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El Funcionalismo I: Talcott Parsons


Resumen
En este blog hemos hablado muchas veces del funcionalismo. Cada vez que hemos tratado algún asunto general de la sociología hemos hecho referencia a las ideas funcionalistas aplicadas a dicho asunto.
Y esto no es por casualidad, el funcionalismo ha sido durante varias décadas el pensamiento sociológico dominante y, aunque hoy en día ya no es lo que era, sigue siendo una de las tradiciones teóricas más importantes.
Otro tema recurrente en Sociología Divertida ha sido el debate entre las teorías del consenso y las teorías del conflicto. Las primeras, entre las que destaca el funcionalismo, sostienen que una sociedad no puede sobrevivir sin la aceptación de unos valores y normas colectivas que permiten construir un orden social estable, en el que el cambio social es lento y organizado.
Las segundas, como la sociología crítica y las distintas formas de marxismo, sostienen que hay unas clases dominantes y unas clases dominadas, entre las que existe un conflicto permanente que en ocasiones da paso a cambios sociales desordenados y radicales que afectan al modelo de sociedad.
En este artículo y, probablemente en el siguiente, vamos a tratar de manera monográfica el funcionalismo, algo que hasta ahora no había hecho, con ello pretendo iniciar una serie sobre las principales escuelas de pensamiento sociológico.


Talcott Parsons

Índice:
Generalidades
Talcott Parsons y el esquema AGIL
Sistema social y sociedad en Parsons
El cambio social en Parsons
Conclusión

Generalidades

Al funcionalismo también se le conoce como estructural funcionalismo o funcionalismo estructural, las tres formas hacen referencia al mismo movimiento sociológico.

Según el enfoque funcionalista una sociedad puede entenderse metafóricamente como un organismo vivo que se compone de distintos órganos o estructuras cada uno de ellos con una función o funciones necesarias para que el organismo social pueda vivir. La sociedad es un sistema complejo cuyas partes - subsistemas - “encajan” entre sí produciendo un equilibrio o estabilidad social.

Para la corriente principal del funcionalismo nuestras vidas están orientadas según la dirección que marcan ciertas estructuras sociales, entendiéndose por estas, pautas relativamente estables de relaciones sociales, por ejemplo, las relaciones familiares, las conductas ritualizadas, y otras, que implican comportamientos relativamente estables y predecibles

Parten de la base de que toda sociedad tiene una estructura social concreta, sin ésta no puede sobrevivir, tiene que haber estratos sociales o clases, en definitiva, un sistema de posiciones sociales más o menos igualitario, pero en todos los casos, existe un sistema de asignación de privilegios y funciones a dichas posiciones.

Estructura y función, de ahí viene el nombre.

Está dualidad sobre estructura y función nos lleva a tener que resolver dos problemas. En primer lugar, cómo se distribuyen las posiciones sociales teniendo en cuenta que unas desempeñan funciones más importantes para la sociedad que otras. A esto responden que existen estrategias de posicionamiento, pero lo mejor de todo es que, para varios autores funcionalistas, las estrategias de posicionamiento social no son conscientes, la sociedad no desarrolla métodos específicos para alcanzar el logro social, sino que de modo natural, una especie de mano invisible, empuja los más capacitados a ocupar las posiciones idóneas para sus capacidades. Eso sí, ninguna sociedad puede sobrevivir sin aplicar esas estrategias inconscientes.

En segundo término, una vez se ocupa una posición social, surge la pregunta de cómo se consigue que las personas lleven con resignación tales posiciones “tan exigentes y tan poco agradables” y no dimitan a la primera de cambio, es por esto que lo funcionalistas justifican que estos puestos lleven aparejados mayores privilegios. A mayor responsabilidad e importancia de las funciones desempeñadas, mayores recompensas, en bienes materiales, prestigio y poder.

Bueno hemos visto la estructura social funcionalista, pero ¿qué pasa con el cambio social funcionalista? En esto el funcionalismo se encuentra muy cercano al evolucionismo, el cambio se produce como resultado de procesos graduales.

Hemos dicho ya que el funcionalismo contempla a la sociedad como un sistema complejo compuesto de subsistemas interconectados. Cada subsistema tiene unas funciones necesarias para el funcionamiento social normal, en última instancia, para que la sociedad siga existiendo. En este contexto el cambio social se entiende como la adaptación de dicho sistema social a su entorno, mediante el proceso de diferenciación y el aumento de la complejidad estructural.

Un epifenómeno es un fenómeno accesorio que acompaña al fenómeno principal, teniendo poca o nula influencia. Pues bien, el cambio social se explica como un epifenómeno de la constante búsqueda de equilibrio entre las distintas partes de la sociedad y su entorno.

