El Programa Fuerte de la sociología

Barry Barnes


Ensayo Completo


Resumen

Resumen

Con este escrito se inicia una serie de tres artículos que tratan sobre el Programa Fuerte de la sociología. Es este un movimiento sociológico que estudia la influencia social en el desarrollo de la ciencia y que, a pesar de haber provocado una gran controversia, no es muy conocido fuera de los interesados en la filosofía de la ciencia, en la historiografía de la ciencia y en la sociología del conocimiento.

El primer artículo, el que tienes querido lector en tus manos, trata de explicar los fundamentos teóricos del Programa Fuerte. Para entender las críticas que han levantado las ideas del Programa Fuerte, es necesario profundizar más allá de los fundamentos, a eso he dedicado el segundo de los artículos. Y, por último, el tercero está dirigido a entender las críticas al Programa Fuerte realizadas por destacados filósofos de la ciencia y se destaca la dificultad de encontrar un punto de encuentro entre ambas perspectivas: la filosófica y la de la sociología del conocimiento.

 

Abstract

This paper begins a series of three articles dealing with the Strong Program in sociology. This is a sociological movement that studies the social influence on the development of science and that, despite having provoked great controversy, is not well known outside those interested in the philosophy of science, in the historiography of science and in the sociology of knowledge.

The first article, the one you hold dear reader in your hands, tries to explain the theoretical foundations of the Strong Program. To understand the criticisms that have raised the ideas of the Strong Program, it is necessary to go beyond the fundamentals, to which I have devoted the second article. And finally, the third is aimed at understanding the criticisms of the Strong Program made by leading philosophers of science and highlights the difficulty of finding a meeting point between the two perspectives: the philosophical and the sociology of knowledge.

Índice

  • Introducción con tintes biográficos
  • El Programa Fuerte de la sociología
  • Los cuatro postulados del Programa Fuerte
  • Conclusión
  • Continuará…

 

Introducción con tintes biográficos

 

Empezar hablando de uno mismo es algo pretencioso a la par que poco ortodoxo, pero he llegado a una edad en la que se espera de los demás cierta condescendencia. En las puertas de la ancianidad uno espera el perdón de sus pecados y, por otra parte, no se me ocurre ninguna otra manera de comenzar este escrito.

De joven estudié ingeniería informática y, aunque los ingenieros somos la retaguardia de la ciencia –en el sentido de que nosotros usamos lo que los científicos hallan antes, a veces, mucho antes- mi comprensión de la ciencia era dogmática, como algo – quizás el único aspecto de la humanidad -que era independiente de toda desviación emocional, irracional, ideológica y, por tanto, algo que carecía de cualquier influencia social.

Pasados los años ya alcanzada la madurez y, por una necesidad en aquellos tiempos inconsciente de abrazar las humanidades, estudié sociología y esto me abrió los ojos ante esa formalidad indiscutible de la ciencia.

La sociología clásica estudia la ciencia desde un punto de vista institucionalista, centrándose en el estudio de los factores sociales que influyen en la producción del conocimiento científico, tales como las influencias políticas, económicas y culturales. Esto ya fue un primer paso en un cambio personal de opinión, la ciencia ya no era un concepto tan puro como reflejaba mi ideal de juventud.

Emmanuel Lizcano (1), profesor de Sociología del Conocimiento de la UNED, continuó dinamitando este ideal personal con su análisis socio-metafórico (Lizcano, 2009). Partiendo del análisis de la metáfora que realiza Nietzsche  en su libro “Sobre la verdad y la mentira en sentido extramoral” (Nietzsche, 1990), el método socio-metafórico se basa en dos hipótesis, por un lado, que todos los conceptos científicos son metafóricos, y lo son en varios sentidos: nacen como metáforas, como tales son rebatidos y defendidos y como metáforas se reelaboran y refinan para resultar coherentes, como metáforas circulan de unas disciplinas a otras y, al final, como metáforas sufren el olvido cuando el uso continuado de la misma la convierte en un concepto puro sin rastro de la metáfora que le dio vida. Por otro lado, toda metáfora es social. Depende de la cultura y del momento histórico de la sociedad en la que nace.

Como ejemplo de la potencia desmitificadora de este método, baste citar uno del profesor Lizcano, “extraer la raíz cuadrada”. Este concepto tiene que ver con que el descubrimiento de esta operación algebraica fue realizado por una civilización agraria. Para las personas que vivían en la antigua Grecia, en el Medievo y en el Renacimiento, arraigados a la tierra, era natural percibir un cuadrado como algo asociado al suelo, del cual se extraen los alimentos vegetales. Para estas gentes la expresión “raíz del cuadrado” tenía un sentido casi literal que se hizo más metafórico cuando, a partir de la edad contemporánea, la gente empezó a irse del campo a la ciudad (ver “La agitada vida social de la metáfora” en este mismo blog).

El tercer paso en mi proceso de secularización de mi ideal científico de juventud lo representó el Programa Fuerte de la Sociología. El Programa Fuerte es un puñetazo encima de la mesa por parte de un grupo de sociólogos – que se agrupó en la Universidad de Edimburgo como David Bloor, Barry Barnes, Harry Collins y Trevor Pinch, entre otros - con la intención teórica de que la sociología puede ser una ciencia empírica rigurosa y objetiva, similar a la física o la biología. Esta perspectiva se contrapone a la visión más tradicional de la sociología como una disciplina que se enfoca en la interpretación subjetiva de la realidad social y cultural.

A partir de la consideración de que la sociología es una ciencia como lo son las llamadas ciencias duras, ¿por qué no hacer sociología de la ciencia yendo más allá del institucionalismo? Esto dio lugar a uno de los principales enfoques de la sociología de la ciencia: el análisis de la construcción social del conocimiento científico.

Esto implica el estudio, entre otros temas, de cómo las comunidades científicas llegan a acuerdos sobre lo que se considera como conocimiento científico válido, de cómo se resuelven las controversias entre los científicos o de las relaciones entre la ciencia y el poder, en las que el programa fuerte ve una influencia esencial de los procesos sociales y culturales.

Pero el programa fuerte ha ido más allá, ha puesto sobre la mesa un debate necesario sobre los fundamentos mismos de la ciencia, con una discusión que entra de lleno en principios que afectan a la historiografía de la ciencia, a la filosofía de la ciencia y a cómo se habían hecho las cosas hasta ese momento en la sociología del conocimiento.

Llegados a este punto, no voy a decir que abjuré de mi fe en la ciencia, pero sí que la veía de una forma diferente, creo que más real y, desde luego, lejos de mi ideal juvenil de perfección. Y lo mismo que me pasó a mí, les ha pasado a otros muchos, parece el Programa Fuerte ha puesto el dedo en más de una llaga, lo que explicaría la gran polémica que aún en nuestros días – las principales contribuciones se realizaron en la década de 1970 – sigue retumbando.

Abundaron las críticas relacionadas con un exceso de reduccionismo sociológico, radicalidad, ausencia de una teoría de la verdad que pudiera afirmar la falsedad o verdad de las teorías científicas, falta de atención a las prácticas experimentales, entre otras.

Y ya llegamos al objetivo de esta serie de artículos, el primero de los cuales tienes en tus manos. El objetivo es  analizar lo que dice el Programa Fuerte, examinar las principales críticas que se han realizado contra esta corriente de pensamiento e intentar encontrar el punto de equilibrio entre lo que dicen los detractores y los promotores, con la intención – aparte de dar a conocer esta línea de pensamiento sociológico - de encontrar cierto sosiego personal.

 

El Programa Fuerte de la sociología

 

Como ya se ha indicado, el Programa Fuerte se propone el estudio sociológico del conocimiento científico y para ello no admite la limitación autoimpuesta por la sociología clásica de circunscribirse al estudio institucionalista de lo científico, sino que se amplía el objeto de estudio a las mismísimas teorías científicas. Y esta característica involucra directamente a la filosofía de la ciencia.

En sociología, la ciencia se incluye en un campo de aplicación más grande, se suele colocar dentro de la sociología del conocimiento. De hecho, lo voy a decir como curiosidad, yo no tuve ninguna asignatura de sociología de la ciencia, pero sí tuve sociología del conocimiento, dentro de la cual, se estudiaba a la ciencia como un conocimiento humano más.

Sobre Programa Fuerte hay que hacer dos consideraciones iniciales para ver desde dónde parte su argumentario. En primer lugar, las ciencias naturales son consideradas como un caso particular – con sus especificidades – del conjunto de creencias humanas sobre cómo es el mundo. Al bajar de su pedestal a la ciencia como algo intocable, no entra en la validez de la misma, sino que se desentiende programáticamente de su justificación para adquirir más independencia en su estudio.

En segundo lugar, y en parte como consecuencia de lo dicho en el párrafo anterior, el Programa Fuerte usa el término conocimiento en el sentido de creencia aceptada y no necesariamente en el sentido de creencia correcta.

Barnes (2), uno de los autores principales de esta corriente, señala que existe todo un abanico de creencias en conflicto entre las que se consideran verdaderas, sensatas y racionales y las que se consideran erróneas. Esta manera de entender las creencias para Barnes es un error que no deja realizar un estudio adecuado del conocimiento humano (Barnes citado por Molina, 1999).

La idea de la ciencia como modelo de sistema creencias verdaderas, según Barnes, ha tenido una considerable importancia en el trabajo académico y una de sus consecuencias más importantes ha sido la concepción del conocimiento científico como una acumulación progresiva de hechos.

Frente a esta concepción de la ciencia, el Programa Fuerte propone que el conocimiento general – y el científico en particular – tiene un carácter teórico, Barnes ve en precisamente en ese carácter lo que hace posible una explicación sociológica de todas las creencias, científicas o no.

En opinión del profesor Angel Manuel Molina (3), en este argumento pueden distinguirse dos aspectos: en el primero se ataca la idea del inductivismo ingenuo y en el segundo se proyecta una relación entre lo teórico y lo social (Molina, 1999)

El inductivismo ingenuo es una posición filosófica que sostiene que el conocimiento científico se deriva exclusivamente de la observación empírica y la generalización de los hechos observados, sin tomar en cuenta el papel de las teorías, la creatividad y la imaginación en la ciencia.

Barnes expresa claramente que la mayor parte de las creencias – incluidas las científicas – no son el resultado de generalizaciones de nuestra experiencia sino de teorías anteriores que mediatizan la opinión. De hecho, sugiere que no es posible tratar la verdad o, como él dice literalmente, “las inducciones naturalmente razonables” como puntos de partida válidos, sino que el punto de partida debe ser un conjunto inicial de teorías en las que extraer la causación social que subyace en ellas (Barnes citado por Molina, 1999).

