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Lisboa, Pessoa y el Banquero Anarquista



-          me dijeron hace días que fue usted en otro tiempo anarquista
-          Lo fui y lo soy. No he cambiado a ese respecto. Soy anarquista.
Fernando Pessoa, el Banquero Anarquista (1922)

Hace unos días que he estado en Lisboa con mi familia y unos buenos amigos, ¿se puede uno imaginar un plan mejor?.

No había estado nunca. Siempre retrasé está cita inevitable no porque no tuviera interés o porque los comentarios que me llegaran de ella me desanimaran, al contrario, todo lo que he oído acerca de Lisboa es elogioso. Lo que pasaba es que está ahí al lado, desde Madrid a unas horas de autopista, y siempre había un lugar lejano que ver mientras el vigor juvenil te diera impulso. Así que, año tras año, he ido retrasando la visita, hasta ahora quizás porque tengo vigor de sobra, pero ya no es tan juvenil como quisiera.

Lisboa es como una bella mujer entrada en años, sin maquillar ni pintar pero con las facciones dulces y serenas, vestida con un vestido elegante pero con el tiempo dibujado en sus tejidos. Un revisor del tren nos dijo que estaba podrida, pero no es cierto, le empujaba a decirlo la saudade, ese sentimiento de desmoralización tan portugués, ese fado que llevan dentro fue el que habló, a Lisboa simplemente le falta el maquillaje y si alguien se lo diera, es posible que perdiera parte de su especial encanto. Así que mejor dejarla como está, con sus casas desconchadas, con sus calles estrechas, empedradas de adoquines resbaladizos, por cuyas cuestas suben cansados unos tranvías casi tan viejos como la ciudad.

En cuanto a sus gentes, los lisboetas no son muy alegres, tienen esa saudade de la que hablábamos que les hace tan sólo esbozar media sonrisa, pero son de una amabilidad impresionante, que hemos perdido en España, o por lo menos, que hemos perdido en Madrid. Siempre están dispuestos a ayudarte, siempre serviciales, te indican el camino correcto sin esperar a que les preguntes, un encanto de gente.

Hace ya muchos años, Francisco Fernández Ordóñez, el que fuera ministro de Asuntos Exteriores, en una entrevista en la radio habló de un autor portugués – nacido y muerto en Lisboa - del que no había oído hablar, Fernando Pessoa, y de uno de sus libros, el “Libro del Desasosiego”. ¿Me pasa sólo a mí o hay alguien más que cree que los políticos de hace unos años tenían más peso intelectual que los actuales?. Y habló tan bien, que me entraron unas ganas enormes de leer el libro.

Hoy lo he vuelto a abrir después de muchos años y me ha sorprendido la cantidad de anotaciones y subrayados que le hice. Casi había olvidado que junto con el “Juan de Mairena” de Antonio Machado había sido mi libro de cabecera en mis años jóvenes. Y explica en parte, por qué veintitantos años después y a pesar de que antes del viaje a Lisboa ni me había acordado de él, tenía la sensación de encontrarme con el espíritu de Pessoa en cada calle, en cada plaza; de la misma manera que la primera vez que fui a Bruselas me parecía que me iba topar con Hergé al doblar cualquier esquina.

Por supuesto que me porté como el típico turista con pretensiones intelectuales, me hice una foto delante de la tumba de Pessoa en los Jerónimos y me hice otra sentándome al lado de su estatua en una mesa de la terraza de la cafetería “A Brasileira”, en donde se tomaba sus copazos de “aguardente”.


Hay otra obra menor de Pessoa que llamó la atención de mi concienciada juventud, que he vuelto a releer y me ha parecido más actual que nunca, se trata de un cuento o de una novela corta, como prefiráis, es “El Banquero Anarquista”.


En esta narración se cuenta la cena del protagonista, que habla en primera persona, con un banquero conocido por su usura, su inquebrantable adhesión al mundo del dinero y su vida de lujo y de placer. Durante la cena, el narrador le pregunta acerca de su pasado anarquista, durante su juventud antes de ser banquero y, para su sorpresa, el banquero le contesta que no ha dejado nunca de ser anarquista.