La teoría funcionalista de la estratificación ha recibido multitud de críticas. Richter (1) señala varias.

En primer lugar, se le reprocha que ayuda a perpetuar la posición privilegiada de las personas con más poder, prestigio y dinero aduciendo que merecen recompensas.

Otro aspecto criticado es el de la inevitabilidad de este orden social, lo que presupone que el hecho de que porque una estructura social estratificada haya existido en el pasado implica que deba existir en el futuro.

Se ha sugerido que la idea de que las posiciones funcionales varían de acuerdo a su importancia social es difícil de sostener. Por poner un ejemplo chusco, no parece que los basureros sean menos importantes para la supervivencia de la sociedad que los ejecutivos de publicidad, sin embargo, estos últimos cobran bastante más y tienen más prestigio.

Por último, se me ocurren otras preguntas ¿Hay escasez de personas con talento capaces de desempeñar tareas de importancia social? ¿Cómo se explica la reproducción social si se accede al logro social mediante el mérito? ¿A la gente les mueve sólo las recompensas para acceder a puestos de responsabilidad o puede sentirse motivados por ayudar a la gente o por el gustazo de hacer un trabajo bien hecho? Todas estas son preguntas que se contestan difícilmente desde la teoría funcionalista.

Talcott Parsons y el esquema AGIL

Junto a Robert Merton (2), Parsons (3), ocupa una posición privilegiada en la teoría funcionalista. Richter nos avisa de que la obra de Parsons es muy extensa en el espacio y en el tiempo, y divide su obra entre temprana y madura. Vamos a fijarnos en la obra parsoniana madura y para ello debemos empezar por su concepto de función.

Parsons fijó el concepto de sistema de acción, como un ente genérico que puede incluir a  una sociedad o una colectividad o una tribu urbana, ¡vaya usted a saber!, así como su cultura, su personalidad y sus relaciones con el entorno.

Dentro de este sistema, una función es un conjunto de actividades dirigidas a la satisfacción de una o varias necesidades del sistema. A partir de esta definición Parsons identificaba cuatro funciones básicas necesarias para que un sistema pudiera sobrevivir:

En primer lugar, la Adaptación. Todo sistema debe adaptarse a su entorno y adaptar el entorno a sus necesidades. En segundo término, la Capacidad para alcanzar metas, todo sistema debe definir y alcanzar sus metas principales. En tercer lugar, Integración, todo sistema debe procurar la coordinación entre sus partes. Y, por último, lo que él denominaba Latencia, el mantenimiento en el tiempo de ciertos patrones culturales que mantengan y renueven la motivación de los individuos.

Parsons recogió las iniciales en inglés de estas cuatro funciones y denominó, como regla nemotécnica, a todo el tinglado como esquema AGIL.

Estas cuatro funciones configuran para Parsons cuatro sistemas de acción. El organismo conductual cumple la función de adaptación al entorno y la transformación del mismo entorno, la “A” – adaptación - de AGIL.

El sistema de la personalidad realiza la función de alcanzar las metas mediante la definición de los objetivos y la movilización de los recursos para trabajar por ellos, la “G” – capacidad - de AGIL.

El sistema social desarrolla la función reguladora que controla las partes constituyentes de un sistema, la “I” – integración - de AGIL.

Por último, el sistema cultural proporciona normas y valores para la motivación de los actores, la “L” – latencia – de AGIL.

Estos cuatro sistemas constituyen la estructura del sistema general de la acción. La figura siguiente ilustra todo el esquema.

Estructura del Sistema General de la Acción de Parsons

Tras ver la figura anterior, uno podría entender que son cuatro sistemas que actúan en paralelo, pero la visión de Parsons del funcionamiento de los sistemas era jerárquica. Y este orden jerárquico funciona de dos maneras. En primer lugar, los sistemas inferiores proporcionan las condiciones de funcionamiento o “energía” que necesitan los niveles superiores, por otra parte, en sentido descendente los niveles superiores proporcionan información o “control” a los inferiores. La figura siguiente ilustra este funcionamiento jerárquico.

Jerarquía del Sistema General de la Acción

Un sistema social, según las propias palabras de Parsons, “consiste en una pluralidad de individuos que interactúan entre sí en una situación que tiene, al menos, un aspecto físico o de medio ambiente, actores motivados por una tendencia a obtener un óptimo de gratificación… y cuyas relaciones con sus situaciones – incluyendo a los demás actores – están medidas y definidas por un sistema de símbolos culturales estructurados y compartidos”.

