Un modelo multinivel de sociedad

 

Resumen

Este trabajo representa un ejercicio intelectual personal que pretende arrojar luz al espacio poco transitado que va desde la microsociología a la macrosociología.

Para ello se han tomado conceptos definidos en teorías sociológicas integradoras previas. Asimismo, se han usado técnicas que pertenecen al mundo de las ingenierías y tecnologías de la información y de las comunicaciones. El método usado ha consistido en realizar un análisis de problema, un refinamiento gradual del mismo que ha permitido examinar distintos niveles de estudio por separado y una labor de síntesis que ha permitido construir, a partir de las partes, un modelo completo.

 

Abstract

This work represents a personal intellectual exercise that aims to shed light on the little-traveled space that goes from microsociology to macrosociology.

To this end, concepts defined in previous integrative sociological theories have been used. Likewise, techniques belonging to the world of engineering and information and communication technologies have been used. The method used has consisted of an analysis of the problem, a gradual refinement of the problem that has made it possible to examine different levels of study separately, and a work of synthesis that has made it possible to construct, from the parts, a complete model.

 

Índice

Introducción

El problema macro-micro en sociología

Modelos multinivel

Modelo multinivel de sociedad

Elementos del modelo

Interrelaciones sociales

Interrelaciones de nivel 1

Interrelaciones de nivel 2

Interrelaciones de nivel 3

Interrelaciones de nivel 4

Interrelaciones de nivel 5

Interrelaciones de nivel 6

Modelo completo

  

Introducción

Desde que empecé a estudiar sociología, más concretamente desde que tuve un cierto conocimiento de los fundamentos de la sociología y de la historia de la teoría sociológica, he estado interesado en el problema de la transición entre las teorías sociológicas que se ocupaban de explicar la sociedad en su totalidad y las que ponían el foco en las interacciones sociales entre individuos. Allí ha quedado un espacio, no diré que vacío, pero que ha sido poco explorado por los autores. De hecho, hablamos de macrosociología y microsociología como dos entidades de estudio separadas.

Por otra parte, no puedo evitar ser quién soy. Antes de estudiar sociología estudié informática cuando era jovencito y las ingenierías, que tienen que ver con las tecnologías de la información y de las comunicaciones, debieron afrontar y dar soluciones a problemas que debían ser resueltos tanto a nivel microscópico como macroscópico, pero con la necesidad de cubrir todos los niveles intermedios. Los ingenieros no podían ignorar lo que había en medio si querían que todo el sistema completo funcionara.

Así que llevo tiempo pensando en aplicar técnicas que se usan en ingeniería a un modelo que permita describir la transición entre los distintos niveles que se pueden establecer en una sociedad genérica.

Es inevitable que el modelo resultante tenga un olor y un sabor de corte funcionalista o recuerde a la Teoría de Sistemas, esto puede echar para atrás a algún colega, pero en mi caso, quizá por esta deformación profesional que tengo, siempre me ha parecido que el enfoque funcionalista es una explicación muy coherente de la estructura social, aunque patine cuando intenta explicar el cambio social y tenga una cierta tendencia a justificar el estatus quo. Yo intentaré huir de esto, lo prometo.

No sé si el modelo que presento aportará algo a las ciencias sociales o tan solo será un mero ejercicio teórico que no conduzca a nada. Lo que si te puedo asegurar, querido lector, es que me lo he pasado muy bien diseñándolo.

El problema macro-micro

Caben pocas dudas de que en la teoría sociológica existe un gran salto entre el estudio de la sociedad de un modo completo y el análisis de las relaciones sociales entre individuos, es decir, hay un espacio entre la macrosociología y la micrososciología que tiene poco desarrollo teórico.

En general, la sociología se ha ocupado más del nivel macrosociológico. No obstante, no sería justo decir que los padres de la sociología y los desarrollos teóricos posteriores no se ocuparan del papel del individuo en la sociedad. Marx (1) estudió los efectos de la sociedad capitalista en los trabajadores individuales, Weber (2) se preocupó por las constricciones de la burocracia sobre los ciudadanos y Durkheim (3) describió los efectos de los hechos sociales en los individuos y su influencia en su conducta. Ahora bien, estas preocupaciones no eran, ni mucho menos, una parte esencial de sus teorías.

En las décadas siguientes a estos autores podemos hablar de olvido del espacio sociológico intermedio, Ritzer (4) habla de extremismos macro-micro. Por un lado, tenemos a movimientos tan importantes como el funcionalismo y la teoría del conflicto preocupados tan solo por el conjunto de la sociedad y el interaccionismo simbólico y las escuelas que surgieron a partir del mismo, por otro lado, a las que podemos identificar claramente en el ámbito microsociológico.

A finales del siglo XX se produjo un esfuerzo integrador entre las teorías micro y las macro y sus correspondientes niveles análisis social. Ahora bien, es tanta la influencia del extremismo macro-micro, que casi todos los esfuerzos de integración, o bien han partido de una teoría macro para llegar a una teoría micro, o viceversa. Esto ha representado para Ritzer un corsé que ha limitado los esfuerzos de integración.

Según Ritzer, las teorías integradoras siguen dos vías, por un lado, los que vinculan una teoría macro con una micro para así cubrir todos los niveles de análisis y aquellos que desarrollan una teoría específica. No voy a entrar en hacer un resumen de todas estas teorías, sería excesivamente prolijo pero el lector puede consultar los libros de la bibliografía.

Me parece interesante, para los fines de este artículo ,echar una ojeada a las teorías del segundo grupo, las que tratan de desarrollar algo específico para el problema macro-micro, concretamente las que presentan el propio Ritzer, Alexander (5) y un conjunto de teorías que se agrupan en la llamada “teoría del interactor” formulada por Berger (6), Eyre(7) y Zelditch(8), entre otros autores.

La teoría de Ritzer plantea un modelo con dos ejes cartesianos. En el eje horizontal representa un continuo que va de lo objetivo a lo subjetivo y en el eje vertical el continuo macroscópico-microscópico.

Esta estructura proporciona a Ritzer cuatro niveles de análisis social. El nivel macro-objetivo, situado en el primer cuadrante, en el que coloca estructuras e instituciones como la sociedad, el derecho, la burocracia, la arquitectura, la tecnología y el lenguaje. El Segundo cuadrante contiene el nivel macro-subjetivo, en el que sitúa a la cultura o a la ética. El tercer cuadrante es el micro-objetivo en el que coloca las pautas de conducta, la acción y la interacción. Y, por último, el nivel micro-subjetivo, en el cuarto cuadrante, en el que Ritzer pone las diversas facetas de la construcción social de la realidad.


Figura 1: Modelo de Ritzer

La sociología multidimensional de Alexander establece dos ejes de coordenadas, dos dimensiones del análisis social: el problema del orden y el problema de acción.

En el extremo macroscópico el orden se crea externamente y es colectivo, en el extremo microscópico el orden se manifiesta mediante funciones que son internalizadas por el individuo, nacen de una negociación individual.

Mientras el problema de orden sigue un continuo colectivo-individual, el problema de la acción se representa mediante un un eje materialista-idealista.

En el extremo materialista, la acción es instrumental, racional y condicional. En el extremo idealista la acción es normativa y emocional.

Si lo vemos todo en conjunto, la norma, es acción idealista y normativa. La acción voluntaria es individual e instrumental. La acción racional es individual e instrumental y las estructuras materiales son colectivas e instrumentales.

Figura 2: Sociología multidimensional de Alexander (Fuente:Ritzer)


Por último, la teoría del interactor, se centra en los actores y sus interrelaciones. Los actores pueden ser individuales pero también colectivos como organizaciones o, por qué no, el Estado.

La teoría del interactor es lo suficientemente abstracta y general, tiene una concepción muy general del actor, como para situarlo en cualquier nivel del continuo macro-micro.

Modelos multinivel

Podríamos definir un modelo como una forma de representación a escala reducida de una realidad mayor. El modelo puede ser matemático, es decir, mediante ecuaciones que describen un comportamiento o puede ser un modelo esquemático, es decir, mediante la reducción del fenómeno real a unas cuantas ideas representativas que nos dan una explicación sin tener que reproducir toda la complejidad de lo real. En todo caso, un modelo es una simplificación de la realidad en aras de una mayor comprensión de esa realidad.

Por otro lado, hay una técnica de resolución de problemas muy potente que vamos a combinar con la modelización. Se denomina descomposición de un problema, descomposición en subproblemas o, según el gran científico de la computación Nicklaus Wirth (9), refinamiento gradual.