Uno podría pensar que, aunque el empirismo sea insuficiente y la ciencia sea fundamentalmente teórica, siempre nos quedan los datos, aquellos hechos que nos permitirían evaluar las teorías. Pero Barnes apunta que no es posible porque no existe un lenguaje observacional independiente, porque no hay un lenguaje natural de observación para describir la experiencia, que cualquier intento en este sentido incorpora alguna posición teórica o mediatización cultural como la metáfora o la analogía. De esta manera la cultura establecida en general - y la subcultura científica en particular - influyen poderosamente en la formación de las creencias científicas.

De todo lo anterior se puede deducir que el Programa Fuerte entiende que la ciencia es parte de la cultura. Y llegados al punto de reconocer a la ciencia como una subcultura, la primera pregunta que surge es si las ciencias naturales como formas de cultura presentan características definitorias que permitan desligarlas de otras formas de cultura.

La respuesta que encuentran los autores de este enfoque es que la ciencia presenta rasgos   diferenciales significativos. En la ciencia académica, en palabras de Barnes, se pueden roles científicos muy definidos, formas lingüísticas típicas para iniciados, ámbitos específicos de actividad y artefactos característicos.

En este contexto, no cabe hablar de un método científico universal, ni como método de producción de tesis ni como medio de constatación de dichas tesis. Es la clase científica, es decir una convención social, la que define lo que es ciencia o no a partir de un conjunto de relaciones y estructuras sociales como los roles de los científicos, grupos y subgrupos, disciplinas, procedimientos y pautas de comunicación, entre otras.

Para Barnes el mecanismo básico para la elaboración de las teorías es la metáfora. Son metáforas creadas para comprender fenómenos nuevos, sorprendentes o fuera de lo normal. Y el trabajo de los científicos es precisar, ampliar y defender mediante las herramientas definidas por las estructuras sociales creadas por la clase científica.

Con este pensamiento está claro que Barnes se encuentra mucho más cerca de Thomas Khun (4) que de Karl Popper(5). Popper mantenía que para distinguir una teoría científica de otra que no lo es debía ser falsable, es decir, debería ser posible someterla a pruebas o experimentos que pudieran demostrarla o refutarla.

De esta manera la ciencia popperiana avanza a través de un proceso de falsación. Una teoría científica se formula como una explicación provisional de un fenómeno o conjunto de fenómenos observados. Sin embargo, una teoría científica nunca puede ser aprobada definitivamente como verdadera, ya que siempre existe la posibilidad de que nuevos datos o experimentos futuros la contradigan (Tezanos, 1998).

Barnes, alineándose con Khun, no cree que la ciencia avance a través de la refutación de teorías preexistentes, sino que falsar las teorías no es algo que ocurra frecuentemente en el mundo de la ciencia. El hecho de que se puedan encontrar ejemplos de refutaciones en la historia de la ciencia lo que muestra es que es una herramienta más pero no la única.

Aquí el Programa Fuerte se separa de Khun. Para Khun la ciencia se desarrolla en períodos de "ciencia normal" y "revoluciones científicas". Durante la ciencia normal, los científicos trabajan dentro de un paradigma establecido, que incluye un conjunto de teorías, métodos y supuestos compartidos. Durante este período, los científicos se centran en resolver problemas dentro de los límites del paradigma y no buscan necesariamente falsar las teorías existentes.

Sin embargo, cuando surgen anomalías o problemas irresolubles dentro del paradigma, puede ocurrir una revolución científica. Durante estas revoluciones, los científicos pueden adoptar un nuevo paradigma que reemplace al anterior. En este proceso, las teorías científicas no se abandonan simplemente por falsabilidad, sino que se reemplazan por otras teorías que ofrecen una mejor explicación de los fenómenos observados (Tezanos, 1998).

El Programa Fuerte, congruente con su visión cultural de la ciencia, considera el cambio científico como un caso particular del cambio cultural. De esta manera, las herramientas sociológicas desarrolladas para el estudio del cambio cultural pueden usarse para el estudio de los cambios en la ciencia.

Podríamos definir el cambio cultural como la transformación de la cultura y de las instituciones sociales, de las pautas sociales, al fin y al cabo, a lo largo del tiempo. Y hay pautas culturales que son relativamente estáticas, entre las cuales el Programa Fuerte sitúa a la ciencia, y otras muy dinámicas, como la moda en el vestir o el lenguaje, pero todas están sujetas a cambio (Sekulik, 2007).

La transmisión cultural sería el mecanismo para la evolución cultural. Barnes usa esta herramienta para describir el mantenimiento y la evolución de las creencias científicas en el cual el factor explicativo esencial es el proceso de socialización de los científicos.

Para Barnes ese proceso de formación del espíritu científico es dogmático y autoritario.  Dice literalmente:

“Para producir esta uniformidad en el estilo cognitivo y procedimental, el entrenamiento científico en la universidad es generalmente dogmático y autoritario. Se desalienta la crítica y la discusión de los puntos de vista dominantes” (Barnes, 1985).

 

Los cuatro postulados del Programa Fuerte

Pero ¿cuál es el procedimiento que el Programa Fuerte propone para el estudio del conocimiento científico? Aquí hemos de recurrir a otro de los autores principales del Programa Fuerte: David Bloor (6)).

Bloor establece como Barnes que la sociología del conocimiento puede investigar y explicar la ciencia no solo como institución social, sino que puede navegar a través del mismo contenido y naturaleza del conocimiento científico y que no hay mejor manera de hacerlo que utilizar el método científico. Una especie de mirada recursiva de la ciencia a la propia ciencia (Molina, 1999).

Para ello hay que tratar al conocimiento, incluido el conocimiento científico, como un fenómeno natural. La mirada del sociólogo será por tanto necesariamente diferente de la del filósofo, en lugar de definirlo como creencia verdadera, el conocimiento será cualquier cosa que las personas convengan en definirlo como conocimiento que coincidirá con aquellas creencias que los individuos mantienen con confianza y mediante las cuales rigen sus vidas.

Si tomamos toda la historia en su conjunto, las ideas de los seres humanos sobre el modo en que funciona el mundo han variado mucho. Bloor dice que estas variaciones constituyen el punto de partida para la sociología del conocimiento, pero al mismo tiempo constituyen su principal problema.

Por lo tanto, para el estudio de la creación y mantenimiento del conocimiento hay que establecer leyes causales y aplicarse tanto a las creencias verdaderas como a las falsas con el fin de satisfacer el principio de máxima generalidad.

Bloor propone cuatro postulados acerca de la aplicación del Programa Fuerte. En primer lugar, el Programa Fuerte será causal, es decir, ocupado con las condiciones que producen creencias o estados de conocimiento.

El segundo postulado nos dice que será imparcial con respecto a la falsedad o la verdad, la racionalidad o irracionalidad, el éxito o el fracaso de las creencias.

En tercer lugar, será simétrico en su estilo de explicación. los mismos tipos de causas explicarán las creencias verdaderas y falsas.

Por, último, será reflexivo, sus patrones de explicación serán también aplicables también a la sociología.

Conclusión

Como conclusión podemos decir que este enfoque desafía las nociones arraigadas sobre la objetividad y la neutralidad de la ciencia, invitando a una comprensión más profunda y matizada de cómo se forma y se difunde el conocimiento científico.

A pesar de las controversias y críticas que ha suscitado, el Programa Fuerte ha dejado una huella duradera en la sociología de la ciencia, cuestionando la distinción entre hechos y valores y destacando la importancia de abordar la ciencia desde una perspectiva contextual y socialmente informada.

En última instancia, este enfoque nos recuerda que la ciencia es un producto de la sociedad y, como tal, debe ser examinada desde una variedad de perspectivas para una comprensión más completa y enriquecedora.

 

Continuará…

Por ahora, para no hacer muy extenso este escrito, vamos a terminar. Todavía no hemos visto las críticas que se han hecho al Programa Fuerte y, para entender esas críticas, hay que profundizar previamente en algunas características de este enfoque sociológico, lo que haremos en el próximo artículo.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Notas

  1. Emmánuel Lizcano Fernández es licenciado en Matemáticas, doctor en Filosofía y profesor titular de Sociología del Conocimiento en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Mi trayectoria de investigación y publicaciones se ha centrado en las relaciones entre el imaginario moderno y el tradicional, en particular, en los vínculos y conflictos entre saberes y prácticas locales, tradicionales, y el conocimiento científico o experto. Fruto de ello son los estudios y publicaciones sobre las relaciones entre las matemáticas académicas y las muy variadas formas de matemáticas indígenas o etnomatemáticas, los imaginarios utópicos a lo largo de la historia, o los conflictos actuales entre prácticas y saberes agrícolas locales y la agroindustria, entre los conocimientos y prácticas culinarios tradicionales y las recomendaciones expertas o entre la pesca de bajura y las políticas europeas.
  2. S. Barry Barnes (nacido el 27 de marzo de 1943) fue catedrático de Sociología en la Universidad de Exeter. Barnes trabajó en la "Unidad de Estudios Científicos" de la Universidad de Edimburgo con David Bloor desde los años setenta hasta principios de los noventa, donde desarrollaron el sólido programa de Sociología del Conocimiento Científico. En 1992 se trasladó al departamento de Sociología de Exeter. Barnes es conocido por su enfoque naturalista de la ciencia, una visión elaborada en su libro Scientific Knowledge and Sociological Theory (1974). Defendía un enfoque postkuhniano del conocimiento científico y sugería que filósofos, historiadores y otros investigadores estudiaran la práctica científica en diversos campos como tradiciones culturales cuyo desarrollo pudiera recibir explicaciones causales. Desde este punto de vista, el cambio conceptual en la ciencia normal es un proceso que se desarrolla a través del debate y la negociación entre expertos. Esta última perspectiva se desarrolló en T. S. Kuhn y la ciencia social (1982).
  3. Ángel Manuel Montoro Molina es profesor de sociología e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Granada 
  4. Thomas Samuel Kuhn (Cincinnati, 18 de julio de 1922 - Cambridge, 17 de junio de 1996) fue un físico, historiador y filósofo de la ciencia estadounidense, conocido por su contribución al cambio de orientación de la filosofía y la sociología científica en la década de 1960.
  5. Karl Raimund Popper (Viena, 28 de julio de 1902-Londres, 17 de septiembre de 1994) fue un filósofo, politólogo y profesor austriaco, nacionalizado británico, célebre por haber fundado el falsacionismo y por sus teorías de la falsabilidad y el criterio de demarcación. Es considerado como uno de los filósofos de la ciencia más importantes del siglo xx.1​2​ Popper argumentó que una teoría en las ciencias empíricas nunca puede ser probada, pero puede ser falsada, lo que significa que puede y debe ser examinada por experimentos decisivos para distinguir la ciencia de la pseudociencia.3​ En el discurso político, es conocido por su vigorosa defensa de la democracia liberal y los principios de crítica social que creía que hacían posible una floreciente sociedad abierta. Su filosofía política abarca ideas de todas las principales ideologías políticas democráticas e intenta conciliarlas, como la socialdemocracia, el liberalismo clásico y el conservadurismo liberal
  6. David Bloor (Derby, 1942) es un catedrático y ex director de la Unidad de Estudios de la Ciencia de la Universidad de Edimburgo, Escocia. Comenzó su carrera académica en el estudio de la filosofía y psicología. En los años 1970, él y Barry Barnes fueron las principales figuras del llamado "Programa fuerte en sociología de las ciencias" (también traducido como "Programa radical en sociología de las ciencias"), que sustentaba posiciones contrarias al positivismo en ciencia, atribuyendo esta posición a la "Escuela de Edimburgo". Su libro ‘Knowledge and Social Imagery’ (Routledge, 1976) es uno de los marcos de referencia del programa fuerte

