Todo lo que quería saber del sexo y el género


Placa de la sonda Pioneer




  Lo básico sobre sexo y género
Cuando en los años setenta la NASA empezó a enviar vehículos no tripulados, que después de su misión de reconocimiento por el sistema solar saldrían a darse un garbeo eterno por el espacio interestelar, los científicos implicados - con mi admirado Carl Sagan (1) a la cabeza -pensaron que se podría enviar un mensaje a una hipotética civilización extraterrestre que estuviera en condiciones y tuviera la oportunidad de encontrar las sondas. Algo así como lanzar una botella al océano galáctico con un mensaje dentro.

A mí siempre me ha parecido que a los extraterrestres – como a los difuntos - hay que dejarles en paz, por lo que pudiera pasar. ¿Quién nos garantiza que no sean tan desagradables como amebas gigantes, o como hojas de té y por equivocación hagamos un genocidio involuntario en forma de infusión,  o simplemente, que no tengan muy buenas intenciones para con nosotros?. Si son capaces de encontrar esas navecitas tan pequeñas en ese espacio infinito y son capaces de entender nuestro mensaje es que están mucho más desarrollados y son mucho más competentes que nosotros, así que más nos vale que si se da este improbable encuentro, sean además buenas personas. ¡Dios nos libre de los encuentros en la tercera fase!.

Cuando Sagan se planteó qué información podría ser significativa para que un extraterrestre supercivilizado – y esperemos que bueno - identificara nuestro planeta y nuestra especie, puso mucha información binaria y el cuerpo desnudo de un hombre y de una mujer saludando en son de paz. Eso, en la placa de la Pioneer (2) que tiene unos 23 centímetros, porque en el disco de oro del Vogayer (3)  que tenía más sitio grabó más imágenes de nuestra biología y de nuestra forma de reproducirnos.

Yo mantengo que se puede hacer sociología con casi cualquier producto social y esta placa de la Pioneer no es una excepción. Es sociológicamente significativo el hecho de que la pareja representada sea claramente occidental y que sea el hombre el que salude mientras la mujer queda de acompañante un pelín relegada. Supongo que hoy en día, más de cuarenta años después, al menos también pondrían a saludar a la chica.

En cualquier caso, adónde quiero llegar, es que la historia de la placa de la Pionner resalta la importancia que para nuestra cultura tienen los conceptos de sexo y género. Hasta el punto que los consideramos como la mejor enseña, como lo más representativo de nuestro mundo y nuestra civilización a la hora de contactar con extraterrestres buenos que no han oído hablar de nosotros.

En nuestras queridas ciencias sociales, que andan también muy preocupadas por estos asuntos, por sexo se entiende la diferenciación biológica entre hombres y mujeres. Mientras que el género tiene que ver con los aspectos sociales adscritos a las diferencias sexuales. El sexo es un concepto biológico y bastante estable – que yo sepa sólo hay dos tipos - y, en cambio, el género es un concepto cultural y variable en el tiempo y entre sociedades diferentes en un mismo tiempo.

Así que, dado que el género es cultural, social y temporalmente dependiente, la antropología social, la psicología social y la sociología se ocupan especialmente de su estudio mientras que el sexo parece un concepto más apropiado para la biología.

En esto del género, nuestra cultura occidental  ha sido tradicionalmente bastante reduccionista y ha asociado un género – masculino y femenino – a cada sexo – varón y mujer. Pero por esos mundos de Dios otras sociedades han demostrado mucha más iniciativa y hay géneros de lo más original y sorprendente.

La antropóloga Anne Bolin (4), por ejemplo, ha elaborado un modelo muy interesante de variancia de género a escala global. Basándose en aportaciones anteriores ha estudiado el registro antropológico de todas las sociedades estudiadas y ha clasificado todas las identidades de género en cinco categorías. Anne Bolin propone los géneros hermafroditas, las tradiciones dos-espíritus, los roles de género cruzado, el matrimonio entre mujeres o entre muchachos y los rituales de género cruzado (5). Así nuestros extraterrestres buenos, caso de que existan y pudieran visitarnos, se sorprenderían de esta variedad a poco que leyeran unos cuantos estudios etnográficos y se sentirían un tanto decepcionados con la plaquita de la Pioneer.

