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El Funcionario que Surgió del Frío


Sobre la función pública en los países nórdicos

Instituto Complutense de Ciencia de la Administración

René Magritte, The Happy Donor 1966


Índice:
Introducción
Folkhemmet
Número de funcionarios y salarios
Acceso y cese de los funcionarios
Evaluación del personal
Valores de la función pública
Transparencia y lucha contra la corrupción



Introducción

El pasado mes de noviembre asistí al segundo congreso del Instituto Complutense de Ciencia de la Administración. Esta vez, por motivos de trabajo, no pude asistir a todas las jornadas así que me concentré en la mesa 4 - “Gobernanza y Función Pública” –  que coordinaban mi buen amigo el profesor Jorge Crespo (1), de la Universidad Complutense de Madrid, y el profesor brasileño Fernando Filgueiras, de la Escola Nacional de Administraçao Pública de Brasil.

Todas las ponencias que se presentaron en esta mesa fueron muy interesantes, pero hubo una que me llamó especialmente la atención, pues trataba un asunto – relacionado con la función pública – del que no sabía absolutamente nada. El título de la ponencia era “Los valores de la Función Pública en los Países Nórdicos”, y la ponente que la expuso fue la doctora María José Vicente (2).

Dicho de otra manera, la ponencia trataba sobre la vida y el pensamiento laboral de los funcionarios, así como, en sus relaciones con la sociedad en los estados de bienestar que se presentan como modelos al mundo, es decir, de los países escandinavos con especial énfasis en Suecia.

Folkhemmet

Según la doctora Vicente no se puede entender el funcionamiento de la administración pública nórdica sin entender el concepto de “folkhemmet”, literalmente en español, casa u hogar del pueblo.
Folkhemmet es un concepto político que jugó un papel importante en la historia del Partido Socialdemócrata y el Estado de bienestar sueco. Y como idea política, tiene diferentes usos y acepciones que no se niegan entre sí.

En primer lugar, es un término, no exento de un cierto sentido poético, que describe el estado de bienestar sueco. La base de este enfoque es que toda la sociedad debe ser como una pequeña familia, donde todos contribuyen, pero también donde todos se cuidan entre sí. El éxito de los socialdemócratas suecos en la posguerra se explica a menudo por el hecho de que el partido logró motivar reformas sociales importantes con la idea del folkhemmet y el esfuerzo conjunto de la familia nacional.

En segundo lugar, se usa para referirse al largo período entre 1932 y 1976 en el que los socialdemócratas ocuparon el gobierno y el concepto se puso en práctica.

También ha sido visto como el camino intermedio entre el capitalismo y el socialismo que representa la vía socialdemócrata de libre mercado con intervención estatal.

Por tanto, para el ciudadano sueco, la administración no es algo extraño a él que le coarta y le pone límites, sino su propia casa a la que hay que cuidar y contribuir. Esta idea lleva aparejada toda una serie de valores, que veremos más adelante, que no son principios abstractos como los consideramos más al sur, sino reglas cotidianas de funcionamiento.

Tenemos que entender este concepto si queremos comprender todo lo que viene a continuación.

Número de funcionarios y salarios
Fuente: la doctora María José Vicente
Como se puede apreciar en el gráfico, los países escandinavos tienen un porcentaje de funcionarios sobre el total de la población activa muy superior al de la OCDE. Y España, al contrario de lo que muchos afirman y a pesar de los chistes que circulan sobre la materia en guasap, está bastante por debajo de la media de la OCDE
.
María José Vicente señaló como dato significativo que, si se analiza el gasto en nóminas con respecto a lo que se recauda en impuestos reales en un año, España tiene un gasto superior a Suecia, a pesar de contar proporcionalmente con un 13% más de empleados públicos.

No está reglamentado el trabajo de funcionario, no hay un estatuto del empleado público como en España. Se trabaja sobre la base de un acuerdo de servicio establecido anualmente por el gobierno, en el que define el mandato de las administraciones y la financiación asignada a las actividades para cada período.

Respecto al salario, poniendo el foco en Suecia, para fijar las retribuciones del funcionario se valora el salario medio del país y los resultados obtenidos por su trabajo, por lo que es necesario evaluarlo individualmente. Suele haber cuatro factores generales que afectan a los niveles salariales:  El nivel de dificultad y responsabilidad del puesto, el nivel de habilidad del individuo, el impacto del individuo en el resultado operativo y la sensibilidad del mercado.

El número de días de vacaciones está relacionado con la edad del funcionario, en España esto ocurre en parte, los días de vacaciones y asuntos propios están relacionados con la antigüedad, claro que, indirectamente, la antigüedad tiene que ver con la edad. Para gestionar las vacaciones tienen que negociar con los gerentes.

Acceso a la función pública y ceses

 Como ya he señalado en otros artículos de este blog, me considero un damnificado del sistema de oposiciones – la segunda bárbara fiesta nacional como fue calificada en una encuesta radiofónica en los años ’50 (3)–, por lo tanto, un país que carece de este tipo de selección de personal llama inmediatamente mi atención.

En Dinamarca y Suecia, la regulación laboral es la misma tanto para empleados públicos como para los trabajadores del sector privado. No sólo sus condiciones están igualadas a las del sector privado, sino que se comparten los métodos de gestión, lo que incluye la contratación del personal.

Eso sí, María José Vicente, recalcó que se trata de un sistema despolitizado, los políticos no intervienen en la designación ni en el cese del personal directivo.

Parece también que el despido como tal no existe, pero, por un lado, el empleado puede renunciar a su puesto, o bien, existe la posibilidad de que en el centro de trabajo el empleo desempeñado deje de interesar o, simplemente, que no haya financiación.