Supongamos que tengo un gran problema que resolver en el mundo real, llamémosle P. Si P es un problema complejo, muy difícil se me tiene que dar para no poder descomponerlo en problemas más pequeños. Por ejemplo, puedo descomponer la tarea de ir al trabajo desde mi casa en: ir en coche hasta la estación del tren, ir en tren hasta la estación de Atocha, ir desde la estación de Atocha al trabajo andando. La suma de estas tres subtareas me da la tarea completa de ir al trabajo. Dicho de un modo más matemático puedo descomponer P en sus partes más pequeñas p1, p2 y p3. Si generalizamos

Esto tiene la increíble ventaja de que cada pi es mucho más fácil de resolver que P. Incluso puedo seguir refinando y coger un pi  cualquiera y, si tiene complejidad suficiente, seguir descomponiéndolo. Por ejemplo, la tarea de ir en coche a la estación de tren puedo descomponerla en abrir la puerta del garaje, sacar el coche, cerrar la puerta del garaje, conducir hasta el estacionamiento de la estación, estacionar el coche e ir al andén.

El truco está en seguir refinando hasta que las tareas resultantes sean de resolución inmediata o casi, de manera que convertimos un problema difícil de resolver en problemas fáciles que resueltos conjuntamente solucionan el problema grande.

Una vez descompuesto el problema puedo hacer que la misma entidad lo resuelva secuencialmente. Este es el caso del ejemplo de ir al trabajo, en el que a mi toca ir resolviendo sucesivamente los pi hasta que llego al trabajo, o se pueden dividir las tareas entre entidades distintas como ocurre en el caso de una carrera de relevos. El uso de una técnica o de la otra dependerá del tipo de problema.

Combinando la modelización con el refinamiento gradual, los ingenieros han dado solución a un motón de problemas. Por ejemplo, el primer tipo (el secuencial) se corresponde con un programa de ordenador escrito en un lenguaje procedural (10), el segundo (el de la carrera de relevos) se corresponde con un modelo de máquina multinivel.

Un ejemplo de máquina multinivel es el ordenador. Desde los primeros tiempos de la informática se ha planteado el problema de la interfaz (11) entre el hombre y la máquina. La persona piensa y habla en un lenguaje natural como el español y las computadoras hablan en binario ( si pasa la corriente es un “1”, si no pasa corriente es un “0”).

Es como si quisiera hablar con un chino, no puedo hablar directamente con él porque no sé chino, pero conozco a uno que habla inglés y chino, con lo que estoy más cerca y, casualmente, me acompaña mi hijo que habla perfectamente inglés ya que yo soy un desastre para los idiomas. Pues ya lo tengo solucionado, yo le digo algo a mi hijo, mi hijo se lo traduce al siguiente en inglés y, éste, se lo traduce al chino. Tenemos aquí una máquina multinivel de cuatro niveles: el chino, el que habla inglés, mi hijo y yo.

La siguiente figura ilustra el funcionamiento del ordenador como máquina multinivel:

Figura 3: Máquina multinivel (ordenador)


La persona plasma sus instrucciones en un lenguaje de programación que está orientado a las personas, normalmente son comandos en inglés y expresiones matemáticas. Este programa se traduce cinco veces por distintos actores hasta llegar al nivel de la máquina real con sus “0” y sus “1”. Así un problema complicado, se divide en problemas más pequeños que resuelven entidades diferentes en niveles distintos, es como el problema de hablar con un chino en chino si no sabes chino, se subdivide en problemas más pequeños resueltos por personas distintas.

Ahora supongamos que tengo muchos ordenadores que quiero conectar entre sí a través de una red como internet. Esto requiere de un modelo más complejo pues no sólo tengo niveles distintos, sino que los tengo distribuidos a lo largo de la red.

Para representar este modelo solo me hacen falta dos elementos de la red, pues las comunicaciones se realizan siempre entre pares, es decir, puedo generalizar todas las conversaciones en la red al caso de comunicación entre dos, aunque en la realidad se tenga que pasar por muchos nodos intermedios, pero como se trata de un modelo, reduzco la realidad para aumentar la comprensión.

Así que, para reducir la complejidad del diseño, la mayoría de las redes están organizadas como una pila de capas o niveles (entre los telecos se prefiere la palabra “capa” a “nivel”) cada una construida a partir de la que está debajo de ella. La capa n de una máquina entra en conversación con la capa n de otra máquina. Las reglas y convenciones utilizadas en esta conversación se llaman protocolos, al ser en el nivel n, se trata de un protocolo de capa n. Básicamente, un protocolo es un acuerdo entre las partes en conexión sobre cómo llevar la comunicación. No es casualidad que se llamen protocolos, al fin y al cabo, cada vez que dos personas hablan, establecen también un protocolo en el que intervienen un idioma, una cultura, unas reglas de urbanidad, en definitiva, todo un enjambre de pautas sociales convencionales, los sociólogos solemos llamarlo interacción social.

En la figura, se ilustra una red de cinco niveles. Las entidades que abarcan las capas correspondientes en diferentes máquinas se llaman “iguales” o “peers”, pueden ser procesos, dispositivos o incluso seres humanos. Dicho de otra manera, los iguales son los que se comunican a través del protocolo.

Figura 4: Modelo de red de comunicaciones de 5 niveles (Fuente:Tanembaum)


Según este modelo teórico, la Organización Internacional de Normalización (ISO), ha creado un modelo de referencia para todas las redes de comunicaciones denominado: modelo de interconexión de sistemas abiertos (OSI).

Figura 5: Modelo OSI de la ISO (Fuente:Tanembaum)

Espero que se comprenda bien la similitud entre las dos últimas figuras.

Modelo multinivel de sociedad 

Bien, pues ya estamos donde quería llegar, ya tengo todos los elementos que voy a tomar prestados de la ingeniería y de la sociología para construir mi modelo.

Por lo que hemos visto en las teorías sociológicas de integración macro-micro se repite en todas el concepto de continuo o continuum, es decir, que el estudio de una sociedad desde el individuo hasta la colectividad necesita de la idea de un sustrato continuo sobre el que trabajar. Y, de hecho, tanto la teoría de Ritzer como la sociología dimensional de Alexander se plasman gráficamente sobre un eje de coordenadas.

Por otra parte, la teoría del interactor de Berger y compañía, sitúa a los actores y sus interrelaciones dentro del continuo. Y otro autor, Wiley (12), establece una serie de niveles de análisis en el eje microsocial-macrosocial en lo tocante a la interacción social y la estructura social.

Así que de la sociología tomaré las ideas de la existencia de un continuo macro-micro, que los actores (que pueden ser individuos, agrupaciones de individuos y organizaciones) interactúan a lo largo de ese continuo y que el resultado de esas pautas sociales que configuran la estructura social podemos clasificarla por niveles.

Respecto de la ingeniería, voy a partir del modelo OSI para construir un modelo social multinivel que vaya desde el ámbito de lo individual hasta el ámbito de una sociedad en su conjunto.

Tomo prestadas también ideas como red, entidad de nivel n, protocolo de comunicación, comunicación entre entidades de distinto nivel y entre entidades del mismo nivel. Todas estas características están presentes en cualquier sociedad, aunque los sociólogos las llamemos de otro modo distinto al que se emplea en la jerga de los telecos.

El método que he seguido para desarrollar el modelo ha sido el siguiente. He hecho un primer análisis del problema macro-micro, he establecido los niveles de análisis, he analizado cada uno de los niveles por separado colocando en el foco al actor del nivel correspondiente y estudiando todas las relaciones que tiene con los actores del resto de los niveles. Una vez he completado el análisis de 6 los niveles de estudio, he vuelto a construir el modelo completo; es decir la metodología es: análisis por refinamiento gradual y síntesis.

Elementos del modelo

Un actor es una entidad que participa en su entorno social y reacciona a los estímulos que vienen de ese entorno. Considero que los actores son los individuos, los grupos sociales, las redes sociales, las organizaciones, las clases sociales y las sociedades.

Un grupo social podría definirse como un conjunto de personas en el que cada una de las cuales cuenta con una identidad reconocida por el resto y mantiene una relación o vínculo estrecho entre sí. Todos los seres humanos formamos parte de diferentes grupos de muy distinta naturaleza, características y extensión o tamaño. Incluso podemos tener una visión de la estructura de una sociedad en base a los grupos que la conforman, de manera que ésta está formada por una tupida red de grupos sociales en la que los individuos se encuentran implicados en diferente grado. Una familia, un grupo de trabajo, el grupo de amigos íntimos, son ejemplos de grupos sociales.