A pesar de que en esta definición se intuye un cierto interaccionismo, Parsons no puso la unidad mínima de estudio en la interacción social (4)- es decir, la relación con los otros - sino en una estructura de mayor complejidad: el par estatus-rol.

El asunto de los roles sociales y de los estatus que llevan aparejados ya lo hemos visto en Sociología Divertida. Los roles, son los papeles que nos toca jugar en nuestro día a día, rol de funcionario, marido, padre, seguidor del Real Madrid o cofrade de una procesión de Semana Santa. El estatus es la posición social derivada del rol que estás desempeñando.

A partir del estudio de los roles y estatus se interesó por los grandes componentes de los sistemas sociales como los valores, las normas y, montando una especie de Lego, a partir de estos componentes, se interesó por aquellas funciones que eran necesarias para que sistema social sobreviviese: los prerrequisitos funcionales.

En primer lugar, los sistemas sociales deben estar constituidos de manera que sean compatibles con otros sistemas. En segundo lugar, el sistema social debe contar con el apoyo de otros sistemas. En tercer término, deben satisfacer hasta cierto punto las necesidades de los individuos que forman parte del sistema. Como cuarto prerrequisito, los sistemas deben promover un cierto grado de participación de sus miembros. En quinto lugar, los sistemas deben controlar, de manera flexible pero eficaz, la conducta de los miembros y, si surgen los conflictos, debe reconducirlos. Por último, un sistema social necesita de un lenguaje común.

Hasta ahora todo el planteamiento que hemos visto es genérico y un tanto abstracto. La idea de sistema social hace referencia a cualquier colectividad, pero hay un caso particular de sistema social especialmente importante, se trata de la sociedad.

Parsons definió a la sociedad como una comunidad relativamente autosuficiente cuyos miembros obtienen la satisfacción de sus necesidades individuales y colectivas y – esto es muy importante – vivir dentro de su marco. De hecho, la cofradía de Semana Santa es un sistema social pero no se puede vivir dentro de ella.

A estas alturas nos decepcionaría mucho si Parsons no hubiera encontrado subsistemas en la sociedad. Distinguía cuatro subsistemas o grandes estructuras en toda sociedad que merezca tal nombre. Estos cuatro sistemas funcionan cooperativamente y constituyen lo que podríamos llamar “sociedad mínima” o la parte imprescindible de una colectividad para poder llamarla sociedad.

En primer lugar existe un sistema de reproducción y socialización (5) básica de los individuos, lo que Parsons denominaba “Sistema Fiduciario”. En segundo término, toda sociedad debe contar con unas estructuras económicas que proveen de bienes y servicios, que promueven la manufactura y el comercio y dan trabajo a las personas. En tercer lugar, debe existir un sistema que proporcione y mantenga el orden, un sistema de poder, de articulación territorial y de uso legítimo de la fuerza. Y, por último, un sistema de creencias, de valores, en el que habría que incluir a la religión, lo que Parsons llamaba “Comunidad Societal”.

Para realizar cada una de estas funciones básicas de la sociedad es dónde Parsons coloca a las instituciones. Las sociedades se han dotado de un conjunto de instituciones sociales específicas para cumplirlas que estarían encuadradas en los sistemas que hemos descrito. Mediante estas instituciones se regulan los comportamientos de los individuos y los orientan al cumplimiento de fines determinados. Las instituciones sociales no son compartimentos estancos, no son verticales sino transversales, operan en sistemas parsonianos diferentes, tienen múltiples relaciones y dependencias y cuanto más evolucionada es una sociedad, más complejo es este entramado de relaciones. En la figura se pueden apreciar los sistemas y algunos ejemplos de instituciones.



El cambio social en Parsons

El cambio social en Parsons es una teoría de la madurez de su vida, iniciada después de las críticas surgidas por la falta en sus ideas de una explicación sólida de la dinámica social.

En este sentido, las ideas de Parsons sobre el cambio social tienen una orientación evolucionista. A medida que pasa el tiempo la sociedad evoluciona, se van creando o dividiendo nuevos subsistemas según el grupo social se va a adaptando a su entorno. Por supuesto, los nuevos subsistemas son mejores que los anteriores, es lo que se llama el ascenso de adaptación.

El que los subsistemas nuevos sean mejores que los anteriores es realmente optimista, intrínsecamente supone que a medida que se evoluciona aumenta la capacidad para resolver problemas. No estoy muy seguro de que esto haya sido siempre así a lo largo de la historia.

Este proceso de diferenciación requiere de capacidades nuevas para manejar los nuevos subsistemas que van surgiendo y evitar, en la medida de lo posible, los problemas de integración que puedan aparecer.

