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Quince años tiene mi blog

 


Cuando yo era pequeño, yo diría que muy pequeño, el Dúo Dinámico —grupo musical que nos acompañó durante décadas— puso de moda una canción que se llamaba “Quince años tiene mi amor”. Así que, cuando empecé a pensar en qué escribir para el quince cumpleaños de Sociología Divertida, resonaba esa cancioncilla en mi cabeza, soniquete en el que cambiaba “amor” por “blog” y me dije: pues voy a ponerle ese título al artículo que conmemore el aniversario.

Pero vayamos a lo nuestro, desde 2011 el mundo ha cambiado mucho, casi no lo reconocemos y la tarea de explicarlo, algo que en parte se hace desde la sociología, se ha complicado en la misma medida. Ha cambiado el mundo, ha cambiado Sociología Divertida y he cambiado yo.

Empecemos por mí, por aquello que nos decían en la escuela: “el burro delante para que no se espante”. Hace 15 años yo todavía tenía inquietudes profesionales, aún (ya tenía 51 años) guardaba esperanza de mejorar y trabajaba duro para conseguirlo. Hoy en día soy un jubilado y, entiéndaseme bien, estoy encantado, pero en lo tocante a ilusiones de prosperidad y mejora, todo queda disuelto como un azucarillo en agua. Otra cosa es cómo te lo tomes, hay quien se lo toma muy mal, en mi caso, como he adelantado antes, mientras mi salud me respete, soy un individuo feliz.

A pesar de tener poco tiempo libre, entre trabajo, oposiciones y familia, ya no me resistí más a un impulso que llevaba ya muchos meses rumiando: hacer un proyecto que me permitiera divulgar lo que había aprendido estudiando sociología. La idea era explicar qué había detrás de las normas y usos sociales, el porqué de la desigualdad, entender las opciones políticas con el fin de dotar de herramientas personales a mis lectores para fomentar el espíritu crítico e intentar que la reflexión se impusiera —desde el conocimiento— a la visceralidad. En una palabra: ir a contracorriente.

Empecé escribiendo un artículo por semana, luego cada quince días, más tarde uno al mes y ahora sólo cuando me apetece. Al principio, tenía multitud de anécdotas históricas, asociaciones graciosas entre conceptos, originalidad en los planteamientos acumulados en los años de estudio. Un poco como el novelista o cantautor novel en su primera novela o disco inicial que suelen ser un modelo de originalidad que pocas veces llegan a repetir. Por eso puse al blog el apellido “Divertida”. Pero eso se agota, se vacía el anecdotario, las asociaciones son limitadas y se terminan pronto.

Al mismo tiempo, descubrí que lo que a mí me interesaba era minoritario (mal diagnóstico para un sociólogo, la verdad) y el público se me fue especializando, y éste, me especializó a mí. El blog empezó a interesar más a personas con conocimientos de ciencias sociales, a estudiantes y profesores, sobre todo en Latinoamérica. Pasé del anecdotario a la formalidad y a una divulgación con más fundamento académico.

 Por ambas razones, el agotamiento del anecdotario y la demanda del público, los artículos se hicieron más sesudos y profundos, Sociología Divertida se hizo más sociología y menos divertida, aunque siempre intenté un estilo desenfadado sin abandonar el rigor científico, algo que no es nada fácil.

¿Y el mundo? ¡Ay el mundo! Hace tres días murió a los ciento cuatro años Edgar Morin, el sociólogo de la complejidad. Hace unos años escribió: "nos encontramos en una nave espacial, la Tierra, en la que navega la humanidad. Esta nave es propulsada hoy por cuatro motores: ciencias, técnica, economía y afán de lucro, y esos motores están descontrolados". Pues bien, hoy esa nave está más cerca de la colisión que nunca y, por eso, las ciencias sociales y la filosofía son más necesarias que nunca.

Así que seguiremos aquí, mientras el cuerpo aguante, defendiendo los ideales que siempre defendí desde que tengo uso de razón política: la libertad positiva, la igualdad, la democracia, el Estado de bienestar, la justicia democrática y la decencia, que yo defino como el imperativo moral de no aceptar que “todo vale”.

En conmemoraciones anteriores de Sociología Divertida solía hacer el comentario de que me bastaba un solo lector al que de alguna forma ayudara Sociología Divertida para justificar mi esfuerzo. Yo creo que son más de uno, quince años después, el pasado mes de mayo entraron 46168 personas en mi blog. Así que, mientras el cuerpo aguante…

 

Juan CarlosBarajas Martínez

Sociólogo

En Las Matas, al noroeste de Madrid, a 2 de junio de 2026

 

Primer artículo de Sociología Divertida: Breve historia de la publicidad de las maquinillas de afeitar (21 de julio de 2011)


La democracia como mercado político

 

Resumen

En el texto que va a empezar a leer se describen las bases del proceso electoral y del comportamiento político en el sistema de partidos como si de un mercado se tratara. Un mercado que, en vez de intercambiar bienes y servicios por dinero, se intercambian (según la definición de Schumpeter) promesas electorales por votos

Este artículo tiene la intención de divulgar un modelo del proceso político que puede ayudar a entender el comportamiento político y electoral, por tanto, no tiene la intención de ser un estudio científico. Eso sí, como siempre en este blog, se ha intentado un compromiso entre el rigor y la claridad.

Es una versión actualizada del artículo “La playa de los seis carritos de los helados” escrito en 2012.

Abstract

The text you are about to read describes the basis of the electoral process and political behavior in the party system as if it were a market. A market in which, instead of exchanging goods and services for money, electoral promises are exchanged (according to Schumpeter's definition) for votes.

This article is intended to disseminate a model of the political process that can help to understand political and electoral behavior, therefore, it is not intended to be a scientific study. However, as always in this blog, a compromise between rigor and clarity has been attempted.

It is an updated version of the article "The beach of the six ice cream carts" written in 2012.

Índice

  • El mercado político, sus intercambios y sus fallos
  • El símil de la playa y los carritos de los helados
  • Aplicación del modelo a la política española

 

El mercado político, sus intercambios y sus fallos

El siglo XX fue el siglo de la economía. El dinero ha sido la medida de todas las cosas, el afán de lucro ha sido el motor que ha movido todo lo que es susceptible de ser móvil. Los mercados lo gobiernan todo, son el nuevo ídolo, el becerro de oro, ponen y quitan gobiernos, se autorregulan, se autorregeneran, son anónimos, no responden ante nadie, nunca se equivocan y su palabra es la ley.

El siglo XXI lleva el mismo camino, aunque probablemente – como dice Ernst von Weizsäcker (1) – cuando esté ya bien entrado, allá por 2040 por poner una fecha, se convierta en el siglo de la ecología. Llegado ese momento, cuando – debido a las consecuencias del calentamiento global - una botella de agua mineral cueste lo que una de buen cava, entonces no nos quedará otra que ser ecologistas. Claro que a buenas horas.

Así las cosas, no es de extrañar que en la última centuria la ciencia económica haya sido la más considerada de entre las ciencias sociales y que su influencia haya traspasado los límites de éstas y que algunas teorías económicas hayan sido adoptadas en la ciencia política, la sociología o en la historia. Uno de estos casos es el del estudio de la democracia como un mercado político.

El primero que escribió sobre esto fue Schumpeter (2). Partiendo de la definición de mercado como un mecanismo de decisión colectiva, es decir, de asignación de recursos escasos a fines diversos mediante la interacción entre varios actores, Schumpeter define el mercado político como un lugar donde se intercambia principalmente las promesas políticas de los candidatos por votos de los electores.

Otros intercambios presentes en el mercado del voto serían: los apoyos financieros y organizativos de los militantes de un partido o de un grupo de presión por concesiones en el programa político, los intercambios de gestión de los altos burócratas por partidas presupuestarias concedidas por los gobiernos electos, los intercambios de favores entre un gobierno central y los gobiernos regionales y muchos más intercambios menos obvios que el de propuestas por votos.

Y como todos los mercados, excepto el modelo teórico de los economistas sobre el mercado de competencia perfecta, presenta fallos de mercado.

Aparentemente, el mercado político en democracia tiene una ventaja inicial con respecto al mercado económico, la distribución inicial de los recursos es igualitaria, ya que cada ciudadano tiene un mismo poder: un voto. Sin embargo, en la práctica sabemos que no todo el mundo obtiene las mismas recompensas por su voto, no todos los individuos con derecho a voto tienen la misma capacidad de obtener satisfacción o utilidad, es más, la mayoría nos quedamos frustrados, si no la noche de recuento electoral porque el partido de nuestras preferencias ha ganado, sí nos defraudamos unos meses después cuando vemos que el partido del gobierno no cumple con nuestras expectativas.