Formalmente una red social es un entramado de vínculos sociales que une, temporal o superficialmente, a distintas personas entre sí. No implica relaciones estrechas o permanentes entre las personas. Las redes son más porosas o difusas que los grupos pues sus límites no están bien definidos y tampoco se reclama a sus miembros que cultiven un sentimiento de lealtad o pertenencia. Mientras el grupo suele estar orientado hacia adentro, una red social sirve para conectarse hacia el exterior. Los compañeros de universidad, de profesión, los coleccionistas, los clubes sociales son ejemplos de redes.

Una organización es también un entramado de vínculos sociales, pero en vez de ser una unión temporal o superficial, tiene vocación de permanencia y se crea de exprofeso con el fin de lograr unos objetivos. Las personas trabajan para la organización, las interacciones internas y las actividades están reguladas según un plan (en muchos casos es una norma legal) preestablecido y consciente. Los organismos públicos, las empresas, las fundaciones, las organizaciones no gubernamentales son ejemplos de organizaciones.

La clase social es la forma de estratificación que toman las sociedades industriales en las que se agrupan las personas de posiciones económicas semejantes. Es más una estructura social que un actor social, pero me he decidido a introducirlo en el modelo porque los comportamientos de clase son muy importantes en las sociedades complejas modernas y el seguimiento de estas conductas por parte de las personas que pertenecen a una clase se cuela, se mete sin ser invitado, en las interrelaciones entre las entidades sociales.

El término sociedad se refiere a todas las formas de comunicación mutua e intersubjetiva entre las personas. Estas redes intersubjetivas pueden existir en una multiplicidad de niveles dentro de las regiones, naciones y a través de las fronteras. Existen a través de un continuo de relaciones desde lo informal hasta lo formal, lo voluntario a lo obligatorio, desde las instituciones sociales más básicas y espontáneas a las más formales como la administración pública y la diplomacia. Y, por supuesto, incluyen también los actores que hemos ido describiendo en párrafos anteriores.

Las sociedades contienen una complejidad enorme que es difícil de reducir, para los fines de este modelo vamos a establecer seis niveles de estudio, coincidente con los actores que hemos definido.

Interrelaciones sociales

Este es otro concepto que tiene que ser necesariamente amplio. En las interrelaciones sociales metemos todas formas de relación entre actores sociales: la interacción social, las pautas culturales, las instituciones sociales, las pautas burocráticas, los roles sociales y demás estructuras sociales. Estas pautas regulan las relaciones y los comportamientos de los actores.

En nuestro modelo, de manera general, vamos a llamar pautas sociales a las interrelaciones entre actores de diferente nivel y protocolos sociales a las interrelaciones sociales entre actores del mismo nivel.

Interrelaciones de nivel 1

En el primer nivel, el nivel individual, un individuo se comporta internamente según su sistema de creencias y conforme los estímulos externos que percibe, en este sentido, si hacemos caso a los interaccionistas simbólicos, esto sería la acción social. La acción social implica a un solo individuo, en ella la persona actúa teniendo en mente a los otros, al emprender la acción el actor trata de medir su influencia sobre el resto de las personas implicadas.

Ahora bien, se interrelaciona con otros mediante la interacción social en la que las personas intercambian símbolos y significados, los procesan en su mente y dan una respuesta en función de la interpretación que hacen de esos símbolos y significados. Estos patrones varían según el grado de proximidad y conocimiento que hay entre los individuos, en el caso de que sean completos desconocidos la interacción es débil y se basa en formas de cortesía y distancia.

El individuo se relaciona con los grupos sociales a los que pertenece mediante formas de interacción social con un grado alto de sentido de pertenencia, afinidad y alto grado de conocimiento mutuo.

Cualquier persona ajena al grupo se relaciona con sus miembros por medio de la interacción social.

La interrelación entre las personas dentro de las redes sociales es también la interacción social pero, en este caso, las formas no son las que se usan entre desconocidos pero tampoco son muy próximas, hay conocimiento mutuo pero existe también una cierta distancia que es variable a lo largo de la red.

Dentro de una organización pueden existir grupos y redes sociales, pero la forma de relación por excelencia (lo que denomino pautas organización-individuo) es de carácter formal, regulado y burocrático.

La interrelación entre un individuo y la sociedad a la que pertenece, las pautas sociedad-individuo, relacionan a la persona con la colectividad a la que pertenece, son pautas culturales, informales y formales o burocráticas.

En el siguiente gráfico se muestran las relaciones entre todos los niveles de estudio poniendo como centro al individuo.

Figura 6: Nivel 1, actor individual (Fuente: el autor)


Interrelaciones de nivel 2

Si nos centramos en el grupo social, en el nivel 2, el endogrupo se regula según pautas internas de organización y comportamiento y que, en parte, lo definen como grupo por diferenciación con respecto al exogrupo.

Un grupo se relaciona con otro grupo social mediante pautas sociales de grupo a grupo que he denominado protocolo de grupo social.

Las interrelaciones entre redes sociales y grupos suelen venir marcadas porque el grupo es interior a la red. Dentro de las redes sociales hay grupos que tienen sus propias relaciones internas y que pueden tomar una actitud común con respecto a otros miembros de la red. Un ejemplo podría ser que, dentro de una red social profesional, grupo de profesionales con mayores lazos vitales se comporte como un grupo social.

Lo mismo pasa entre organizaciones y grupos, solo que de manera más formal, el caso más habitual es el grupo de trabajo, en cuyo seno se pueden crear lazos muy fuertes, pero está claro que el grupo es interior a la organización. A estas interrelaciones las he denominado pautas organización-grupo, pueden ser informales pero lo normal es cierto nivel de burocratización.

La clase social influye mucho en la constitución y organización interna de los grupos, es más, es muy frecuente que los miembros del grupo sean de la misma clase y se comporten según las pautas de la clase a la que pertenecen. Si el grupo es interclasista, las pautas de clase también estarán presentes y serán fuentes de conflicto interno.

En el caso de las interrelaciones entre un grupo y la sociedad suelen ser formales, culturales y burocráticas. Pensemos en el caso paradigmático de una familia como grupo social y en sus relaciones con respecto a la sociedad. Son las pautas sociedad-grupo.

En el gráfico siguiente se describen todas las interrelaciones descritas en los párrafos anteriores:

                                                                     

Figura 7: Nivel 2, grupo social (Fuente: el autor)


Interrelaciones de nivel 3

Si situamos a la red social en el centro y estudiamos sus relaciones con otras entidades nos damos cuenta de que los individuos se relacionan con otros individuos dentro la red mediante la interacción social constreñida por las reglas internas de la red, convenios no escritos que dicen a los miembros de la red cuál debe ser su comportamiento.

Dentro del nivel de redes sociales, todas las formas de comunicación formarían en protocolo red-red. Por ejemplo, un símil que me es mi próximo, una asociación profesional de funcionarios administrativos tiene una serie de protocolos de interrelación con una asociación profesional de funcionarios informáticos ambas internamente se comportan como redes sociales profesionales por los vínculos e intereses comunes entre sus miembros, pero les falta cohesión y objetivos más firmes para llegar a ser organizaciones formales. Se relacionan entre sí como redes para establecer puentes de conocimiento mutuo y colaboración pues comparten el sustrato común de la administración del Estado.

Las redes sociales pueden ser internas o externas a la organización con la que se relacionan. Un ejemplo de red social incluida dentro de una organización serían las constelaciones informales que, según Mintzberg, se forman en las organizaciones formales y constituyen flujos de información paralelos a los métodos de comunicación oficiales y, a veces, resultan más eficaces. Las pautas organización-red pueden ser informales o burocráticas.

Las interrelaciones entre la sociedad y las redes sociales son tenues en la mayoría de los casos. Sólo si los miembros de la red tienen influencia social grande se puede notar esta interrelación en las estructuras y dinámica de la sociedad. Estoy pensando en una red de políticos o de grandes empresarios y financieros.

Figura 8: Nivel 3, red social (Fuente: el autor)


Interrelaciones de nivel 4

En este caso nos toca poner en el foco a la organización. Las pautas que relacionan a una organización con individuos, grupos sociales y redes sociales internas a ella, ya las hemos visto.

Las organizaciones se relacionan entre sí mediante protocolos que incluyen normas de tipo legal, intercambios comerciales, servicios, relaciones de pertenencia y propiedad, entre otras.

Con las clases sociales las relaciones son menos formales. Hay organizaciones de clase, por ejemplo, los sindicatos o lobbies profesionales pero la mayoría de las organizaciones tienen objetivos interclasistas, en lo que si difieren es en la forma de dirigirse a los diferentes estamentos. Una marca comercial, por ejemplo, puede buscar vender de manera interclasista para lograr el máximo beneficio posible pero su oferta de productos es muy probable que esté orientada por criterios de clase.