Si la renuncia es voluntaria, el gerente toma la decisión final sobre el último día de empleo.  Si el funcionario ha estado empleado durante un año o menos, tiene un período de preaviso de un mes, si ha estado empleado durante más de un año, debe avisar con dos meses de antelación.

En caso de desaparición del puesto, existe un programa de movilidad geográfica y reasignación, que tiene como objetivo el garantizar un empleo análogo en otros organismos.  En otros casos, el empleado no termina del todo su relación con el organismo empleador sino que puede ayudar con apoyo y asesoramiento. Incluso, se pueden recibir compensaciones financieras en ciertas ocasiones, si has trabajado un mínimo de tres años como empleado público.

El cese en las funciones implica la obligación de devolver al organismo  empleador cualquier equipo de trabajo u otro material al que haya tenido acceso el empleado durante el tiempo que se ha ejercido sus funciones.

Evaluación del personal

Para evaluar al personal se utiliza un método que se denomina “tasaciones del personal”. Se trata de una conversación entre el gerente y el empleado, bajo el principio del desarrollo de la organización en general y del propio empleado en particular.

No sólo se trata de evaluar el rendimiento del funcionario o de rendir cuentas al jefe, al asumir la responsabilidad compartida de la evaluación del personal, el empleado se convierte en un participante en la planificación de la organización.

Y por supuesto, no sólo se revisan los objetivos de la organización, sino que también se examinan los del empleado, así como sus condiciones de trabajo, la satisfacción laboral del empleado, los objetivos personales y las relaciones laborales en general.

Hay obligación de evaluar una vez al año. El gerente es responsable de garantizar que la evaluación se lleva a cabo y el empleado, es el responsable de prepararla, debe hacer un seguimiento de la evaluación del año anterior y pasar por los objetivos y los planes de desarrollo profesional establecidos en esa ocasión. El resultado final de la tasación es un plan de acción individual para el empleado.

Nótese la diferencia con España.  La evaluación del desempeño, que está recogida en el Estatuto Básico del Empleado Público (4), ni está ni se le espera. De hecho, a estas alturas del siglo XXI, quedan por establecer asuntos tan trascendentales como cuál serían los órganos evaluadores (nuevo cuerpo funcionarial, unidades de recursos humanos de cada organismo público, empresas privadas de consultoría o superiores jerárquicos), la frecuencia de las evaluaciones (trimestrales, anuales, bianuales), los mecanismos de garantía para la obtención de una evaluación objetiva y los procedimientos específicos en caso de impugnación por el interesado de la evaluación obtenida.
Del lado del empleado público, tampoco hay una idea clara, sobre la forma detallada en que los resultados obtenidos por cada funcionario en la evaluación del desempeño afectarían a su carrera profesional horizontal (progresión de grado, categoría, escalón u otros conceptos análogos, sin necesidad de cambiar de puesto de trabajo), formación, retribuciones complementarias entre otras características.

Valores de la función pública

Los valores fundamentales comunes para los empleados del sector público, según nos dijo la doctora Vicente, se basan en seis principios: democracia, legalidad, objetividad e igualdad, libertad de opinión, eficiencia y servicio.

Vamos a explicar, aunque sea de manera telegráfica pues son bien conocidos, qué significa cada uno de los valores. La democracia entendida como que todo el poder público procede de la gente. La legalidad es no olvidar que el poder público se ejerce bajo la ley. Imparcialidad, objetividad e igualdad es tener bien presente que todos somos iguales ante la ley sin pensar en que se trata de un derecho formal sino una realidad, las autoridades públicas y los tribunales deben tratar a todos por igual. Libertad de opinión, no sólo del ciudadano en su relación con la administración sino también del funcionario mientras ejerce sus funciones. El respeto es tener claro que el poder público debe ejercerse respetando a las personas, el buen trato al ciudadano es esencial. Y, por último, la eficiencia y la vocación de servicio, las actuaciones se realizarán de la manera más económica posible con la mayor calidad posible con los recursos disponibles
.
Todo este sistema de valores, muy influenciado por la idea del folkhemmet, está reforzado por planes de formación específicos en los valores públicos, por la protección de que disfrutan los funcionarios ante las presiones de los políticos y, también cómo no, por la vigilancia que ejerce la propia sociedad sueca sobre las actuaciones de los empleados públicos.

Transparencia y lucha contra la corrupción

La doctora Vicente definió la corrupción como un proceso gradual que se detiene mucho antes Suecia que en España: “Está todo muy vigilado, porque la corrupción es todo un proceso gradual: primero comienzas comprándote un boli con la tarjeta de crédito del Gobierno, luego un menú de 30 euros en lugar de uno de 10 euros y luego un safari, y acabas con un Jaguar en el garaje. Si te frenan antes, como ocurre en Suecia, a lo mejor sólo te compras el boli”.

Aparte de todo el entramado de valores que hemos visto en el apartado anterior y que constituye una cultura ética, que forma parte a su vez de la cultura de las organizaciones y de las conciencias individuales, y que puede ser considerada como una forma de prevención de la corrupción, hay medidas concretas que favorecen la lucha contra la misma.

En primer lugar, hay medidas que refuerzan la transparencia de las actuaciones. Hay una ley de acceso libre a la información. El empleado público tiene libertad de opinión y comunicación. Su libertad de expresión significa que tiene derecho a informar sobre cualquier actividad, siempre que no se trate de información clasificada. La libertad de comunicación significa que la autoridad no puede investigar quién ha proporcionado información a los medios.

María José Vicente expuso el caso de Ana Garrido, una auténtica heroína, la mujer que destapó la Gürtel. Es una persona que puso en riesgo su vida por denunciar la corrupción. Y un sistema, para combatir la corrupción, no puede confiar en héroes, sino en ciudadanos normales. ¡En Suecia eso es delito!.