El número de partidos es siempre limitado y mucho menor que el número de electores, por lo tanto, no se pueden satisfacer todas las aspiraciones de todos los electores. De tal forma que éstos deben elegir el que se parece más a su modelo de cómo debería gobernarse su país, su región o su ciudad dependiendo de tipo de elección de que se trate. Por lo tanto, se trata de la crónica de una frustración anunciada, en algún momento de la legislatura, más pronto que tarde, una medida o un acto del gobierno te defraudará, es prácticamente imposible que un gobierno – aunque tú lo hayas votado – responda siempre según los criterios que tu habrías elegido en el caso de que tú mismo fueras el gobierno. Y todo esto suponiendo que todos los electores son perfectamente racionales, tienen una información perfecta sobre todos los entresijos de la política, y los partidos y políticos son perfectos. En política, ni el más teórico de los modelos de mercado puede ser de competencia perfecta.

Así que en la práctica no se trata tanto de elegir a tu partido ideal como de elegir al que según tu criterio es el menos malo y no se trata de si te vas a decepcionar o no, sino de hasta qué punto te van a defraudar y en cuánto tiempo lo van a hacer.

Para entender todo este entramado, para comprender cómo sólo puede haber un número limitado de partidos y cómo compiten entre sí, los politólogos que han seguido este enfoque del mercado político han concebido un símil o metáfora muy ilustrativo: la playa y los carritos de los helados.

 

El símil de la playa y los carritos de los helados

Imaginemos una de esas playas a las que vamos todos los veranos. Yo soy madrileño, y como todos los de Madrid, soy un amante de las playas, razones geográficas nos obligan a serlo. En esa playa imaginaria se encuentran tumbados debajo de sus sombrillas grupos de bañistas.

Normalmente los jubilados y las familias con hijos pequeños, de esos de cubo y pala, que se levantan pronto, ocupan los lugares más próximos al agua, y los bañistas jóvenes, más amigos de las copas y aventuras nocturnas y que se levantan por tanto más tarde, van ocupando los lugares más alejados de la orilla y más próximos al paseo marítimo. En cualquier caso, los bañistas van ocupando uniformemente la playa, empezando por la orilla y centro.


A esa playa llega un vendedor con su carrito de los helados. Por ejemplo, ese señor de la foto que ilustra este artículo y que, según el diario El Mundo, fue el primero que hubo en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1892. Se llamaba José Bornay. ¿En qué posición le sería aconsejable a situarse para vender el mayor número posible de helados? Si no introducimos más variables que el coste de recorrer la distancia desde la toalla hasta el carrito es obvio que, para convencer al mayor número posible de bañistas, lo mejor para el Sr. Bornay sería situarse en el centro de la playa.

Supongamos ahora que, al reclamo del gran número de helados vendidos por el Sr. Bornay, se acerca a la playa de Sanlúcar un segundo vendedor. ¿Cuál será su posición ideal? Como cada uno de los vendedores intentará convencer al máximo número de bañistas colocándose de manera que éstos recorran la mínima distancia hacia el helado, lo lógico será que se sitúen relativamente próximos hacia el centro de la playa.

Si viniera un tercer vendedor, en primer lugar, el Sr. Bornay añoraría aquel año de 1892 en el que estaba sólo y, en segundo lugar, se abriría una batalla entre los vendedores ya que los tres desearían permanecer en los aledaños del centro de la playa pero ninguno querría quedarse en medio.

Ahora si sustituimos los bañistas por electores y los carritos por partidos tenemos el comportamiento electoral. Los partidos persiguen la obtención del máximo número de votos, así como los vendedores persiguen la venta del máximo número de helados. Lo electores deciden sobre todo en función de la “distancia” entre su posición favorita y las posiciones de los partidos en el espacio político izquierda-derecha. Los electores tienen preferencias situadas en posiciones relativamente estables de la misma forma que los bañistas suelen colocar las toallas casi en los mismos sitios todos los días, es cuestión de querencia.

Los partidos disponen de mayor movilidad a corto plazo que los votantes-bañistas, ya que pueden modificar sus promesas electorales o seleccionar nuevos temas de campaña de la misma manera que el vendedor puede coger el carrito y moverse un poco más a la izquierda o a la derecha.

La oferta en número de partidos es limitada, muchos carritos en la misma playa no venderían ni un ochavo y no merecería la pena ir a pasar calor a la playa sin bañarse – algo que para mí sería una tortura-. Y, por último, los partidos/carritos ocupan posiciones de equilibrio centristas y próximas entre sí.

En los modelos de competencia entre dos partidos, las posiciones de éstos se sitúan en torno a la mediana de la distribución de las preferencias de los electores. El resultado suele ser robusto, tanto para sociedades en las que prima el consenso como para sociedades polarizadas, produciéndose una convergencia de políticas en torno a posiciones moderadas y posiciones más o menos centristas.

Con tres partidos se suele producir situaciones estables con un partido más a la derecha o más a la izquierda y con menos votantes, si dos partidos intentan ocupar el mismo lugar la competencia elimina a uno de los dos volviendo a la situación de dos partidos.

Existen modelos de más de cuatro partidos en los que el equilibrio se encuentra situándose a pares a ambos lados del espectro político. Cuantos más partidos hay las posiciones de equilibrio son más difíciles de encontrar y los modelos son más cambiantes y menos duraderos.

Aplicación del modelo a la política española

En España, después de casi veinte años de bipartidismo imperfecto se desarrolló, a mediados de la década pasada, un sistema político multipartidista fruto de una crisis en la sociedad española a consecuencia del crack económico de 2008.

No es mala la metáfora la de la playa pues España tiene 7.780 km de costa. Podríamos considerarla como una larga playa con muchos carritos de helados: PP (3), PSOE (4), Unidas Podemos(5), Más País (6),  Ciudadanos (7), Vox (8), nacionalistas catalanes y nacionalistas vascos.  Estos últimos grupos, subdivididos también en el eje de izquierda-derecha, sólo están básicamente interesados en las playas catalanas y vascas lo que descoloca un poco el modelo a nivel nacional, se podría hacer un estudio específico para esas Comunidades Autónomas.

Sin ánimo de ofender o minusvalorar, con el fin de simplificar - se trata de divulgar no de hacer ciencia - vamos a escoger las fuerzas políticas de ámbito nacional, con lo que nos quedamos con ocho carritos de helado. Incluso podrían ser nueve si tenemos en cuenta las tensiones internas entre Izquierda Unida y Podemos, pero hemos dicho que estamos simplificando.

Es grande la potencia de este modelo de la playa, en el artículo anterior, escrito en 2012, dejábamos entrever la posible desaparición de la UPyD (a pesar de haber irrumpido con fuerza en el parlamento) en base a que no es nada fácil nacer y desarrollarse en el centro político teniendo que luchar por hacerse un hueco contra dos poderosos carros de helados; uno al centroizquierda, el PSOE, y el otro al centroderecha, el PP.

En aquel momento ya habían desaparecido dos partidos en ese espacio político: la UCD y el CDS. Y parece que la historia se confirma una vez más con Ciudadanos.

En cambio, es mucho más estable con dos partidos consolidados en el centro, situarse a la izquierda o a la derecha de éstos. El espacio político de Izquierda Unida (y sucesores) se ha mantenido estable a lo largo de los años y parece que Vox ha encontrado un hueco a la derecha del PP, a pesar de que los conservadores han intentado con mucho esfuerzo atraer a los bañistas situados en el ala más derechista de la playa.

Si echamos un vistazo al último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) (9) encontraremos una pregunta muy interesante para el asunto que tratamos. El CIS pregunta al encuestado que se sitúe en una escala ideológica del espectro político entre izquierda y derecha, el valor 1 es lo más a la izquierda posible, el valor 10 lo más a la derecha que se pueda ser. No hay referencia directa a los partidos políticos.




En el siguiente gráfico muestro más claramente este espectro político relacionando esta escala de auto colocación ideológica con los partidos políticos. Trazo unos segmentos de colores que abarcan la parte del espectro ideológico en el que tradicionalmente buscan sus votos los partidos, sus zonas objetivo, ojo, no se trata de colocarlos ideológicamente según sus políticas sino de dónde creen que pueden sacar sus votos, lo que se ha venido a describir con la metáfora pesquera: caladeros políticos.


Si empezamos por la izquierda del PSOE - que he preferido no especificar porque nunca se sabe si van a ir juntos o separados - podemos observar que se centran entre los valores 1 y 4 de la escala del CIS, lo que representa el 38,5% de los bañistas/electores y representaría su techo electoral. Esta situación es estable para ellos pues no tienen que competir en la parte más izquierdista del espectro. Sus problemas principales están relacionados con la división entre distintas fuerzas políticas que componen esta tendencia y la lucha contra la abstención (negarse a comprar helados) que es muy alta en esta zona de la playa.

Los socialistas del PSOE intentan vender sus helados en el espacio central de la playa y en la parte izquierda de la misma cercana al centro, su techo sería entonces de un 58,9% de los electores. Tienen una fuerte competencia en el centro, pues allí sus proclamas tienen que hacerse un hueco entre las de Ciudadanos y el Partido Popular, no obstante, tienen una situación sólida en la izquierda moderada lo que le permite tener resultados estables y ser un candidato permanente al gobierno.