Bibliografía

Barnes, B (1985) Sobre la Ciencia, Editorial Labor Barcelona

Berger, P. L., & Luckmann, T. (1966). La construcción social de la realidad: Tratado de sociología del conocimiento. Amorrortu Editores.

Bloor, D (1976) Conocimiento e Imaginario Social, editorial Gedisa

Lizcano, E (1999) La metáfora como analizador social, revista Empiria, 2(1999):29-60

Montoro Molina, A.M. (1999), El Programa Fuerte de la Sociología. Un Estudio Crítico. Universidad de Granada

Sekulic, D (2007), Social Change (págs 4368-4372), The Blackwell Encyclopedia of Sociology, Blackwell Publishing

Tezanos, JF (1998) La explicación sociológica: una introducción a la sociología. UNED


Licencia Creative Commons
El Programa Fuerte de la sociología por Juan Carlos Barajas Martínez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 4.0 Internacional.

La teoría general de sistemas y la sociología III: Niklas Luhmann

Nicklas Luhmann

 Resumen

Este artículo completa una serie de tres artículos dedicados a la teoría de sistemas y su aplicación en la sociología (ver “La teoría general de sistemas y la sociología I” y “Teoría general de sistemas y la sociología II: Walter Buckley”). En esta ocasión, se aborda la teoría de Niklas Luhmann, considerada por Ritzer como una de las más influyentes y elaboradas dentro de este enfoque sociológico. Luhmann parte del funcionalismo estructural de Talcott Parsons como base, pero también integra elementos de la teoría general de sistemas, así como conceptos provenientes de la biología cognitiva y la cibernética. Su objetivo es construir una teoría general de los sistemas sociales que abarque y explique su complejidad.

 

Abstract

This article completes a series of three articles dedicated to systems theory and its application in sociology (see "General Systems Theory and Sociology I" and "General Systems Theory and Sociology II: Walter Buckley"). In this instance, the focus is on Niklas Luhmann's theory, considered by Ritzer as one of the most influential and elaborated within this sociological approach. Luhmann builds upon Talcott Parsons' structural functionalism as a foundation, while also integrating elements from general systems theory, as well as concepts derived from cognitive biology and cybernetics. His objective is to construct a general theory of social systems that encompasses and explains their complexity.

 

 

Índice

  • Autorreferencia, contingencia y complejidad
  • Sistemas autopoiéticos
  • La sociedad
  • El sistema psíquico
  • La diferenciación
  • Críticas a la teoría de Luhmann

 

Autorreferencia, contingencia y complejidad

 

Luhmann (1) parte de la sociología funcionalista de Parsons (2). Él la ve como la más adecuada, debido a su exhaustividad y a su enfoque centrado en la idea de sistema social, para servir de base a su nuevo enfoque teórico.

Luhmann identifica dos limitaciones en la teoría de Parsons que busca abordar con el respaldo de enfoques sistémicos, biológicos y cibernéticos. En primer lugar, se encuentra la autorreferencia, es decir, la capacidad de la sociedad de autodefinirse y referenciarse a sí misma. En segundo lugar, está la contingencia, que se refiere a la capacidad de la sociedad para cambiar. Estos dos desafíos pendientes en el funcionalismo pretende abordarlos mediante el análisis del sistema social y su relación con su entorno externo.

La distinción entre el sistema y su entorno se logra mejor a través del análisis de la complejidad. El entorno siempre es más complejo que la sociedad, que se puede considerar como una burbuja inmersa en un entorno más amplio, en el cual debe sobrevivir. Un entorno compuesto por ejemplo por un medio ambiente u otras sociedades limítrofes con las que se mantienen relaciones.

De acuerdo con Luhmann, la estrategia para abordar esta situación consiste en reducir la complejidad, lo cual solo se logra al seleccionar entre diversas opciones. Esta selección, a su vez, conduce directamente a la contingencia, es decir, a la necesidad de adaptar y cambiar las estructuras internas para hacer frente a la parte específica del entorno que ha sido seleccionada. En este sentido, la contingencia se convierte en un impulsor fundamental para la evolución y supervivencia del sistema social, ya que implica la capacidad de responder de manera flexible y adaptativa a los desafíos cambiantes del entorno.

Luhmann utiliza un ejemplo muy claro para ilustrar que el sistema nunca puede ser tan complejo como su entorno. Recurre a la literatura, específicamente a un cuento de Borges (3) titulado "Del rigor en la ciencia", en el cual un rey encarga a un cartógrafo un mapa de su país a escala 1:1, es decir, un mapa que sea idéntico en tamaño y forma al territorio que representa, con el objetivo de ser lo más preciso posible. A medida que se desarrolla el cuento, se explora la imposibilidad de crear un mapa con estas características y se plantea la cuestión sobre la relación entre la representación y la realidad. En este contexto, los mapas como sistemas se ven obligados a reducir la complejidad, ya que no pueden capturar y representar todos los detalles y elementos del entorno en su totalidad.

Sistemas autopoiéticos

Hasta ahora, sin haberlo mencionado explícitamente, hemos estado discutiendo acerca de un sistema autopoiético. Sí, ya lo sé, el nombre puede resultar un tanto inquietante, me sucedió lo mismo cuando lo leí por primera vez, pero es lo que hay.

El concepto de sistema autopoiético fue desarrollado por los biólogos chilenos Humberto Maturana (4) y Francisco Varela (5) en la década de 1970. En términos generales, es un sistema cerrado que produce y reproduce sus propios componentes y que se define a sí mismo como una unidad distinta del entorno, es decir, es capaz de mantener su propia estructura y organización interna a través de procesos de retroalimentación y de adaptación a los cambios del entorno.

La noción de autopoiesis abarca sistemas que van desde la célula hasta la sociedad internacional. Inicialmente, Maturana y Varela aplicaron el concepto de autopoiesis a los sistemas biológicos, pero posteriormente se ha extendido a otros campos, como la sociología, la psicología y la filosofía. Luhmann utiliza esta idea para referirse a diversos subsistemas de la sociedad como el sistema político, económico, jurídico, científico y otros.

Los sistemas autopoiéticos se caracterizan por tener cuatro rasgos distintivos. En primer lugar, son capaces de generar por sí mismos los elementos fundamentales que conforman el sistema. Luhmann ilustra esto con el ejemplo del sistema económico y el dinero. Aunque el sistema económico existe desde hace mucho tiempo, el dinero, que es una abstracción en forma de moneda, papel, tarjeta de plástico o incluso transacciones electrónicas, surgió como una herramienta para hacer las transacciones económicas más eficientes. Aunque el dinero es más reciente en términos históricos, en la actualidad resulta inconcebible la existencia de una economía sin su presencia.

En segundo lugar, los sistemas autopoiéticos se autoorganizan de dos maneras. Por un lado, establecen sus propios límites, definiendo qué elementos y procesos pertenecen al sistema y cuáles quedan fuera. Retomando el ejemplo del sistema económico, este considera como parte de sí mismo todo lo que es escaso y puede asignarse un valor monetario. En contraste, el aire, que es abundante y no se le asigna un precio (por ahora), se encuentra fuera del alcance del sistema económico.

Por otro lado, los sistemas autopoiéticos organizan sus estructuras internas, estableciendo las interconexiones y las relaciones entre sus elementos constituyentes. En el caso del sistema económico, se definen las reglas y los mecanismos que rigen el intercambio, la producción, la distribución y el consumo de bienes y servicios.

En tercer lugar, los sistemas autopoiéticos son autorreferenciales. Esto significa que utilizan elementos internos o características propias como forma de referencia dentro del sistema. Por ejemplo, el sistema económico se autorreferencia utilizando el precio como una de sus principales formas de referencia. Los precios en el mercado no dependen de la decisión de un individuo en particular, sino que son determinados por las dinámicas y las interacciones dentro de la propia economía. Los precios se ajustan y fluctúan en función de la oferta y la demanda, y son utilizados como una forma de comunicación y coordinación entre los agentes económicos dentro del sistema. De esta manera, la autorreferencia juega un papel fundamental en la autogestión y la estabilidad de los sistemas autopoiéticos.

Por último, los sistemas autopoiéticos se consideran sistemas cerrados, lo que implica que no se comunican directamente con su entorno, sino a través de un intermediario o representante. Por ejemplo, el sistema económico supuestamente responde a las necesidades materiales y los deseos de las personas. Sin embargo, estas necesidades y deseos influyen en el sistema económico únicamente en la medida en que puedan ser representados mediante el dinero, que actúa como intermediario.

El dinero se convierte en un medio de comunicación simbólico que facilita la interacción entre el sistema económico y los individuos. A través de la asignación de un valor monetario a los bienes y servicios, se establece una relación indirecta entre el sistema económico y las necesidades y deseos de las personas. De esta manera, el dinero actúa como un intermediario que representa las demandas del entorno y permite la comunicación y el intercambio dentro del sistema económico.