El género está presente en todas nuestras relaciones sociales y tiene una gran influencia en la visión que tenemos de nosotros mismos y en la imagen que tienen los demás de nosotros, en nuestra conducta en nuestro trabajo, en nuestro hogar o en la calle. Todo ello conforma que tengamos una identidad de género y unos roles de género asociados que nos sentimos obligados a desempeñar.
Macionis (6) y Plummer (7) definen la identidad de género como el estado psicológico en el que se encuentra una persona cuando dice “soy un hombre” o “soy una mujer”. El rol de género se refiere al aprendizaje y seguimiento de las pautas sociales aceptadas como asociadas al género al que perteneces y varía enormemente entre las culturas o, dentro de la misma cultura, a lo largo del tiempo.

Es importante resaltar, antes de continuar profundizando, que no hay que confundir los conceptos de sexo y género, que venimos describiendo desde el principio del artículo, con el concepto de sexualidad. La sexualidad sería un subconjunto de todo lo relacionado con el género. Lo relacionado con el erotismo, el deseo y las relaciones sexuales no deja de ser una parte del entramado general del género que incluye muchos otros apartados de la vida diaria de la persona. Como indican Macionis y Plummer, un ejemplo claro de confusión entre género y sexualidad es la falsa atribución  de afeminamiento a los hombres homosexuales cuando la mayor parte tienen clara su identidad de género como “soy un hombre”. 

La socialización del género
Mediante la socialización los individuos aprenden e interiorizan los valores y normas de la cultura en la que les ha tocado vivir, proceso necesario para alcanzar las habilidades necesarias para ser una persona socialmente competente. Y el género no es una excepción, la persona debe aprender e interiorizar los valores y normas relacionadas con el género al que está adscrito.

La socialización de género comienza antes del nacimiento cuando los padres se preparan para el acontecimiento, sobre todo, desde que los progresos médicos anticipan el sexo del feto. En nuestra cultura, los padres se sumergen en un mundo rosa o azul al preparar la canastilla o la habitación en función de los medios económicos con que cuenten. En cualquier caso, se preparan para recibir a un niño o a una niña.

Al hijo recién nacido lo incorporan a ese mundo de color y trasladan mensajes de género, muchas veces inconscientemente. La mayoría de los sociólogos están de acuerdo en que los mensajes en el caso de la niña giran en torno a la pasividad y la emoción mientras que a los niños se les envían señales que dan un mayor valor a la independencia y la acción.
Existen diversas teorías sobre la socialización de género, según Macionis y Plummer, se pueden agrupar en tres grandes corrientes: las teorías sobre el aprendizaje social, las cognitivas y las psicodinámicas.

Las teorías sobre el aprendizaje social afirman que las diferencias en el comportamiento de género se aprenden del mismo modo que el resto de las pautas sociales, mediante un sistema que premia o castiga determinados comportamientos. El esquema mental que seguiría un chico sería “Me gusta que me premien, me premian por comportarme como un chico luego quiero ser un chico”. Es una teoría muy sencilla y con mucho predicamento.

Las teorías cognitivas señalan que las diferencias de género surgen por un proceso de categorización en el que los niños y las niñas se autoclasifican en la categoría masculina o femenina y ordenan sus experiencias de acuerdo con esa decisión. El esquema mental que resumiría esta actitud sería “soy un chico, pues tengo que hacer cosas de chico”.

Las teorías psicodinámicas parten de los análisis de Freud y sugieren que las diferencias de género surgen durante la primera infancia como consecuencia de la lucha emocional entre el niño y sus padres. Se trataría de un proceso emocional e inconsciente.