Los valores y las normas sociales deben cambiar también, para ajustarse a las nuevas demandas surgidas de la diferenciación de subsistemas con nuevas estructuras sociales y nuevas funciones. Esto crea conflictos, pues este proceso de aceptación de nuevos valores no se produce a la misma velocidad para todos los sectores sociales, encuentra la resistencia de grupos que están muy identificados con los valores tradicionales.

Por tanto, algunas sociedades evolucionan más rápidamente que otras, en función de los conflictos internos que brotan al diferenciar los subsistemas sociales y los valores que los sustentan, cuanto mayor sea la resistencia interna al cambio menor será la velocidad del mismo y, con más obstáculos, se encontrará la evolución social.

Richter señala una curiosa contradicción en Parsons. Por un lado, se cuidó de asegurar que la evolución social no era unilineal – idea que ya estaba muy en desuso en la década de los sesenta - pero, por otro lado, distinguió tres etapas evolutivas generales: primitiva, intermedia y moderna. Parece ser que esa generalidad de las etapas y su complejidad superaba la idea de linealidad, pero que Dios me perdone, a mi me sigue pareciendo una evolución lineal.

El paso de la etapa primitiva a la intermedia fue el nacimiento del lenguaje escrito. El paso entre la intermedia y la moderna se produjo con los códigos normativos institucionalizados, dicho de otra manera, con el invento del Derecho.

Al final, como nos dice Richter, Parsons se orientó hacia la teoría evolucionista porque había sido acusado de que no era capaz de realizar un análisis del cambio social, pero acabó dando la razón a sus detractores, porque no realizó un análisis de los procesos del cambio. sino un intento de “ordenar tipos estructurales y relacionarlos secuencialmente”, en realidad, hizo un estudio estructural comparado.

Conclusión

No me considero especialmente ungido para juzgar la obra de los grandes autores, pero si que tengo mi modesta – lo digo completamente en serio -, mi modesta opinión. Si se trata de estudiar la estructura social en un momento histórico concreto creo que el funcionalismo y Parsons son muy útiles, pero si se trata de estudiar el cambio social, podemos afirmar siendo muy comedidos, que Dios no llamó al funcionalismo por ese camino. Estoy más de acuerdo con los conceptos críticos de la sociología del conflicto.

En artículos posteriores vamos a seguir hablando de funcionalismo, de la obra de Robert Merton y del neofuncionalismo que estuvo muy de moda en los años ochenta del pasado siglo.

Sociólogo

Notas:
  1.  George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  2.  nacido Meyer Robert Schkolnick (Filadelfia, 4 de julio de 1910 - Nueva York, 23 de febrero de 2003) fue un sociólogo estadounidense. Es padre del Premio Nobel de Economía Robert C. Merton. Padre de la teoría de las funciones manifiestas y latentes, y autor de obras como El análisis estructural en la Sociología (1975), Merton es uno de los clásicos de la escuela estadounidense de esta disciplina. También fue importante su labor en el campo de la sociología de la Ciencia.
  3.  Talcott Parsons (13 de diciembre de 1902 – 8 de mayo de 1979) fue un sociólogo estadounidense. Cursó estudios en el Amherst College, el London School of Economics y la Universidad de Heidelberg (Alemania). Dio clases de sociología en la Universidad Harvard de 1927 hasta 1974 como director del Departamento de Sociología de dicha universidad (1944). Más tarde fue nombrado presidente del nuevo Departamento de Relaciones Sociales 1946 y posteriormente presidente de la American Sociological Association en 1949. Es uno de los mayores exponentes del funcionalismo estructural en Sociología. Dicha teoría social sostiene que las sociedades tienden hacia la autorregulación, así como a la interconexión de sus diversos elementos (valores, metas, funciones, etc.). La autosuficiencia de una sociedad está determinada por necesidades básicas, entre las que se incluían la preservación del orden social, el abastecimiento de bienes y servicios, la educación como socialización y la protección de la infancia.
  4.  En sociología denominamos interacción social al proceso según el cual una persona actúa y reacciona en relación a otras personas. La interacción social nos permite crear y recrear la realidad que percibimos. En nuestra vida cotidiana estamos continuamente interactuando con otras personas, pero no de cualquier modo, sino, como veremos ahora, según pautas sociales determinadas. Esa interacción entre dos personas puede realizarse por múltiples medios como el lenguaje hablado, la vestimenta y la apariencia en general, los modales o el lenguaje corporal y gestual. Y múltiples contextos sociales como en casa, en el trabajo, por la calle, en una situación cara a cara o en una conversación por teléfono o en un chat de WhatsApp.
  5. Socialización es el proceso, según el cual, los individuos aprenden e interiorizan los valores y normas de la cultura en la que les ha tocado vivir, convirtiéndose en personas socialmente competentes. La socialización es proceso continuo que sólo termina con la muerte del individuo, ya que – a lo largo de sus vidas – las personas van desempeñando nuevos roles sociales.