Aunque los sistemas autopoiéticos son inherentemente cerrados y no tienen una conexión directa con su entorno, es esencial que permitan que el entorno perturbe sus representaciones internas. Por ejemplo, consideremos el mercado de valores, el cual experimenta fluctuaciones diarias que no siempre reflejan el estado real de las empresas subyacentes. Sin embargo, a largo plazo, el mercado se ve influenciado por el valor real de estas empresas. Cuando existe una gran disparidad entre el valor real y el valor percibido o imaginario, el sistema puede entrar en crisis.

Por lo tanto, para que el sistema funcione adecuadamente, es necesario que las condiciones reales de las empresas perturben el sistema con cierta frecuencia. Esto implica que las variaciones en el desempeño empresarial, los factores económicos y otros elementos externos deben tener la capacidad de afectar y ajustar las representaciones internas del sistema autopoiético.

La perturbación del sistema por parte del entorno es esencial para su adaptabilidad y supervivencia a largo plazo. A través de estas perturbaciones, el sistema puede reajustarse, adaptarse y responder a los cambios y desafíos del entorno, lo que contribuye a su capacidad de autorregulación.

Un sistema social cerrado es diferente de los individuos que forman parte de él. Luhmann prefiere considerar a los individuos como parte del entorno lo que puede parecer contradictorio pues su razonamiento no parece seguir las directrices del sentido común.

Para ilustrar lo que quiere decir Luhmann tomemos el ejemplo de la burocracia. Es obvio que los clientes forman parte del entorno si considero a la burocracia como un sistema cerrado, pero también forman parte del entorno las personas que trabajan en esa burocracia. Para ser un sistema cerrado la burocracia debe encontrar una manera de representar incluso a sus trabajadores de una manera simplificada, considerándolos no como una persona sino como un subsistema funcional, por ejemplo como un contable, como un directivo o como un funcionario de ventanilla. El trabajador de la burocracia, que es humano y tiene familia y vida propia, influye en la burocracia sólo como una perturbación para las representaciones de la burocracia. ¿Se puede ser más burocrático?

La sociedad

Luhmann postula que la sociedad es un sistema autopoiético que presenta las cuatro características fundamentales que hemos explorado anteriormente: la producción de sus propios elementos básicos, la delimitación de sus propios límites y estructuras, su autorreferencialidad y su naturaleza cerrada.

En la concepción luhmanniana, el elemento fundamental de la sociedad es la comunicación. De hecho, es a través de la comunicación que la sociedad se construye y se desarrolla. El individuo adquiere relevancia dentro de la sociedad en la medida en que participa en los procesos de comunicación. Aquellas partes de la persona que no son accesibles y que no entran directamente en los procesos comunicativos no forman parte de la sociedad, sino que pertenecen al entorno que puede perturbar a la sociedad. Según el concepto de sociedad de Luhmann, todo aquello que no es comunicación se considera parte del entorno. Por lo tanto, el individuo como organismo biológico y como conciencia no forma parte de la sociedad, sino que se encuentra externo a ella.

Esta perspectiva nos lleva a una conclusión peculiar: el individuo no es considerado como parte integrante de la sociedad. En cambio, la sociedad se entiende como un sistema complejo y autorreferencial que se construye a través de la comunicación, y en el cual el individuo tiene un papel como actor dentro de los procesos comunicativos.

Sistema psíquico

Luhmann utiliza el término "sistema psíquico" para referirse a la conciencia individual. Tanto el sistema psíquico como la sociedad, que es el sistema de todas las comunicaciones, comparten una característica fundamental: el significado.

El significado de una acción u objeto específico radica en su distinción de otras acciones u objetos. El significado solo existe cuando hay posibilidad de ser diferente, es decir, cuando se puede elegir entre diferentes opciones. Por ejemplo, nuestra elección de ropa adquiere un significado debido a que podríamos haber optado por usar otra vestimenta.

Mucho me temo que vais a leer muchas veces la palabra “significado”, pero es necesario si queremos entender la concepción luhmenianna del sistema psíquico. El sistema psíquico, al igual que la sociedad, se considera un sistema cerrado debido a su fundamentación en el significado, presentando tres características distintivas. En primer lugar, el significado siempre se refiere a otro significado, generando una red interconectada de significados. En segundo lugar, solo el significado tiene la capacidad de cambiar o modificar otros significados dentro del sistema. Por último, el significado tiende a generar nuevos significados, multiplicando así su presencia en el sistema. Estas características resaltan la dinámica inherente al sistema psíquico y su relación intrínseca con el proceso de significación.

 

La diferenciación

Como se ha expuesto hasta ahora, la diferenciación entre un sistema y su entorno es un concepto central en la teoría de sistemas de Luhmann, considerado como el elemento más significativo de la sociedad moderna para abordar la complejidad de su entorno. Esta diferenciación se convierte en el pilar fundamental que permite a la sociedad establecer sus propias estructuras y límites, y al mismo tiempo interactuar con su entorno de manera selectiva. Es a través de esta diferenciación que la sociedad puede mantener su autonomía y adaptarse a los desafíos y cambios que presenta su entorno en constante evolución.

En un sistema diferenciado, se distinguen dos tipos de entorno: uno que es común a todos los subsistemas y otro que es específico para cada subsistema. Un ejemplo ilustrativo es el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (sitio en el que he estado trabajando los últimos años), donde se pueden observar estas dinámicas. Desde la perspectiva del museo en su conjunto, el Museo del Prado y el Thyssen-Bornemisza son considerados parte de su entorno general, museos nacionales de arte localizados en Madrid. Sin embargo, desde el área de Desarrollo Estratégico, encargada de la comercialización de ciertos servicios del museo, tanto el Prado como el Thyssen-Bornemisza son percibidos como parte de su entorno externo. Por otro lado, el área de Informática o el área de Personal dentro del propio Reina Sofía se consideran fuera de este subsistema y, por ende, forman parte de su entorno. En resumen, cada subsistema dentro del museo establece sus propios límites y define su entorno interno y externo en función de sus funciones y relaciones específicas. Es una manera de asegurar la supervivencia del sistema.

Dentro de la teoría de sistemas de Luhmann, se identifican diversos tipos de diferenciación en la sociedad. Estos incluyen la diferenciación de segmentación, la diferenciación de estratificación, la diferenciación de centro-periferia y la diferenciación de sistemas funcionales. Cada tipo de diferenciación se refiere a la forma en que la sociedad se organiza y estructura en diferentes ámbitos y niveles.

La diferenciación de segmentación implica la división de la sociedad en grupos o segmentos distintos, mientras que la diferenciación de estratificación se refiere a la jerarquía social basada en niveles de estatus y poder. La diferenciación de centro-periferia se relaciona con la relación entre el núcleo central y las regiones periféricas dentro de un sistema social. Por último, la diferenciación de sistemas funcionales se refiere a la especialización de diferentes áreas de actividad en la sociedad, como la economía, el derecho, la política y la educación. Estos distintos tipos de diferenciación contribuyen a la complejidad y dinámica de la sociedad moderna.

Dentro de la teoría de sistemas de Luhmann, se reconoce la existencia de un tipo adicional de diferenciación que se basa en el eje externo-interno: el código.

El código, según Luhmann, desempeña un papel esencial en la diferenciación de los elementos dentro de un sistema. Se trata del lenguaje fundamental que permite distinguir lo que pertenece al sistema de lo que no pertenece. Cada sistema funcional cuenta con su propio código específico. Por ejemplo, el sistema científico se basa en la distinción entre la verdad y la falsedad, el sistema económico en la distinción entre el pago y el impago, el sistema jurídico en la distinción entre lo legal y lo ilegal, y el Museo Reina Sofía en la distinción entre lo que es arte y lo que no lo es. Estos códigos establecen los criterios y las normas para la comunicación y la interacción dentro de cada sistema, permitiendo definir y delimitar lo que es relevante y significativo en su contexto respectivo. Así, el código se convierte en una herramienta clave para la diferenciación y el funcionamiento de los sistemas sociales.

Críticas a la teoría de Luhmann

Algunos autores y académicos que han realizado críticas y debates en torno a la teoría de Luhmann.

Anthony Giddens (6) ha planteado críticas a la falta de atención de Luhmann a la agencia individual y a la importancia de la interacción social en la configuración de los sistemas sociales.

Niklas Luhmann, a la sazón hijo de Niklas Luhmann, ha expresado críticas constructivas hacia la teoría de su padre, argumentando que puede ser excesivamente abstracta y que su enfoque en la comunicación deja de lado otros aspectos importantes de la sociedad.

Jürgen Habermas (7) ha cuestionado la falta de atención de Luhmann a la dimensión normativa y ética de la sociedad, y ha planteado críticas a su enfoque sistémico y al supuesto determinismo funcional.

Manuel Castells (8), conocido por su investigación sobre la sociedad de la información. Ha debatido con la teoría de Luhmann, argumentando que la teoría de sistemas sociales no es suficiente para comprender las dinámicas contemporáneas de la sociedad en red.

La teoría de Luhmann ha sido objeto de diversas críticas que apuntan a su complejidad excesiva, su falta de atención a los aspectos individuales, su determinismo funcional y su falta de conexión con otras disciplinas.

En cuanto a la complejidad excesiva, algunos críticos argumentan que la teoría de Luhmann es difícil de comprender y aplicar debido a su alto nivel de abstracción y la gran cantidad de conceptos especializados que utiliza.

Otra crítica se centra en la falta de atención a los aspectos individuales. Luhmann se enfoca principalmente en los niveles sistémico y estructural de la sociedad, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la capacidad de su teoría para explicar la agencia individual y la interacción entre los actores sociales.

El determinismo funcional es otra crítica planteada a la teoría de Luhmann. Algunos sostienen que su enfoque puede subestimar la influencia de los actores sociales y su capacidad para generar cambios en los sistemas sociales. Esto lleva a la percepción de que la teoría puede ser demasiado determinista en su visión de cómo funcionan los sistemas sociales.

Además, se ha señalado que la teoría de Luhmann tiende a aislarse de otras disciplinas y enfoques teóricos. Algunos críticos argumentan que una mayor conexión con otras disciplinas y perspectivas teóricas podría enriquecer y fortalecer su enfoque.

Es importante tener en cuenta que, si bien estas críticas se han planteado, la teoría de Luhmann también ha sido ampliamente elogiada por su enfoque innovador y su capacidad para abordar la complejidad de los sistemas sociales. Las críticas planteadas no invalidan necesariamente la teoría, pero destacan áreas donde se pueden plantear interrogantes y buscar un mayor desarrollo y clarificación.