Tanto Giddens (8) como Macionis y Plummer destacan una de estas teorías basadas en estructuras emocionales establecidas a muy temprana edad, la de Nancy Chodorow (9)

Según esta autora hay que retroceder hasta los intensos lazos afectivos que surgen entre el bebé y la madre. Aquí hay que dejar claro que esto es cierto en nuestra cultura pero no pasa en todas las sociedades. En esta fase no existen grandes diferencias entre niños y niñas, pero poco a poco el niño se ve empujado a romper su identificación con la madre y, por tanto, necesita afirmar su autonomía en el mundo exterior mientras que las niñas permanecen en el entorno protector de la madre lo que luego, en una fase posterior, se trasforma en la inclinación hacia la maternidad.

Aunque esta teoría es muy influyente, también tiene muchos críticos. Se le reprocha que presenta poca evidencia empírica y que es un modelo de desarrollo demasiado rígido para la realidad actual. Desde el feminismo no les hace ninguna gracia que sea culpa de las madres reproducir el poder masculino en sus hijos.

El caso es que la identidad de género evoluciona durante toda la vida. Cuando los niños llegan a la edad escolar y entran en contacto con personas que no pertenecen a su familia, aprenden nuevos conceptos normativos sobre el género. Sus lecturas, los juguetes, los deportes, las normas en el vestir, el corte de pelo,  los modelos que inculcan los profesores y  los medios de comunicación proporcionan a los niños las claves del conocimiento de lo que significa el género y les permite clasificar desde edad muy temprana a qué género pertenecen y a cuál pertenecen los demás.

Respecto de los textos infantiles, Giddens cita la investigación que  Lenore Weitzman (10) realizó en los  años setenta sobre roles de género en los libros más utilizados por niños de preescolar, y se dio cuenta de que existían claras diferencias en los roles de género, por ejemplo, los dedicados a los varones tenían aventuras y participaban en actividades al aire libre que exigían independencia y fortaleza. Cuando aparecían mujeres se las representaba como seres pasivos que solían limitarse a actividades caseras. En los últimos años, la mayor conciencia entre autores, editores y profesores sobre los efectos dañinos de los estereotipos de género, ha conducido a algunos cambios en este sentido, los libros infantiles de hoy hacen un retrato más equilibrado de los personajes masculinos y femeninos. 

Respecto a los medios de comunicación, aunque existen honrosas excepciones, los análisis de los programas de televisión dirigidos a la infancia corresponden con las conclusiones a las que se ha llegado con la literatura infantil. Los estudios de los dibujos animados demuestran que prácticamente todos los protagonistas son masculinos y éstos dominan los papeles más activos. 

En la educación secundaria el contenido curricular de los estudios sigue fomentado los modelos de género y en la universidad los modelos continúan, de forma que hombres y mujeres estudian carreras distintas. Los primeros se especializan en mayor medida en carreras científico-técnicas y las mujeres se concentran en humanidades, bellas artes, ciencias sociales y médicas.

En el trabajo también se produce la diferenciación de género. Andrew Tolson (11) enfatiza el papel del trabajo en la formación de la identidad masculina y señala al puesto laboral como uno de los tres medios principales en los que la conciencia de género se forma y estructura. Los otros son para este autor la escuela y los amigos. Para Tolson el trabajo refuerza las experiencias tempranas de la infancia, a saber, la búsqueda del poder, la autonomía y la consecuente ansiedad que genera la sensación de fracaso y rechazo.

Siguiendo con los adultos, históricamente, la televisión ha hecho de la población masculina el centro de atención, sólo en los últimos años hemos visto cómo las mujeres alcanzaban papeles protagonistas y, a veces, repitiendo esquemas masculinos negativos de agresividad e individualismo. A menudo, la principal virtud de esos personajes femeninos consiste en su atractivo sexual. Y no digamos ya en el mundo de la publicidad, que trata de llegar al público general repitiendo pautas culturales muy arraigadas. Los cambios en este ámbito son especialmente lentos, es por ello frecuente que estos medios presenten a ambos sexos con estereotipos.

