Alicia o la Lógica Neurótica de lo Social

Así vió la merienda de los locos, el gran dibujante británico John Tenniel

"Then you should say what you mean", the March Hare went on. 
"I do" Alice hastily replied; "al least I mean what I say - that's the 
same thing, you Know".
"Not the same thing a bit!" said the Hatter. "Why, you might just
as well as that "I see what I eat" is the same thing as "I see what
I see!"

"Debes decir lo que intentas decir", dijo la Liebre de Marzo marchándose,
"lo hago" replicó rápidadmente Alicia; "Por lo menos quiero decir lo que
digo, es lo mismo, ya sabes".
"De ninguna manera" dijo la Liebre, "¡Entonces tendrías que admitir que
 "Veo lo que como" significa lo mismo que "Como lo que veo". 
Alicia en el País de las Maravillas
Capítulo 7 Merienda de Locos




Una calurosa tarde de julio de 1862, los reverendos Charles Dodgson y Robison Duckworth (1), profesores del Trinity College de Oxford, paseaban en barca por el Támesis junto con tres niñas, las hermanas Liddell, hijas de su decano.

Mientras los caballeros remaban, la mediana de las hermanas, Alicia, de diez años, pidió a su buen amigo Dodgson que le contara un cuento. Ya lo había hecho otras muchas veces, Alicia era muy aficionada a la compañía, a los múltiples juegos que el clérigo no paraba de inventar o a los trucos de magia en los que las alargadas manos del diácono iban más rápido que la vista. Los cuentos de Dodgson nunca le decepcionaban pero aquella tarde estuvo especialmente inspirado.

El cuento que improvisaba el reverendo hablaba de una niña como ella, con el mismo nombre de Alicia, que se quedaba dormida – cansada de no poder jugar con su hermana mayor que leía un aburrido libro sin dibujos - debajo de un árbol y la despertaba un conejo blanco elegantemente vestido que tenía mucha prisa. Claro, ¿cómo no perseguir a un conejo en estas condiciones?. Alicia persigue lógicamente a tan extraordinaria aparición dentro de una madriguera, ¿hay algo más lógico que un conejo entre en una madriguera?. Sin embargo, esta decisión le da paso a un inframundo de lo más divertido e inquietante, donde es posible crecer y decrecer de tamaño de forma inconcebible, mantener coloquios con extintos pájaros dodo (2), cantar y bailar con una tortuga artificial y un grifo,  conversar con un gato risueño que aparece y desaparece, discutir con orugas filósofas que fuman en pipa de agua o estar a merced de una tirana muy aficionada a cortar cabezas. 

Le salió tan bien el cuento que se pasó toda la noche escribiendo lo que por la tarde improvisara mientras remaba. Así nació “Las Aventuras de Alicia bajo Tierra” que en 1865 se publicó, corregida y aumentada, con el título de “Alicia en el País de las Maravillas”. Fue tanto el éxito del cuento que motivó una segunda parte en 1871, “Alicia a través del Espejo”. Ambas obras fueron firmadas por Lewis Carroll, el seudónimo que Dodgson usaba cuando cometía las locuras que un profesor de lógica y matemáticas no se podía permitir (3).

¿Pero qué son realmente los libros de Alicia?. Son primero que nada, unos libros infantiles – sobre todo el primero – pensados para los niños británicos de mediados del siglo XIX. Llenos de canciones, juegos de palabras y situaciones divertidas que provocaban la hilaridad general. Es muy posible que los niños británicos actuales, incluso los de Chesire – lugar de nacimiento de Carroll/Dodgson – u Oxford – ciudad en cuya universidad ejerció su magisterio -, no comprendan casi nada. Sin embargo, es el libro más citado en tratados de matemáticas, física, lógica o economía, con lo que cabe concluir que su público ha cambiado en estos 150 años que nos separan del momento en que se escribieron.

Pero, una vez aclarado que son cuentos infantiles, hay que advertir de que son mucho más. Para algunos son obras psicológicas. Se ha señalado repetidas veces el parecido que existe entre “Alicia” y “El Castillo” y “El Proceso” de Kafka (4). La misma Alicia participa en un proceso judicial poco convencional orquestado por la Reina de Corazones con la aquiescencia sumisa del Rey que es muy parecido al proceso kafkiano y los personajes de “Alicia tras el Espejo” son piezas en un juego de ajedrez sin que ellos tengan conciencia de ello (5), algo parecido a lo que pasa con los personajes de “El Castillo” cuyas vidas están regidas por autoridades que no conocen y cuyos designios son inescrutables.