Notas

  1. Niklas Luhmann (8 de diciembre de 1927 en Luneburgo, Baja Sajonia - †6 de noviembre, 1998 en Oerlinghausen, Renania del Norte-Westfalia) fue un sociólogo alemán, alumno de Talcott Parsons, reconocido a nivel académico por su formulación de la teoría general de los sistemas sociales. También es uno de los máximos exponentes del uso de la metodología Zettelkasten. Luhmann escribió prolíficamente, con más de tres docenas de libros publicados sobre una variedad de temas, incluyendo leyes, economía, política, arte, religión, ecología, medios de comunicación y amor.
  2. Talcott Parsons (13 de diciembre de 1902 – 8 de mayo de 1979) fue un sociólogo estadounidense. Cursó estudios en el Amherst College, el London School of Economics y la Universidad de Heidelberg (Alemania). Dio clases de sociología en la Universidad Harvard de 1927 hasta 1974 como director del Departamento de Sociología de dicha universidad (1944). Más tarde fue nombrado presidente del nuevo Departamento de Relaciones Sociales 1946 y posteriormente presidente de la American Sociological Association en 1949. Es uno de los mayores exponentes del funcionalismo estructural en Sociología. Dicha teoría social sostiene que las sociedades tienden hacia la autorregulación, así como a la interconexión de sus diversos elementos (valores, metas, funciones, etc.). La autosuficiencia de una sociedad está determinada por necesidades básicas, entre las que se incluían la preservación del orden social, el abastecimiento de bienes y servicios, la educación como socialización y la protección de la infancia.
  3. Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899-Ginebra, 14 de junio de 1986) fue un escritor, poeta, ensayista y traductor argentino, extensamente considerado una figura clave tanto para la literatura en habla hispana como para la literatura universal. Sus dos libros más conocidos, Ficciones y El Aleph, publicados en los años cuarenta, son recopilaciones de cuentos conectados por temas comunes como los sueños, los laberintos, las bibliotecas, los espejos, los autores ficticios y las mitologías europeas; sus argumentos exploran ideas filosóficas relacionadas, por ejemplo, con la memoria, la eternidad, la posmodernidad y la metaficción.​ La obra de Borges ha contribuido ampliamente a la literatura filosófica, al género fantástico y al posestructuralismo, e influyó profundamente en el realismo mágico de la literatura latinoamericana durante el siglo XX.
  4. Humberto Augusto Gastón Maturana Romesín (Santiago, 14 de septiembre de 1928-Ibídem, 6 de mayo de 2021) conocido simplemente como Humberto Maturana, fue un biólogo, filósofo2​ y escritor chileno, premio nacional de ciencias en 1994. Trabajó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) entre 1958 y 1960.​ Más tarde, junto con su alumno y luego colaborador Francisco Varela, desarrolló su concepto original de la autopoiesis en su libro De máquinas y seres vivos (1972), concepto que da cuenta de la organización (interna) de los sistemas vivos como redes cerradas de autoproducción de los componentes que los constituyen. Además, sentó las bases de la «biología del conocer», disciplina que se hace cargo de explicar el operar de los seres vivos en cuanto sistemas cerrados y determinados por su estructura. Otro aspecto importante de sus reflexiones corresponde a la invitación que Maturana realizó al cambio de la pregunta por el «ser» (pregunta que supone la existencia de una realidad objetiva, independiente del observador) a la pregunta por el «hacer» (pregunta que toma como punto de partida la objetividad entre paréntesis, es decir, que los objetos son «traídos a la mano» mediante las operaciones de distinción que realiza el observador, entendido este como cualquier ser humano operando en el lenguaje).
  5. Francisco Javier Varela García (Santiago, 7 de septiembre de 1946 - París, 28 de mayo de 2001) fue un biólogo y filósofo chileno, investigador en el ámbito de las neurociencias, las ciencias cognitivas y la filosofía de la mente. Junto con su profesor Humberto Maturana, es conocido por introducir el concepto de autopoiesis en la biología, y por cofundar el Mind and Life Institute, institución encargada de promover el diálogo entre la ciencia y el budismo.
  6. Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas —publicando en promedio más de un libro por año—. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes
  7. Jürgen Habermas (Düsseldorf, 18 de junio de 1929) es un filósofo y sociólogo alemán conocido por sus trabajos en filosofía política, ética y teoría del derecho, así como en filosofía del lenguaje. Gracias a una actividad regular como profesor en universidades extranjeras, especialmente en Estados Unidos, así como por la traducción de sus trabajos más importantes a más de cuarenta idiomas, sus teorías son conocidas, estudiadas y discutidas en el mundo entero. Habermas es el miembro más eminente de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt y uno de los exponentes de la Teoría crítica desarrollada en el Instituto de Investigación Social. «La obra de Habermas muy probablemente constituya el esfuerzo más original y coherente de elaborar una filosofía a la altura del espíritu postmetafísico que caracteriza nuestro tiempo». Entre sus aportes destacan la construcción de la teoría de la acción comunicativa, la ética del discurso y la teoría de la democracia deliberativa.
  8. Manuel Castells Oliván (Hellín, Albacete, 9 de febrero de 1942) es un sociólogo, economista y profesor universitario español, ministro de Universidades del Gobierno de España desde 2020. Es académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras,1​ de la Academia Británica, de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales de Estados Unidos, de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Academia Europea. Según el Social Sciences Citation Index 2000-2017, Manuel Castells es el sexto académico del ámbito de las ciencias sociales más citado del mundo y el erudito en comunicación más citado del mundo. Fue galardonado en 2012 con el Premio Holberg por haber «dado forma a nuestra comprensión de la dinámica política de las economías urbanas y globales en la sociedad red». En 2013 fue galardonado con el Premio Balzan de Sociología. Está especialmente asociado con la investigación en sociedad de la información, comunicación y globalización.

Bibliografía

Luhmann, N. (1991). Introducción a la teoría de sistemas. Universidad Iberoamericana.

Ritzer, G. (2003). Teoría Sociológica Moderna. Mac Graw-Hill

Burns, T. (2010) General Systems Theory, Encyclopedia of Sociology. Blackwell

Wikipedia español e inglés

Licencia Creative Commons
La teoría general de sistemas y la sociología III: Niklas Luhmann por Juan Carlos Barajas Martínez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Teoría general de sistemas y la sociología II: Walter Buckley

 

Retroalimentación


Como continuación del artículo anterior sobre la teoría general de sistemas y la sociología (ver "La teoría general de sistemas y la sociología") nos adentramos brevemente en una teoría de sistemas específicamente desarrollada para los sistemas sociales: la teoría moderna de los sistemas de Buckley.

Esta teoría se basa en una aproximación a las ideas del interaccionismo simbólico contemplándolas desde la perspectiva de la teoría de sistemas. Perspectiva esta muy interesante para el estudioso de la sociología pues no abunda literatura al respecto y es, cuando menos, una aproximación teórica original.

Abstract

As a continuation of the previous article on general systems theory and sociology (see "General systems theory and sociology"), we briefly look at a systems theory specifically developed for social systems: Buckley's modern systems theory.

This theory is based on an approach to the ideas of symbolic interactionism from a systems theory perspective. This is a very interesting perspective for the sociology scholar because there is not much literature on the subject and it is, at least, an original theoretical approach.

 

Índice

  • Ventajas de la teoría de sistemas
  • Principios generales
  • Aplicación al mundo social

Ventajas de la teoría de sistemas

Lo primero que aborda Walter Buckley (1) al plantear su teoría moderna de sistemas es el examen de las ventajas que proporciona este enfoque en el estudio de lo social.

En primer lugar, se trata de una teoría integrada pues aporta un lenguaje común y es aplicable tanto a las ciencias duras (2) como a todas las ciencias sociales y conductistas.

Como segunda ventaja, la teoría de sistemas proporciona herramientas de análisis en varios niveles, puede funcionar en el ámbito macrosocial y es aplicable también a los aspectos microsociológicos de la vida social. Asunto este que, como saben los lectores fieles, me interesa especialmente por ser un territorio poco explorado dentro de la sociología (3).

En tercer término, la teoría de sistemas presenta una tendencia estructural hacia la perspectiva holística, rehúye los análisis parciales y se interesa por las relaciones entre los numerosos aspectos de la vida social.

En cuarto lugar, la teoría de sistemas contempla esas relaciones dentro del mundo social como procesos, en especial, como redes de comunicación e información.

Y, por último, Buckley señala que la teoría de sistemas es esencialmente integradora, en ella se integran – cito literalmente – las grandes estructuras objetivas, los sistemas de símbolos, la acción y la interacción, la conciencia y la autoconciencia.

Principios Generales

Buckley comienza por analizar sistemas del mundo real ya estudiados por la teoría general de sistemas y los compara con los sistemas socioculturales, en concreto, echó mano de los sistemas mecánicos y los sistemas orgánicos.

De esta forma, estableció un continuum multidimensional desde los sistemas mecánicos a los orgánicos y, de estos, a los socioculturales, clasificándolos según la mayor o menor complejidad, la menor o mayor inestabilidad y el mayor o menor grado en el que las partes son atribuibles al conjunto del sistema.

Algunas dimensiones de estudio tienen diferencias cualitativas y otras difieren cuantitativamente, por ejemplo, si atendemos a las transferencias entre las partes, los sistemas mecánicos se basan en transferencias de energía (claramente cuantitativa), los orgánicos transfieren energía e información (mayoritariamente cualitativa) y, los socioculturales, básicamente intercambian información.

Si medimos el grado de intercambio del sistema con su entorno los sistemas son abiertos o cerrados. Evidentemente, los abiertos tienen un mayor grado de intercambio y los cerrados tienen a aislarse. Los sistemas mecánicos tienden a ser cerrados, los orgánicos son más abiertos y los sociales son los más abiertos de las tres categorías.

El grado de apertura de un sistema está relacionado con dos propiedades esenciales de la teoría de sistemas: la entropía y la neguentropía.

La entropía es la tendencia de los sistemas a debilitarse y dejar de funcionar, al contrario, la neguentropía es la tendencia de los sistemas a crear estructuras con el fin de sobrevivir.

Los sistemas cerrados tienden a ser entrópicos, no evolucionan y tienen una vida media más limitada, por eso un coche o un ordenador suelen durar menos que una empresa o institución social, sobre todo, si el ordenador sufre de actualizaciones periódicas de Windiows (es broma).