Comienza entonces un discurso por parte del banquero en que demuestra a su manera, no sólo que sigue siendo anarquista sino que además es el único anarquista real que hay en el mundo. Pessoa nos lleva entonces al terreno de lo que él denomina “sátira dialéctica”, en la que usa el doble sentido, el retorcimiento de la lógica, todo ello con una sutileza literaria que casi acabas por dar la razón al cínico banquero.

Según el razonamiento del banquero, el anarquismo persigue la liberación del ser humano y él ha empezado por liberarse a sí mismo. La única forma de tener libertad absoluta es disponer del dinero suficiente para hacer lo que a uno le da la realísima gana. Y la forma de hacer dinero pasa por cometer todos los actos que sean necesarios sin tener en cuenta ningún tipo de ética. Para lo que se requiere de fortaleza personal y de fortaleza en las convicciones.

El narrador le interpela diciendo que el verdadero anarquista no persigue sólo su libertad individual sino la de todo el género humano. A lo que retorciendo la lógica, el genio de Pessoa puesto en boca del banquero, replica que – según el procedimiento anarquista que descubrió y que asegura que es el único procedimiento posible – cada uno tiene que liberarse a sí mismo. Dice “Yo  me he liberado a mí; he cumplido con mi deber para conmigo y para con la libertad, ¿Por qué mis camaradas (anarquistas) no han hecho lo mismo?. Yo no se lo he impedido. Eso sí que hubiera sido un crimen……Pero yo ni siquiera se lo impedí ocultándoles el verdadero procedimiento anarquista; en cuanto lo descubrí, se lo dije claramente a todos….”.   Simplemente genial. Recomiendo la lectura de la novela para seguir el razonamiento completo de Pessoa, es muy corta apenas cincuenta páginas en un libro de bolsillo.

Y yo me pregunto. ¿Los banqueros de Lehman Brothers eran anarquistas?, ¿eran libertarios los que diseñaron los productos financieros tóxicos?. ¿Intentaban liberarse a sí mismos consiguiendo todo el dinero que fuera posible por encima del bienestar de tantas y tantas personas a las que arruinaron, todo ello en busca de la verdadera Anarquía?. Voy más lejos, la crisis económica mundial ¿no se tratará de una conspiración anarquista internacional?. ¿Será Angela Merkel un nuevo Bakunin[i] y Sarkozy un nuevo Sébastien Faure[ii]?.

Uno tiene la tentación de ser un poquito Pessoa y retorcer, extender y soltar los razonamientos, pero me parece que lo que son toda esa gente es un poco sinvergüenza.

Aunque al final a lo mejor lo consiguen y a fuerza de pasarse logran que la gente se levante y, si esto pasara, resultaría que – aun siendo gentes de poder político y económico y no anarquistas – el efecto conseguido sería el mismo que si fueran anarquistas de pura cepa que cantan “a las barricadas” camino de la revolución.


Juan Carlos Barajas Martínez



[i] Mijaíl Alexándrovich Bakunin  (30 de mayo de 1814 - 1 de julio de 1876) fue un anarquista ruso contemporáneo de Karl Marx. Es posiblemente el más conocido de la primera generación de filósofos anarquistas y está considerado uno de los padres de este pensamiento, dentro del cual defendió la tesis colectivista
[ii] Sébastien Faure (Saint-Étienne, Loira, 6 de enero de 1858 - Royan, Charente Marítimo, 14 de julio de 1942), escritor y filósofo anarquista francés




Bibliografía:

El banquero anarquista y otros cuentos de raciocinio
Fernando Pessoa
Colección el libro de bolsillo
Alianza Editorial, Madrid, 1986

Enlace:
La narración de Pessoa en Wikisource (la traducción no es muy buena pero es gratis, "las gallinas que entran por las que salen" como dice un filósofo de Montiel llamado José Mota)




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