Para otros son obras sociológicas. Probablemente no exista ningún otro libro que retrate tan fielmente el espíritu de la sociedad victoriana. Es más, el conservador Dodgson/Carroll – el hombre de la Iglesia Anglicana, el profesor de Oxford - da rienda suelta a su locura - se toma vacaciones  mentales como escribió Martin Gardner (6) – y, con la excusa de un sueño de una tarde de verano realiza una crítica social acerba. El autor, puede que de manera inconsciente y a través del personaje de Alicia y de su inocencia, no deja casi ningún aspecto del mundo victoriano que escape a la mirada crítica del personaje principal del cuento.

Autores ha habido que argumentaron que se trataba, en el caso de “Alicia en el País de las Maravillas”, de un libro político, en el que figuras de la política británica de la época eran representados por los dementes personajes del cuento (7)

Hay quien piensa que son tratados herméticos de lógica matemática. No serían entonces dos libros infantiles plagados de acertijos y juegos lógicos sino dos libros de juegos lógicos con la estructura de un cuento infantil. En cualquier caso la obra despliega por sus páginas un espíritu lógico-matemático como ninguna otra que se haya acercado al gran público. 

Ese estilo tan particular de Dodgson/Carroll no sólo se aprecia en sus “Alicias” sino que también impregna sus obras de lógica. Para Alfredo Deaño (8) el autor no sólo intenta evadirse del mundo constreñido y aburrido de la Inglaterra victoriana, no sólo se dedica a hacer pasatiempos sino que intenta introducir el sinsentido en el seno de la lógica misma. En sus libros de lógica se aúnan el Dogson matemático con el Carroll neurótico y lo que resulta es la lógica neurótica de Charles Carroll (9). Aquí Deaño, cuando habla de lógica neurótica se refiere a la utilización de un lenguaje surrealista en las proposiciones lógicas sobre las que aplica reglas de inferencia lógicamente correctas (10).

Así que, volviendo a sus dos “Alicias”, los libros son una sucesión de situaciones absurdas sobre el sustrato de ciertas reglas lógicas que el lector se anima a justificar porque, al fin y al cabo, se trata de un sueño.

En opinión de Jaime de Ojeda (11), la atmosfera onírica se refuerza porque el autor mezcla personajes de una profundidad psicológica sobrecogedora - como la propia Alicia, el Rey y la Reina o el Conejo Blanco -  con otros misteriosos, de personalidad indefinida e indefinible que cumplen una función abstracta entre los que destaca el Gato de Chesire cuya sonrisa se resiste a desaparecer una vez ya ha desaparecido su cuerpo (12).
El Gato de Chesire, la Reina y el Rey de Corazones según Tenniel

Como ejemplo de escena absurda basada en presupuestos lógicos me gusta mucho el capítulo 7 de “Alicia en el País de las Maravillas”, el titulado “Una Merienda de Locos”.  En esta escena Alicia se encuentra a tres personajes cuando menos peculiares - el Sombrerero Loco, la Liebre de Marzo y el Lirón – que están tomando té. Se han enfadado con el Tiempo y éste, que según el Sombrerero es de armas tomar, les ha castigado a estar permanente en la hora del té. Claro como están continuamente tomando el té, y después de usarlas dejan las tazas sucias, cada vez que terminan tienen que cambiar de servicio y lo hacen cambiando de sillas. Comoquiera que el número de sillas es finito la pregunta de Alicia es evidente:

-          …Pero, ¿qué sucede cuando llegan de nuevo al principio de la mesa?, se atrevió a preguntar Alicia.
-          ¿Qué os parece si cambiamos de conversación?, interrumpió la Liebre de Marzo...

Y la pregunta queda sin contestación. Toda esta escena está sazonada por un diálogo divertidísimo y tremendamente loco, como cuando la Liebre muestra su sorpresa porque se haya estropeado el reloj por untarlo con mantequilla, no hace más que repetir: “no lo entiendo, si la mantequilla era de primerísima calidad”.