Los sistemas abiertos suelen ser neguentrópicos, sus subsistemas se adaptan al entorno con lo que sobreviven con mayor facilidad a los cambios externos.

Para el estudio de la evolución de los sistemas es muy útil el concepto cibernético de la retroalimentación. La retroalimentación —también referida de forma común como realimentación— es un mecanismo por el cual una cierta proporción de la salida de un sistema se redirige a la entrada, con señales de controlar su comportamiento. Esta reentrada de información en el sistema permite que este se adapte a las variaciones del entorno.

Otros procesos internos que intervienen en la evolución de las partes de un sistema son la morfoestasis y la morfogénesis. La morfoestasis es el conjunto de procedimientos internos que contribuyen al mantenimiento del sistema. La morfogénesis se refiere a los procesos internos que crean o modifican estructuras aumentando, como resultado, su complejidad.

En este sentido, los sistemas sociales desarrollan los llamados sistemas mediadores que intervienen entre el entorno y la acción del sistema con el fin de sobrevivir a las fuerzas externas que lo tensionan. Unos son morfogenéticos y otros morfoestáticos. En cualquier caso, los sistemas mediadores dotan de independencia y de autonomía a la acción del sistema, por ejemplo, permiten la adaptación del sistema a situaciones temporales o dirigen el sistema desde un entorno hostil a otro más agradable.

 

La sociedad según la teoría moderna de sistemas

 

Buckley estudió la sociedad tanto a nivel microsociológico como en el ámbito macrosociológico, lo que no es muy común entre los teóricos.

En el nivel individual, se apoyó tanto en la teoría de sistemas como en el interaccionismo simbólico de Mead (4) (5).

De la obra de Mead le parecía especialmente interesante la interrelación entre conciencia y la acción. La acción es el resultado de una señal externa recibida por el actor. Esta señal no es pura, sino que está sesgada por el ruido del entorno. Sea como fuere, la señal proporciona información al actor y este la procesa y emite una respuesta. Esta respuesta está mediatizada por la conciencia del self. Si se fija uno atentamente esta es una representación perfectamente coincidente con la teoría de sistemas.

El lector recordará que para el interaccionismo simbólico el self es un proceso mental que trabaja con un repositorio de experiencias sociales previas (retroalimentación externa) para que la persona sea eficiente en sus relaciones sociales. El self permite a la persona adaptarse a las reglas y normas socialmente aceptadas y actúa como una plataforma desde donde influir a los demás.

Buckley analiza la conciencia del self en los términos de la teoría de sistemas. Considera al self – según las propias palabras de Buckley – como un mecanismo de retroalimentación interna de los estados del sistema que, combinada con las experiencias anteriores almacenadas en la memoria, permiten seleccionar una acción concreta entre el repertorio de acciones posibles.

Respecto a las ideas de Buckley en el ámbito societal, hay que señalar que se centró básicamente en los roles (6) y las instituciones sociales (7).

Buckley extrae los siguientes principios generales de aplicar la teoría de sistemas al dominio sociolcultural. En primer lugar, expone la idea de que la tensión es una realidad del sistema social necesaria para la adaptación mutua de las partes que lo componen.

En segundo lugar, analiza la naturaleza y las fuentes del sistema social en consonancia con la visión dinámica de la teoría de sistemas.

En tercer término, se ocupa de los procesos de selección de alternativas tanto en el ámbito personal como en la interacción social.

En cuarto lugar, escalando en su análisis, este ámbito interpersonal lo considera como la base del desarrollo de las grandes estructuras sociales. Los mecanismos de intercambio, de la negociación y del pacto construyen las estructuras sociales y culturales estables y con vocación de permanencia.

Por último, reconoce la tendencia a la perpetuación y transmisión en los sistemas sociales, contemplando una relación dialéctica con el dinamismo inherente a la teoría de sistemas.


Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

Notas

  1. Walter Frederick Buckley (17 de abril de 1921 - 27 de enero de 2006) fue un sociólogo estadounidense y profesor de sociología en la Universidad de New Hampshire . Buckley fue uno de los primeros en aplicar conceptos de la teoría general de sistemas basados en el trabajo de Bertalanffy a la sociología. Buckley estudió sociología en la Universidad de Wisconsin–Madison. En 1958 recibió su doctorado con una tesis en la que esboza una teoría no funcionalista de la estratificación social. Fue, a principios de la década de 1960, profesor asistente de sociología en la Universidad de California, Santa Bárbara, en el departamento de sociología, de 1971 a 1985 fue profesor de Sociología en la Universidad de New Hampshire. En la década de 1970 participó en el Círculo de Teoría de Uppsala en la Universidad de Uppsala en Suecia fundado por Tom R. Burns. En 1998 fue galardonado con el presidente honorario del Comité de Investigación Socio-Cibernética de la Asociación Sociológica Internacional. Buckley ha sido descrito como un pionero en la teoría de los sistemas sociales que desafió los puntos de vista convencionales. En su vida personal apreciaba la música jazz y tocaba el saxofón tenor.
  2. Ciencia dura y ciencia blanda son términos construidos de forma un tanto coloquial, no utilizados institucionalmente por su carácter problemático (no existen facultades ni licenciaturas de ciencias duras o de ciencias blandas), pero de uso epistemológico muy extendido para comparar campos de investigación científica o académica, designando como duros los que se quieren marcar como más científicos en el sentido de rigurosos y exactos, más capaces de producir predicciones y caracterizados como experimentales, empíricos, cuantificables y basados en datos y un método científico enfocado a la objetividad;​ mientras que los designados como blandos quedan marcados con los rasgos opuestos. Diferentes aproximaciones al método científico pueden distinguirse por cómo consideran la diferencia entre los términos ciencia dura y ciencia blanda. Este es un asunto clave para la filosofía de la ciencia, que no siempre permite la posibilidad de marcar una diferencia clara entre ambos términos; y la sociología de la ciencia, que estudia las percepciones implícitas de la investigación y metodología. Las ciencias naturales y las ciencias físicas se suelen incluir en el campo de las duras, mientras que las ciencias sociales o ciencias humanas se suelen incluir en el campo de las blandas,​ cuando no se niega directamente su condición científica, no siempre de forma peyorativa aunque como decía mi madre, “de besos y abrazos no nacen los niños, pero tocan a vísperas
  3. Me atreví a hacer una propuesta basada en la teoría de la información, la arquitectura de ordenadores y la arquitectura de los sistemas de comunicaciones, para estudiar los niveles macro y micro de la sociología, ver “Un modelo multinivel de sociedad”
  4. El interaccionismo simbólico es una de las corrientes de pensamiento sociológico/microsociológico, relacionado también con la antropología y la psicología social, que se basa en la comprensión de la sociedad a través de la comunicación y que ha influido enormemente en los estudios sobre los medios. El interaccionismo simbólico se sitúa dentro del paradigma interpretativo. Este analiza el sentido de la acción social desde la perspectiva de los participantes. Dicho paradigma concibe a la comunicación como una producción de sentido dentro de un universo simbólico.
  5. GeorgeH. Mead (27 de febrero de 1863 - 26 de abril de 1931), filósofo pragmático, sociólogo y psicólogo social estadounidense. Teórico del primer conductismo social, también llamado interaccionismo simbólico en el ámbito de la ciencia de la comunicación. Nació en South Hadley, Massachusetts. Cursó estudios en varias universidades de Estados Unidos y Europa e impartió clases en la Universidad de Chicago desde 1894 hasta su muerte. Con influencias de la teoría evolutiva y la naturaleza social de la experiencia y de la conducta, recalcó la emersión del yo y de la mente dentro del orden social y en el marco del simbolismo lingüístico que usan las personas para comunicarse (interaccionismo simbólico). A partir de la crítica al conductismo de J. B. Watson denominó su propia corriente como conductismo social. Pensaba que el yo surge por un proceso social en el que el organismo se cohíbe. Esta timidez es el resultado de la interacción del organismo con su ambiente, incluyendo la comunicación con otros organismos.
  6. En sociología se llama rol social a los distintos papeles sociales que se pueden desempeñar en una sociedad, por ejemplo, el rol de presidenta de un tribunal de oposición, pero también, el rol de maestro, de policía, de estudiante, de hijo, de madre, de niño o de anciano, de casado o de soltero; cuanto más compleja es una sociedad, cuanta mayor sea la división del trabajo, de funciones, de características específicas que marcan diferencias de comportamiento, mayor será el conjunto de roles sociales. Para ampliar información acerca de los roles sociales ver en este mismo blog “Los roles sociales”.
  7. Una institución social es antes que nada una práctica social, es decir, un conjunto de expectativas que dan lugar a comportamientos previsibles por parte de los individuos, que las siguen de modo casi irreflexivo y que no necesitan de justificaciones para llevarlas a cabo. Al contrario, si tu comportamiento va en contra de lo dictado por una institución social, serás calificado – en el mejor de los casos – como extravagante. Para ampliar información acerca de las instituciones sociales ver en este mismo blog “Las instituciones sociales”.

 

Bibliografía

George J. Klir, Teoría General de Sistemas, ICE ediciones, Madrid 1980

Ritzer, George: Teoría Sociológica Moderna, Mac Graw-Hill, Madrid 2003

Burns, Tom: General Systems Theory, Encyclopedia of Sociology, Blackwell; Londres 2010

Wikipedia español e inglés

 

 

Mapa Mental



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Teoría general de sistemas II: Walter Buckley por Juan Carlos Barajas Martínez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

La teoría general de sistemas y la sociología I

Ludwig von Bertalanffy

  

Resumen

La teoría de sistemas ha sido para mí una herramienta esencial durante cuarenta años de práctica de la ingeniería del software. Lo primero que hago cuando comienzo el análisis de un sistema de información es hacer diagramas -que provienen de esta disciplina- que permiten una primera formalización del sistema de trabajo que se pretende informatizar. En la mayor parte de los casos, ese trabajo es gran parte realizado por las personas de manera manual.

Yo he dedicado mi vida profesional a informatizar a la administración pública que no deja ser un sistema social, lo he hecho durante años sin saber que lo era, pues empecé a estudiar sociología a los 39 años cuando llevaba 15 años haciendo este tipo de trabajo. Cuando tuve suficientes conocimientos de sociología me di cuenta de que la teoría de sistemas funciona bien en entornos sociales.