Según Naomi Wolf (12), la televisión, la publicidad e internet tienden a perpetuar lo que esta autora llama el mito de la belleza. Este mito consiste en utilizar a la apariencia física como patrón del logro, de la satisfacción y de la importancia social de la mujer. Para más inri este mito fija unos altísimos requisitos de belleza inalcanzables para la mayoría de las mujeres que conduce a un callejón sin salida y, consecuentemente en muchos casos, a problemas psicológicos. 

Wolf dice que las mujeres influidas por el mito de la belleza tratan de complacer a los hombres y eluden poner en cuestión al poder masculino y, los hombres, a través de este mito tratan de conquistar a las mujeres bellas como símbolo de estatus social. Y lejos de igualarse ambos géneros por el lado sensato a mí me parece que en los últimos años se están contagiando los hombres en la búsqueda del cumplimiento para con los ideales de belleza estándar.

Como dice Giddens citando a Bourdieu (13), es evidente que la socialización en el genero es muy profunda y que cuestionarla puede resultar perturbador. Una vez que se asigna el género a una persona, la sociedad espera que se comporte como mujer o como hombre, con todas las consecuencias, ventajas e inconvenientes; es decir, no sólo existe el género sino que todos, como indican algunos sociólogos, “practicamos el género” en todas nuestras interacciones cotidianas.

Final…   por ahora
Como me suele pasar, he sobrepasado con creces la longitud que un artículo ameno debe tener y, sin embargo, me quedan algunas cosas importantes en el tintero. Por lo tanto me veo en la obligación de establecer con vosotros una nueva cita, una continuación que trate de dos asuntos importantes con relación al género, todo lo referente a la estratificación de género y, como hemos hecho en otros artículos de Sociología Divertida, cuáles son las teorías de las diferentes escuelas sociológicas acerca del género. Así que pongo el punto y aparte con un simple… continuará.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo




Notas:
1.   Carl Edward Sagan (Nueva York, Estados Unidos, 9 de noviembre de 1934-Seattle, Estados Unidos, 20 de diciembre de 1996) fue un astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense. Fue un defensor del pensamiento escéptico científico y del método científico, pionero de la exobiología, promotor de la búsqueda de inteligencia extraterrestre a través del Proyecto SETI. Impulsó el envío de mensajes a bordo de sondas espaciales, destinados a informar a posibles civilizaciones extraterrestres acerca de la cultura humana. Mediante sus observaciones a la atmósfera de Venus, fue de los primeros científicos en estudiar el efecto invernadero a escala planetaria. En la Universidad Cornell, Carl Sagan fue el primer científico en ocupar la Cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias del Espacio, creada en 1976, y fue director del Laboratorio de Estudios Planetarios. Carl Sagan ganó gran popularidad gracias a la galardonada serie documental de TV Cosmos: Un viaje personal, producida en 1980, de la que fue narrador y coautor. También publicó numerosos artículos científicos,1 y fue autor, coautor o editor de más de una veintena de libros de divulgación científica, siendo los más populares sus libros: Cosmos, publicado como complemento de la serie, y Contacto, en la que se basa la película homónima de 1997. En 1978, ganó el Premio Pulitzer de Literatura General de No Ficción por su libro Los Dragones del Edén. A lo largo de su vida, Sagan recibió numerosos premios y condecoraciones por su labor como comunicador de la ciencia y la cultura. Hoy es considerado uno de los divulgadores de la ciencia más carismáticos e influyentes, gracias a su capacidad de transmitir las ideas científicas y los aspectos culturales al público no especializado con sencillez no exenta de rigor.
2.   Las sondas espaciales Pioneer 10 y Pioneer 11 fueron dos de las primeras sondas del programa de exploración espacial de la NASA. La sonda Pioneer 10 fue lanzada desde Cabo Cañaveral el 2 de marzo de 1972 y la Pioneer 11 el 5 de abril de 1973 desde el mismo sitio. La misión de las Pioneer fue explorar los planetas gigantes (Júpiter y Saturno) del sistema solar y también se les han instalado placas inscritas con un mensaje simbólico que informaría a una posible civilización extraterrestre que llegara a interceptar las sondas sobre el ser humano y su lugar de procedencia, la Tierra: una especie de "mensaje en una botella" interestelar. Las placas fueron diseñadas y popularizadas por el astrónomo y divulgador científico estadounidense Carl Sagan y Frank Drake, y dibujadas por Linda Salzman Sagan. De hecho, fue el propio Sagan quien persuadió a la NASA y los convenció para que la Pioneer llevara la placa.
3.     El Disco de oro de las Voyager (en inglés "The Sounds of Earth", en español Sonidos de la Tierra), es un disco de gramófono, que acompaña a las sondas espaciales Voyager, lanzadas en 1977 y que tardarán 40 000 años en alcanzar las proximidades de la estrella más cercana a nuestro sistema solar. Como las sondas son muy pequeñas comparadas con la inmensidad del espacio interestelar, la probabilidad de que una civilización que viaja por el espacio se encontrase con ellas es muy pequeña, sobre todo porque las sondas con el tiempo dejarán de emitir cualquier tipo de radiación electromagnética. Si alguna vez se encontrase una especie extraterrestre, lo más probable es que sea en el momento en que pase por la estrella más cercana en la trayectoria de la Voyager 1, la que alcanzará dentro de 40 000 años. Carl Sagan dijo que "la nave espacial, y el registro, solo serán encontradas si existen otras civilizaciones capaces de viajar en el espacio interestelar. Pero el lanzamiento de esta botella dentro del océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta". Así, el registro es más visto como una cápsula del tiempo o como algo simbólico en lugar de un serio intento de comunicarse con la vida extraterrestre.
4.     Anne Bolin es una antropóloga y socióloga norteamericana. Fue profesora de antropología y jefa del departamento de antropología y sociología de la Elon University, Elon, Carolina del Norte, USA. Actualmente es profesora emérita
5.       Los distintas agrupaciones de géneros de Anne Bolin son:
a.       Generos hermafroditas. Hermafroditas son personas que tiene una condición de ambigüedad en sus órganos reproductivos. En algunas culturas (navajos, pokot de Kenya) tienen un estatus propio distinto de los géneros masculino y femenino.
b.      Tradiciones dos espíritus. Son personas que tienen una posición reconocida culturalmente de género transformado que incluye vestir parcialmente como el otro género y adoptan conductas asociados con el otro género, o bien, adoptan conductas combinadas de hombre y mujer. Ejemplos son el berdache amerindio o el mahu polinésico.
c.       Roles de género cruzado. Son roles de género reconocidos culturalmente en los que el individuo se comporta como de otro género sin renunciar al suyo. Ejemplos los corazones de hombre entre los piegan o las mujeres tiburón entre los mako de las Marquesas.
d.      Matrimonios entre mujeres o entre muchachos. Entran aquí muy diversos tipos de matrimonios en los que uno de los cónyuges adquiere el rol del otro género manteniéndose la “ficción” de un matrimonio cuyos miembros son de géneros distintos. A veces es una fase temporal. Es muy común en algunas sociedades africanas, como por ejemplo, las mujeres-marido entre los nuer o el matrimonio entre guerreros jóvenes y muchachos entre los azande.
e.      Rituales de género cruzado. Son rituales en los que un género adopta temporalmente los concomitantes de rol del otro género allí donde hay dos. En general con fines ceremoniales. El ejemplo que cita Bolin son los análisis de los rituales de los Iatmul en Papua Nueva Guinea.
6.       John Macionis es profesor de sociología en el Kenyon College en Ohio, EEUU.
7.       Ken Plummer es profesor de sociología en la Universidad de Essex, Reino Unido
8.   Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas —publicando en promedio más de un libro por año—. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes
9.   Nancy Julia Chodorow (20 de enero de 1944 (72 años)) es una feminista, socióloga, y psicoanalista estadounidense. Ha sido profesora en los departamentos de sociología y psicología clínica de la Universidad de California en Berkeley. Se retiró de la universidad en 2005.Ejerce la clínica psicoanalítica en Cambridge, Massachusetts.
10. Lenore Weitzman es una socióloga norteamericana. Profesora de sociología en las prestigiosas universidades de California, Harvard y Stanford. Actualmente es profesora de sociología y derecho en la Universidad George Manson en Fairfax, Virginia.
11.   Andrew Tolson es profesor de medios de comunicación de la Universidad de Leicester en el Reino Unido
12. Naomi Wolf (nacida el 12 de noviembre de 1962) es una escritora estadounidense y consultora política. Con la publicación de su obra The Beauty Myth se convirtió en una de las principales representantes de la que sería conocida como la tercera ola del feminismo.
13. Pierre-Félix Bourdieu (Denguin, 1 de agosto de 1930 - París, 23 de enero de 2002) fue uno de los más destacados representantes de la sociología contemporánea. Introdujo baterías de conceptos e investigó de forma sistemática lo que suele parecer trivial como parte de lo cotidiano. Algunos conceptos clave de su teoría son los de "habitus", "campo social", "capital simbólico" o "instituciones". Su pensamiento, "constructivismo estructuralista",  ha sido muy influyente en la sociología actual. El constructivismo tienden a descifrar las realidades sociales como construcciones históricas cotidianas de actores colectivos.