En segundo término, hay medidas de carácter personal que ayudan a prevenir la corrupción, María José Vicente citó: vida púbica intachable, reglas sobre posibles conflictos de intereses y código de obsequios.

El empleado público debe tener una vida personal intachable, lo que supone no tener antecedentes de malos tratos, prostitución, robo o fraude a Hacienda, recuérdese para esto último que son países en los que las listas sobre lo que gana cada uno son públicas.

Las reglas sobre conflicto de intereses garantizan que la gestión de las autoridades públicas se caracteriza por la imparcialidad y la objetividad. A la hora de tramitar un asunto, se consideran entre otros aspectos, si le concierne personalmente al funcionario o a una persona cercana, o bien, si se puede esperar del resultado de un asunto que traiga una ventaja o un prejuicio significativo para el empleado o para alguien cercano.

Y, en tercer y último lugar, hay medidas institucionales que previenen la corrupción. Según María José Vicente: la acción del Instituto Sueco Anticorrupción y la nula relación entre políticos y funcionarios.

El Instituto Sueco Anticorrupción (5) (IMM-Institutet Mot Mutor, literalmente instituto contra el soborno) fue creado en época tan temprana como 1923. Es una organización sin fines de lucro que funciona como una autoridad independiente que promueve procesos de decisión éticos en empresas públicas y privadas, previene el uso de sobornos y otros tipos de corrupción como modo de contaminación de los procesos de decisión, trabaja en la autorregulación como un medio para combatir la corrupción en la sociedad.

Tiene un Comité de Ética que actúa como un tribunal que emite disposiciones sobre casos concretos denunciados por los propios interesados, tanto de la parte del cliente o ciudadano como del empleado o del empleador. Este sistema permite evitar la figura del corruptor y la del corrupto, poniéndose del lado de la víctima, independientemente del lado del mostrador en el que esté la víctima.

Existe una nula relación entre políticos y funcionariado. Si cambia el gobierno, el partido que se prepara para gobernar no sustituye a los altos cargos anteriores. Cambian los políticos, pero no los mecanismos de reclutamiento de las administraciones y no se hacen nuevos nombramientos salvo el de la composición del gobierno y de sus asesores más cercanos.

En España, con cada Gobierno, hay una sucesión de nombramientos en los segundos escalones de la Administración. Las semanas posteriores a la toma de posesión de los nuevos ministros, el Boletín Oficial del Estado, hierve con nuevos nombramientos de secretarios de Estado, secretarios generales y directores generales que, deben ser funcionarios de carrera, pero que deben su puesto a los políticos que les han designado, lo que les hace estar menos protegidos ante posibles presiones políticas.

Conclusión

No sé si a la doctora Vicente le quedaron cosas en el tintero, para mí, como primera aproximación a la vía escandinava de la función pública, me pareció más que suficiente. Según me dijo había tenido poco tiempo para preparar la ponencia, sin embargo, a mí me pareció bastante completa. Quede aquí constancia de mi felicitación por su trabajo y espero que publique pronto algo al respecto.

No voy a ser yo el que diga que la forma sueca de hacer las cosas en la Administración sea superior en todo a la vía española, pero hay aspectos de la función pública sueca que me parece que sería muy interesante su implantación en España. Si bien es cierto que no creo que se pueda realizar una trasposición directa, existen particularidades culturales que lo ponen difícil.

En la legislación española hay mecanismos garantistas dentro de la ejecución de los procedimientos administrativos, pero no han funcionado del todo bien si echamos un vistazo a la hemeroteca. Sobre todo, pero no de manera única, en el ámbito municipal, dónde la presión política es mucho más fuerte. Estos mecanismos están basados en ampliar los controles sobre los actos administrativos, hay cierta obsesión por el control. Esto, desde luego, alarga los procedimientos pero, según expuso la doctora Vicente, habría también que plantearse si no difuminan también la responsabilidad de los actos. En cualquier caso, quizás ha llegado la hora de avanzar también por otros caminos, el territorio de la concienciación, de la creación de una cultura ética, es un camino poco transitado y, a lo mejor nos llevamos a medio plazo la sorpresa de que funciona.

Pienso, por ejemplo, que se puede importar el espíritu del folkhemmet del que en este país se está muy necesitado, que se pueden difundir mejor los valores de la administración pública porque son universales y necesarios, creo que se puede mejorar la independencia de la función pública respecto de la política, crear mecanismos de protección al funcionariado en el ejercicio de sus funciones y, al mismo tiempo, mecanismos de rendición de cuentas de los empleados con garantías jurídicas suficientes, para lo que primero, habría que proponerles metas a cumplir. En fin, creo que lo nuestro se puede mejorar, y el sueco no parece mal modelo para copiar según qué cosa.

Sociólogo



Notas:
  1. Jorge Crespo es Doctor en Ciencia Política, de la Administración y Relaciones Internacionales y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. CEP por el Institut d" Etudes Politiques de Grenoble (Francia) y Master en gestión de servicios de la salud y empresas sanitarias. Es profesor de Teoría de la Administración en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Sé que con Jorge no soy neutral, es amigo mío, pero en el artículo de este mismo blog describo su magnífico trabajo: “Un profesor en búsqueda de la mejor manera de enseñar
  2. María José Vicente (Hellín, 1982) es licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, en Derecho, diplomada en Marketing y Publicidad, con estudios de Sociología por la Universidad de Estocolmo y Doctora Cum Laude por la Universidad Complutense de Madrid, con la supervisión y dirección de José Félix Tezanos en una tesis doctoral sobre Sociedad de la Información y/o del Conocimiento. Es, además, miembro de Economistas frente a la Crisis.
  3. Ver el artículo en este mismo blog: “Oposición rima en consonante con inquisición I
  4. El Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público establece los principios generales aplicables al conjunto de las relaciones de empleo público, empezando por el de servicio a los ciudadanos y al interés general, ya que la finalidad primordial de la Administración es proveer de servicios de calidad al conjunto de los ciudadanos. Contiene aquello que es común al conjunto de los funcionarios de todas las Administraciones Públicas, más las normas legales específicas aplicables al personal laboral a su servicio. En ese sentido, el Estatuto sintetiza aquello que diferencia a quienes trabajan en el sector público administrativo, sea cual sea su relación contractual, de quienes lo hacen en el sector privado.
  5. El portal web del Instituto Sueco Anticorrupción es: https://www.institutetmotmutor.se/english/