Las organizaciones tienen que adaptarse a la sociedad a la que pertenecen. Deben estar en consonancia con el sistema legal, administrativo vigente en la sociedad anfitriona. En el caso de multinacionales los patrones de la sociedad en que realizan su actividad tienen influencia en su organización interna y en su imagen externa, independientemente de que tengan una imagen y estructura corporativas internacionales que no varía. 

Figura 9: Nivel 4, Organización (Fuente: el autor)

Interrelaciones de nivel 5

Las pautas sociales entre la clase social y los individuos, el grupo social las redes sociales y las organizaciones han sido descritas anteriormente. La clase social influye en todas las relaciones regulando cultural y normativamente la conducta de los actores. Por ejemplo, el origen de clase mediatiza la pertenencia a un grupo, a una red social y puede situar la posición de la persona en una organización

En el ámbito macroscópico, las clases sociales se relacionan entre sí y con la sociedad anfitriona de formas menos evidentes, en forma de estrategias a largo plazo, de manera cultural e ideológica, usando organizaciones de clase, dominando (o influyendo al menos) sobre sistemas sociales como el económico, el político o el jurídico. Marx identificaba estas relaciones como una lucha entre estamentos que se había producido a lo largo de toda la historia, Weber opinaba que no siempre había sido una lucha descarnada, sino que también se habían producido formas de colaboración.

A todas estas relaciones las he denominado relaciones de clase, cuando las pautas sociales se desarrollan entre clases, y pautas sociedad-clase, para identificar el comportamiento social de las clases dentro de la sociedad, por ejemplo, las clases altas puede comportarse como élites extractivas en una sociedad y mostrarse más colaborativas en otras.

Figura 10: Nivel 5, clase social (Fuente: el autor)


Interrelaciones de nivel 6

Al llegar al nivel 6, ya hemos estudiado todas las relaciones entre una sociedad y el conjunto de actores internos a la misma.

Nos queda por ver como se relacionan las sociedades entre sí. Para ello debemos tener en cuenta que la idea de sociedad también tiene niveles. Cuando estudiamos sociedades ponemos el foco en distintos ámbitos, podemos hablar de sociedad catalana, sociedad española y sociedad europea. Podemos examinar como se relacionan este tipo de sociedades que de alguna manera se engloban mutuamente, o bien, podemos relacionar sociedades similares como la española y la francesa, o bien, podemos hacer generalizaciones como “las sociedades occidentales”, “las sociedades católicas” o “las sociedades indígenas”. Por eso son buenas las abstracciones y, gracias a esta herramienta, calificar a esta amalgama de posibilidades como “sociedad” y sus interrelaciones “protocolos entre sociedades”.

Dentro de las interrelaciones o protocolos entre sociedades podríamos colocar fenómenos como la aculturación, la difusión cultural, los estados-nación, el turismo, el comercio, la diplomacia y muchos más.

Figura 11: Nivel 6, sociedad (Fuente: el autor)

Modelo completo

Hasta el momento, hemos estudiado nivel a nivel, poniendo el foco en la entidad del nivel que se estudia y examinando todas las relaciones que tiene con las entidades de otros niveles. Ahora nos toca componer un modelo completo.

El modelo se constituye comparando dos entidades del mismo nivel, dos individuos, dos grupos, dos redes sociales, etc. Se colocan también los protocolos (interrelación en el mismo nivel) y las pautas (interrelaciones entre dos niveles). Las entidades y las interrelaciones son abstractas, cabe cualquier entidad de ese nivel dentro de la cajita de la entidad, dentro de la caja de organización cabe cualquier organización social y dentro de la interrelación cualquier tipo de interrelación, por ejemplo, burocrática o cultural o normativa.  Se representan de esta manera todos los niveles de análisis.

La principal diferencia estructural entre el modelo que se propone y el modelo OSI en el que está basado, está en el ejercicio de abstracción que se realiza. En el caso de las capas del modelo OSI describen un nodo de comunicaciones, por tanto, son como muñecas rusas, cada nivel engloba a los niveles inferiores por eso precisamente las llaman capas.

En el caso del modelo multinivel de sociedad, la relación entre una entidad de un nivel inferior con respecto a la del nivel superior puede ser de pertenencia por supuesto, o bien, completamente ajena; evidentemente, aunque son interrelaciones sociales del mismo nivel, éstas son distintas en un caso o el otro. Por poner un ejemplo, una persona se puede relacionar con el grupo desde dentro, pero también desde fuera de un grupo al que no pertenece. Es el caso de una persona que es amiga de otra, la relación de esa persona con su familia es necesariamente diferente de la que tiene su amigo, uno forma parte de la familia y el otro no, pero ambas relaciones son interacciones sociales.

Al compactar todos los modelos parciales que hemos visto hasta ahora en uno solo, se produce inevitablemente un cruce continuo de interrelaciones, para evitarlo he inventado el bus de interrelaciones. Me he basado en los buses de la electrónica digital, que son elementos del circuito que sirven para conectar componentes sin tener que cruzar cables, son una especie de autopista en las placas de circuitos.  El bus de interrelaciones funciona del mismo modo, dentro de él están definidas todas las interrelaciones entre entidades separadas en más de un nivel.

En el diagrama del modelo completo están representados todos los objetos que hemos visto en cada nivel de análisis por lo tanto no requiere de nuevas explicaciones.

En la figura siguiente está representado el modelo completo de sociedad:

 

Figura 12: Modelo completo (Fuente: el autor)

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Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo e Informático

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Dedicatoria

A la socióloga Rosana Claver y al filósofo Joaquín Herrero por leer y comentar el borrador de este artículo. Han sido mis faros pues en este artículo he navegado por mares poco transitados.

Notas

  1. Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra  en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital.
  2. Maximilian Carl Emil Weber (Erfurt, 21 de abril de 1864-Múnich, 14 de junio de 1920) fue un filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido antipositivista.
  3. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “Decuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog
  4. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  5. Jeffrey C. Alexander es un destacado pensador y profesor norteamericano que ha contribuido notablemente en la sociología contemporánea; particularmente en la sociología cultural.1​ También es considerado como una referencia necesaria del "neofuncionalismo" en sociología.
  6. Peter Ludwig Berger (Viena, Austria; 17 de marzo de 1929-Brookline, Massachusetts; 27 de junio de 2017)1​ fue un teólogo luterano y sociólogo vienés. Fue director e investigador senior del Instituto de Cultura, Religión y Asuntos Mundiales de la Universidad de Boston. Fue conocido, sobre todo, por su obra La construcción social de la realidad: un tratado en la sociología del conocimiento (1966), que escribió junto con Thomas Luckmann.
  7. Dana P. Eyre, es doctor en sociología por la universidad de Stanford
  8. Morris Zelditch (29 de febrero de 1928 - 8 de diciembre de 2017) fue un sociólogo estadounidense. Fue profesor emérito de sociología en la Universidad de Stanford, donde había sido miembro de la facultad desde 1961. Era conocido por su trabajo sobre los efectos de las características de estatus incrustadas en la estratificación de la sociedad en general, la legitimidad de las estructuras de autoridad y generalizabilidad de los resultados de los experimentos sociológicos.
  9. Niklaus Wirth (Winterthur Suiza, 15 de febrero de 1934), científico de la computación. Conocido, sobre todo, por ser el creador de varios lenguajes de programación como Algol, Pascal y Modula.
  10. Un lenguaje procedural es un lenguaje de programación en el cual se especifica de forma explícita la secuencia de pasos para llegar a un resultado.
  11. Una interfaz, es cualquier cosa que actúa como intermediario entre dos cosas que no son compatibles entre sí
  12. David S. Wiley (nacido en 1935) es profesor de sociología en la Universidad Estatal de Michigan (MSU).

 

Bibliografía

Mintzberg, Henry.: La Estructuración de las Organizaciones. Ariel Economía. 6ª Reimpresión. Barcelona 1999

Ritzer, George: Teoría Sociológica Moderna, Mac Graw-Hill, Madrid 2003

Ritzer, George; Hall, Peter M y otros.: Symbolic Interaction, Encyclopedia of Sociology, Blackwell, Londres 2010

Tanenbaum, Andrew S.: Redes de Computadores. Pearson Educación, 4ª edición, México 2003

Tezanos, José Félix.: La explicación Sociológica. Una Introducción a la Sociología. 2ª Edición. Madrid 1998

Wirth, Nicklaus.: Estructuras de Datos + Algoritmos = Programas. Ediciones del Castillo. Madrid

Garvía, Roberto.: Conceptos Fundamentales de Sociología. Alianza Editorial. Madrid 2003


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Epílogo


 

Este es el epílogo del artículo: El complicado perdón entre las naciones

Intento hacer mis artículos lo más intemporales que puedo, para que su vida útil sea lo más larga posible, pero a veces, no me dejan los acontecimientos.