Cuántas soluciones en la política, en la economía, incluso en la sensata ingeniería,  en cualquier actividad humana, son soluciones a corto plazo como cambiar de silla en aquella merienda eterna sin tener en cuenta que la mesa tiene un número finito de sillas. A mí, lo primero que me asalta a la cabeza es el efecto 2000 (13), ¿en qué pensábamos los informáticos cuando diseñábamos nuestras bases de datos con dos dígitos para el año en campos de fecha cuando ya estábamos en los años noventa?.

Este tipo de escenas compuestas por lo absurdo de una situación forzada por personajes locos, con la contrapartida de la lógica aplastante de la cuerda Alicia es lo que construye esa atmósfera onírica a la que nos referíamos antes y, como se trata de un sueño, es la otra cara de la realidad y reconoces esa realidad subyacente en el sueño, con lo que te suena todo extrañamente lógico.

Por esa razón a veces cuando contemplas la realidad con el sentido crítico de Alicia te encuentras con situaciones tan absurdas como las que vive la favorita de Dodgson/Carroll en su cuento.

Hace poco releí las dos “Alicias” en la versión de “Alicia Anotada” de Martin Gardner – mi libro de cabecera en un momento de mi primera juventud, cuando las cosas que me pasaban eran atroces e incomprensibles – y reconocí de nuevo la realidad absurda que nos rodea. Muchos comportamientos en nuestra sociedad que parecen absurdos se fundan en una lógica justificativa, una lógica neurótica como la que apreciaba Deaño en los libros de Dodgson/Carroll pero sin la gracia de éste, porque de graciosa no tiene nada, pues muchas personas salen perjudicadas. 

Existe una lógica neurótica de lo social. ¿Ejemplos?. Cientos, miles. En el ámbito español, en el ámbito europeo, en el ámbito mundial. 

La presidenta de una organización de empresarios dice que por qué se tiene que pagar el salario mínimo a un trabajador sin formación. La buena señora, de partida, debería volver a bachillerato y aprender lo que significa “mínimo”, es decir, que no puede haber un salario más pequeño, que por eso precisamente se reserva para la gente sin formación, pero claro, si a un ingeniero con dos idiomas y dos másteres ya le pagas el salario mínimo, es neuróticamente lógico pensar que cómo le vas a pagar lo mismo a un operario con una formación mínima.

Un acusado implicado en un caso en el que se revisa una presunta estafa financiera le espeta al juez, en un alarde de lógica neurótica, que los ancianos no son analfabetos financieros cuando, que yo sepa, no todos los jubilados han pasado por la “London School of Economics”. Y desde cierto coro de voces agradecidas se canta el mismo argumentario con diversas fórmulas más o menos literales, desde frases de la misma categoría hasta las más moderadas de que al firmar un contrato hay que leerse la letra pequeña. 

Al mismo tiempo, mujeres de alta alcurnia y poca prosopopeya, con estudios superiores y puestos de mucha responsabilidad o mucha representatividad, para eludir cualquier responsabilidad penal se escudan en la ignorancia, en una especie de neomachismo interesado proclaman que sus maridos llevaban la gestión de sus negocios sin decirles nada, y el mismo coro de voces agradecidas asiente sin complejos. Cuando esa misma ignorancia les descalifica para desempeñar cualquier puesto de importancia ya que si no se enteran de lo que sus maridos disponen difícilmente van enterarse de lo que sus subordinados hacen o, simplemente, de lo que se cuece a su alrededor.

El dinero público sigue fluyendo hacia los bancos sin que salga de ellos en forma de crédito y cómo tiene que salir de alguna parte, neurótica y lógicamente tiene que  salir de los servicios públicos, de la educación y de la sanidad. Y ya se va notando, vemos como en los informes PISA (14) los resultados son cada vez más desalentadores y cada vez más llegan a nuestros oídos casos de falta de atención médica, de colas de espera interminables en los servicios sanitarios, de fallecimientos que quizá podrían haberse evitado. Los recortes en educación maleducan y en sanidad matan.