Bibliografía:
George Ritzer
Teoría Sociológica Moderna
Mac Graw-Hill
Madrid 2001

Roberto Garvía
Conceptos fundamentales de Sociología
Ciencias Sociales
Alianza Editorial

Encyclopedia of Sociology
Coordinada por George Ritzer
Blackwell
Londres 2010


Licencia de Creative Commons
Creado a partir de la obra en http://sociologiadivertida.blogspot.com/.

De cuando la sociología daba sus primeros pasos III: Reino Unido e Italia

Diagramas que describen las relaciones entre autores que se tratan este artículo






Evolution… is a change from an indefinite incoherent homogeneity,
To a definite coherent heterogeneity
Herbert Spencer
First Principles 16, 138

40) El denominado principio de Pareto; empleado frecuentemente en el enfoque estadístico de garantía de calidad del SW
a) "El número de defectos del SW crece exponencialmente con el número de niveles jerárquicos presentes en el equipo de desarrollo";
b) "El 80% de los defectos tienen su origen común en el 20% de los factores causantes";
c)  "Cuando un buen programador es ascendido a analista la tasa de errores se duplica, con un nivel de confianza del 95%";
d) "Para una complejidad dada en un proyecto informático el número de errores se duplica cada período de 18 meses o fracción";
La respuesta es b
Pregunta 40ª del Ejercicio 1º de la oposición al Cuerpo Superior de las TIC  de la Administración General del Estado en 2003


Hemos examinado ya, en dos artículos anteriores, los primeros pasos de la sociología en Francia y en Alemania y hemos conocido la obra y los milagros de autores como Saint-Simon, Comte, Durkheim, Marx, Weber y Simmel. En este artículo vamos a dar un paseo por los primeros tiempos de la sociología en el Reino Unido e Italia, que es tanto como darse un garbeo por la sociología de Spencer y Pareto.

Reino Unido y Spencer
Los primeros tiempos de la sociología británica están marcados por la importancia de tres escuelas de pensamiento que están relacionadas con la ideología liberal: la economía política, el ameliorismo y la evolución social.

La escuela de la economía política estaba formada por científicos sociales que aceptaban en gran parte la teoría de la sociedad industrial y capitalista de Adam Smith (1). Según las ideas de Smith, en todo mercado existe una “mano invisible” que lo modela y regula. El mercado era considerado por estas gentes – y por muchos hoy en día – como una realidad independiente que se situaba por encima de los individuos y controlaba su conducta. El mercado era una fuente positiva de orden, armonía e integración para la sociedad y, como el mercado era de esta manera y no de otra, la función de los sociólogos no consistía en criticar a la sociedad sino simplemente en reunir los datos sobre las leyes que la regían.

Fijaron su objeto de estudio en el individuo y para estudiar las estructuras sociales simplemente había que agregar los datos individuales para obtener una descripción colectiva. Así que a principios del siglo XIX los estadísticos dominaban la ciencia social británica, acumulando datos y desentendiéndose de las preocupaciones sociales. En lugar de plantear teorías explicativas, su esfuerzo iba en el sentido de establecer indicadores sociales más exactos.

Conforme fue pasando el tiempo se fueron dando cuenta de que era necesario un mayor esfuerzo de teorización, que no tenían explicación para los fallos del mercado y de la sociedad en general. Detectaron el problema de la pobreza pero, dada su obcecación con el individuo,  fueron incapaces de asociarla al resultado de las relaciones en las estructuras sociales, se dedicaron a realizar estudios de campo más detallados y desarrollar técnicas empíricas más complicadas y exactas. Los estadísticos no llegaron a la conclusión de que el conjunto del sistema económico y político era el problema y que la mano invisible no lo resolvía todo.

Los seguidores del ameliorismo sí creyeron que había solución a los problemas sociales. Una solución que previniera la violencia y la revolución, una solución que reformara el sistema sin alterar su esencia. 

Así que siguiendo esos puntos de partida decidieron que el problema no estaba en la sociedad sino en el individuo. Esta corriente precisamente lo que buscaba era la reforma de la sociedad por medio de la reforma del individuo. Si se reformaba a los individuos y la suma de los individuos constituía la sociedad se reformaba a la sociedad en su conjunto. Las causas de la pobreza, por ejemplo, había que buscarlas en las personas, en su pobreza intelectual y espiritual, en su impureza, falta de higiene e inmoderación. 

