado en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido. De Grey es autor de la obra The Mitochondrial Free Radical Theory of Aging (La teoría del envejecimiento de los radicales libres mitocondriales). Trabaja en el desarrollo de la senescencia negligible ingenierizada - una estrategia de reparación de tejidos que rejuvenecería el cuerpo humano y por lo tanto permitiría una esperanza de vida indefinida.
  11. Un biogerontólogo es un científico que se especializa en el estudio del envejecimiento y los procesos biológicos asociados a él. El término "biogerontología" se deriva de la combinación de "bio" (referente a la biología) y "gerontología" (el estudio del envejecimiento).
  12. Anders Sandberg (nacido el 11 de julio de 1972) es un investigador, conferenciante científico, futurista, transhumanista y escritor. Tiene un doctorado en neurociencia computacional por la universidad de Estocolmo y actualmente es miembro de James Martin Research en el Instituto del Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford.
  13. Ben Goertzel es informático, investigador en inteligencia artificial y empresario. Contribuyó a popularizar el término "inteligencia artificial general". Goertzel se doctoró en Matemáticas por la Universidad de Temple bajo la supervisión de Avi Lin en 1990, a la edad de 23 años. Goertzel es el fundador y consejero delegado de SingularityNET, un proyecto creado para distribuir datos de inteligencia artificial a través de cadenas de bloques.
  14. Martine Aliana Rothblatt es una abogada, autora, empresaria y defensora de los derechos de los transexuales estadounidense. Rothblatt se licenció en Derecho y obtuvo un máster en Administración de Empresas en la Universidad de California en Los Ángeles en 1981, y a continuación comenzó a trabajar en Washington D.C., primero en el campo de la legislación sobre satélites de comunicaciones y, finalmente, en proyectos de ciencias de la vida como el Proyecto Genoma Humano.
  15. CRISPR-Cas9 es un sistema de edición genética que utiliza una enzima llamada Cas9 y una secuencia de ARN guía para realizar cortes precisos en el ADN de un organismo. Esta técnica permite modificar de manera selectiva y precisa los genes, ya sea eliminando, reemplazando o insertando segmentos de ADN.
  16. La biología sintética es un campo interdisciplinario que combina principios de la biología, la ingeniería y la informática para diseñar y construir nuevas entidades biológicas y sistemas biológicos que no existen en la naturaleza o que se encuentran en la naturaleza pero se modifican de manera significativa.
  17. Las prótesis cognitivas son dispositivos o sistemas diseñados para mejorar o complementar las capacidades cognitivas del ser humano. Estas prótesis se utilizan para ayudar en el procesamiento de información, la memoria, la atención, el razonamiento y otras funciones mentales. Las prótesis cognitivas pueden tomar diversas formas y utilizar diferentes tecnologías. Algunos ejemplos comunes incluyen:  Interfaces cerebro-computadora, dispositivos de asistencia cognitiva (Estos dispositivos ayudan a las personas con dificultades cognitivas, como trastornos de memoria o déficits de atención, a mejorar su rendimiento cognitivo), prótesis de memoria, prótesis de aprendizaje (Estas prótesis se centran en mejorar el proceso de aprendizaje y adquisición de conocimientos)
  18. Un cíborg​ o cyborg (del acrónimo en inglés cyborg: de cyber [‘cibernético’] y organism [‘organismo’], ‘organismo cibernético’) es una criatura compuesta de elementos orgánicos y dispositivos cibernéticos​ generalmente con la intención de mejorar las capacidades de la parte orgánica mediante el uso de tecnología

 

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