El informe FOESSA (15) destaca que España es el segundo país en pobreza infantil de Europa detrás de Rumania y el Ministro de Hacienda, maestro de la lógica neurótica, nos recuerda que son sólo estadísticas que no corresponden con la realidad y que, esa organización revolucionaria que es Cáritas Diocesana, debería meterse en sus cosas. La realidad del ministro y del Gobierno no se corresponde con la realidad de la gente, es una realidad macroeconómica y broteverdista (16) que pretende ver recuperación económica en unos datos que expresan una mejoría, sin duda, pero que no es para tirar cohetes pues podría ser coyuntural y que, en cualquier caso, es muy modesta en un país arrasado por seis años de crisis.

Pero la lógica neurótica no sólo afecta a las élites sino que es interclasista. Se oye decir, a personas de toda condición, que todos los partidos/políticos son iguales cuando para afirmar esto deberían haber gobernado todos y cada uno de ellos, lo peor es que de esta proposición se puede inferir, si son todos iguales, ¿para qué ir a votar?, y acaban votando los mismos votantes a los mismos candidatos con lo cual  no podremos saber si efectivamente son todos iguales.

He escuchado por ahí a bienintencionados viandantes, yo estoy en contra del sistema por eso no voto. Ah, por eso te abstienes, ¿no?, ¿y cómo esperas que cambie el sistema entonces?, ¿por sí solo o vas a coger tu fusil para acudir a la barricada?.

También se oye, si no nos sacan éstos de la crisis, ¿quién nos va a sacar?. Como si los últimos gobiernos hubieran demostrado eficacia y eficiencia, como si tuvieran el monopolio de las soluciones o se hubieran experimentado todos los posibles caminos.

O el clásico, los políticos - cuando son ricos – roban menos. Lo que presupone que todos los políticos son corruptos que es mucho presuponer, pero por otro lado, nos asegura que cuanto más dinero tienes menos corrupto eres. Esto no coincide con mi experiencia, ¿quién nos asegura que un rico por el mero hecho de serlo no quiere ser más rico todavía por el camino más corto?, ¿es que la avaricia conoce límites?, ¿acaso se equivocaron los padres de la Iglesia al considerarla como pecado capital?.

Y así podríamos seguir toda la vida, así que tendremos que poner algún fin. Me llama la atención un caso famoso. Dos economistas de Harvard publicaron un artículo en el afirmaban que si la deuda pública superaba el 90% del producto interior bruto, el crecimiento económico caía en picado. Se basaban en unos cálculos matemáticos que plasmaban sobre una hoja de cálculo Excel, pero, en vez de dividir una expresión por una media, dividían por una suma. Los cálculos estaban equivocados.

Hasta aquí todo normal. Un error más, ¿quién no ha cometido errores?,  en mi primer programa en la Facultad de Informática – que calculaba el desarrollo en serie de Taylor (17) – el numerador lo dividía siempre por uno pues tenía mal programada la función que calculaba el factorial, con lo que el programa no terminaba nunca. Cualquiera puede equivocarse y en programación pasa mucho. Aquel novato que era yo, empleó un mes para darse cuenta del error, entre otras cosas porque tardaban una semana en darte los resultados de cada versión del programa.

Lo realmente extraordinario, lo que nos mete en el inframundo de Alicia, es que este artículo ha sido la mayor justificación científica de las políticas de austeridad que nos exprimen, y ha sido repetido como dogma de fe incluso después de haber sido descubierta la falacia. Lo cierto es que desde el principio el artículo en cuestión recibió muchas críticas de economistas serios pero no fueron nada comparado con el bombo mediático y académico que apoyaba al artículo falaz. Sólo cuando permitieron acceder a la hoja Excel para su revisión se descubrió el misterio. 

Cuando era joven tenía un jefe al que no conseguía entender el proceder. Algunas veces parecía que tomaba decisiones por el bien de la empresa pero, en otras ocasiones, sus decisiones no tenían lógica aparente, parecían tomadas en contra de la organización, aunque se las apañaba para justificarse. Y lo hacía de un modo impredecible, tan pronto daba una de cal como una de arena. Para mí fue un misterio hasta que fui conociéndole más y me fui enterando de sus intereses, entonces me di cuenta de que no las tomaba en beneficio de la empresa sino en el suyo propio, de sus objetivos y una veces éstos coincidían con los de la organización y otras veces no. Así su mente funcionaba con una lógica interesada y justificaba con una lógica neurótica. Recuerdo que cuando soltaba una proposición neurótica tartamudeaba porque sabía que lo que estaba diciendo era una tontería. 