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La Commedia dell'Arte



No tengo mucha experiencia en esto de los congresos de ciencias sociales – soy un converso reciente o tardío según se mire - apenas puedo presumir de mi participación en una mesa redonda en el Congreso Español de Sociología de Gijón (1) y  de mi reciente asistencia al primer Congreso Internacional del Instituto Complutense de Ciencia de la Administración, ICCA (2)

Y, al carecer de experiencia, mis ojos son inocentes y susceptibles todavía de asombrarse, de observar sin perder detalle. Supongo que como los de los estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense que asistieron a las sesiones. He de decir que ellos fueron lo que primero me sorprendió. 

Estoy llegando a una edad en que ver a los jóvenes me sorprende, me rejuvenece y me da envidia, esa envidia - absurda por imposible - que las gentes que nos encontramos a un tiro de piedra de la vejez solemos expresar como que nos gustaría volver a esa edad sin renunciar a la experiencia acumulada. Los estudiantes me sorprendieron por su actitud, por sus intervenciones y preguntas y porque había de muchas nacionalidades distintas, lejos del aspecto monocromático que presentaba mi generación en mis tiempos estudiantiles.

La propia mecánica del congreso me sorprendió. Se formaron cuatro mesas, cada una con una temática distinta, dirigida por un profesor de renombre (3). Cada ponencia – normalmente presentada por un profesor o un investigador – tenía un turno para su presentación, normalmente a golpe de PowerPoint, para después ser revisada, a veces con críticas profundas, por un comentarista o discussant, que era otro profesor o un experto reconocido. Luego quedaba una discusión breve en el que el ponente se defendía y el comentarista matizaba. Lo que realmente me asombró – proviniendo de un mundo en el que la crítica se suele tomar como un ataque personal – cómo los ponentes aceptaban los comentarios y estaban abiertos a discutir sobre su ponencia en público, a pesar de los meses de trabajo que sin duda habían empleado. ¡Qué lejos del ordeno y mando de las organizaciones burocráticas, a una de las cuales, por mis pecados, tengo el dudoso honor de pertenecer!.

Fueron muchos los trabajos que se presentaron y todos muy interesantes, desgraciadamente no puedo citarlos todos pues me extendería demasiado, así que tan sólo comentaré los más próximos a mis intereses personales. Ni que decir tiene que no tienen por qué ser los mejores, yo no soy quien para juzgar.

Así, son de destacar el trabajo de Óliver Soto en el que nos presentó una clasificación de los regímenes políticos basada en dos variables: el nº de actores que toman decisiones y el tipo de legitimidad recurriendo un continuo muy weberiano entre autoridad tradicional y autoridad legal-racional (4). O el trabajo de Carlos Fernández (5) sobre las reformas electorales en el ámbito autonómico y el desbloqueo de las listas, con especial énfasis en el caso de la reforma de la ley electoral en el Principado de Asturias. O, por último, el muy documentado trabajo de Vanesa Antolín sobre la evolución del gasto público en España en el que te llevas la sorpresa de que no existen grandes diferencias en el gasto entre los diversos gobiernos del Partido Popular y el Partido Socialista que se han venido sucediendo. Las hay, con un mayor gasto en educación y sanidad de los socialistas, pero no son grandes (6).

Pero fueron las ponencias relacionadas con la función pública,  que se presentaron en la mesa dirigida por el Profesor Jorge Crespo, las que por proximidad – dada mi condición de funcionario del Estado – me provocaron un mayor interés personal.

La ponencia de la profesora Josefa Cantero (7) me llevo a terrenos muy conocidos. Para la profesora Cantero la noción de cuerpo de funcionarios está en nuestro ADN administrativo desde el desarrollo de los primeros cuerpos en el siglo XIX. El corporativismo es un fenómeno social complejo pues el cuerpo es un grupo social y a la vez un grupo de presión política. Yo añadiría que, sobre todo, lo son los cuerpos superiores que ocupan los puestos más altos de la estructura administrativa.

Como un intento de quitar poder a los cuerpos se establecieron disposiciones jurídicas que en opinión de la profesora Cantero han creado problemas adicionales. Las medidas anticorporativas fueron la implantación del puesto de trabajo y el principio de adscripción indistinta, es decir, la no existencia de puestos de trabajo reservados para un cuerpo determinado salvo situaciones especiales. Esto ha traído – según la profesora Cantero – un problema importante de desaprovechamiento de las capacidades y experiencia de los funcionarios.

Esto se ha pretendido corregir en el nuevo marco jurídico del Estatuto Básico de Empleado Público en que, por primera vez, se trata de dar contenido al puesto de trabajo, se establece la posibilidad de agrupar los puestos para organizar la carrera administrativa, se permite establecer un itinerario de carrera y se crea la posibilidad de crear puestos polivalentes.

Muy interesantes para mí fueron, también por razones de proximidad, las ponencias de Pedro Colmenares (8) y del profesor César Polo (9) que, por mor del poco tiempo que quedaba para terminar la sesión  - circulaba por el ambiente la amenaza de que iban a cerrar la Facultad con nosotros dentro - acabaron dirigiendo su exposición a la figura del directivo público.