Nada más terminar mi artículo anterior dedicado a la incontinencia verbal de personajes del otro lado del océano, se le ha sumado la perorata castiza de este lado del charco, lo que en vez de distender ha añadido leña al fuego, que pone de nuevo palos en las ruedas de las relaciones entre naciones que tienen mucho en común y que deberían dispensarse más cariño mutuo y menos enfrentamientos baldíos.

Con esto quiero decir que en España también se dicen tonterías que rebajan a sus voceros a la misma estulta categoría que aquellos prohombres iberoamericanos que solicitan perdones y desacreditan a la historia de la que son sus hijos.

Burlarse de la condición hispánica de los apellidos del presidente mexicano es, aparte de cuestión de mala educación, atacar a la propia raíz de lo que se supone querer defender. Muy mal Sr. Aznar.

Corregir y enmendar al Papa por pedir perdón en nombre de la Iglesia es algo que a mí, muy dado al agnosticismo, no se me ocurriría, por una mera cuestión de respeto por la opinión ajena. Pero, ¿no era el Papa infalible es cuestiones de fe Sra. Ayuso? El neoliberalismo, incluso el carpetovetónico que es más castizo y casposo, no respeta a nadie. 

En cualquier caso, creo que Francisco es muy dueño de sus perdones y que, el hecho de opinar que no está justificada la petición de perdón por situaciones de las que no eres responsable, no te cualifica para criticar e intentar coartar la libertad del que opina lo contrario.

En fin, todo muy lamentable, ya se podía utilizar toda esta energía disipada en tontadas en cosas de mayor provecho como intentar mejorar este mundo nuestro que lleva un camino muy torcido, como el del chiste del portaaviones norteamericano que iba directo al faro de la costa gallega y ordenaba a los fareros que cambiaran de rumbo. Yo ya sé cómo habrían de sentirse esos fareros de ser la historieta cierta,

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

El complicado perdón entre las naciones


 

Cuando en España se dice “meterse en un jardín”, se hace referencia al hecho de que te has buscado complicaciones sin un motivo que lo justifique, de manera alegre, desinteresada o inconsciente. Lo digo porque tengo muchos seguidores en Latinoamérica y es posible que el objeto de este escrito pueda levantar alguna que otra ampolla, es posible entonces que me esté metiendo en un jardín, pero creo que es bueno debatir civilizadamente y explicar la postura mayoritaria en este lado del Atlántico sobre el asunto controvertido de si España ha de pedir perdón a los países que una vez fueron parte de los territorios de la monarquía hispánica.

Hace bien poco, durante su toma de posesión y delante del rey de España, el presidente de Perú – Pedro Castillo – cargó contra la monarquía hispánica por el período colonial, culpándole de los males estructurales de su país. Hace unos tres años, poco después de su estreno como presidente de México, Antonio Manuel López Obrador – AMLO para los amigos -, exigió en una carta que España pidiera perdón a los indígenas mexicanos por las fechorías cometidas durante el virreinato.

Ambas cuestiones están relacionadas, el argumento es que el virreinato fue una institución opresora y España o su rey deben pedir perdón por ello, o en versiones más extremas e interesadas, que se devuelva el oro sustraído; digo extrema porque a ver quién le echa un galgo a un oro que se perdió hace tanto y que nosotros ni queremos ni podemos pagar.

Es este un tema recurrente entre parte de Iberoamérica y España, sobre todo en algunos países con fuerte presencia indígena, la cuestión surge una y otra vez. Los latinos exigen y los españoles pasan. Yo mismo, cuando he viajado por esos pagos, he recibido alguna que otra andanada sobre mi posible relación con los desmanes de antaño.

El que el virreinato fue opresor es una cuestión en la que no voy a entrar, tengo mis dudas de que los virreyes de América fueran más opresores que sus homólogos de España, pero como los colonialismos son malos por definición admitiremos que fue una institución opresora sin discutir, aunque – para no quedarme nada en el tintero - no parece que el colonialismo español fuera de los peores.

Me voy a fijar en la cuestión del perdón. El acto de perdonar tiene dos fases: la petición del perdón y la acción de perdonar. En la primera parte, alguien que ha perjudicado solicita al ofendido que suprima, o al menos remita, la deuda, ofensa, falta, delito u otra cosa dolosa. Y he aquí el problema, esta solicitud es libre e individual, la petición de perdón de una nación a otra por fechorías del pasado es difícil de materializar, pues hay que convertir una acción individual en colectiva.

Perdonar también es libre e individual, cada uno – según le viene en gana – puede reducir o borrar la culpa del ofensor. Que yo sepa, solo Dios quita culpas por obligación, siempre que se siga el procedimiento adecuado, que para eso Él es muy Suyo.

No creo siquiera que el rey de España tenga en sus manos la representatividad para pedir perdón, entre otras cosas porque nadie le ha elegido ni para eso, ni para ninguna otra cuestión, heredó el negocio de su padre. Pasados los tiempos en los que la soberanía era otorgada directamente por Dios, la única razón de la existencia de la monarquía es la tradición, sacralizada por una parte importante de la población española que constituye su base social.

Es más, dudo mucho que, cuando algún canciller alemán o primer ministro belga han perdido perdón a otros pueblos por terribles fechorías en tiempos históricos mucho más recientes, tuvieran la representatividad de sus ciudadanos. Estos hechos son gestos políticos, más o menos moralizantes, pero sin contenido real.

Pero si no veo muy claro cómo alguien puede tener la representatividad de pedir perdón por una nación, tampoco creo que nadie esté en condiciones de perdonar por todo un pueblo. ¿Quién admitiría las disculpas del rey? ¿López Obrador? ¿algún líder indígena?  ¿realmente las instituciones de las repúblicas iberoamericanas permiten un nivel tal de organización y autonomía a las poblaciones originarias?

Tengo que decir que a mí no me importa pedir perdón, si causo algún mal – usualmente por descuido o ignorancia – no tengo inconveniente en excusarme, pues yo he sido el responsable del perjuicio. Si piso a alguien en el metro pido perdón al instante, otra cosa, es que pida perdón al nieto de la persona a la que mi abuelo pisó en el metro en 1942, no me siento concernido por esta acción pasada, porque entonces tendría que admitir que la culpa se difunde por vía genética y que los pecados de los padres pasan a los hijos. Algo con lo que estoy en completo desacuerdo.

De todas las formas, supongamos que se pudiera pedir perdón de manera colectiva, y que algún representante de un pueblo pudiera pedir perdón a otro. Supongamos, que ya es mucho suponer, que ese representante fuera yo por voluntad divina o por el azar. ¿Pediría yo perdón en nombre de España?, pues no.

Esto no es una salida de tono de un nacionalista hiperventilado, es fruto de haberme hecho esta pregunta y de haberme contestado con una serie de argumentos que estoy dispuesto a compartir.

El primero es el argumento histórico. Y es que no se puede juzgar un período de tiempo pasado con la mentalidad actual. Es algo que a menudo dicen los historiadores, he oído incluso a alguno del prestigioso Colegio de México decirlo. En tiempos de la conquista, apenas saliendo de la Edad Media, no se había producido la ilustración, ni la revolución francesa, ni la declaración de los derechos del hombre, ni se había constituido el Tribunal de la Haya, ni existía el concepto de genocidio ni muchos otros hechos históricos que han configurado nuestra ideología actual. Quiere decirse que no había las cortapisas ideológicas actuales para evitar animaladas. En este caso no es que la ignorancia de la ley no impida su cumplimiento, es que no existía tal ley.

En consonancia con el párrafo anterior está el argumento recurrente. Si el argumento histórico no fuera válido, España – la del siglo XXI – podría pedirles cuentas a Italia, Túnez o el Líbano – todas también del siglo XXI – por los crímenes y saqueos cometidos por los romanos, cartagineses y fenicios, antes de que el buen Jesucristo naciera y pusiera el año cero en el calendario. Podríamos acabar exigiendo perdones los unos a los otros sin fin; en Europa tras siglos de guerras, tendríamos un lío importante, a lo peor volvíamos a tiempos más oscuros.

Mi tercer argumento es jurídico. Ni España existía como Estado en los siglos XV y XVI, ni México, ni Perú, ni siquiera existían los pueblos indígenas tal y como son ahora, los indígenas de entonces no son los pueblos originarios de ahora como los italianos no son romanos, han pasado 500 años. Si no existían como Estado, no se les puede pedir responsabilidades desde un punto de vista jurídico.