Los conservadores del PP han estado muy cómodos durante décadas como único partido de la derecha, tan solo le salían rivales por el centro político. Su zona objetivo está compuesta por un 51,2% de los electores. La aparición de Vox compitiendo por su derecha ha supuesto una reordenación de sus expectativas, han intentado en primera instancia discutir ese espacio y al comprobar que Vox tiene suficiente solidez para resistir, ha normalizado ideas de derecha extrema y ha llegado a pactos de gobierno en el ámbito regional y local, lo que le ha permitido seguir gobernando a pesar de su pérdida electoral.

Tiene pinta de que Vox ha entrado en la política española para quedarse, al menos por un tiempo considerable. Soplan vientos de extrema derecha en toda Europa y el caso del Frente Nacional francés nos indica hasta que punto pueden normalizarse ciertas ideas que en otros momentos serían consideradas como agresiones a la ciudadanía y a la democracia, y de cómo han encontrado una posición fuerte y estable en el panorama electoral francés.

Vox busca sus votos en el sector más derechista de la población lo que supone un 21% de los posibles electores, incluso más, si tenemos en cuenta que una cosa es la imagen que cada uno tiene de su propia ideología y otra lo que realmente piensa y … vota, que es el concepto en el que se basa la pregunta del CIS. En las elecciones de 2019 obtuvieron un 15% de los sufragios. En cualquier caso, tienen una posición y un espacio estable a la derecha del PP.

Nos queda Ciudadanos. Este partido nació como un partido de centro, incluso con alguna presunción de socialdemocracia claramente desmentida por el día a día de la política y con un historial de lucha contra la independencia de Cataluña que era muy atractivo en el resto de España. Después de obtener unos resultados electorales impresionantes en las elecciones generales de abril de 2019 con 50 diputados, se hundió en las de noviembre del mismo año quedándose con 10 como consecuencia de abandonar el centro político, competir en la derecha y seguir planteamientos electorales que carecían de coherencia política.

Su espacio natural es el centro y la derecha, lo que representa según los datos del CIS, casi el 50% de los electores, un objetivo muy atractivo si no tuviera que competir con todos los partidos políticos a excepción de los de la izquierda del PSOE. Es un espacio electoral difícil, en el que coexisten partidos con mucha tradición y peso. En consecuencia, su discurso político intenta contentar a todos y pierde consistencia. No veo un futuro muy halagüeño para la formación naranja, como hemos visto en el símil de la playa, el centro es un mal sitio para el nacimiento de un partido político.

 

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Notas

  1. Enrst Ulrich Von Weizsäcker (nacido el 25 junio de 1939 in Zürich, Suiza) es un científico y político ecologista alemán.
  2. Joseph Alois Schumpeter (Trest, Moravia, 8 de febrero de 1883-Taconic, Salisbury, 8 de enero de 1950)​ fue un destacado economista austro-estadounidense, ministro de Finanzas en Austria (1919-1920). Estudió en la Universidad de Viena y fue discípulo de Eugen Böhm von Bawerk y Friedrich von Wieser. Enseñó economía durante años en las universidades de Viena, Czernowitz (actual Chernovtsi, Ucrania), Graz y Bonn a partir de 1909. Se radicó en Estados Unidos en 1932 y allí fue profesor de la Universidad de Harvard hasta su fallecimiento en 1950.  Destacó por sus investigaciones sobre el ciclo económico y por sus teorías sobre la importancia vital del empresario, subrayando su papel en la innovación que determinan el aumento y la disminución de la prosperidad. Popularizó el concepto de destrucción creativa como forma de describir el proceso de transformación que acompaña a las innovaciones. Predijo la desintegración sociopolítica del capitalismo, que, según él, se destruiría debido a su propio éxito.
  3. El Partido Popular (PP) es un partido político liberal conservador español situado entre el centroderecha y la derecha política. Fue fundado el 20 de enero de 1989 para sustituir la antigua Alianza Popular (AP).15​ Entre los años 1996 y 2004, así como entre los años 2011 y hasta 2018, fue el partido que ocupó el Gobierno de España, bajo los mandatos de José María Aznar y Mariano Rajoy, respectivamente.
  4. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) es un partido político español que se sitúa en la centroizquierda del espectro político. Desde el 18 de junio de 2017 está dirigido por el secretario general Pedro Sánchez, proclamado durante la celebración del XXXIX Congreso del partido. 
  5. Fundado en 1879 por Pablo Iglesias Posse, durante cien años se definió como un partido de clase obrera, socialista y marxista, hasta el Congreso Extraordinario de 1979, en el que abandonó el marxismo como definición ideológica. Se convirtió en uno de los dos partidos políticos mayoritarios de España, junto con el Partido Popular, habiendo gobernado el país durante la mayor parte del régimen constitucional iniciado en 1978, con las presidencias de Felipe González (1982-1996), José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) y Pedro Sánchez (2018-actualidad).
  6. Unidas Podemos (conocida por las siglas UP y, oficialmente, Podemos-IU),30​ previamente conocido como Unidos Podemos, es un espacio político y coalición electoral española de partidos políticos situados en la izquierda del espectro político formada en 2016. Desde enero de 2020, participa en el Gobierno de España a través de una Vicepresidencia y cuatro Ministerios. Desde su creación, el líder del espacio político fue Pablo Iglesias Turrión, líder también de Podemos, hasta su dimisión el 4 de mayo de 2021, cuando el liderazgo del espacio fue asumido por Yolanda Díaz, exmilitante de Izquierda Unida y militante del Partido Comunista de España.
  7. Más País es un partido político de izquierda con tendencias ecologistas presentado el 25 de septiembre de 2019 por exmilitantes de Podemos.
  8. Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía ​(Cs; anteriormente, C's) o simplemente Ciudadanos, es un partido político español fundado en 2006 en Barcelona, con germen en la plataforma cívica Ciutadans de Catalunya. Es actualmente un partido de ámbito nacional, con representación en el Parlamento Europeo,​ el Senado y el Congreso de los Diputados,​ diversos parlamentos autonómicos​ y numerosos ayuntamientos.
  9. Vox («voz» en latín) ​ es un partido político español fundado a finales de 2013. Su presidente es Santiago Abascal, su vicepresidente es Jorge Buxadé y su secretario general es Javier Ortega Smith. Vox está calificado por especialistas como de ultraderecha, de derecha radical populistan. 7​ o de extrema derecha,​ aunque algunos medios de tendencia conservadora lo sitúan en la derecha del espectro político.
  10. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es un organismo autónomo, adscrito al Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, cuyo fin es el estudio científico de la sociedad española, normalmente a través de la elaboración de encuestas periódicas, por propia iniciativa del Centro o por petición de otros organismos. Desde enero de 2009 el CIS difunde gratuitamente, a través de su página web, todos los archivos de microdatos de las encuestas realizadas por el Centro, junto con la información necesaria para su utilización secundaria por parte de analistas e investigadores. Además de su actividad de realización y archivo de encuestas (a las que se suman algunas investigaciones cualitativas) el CIS edita una revista de investigación, la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Reis) y diversas colecciones de libros especializados en distintas materias de las ciencias sociales. Asimismo, el CIS organiza anualmente un Curso de posgrado de formación de especialistas en investigación social aplicada y análisis de datos y mantiene abiertos diversos programas de fomento de la investigación social.

Bibliografía:

Andrés de Blas Guerrero, Jaime Pastor Verdú: Fundamentos de Ciencia Política, UNED, Madrid 1997

Ernst U. Von Weizsäcker: Política de la tierra, 3ª edición, Madrid 1992

Irene Delgado Sotillos, Lourdes López Nieto: Comportamiento Político, Partidos y Grupos de Presión, Sociología Electoral, UNED, Madrid 2004

Centro de Investigaciones Sociológicas: Bárometro de abril de 2022, Madrid 2022


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10 años de Sociología Divertida


 

Hace 10 años, el 18 de julio de 2011, publiqué mi primera entrada en el blog. Al releerlo siento que es de un primitivismo inocente, muy naif, si este último término puede aplicarse a un texto.

Desde entonces he recorrido un largo camino hasta los 190 artículos que llevo publicados y los más de tres millones de visitas recibidas.

En aniversarios anteriores y en la página de presentación del blog he contado mis dificultades en dar el paso de abrirme a internet, he hablado sobre lo que me llevó a publicar mis artículos y relatos, y de lo que pretendía conseguir con esta aventura.

Ahora después de 10 años, quizás ha llegado el momento de explicar qué es lo Sociología Divertida ha aportado a mi vida.

En primer lugar, diré que no me ha aportado dinero. No fue nunca mi intención. Decía Oscar Wilde que un sentimental es aquel que le da un valor absurdo a todo y no conoce el precio fijo de nada. Soy un sentimental sin duda, no soy un emprendedor como otros compañeros que montan auténticas empresas de divulgación y, poco a poco, de asesoría y consultoría. No lo critico, me parece bien, incluso en algunos casos me parece imprescindible, pues son herramientas de indudable calidad y merecen una compensación. Pero a mi Dios no me ha llevado por ese camino.