El mundo en que vivimos tiene mucho del inframundo de Alicia, en muchas ocasiones parece gobernado por una lógica neurótica social pero si escarbas un poco te das cuenta de que también tiene mucho de lógica de intereses. A veces el objetivo final está oculto por la apariencia de lo absurdo, el problema es que desconocemos esos intereses y el resultado nos parece absurdo, si no que se lo digan a quien firmara finiquitos diferidos y simulados (18). En eso se distinguen los personajes reales de los personajes de Alicia, que no tenían otra motivación que su propia locura. Otras veces sin embargo, la lógica es simplemente neurótica, al más puro estilo carroliano, no hay que buscar más. Distinguir entre una y otra y actuar en consecuencia es nuestro deber ciudadano y lo es también usar las herramientas que tenemos, de la que no es la menor precisamente, el votar con sentido común.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo


Notas:
  1. Ya de puestos, siguiendo los juegos de palabras a los que era tan aficionado Dodgson/Carroll podemos hacer un juego con las traducciones de los apellidos de los dos reverendos. Si le quitamos la segunda “d” a Dodgson se queda Dogson que en castellano sería hijo de perro o hijo de perra que es insulto mayúsculo en nuestra lengua y que el pobre matemático no se merece. En cuanto a Duckworth es también muy gracioso, duck worth podría traducirse por el valor o coste de un pato
  2. El pájaro dodo es un ave extinta de aspecto extravagante que habitaba en Australia
  3. Charles Dodgson (1832-1898) fue lógico y matemático. Hay una anécdota, o quizás leyenda, muy divertida. Cuentan que la reina-emperatriz Victoria, encantada con la lectura de Alicia, pidió que le trajeran todo lo que había escrito Carroll, el chasco de la testa coronada fue enorme cuando , en lugar de narraciones graciosas, se encontró con libros de álgebra, trigonometría, lógica, etc.
  4. Franz Kafka (1883-1924) escritor nacido en la Bohemia austrohúngara cuyos libros no te dejan indiferente, y si no leed el comienzo de “La Metamorfosis”.
  5. Partida de Ajedrez de Alicia:
    El peón blanco (Alicia) juega y gana en once movimientos
1. Alicia se encuentra con la Reina roja
2. Alicia atraviesa (por ferrocarril) la tercera casilla de la Reina y llega a la cuarta de la misma (Tararí y Tarará)
3. Alicia encuentra a la Reina blanca (y su mantón)

4. Alicia a la quinta casilla de la Reina (tienda, río, tienda)

5. Alicia entra en la sexta casilla de la Reina (Zanco Panco)

6. Alicia sigue a la séptima casilla de la Reina (bosque)
7. El Caballo blanco prende al Caballo rojo
8. Alicia a la octava casilla de la Reina (coronación)
9. Alicia se convierte en Reina
10. Alicia se enroca (festín)

11. Alicia prende a la Reina roja y gana
1. La Reina roja se dirige a la cuarta casilla de la torre del Rey
2. La Reina blanca (tras su mantón) pasa a la cuarta casilla del alfil de la Reina
3. La Reina blanca sigue a la quinta casilla del alfil de la Reina (y se convierte en una oveja)
4. La Reina blanca a la octava casilla del alfil del Rey(dejando el huevo en el estante)
5. La Reina blanca pasa a la octava casilla del alfil de la Reina (huyendo del Caballo rojo)
6. El Caballo rojo a la segunda casilla del Rey (jaque)
7. El Caballo blanco a la quinta casilla del alfil del Rey
8. La Reina roja a la casilla del Rey (examen)
9. Las reinas se enrocan
10. La Reina blanca a la sexta casilla de la torre de la Reina (sopa)