Digo todo esto porque la aplicación de la teoría de sistemas a la sociología ha sido muy discreta, como dice Ritzer(1), con altibajos; en cualquier caso es un enfoque que, en mi opinión, no se ha usado lo suficiente y que podría aportar mucha capacidad de análisis a las ciencias sociales. Además, dadas las características de las aproximaciones a los sistemas sociales, es perfectamente compatible con otros enfoques sociológicos.

El presente artículo intenta, no sin dificultades, explicar de una manera sencilla los principios básicos de la teoría general de sistemas y su aplicación a la sociología. Dejo para posteriores artículos, las dos teorías más importantes basadas en la teoría de sistemas: la de Buckley (2) y Luhmann (3).

 

Abstract

Systems theory has been an essential tool for me during forty years of software engineering practice. The first thing I do when I start the analysis of an information system is to make diagrams - which come from this discipline - that allow a first formalization of the working system to be computerized. In most cases, this work is largely done manually by people.

I have dedicated my professional life to computerizing public administration, which is still a social system, and I have done it for years without knowing that it was one, since I began studying sociology at the age of 39 when I had been doing this type of work for 15 years. When I had enough knowledge of sociology I realized that systems theory works well in social settings.

I say all this because the application of systems theory to sociology has been very discrete, as Ritzer(1) says, with ups and downs; in any case it is an approach which, in my opinion, has not been used enough and which could bring a lot of analytical capacity to the social sciences. Moreover, given the characteristics of social systems approaches, it is perfectly compatible with other sociological approaches.

The present article attempts, not without difficulty, to explain in a simple way the basic principles of general systems theory and its application to sociology. In later articles the two most important theories based on systems theory: Buckley's (2) and Luhmann's (3) will be explained.

Índice

La teoría general de sistemas

La idea de sistema en sociología

Las teorías sociológicas basadas en la teoría de sistemas

 

La teoría general de sistemas

La teoría de sistemas o teoría general de sistemas (TGS) es el estudio interdisciplinario de los sistemas en general. Su propósito es estudiar los principios aplicables a los sistemas en cualquier nivel de análisis y en todos los campos de la investigación.

Un sistema se define como una entidad con límites por los cuales se distingue de su entorno, con partes interrelacionadas e interdependientes, los subsistemas, cuya suma es mayor a la suma de sus partes. El cambio de una parte del sistema afecta a las demás y, con esto, al sistema completo, generando patrones predecibles de comportamiento.

La teoría de sistemas, en su visión más amplia, trata de buscar reglas comunes a todos los sistemas, sean estos cuales sean y estén situados en cualquier nivel de la realidad.

Es una aproximación genérica, una abstracción, aparece por tanto como una metateoría, o sea, una teoría de las teorías que recoge en su seno tanto a teorías formales – es decir axiomáticas – como a principios metodológicos e hipótesis que no pertenecen a ninguna teoría formal. Como afirma Klir (3) se comporta como una superestructura en el estudio de los sistemas como hacen las matemáticas o la lógica con respecto a las ciencias empíricas.

Así que cuando aplicas la teoría de sistemas buscas lo que hay de común en los sistemas en estudio – lo que en el argot de las matemáticas se denomina como isomorfismos – aplicando las siguientes características:

·       El uso de los mismos términos y conceptos para describir los rasgos esenciales de sistemas reales muy diferentes. En primer lugar, la construcción de modelos como método de descripción del comportamiento de sistemas reales.

En segundo lugar, la aportación de técnicas para facilitar el desarrollo teórico en campos en los que es difícil la abstracción del objeto, o por su complejidad, o por su historicidad.

En tercer término la superación de la eterna oposición entre las dos aproximaciones al conocimiento de la realidad: La analítica, basada en operaciones de reducción y de deducción,  la sintética, basada en la composición.

Por último, es muy importante el estudio mediante el análisis del entorno exterior y de sus relaciones con otros sistemas.

En 1950, el biólogo austríaco Ludwig von Bertalanffy (4) planteó la teoría general de sistemas propiamente dicha, exponiendo sus fundamentos, su desarrollo y sus aplicaciones. En 1973, los biólogos chilenos Francisco Varela (5) y Humberto Maturana (6) propusieron el concepto de autopoiesis (7)–concepto que también usa Luhmann para sus sistemas sociales- para dar cuenta de la especificidad que tiene la organización de los sistemas vivos como redes cerradas de autoproducción de los componentes que las constituyen.

 

Aunque la Teoría General de Sistemas surgió en el campo de la biología, pronto se vio su capacidad de inspirar desarrollos en disciplinas distintas y se apreció su influencia en la aparición de otras nuevas. A partir de entonces se ha ido constituyendo el amplio campo de la sistémica o de las ciencias de los sistemas, incluyendo especialidades como la cibernética, la teoría de la información, la teoría de juegos, la teoría del caos o la teoría de las catástrofes.


También se ha aplicado a la sociología, que es precisamente lo que vamos a ver a partir de ahora.



La idea de sistema en la sociología

 

Como ya se ha comentado la teoría de sistemas no ha tenido una repercusión grande en la sociología, el propio Ritzer indica que si no hubiera desarrollado Luhmann su teoría nunca hubiera hecho un capítulo dedicado a esta disciplina en su afamado libro, es más, hasta la edición de 2003 no trató el asunto.

 

Las razones para esta falta de interés las citó Ramón Cotarelo (8) tomándolas a partir de los textos críticos con la teoría de sistemas, a saber:

 

En primer lugar, el carácter amplio de la teoría de sistemas hace que tenga una naturaleza difusa, la idea de que un sistema es mayor que la suma de sus partes es muy difícil de comprobar empíricamente. Yo lo puedo entender cuando desmonto un dispositivo electrónico para arreglarlo y al volverlo a montar, me sobran piezas, pero mantiene el funcionamiento. No sé si esto es válido para la Academia, pero a mí me sirve para entender el concepto.

 

En segundo término, los críticos aseguran que la teoría de sistemas es similar al funcionalismo, al ser lo mismo, no supone ninguna aportación nueva. Eso sería cierto si fuera verdad esa similitud, pero más allá de que ambas teorías se basan en la idea de sistema, el funcionalismo no aplica los principios básicos de la teoría de sistemas que vimos en el apartado anterior.

 

La tercera crítica que se formula es que la teoría de sistemas no aporta ninguna solución concreta. Esto es completamente cierto, pero no lo pretende. Es una metateoría, una abstracción general, por tanto, hay que adaptarla a los distintos casos de estudio. Hay que trabajar un poquito señores.

 

Por último, se suele decir que la teoría de sistemas no es capaz de explicar los significados de las acciones sociales. Esto se refutará por sí mismo cuando veamos la teoría de Luhmann que se mete de lleno en la explicación de los significados de las elecciones de las personas.

 

Antes de que von Bertanlanffy publicara su teoría de general de sistemas, la sociología había utilizado el concepto de sistema para aproximarse al estudio de las sociedades humanas. En concreto desde el funcionalismo estructural y desde la sociología marxista. Ambos enfoques tienen una importancia capital en la historia de la sociología, pero debe recordarse que no pertenecen a la teoría de sistemas.

Los teóricos de la tradición funcionalista  (9) consideran a la sociedad como un conjunto de partes, estructuras, instituciones, normas o pautas culturales definidas en términos de las funciones particulares que cada uno realiza o satisface, es decir, contempla un sistema social compuesto de subsistemas, un organismo social suele ser la metáfora que se utiliza. Esto incluye, por ejemplo, su contribución al mantenimiento y la reproducción del sistema en su conjunto.

El principal funcionalista es Talcott Parsons (10), la sociedad parsoniana se contempla como un sistema con diversos grados de coherencia, integración y eficacia. Los subsistemas sociales, como la política, el derecho, la economía y la educación están interrelacionados y pueden contribuir de forma diferenciada al rendimiento sistémico global, cuya calidad y cantidad puede variar.

 

Para Marx (11), dicho de una manera muy sucinta, la estructura de las sociedades se componía de dos sistemas: la infraestructura y la superestructura. La primera sería la base material que determina la estratificación social, el desarrollo económico y el cambio social. Es el aparato que incluye a las fuerzas productivas y a las relaciones de producción.

 

De ella depende la superestructura que sería el conjunto de elementos de la vida que justifican un determinado tipo de organización social, por ejemplo, las formas jurídicas, políticas, artísticas, filosóficas y religiosas de un momento histórico concreto. Cada tipo de sociedad tiene su infraestructura y su superestructura y las de la sociedad capitalista tienen las suyas peculiares para mantener su peculiar orden social.

 

Entre otros desarrollos posteriores importantes relacionados con la sociología marxista, cabe mencionar la teoría de los sistemas mundiales de Wallerstein (12) (ver en este mismo blog “La estratificación social 2. El sistema económico mundial), que aborda la dependencia entre las naciones y el imperialismo, situando la evolución de los sistemas desde una perspectiva global y comparativa. Otra variante de la teoría marxista de sistemas es la de Pierre Bourdieu (13), que unifica lo material y lo simbólico, así como la agencia y la estructura.

 

Teorías sociológicas basadas en la teoría de sistemas

 

Una vez publicados los trabajos de von Bertanlanffy sobre la teoría general de sistemas se empezó a difundir como una herramienta útil para el desarrollo de la ciencia. Este pensamiento llegó a las ciencias sociales configurándose enfoques basados directamente en la teoría de sistemas como son: la dinámica de sistemas de Burns y Stalker, la sociocibernética de Geyer y van des Zouwen, la teoría moderna de los sistemas de Buckley y la teoría general de sistemas de Luhmann. Vamos a ver brevemente las dos primeras teorías y con mayor detenimiento, en apartados específicos, las dos últimas.

 

La dinámica de sistemas de Burns (14) y Stalker (15) entra dentro de la sociología de las organizaciones. Estudiaron, usando las herramientas de la teoría de sistemas, la parte administrativa de las organizaciones y se encontraron con una diversidad de métodos y procedimientos administrativos. En base a esta diversidad clasificaron a las empresas como mecanicistas y orgánicas.

En las empresas mecanicistas, los problemas y las tareas a las que el conjunto se enfrenta se asignan a especialistas. Están adaptadas a condiciones ambientales estables. En cambio, las empresas orgánicas, se adaptan a condiciones inestables cuando surgen problemas y exigencias de acción que no pueden ser fragmentadas y distribuidas entre especialistas en una jerarquía claramente definida. Este tipo de organizaciones la innovación es un valor imprescindible.