Yo soy un hidalgo castellano, un pequeño quijote, medio loco por la lectura de mis particulares novelas de caballería andante. Incapaz de obtener dinero sin un contrato laboral de por medio. Estoy completamente desfasado en este mundo líquido neoliberal para el que no fui educado. Así que sigo siendo tan rico o tan pobre – depende de con quién me compare – de lo que era cuando comencé.

Lo primero que he conseguido ha sido hacerme con un medio para comunicar mis ideas. Explicar cómo es la sociedad y por qué es así. Cuáles son las estructuras sociales, las instituciones, las estrategias, las relaciones de dominación, la estratificación, la movilidad, la interacción y demás palabras que llevan el apellido “social” detrás.

He intentado impulsar el pensamiento crítico, fomentar el uso de la cabeza antes de formarse una opinión, preguntarse qué es lo que hay detrás de cada suceso. No ser meros repetidores de eslóganes o víctimas de las posverdades. Ten en cuenta amigo lector que la mayoría de las conspiraciones no son conspiranoicas sino que se hacen delante de nuestras narices con un tratado de libre comercio o con la redacción de una ley o con las decisiones de los mercados. No digo yo que no haya un submundo clandestino y maléfico, pero el verdadero daño a la igualdad, a la democracia y a la distribución de la riqueza no se hace con microchís introducidos en una vacuna que te puede salvar la vida sino con documentos públicos.

Evidentemente esta intención mía es como remar a contracorriente pues somos unos pocos aldeanos galos contra una hegemonía cultural, mediática, dogmática y manipuladora como jamás antes ha habido en toda la historia de la humanidad.

Esto que acabo de explicar es consecuencia directa de mi intención de divulgar las ciencias sociales por estos mundos de Dios. Si divulgas la filosofía de la herramienta sociológica arrojas luz a todos estos problemas que nos plantea nuestra sociedad posindustrial.

Otra feliz consecuencia es ayudar con contenidos a profesores y alumnos de ciencias sociales. Me llegan muchas comunicaciones, de Latinoamérica sobre todo, de profesores y alumnos. A los primeros parece que les ayuda mi forma de exponer ciertos conceptos y, a los segundos, parece que esa forma de exponer los conceptos les ayuda a entenderlos. Tengo muchos correos y comentarios que me agradecen la claridad, la sencillez y el humor que uso como herramientas para llegar más fácilmente a la comprensión.

Cada vez que recibo uno de estos mensajes, muchos más de alumnos que de profesores he de admitir, tengo un subidón de muy señor mío, me da un alegrón comprobar que lo escribo es útil, le sirve a la gente. Y esto me da fuerzas para continuar, porque no es fácil mantener el listón a la altura que quieres. Investigar, buscar bibliografía, pensar en el enfoque, diseñar los gráficos y demás tareas conllevan un esfuerzo que requiere tiempo.

Tiempo que es el queda después del tiempo que dedico a mi familia y al trabajo por el que me pagan; ambas actividades tienen precedencia sobre Sociología Divertida. Es por esto, que vengo a tardar un mes – a veces dos – en escribir un artículo. Dos o tres semanas trabajando con las fuentes y una semana para la redacción.

La labor continua de 10 años me ha dado un cierto nombre - o quizás marca -. Sociología Divertida aparece como blog de consulta en múltiples programas de asignaturas en centros universitarios, la mayoría en América Latina pero incluso en alguna universidad española. Más aún, en algunos trabajos o tesis de fin de estudios se citan artículos de Sociología Divertida. También aparece en otros blogs de ciencias sociales como dirección de referencia.

Sociología Divertida también me ha abierto, al menos parcialmente, al mundo académico. Las veces que he colaborado en proyectos académicos me ha resultado una experiencia inolvidable, es normal, soy un profesor frustrado. En este sentido, quiero dar las gracias a mi buen amigo el profesor Jorge Crespo de la Facultad de Sociología, Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.

Por último, Sociología divertida me ha proporcionado un hobby para hacer mi próxima jubilación mucho más llevadera, espero que el esfuerzo que requiere mantenga mi mente joven los próximos 10 o 20 años o lo que quieran los hados y que se mantenga asimismo fuera del alcance del maldito alemán y, si finalmente algo así ocurriera, mi memoria seguirá almacenada en internet y sus futuras sucesoras per secula seculorum amen. Para esto también me sirve Sociología Divertida.

 

Juan CarlosBarajas Martínez

Autor de Sociología Divertida

 

Dedicatoria

A mi mujer y mis hijos. A esos amigos que me acompañan desde que me topé con ellos por el camino de la vida. A esos desconocidos cercanos de los cinco continentes que piensan que Sociología Divertida merece la pena y, ¿por qué no?, a todo aquel que ha entrado en el blog, el microblog o en alguna de las plataformas buscando información o divertimento o cualquiera otra cosa que anduviera buscando, la encontrara o no.

 

Más información sobre Sociología Divertida

Biografía

¿Qué es Sociología Divertida?

¿Por qué hago Sociología Divertida?  

Presentación 2011-2016




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El uso de big data en las campañas electorales

 Resumen

Este apasionante artículo es un viaje alucinante en el que el periodista Diego Barajas nos explica cómo afectan a los procesos electorales las nuevas tecnologías que han dado en llamarse “big data”. Revisaremos las elecciones presidenciales norteamericanas, las elecciones en Trinidad y Tobago que son un ejemplo clarísimo de como se pueden manipular de una manera ingeniosa sin dejar rastro y, por último, el referéndum del Brexit. El cóctel se adereza con jarabe de Facebook, esencia de Cambridge Analytica, unos granos de microtargeting y unos cuantos “dark posts”.

 Summary

In this fascinating article, the journalist Diego Barajas explains how the new technologies that have come to be called "“big data”" affect the electoral process. We will review the U.S. presidential elections, the elections in Trinidad and Tobago that are a clear example of how they can be manipulated in an ingenious way without leaving a trace and, finally, the Brexit referendum. The cocktail is seasoned with Facebook syrup, the essence of Cambridge Analytica, a few grains of microtargeting and a few "dark posts".

Índice

  • ¿Qué es “big data”?
  • Funcionamiento del análisis “big data”
  • Uso del “big data” en las campañas electorales: Trump, Trinidad y Tobago y el referéndum sobre el Brexit
  • Escándalos por el uso de “big data” en las campañas electorales

 ¿Qué es “big data”?

El “big data” es una tecnología revolucionaria que consiste en el análisis de grandes cantidades de datos y se utiliza principalmente en las empresas. Pero algunos partidos políticos han comenzado a utilizarlo en las campañas electorales. Gracias al uso de esta tecnología han llevado la eficiencia de los mensajes a otro nivel nunca visto antes.

Pero antes de comenzar a hablar de su influencia en las campañas electorales es interesante comenzar por explicar en qué consiste este tipo de tecnología. 

Existen diferentes definiciones acerca del “big data”, algunas se centran en el modo de analizar y otras en el volumen de las bases de datos.  

Wayne R. Kubick (1) - jefe de tecnología del Clinical Data Interchange Standards Consortium- define “big data” como bases de datos, que son demasiado grandes y complejas para poder utilizarlas de manera efectiva con los sistemas convencionales. 

Por otro lado, Philip Russom, experto en análisis de datos y “big data” entre otras cosas, explicaba que para considerar “big data” se debe tener en cuenta una sencilla regla de las “tres Vs”, volumen, variedad y velocidad. 

El volumen hace referencia a que la cantidad de datos que se maneja es muy elevada (terabytes o petabytes). Para que nos hagamos una idea un terabyte son más o menos 1000 gigabytes y un petabyte son 1000 terabytes. Dicho de otro modo, en un petabyte entrarían 6.7 millones de discos de música en formato mp3.

La variedad la encontramos en las fuentes de las que provienen los datos. Los datos se recopilan desde distintas fuentes, lo que hace que se puedan comparar los distintos puntos de vista.

En cuanto a la velocidad se refiere a la rapidez con la que se generan los datos. Una de las razones de su extenso volumen se debe a la velocidad con la que crean y se almacenan los datos.

Otros han incluido cinco “Vs” como explica la revista forbes en el artículo ““big data”: qué es y cómo funciona” (2) donde a parte de las tres “Vs” de Philip Russom, añade la “V” de veracidad y de valor. Pero a pesar de las distintas definiciones todas coinciden en un mismo punto clave, el gran volumen de datos con el que se trabaja.

 Funcionamiento del análisis “big data”

Las empresas recogen miles y miles de datos a la hora, lo que supone que trabajan con un gran volumen de datos y hace que organizar, estructurar y analizar la información sea más complicado.