El siguiente argumento es el genético. Los actuales habitantes de estas repúblicas, mestizos o criollos, son descendientes de aquellos españoles que fueron a la conquista de nuevas tierras. Los españoles actuales, descienden de los españoles de entonces que se quedaron en la península Ibérica. Si fuera cierto que la culpa se hereda entre generaciones, algo que me parece absurdo, mayor responsabilidad deberían tener los latinoamericanos actuales.

Por último, está el argumento pragmático. Algunos historiadores cuentan que, con la independencia, la población indígena empeoró sus condiciones de vida, en algunas repúblicas hubo una gran represión. En cualquier caso, desde este lado del océano no se advierte, según la información que nos alcanza, una mejora en las condiciones sociales de estos pueblos. Han pasado 200 años y ya han tenido suficiente tiempo para solucionar los males estructurales que según el Sr. Castillo les dejó el virreinato. A lo mejor, mirando al pasado (y mira que me gusta la historia) hacia sociedades que ya no existen o pidiendo disculpas a la antigua potencia colonial o con gestos inútiles que no conducen a nada salvo a distraer la atención, no se solucionan los problemas estructurales. A lo mejor hay que pensar entre todos en cómo afrontar el futuro desde la igualdad y la cooperación entre los pueblos.

No obstante lo dicho en todo este artículo, si un amigo mexicano (que los tengo) me dijera que necesitaba que le pidiera perdón a él por las consecuencias de la conquista (cosa que no veo a ninguno de ellos haciendo), yo se lo pediría sin pensar en quién tiene la culpa, porque sería mi responsabilidad que se sintiera bien y porque soy dueño de pedir perdón por mí mismo y no por los demás. Sin embargo, no espero ni necesito que ningún amigo francés (que también los tengo) se disculpe conmigo, ni siquiera a Macron (este no es amigo mío) porque mira que fueron cabrones los franceses durante la guerra de la Independencia hace 200 años.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

Este artículo tiene su epílogo en: Epílogo

10 años de Sociología Divertida


 

Hace 10 años, el 18 de julio de 2011, publiqué mi primera entrada en el blog. Al releerlo siento que es de un primitivismo inocente, muy naif, si este último término puede aplicarse a un texto.

Desde entonces he recorrido un largo camino hasta los 190 artículos que llevo publicados y los más de tres millones de visitas recibidas.

En aniversarios anteriores y en la página de presentación del blog he contado mis dificultades en dar el paso de abrirme a internet, he hablado sobre lo que me llevó a publicar mis artículos y relatos, y de lo que pretendía conseguir con esta aventura.

Ahora después de 10 años, quizás ha llegado el momento de explicar qué es lo Sociología Divertida ha aportado a mi vida.

En primer lugar, diré que no me ha aportado dinero. No fue nunca mi intención. Decía Oscar Wilde que un sentimental es aquel que le da un valor absurdo a todo y no conoce el precio fijo de nada. Soy un sentimental sin duda, no soy un emprendedor como otros compañeros que montan auténticas empresas de divulgación y, poco a poco, de asesoría y consultoría. No lo critico, me parece bien, incluso en algunos casos me parece imprescindible, pues son herramientas de indudable calidad y merecen una compensación. Pero a mi Dios no me ha llevado por ese camino.

Yo soy un hidalgo castellano, un pequeño quijote, medio loco por la lectura de mis particulares novelas de caballería andante. Incapaz de obtener dinero sin un contrato laboral de por medio. Estoy completamente desfasado en este mundo líquido neoliberal para el que no fui educado. Así que sigo siendo tan rico o tan pobre – depende de con quién me compare – de lo que era cuando comencé.

Lo primero que he conseguido ha sido hacerme con un medio para comunicar mis ideas. Explicar cómo es la sociedad y por qué es así. Cuáles son las estructuras sociales, las instituciones, las estrategias, las relaciones de dominación, la estratificación, la movilidad, la interacción y demás palabras que llevan el apellido “social” detrás.

He intentado impulsar el pensamiento crítico, fomentar el uso de la cabeza antes de formarse una opinión, preguntarse qué es lo que hay detrás de cada suceso. No ser meros repetidores de eslóganes o víctimas de las posverdades. Ten en cuenta amigo lector que la mayoría de las conspiraciones no son conspiranoicas sino que se hacen delante de nuestras narices con un tratado de libre comercio o con la redacción de una ley o con las decisiones de los mercados. No digo yo que no haya un submundo clandestino y maléfico, pero el verdadero daño a la igualdad, a la democracia y a la distribución de la riqueza no se hace con microchís introducidos en una vacuna que te puede salvar la vida sino con documentos públicos.

Evidentemente esta intención mía es como remar a contracorriente pues somos unos pocos aldeanos galos contra una hegemonía cultural, mediática, dogmática y manipuladora como jamás antes ha habido en toda la historia de la humanidad.

Esto que acabo de explicar es consecuencia directa de mi intención de divulgar las ciencias sociales por estos mundos de Dios. Si divulgas la filosofía de la herramienta sociológica arrojas luz a todos estos problemas que nos plantea nuestra sociedad posindustrial.

Otra feliz consecuencia es ayudar con contenidos a profesores y alumnos de ciencias sociales. Me llegan muchas comunicaciones, de Latinoamérica sobre todo, de profesores y alumnos. A los primeros parece que les ayuda mi forma de exponer ciertos conceptos y, a los segundos, parece que esa forma de exponer los conceptos les ayuda a entenderlos. Tengo muchos correos y comentarios que me agradecen la claridad, la sencillez y el humor que uso como herramientas para llegar más fácilmente a la comprensión.

Cada vez que recibo uno de estos mensajes, muchos más de alumnos que de profesores he de admitir, tengo un subidón de muy señor mío, me da un alegrón comprobar que lo escribo es útil, le sirve a la gente. Y esto me da fuerzas para continuar, porque no es fácil mantener el listón a la altura que quieres. Investigar, buscar bibliografía, pensar en el enfoque, diseñar los gráficos y demás tareas conllevan un esfuerzo que requiere tiempo.

Tiempo que es el queda después del tiempo que dedico a mi familia y al trabajo por el que me pagan; ambas actividades tienen precedencia sobre Sociología Divertida. Es por esto, que vengo a tardar un mes – a veces dos – en escribir un artículo. Dos o tres semanas trabajando con las fuentes y una semana para la redacción.

La labor continua de 10 años me ha dado un cierto nombre - o quizás marca -. Sociología Divertida aparece como blog de consulta en múltiples programas de asignaturas en centros universitarios, la mayoría en América Latina pero incluso en alguna universidad española. Más aún, en algunos trabajos o tesis de fin de estudios se citan artículos de Sociología Divertida. También aparece en otros blogs de ciencias sociales como dirección de referencia.

Sociología Divertida también me ha abierto, al menos parcialmente, al mundo académico. Las veces que he colaborado en proyectos académicos me ha resultado una experiencia inolvidable, es normal, soy un profesor frustrado. En este sentido, quiero dar las gracias a mi buen amigo el profesor Jorge Crespo de la Facultad de Sociología, Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.

Por último, Sociología divertida me ha proporcionado un hobby para hacer mi próxima jubilación mucho más llevadera, espero que el esfuerzo que requiere mantenga mi mente joven los próximos 10 o 20 años o lo que quieran los hados y que se mantenga asimismo fuera del alcance del maldito alemán y, si finalmente algo así ocurriera, mi memoria seguirá almacenada en internet y sus futuras sucesoras per secula seculorum amen. Para esto también me sirve Sociología Divertida.

 

Juan CarlosBarajas Martínez

Autor de Sociología Divertida

 

Dedicatoria

A mi mujer y mis hijos. A esos amigos que me acompañan desde que me topé con ellos por el camino de la vida. A esos desconocidos cercanos de los cinco continentes que piensan que Sociología Divertida merece la pena y, ¿por qué no?, a todo aquel que ha entrado en el blog, el microblog o en alguna de las plataformas buscando información o divertimento o cualquiera otra cosa que anduviera buscando, la encontrara o no.

 

Más información sobre Sociología Divertida

Biografía

¿Qué es Sociología Divertida?

¿Por qué hago Sociología Divertida?  

Presentación 2011-2016




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El interaccionismo simbólico II: después de Mead


 


Resumen

En este segundo artículo sobre la escuela del interaccionismo simbólico se examinan los trabajos teóricos posteriores a la obra del máximo representante del movimiento, G.H. Mead, así como las propuestas metodológicas en el ámbito de la investigación social interaccionista. Por último, se estudian las críticas que diversos autores han hecho a la teoría y la praxis interaccionista.

abstract

This second article on the school of symbolic interactionism examines the theoretical works subsequent to the work of the movement's main representative, G.H. Mead, as well as the methodological proposals in the field of interactionist social research. Finally, the criticisms that various authors have made of interactionist theory and praxis are studied.