  1. Martin Gardner (1914-2010)  fue un filósofo de la ciencia y matemático norteamericano famoso por ser el columnista de “juegos matemáticos” de la revista “Scientific American”, “Investigación y Ciencia” en la versión española. Publicó una excelente versión de Alicia comentada que está en la bibliografía.
  2. Según Shane Lesli en un artículo de 1933 citado por Gardner Alicia es una historia secreta de las controversias religiosas de la Inglaterra victoriana, pero Gardner no cree demasiado en esta interpretación (página 8 del prólogo de Alicia Anotada)
  3. Alfredo Deaño (1944-1998) fue un lógico y filósofo español, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, que intentó popularizar la lógica haciendo introducciones amenas de materia, con un gran sentido del humor. Realizó el prólogo, la selección de artículos y la traducción de un compendio llamado “EL Juego de la Lógica” publicado en Alianza Editorial cuya referencia viene en la bibliografía. Artículo de Javier Pradera de 1978 en El País sobre el fallecimiento de Alfredo Deaño: “Ha muerto el filósofo Alfredo Deaño”, es muy interesante para conocer al personaje y lo que supuso en aquella época.
  4. Deaño compone el nombre de Charles Carroll, cogiendo el nombre real del autor y el apellido del pseudónimo.
  5. Ver prólogo del Juego de la Lógica, página 12.
  6. Jaime de Ojeda es un diplomático español retirado que fue embajador de España, entre otros destinos, en Ecuador, Estados Unidos y Representante Permanente ante la OTAN. Realizó una excelente y nada fácil traducción de “Alicia en el País de las Maravillas” para Alianza Editorial. No hay entrada sobre Jaime de Ojeda en la Wikipedia pero puede resultar interesante la reciente entrevista en el diario El País: “los políticos no saben sacar partido de las embajadas
  7. El personaje del gato de Chesire y de su sonrisa está basado según Gardner en una expresión corriente en tiempos de Carroll “Sonríe como un gato de Chesire”. Toda la explicación está en la nota 2 de la  página 80 de “Alicia Anotada”.
  8. En general la gente piensa que el efecto 2000 fue un “bluff”, pero yo tuve que trabajar bastante para corregir los proyectos informáticos que dirigía en aquel momento, de no haberlos corregido habrían tenido un funcionamiento carrolliano, de lógica neurótica, calculando edades centenarias para recién nacidos por ejemplo. El problema es que se exageró mucho, el día 1 de enero de 2000 nada iba a funcionar, los ascensores, los vídeos, los aviones… fue un milenarismo tecnológico.
  9. El informe PISA es el programa internacional para la evaluación de los estudiantes. se basa en el análisis del rendimiento de estudiantes a partir de unos exámenes que se realizan cada tres años en varios países con el fin de determinar la valoración internacional de los alumnos. España no suele salir muy bien parada.
  10. El informe FOESSA es una publicación sobre la estructura social y la desigualdad en España que realiza la Fundación FOESSA, fundación con lazos con Cáritas Diocesana.
  11. El “broteverdismo” es un término que está teniendo cierto éxito en los periódicos españoles. Hace referencia a la frase de la ministra de Economía Elena Salgado que, en mayo de 2009, cuando según ella parecía que íbamos a salir de la crisis económica dijo: “la situación económica está teniendo algunos brotes verdes y hay que esperar a que crezcan”. Se aplica para ridiculizar el excesivo optimismo de los gobernantes cuando todo el mundo sabe que la cosa no va bien. Al parecer, ni siquiera hemos inventado el término que ya utilizó un ministro británico en la crisis de 1990-1991.
  12. El desarrollo en serie de Taylor es:
  13. Declaraciones de la Secretaria General del Partido Popular para justificar el cobro de cantidades mensuales por parte del Sr. Bárcenas, antiguo tesorero del partido y actualmente en prisión provisional.
    Texto de la declaración: "La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido, y como fue una indemnización en defini... en diferido en forma efectivamente de simulación de... simulación o de lo que "hubuera" sido en diferido en partes de una... de lo que antes era una retribución, tenía que tener la retención a la Seguridad Social, es que sino hubiera sido....


Bibliografía:
Lewis Carroll
Alicia en el País de las Maravillas
Traducción y Prólogo de Jaime de Ojeda
10ª edición Madrid 1982
Alianza Editorial

Lewis Carroll
Alicia Anotada edición de Martin Gardner
Akal Editor
Madrid 1984
Lewis Carroll

El Juego de la Lógica
Traducción, selección y prólogo de Alfredo Deaño
Alianza Editorial
Sexta Edición Madrid 1984

La Depresión del Excel
Paul Krugman
El País 21 de abril de 2013
 
Wikipedia,  http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada



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Alicia o la Lógica Neurótica de lo Social por Juan Carlos Barajas Martínez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

12 comentarios:

  1. Amigo JC, todavía me estoy recuperando tras la lectura de tu artículo.
    No alcanzo a describir correctamente con mi limitado lenguaje lo que la lectura del mismo me ha provocado.
    Me ha encantado.
    Me ha encantado, primero por todo lo de lógica que lleva el mismo y que forma parte de mi / nuestra formación académica, o quizás debiera decir deformación.
    Me ha encantado por la parte histórica que rodea la elaboración y publicación de los libros de Alicia. Siempre me ha gustado situar y conocer cómo se concibe un libro, una película o, incluso, un torneo de ajedrez.
    Me ha encantado, porque conforme avanza tu relato me va enganchando más y más. E, instintivamente, conecto con uno de los libros infantiles que tanto he leído a mis hijos antes de dormir: “El pequeño Dalí y el camino hacia los sueños”. Nada más lógico, pues en tu texto hablas de surrealismo y el catalán es un maestro. Dicho sea de paso, me encanta su pintura.
    Pero tu artículo todavía vas mucho más allá y con una elegancia lógica o lógica elegancia, conectas con la realidad y comparas ciertos pasajes de las Alicias con situaciones de hoy.
    No me extraña que algunos autores dijeran que se trataba de un libro político, “en el que figuras de la política británica de la época eran representados por los dementes personajes del cuento”. No solo con figuras de la época, añadiría yo.
    Enorme, brillante.
    GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.
    Un abrazo.
    Juan cho

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  2. Gracias a tí JuanCho. He de decir que me encanta lo que escribes sobre mis artículos pero, por otro lado, me sacas los colores. EN todo caso es un gustazo que te parezcan tan interesantes y brillantes. Y si, llevamos la lógica en nuestras venas, nos la inculcó aquel gran profesor que fue José Cuena, al que he rendido tributo en esta página Web, quizás por eso llevamos tan mal que este mundo sea tan ilógico.

    Un abrazo muy fuerte

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  3. Genial. Uno de los mejores artículos que has escrito, por el fondo y por la forma.

    ¡Y eso que es largo!

    Resulta que la sociedad no se ha vuelto loca, sino que ciertos intereses la han vuelto loca para sacar beneficios. Los locos aplican la lógica neurótica de tu artículo, pero los que mueven los hilos saben bien lo que hacen.

    Una vez más me hace replantearme el sufragio universal: como vamos a pedir lógica (no neurótica) a tanta gente ignorante por vocación, a la que le cuesta leer el periódico y enterarse de lo que dice.

    Maquilón

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  4. Muchas gracias Javi, es un gustazo que te parezca genial. En cuanto a lo del sufragio universal te diré lo que me suelta mi mujer cada vez que cumplo años y me quejo de que voy para viejo: "la alternativa es mucho peor".

    Sólo nos queda, en mi caso desde esta pobre tribuna, explicar con la herramienta de la sociología las estrategias de los grupos sociales dirigentes, porque la mejor medicina para todos estos males es la formación y la educación. Así que intento poner mi grano de arena.

    Un abrazo muy fuerte

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  5. Muy bueno, pero es que además, me ha encantado enterarme de que existe una versión comentada por Martin Gardner. ¡No lo sabía! Ya la estoy buscando.

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    1. Muchas gracias Rubs. Espero que lo hayan reeditado, supongo que sí, es un libro magnífico y bellísimo

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  6. Un gran artículo. Y no deja títere con cabeza como a mi me gusta

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  7. Te superas a ti mismo. Es buenísimo..

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  8. Juan Carlos, me ha encantado tu artículo que explica, entre otras cosas, como la buena literatura sigue siempre viva. Es curioso que a pesar del tiempo que ha pasado desde que un tímido diácono aficionado a la fotografía escribiera "Alicia en el país de las maravillas" pueda decirnos tantas cosas sobre nosotros mismos y una sociedad tan distinta a la que él conoció.

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  9. Es cierto la buena literatura nunca muere, y si no que se lo digan a los clásicos grecorromanos que ahí siguen, en nuestras lecturas y nuestro acervo.
    Me hubiera gustado hablar de Carroll y la fotografía y de Carroll y las niñas pero se me habría hecho eterno el artículo y tampoco era el objeto del mismo.
    Muchas gracias, Teresa, por tu comentario y por tu lectura

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