Los datos que se obtienen se dividen en dos tipos, por un lado, los datos estructurados que son los que se encuentran perfectamente definidos, se almacenan en formato de hojas de cálculo, tablas y archivos que tienen un orden claro. Por otro lado, los no estructurados, se caracterizan por no tienen esquemas o modelo predefinidos. Se almacenan en distintos formatos como los pdf, ficheros multimedia o Word, entre otros.

Tenemos dos tipos principales de bases de datos, unas son las estructuradas o SQL y otras son las no estructuradas o no-SQL. Dependiendo del tipo de datos y del volumen con el que se trabaja es más útil usar un tipo de base de dato u otra. En el caso de las bases de datos estructuradas o SQL se trata de una base de datos relacional, esto significa que están compuestas por distintas tablas – también llamadas relaciones - dedicadas a un único tema. Por ejemplo, en una gestión de personal, una tabla dedicada a personas, otra a puestos de trabajo o a departamentos.  A partir de estas tablas se pueden construir interrelaciones entre ellas que permiten localizar cualquier dato y recuperarlo. 

Ejemplo de base de datos SQL (fuente propia)


En el caso de las bases de datos no estructuradas o no-SQL encontramos que los datos no están organizados ni predefinidos, este tipo de bases de datos son más utilizadas cuanto mayor es el volumen porque no se requiere un proceso de adaptación de los datos no estructurados a las tablas.


Fuente: https://www.geeksforgeeks.org/


En otras palabras, la base de datos estructurada vendría a ser una biblioteca enorme, donde se encuentran las distintas secciones como pueden ser, entre otras, ficción, novela romántica o ciencia. Está todo organizado, y para buscar la información tienes que ir sección por sección hasta que lo encuentras. Mientras que en el caso de las no estructuradas sería como un saco enorme mágico en el que están todas las páginas de los libros sueltas, entonces cuando se quiere buscar algo se le dice al saco lo que se quiere, se mete la mano y se saca un saco más pequeño con toda la información dentro. 

Pues el saco más grande que existe es Facebook. Fuente de datos mundial, una mina de oro para cualquier analista de datos. Según publicó la propia empresa, tienen alrededor de dos mil millones de usuarios activos cada mes. Muchos de ellos se conectan a diario y cuentan entre otras cosas su vida, rutinas, lo que les gusta, lo que les preocupa o no les gusta. Un caramelo muy goloso para cualquier empresa.

 Uso del “big data” en las campañas electorales: Trump, Trinidad y Tobago y el referéndum sobre el Brexit

El “big data” no sólo se puede usar para temas comerciales. Obama fue pionero en utilizar la tecnología para propagar su mensaje. En su campaña se centraron en el uso de las redes sociales algo revolucionario por aquel 2008. Fue una forma innovadora para poder llegar a la gente joven. 

Desde entonces hasta hoy en día se ha vivido un cambio radical en el modo de llevar las campañas, en la manera de atraer a los votantes. Cada vez se invierte menos dinero en panfletos y más en la promoción en internet, en emplear nuevas técnicas para el procesamiento y análisis de los datos para tener mayor acceso a los votantes potenciales como puede ser el reciente uso de técnicas relacionadas con el “big data”.

Trump ha seguido los pasos de Obama y es otro ejemplo de campaña que tuvo gran presencia en las redes sociales. Parscale, el director de medios digitales de la campaña de Trump, vio en Facebook una gran oportunidad para la publicidad, llegando a publicar 5,9 millones de anuncios en dicha red social (3). El publicar tan intensamente anuncios frente a los pocos que publicó la oposición (solamente 66.000) hizo que en el terreno de Facebook tuvieran un dominio claro frente a la campaña de Hillary.

Las razones por las que el equipo de Trump decidió emitir tantos anuncios en Facebook se debe a tres motivos principales:

En primer lugar, el algoritmo de Facebook para los anuncios. Facebook, al igual que Google, utiliza el “big data” y cuenta con una serie de algoritmos que nos muestra publicidad acorde a nuestros intereses. Al tener anuncios adaptados a los intereses de cada usuario de una forma más personal el índice de éxito y eficiencia de los anuncios es mayor. 

En segundo término, se puede seleccionar la audiencia. Si se conoce bien el público objetivo se puede seleccionar las características de la audiencia y Facebook se lo mostrará. Características tales como edad, sexo, idiomas o ubicación.

Por último, se puede seguir el rendimiento. Esto supone saber si el mensaje que se está lanzando funciona o no. También permite saber para qué público está funcionando mejor cada mensaje, y poder adaptarlo en caso de que el mensaje no esté funcionando.

A este bombardeo de información se debe sumar los denominados “dark post”. Estas publicaciones consisten en un tipo de “guerra sucia”. Son artículos de blogs, videos o imágenes cuya única función consiste en desprestigiar al otro candidato. 

No obstante, en las elecciones de 2016 el equipo de Trump no utilizó solamente el “big data” con los anuncios de Facebook, también se contrató los servicios de la empresa británica Cambridge Analytica. Empresa especializada en recopilación y análisis de datos para la creación de campañas publicitarias y políticas. Estas empresas utilizan una técnica denominada “microtargeting”, técnica que se emplea en las campañas políticas desde 2004, pero que con la ayuda de las nuevas técnicas de análisis y proceso de datos se han hecho cada vez más eficaces. 

La microfocalización o microtargeting consiste en utilizar enormes cantidades de datos para elaborar perfiles de públicos lo más reducidos posible, realizar predicciones de comportamiento y, por ende, campañas publicitarias y de venta más acertadas (3). Si se utiliza esta técnica para campañas políticas lo que se obtiene son mensajes personalizados en función de los intereses de cada persona, y la manera que tenían de acceder a los intereses de las personas la encontraron a través de Cambridge Analytica.


Fuente: Documental "El Gran Hackeo" de Netflix

Cambridge analytica jugó un papel determinante en las elecciones norteamericanas de 2016, pero no eran sus primeras elecciones siguiendo este método. Como se puede observar en el esquema su modelo de trabajo se basa en tres pilares.

El primero la psicología del comportamiento, necesaria para poder influir las acciones de los individuos, en este caso, votar por el partido que ellos quieran. En segundo lugar, el “big data” para crear perfiles de las personas a través de los datos de las redes sociales y así encontrar lo que buscan, personas indecisas e influenciables. Por último, el “targeted engagement”, consiste en conseguir que el público al que se ha alcanzado se enganche al mensaje y se conviertan en seguidores del mensaje. A través de estas tres armas, se puede conseguir un cambio en el comportamiento. 

Como se ha mencionado anteriormente, Cambridge Analityca ha trabajado en varias campañas electorales por todo el mundo, Alexander Nix expresidente de la compañía definió a la empresa, en una presentación que tenía grabada Brittany Kaiser (4), como una agencia para el cambio en el comportamiento (“behavior change agency”). En esa misma reunión se explica cómo influyeron en las elecciones de Trinidad y Tobago en 2010 utilizando los tres pilares que vemos en el esquema. 

Es un ejemplo claro de cómo a través de las técnicas de manipulación de Cambridge Analytica se pueden ganar unas elecciones. En las elecciones de Trinidad y Tobago, hay dos partidos políticos principales, uno para los indios y otro para los afrocaribeños. La empresa británica trabajó para los indios. Desde Cambridge Analytica lanzaron una campaña denominada “Do so” refiriéndose a no votar, una campaña dirigida a los jóvenes con gran presencia en las redes sociales. Esta campaña era un símbolo contra la política e ir a votar.

Lanzaron esta campaña porque sabían la importancia de los padres en la cultura india. A la hora de votar los jóvenes indios no iban a ir en contra de sus padres, los padres les iban a decir que fueran a votar y ellos lo iban a hacer, ¡mientras que los afrocaribeños no iban a votar siguiendo el lema “Do so!”. El resultado de las votaciones fue victoria para el partido indio en el que jugó un papel clave la abstención de la juventud afrocaribeña.

Cartel campaña "Do SO!" Fuente: eldiario.es

En el caso de la campaña de Trump en 2016, Cambridge Analytica utilizó los datos de millones de usuarios en Facebook tales como “me gusta” en publicaciones, páginas que siguen, interacciones… y así poder crear grupos según la personalidad. Seguían el método conocido como OCEAN (5) en el que se divide la personalidad en cinco grandes rasgos (Openness, Conscientiousness, Extraversion, Agreeableness, Neuroticism).

Una vez conocían el tipo de personalidad de cada usuario se clasificaban, y se atacaba al grupo de los influenciables o persuadibles, especialmente los que se encontraban en los denominados “swing states”. Estos son los estados en los que no hay un candidato claro en las encuestas y suelen ser determinantes en la carrera por la presidencia.