Colmenares pertenece a un grupo de funcionarios que se están planteando - mediante estudios, investigaciones y debates - cómo mejorar la función pública mejorando el sistema de acceso a la misma – atrayendo y captando a los mejores aspirantes -, el sistema de carrera – estimulando y fidelizando a los funcionarios - y definiendo, de una vez por todas, la figura del directivo público.

Porque tanto el profesor Polo como Colmenares hablaron de esta figura que, pese a estar recogida en la ley desde hace tiempo, no se ha desarrollado jurídicamente. A este respecto se destacó que dicho desarrollo ha de estar vertebrado sobre la profesionalidad de los futuros directivos, su selección a cargo de un órgano independiente y la garantía de imparcialidad en relación con el poder político.

El acto de clausura vino de la mano de las profesoras Blanca Olías de Lima y Gema Pastor, exdirectora y directora actual del ICCA, y del profesor italiano Luciano Vandelli. Éste último es todo un personaje. Profesor de Derecho Administrativo en la Universidad de Bolonia, poliglota, autor de numerosos libros, asesor de gobiernos regionales, miembro del consejo de treinta sabios que Giorgo Napolitano (10) convocó para la redacción del proyecto de reforma de la constitución italiana, según alguien me dijo, “es como un García de Enterría (11) a la italiana”, no sólo por su notoriedad internacional sino que también por su línea de pensamiento.

Quiso el azar que nos sentáramos juntos los dos días de sesiones. Parecía el típico sabio despistado que no se entera de nada, que iba a lo suyo manejando un motón de papeles que subrayaba e identificaba con claves que yo interpreté como referencias a párrafos de otros informes. A veces, cuando el debate tocaba un tema que le debía interesar especialmente o sonaba la palabra “Italia”, levantaba la cabeza y no perdía detalle. De vez en cuando me preguntaba, “¿qué ha dicho?”, pero me parece que era más un problema de oído que de comprensión del idioma.

Su discurso, expresado con locuacidad parsimoniosa y con claridad meridiana, comenzó con una reflexión sobre el planteamiento y el desarrollo del congreso, lo que me hizo constatar que había estado muy pendiente de las ponencias, mucho más de lo que yo le había atribuido. Y continuó con un viaje a lo largo de los últimos cuarenta o cincuenta años sobrevolando lo que ha sido el gobierno en los países occidentales. Sobre el surgimiento de los gobiernos multinivel, el impacto de la revolución conservadora de Reagan y Tatcher, los vientos de la Nueva Gestión Pública, el concepto de gobernanza, la transparencia pública y el último de los problemas que nos aqueja, la desafección de la ciudadanía ante el gobierno y la política que está produciendo monstruos – la palabra es mía – al estilo de Donald Trump. Fue un auténtico placer escucharle.

Ya en el turno de preguntas, alguien le preguntó algo en lo que curiosamente estaba yo pensando en ese momento, le preguntaron sobre si su discurso no era esencialmente optimista. El profesor Vandelli anduvo contestando las cuestiones planteadas y, cuando ya parecía que se iba a comer la pregunta sobre el optimismo, volvió la cabeza a su interrogador y le dijo algo así como: “y yo soy como Gramsci (12) cuando decía: Yo soy pesimista de la razón y optimista de la voluntad”. La verdad es que fue un gran momento.

Hubo otro momento la tarde anterior que me quedará marcado y que no puedo dejar de comentar antes de terminar, porque me pareció una mezcla de generosidad y elegancia. Una ponente, muy preparada pero muy nerviosa, quedó completa y notoriamente bloqueada durante su discurso, le llevó bastante tiempo recomponerse – realmente fueron unos segundos que se hicieron en nuestro ánimo horas - lo que hizo de la situación entre chocante y desesperada, al final, para alivio de todos, siguió como pudo y terminó su ponencia. La comentarista, una representante de la Federación Española de Municipios y Provincias, la animó, le dijo que ella también se ponía nerviosa cuando trataba un tema tan complicado e importante como el que se estaba tratando y que, dada la preparación técnica de la ponente, la federación a la que pertenece, haría bien en contratarla. Ahí es nada el capote que le echó  la señora.

Así que en aquellos días de congreso tuvimos de todo, se habló de ciencia de la administración, de ciencia política, de sociología, hubo debate de altura, se trataron temas que preocupan al ciudadano, se habló en definitiva de la vida pública, de la vida en sociedad, tuvimos incluso drama, con una dama en apuros y un caballero que salió a su defensa que resultó ser otra dama, en efecto, tuvimos de todo. 

Cuando volvía en coche a casa, ensimismado mientras conducía, pensé que en cierto modo había sido un teatro, el gran teatro de mundo, incluso tuvo un poco de auto sacramental calderoniano (13), pero me dije pensándolo mejor que, con la presencia del profesor Vandelli había sido más algo al estilo de la “Commedia dell’Arte(14) … en Somosaguas.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo














Notas:

  1. Tuve la ocasión de participar en Encuentro sobre Blogs de Sociología, el pasado 30 junio de 2016. Evento que coordinó Roberto Barbeito de la  Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y Miembro del Comité Ejecutivo de la FES, aparte de mí que participé por el  Blog Sociología Divertida, asistieron: Mariano Fernández Enguita Universidad Complutense de Madrid (UCM), Blog Cuaderno de Campo, Imanol Zubero Universidad del País Vasco (UPV-UHU), Presidente de la Asociación Vasca de Sociología y Ciencia Política, BlogOficio de Sociólogo y  Julián Cárdenas de la Freie Universität Berlin, blog Networkianos.
  2. Para más información acerca del I Congreso del ICCA: http://www.ucm.es/icca/congresos
  3. Se constituyeron cuatro mesas. Mesa 1: Disyuntivas de los gobiernos y ajustes institucionales para mejorar la calidad democrática, coordinada por la Dra. Consuelo Laiz. Mesa 2: Crisis y reinvención de las administraciones públicas, coordinada por el Dr. José Manuel Ruano (UCM). Mesa 3: Función pública en estados complejos en crisis. Análisis y propuestas de futuro, Dr. Jorge Crespo (UCM). Mesa 4: Nuevos enfoques de política pública y la innovación en los servicios públicos, coordinada por el Dr. Ernesto Carrillo. Para más información: http://www.ucm.es/icca/mesas-de-trabajo  
  4. El trabajo de Óliver Soto (UCM) era “Rendición de cuentas y legitimidad: hacia una nueva propuesta de tipología de los sistemas políticos autocráticos y democráticos. Más información en el programa del congreso: http://www.ucm.es/icca/programa
  5. El trabajo de Carlos Fernández Esquer (Universidad Autónoma de Madrid) era: “Las reformas electorales a nivel autonómico y el desbloqueo de las listas, ¿regeneración democrática o espejismo institucionalista?. Más información en el programa del congreso: http://www.ucm.es/icca/programa
  6. El trabajo de Vanesa Antolín y Benito Cárcar (UNED) era: Evolución y análisis de las partidas de gasto público en España, período 1995-2015. Más información en el programa del congreso: http://www.ucm.es/icca/programa
  7. La ponencia de Josefa Cantero de la Universidad de Castilla La Mancha versó: sobre la necesidad de avanzar hacia una concepción técnica y más moderna de los cuerpos de funcionarios, una exigencia para la eficacia de la Administración. Más información en el programa del congreso: http://www.ucm.es/icca/programa
  8. Pedro Colmenares y Clara Mapelli (Instituto Nacional de Administración Pública), su trabajo era: Una forma de concebir la función pública. Más información en el programa del congreso: http://www.ucm.es/icca/programa
  9. El trabajo del Profesor César Polo (UCM, ICCA) era: Directivos Públicos: ¿quiénes son?¿qué hacen?¿qué perfiles profesionales presentan?. Más información en el programa del congreso: http://www.ucm.es/icca/programa
  10. Giorgio Napolitano (Nápoles, Italia, 29 de junio de 1925) es un político italiano, Presidente de la República Italiana entre 2006 y 2015, y también el primero y único en ser reelegido para el cargo, por lo que es hasta el momento el presidente más longevo de la historia de Italia. Debido a su dilatada carrera en la primera línea de la política italiana, es a menudo apodado por sus críticos como Re Giorgio, «Rey Giorgio».
  11. Eduardo García de Enterría yMartínez-Carande (Ramales de la Victoria, Cantabria, 27 de abril de 1923 - Madrid, 16 de septiembre de 2013) fue uno de los juristas españoles más notables del siglo XX, es un punto de referencia indispensable en la elaboración de doctrina e investigación sobre Derecho Público en España.
  12. Antonio Gramsci (Ales, Cerdeña, 22 de enero de 1891 - Roma, 27 de abril de 1937) fue un filósofo, teórico marxista, político y periodista italiano. Escribió sobre teoría política, sociología, antropología y lingüística. Fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano
  13. El gran teatro del mundo es una obra de teatro del dramaturgo español del siglo XVII Pedro Calderón de la Barca. Pertenece al género del auto sacramental. Fue publicado por primera vez en 1655 y escrito probablemente en la década de 1630.1 Es el auto sacramental más famoso de Calderón.
  14. La comedia del arte (Commedia dell'Arte) o comedia del arte italiana es un tipo de teatro popular nacido a mediados del siglo XVI en Italia y conservado hasta comienzos del siglo XIX.

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Un Profesor en Búsqueda de la Mejor Manera de Enseñar



 El pasado día 8 de mayo tuvo lugar el acto de presentación del libro "El Redescubrimiento de la Administración Pública. Creando Imágenes desde la Universidad", acto al que fui invitado por el director del libro Jorge Crespo González, profesor de Ciencia de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

En el acto intervienieron, aparte del profesor Crespo y de mi mismo, el catedrático emérito de  Ciencia Política y de la Administración y ex magistrado del Tribunal Supremo, Mariano Baena; el Director General del Instituto Nacional de Adminsitración Pública, Manuel Arenilla y la Directora del Instituto Complutense de Ciencia de la Administración, Profesora Gema Pastor.

El texto que viene a continuación es el discurso que escribí para esta presentación que me animo a publicar, en esta modesta tribuna de Sociología Divertida, en la esperanza de que  sirva para una mayor difusión del libro.




Querría agradecer al profesor Crespo la oportunidad que me brinda de contribuir a la presentación del libro “Redescubrimiento de la Administración Pública. Creando imágenes desde la Universidad” en compañía de personas tan ilustres del mundo de la Administración, de la Universidad, de la Ciencia Política, y del Derecho.

Y no es fácil presentar este libro pues es una obra coral, tiene múltiples autores – toda una clase de estudiantes de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense - y con tantos autores, no sabes a quién nombrar, a qué trabajo citar, no sabes si te pasas o no llegas. Quizás sea más sencillo el análisis de las intenciones que hay detrás de la obra.

 Yo creo que tiene dos objetivos básicos.

El primer objetivo es el desarrollo de un experimento pedagógico. En mis conversaciones con el profesor Crespo me he podido dar cuenta de que se trata de un profesor a la búsqueda de la mejor manera de enseñar. No voy a criticar a los que me dieron a mí la asignatura de Ciencia de la Administración, creo en la libertad de cátedra faltaría más,  pero tengo que decir que me hubiera gustado que hubiera sido mi profesor. Alguien que intenta enseñar a – según sus propias palabras – “saber, saber hacer y saber ser”. 

¿Alguien puede pedir más?.

Y lo hace buscando la creatividad del alumno. Puedo contar con los dedos de una mano los profesores que, a lo largo de mis largos estudios en la universidad, fomentaran mi creatividad. 

