III. ¿Qué ha sido de la burocracia hoy en día?





Este es el tercer artículo que publico en Sociología Divertida sobre la burocracia y, como siempre que hago una serie, recomiendo la lectura de los anteriores necesaria para facilitar la  comprensión de los conceptos que se manejan en éste, a pesar de que intento – con intención divulgativa – que cada artículo sea consistente y no necesite de apoyos externos a no ser que se quiera ampliar conocimientos. 

En el primero de la serie, “I. La burocracia según Max Weber”, hemos visto lo más básico, la definición a partir de las ideas de este gran sociólogo alemán sobre la burocracia como fenómeno social general. En el  segundo, “II Los problemas de la burocracia”, hemos identificado alguno de los problemas asociados con la burocracia según los vieron el propio Weber (1) y otros sociólogos que le siguieron en la historia de la teoría sociológica. En este tercero vamos a debatir sobre si sigue vigente y con buena salud, o si se ha adaptado a los desafíos que presenta una sociedad dominada por las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Porque pareciera que en una sociedad tan tecnificada, automatizada e interconectada como la que nos ha tocado vivir queda poco sitio para los procedimientos burocráticos. Cuando hay sistemas que son proactivos hasta el punto de averiguar nuestros gustos, que espían nuestras necesidades y, si no pueden satisfacerlas directamente, nos informan del lugar más cercano a nuestra posición dónde podemos satisfacerlas, parece lógico que dichos sistemas puedan resolvernos problemas administrativos públicos o privados superando los procedimientos burocráticos clásicos.

Por otra parte, la hidra de siete cabezas de la burocracia tiene una resistencia tal que no me extrañaría encontrándola en los recovecos que dejan los procedimientos automatizados, no me extrañaría constatar que los formularios en papel se han sustituido por formularios electrónicos y, las ventanillas de las oficinas ministeriales y corporativas, han dado paso a las ventanas de Windows de las sedes electrónicas u oficinas virtuales de los ministerios y empresas, todo ello, sin sustituir la esencia de los procedimientos administrativos que muy probablemente siguen siendo burocráticos (2). Puede ser que sólo se hayan cambiado los medios sin producirse un cambio de mentalidad equivalente.

A Max Weber le toco vivir, a caballo entre los siglos XIX y XX, la segunda revolución industrial que tuvo mucha repercusión en su país, Alemania. A nosotros, nos ha tocado vivir otra revolución tecnológica desde los años sesenta del pasado siglo que nos ha metido de lleno en una nueva fase del desarrollo tecnológico dominado por las tecnologías de la información y de las comunicaciones. En este sentido el sociólogo norteamericano Daniel Bell (3)  acuñó el término “sociedad posindustrial” para referirse al impacto de las nuevas tecnologías sobre la sociedad. 

Las sociedades industriales se caracterizaban por sus fábricas y maquinarias que sirven para la producción de bienes a gran escala, surgiendo nuevos tipos de producción como el fordismo (4). Al mismo tiempo emergía la economía financiera gracias a los excedentes de capital. Ese tipo de producción para funcionar bien necesitaba de un sistema de organización administrativo más eficiente y se echó mano de la burocracia que ya llevaba algún tiempo asomando la patita por la historia.

Las sociedades posindustriales se caracterizan por el uso extensivo de las tecnologías que sirven para procesar, almacenar y transmitir información y conocimientos. Han surgido nuevos modos de producción como el toyotismo (5) y  la economía real ha perdido peso con respecto a la economía financiera. ¿Ha surgido entonces un nuevo sistema de organización administrativa?, ¿algo así como la post burocracia?.

Una última idea que quería analizar antes de intentar contestar a las preguntas que nos planteamos y que posiblemente lo complique todo un poco más. Como ya he indicado en otros artículos de Sociología Divertida, los cambios sociales son procesos graduales que toman forma en un momento dado a través de acontecimientos que se van acumulando. De hecho, las modernas sociedades posindustriales conviven con elementos de la sociedad industrial e, incluso, con elementos de la sociedad agraria. Por lo tanto, es de esperar que la burocracia de alguna manera siga entre nosotros coexistiendo con otras formas de organización social.