Bibliografía:
Sociología
Anthony Giddens
3ª Edición
Alianza Editorial
Madrid 2000

Sociología
John J. Macionis y Ken Plummer
Paerson-Prentice Hall
Madrid 2005

Antropología. Una exploración de la diversidad humana.
6ª Edición
Conrad Phillip Kottak
McGraw-Hill
Madrid 1999

Vacas, credos, guerras y brujas
Marvin Harris
El libro de bolsillo
Antropología
Alianza Editorial
24ª reimpresión
Madrid 2003

La transversalidad de género
Contexto cultural y prácticas de género
Anne Bolin
en 
Antropología de la sexualidad y diversidad cultural
José Antonio Nieto (Editor)
Talasa Ediciones 
Madrid 2003

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociología Divertida 2015

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2 comentarios:

  1. Como artículo científico (bueno, más bien profesional, no confundamos con las ciencias-ciencias*), es una indiscutible manera de demostrar cómo la sociedad condiciona la autoidentidad de las personas, también en cuestiones de género, y también puede ser aplicable a la inclinación sexual (de la que tú no hablas, que ya sería demasiado largo).

    ¿Y dónde metes ahí el tema de la transexualidad? Porque está demostrado científicamente (esta vez sí es ciencia-ciencia) que el sexo de una persona no viene definido solo por los órganos reproductores, sino que hay todo un elenco de características (musculatura, tono de voz, forma de moverse, tendencia a ciertos sentimientos, etc) que son propias de uno de los sexos, que vienen definidos por el aparato endocrino, entre otros. En el caso de la transexualidad, estas personas tienen características cruzadas. Entonces lo que te pregunto es: ¿Alguien (experto, se entiende) se ha planteado que el primer condicionamiento social en relación al sexo de una persona es tener que elegir entre hombre y mujer?

    Jo… vaya comedera de tarro, eh?



    Un abrazo

    Javi



    *Por chinchar, ya sabes.

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  2. Querido Javier, tendrías que ver el programa fuerte de la sociología, que es el análisis sociológico de la ciencia y que ha levantado mucha polvareda y mucha controversia, lo digo por lo de ciencias-ciencias. Algún día tendremos que hablar de ello pero todavía no me he atrevido.



    Respecto de la transexualidad. En efecto no he hablado de ello, es el problema de siempre, dónde pongo el límite del artículo. De todas formas, en nuestra cultura no se trata de un tercer género, como el berdache que es reconocido como tal, sino de una persona que siendo biológicamente de un sexo quiere pertenecer al otro género y se comportan como tales, hasta el punto de que muchos de ellos aspiran a operarse y tratarse médicamente para serlo también físicamente.



    Muchas gracias Javi por tu apoyo de siempre

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