Ejemplo de la publicidad publicada en Facebook. Fuente: nytimes.com

El algoritmo y la base de datos utilizadas conjuntamente son un arma política muy poderosa. Permitió encontrar a los “swing voters” (votantes que pueden cambiar su voto) y crear mensajes más precisos y efectivos. Una vez tenían claro a quién lanzar el mensaje, se lanzaba todo el armamento propagandístico sobre ellos. En otros los carteles de la campaña, “fake news” o artículos de opinión, de tal modo que se acaba creando la imagen del mundo que les interesa. Hacer ver un país en peligro por los inmigrantes y un país que ha dejado de ser grande en el que sólo Trump tiene la solución. También se utilizaron bots en twitter para la propagación de fake news y convertirlas en virales.

Otra campaña famosa por su uso de “big data” es la del brexit. La campaña del brexit es algo compleja, porque encontramos dos grupos a favor de salir de Unión Europea. Por un lado, tenemos “leave.eu” y por otro lado “vote leave” y ambos utilizaron el “big data” para sus campañas. Vote leave contrató a AggregateIQ y leave.eu se sospecha que obtuvo ayuda de Cambridge Analytica.

El procedimiento empleado es prácticamente el mismo que el empleado en las otras campañas, obtención de datos para su posterior análisis y creación de perfiles. Misma estrategia que se utilizó en la campaña de Trump. Se usan las redes sociales para crear una imagen del mundo específica, en este caso crear la imagen de la Unión Europea roba al Reino Unido, mediante bulos y datos engañosos.

A pesar de negar públicamente su participación en el brexit, Se puede ver a Brittany Kaiser (directiva por aquel entonces de Cambridge Analytica) en ruedas de prensa sobre la campaña del brexit. Por otro lado, en la presentación filtrada posteriormente por Brittany Kaiser, que aparece en el documental de Netflix “el gran hackeo” (6), se escucha a Alexander Nix (expresidente de Cambridge Analytica) y a Brittany Kaiser decir que ganaron el referéndum del brexit pero que eso no se puede decir.

 Escándalos por el uso de “big data” en las campañas electorales

El uso de “big data” para la propaganda política es una gran herramienta, pero se toparon con un alto muro que lo impedía, los datos. Para realizar todas estas técnicas se debe tener acceso a una enorme cantidad de datos, pero es muy difícil tener una fuente de obtención de datos. Una de las mayores fuentes de datos del mundo son las redes sociales, en concreto Facebook. Según publicó la compañía estadounidense en junio de 2017, dos mil millones de personas usan Facebook cada mes en todo el mundo. Por ello, era el mejor sitio para obtener los datos.

Aleksandr Kogan desarrolló una aplicación para obtener los datos. Esta aplicación para Facebook se llamaba “this is your digital life” y consistía en un test de personalidad con fines académicos. Al iniciar la aplicación, esta te pedía acceso a tus datos de Facebook y a los de tu lista de amigos. Algo permitido siempre y cuando sea para mejorar la experiencia del usuario y nunca para publicidad o fines comerciales. A los primeros usuarios se les pagó y poco a poco se fue propagando la aplicación. La aplicación podía acceder a las publicaciones, “me gusta” e incluso mensajes privados. Está considerado el mayor robo de datos en la historia de Facebook llegando a obtener datos sobre alrededor de 87 millones de usuarios.

En agosto de 2016 Facebook detectó el robo de datos, y solicitó a Cambridge Analytica que los borrara, pero según se ha demostrado en distintos emails y presentaciones seguían teniendo más de 50 millones de perfiles, principalmente de votantes. Algo tremendamente valioso para una compañía que se encarga de hacer campañas políticas.

Diego Barajas Fernández

Periodista

 

 

Notas:

  1. Kubick, W., 2012. “big data”, Information And Meaning. [ebook] Applied Clinical Trials. Available at: <http://Appliedclinicaltrialsonline.com> [Accessed 7 April 2020].

  2. https://forbes.es/empresas/33690/big-data-funciona/

  3. Rosenberg, M. and Dance, G., 2020. Trump Campaign Floods Web With Ads, Raking In Cash As Democrats Struggle. [online] Nytimes.com. Available at: <https://www.nytimes.com/2019/10/20/us/elections/trump-campaign-ads-democrats.html> [Accessed 6 April 2020].

  4. Netflix, 2020. The Insane Cambridge Analytica Election Interference Revelations In The Great Hack. [online] Youtube. Available at: <https://www.youtube.com/watch?v=omc-5zj70M0> [Accessed 6 April 2020].

  5. Regader, B., 2020. Los 5 Grandes Rasgos De La Personalidad: ¿Cuáles Son?. [online] Psicologiaymente.com. Available at: <https://psicologiaymente.com/personalidad/5-grandes-rasgos-de-personalidad> [Accessed 12 April 2020].

  6. Netflix, 2020. The Insane Cambridge Analytica Election Interference Revelations In The Great Hack. [online] Youtube. Available at: <https://www.youtube.com/watch?v=omc-5zj70M0> [Accessed 6 April 2020].


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El Gran Embrollo de los Cambios de Gobierno


Juan Carlos Barajas Martínez
Instituto Complutense de Ciencias de la Administración




Índice

      1.    Introducción (Jeb Bush no se entera)
2.       El Gobierno de España
3.       Crónica de los cambios de Gobierno
4.       Costes de los cambios de Gobierno
5.       Conclusión

1.       Introducción (Jeb Bush no se entera)

El que fuera gobernador del estado de Florida, hermano e hijo de presidentes de los Estados Unidos, Jeb Bush (1), en una rueda de prensa en Madrid el 17 de febrero de 2003, dijo literalmente en un correcto castellano: “Agradezco públicamente el apoyo y la amistad que está prestando a Estados Unidos, el presidente de la República española”.

Evidentemente, este buen hombre no se estaba refiriendo a Manuel Azaña (2)– último de esta categoría en nuestro país -, sino a José María Aznar (3) que era presidente de España sí, pero del Gobierno, no de la República, pues en estos pagos no es república sino monarquía parlamentaria de lo que disfrutamos.

Pero, aparte de que el señor Bush nos dio de qué reírnos durante una temporada y, aparte del patinazo diplomático y político que se marcó, ¿se equivocó tanto, tanto?

Pues si lo miramos desde cierto punto de vista, el del poder real - no de monarquía sino de realidad-, este desinformado prócer del petróleo y del soleado estado norteamericano, no andaba tan lejos como pareciera ante tamaña confusión.

La figura del jefe del Estado, es decir, del rey, según nuestra Constitución, es decorativa, para sacar a pasear, vestirlo de gala – para eso más nos vale que sea alto y bien parecido -, lanzar discursos a diestro y siniestro - entre ellos el de la nochebuena que siempre tenemos puesto como ruido de fondo durante la cena navideña -, y mandarlo a repúblicas que no tienen el privilegio de ver a un rey en su salsa.

Tanto vale para las grandes ceremonias de Estado como para las visitas a fábricas o para dar la Copa del Rey – por desgracia – casi siempre al FC Barcelona. Está educado desde la cuna para poder conversar, en los corrillos de los saraos que se forman a su alrededor, sobre cualquier asunto y para hacer preguntas interesantes al más introvertido de los interlocutores.

Es el capitán general de los tres ejércitos, pero los que realmente mandan son el ministro de defensa y el jefe del estado mayor.

También lo tenemos para que esté ahí, fuera de la lucha partidaria, como un referente independiente, pero, con el paso de los años, le tenemos cada vez más contaminado por la polución política.

Por último, le tenemos para firmar, el Rey lo firma todo, leyes, nombramientos, disposiciones. Se dice que el rey sanciona, claro, no va a firmar simplemente, eso lo hacemos el resto de los mortales. Firma, pero no decide. No decide nada. En definitiva, reina pero no gobierna
.
Entonces, ¿quién ejerce el poder en España?, pues ya hemos llegado donde quería: el presidente del Gobierno.

Al presidente no se le elige directamente, en las elecciones generales se elige al parlamento, las Cortes Generales. Y es la cámara baja, el Congreso de los Diputados, la que elige al jefe del ejecutivo y se lo propone al rey que, sin que le quede otro remedio, firma su nombramiento.

La preeminencia del presidente es indiscutible. No es un primer ministro, esto sería ser un ministro con más capacidad de decisión, no es un “primus inter pares”. Tiene la responsabilidad política del poder ejecutivo ante el parlamento.

Entonces, ¿es intocable durante los cuatro años de legislatura? Pues casi, el Congreso controla su acción de gobierno y puede destituirlo mediante una moción de censura constructiva, es decir, no basta con reprobar y destituir al presidente, sino que también hay que elegir un nuevo candidato. Esto no es nada fácil y, aunque se han debatido varias mociones de censura desde la aprobación de la Constitución de 1978 (4), sólo ha triunfado una el pasado año.

Para terminar con las atribuciones, el presidente propone al rey la disolución de las Cortes y la consiguiente convocatoria de elecciones generales que pone fin a una legislatura.

Nombra a los miembros del Gobierno – bueno sí, propone y el rey firma -. Decide su composición y funciones, es decir, qué ministerios forman parte del Gobierno, qué tareas tienen encomendadas. Coordina todas sus acciones y preside los consejos de ministros.