¿Y cuál es la técnica del Profesor Crespo?,   pues aparte de las actividades en clase siempre con el horizonte de la innovación en el método y la autonomía del estudiante, mediante un ejercicio final personal y creativo sobre dos preguntas de libre elección “La administración del poder el poder de la administración” y “Contenidos que debe conocer de la Administración Pública un ciudadano responsable e informado”. Y ésta es precisamente la base del libro, las respuestas de los alumnos a la pregunta, sin retoques, tan sólo su transcripción a Word para configurar este libro.

Y a este reto, sus alumnos responden con una imaginación y creatividad sorprendente. De manera que nos encontramos con un folleto para explicar el funcionamiento de la Administración Pública, un manual de la correctocracia, guías y decálogos para el buen ciudadano, diálogos – uno platónico o uno encantador de un padre y su hija -, cuentos, fábulas, distopías apocalípticas en un mundo sin administraciones, programas de enseñanza,  juegos infantiles, baladas, programas de radio y TV, una carta de amor o una carta a Mariano José de Larra. 

Sé que es faltar a la justicia no nombrar a todos los autores, pero por desgracia no hay ni espacio ni tiempo para citarlos a todos. Sí quiero al menos destacar tres ejercicios. El “decálogo de la administración para el buen ciudadano” de Diego Mourelle que ofrece una guía de diez puntos esenciales para crear una buena conciencia ciudadana. “El Buro-bar”, de Paula Pascual y Elena Lucas, fábula sobre un bar en el que alternan los grandes autores que han hecho análisis de la Administración y que contiene la metáfora más divertida que he leído acerca del ritualismo burocrático (1) cuando el camarero le niega a Bonnin (2) un café sólo porque siempre toma café con leche. Y un auténtico programa de estudios de educación secundaria para que los jóvenes adquieran un mejor entendimiento del funcionamiento de la Adminsitración  Pública, de David Latona.

El segundo objetivo de esta obra es que se trata de una reivindicación de la Administración Pública ante la desafección de la sociedad española a lo público, edificada sobre la desinformación ciudadana acerca del verdadero sentido de la misma. 

Aunque la crisis económica ha mejorado ciertas imágenes de la administración, esas imágenes siguen apareciendo desdibujadas. Al menos para la mayoría de los ciudadanos – un 70% según el estudio anual que realiza la AEVAL -  la administración aparece como algo importante o muy importante y el porcentaje viene creciendo moderadamente en los últimos años. Pero, a pesar de que se considere importante no se sabe muy bien cómo definirla, se sigue detectando la  confusión sobre qué es Administración Pública y qué es el Gobierno, hay confusión entre las distintas funciones de los distintos niveles de la administración (local, autonómica y estatal) y se la considera, a veces hay que admitir que con razón, como algo externo, coercitivo o incomprensible, situación en la que el lenguaje administrativo –usualmente complejo - no ayuda precisamente. 

Pero a la hora de mejorarla no hay compromiso, como a la Administración Pública  se la considera como algo ajeno, eso es cosa de otros. Una de las mejores maneras de medir el buen funcionamiento de las administraciones es mediante el análisis de las quejas y sugerencias de los ciudadanos. Pero Incluso, ante un mal funcionamiento de la administración, el ciudadano no se queja. El 80% de la ciudadanía admite no haberse quejado nunca por considerarlo muy burocrático o muy complicado o que no sirve para nada. Yo atesoro la experiencia, cuando trabajé en Protección Consular, de haber suministrado a un ciudadano las hojas para la queja e incluso haberme ofrecido para rellenar los formularios y la persona haber rechazado mi ofrecimiento en la sospecha de que de alguna manera se lo haríamos pagar resolviendo en contra o dilatando el procedimiento, lo que era completamente infundado.

Y en relación con este ejemplo de falta de confianza hacia mí como funcionario, está el problema de la imagen social del funcionariado. El último barómetro del CIS que preguntó por la imagen del funcionario fue el de noviembre de 2012, un nada desdeñable 40% de los encuestados manifestó tener poca o ninguna confianza en los funcionarios, aunque hay que señalar también que se había mejorado en un 1% desde el barómetro de 2010.    Un estudio reciente de la Xunta de Galicia puso de manifiesto que, en opinión de los encuestados, los funcionarios eran menos trabajadores, puntuales, competentes, comprensivos, imparciales, responsables y honrados; y más arrogantes, autoritarios y lentos que los empleados del sector privado.

Ante este panorama, especialmente sombrío en España,  el profesor Crespo apuesta por un redescubrimiento de la Administración Pública, tarea nada fácil que pasa por atacar la raíz del problema: la deficiente cultura de nuestra sociedad sobre lo público y sus servidores. Propone el desarrollo de una estrategia de formación de los ciudadanos en aspectos básicos de la Administración Pública, sin adoctrinamientos pero invitando al descubrimiento del sentido de lo público en un mundo que parece adorar el becerro de oro de lo privado. En este contexto se sitúa la iniciativa – modesta según él, yo la tengo por muy meritoria -  del libro que presentamos hoy, creando imágenes desde la universidad para el redescubrimiento ciudadano de sus – subrayo “sus” – administraciones. 

El profesor Crespo sabe que hay mucho por hacer, sabe que si es capaz de sembrar la semilla en los futuros científicos sociales se navegará en la dirección correcta, pero que no será suficiente, serán necesarias muchas aportaciones más, a mi me ha reclutado para la causa y desde esa modesta tribuna que yo mismo me he construido – Sociología Divertida – me tendrá a su lado en la tarea de difundir la necesidad de tener una administración eficiente que el ciudadano considere parte su entorno social y no un ente externo inevitable al que hay que evitar en lo posible.