Índice

Teoría: Principios básicos

 En el artículo, “Interaccionismo simbólico I: George Herbert Mead”, de este mismo blog, se describen las ideas de este autor que dieron origen a esta escuela de pensamiento sociológico. De hecho, tengo mis dudas acerca de si Mead (1) fue el último precursor o el primer autor del interaccionismo simbólico, en cualquier caso, fue el inspirador y todos los desarrollos posteriores son extensiones de su pensamiento.

Eso sí, no todos los autores posteriores a Mead siguieron un mismo patrón. Presentaron una cierta ambigüedad que fue muy criticada y el cuerpo teórico resultante tiene una cierta resistencia a la sistematización.

 Algunos interaccionistas – sobre todo Brumer (2)-, conscientes de este defecto, abordaron la tarea de uniformizar la teoría interaccionista y enumeraron los principios teóricos básicos de la teoría, que según Ritzer (3), son los siguientes:

  1. A diferencia de los animales, los seres humanos están dotados de capacidad de pensamiento.
  2. La capacidad de pensamiento se desarrolla mediante la práctica de la interacción social.
  3. En la interacción social las personas aprenden los significados y los símbolos que les permiten ejercer su capacidad de pensamiento distintivamente humana.
  4. Los significados y los símbolos permiten a las personas actuar e interactuar de una manera distintivamente humana.
  5. Las personas son capaces de modificar o alterar los significados y los símbolos que usan en la acción y la interacción sobre la base de su interpretación de la situación.
  6. Las personas son capaces de introducir estas modificaciones y alteraciones debido, en parte, a su capacidad para interactuar consigo mismas, lo que les permite examinar los posibles cursos de acción y valorar sus ventajas y desventajas relativas para luego elegir uno.
  7. Las pautas entretejidas de acción e interacción constituyen los grupos y las sociedades


Vamos a ver en los apartados siguientes todos estos principios teóricos con un poco más de detalle.

Capacidad de pensamiento

Para los interaccionistas simbólicos, la persona no es un mero receptor de constricciones externas provenientes de una estructura social que la engloba, sino que son vistos como unidades reflexivas o interactivas que por agregación constituyen la realidad social. Y lo que capacita a las personas para actuar autónomamente es la capacidad de pensamiento.

Los interaccionistas mantienen que es más probable que las personas se comporten siguiendo su propia opinión que renuncien a esta capacidad de elección.

Siguiendo a Mead opinan que la capacidad de pensamiento reside en la mente. Pero la mente para ellos no es el cerebro fisiológico sino un proceso constante que analiza todos los estímulos externos que recibe y produce respuestas reflexivas a estos estímulos. La mente está en el centro de la teoría interaccionista, relacionada con la interacción, la socialización, los significados, los símbolos, el self y, de un modo agregado, con la sociedad.

Interacción social

La interacción social es el proceso, ya sabemos que nuestros amigos describen casi todo en términos de procesos, en el que se desarrolla y al mismo tiempo se expresa la capacidad de pensamiento. Cuando se dice que se desarrolla se esta hablando de que se configura y refina mediante el proceso de la interacción social.

Por tanto, no es de extrañar que, como la socialización representa el aprendizaje de todos los recursos y comportamientos para aprender a vivir en sociedad, sea el tipo de interacción social más importante para desarrollar la capacidad de pensamiento. Creándose durante la socialización de la primera infancia y refinándose durante la socialización adulta.

Además de la socialización, todos los procesos de interacción social ayudan a configurar la capacidad para pensar pues, durante el trascurso de una interacción, la persona debe interpretar los comportamientos de los otros actores y decidir un curso de acción determinado, lo que redunda en un aumento de la experiencia social.

Blumer distinguió entre dos formas de interacción social, aquellas que no implican necesariamente pensamiento, las denominó interacción no simbólica. Y aquellas que requieren un proceso mental son, como ya se puede suponer, las simbólicas.

Otro elemento de la interacción es el de los objetos. Los objetos según Blumer son “cosas que están ahí fuera”, en el mundo real. Hay objetos físicos (un árbol, un piano), objetos sociales (el jefe, el profesor) y objetos abstractos (una idea). Lo importante con relación a los objetos estriba en el modo en el que los actores los definen y cómo personas diferentes asignan diferentes significados al mismo objeto. Según Blumer para un botánico y para un leñador un árbol constituye un objeto diferente. Estas diferencias conllevan procesos mentales distintos y conductas diferentes ante el mismo estímulo, un árbol.

Significados y símbolos

Hemos visto la importancia de la atribución de significados y el relativismo inherente a la misma. Para Mead, los significados son causados por la interacción social y los interaccionistas simbólicos han seguido por este camino. Este enfoque, como ya vimos en el artículo anterior, deriva de la influencia de la filosofía pragmática en Mead.

 Las personas aprenden a vivir con los símbolos y los significados a lo largo de su vida mediante el proceso de interacción social al que están sometidos constantemente. Lo signos son objetos sociales a los que se responde de una manera irreflexiva, significan algo por sí mismos, un gesto agresivo, un objeto que viene directo a darte en la cabeza.

En cambio, los símbolos implican un proceso reflexivo, son objetos sociales que toman el lugar – representan – a otra cosa mediante una convención social previa. Pueden ser palabras, cosas físicas y acciones. Las palabras son caracteres o sonidos, depende de la lengua escrita o hablada, que significan algo – persona, animal o cosa -.

De esta manera, una cosa física como un cartel anunciador promociona una película, un puño cerrado, que es una acción física, puede ser símbolo de una revolución.

El mundo del lenguaje es un lugar especial pues es un todo simbólico, para los interaccionistas, las palabras hacen posibles todos los demás símbolos.

Los símbolos - y en particular el lenguaje -cumplen una serie de funciones, los interaccionistas, según Ritzer, han señalado las siguientes:

En primer lugar, los símbolos ordenan el mundo; permiten a las personas relacionarse con el mundo social y material que los usan para nombrar, clasificar y recordar los objetos que encuentran en él.

En segundo término, permiten liberar a los actores de sentirse desbordados por la gran cantidad de estímulos que reciben de su entorno. Son herramientas que incrementan la capacidad para percibir el mundo externo a la persona.

Tercero, los símbolos aumentan también la capacidad de pensamiento, por ejemplo, mediante el lenguaje.

En cuarto lugar, son herramientas que amplían la capacidad para resolver problemas, despejar incógnitas antes de tomar decisiones, valorar diversas alternativas antes de adoptar una de ellas.

Otra función, la quinta, es que los símbolos pueden ser de corta o de larga duración, pueden estar están sujetos a un espacio concreto o ser universales.

La sexta función es que permiten imaginar realidades metafísicas como el cielo o el infierno, sitios en los que nadie ha estado pero que mediatizan los comportamientos.

Por último, la séptima es la función de proactividad. Los símbolos permiten a las personas se activas, independizarse del entorno, es decir, dirigir sus acciones.

Relación entre acción e interacción

Para entender las ideas interaccionistas de acción e interacción hay que empezar por explicar la distinción que hacía Mead entre conducta encubierta y conducta descubierta.

La conducta encubierta es la parte interna del comportamiento, la constituyen los procesos mentales que conforman el pensamiento, mientras que la conducta descubierta es el comportamiento externo del actor. La mayoría de las acciones humanas se componen de ambas conductas. Los interaccionistas se interesarían sobre todo por la primera y los conductistas por la segunda.

La acción social implica a un solo individuo, está relacionada con la conducta encubierta, en ella la persona actúa teniendo en mente a los otros, al emprender la acción el actor trata de medir su influencia sobre el resto de las personas implicadas.

La interacción social implica a dos o más individuos y está relacionada con la conducta descubierta. Las personas intercambian símbolos y significados, los procesan en su mente y dan una respuesta en función de la interpretación que hacen de esos símbolos y significados. En este caso la influencia entre actores en mutua.

Capacidad de elección

Para los interaccionistas, a pesar de que reconocen que la sociedad constriñe al actor situándolo en un medio viscoso de definiciones sociales, es capaz de hacer elecciones personales y desarrollar un estilo de vida propio.

La gente no tiene por qué asumir sin más los significados y símbolos que vienen desde fuera, son capaces de crear nuevos significados y nuevas líneas de significados, de esta manera, pueden elegir entre las distintas alternativas de acción de que disponen en una situación concreta.

Desarrollos de “el self” posteriores a Mead

Como vimos en el artículo anterior, el self es un concepto original de Mead, que lo define como un proceso mental que concede a la persona la capacidad de verse a sí misma como un objeto sin perder su condición de sujeto. De alguna forma permite vernos “desde fuera”, de experimentar lo que creemos que es la visión que tiene nuestro entorno social de nosotros mismos sin abandonar la perspectiva del “yo”.