Así que, el presidente del Gobierno de España dirige la política del Estado con un margen de discrecionalidad muy importante. Y eso es precisamente lo que da su coloración especial a cada mandato presidencial. De hecho, los politólogos llaman a este estilo de democracia parlamentaria, “gobierno de canciller”, en referencia a la figura del canciller alemán que sería el ejemplo clásico de esta forma de gobierno, o bien, “presidencialismo parlamentario”.

Este gobierno de canciller se ha repetido con frecuencia en las constituciones europeas que se han redactado con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, con el fin de evitar regímenes parlamentarios poco estables, favoreciendo una figura fuerte: un jefe de gobierno barnizado con una pátina de presidencialismo.

2.       El Gobierno de España

El Gobierno está formado por un conjunto de ministros, cuyo número y funciones varía de legislatura en legislatura según la voluntad del presidente, es más dentro de una misma legislatura, éste puede forzar una crisis de gobierno y cambiar no sólo a los ministros sino el número, estructura y funciones de los mismos.

Según el criterio del presidente, puede haber uno o más vicepresidentes, y éstos pueden ser, o sólo vicepresidentes o ser a la vez ministros de un ramo y vicepresidentes al mismo tiempo. Vamos, una especie de superministro. El calificado como vicepresidente primero, es el que sustituye al presidente en ciertas ocasiones tasadas como puede ser la ausencia del jefe del ejecutivo.

Como ya se ha indicado, los ministros son nombrados y separados de sus cargos por el rey, a propuesta del presidente. La función del ministro tiene una curiosa dualidad, por un lado, son responsables de una determinada área de la política del Gobierno y, por otro lado, son responsables de la gestión de la organización administrativa que da soporte a un ministerio. Es este un tema de estudio recurrente en las ciencias de la administración.

El peso de un ministro en el seno del Gobierno, según Andrés de Blas (5), responde a varias circunstancias. En primer lugar, a la mayor o menor proximidad al presidente, ha habido incluso personalidades, que no pertenecían al partido gobernante, que han tenido mucha influencia por su relación con el jefe del Gobierno.

En segundo término, el peso político de la cartera, todo sabemos que hay ministerios que, por su presupuesto, su función o su relevancia social tienen mayor proyección que otros. Es curioso el caso del ministro de Asuntos Exteriores que, sin estar dotado de un gran presupuesto, tiene mucha visibilidad y muy a menudo forma parte del núcleo duro del Gobierno.

Y, por último, la relevancia dentro del partido. Hay que contentar a las distintas familias del partido y equilibrar su presencia en la formación del Gobierno. No en balde se dice que los adversarios políticos están en otros partidos, pero los verdaderos enemigos están en el seno de tu propio partido.

El mantenimiento de la posición de un ministro dependerá de estas variables que están sujetas, como todo, a cambios en el tiempo. Se puede apreciar fácilmente cómo varía el peso político de esta gente, sólo hay que estar atento a los periódicos o ver los telediarios.

3.       Crónica de los cambios Gobierno

Como hemos visto la formación de un gobierno depende de la voluntad del presidente. Con cada formación, la división de los ministerios se debe a dos causas principales. Por un lado, responde a una determinada concepción de las materias que son objeto de atención pública y a la respuesta política coyuntural a los problemas del momento, es decir, el presidente quiere enfatizar a qué políticas quiere darle más importancia para resolver los problemas que más preocupan al electorado. Y esto lo hace creando ministerios específicos o cambiando la denominación de alguno de los que ya existe.

Es evidente que aquí interviene la ideología del partido gobernante, si es progresista, primarán las denominaciones de carácter social, por ejemplo, los ministerios de “Asuntos Sociales” o “de Igualdad”; si es conservador primarán las denominaciones economicistas o tradicionales, como la recuperación de la decimonónica palabra “Fomento” para las “Obras Públicas”.

El segundo motor en la elección de un nuevo gobierno es el necesario equilibrio entre las familias dentro del partido gobernante. Cierto es que el hecho de gobernar es un anestésico muy eficaz para las luchas internas, pero no es menos cierto que para que la droga funcione tiene que repartirse el poder. Sospecho que a veces se crea un nuevo ministerio para darle un puesto a alguien que representa una determinada “sensibilidad” dentro del partido. Y de equilibrio dentro de una coalición de gobierno no entro, porque en España todavía no ha habido gobiernos de coalición, no forma parte de nuestra cultura política, aunque los últimos resultados electorales indican que vamos a tener que aprender que no se hunde el mundo por formar una coalición.

En los cambios de gobierno no sólo cambian los ministros, también cambian los ministerios. En general, hay dos tipos de cambios, los cambios en la denominación del departamento, que es una modificación sencilla y fácil de gestionar. Y los cambios en la estructura y organización que son mucho más complejos, costosos y traen de cabeza a muchos funcionarios.

Cronograma de los cambios de gobierno desde la restauración de la democracia. Fuente: Wikipedia


Entre los primeros, es decir, los cambios de nombre, un ejemplo puede ser el “Ministerio de Asuntos Exteriores” que con el presidente Rodríguez Zapatero (6) pasó a ser “de Asuntos Exteriores y Cooperación” en la VIII Legislatura, y así se mantuvo hasta la XII Legislatura en la que Pedro Sánchez (7) lo reconvirtió en “Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación”. Yo intuyo que la Unión Europea y la cooperación internacional son asuntos exteriores con lo que tanta información resultaría ociosa, pero bueno, yo sólo soy un pobrecito hablador.

En cuanto a los segundos, los cambios organizativos pueden adquirir diversas formas, algunos ministerios simplemente desaparecen, se volatilizan, por ejemplo, “Transporte, Turismo y Comunicaciones”, a mitad de la IV Legislatura. O la ciencia, que desapareció durante todo el mandato de Mariano Rajoy (8) – se conoce que el buen señor es de letras – para reaparecer con Pedro Sánchez.

En segundo lugar, ministerios que se disgregan, por ejemplo, a mitad de la XII Legislatura después de la moción de censura a Mariano Rajoy, el Ministerio de “Educación, Cultura y Deporte” ha tenido trillizos: “Educación y Formación Profesional”, “Cultura y Deporte” y “Ciencia, Innovación y Universidades”.

En tercer lugar, ministerios que se agrupan, sin ir más lejos, “Industria, Turismo y Comercio” en la VIII Legislatura, “Economía”, “Hacienda” y “Administraciones Públicas” que se han juntado y dividido hasta el paroxismo, en la I, II, VII, X, XII Legislaturas.

Y, por último, todo este movimiento ha traído de la mano, un incesante intercambio de Secretarías de Estado – el siguiente escalón en el gobierno de la nación – entre Ministerios.

El único ministerio que no ha sufrido ningún cambio en 41 años es el de “Defensa”. “Interior” y “Justicia”, anduvieron juntos en el “Ministerio de Justicia e Interior” durante parte de la V legislatura con Felipe González (9) de presidente, fue un ministerio hecho a la medida de Juan Alberto Belloch (10), el resto del tiempo han permanecido sin cambios. Exteriores, tampoco ha sufrido mucho, sólo le han ido ampliando el nombre.  En general, hay departamentos – que asumen los problemas clásicos de Estado – que tienden a variar menos que aquellos creados para asuntos que dependen más del momento político.

4.       Costes de los cambios

¿Cuánto cuestan estos continuos cambios de gobierno? Buena pregunta, no lo sé. Y no he encontrado quién lo sepa, no he encontrado ningún artículo, tesis, o estudio que hable de ello. Por lo tanto, querido lector, si tienes información al respecto no dudes en comunicármelo al correo electrónico de este blog.

Sí que me he topado con información sobre los costes relacionados con las pensiones que reciben los ministros y secretarios de estado salientes, según el artículo del periódico ABC de Madrid (11) del día 3 de junio de 2017, escrito por Laura L. Caro, intitulado: “El precio de cambiar de Gobierno”, los costes de la cesantía del Gobierno de Mariano Rajoy ascenderían a casi 6 millones de euros, sólo en sueldos, durante los dos años siguientes al cese.

También puedes encontrar información sobre los costes relacionados con los cambios en los nombres de los ministerios y de las unidades que dependen de ellos, es decir, todo lo que tienen que ver con sus carteles, señalización, sellos, membretes en los folios, carpetas.

Por ejemplo, según el mismo periódico, el ABC, de 5 de noviembre de 2016, en un artículo firmado por Nieves Mira, cuando Mariano Rajoy formó a su Gabinete tras las elecciones de 2011 redujo el número de carteras e introdujo cambios hasta en siete ministerios. Variaciones que supusieron 103.426 euros de las arcas públicas.

En este aspecto, por cierto, deberían incluir los gastos en tecnologías de la información. Me estoy refiriendo a los cambios en los programas, como por ejemplo, los nombres y cargos de las nuevas autoridades, los flujos de trabajo, firmas electrónicas, entre otros, para adaptarlos a la nueva estructura de los departamentos. Me acuerdo de que cuando yo era responsable de los portales web de Asuntos Exteriores, desarrollamos un programa que permitía el cambio de los nombres de los altos cargos del departamento a lo largo y ancho de toda la base de datos que soportaba la web, lo malo era que, si cambiaban la estructura de secretarías de estado y de direcciones generales el programa no valía.