Vamos a ver dos aportaciones relativamente recientes que nos ayudarán a reflexionar sobre qué es lo que ha pasado con la burocracia hoy en día. La primera aportación es obra del profesor canadiense Henry Mintzberg (6) que viene estudiando las estructuras de las organizaciones desde los años ochenta. Propone dos formas de burocracia: la maquinal y la profesional. 

La segunda aportación es la tesis de la macdonalización del sociólogo norteamericano George Ritzer (7), que cree ver una readaptación de la burocracia en los procedimientos usados en ciertas empresas, de manera emblemática, en la famosa cadena de restaurantes de comida rápida.  Ambas aportaciones ya han sido objeto de sendos artículos de Sociología Divertida por lo que procuraré ser lo más breve que pueda.

Burocracia maquinal y profesional, la burocracia hoy en día

Mintzberg realiza un análisis de las distintas categorías de las organizaciones – llámense empresas u entidades públicas - que se pueden encontrar por esos mundos de Dios. A partir de los flujos de información que circulan por la organización, de los mecanismos de coordinación que se siguen, de la ideología que tienen y  del entorno en el que la organización ha nacido y crecido, Mintzberg, elabora los distintos tipos de configuraciones que una organización puede adoptar.

En realidad lo que hace Mintzberg es lo mismo que ya hemos visto que en su momento hizo Weber, construir tipos ideales (8). Como indica el propio autor sus modelos son “un conjunto de configuraciones como una tipología de formas ideales o puras, cada una de las cuales es un descripción de un tipo básico de estructura organizativa”, y añade un poco más adelante, “no hay estructura (real) que se ajuste perfectamente a una configuración, pero a algunas les falta realmente poco”. Lo interesante de Mintzberg es que las organizaciones se ven atraídas por una de las configuraciones en busca de una armonía interna de su estructura. Lo que quiere decir que de alguna manera las organizaciones reales buscan su sitio entre las configuraciones ideales.

Estos tipos de configuraciones son: la estructura simple, la burocracia maquinal, la burocracia profesional, la forma divisional y la adhocracia. 

Antes de empezar con las formas burocráticas que son objeto de este artículo hablaremos un momento de las que no lo son. La estructura simple es la típica empresa familiar o como mucho la empresa pequeña que tiene una estructura informal y flexible bajo la supervisión directa del jefe o dueño. La forma divisional es justo lo contrario, son empresas enormes basada en divisiones autónomas cada una de ella con una estructura diferente y sedes diferentes, en algunos casos, en países diferentes. Y por último, la adhocracia que es justo lo contrario de la burocracia. Estructuras muy flexibles orientadas a adaptarse a entornos cambiantes, en las que se fomenta la innovación, los equipos multidisciplinares y la adaptación mutua lo que les hace ser muy comunes en el mundo de la alta tecnología.

Una burocracia maquinal, para empezar, no suele ser una organización joven sino más bien entradita en años, esto se debe a que cuanto mayor es la edad de una organización más formalizado es su comportamiento. Los principios de la burocracia típico-ideal (9) de Weber casan perfectamente en este tipo de organizaciones por lo tanto se da una proliferación de reglas, normas y comunicación formal a lo largo de toda la organización, así como un poder de decisión relativamente centralizado y una elaborada estructura administrativa.

De las cinco configuraciones, la burocracia maquinal es la que más importancia atribuye a la división del trabajo y a la diferenciación de las unidades. Mintzberg hace hincapié también en la obsesión por el control, la define como una organización obsesa por el control en todos los niveles jerárquicos, como una manera de eliminar toda incertidumbre posible para que la máquina burocrática pueda funcionar con regularidad. Este mecanismo obsesivo de control es eficiente para resolver los conflictos que por la propia estructura tan dividida y tan rígida se crean continuamente. El poder en esta configuración reside básicamente en la dirección general.


Pertenecen a este tipo de configuración un ministerio o un organismo autónomo de la Administración, pero también empresas privadas como una empresa de seguridad, una empresa siderúrgica, unas líneas aéreas o un gran fabricante de automóviles (10)

En cambio, para la última de las configuraciones que vamos a ver – la burocracia profesional –podríamos poner como ejemplos típicos a las universidades, los hospitales, los centros escolares y las empresas  de producción artesanal (11). 