Y como origen último de todas estas causas de miseria moral había un único motivo: el alcoholismo. Ahí encontraron su piedra filosofal, la causa perfecta, ya que era una patología individual y no social, a la sociedad había que dejarla en paz. Por estas razones,  los partidarios del ameliorismo, no desarrollaron ninguna teoría de la estructura social  sino una teoría sobre las causas sociales de esos problemas individuales.

La tercera escuela, la evolución social, representa una teoría con mayor peso que las anteriores. Tiene una notable influencia de la obra de Comte (2) pero sobre todo, descansa sobre la imponente figura de Herbert Spencer. La influencia de Spencer en la sociología británica hasta bien entrado el siglo XX fue enorme ya fuera para seguirle como para oponerse a sus ideas. 

Spencer mantuvo durante toda su vida posiciones claramente liberales. Era partidario del “laissez faire(3), pensaba que el Estado no debía intervenir en los asuntos individuales salvo en asuntos muy concretos como la protección de las personas. Al contrario de su admirado Comte, Spencer no sentía interés por las reformas sociales, la sociedad debía funcionar libre de todo control externo.

Spencer era un darwinista social (4), aunque el término en aquellos tiempos no tenía el sentido peyorativo que con todo mérito ha adquirido después. Sostenía la idea evolucionista de que el mundo mejoraba progresivamente y, si lo hacía por su propio movimiento, no tenía sentido la intervención externa.

Adoptó la idea de que las instituciones sociales, como los animales y las plantas en el mundo natural, se adaptaban a su entorno social. Era partidario también del concepto de selección natural de la supervivencia del más apto (5). Entre dos instituciones sociales de funciones similares sobreviviría la que mejor se adaptase al medio social. 

Como en el caso de Comte y Durkheim (6), Spencer veía a la sociedad como un organismo vivo con un conjunto de órganos, cada uno con su función específica, que trabajan juntos para el buen funcionamiento de la sociedad.

Dentro de su teoría evolucionista es posible identificar dos grandes perspectivas. La primera de ellas hace referencia al tamaño creciente de la sociedad. La sociedad crece por mor del aumento de la población y por la unión de los grupos sociales adyacentes, lo que llamó “composición”. Así, se produce un movimiento evolucionista desde sociedades más simples a las compuestas, doblemente y triplemente compuestas. El aumento del tamaño de la sociedad conlleva el crecimiento de las estructuras sociales y una mayor diferenciación en las funciones que desempeñan.

Spencer divide a las sociedades entre sociedades militares y sociedades industriales. Las sociedades militares son más antiguas, están caracterizadas por tener una estructura preparada siempre para la guerra. No era el tipo de sociedad ideal para Spencer pero, en una primera fase, eran funcionales para mantener unidas a las sociedades y crear a través de la composición las poblaciones necesarias para desarrollar las sociedades industriales.

Las sociedades industriales, las favoritas de Spencer, tienen superado ese estado de guerra permanente. La sociedad industrial se basa en la amistad, el altruismo, la especialización, la colaboración voluntaria entre las personas y el reconocimiento del mérito. 

Estas sociedades se mantienen mediante contratos voluntarios y, en un concepto muy parecido al de la solidaridad en Durkheim, mediante una ética común muy consolidada. Si esto es así, ¿quién necesita de un gobierno que lo controle todo?, debe limitarse a controlar lo que las personas no deben hacer. 

La evolución general lleva a las sociedades militares hacia la forma de las sociedades industriales modernas, aunque Spencer reconoce que es posible la existencia de regresiones periódicas al estado de guerra.

La segunda perspectiva del progreso social que nos ofrece Spencer está relacionada con la idea de que las sociedades evolucionan, por un lado, hacia un estado moral superior o perfecto y, por otro lado, considera que las sociedades más aptas sobrevivirán y las que no alcancen el nivel se extinguirán. Todo ello como resultado de un proceso progresivo de adaptación al mundo.

Al principio las ideas de Spencer disfrutaron de un gran éxito, incluso sus ideas tuvieron compañeros de viaje con los que Spencer no se hubiera tomado ni un café, ideas que se sacaron de contexto y se radicalizaron. Esto provocó un rechazo durante muchos años hasta el nacimiento de recientes teorías de la evolución social que lo han recuperado, incluyendo en este rechazo partes de su teoría – como la de las instituciones sociales  – que son interesantes. La mayor reacción contra Spencer se basaba en su concepto de supervivencia del más apto, idea en la que siempre se mantuvo a pesar de que de otros conceptos que podrían calificarse de ofensivos si se retractó.