Hace unas semanas en una entrevista en televisión el ministro de finanzas griego, el sr. Varoufakis, nos recordó la etimología de la palabra “idiota” – “idiótes” en griego clásico -  que dista mucho del sentido moderno de tonto o de disminuido en la facultades mentales. En la polis un idiota era el despreocupado por los asuntos públicos porque sólo se interesaba en lo privado, solo se preocupaba de lo suyo. Y era tanto el prestigio de los asuntos públicos en la polis que la palabra fue adquiriendo el sentido actual.

Así que somos idiotas cuando no nos preocupamos por el funcionamiento de las administraciones, cuando nos abstenemos, cuando no participamos en los asuntos públicos, cuando hacemos dejación de nuestras responsabilidades, cuando dejamos que se deterioren los servicios públicos. Y el antídoto es la educación de los jóvenes desde la escuela primaria y la formación de los adultos por todos los medios disponibles. Estoy de acuerdo con el disgnóstico del profesor Crespo, hay solución. Porque puede que seamos un poco idiotas – siempre según la etimología de la palabra - pero de lo que no hay ninguna duda es que no somos una nación de tontos. Muchas gracias.



Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo
Miembro del ICCA







Cartel anunciador del acto de presentación

 
Vídeo del Acto de Presentación


Notas:

  1. Ritualismo burocrático. Este concepto fue acuñado por el gran sociólogo norteamericano Robert Merton. Se trataba de dar explicación a una paradoja que surge al estudiar la burocracia. Es decir, las mismas razones que hacen que una organización sea eficiente como la división del trabajo, la aplicación sistemática de unas normas y procedimientos preestablecidos, entre otras, pueden hacerla ineficiente.
    El ritualismo burocrático surge cuando los burócratas transforman las reglas y procedimientos de gestión interna que, en principio no son más que medios para alcanzar los fines de la organización, en fines en sí mismos.
    De esta forma la normativa se convierte en la primera prioridad, descartando el servicio al cliente. Es más importante que se cumplan todos los pasos para realizar un trámite que el trámite mismo. (Ver mi artículo en la plataforma Debate 21 "Burocracia y Organizaciones Burocráticas")
  2. Bonnin, Charles-Jean Baptiste (Francia, 4 de octubre de 1772 - octubre de 1846) Pensador político y social, autor progresista de la Revolución Francesa y de la primera mitad del siglo XIX, y padre fundador de la ciencia de la Administración Pública. Se desprende de la obra escrita de Bonnin una gran actividad política e intelectual. Su trabajo académico lo acredita como precursor del derecho público, del derecho constitucional y del derecho administrativo. Incluso, su Doctrina Social debe situarlo entre los iniciadores de lo que después sería conocida como la sociología.

    Importante
    Puedes acceder al discurso del Profesor Crespo en el acto de presentación en la Revista de Administración Digital pulsando aquí





Lista de Autores
Profesores
Director
Jorge Crespo González
Prólogo
Mariano Baena del Alcázar
Presentación
César Polo Villar
Epílogo
Manuel Arenilla Sáez
Alumnos
Nociones básicas que debe saber un ciudadano responsable e informado
Paula Cisternas Muhr
Manual para la “correctocracia”
Juan Carlos Pastor Gómez
Decálogo de la Administración para el buen ciudadano
Diego Mourelle Barreiro
Contenidos sobre la Administración Pública que necesariamente debe conocer un ciudadano responsable y bien informado
Anush Aghajanyan
Los tres maeses
Fernando Barrero Garrido
Lo que todo ciudadano debería conocer de la Administración
Marta Calleja Escudero
La gran máquina tejedora de sueños
Jaime A. Gómez Matas
Perder
Miki Osanai
El buro-bar
Paula Pascual Figueiredo y Elena Lucas Salido
Los asuntos públicos, la presa de una selva llamada Estado
María Ivorra Yagüe
¿Qué contenidos debe saber un ciudadano de “a pie” sobre la Administración Pública..?
David Latona
Contenidos sobre la Administración Pública que necesariamente debe conocer un ciudadano responsable y bien informado
Natalia Camejo Acuña
Contenidos sobre la Administración Pública que necesariamente debe conocer un ciudadano responsable y bien informado
Rocío Estévez Domínguez
Contenidos sobre la Administración Pública que todo ciudadano libre y responsable debe conocer
Sonia Robledo Navarro
Balada sobre la burocracia
Enrique Anarte Lazo
Contenidos sobre la Administración Pública que necesariamente debe conocer un ciudadano responsable y bien informado
Inmaculada Almagro Saorín
La Administración a las 7
Carlos Bravo de la Orden
De políticos y tecnócratas: las bases teóricas de Yes Minister
Daniel Mora Gómez
Aspectos fundamentales de la Administración Pública que cualquier ciudadano debería conocer
Nihal Aicha El Mquirmi
La administración del poder. El poder de la Administración
Irma Losada Olmos
¿Qué es un ciudadano bien informado sobre la Administración Pública?
Adrián Lasa Mediavilla
La Administración Pública en España: lo que Larra no vivió
Guadalupe Jiménez Blasco

Bibliografía:

Imagen y confianza en los funcionarios: valoraciones de los ciudadanos gallegos
Belén Murillo y otros
Escuela Gallega de Administración Pública
Revista de Administración y Ciudadanía Vol 5 nº 2 2010

El Estado de las autonomías en la opinión pública
Preferencias, conocimiento y voto
Tesis Doctoral
Robert Liñeira Sánchez
Departament de Ciéncia Política i Dret Públic
Facultat de Ciéncies Politiques i Sociologia
Universitat Autonoma de Barcelona junio 2012

Barómetro del CIS de noviembre 2012

Calidad de los servicios públicos en tiempos de austeridad
(informe de percepción ciudadana 2014)
Agencia de Evaluación y Calidad
Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas



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