De hecho, el concepto de self es central en la teoría interaccionista. Y los interaccionistas han andado a vueltas con el mismo. Vamos a echar un vistazo a dos definiciones que amplían el concepto inicial de self de Mead: el “self especular” de Cooley y el “self concepto” de Rosenberg.

Cooley (4) definía el self especular como una imagen más o menos definida de cómo aparece el self de una persona ante los demás. De manera que con la imaginación percibimos cómo es nuestra apariencia, maneras, objetivos, actos, amigos, nuestro carácter en la mente del otro.

El self especular funciona en tres pasos, imaginamos cómo aparecemos ante los demás, tratamos de captar cómo piensan los demás acerca de la imagen que proyectamos de nosotros mismo y, por último, nuestra mente procesa la reacción imaginada de los demás y afloran los sentimientos agradables o desagradables como consecuencia de que esa reacción imaginada sea buena o mala.

En cuanto al self concepto, Rosenberg (5) lo define como el punto de vista que tiene un individuo de sí mismo. La diferencia entre el self especular y el self concepto es verdaderamente sutil. El primero es más externo y el segundo es completamente interno, pero los dos coinciden en explicar por qué los objetos externos al actor le llevan a sentir orgullo o vergüenza. Orgullo en el caso de un éxito social (comprarse un coche nuevo, presumir de salir con una chica o chico guapo) y vergüenza en el caso de un fracaso (vestir fuera de la moda o caerse de culo en la escalera de una biblioteca como me pasó a mí el aciago día que me caí en la biblioteca de la Facultad de Informática, cuestión que como podéis comprobar no he olvidado a pesar de los cuarenta años que ya han pasado).

Rosenberg divide el self concepto entre el self existente, que es nuestra imagen de cómo somos. El self deseado, que es una imagen de cómo desearíamos ser. Y el self presente, que es la manera en la que nos presentamos en una situación determinada.

Las funciones del self concepto según Rosenberg son el mantenimiento de la autoestima, es decir, el deseo de pensar bien de uno mismo. Y la autoconsistencia, lo que viene a ser el deseo de proteger el self al cambio de la imagen de uno mismo, en definitiva, el deseo de ser coherente.

Metodología: ideas de Blumer

Blumer, quizás el interaccionista más importante después de Mead, tenía la preocupación de dar un barniz metodológico al interaccionismo simbólico. Ritzer dice que sentía un gran respeto por las dificultades que plantea el estudio de la acción y la interacción en el mundo real, a menudo hablaba del carácter obstinado del mundo real. Y para llevar a cabo este trabajo, era necesario seguir un sistema, un método.

Criticaba lo que llamaba el cientifismo ciego. No estaba completamente en contra de los métodos cuantitativos pero creía que eran menos efectivos que los cualitativos. Pensaba que no se podía reducir ese mundo real del que hablaba a variables matemáticas, a estas variables les falta el proceso interpretativo que era clave para comprender lo social.

Por otro lado, tampoco era muy fan de los esquemas teóricos abstractos, no era partidario de armar una teoría primero y después forzar al mundo real a comportarse tal y como habías predicho.

Lo que él promovía en el aspecto teórico, era lo que en sus palabras denominaba “conceptos sensibilizadores”, es decir, aquellos que sugieren el objeto de estudio, dónde buscarlo y no interfieren ni desdibujan el mundo real.

Blumer, para realizar el estudio de campo, recomendaba a los sociólogos la introspección simpática que consiste en que el investigador social adopte el punto de vista del actor que está estudiando.

Esta postura le llevaba a posicionarse preferentemente fuera de los métodos de las ciencias duras, lo que para él no era un símbolo de que la sociología fuera una ciencia inmadura sino que era la respuesta inteligente a un objeto de estudio muy peculiar.

Debate entre Blumer y Kuhn

Manford Kuhn (6) – no confundir con Thomas Samuel Kuhn (7)- no estaba muy de acuerdo con este planteamiento de Blumer y mantuvo un interesante debate acerca de los métodos de estudio interaccionistas.

Al contrario que su colega, Kuhn opinaba que la sociología no era una excepción y que una aproximación científica al mundo real debía tender hacia la generalización y la formulación de leyes. Prefería el método científico, el uso de variables tradicionales y definiciones operacionales.

Para Blumer las personas tenían un fuerte componente de imprevisibilidad en su forma de actuar, Kuhn pensaba que la acción humana estaba constreñida por la sociedad por lo que podía ser determinada científicamente.

Entre los interaccionistas ha sido predominante la postura de Blumer, lo que ha dado lugar a no pocas críticas hacia esta escuela sociológica.

Críticas al interaccionismo simbólico

Las dos críticas más importantes que se hacen al interaccionismo simbólico son dos, la primera, relacionada con la psicología humana y, la segunda, la de ignorar las estructuras sociales.

Siendo un paradigma que se centra en el individuo y en su conducta se le reprocha que se ignoren factores psicológicos que podrían impulsar al actor como las emociones, necesidades, motivaciones, expectativas. Todas estas características apenas tienen referencias, los interaccionistas se centraron en los significados y los símbolos.

Por otra parte, es cierto que es un enfoque microsociológico, pero ignora a las estructuras sociales, por eso se dice que el interaccionismo simbólico es “poco sociológico”. Sin las estructuras sociales, explicando la sociedad a base de agregados de interacciones sociales de los individuos no puede describirse con un mínimo de rigor la imponente complejidad social contemporánea.

Aparte de Kuhn, otros han criticado el rechazo interaccionista a las técnicas científicas tradicionales, confundiendo el hecho de que, a pesar de que los contenidos de la conciencia no sean cualitativos, se pueden medir las conductas resultantes del proceso mental.

Se ha criticado también que los conceptos principales del interaccionismo como la mente, el self y otros son vagos, ambiguos y, por tanto, confusos. En opinión de los críticos no se puede tener una teoría y una investigación sólida basándose en conceptos básicos endebles.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Notas

  1. George H. Mead (27 de febrero de 1863 - 26 de abril de 1931), filósofo pragmático, sociólogo y psicólogo social estadounidense. Teórico del primer conductismo social, también llamado interaccionismo simbólico en el ámbito de la ciencia de la comunicación. Nació en South Hadley, Massachusetts. Cursó estudios en varias universidades de Estados Unidos y Europa e impartió clases en la Universidad de Chicago desde 1894 hasta su muerte.
  2. Herbert Blumer (nacido el 7 de marzo de 1900 en St. Louis, Missouri, fallecido el 13 de abril de 1987). Sociólogo de la Escuela de Chicago influenciado por la obra de George Herbert Mead alumno del destacado comunicador Ronnie Pintado quien presidió la American Sociological Association en 1956.
  3. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  4. Charles Horton Cooley (Ann Arbor, Michigan, 1864 - 1929) fue un sociólogo estadounidense e hijo de Thomas M. Cooley, Juez del Tribunal Supremo de Michigan. Estudio y enseñó economía y sociología en la Universidad de Míchigan, además de ser un fundador de la American Sociological Association en 1905 y se convirtió en su octavo presidente en 1918.
  5. Marshall Rosenberg (Canton, Ohio, 6 de octubre de 1934-Albuquerque, Nuevo México, 7 de febrero de 2015)1​ fue un psicólogo estadounidense y creador de la Comunicación no violenta, un proceso de comunicación y mediación que ayuda a las personas a intercambiar la información necesaria para resolver conflictos y diferencias de un modo pacífico.
  6. Kuhn, Manford (1911-1963) Un destacado interaccionista simbólico, que desarrolló una vertiente más cuantitativa de interaccionismo y argumentó que la metodología de la Escuela de Chicago era demasiado vaga para permitir precisión científica. Kuhn y sus colegas intentaron dar definiciones operativas a conceptos como "acto social" y "el yo ". El más conocido de sus instrumentos de investigación fue el llamado Test de las Veinte Declaraciones , que pedía a las personas que enumeraran veinte respuestas a la pregunta "¿Quién soy yo?", Como base para un estudio más objetivo del yo.
  7. Thomas Samuel Kuhn (Cincinnati, 18 de julio de 1922 - Cambridge, 17 de junio de 1996) fue un físico, historiador y filósofo de la ciencia estadounidense, conocido por su contribución al cambio de orientación de la filosofía y la sociología científica en la década de 1960.

Bibliografía

Hall, Peter M.: Symbolic Interaction, Encyclopedia of Sociology, Blackwell, Londres 2010

Ritzer, George: Teoría Sociológica Moderna, Mac Graw-Hill, Madrid 2001


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El interaccionismo simbólico II: después de Mead por Juan Carlos Barajas Martínez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.