Italia y Pareto
 Wilfredo Pareto,  aunque actualmente es una figura poco influyente, monopolizó la sociología italiana a caballo de los siglos XIX y XX. Las ideas más importantes de Pareto se desarrollan en oposición a la figura de Carlos Marx (7) y al racionalismo derivado de la Ilustración (8).

Frente a Marx opuso una teoría elitista del cambio social, frente a la ilustración Pareto subrayaba el papel irracional de ciertos factores como los instintos humanos que configuran en gran parte el comportamiento social.

Tres son las aportaciones que vamos a destacar de Pareto: la teoría del cambio social, la concepción sistémica de la sociedad y el principio de Pareto o del 80-20.

Como hemos señalado Pareto desarrolló una teoría del cambio social en contraste con la teoría marxista. Mientras para Marx el papel de cambio era protagonizado por las masas, para Pareto eran unas elites de egoístas ilustrados.  Es la elite racional la que dirige a las masas irracionales. Al carecer de capacidades racionales, las masas no constituyen una fuerza revolucionaria. De esta manera, el cambio social, se debería a la degeneración de las elites.

Cuando la degeneración de la elite llega a un determinado grado se sustituye por otra elite no gobernante o por los elementos sobresalientes de las masas. Instalada en el poder la nueva elite, el proceso comienza de nuevo y así cíclicamente.

En segundo lugar, Pareto concebía a la sociedad como un sistema en equilibrio constituido por partes o subsistemas independientes. Está idea caló en el funcionalismo norteamericano y en su figura señera, Talcott Parsons (9), que le citó profusamente en su obra “La estructura de la acción social”. La teoría de Pareto jugó un papel muy importante en la teoría de Parsons.

Por último vamos a hablar del principio de Pareto o regla de 80-20. Es este un aspecto de la obra de Pareto que personalmente  me interesa mucho por tres razones, aunque sociológicamente no le veo mucha relevancia. En primer lugar porque se trata de un principio que ha saltado de disciplina en disciplina , en segundo término, porque no veo justificación científica para ese salto y, en tercer lugar, por razones biográficas, ya que el dichoso principio me ha asaltado en los sitios más insospechados aplicado a las cosas más dispares.

Pareto estudió la acumulación de la propiedad de la tierra en Italia. Llegó a la conclusión de que el 20% de los propietarios poseían el 80% de la tierra y el 20% restante de los terrenos era propiedad del 80% de la población restante. Pareto pensaba que esta distribución se repetía en otros órdenes de la vida, de manera que la sociedad se dividía naturalmente entre “los pocos de mucho” y los “muchos de poco”. De ahí al concepto de elite hay poca distancia.

De esta manera, cada vez que se produce una distribución de este tipo de manera aproximada, alguien se acuerda de Pareto y aplica su nombre a esa distribución. Así, el principio de Pareto se ha aplicado a la política, a la economía, a la distribución de productos – es en este ámbito cuando alguien que no fue Pareto inventó el diagrama de Pareto (10) -, en control de calidad y, cómo no, en ingeniería del software (11).

En este último ámbito, que me toca muy de cerca, se suele decir que el 80% del esfuerzo de desarrollo – en tiempo y recursos – produce el 20% de los programas, mientras que el 80% restante se produce con el 20% del esfuerzo. También se aplica a las fases de prueba de los programas en parecidos términos. Lo he leído en muchos libros pero yo nunca he visto una demostración matemática o estadística, no digo que no la haya, sólo que yo no la he visto. Para mí que tiene que ver con una apreciación, más o menos subjetiva, extraída de la experiencia, que sigue a la realidad de manera aproximada,  y repetida hasta la saciedad hasta convertirla en una verdad incontestable. No olvidemos por ejemplo, que ahora los economistas en su mayoría dividen la renta normalmente en deciles (12) y aplican – en un contexto de gran desigualdad – la regla del 90-10.

No creo que Pareto imaginara ni por un instante que su principio, o al menos su nombre, se aplicaría al desarrollo de programas para unas máquinas que ni siquiera existían en su época.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo y, para su condenación eterna (13) , ingeniero de software.