Todas cuentan con las habilidades y los conocimientos de profesionales operativos para funcionar y todas producen bienes y servicios normalizados. Yo añadiría a esta lista aquellos organismos públicos de tamaño pequeño o medio que tienen una fuerte dependencia de un cuerpo profesional, por ejemplo, algunos ministerios o agencias con un cuerpo directivo de funcionarios propio se pueden encontrar en la frontera entre las burocracias maquinal y profesional.

Por tanto, la burocracia profesional cuenta para su coordinación con la normalización de las habilidades profesionales y con el adoctrinamiento (12). Contrata a especialistas debidamente preparados y adoctrinados – profesionales –, confiriéndoles a continuación un control considerable sobre su propio trabajo.

Esta configuración tiene naturaleza burocrática por el uso de normas que predeterminan lo que hay que hacer. Se diferencia de la burocracia maquinal en que ésta genera sus propias normas, en cambio, en la burocracia profesional las normas surgen fuera de su propia estructura, en las asociaciones profesionales que reúnen a los operarios con sus colegas de otras burocracias profesionales. La burocracia maquinal recurre a la autoridad de naturaleza jerárquica mientras que en la profesional se hace hincapié en la autoridad de naturaleza profesional, en el poder del experto.

Es bastante común ver a profesionales también en la dirección general, estamos acostumbrados a ver a médicos dirigiendo hospitales en vez de gestores económicos. Esto se debe a que los profesionales no sólo controlan su propio trabajo, sino también aspiran a tomar las decisiones administrativas que les afectan. En muchos casos esto plantea problemas por lo que muchas burocracias profesionales tienen una doble jerarquía paralela formada por profesionales del ramo de la organización y otros de gestión pura no pertenecientes a dicho ramo.

El macdonalismo como evolución de la burocracia

Como hemos visto en el primer artículo de esta serie, “I. La burocracia según Max Weber”, este autor, considerado uno de los padres de la sociología, dejó escrito que el mundo, sobre todo la sociedad occidental, había sufrido un proceso de racionalización hacia estructuras sociales más racionales en muchos campos, en la economía, la religión, el derecho, la política y el arte.  Para Weber la expresión de esta racionalidad en la formas de organización social moderna era la burocracia. Según George Rizter, el mundo ha seguido evolucionando desde los tiempos de Weber, principios del siglo XX, y el modelo actual de la racionalización no es la burocracia sino el McDonaldismo. Textualmente dice: “la burocracia aún está entre nosotros, pero el restaurante de comida rápida ilustra mejor este tipo de racionalidad”.

¿Y cuál es ese nuevo modelo de racionalidad formal que tan bien representa la cadena McDonalds?. A partir de un único restaurante en los años ’50, la franquicia cuenta con veinte mil restaurantes repartidos por el orbe. McDonald’s se ha convertido en un símbolo de mundo moderno pero lo más interesante, sociológicamente hablando, es el estudio de cómo los principios  que inspiran a esta empresa están invadiendo todos los aspectos de vida social en todos los países. Su sistema de franquiciado copa no sólo el sector de la restauración sino todos los ámbitos del comercio como ópticas, tiendas de electrodomésticos, agencias de viajes, gasolineras y, así, una lista innumerable de negocios.

Se ha extendido más allá del ámbito comercial, el mismo Ritzer cita que lo que han hecho con las tarjetas de crédito es McDonaldizar el recibo y expedición del crédito. La obtención del crédito ya no implica un proceso largo y pesado, sino que cualquiera puede acceder a una tarjeta sólo con responder a unas cuantas preguntas. Y el pago se ha simplificado al máximo, nada de entregar monedas y billetes, entregas un plastiquito que encima te  lo devuelven para el siguiente uso.

Para entender este fenómeno en toda su amplitud, es necesario comprender los cuatro principios básicos o dimensiones – como prefiere llamarlas Ritzer – del MCDonaldismo: eficiencia, cálculo, previsibilidad y automatización.

La eficiencia podríamos definirla como la búsqueda de los mejores medios para conseguir un fin; en el restaurante de comida rápida, todo está pensado para despachar el mayor número de menús en el mínimo tiempo posible. Todo está controlado, la disposición de las cajas en las que encargas la comida, pagas y recoges el servicio que te llevas a la mesa y que retiras y echas a la basura tú mismo lo que nos lleva al colmo de la eficiencia que es que tú – el cliente – trabajes sin cobrar. Por supuesto, también está estudiada la disposición de las mesas, los paneles que anuncian los distintos menús, la comunicación entre los cajeros y la cocina. Y no digamos ya del servicio de comida a través de la ventanilla de los automóviles que ilustra bien el aumento de la eficiencia para conseguir una comida, no tienes ni que entrar en el restaurante.