En cuanto a los costes organizativos, de los que no he encontrado información alguna, entiendo que se podría calcular de manera aproximada, examinando las partidas presupuestarias y sumándolas y restándolas según los ministerios se agrupen, se disgreguen, desaparezcan o se creen, sin olvidar comparar el año que se nombró el nuevo Gobierno con el año siguiente. Lo dejo como ejercicio al lector como decían mis libros de matemáticas cuando estudiaba en la Facultad de Informática.

De todas formas, los cambios en la Administración General del Estado (12) derivados de los cambios en el Gobierno de la Nación son de tanta importancia, tan complejos y afectan a tantos escalones de gobierno que me parece muy difícil evaluar sus costes solamente con un estudio de los presupuestos.

Intentaré explicarme con ejemplos. En 2011, cuando el Sr. Rajoy accedió al Gobierno, quitó de en medio al “Ministerio de Ciencia e Innovación” y al de “Administraciones Públicas”, separó “Economía y Hacienda”, creando los ministerios de “Economía y Competitividad”, “Hacienda y Administraciones Públicas”. Esto supuso un auténtico baile de secretarías de Estado, direcciones generales, subdirecciones generales, organismos autónomos y empresas públicas, con cambios de funciones y mudanzas de edificios incluidos.

Fijémonos en el negocio que mejor conozco. “Economía” se quedó sin unidad de informática, se lo llevó todo “Hacienda” que también se llevó la parte de “Administraciones Públicas”. Para solucionarlo se asignó a “Economía” a la Subdirección General de Informática del desaparecido “Ciencia e Innovación”.

El problema fue que la unidad era muy pequeña para un ministerio muy grande, hicieron lo que pudieron. Muchos proyectos en marcha se abandonaron, otros se modificaron, se cambió de sede, se tuvo que desplegar una nueva arquitectura de red, de servidores y de comunicaciones.

Otro ejemplo. Rajoy unió “Educación”, “Cultura” y “Deporte”. Esto provocó la necesidad de unificar las unidades informáticas respectivas, hubo que compatibilizar durante los años siguientes, programas, servidores y redes que no eran compatibles. Una vez se consiguió la fusión, el cambio de Gobierno que produjo la moción de censura del presidente Sánchez volvió a separarlos. Con lo que hubo que separar de nuevo, fue un “¿hasta dónde llego yo? ¿con qué te quedas tú?

Éstos son dos ejemplos que dan una imagen de la complicación inherente a los cambios ministeriales. Pero como se puede imaginar el lector, la cosa no se agota aquí, son muchas las unidades que sufrieron esta sucesión de nuevos gobiernos.

Sin ampliar el ámbito de estos dos ejemplos, podemos hacernos muchas preguntas, entre ellas: ¿Cuántos problemas quedaron sin solución? ¿Cuántos proyectos previstos no se abordaron? ¿cuántos se retrasaron? ¿quién mide el sobreesfuerzo de los empleados públicos afectados? ¿Cómo afectó a los ciudadanos? ¿Cómo se miden los costes de todo esto?

5.       Conclusión

No pretendo quitar a los presidentes del Gobierno ningún margen a su libertad de elección y a sus atribuciones constitucionales, pero si les rogaría moderación en los cambios que, como hemos visto, crean confusión y problemas y no parecen, algunos de ellos, muy justificados.

Por otra parte, no estaría de más fijar, al menos en parte, la distribución de competencias gubernamentales en la Ley del Gobierno que, sin mermar gravemente la libertad de acción del presidente, encuentre un equilibrio con la necesaria estabilidad de la Administración Pública.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo, informático, funcionario












Notas:
1.      John Ellis Jeb Bush (Midland, 11 de febrero de 1953) es un político y empresario estadounidense. Fue gobernador de Florida desde 1999 hasta el año 2007.
2.    Manuel Azaña Díaz (Alcalá de Henares, 10 de enero de 1880-Montauban, 3 de noviembre de 1940) fue un político, escritor y periodista español presidente del Consejo de Ministros (1931-1933) y presidente de la Segunda República (1936-1939). Destaca su labor en torno a las reformas que implementó durante su gobierno, el llamado bienio social-azañista, y por su papel como jefe del bando republicano durante la guerra civil española.
3.    José María Alfredo Aznar López (Madrid, 25 de febrero de 1953) es un político español, cuarto presidente del Gobierno de España desde la reinstauración de la democracia en la VI y la VII legislaturas de España, desde 1996 a 2004. Es miembro del Partido Popular, del que fue presidente entre 1990 y 2004.
4.    La Constitución española de 1978 es la norma suprema del ordenamiento jurídico español, a la que están sujetos todos los poderes públicos y ciudadanos de España3​ desde su entrada en vigor el 29 de diciembre de 1978 es la norma suprema del ordenamiento jurídico español, a la que están sujetos todos los poderes públicos y ciudadanos de España3​ desde su entrada en vigor el 29 de diciembre de 1978
5.      Andrés de Blas Guerrero (n. San Sebastián; 1947) es un politólogo y catedrático español.
6.  José Luis Rodríguez Zapatero (Valladolid, 4 de agosto de 1960) es un político socialista y consejero de Estado español. Miembro del Partido Socialista Obrero Español, ha sido el quinto presidente del Gobierno desde la transición democrática, tras su victoria en las elecciones generales de 2004, y de nuevo en la IX legislatura, tras revalidar su cargo en los comicios de 2008.
7.  Pedro Sánchez Pérez-Castejón (Madrid, 29 de febrero de 1972) es un político y economista español. Desde el 2 de junio de 2018, es el séptimo presidente del Gobierno de España de la etapa democrática, entendiendo por tal la que se inaugura tras la aprobación de la Constitución de 1978 y también es secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde 2017, tras ser reelegido para el cargo que ya desempeñó entre 2014 y 2016.
8.  Mariano Rajoy Brey (Santiago de Compostela, 27 de marzo de 1955) es un registrador de la propiedad y político español. Fue el sexto presidente del Gobierno de España del periodo democrático desde 2011 hasta 2018, durante la X y la XII legislaturas,nota 1​ y presidente del Gobierno en funciones durante la breve XI legislatura.
9.    Felipe González Márquez (Sevilla, 5 de marzo de 1942) es un abogado, profesor universitario y político español. Fue secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde 1974 hasta 1997 y tercer presidente del Gobierno de España desde la reinstauración de la democracia, entre 1982 y 1996.
10.   Juan Alberto Belloch Julbe (Mora de Rubielos, Teruel, 3 de febrero de 1950) es un juez y político español. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial (1990-1993), Ministro de Justicia e Interior con Felipe González (1993-1996), alcalde de Zaragoza (2003-2015), Senador y Diputado. Actualmente ejerce como magistrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza
11. ABC es un diario español. ​Fundado en 1903, ha venido editándose desde entonces. Entre sus señas de identidad destaca el formato: se edita con grapa y su formato folio, arrevistado; también la presencia de un artículo de opinión de la tercera página, denominado genéricamente «La Tercera». ABC cuenta con once ediciones en España, entre las que destacan especialmente (por antigüedad y presencia) las de Madrid y Sevilla
12.  La Administración General del Estado (AGE) es una de las Administraciones Públicas de España, caracterizada por su competencia sobre todo el territorio nacional, en contraposición a las Administraciones autonómicas y locales. Según recoge la ley 40/2015 de Régimen Jurídico del Sector Público en su artículo 55, está integrada por:
·         La Organización Central, que se divide en Órganos Superiores (Ministros y Secretarios de Estado) y Órganos Directivos (Subsecretarios y Secretarios Generales; Secretarios Generales Técnicos y Directores Generales; y Subdirectores Generales.
·         La Organización Territorial (Delegaciones del Gobierno en las Comunidades Autónomas, los Subdelegados del Gobierno en las Provincias, que tendrán nivel de Subdirector general.
·         La Administración del Estado en el Exterior (embajadas y consulados).

Bibliografía:

Diario ABC
El precio de cambiar el Gobierno
https://www.abc.es/espana/abci-precio-cambiar-gobierno-201601312026_noticia.html
 
Diario ABC
Cuánto cuesta cambiar de nombre los ministerios

                                              
Sistema político español
Coordinadora: Paloma Román,
El gobierno
Autora: Blanca Olías de Lima
Universidad Complutense de Madrid
Mac Graw Hill
Madrid 1999

Fundamentos de Ciencia Política
Coordinador: Manuel Pastor, 
El Gobierno
Autor: Andrés de Blas
McGraw-Hill
Madrid 1999

Cambios en la estructura de los Ministerios: Real Decreto 355/2018, de 6 de junio, por el que se reestructuran los departamentos ministeriales.
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