Notas:

  1.  Adam Smith (5 de junio de 1723 - 17 de julio de 1790) fue un economista y filósofo escocés, uno de los mayores exponentes de la economía clásica.
  2. Auguste Comte, nacido como Isidore Marie Auguste François Xavier Comte (Montpellier, 19 de enero de 1798-París, 5 de septiembre de 1857), es considerado el creador del positivismo y de la sociología, aunque hay sociólogos que solo le atribuyen haberle puesto el nombre. Ver “De cuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog.
  3. La frase “laissez faire, laissez passer” es una expresión francesa que significa «dejen hacer, dejen pasar», refiriéndose a una completa libertad en la economía: libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral y mínima intervención de los gobiernos. Fue usada por primera vez por Vincent de Gournay, fisiócrata del siglo XVIII, contra el intervencionismo del gobierno en la economía.
  4.  El darwinismo social es una teoría social  que defiende que la teoría de la evolución de Charles Darwin tiene aplicaciones sociales en instituciones humanas. Está basado en la idea de la supervivencia del más apto concebido como mecanismo de evolución social  y la creencia de que el concepto darwiniano de la selección natural puede ser usado para el manejo de la sociedad humana, insistiendo en la competición (étnica, nacional, de clase, etc.) por recursos naturales o diversos puestos sociales. En general, defiende la eugenesia como argumento para aplicar métodos de "depuración" o "mejora" de la especie humana e implica un conjunto de reformas a las leyes sociales o políticas en un plano de lucha entre individuos o grupos humanos, concebidas como una forma de progreso social y biológico.
  5.  La "supervivencia del más apto" es una frase propia de la teoría evolutiva de Charles Darwin y el darwinismo social, como una descripción alternativa de la selección natural. En su sentido esencial, se refiere a la competencia por la supervivencia o predominancia de una especie (o raza) sobre otra. El concepto fue acuñado por Herbert Spencer y retomado por Charles Darwin.
  6. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “Decuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog.
  7. Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818 - Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra, incursionó en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital. Ver “Decuando la sociología daba sus primeros pasos II: Alemania” en este mismo blog.
  8. La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual europeo (especialmente en Francia e Inglaterra) que se desarrolló desde fines del siglo XVII hasta el inicio de la Revolución francesa, aunque en algunos países se prolongó durante los primeros años del siglo XIX. Fue denominado así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces. Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía para construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará neoclasicismo.
  9. Talcott Parsons (13 de diciembre de 1902 – 8 de mayo de 1979) fue un sociólogo estadounidense. Es uno de los mayores exponentes del funcionalismo estructural en Sociología. Dicha teoría social sostiene que las sociedades tienden hacia la autorregulación, así como a la interconexión de sus diversos elementos (valores, metas, funciones, etc.). La autosuficiencia de una sociedad está determinada por necesidades básicas, entre las que se incluían la preservación del orden social, el abastecimiento de bienes y servicios, la educación como socialización y la protección de la infancia. Ver “Las Instituciones Sociales” en este mismo blog
  10. El diagrama de Pareto, también llamado curva cerrada o Distribución A-B-C, es una gráfica para organizar datos de forma que estos queden en orden descendente, de izquierda a derecha y separados por barras. Permite, pues, asignar un orden de prioridades. El diagrama facilita el estudio de las fallas en las industrias o empresas comerciales, así como fenómenos sociales o naturales.
  11. Ingeniería de software es la aplicación de un enfoque sistemático, disciplinado y cuantificable al desarrollo, operación y mantenimiento de software, y el estudio de estos enfoques, es decir, la aplicación de la ingeniería al software. Integra matemáticas, ciencias de la computación y prácticas cuyos orígenes se encuentran en la ingeniería. Una curiosidad, los diagramas que uso para describir las relaciones entre escuelas y autores en estos artículos son una simplificación de una técnica de modelado de datos de ingeniería del software denominada diagrama entidad-relación.
  12. Decil. Los cuantiles son puntos tomados a intervalos regulares de la función de distribución de una variable aleatoria. Existen diversos tipos de cuantiles, los cuartiles, que dividen a la distribución en cuatro partes (corresponden a los cuantiles 0,25; 0,50 y 0,75); los quintiles, que dividen a la distribución en cinco partes (corresponden a los cuantiles 0,20; 0,40; 0,60 y 0,80); los deciles, que dividen a la distribución en diez partes; los percentiles, que dividen a la distribución en cien partes.
  13. Evidentemente esto es una broma.


Bibliografía:

Teoría Sociológica Moderna
George Ritzer
5ª Edición
ED. McGraw-Hill
Madrid 2001

Los orígenes de la teoría sociológica
María C. Iglesias, Julio R. Aramberri, Luis R. Zúñiga
Akal Editor
Madrid 1989


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De cuando la sociología daba sus primeros pasos III: Reino Unido e Italia by Juan Carlos Barajas Martínez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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