La previsibilidad implica la ausencia de sorpresas, las patatas de McDonald’s saben igual en cualquier parte del mundo y el menú infantil es el mismo con el mismo juguete en Madrid y en Estocolmo. Nadie puede llamarse a engaño cuando entra en un McDonald’s.

El cálculo,  todo en McDonald’s está calculado. De la misma manera que en la fabricación de un coche, existen una serie de especificaciones técnicas muy precisas para cada pieza, ya en el primer manual interno de la compañía se especificaba cuánto debía pesar la hamburguesa precocinada (45,5 g), su tamaño (10 cm) y el contenidos de materia grasa (19%), así como el peso la loncha de queso y el grosor de las patatas fritas.

La automatización consiste en la realización de los procesos de producción mediante la tecnología.  En vez de basarse en las cualidades humanas del cocinero, lo que suele pasar en los restaurantes de toda la vida, los restaurantes de comida rápida se basan en la tecnología  y en cocineros sin cualificar que siguen instrucciones detalladas y métodos de cadena de montaje aplicados al proceso culinario y al servicio. El restaurante de comida rápida en su aspecto productivo es fordista en la medida en que utiliza principios y tecnologías asociadas a la cadena de montaje.

Por último, esta forma nueva de burocracia tiene también su jaula de hierro (13). Ritzer dice que “esta forma de racionalidad tiende a acarrear con ella la irracionalidad de la racionalidad”. En el caso de los restaurantes de comida rápida, la irracionalidad básica es la desmitificación y la deshumanización del ritual de la comida. La McDonaldización de las tarjetas de crédito, que era el otro gran ejemplo que ponía Ritzer,  lleva aparejada la deshumanización de empleados y del proceso bancario. Pero, sobre todo, produce la deshumanización de la relación con el cliente. 

Ritzer dice que la aplicación de estos cuatro principios implican una renuncia a la creatividad y la autonomía individual y concluye profético: “quizá la última irracionalidad de la Mcdonaldización consista en la posibilidad de que las personas queden a merced del sistema, y que éste llegue a controlarnos”.

Conclusiones

Gracias a estas aportaciones y a nuestra experiencia diaria, podemos concluir a estas alturas que la burocracia sigue entre nosotros, con una excelente salud y mucha vida por delante. 

Las nuevas tecnologías se han unido al festín burocrático y se aplican para mejorar el rendimiento. En la mayoría de los casos la tecnología se aplica para tramitar más rápidamente y, gracias a Internet, hacerlo desde cualquier sitio y sin contacto humano, pero no con el ánimo de sustituir los procedimientos de la burocracia sino con la intención no siempre alcanzada de hacerlos más eficientes.

En paralelo, casi sin darnos cuenta,  al mantenimiento de la burocracia clásica con nuevos tecnologías se le está uniendo – como nos recuerda Ritzer – una nueva forma de concebir la racionalidad weberiana. El tiempo marcará con su natural cachaza si estamos cambiando de paradigma o es una mera vuelta de tuerca. Por ahora yo tengo mis dudas, esta cuestión la encuentro parecida al debate sobre modernidad y posmodernidad (14), es decir, el dilema sobre si los cambios sociales de la segunda mitad del siglo XX no han transportado a un nuevo modelo de sociedad o no. 

Estamos viviendo tiempos de cambios rápidos y necesitamos de una cierta perspectiva histórica y, quizás, de genios como Weber. 

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:

  1. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista.
  2. En este análisis cuento con la ventaja de llevar tres décadas trabajando en informática en un entorno burocrático. El problema es que de partida los programas se diseñan siguiendo el procedimiento preexistente y no concibiendo un nuevo tipo de procedimiento pensando en las nuevas herramientas con las que se cuenta; se adapta la informática no el procedimiento. El paroxismo en esto que cuento es el caso de un organismo que me callo que dispone de una ventanilla virtual en la que desde la web se puede solicitar un procedimiento, una vez solicitado por la web el procedimiento se tramita en papel y cuando se resuelve se anota el resultado en la web.
  3. Daniel Bell (Nueva York, 10 de mayo de 1919 - Cambridge, Massachusetts, 25 de enero de 2011), fue un sociólogo y profesor emérito de la Universidad de Harvard. En "El advenimiento de la sociedad post-industrial", su obra más conocida, advierte de un cambio histórico, de la transición hacia un modelo basado en la información y el conocimiento, cuyas consecuencias alcanzan a las relaciones de poder, la estratificación social y la reconfiguración de los valores políticos, sociales y culturales.
  4. El fordismo es un sistema socioeconómico basado en la producción industrial en serie, establecido antes de la Primera Guerra Mundial. El concepto recibe el nombre de Henry Ford, creador de la línea de montaje, y es atribuido al teórico marxista Antonio Gramsci, quien lo usó por primera vez en su ensayo Americanismo y fordismo (1934), perteneciente a sus Cuadernos desde la cárcel.
  5. El toyotismo corresponde a una relación en el entorno de la producción industrial que fue pilar importante en el sistema de procedimiento industrial japonés, y que después de la crisis del petróleo de 1973 comenzó a desplazar al fordismo como modelo referencial en la producción en cadena. Se destaca de su antecesor básicamente en su idea de trabajo flexible, aumento de la productividad a través de la gestión y organización (just in time) y el trabajo combinado que supera a la mecanización e individualización del trabajador, elemento característico del proceso de la cadena fordista.
  6. Henry Mintzberg (nacido en Montreal, 2 de septiembre de 1939) es un profesor académico internacionalmente reconocido y autor de varias publicaciones sobre negocios y gestión. En la actualidad, es profesor de la cátedra Cleghorn de Estudios de Gestión en la Universidad McGill en Canadá, donde ha estado enseñando desde 1968, luego de obtener su graduación en Gerencia y el Ph.D. de la MIT Sloan School of Management, en 1965 y 1968 respectivamente.
  7. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  8. Para obtener más información sobre los tipos ideales ver “I. La burocracia según Max Weber” en este mismo blog.
  9. Para obtener más información sobre los tipos ideales ver “I. La burocracia según Max Weber” en este mismo blog.
  10. Los últimos ejemplos están sacados del libro de Mintzberg
  11. Todos los ejemplos están sacados del libro de Mintzberg
  12. Este adoctrinamiento se produce desde la universidad y se fomenta en organizaciones profesionales, instituciones como los colegios profesionales en España
  13. El proceso de racionalización de las sociedades y la creciente burocratización del mundo conlleva la racionalización de toda actividad, no sólo en las organizaciones sino en todo el tejido social. Esta omnipresencia de lo burocrático en la actividad humana hacía ver a Weber  que, para el individuo, el efecto de la burocracia es el de la limitación de su espontaneidad y de la libertad personal. A esto Weber lo llamaba la jaula de hierro de la burocracia.
  14. Así que de igual manera que todo el mundo está prácticamente de acuerdo con que la revolución industrial trajo de su mano un nuevo mundo, el mundo moderno, no hay tanto consenso en cómo denominar y describir este período nuestro a caballo de los siglos XX y XXI. Los sociólogos dividen este período histórico de la sociedad contemporánea entre modernidad inicial y modernidad avanzada o modernidad clásica y modernidad reflexiva o entre modernidad sólida y modernidad líquida o entre modernidad y posmodernidad, hay un debate acalorado al respecto. Los autores que diferencian entre modernidades de alguna manera están aceptando que no se ha desarrollado un nuevo modelo o paradigma de sociedad sino una evolución de la misma, en cambio, los autores partidarios de la posmodernidad están hablando de que ha surgido algo nuevo, están hablando de que hemos entrado en una nueva etapa histórica que sigue a la sociedad moderna. La historia dirá, sólo es cuestión de tiempo.


Bibliografía:

La estructuración de las organizaciones
Henry Minztberg
Ariel Economía
Barcelona 6ª reimpresión 1999

Modelo de las configuraciones de Henry Mintzberg
Profesor Carlos Ramírez Guerra
Escuela de Gobierno, Gestión Pública y Ciencia Política
Instituto de Ciencia Política
Universidad de Chile

Los modelos de Mintzberg
Juan Carlos Barajas
Sociología Divertida

Teoría sociológica moderna, 5ª edición
George Ritzer
McGraw-Hill
Madrid 2001

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