La sociocibernética es la aplicación de la cibernética a los sistemas sociales. La cibernética es una ciencia nacida hacia 1942 e impulsada inicialmente por Norbert Wiener (16), su objeto es el  estudio interdisciplinario de los flujos de información estrechamente vinculados al control de todo tipo de sistemas ya sean físicos, orgánicos o sociales.

 

Los sistemas complejos mantienen interactúan con su entorno de manera que se influyen mutuamente,  afectan  a su ambiente externo y se automodifican para adaptarse. La sociocibernética  se centra, por tanto, en las funciones de control y comunicación que permiten esta dialéctica entre el sistema y su entorno. Especial atención se presta a la retroalimentación y sus conceptos derivados.

La retroalimentación —también referida de forma común como realimentación— es un mecanismo por el cual una cierta proporción de la salida de un sistema se redirige a la entrada, con señales de controlar su comportamiento.

Esta capacidad de interacción entre el sistema y el entorno es natural en los organismos vivos, se ha usado en la tecnología – especialmente en la electrónica e la informática - y ha servido para modelizar las organizaciones.

 


Diagrama básico de una retroalimentación


La investigación sociocibernética parte de dos principios. En primer lugar,  una visión relacional del mundo y los objetos que estudia. En segundo término, entiende como procesos los cambios que gobiernan los estados de los sistemas.

Tomando como referente estos principios, la sociocibernética centra su trabajo en una tipología de problemas específicos, como por ejemplo: el hambre, la pobreza o los efectos medioambientales que produce la sociedad posindustrial. Estos fenómenos, se desarrollan en una escala global y son hijos de una gran complejidad en la que se puede identificar una amplia confluencia de factores. Para lo que plantea, como principal desafío, generar un enfoque interdisciplinario que permita tratar problemáticas sociales complejas.

Para comprender los procesos relacionados con estos problemas de investigación, la sociocibernética utiliza como herramienta principal la elaboración de modelos teóricos con diferentes grado de abstracción.

 

Por último, vamos a hacer un breve repaso de los dos enfoques sociológicos más importantes basados en la Teoría de Sistemas: la Teoría Moderna de los Sistemas Sociales de Buckley y la Teoría General de Sistemas de Luhmann.

 

Buckley realizó un estudio comparativo de los sistemas socioculturales, los sistemas mecánicos y los sistemas orgánicos. De este proceso extrajo sus propiedades y características generales. Como segundo paso, estudió la sociedad desde el nivel macro hasta el nivel individual apoyándose en el interaccionismo simbólico de Mead (17).

 

Luhmann desarrolló un enfoque sociológico que combinaba el funcionalismo estructural de Parsons (9), la Teoría General de Sistemas y conceptos de la biología cognitiva y la cibernética.

 

Por el interés especial que tienen estas dos últimas teorías vamos a tratarlas en artículos aparte. Así que como introducción a la teoría sistemas en creo que por ahora es más que suficiente y se me ocurre que tal vez lo más oportuno ahora sería decir “continuará”, como en las series por episodios.

 

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Nota inicial

 

Al mismo tiempo que preparaba y escribía este artículo me acordé de una anécdota que viví cuando era estudiante, estaba haciendo la mili y fui a un examen final de teoría de sistemas en la facultad. Así que he escrito esta historia y la tenéis en la colección de relatos cortos “Las aventuras de un joven desventurado”, se llama “Un examen extraño”, este es el enlace:

 

 

Notas

 

  1. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  2. Walter Frederick Buckley (17 de abril de 1921 - 27 de enero de 2006) fue un sociólogo estadounidense y profesor de sociología en la Universidad de New Hampshire . Buckley fue uno de los primeros en aplicar conceptos de la teoría general de sistemas basados ​​en el trabajo de Bertalanffy a la sociología. Buckley estudió sociología en la Universidad de Wisconsin–Madison . En 1958 recibió su doctorado con una tesis en la que esboza una teoría no funcionalista de la estratificación social. Fue, a principios de la década de 1960, profesor asistente de sociología en la Universidad de California, Santa Bárbara, en el departamento de sociología, de 1971 a 1985 fue profesor de Sociología en la Universidad de New Hampshire . En la década de 1970 participó en el Círculo de Teoría de Uppsala en la Universidad de Uppsala en Suecia fundado por Tom R. Burns . En 1998 fue galardonado con el presidente honorario del Comité de Investigación Socio-Cibernética de la Asociación Sociológica Internacional. Buckley ha sido descrito como un pionero en la teoría de los sistemas sociales que desafió los puntos de vista convencionales. En su vida personal apreciaba la música jazz y tocaba el saxofón tenor.
  3. Niklas Luhmann (8 de diciembre de 1927 en Luneburgo, Baja Sajonia - †6 de noviembre, 1998 en Oerlinghausen, Renania del Norte-Westfalia) fue un sociólogo alemán, alumno de Talcott Parsons, reconocido a nivel académico por su formulación de la teoría general de los sistemas sociales. También es uno de los máximos exponentes del uso de la metodología Zettelkasten. Luhmann escribió prolíficamente, con más de tres docenas de libros publicados sobre una variedad de temas, incluyendo leyes, economía, política, arte, religión, ecología, medios de comunicación y amor.
  4. Karl Ludwig von Bertalanffy (Viena, 19 de septiembre de 1901-Búfalo (Nueva York), 12 de junio de 1972) fue un biólogo y filósofo austríaco, reconocido fundamentalmente por su teoría de sistemas. Ingresó en la Universidad de Innsbruck para estudiar historia del arte, filosofía y biología, finalizando su doctorado en 1926​ con una tesis doctoral sobre psicofísica y Gustav Fechner. En 1937 se fue a vivir a Estados Unidos gracias a la obtención de una beca de la Fundación Rockefeller, donde permaneció dos años en la Universidad de Chicago, tras los cuales vuelve a Europa por no querer aceptar declararse víctima del nazismo[cita requerida]. En 1939 trabajó como profesor dando clases de biología teórica en la Universidad de Alberta en Edmonton, Canadá. De 1961 a 1969 en la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo.
  5. Francisco Javier Varela García (Santiago, 7 de septiembre de 1946 - París, 28 de mayo de 2001) fue un biólogo y filósofo chileno, investigador en el ámbito de las neurociencias, las ciencias cognitivas y la filosofía de la mente. Junto con su profesor Humberto Maturana, es conocido por introducir el concepto de autopoiesis en la biología, y por cofundar el Mind and Life Institute, institución encargada de promover el diálogo entre la ciencia y el budismo.
  6. Humberto Augusto Gastón Maturana Romesín (Santiago, 14 de septiembre de 1928-Ibídem, 6 de mayo de 2021) conocido simplemente como Humberto Maturana, fue un biólogo, filósofo2​ y escritor chileno, premio nacional de ciencias en 1994. Trabajó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) entre 1958 y 1960.​ Más tarde, junto con su alumno y luego colaborador Francisco Varela, desarrolló su concepto original de la autopoiesis en su libro De máquinas y seres vivos (1972), concepto que da cuenta de la organización (interna) de los sistemas vivos como redes cerradas de autoproducción de los componentes que los constituyen. Además, sentó las bases de la «biología del conocer», disciplina que se hace cargo de explicar el operar de los seres vivos en cuanto sistemas cerrados y determinados por su estructura. Otro aspecto importante de sus reflexiones corresponde a la invitación que Maturana realizó al cambio de la pregunta por el «ser» (pregunta que supone la existencia de una realidad objetiva, independiente del observador) a la pregunta por el «hacer» (pregunta que toma como punto de partida la objetividad entre paréntesis, es decir, que los objetos son «traídos a la mano» mediante las operaciones de distinción que realiza el observador, entendido este como cualquier ser humano operando en el lenguaje).
  7. La autopoiesis o autopoyesis (del griego: auto, ποίησις [auto, poiesis] ‘a sí mismo; creación, producción’) es un neologismo que designa la cualidad de un sistema de reproducirse y mantenerse por sí mismo mediante la creación de sus propias partes. El término fue introducido en la publicación de 1972 Autopoiesis and Cognition: The Realization of the Living de los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela para definir la química de automantenimiento de las células vivas. Desde entonces, el concepto se ha aplicado a los campos de la cognición , la teoría de sistemas , la arquitectura y la sociología . Niklas Luhmann introdujo brevemente el concepto de autopoiesis a la teoría organizacional.
  8. Ramón Cotarelo García (Madrid, 1943) es un politólogo, publicista, escritor y traductor español, catedrático emérito de Ciencia Política y de la Administración de la UNED. Su trabajo se ha centrado en varias áreas con una perspectiva pluridisciplinar. Se ha ocupado de los partidos políticos. Su obra Los partidos políticos fue texto en varias Facultades de Ciencias Políticas y Derecho. Igualmente ha trabajado en aspectos como la Teoría del Estado y política comparada. Dentro de este campo destaca una línea de estudio e investigación sobre el Estado del bienestar  en el que señalaba en 1990 que la crítica neoliberal amenazaba ya con desmantelar el Estado del bienestar. Se ha ocupado asimismo del análisis de la transición española, una visión crítica sobre este tema lo acusa de haber presentado una visión edulcorada y legitimatoria del fenómeno e, incluso de haber coadyuvado a elaborar una visión “oficial” o pretendidamente “modélica” de la transición. En su obra posterior, el propio autor parece haberse distanciado de sus primeras posiciones y adoptado un punto de vista más crítico. Desde fines del siglo XX, Cotarelo ha venido centrando su trabajo en la teoría y la praxis de la sociedad de la información. Ha publicado abundante obra sobre el impacto de internet en el proceso y la comunicación políticas y es el principal animador de las periódicas Jornadas de Ciberpolítica, reuniones bienales de especialistas de este campo de estudio que tienen cada vez mayor repercusión. También es un ciberactivista, autor de un blog, Palinuro (www.cotarelo.blogspot.com) y con una fuerte presencia en las redes sociales. En los últimos tiempos, su figura ha sido muy controvertida por su apoyo al independentismo catalán. Buscar su bibliografía es un jaleo porque invirtió el orden de sus apellidos.
  9. En este mismo blog he publicado 4 artículos sobre el funcionalismo: El Funcionalismo I: Talcott Parsons, El Funcionalismo II: Robert Merton, El Funcionalismo III: Alexander y el Neofuncionalismo y El Funcionalismo IV: Sociología Aplicada.
  10. Talcott Parsons (13 de diciembre de 1902 – 8 de mayo de 1979) fue un sociólogo estadounidense. Cursó estudios en el Amherst College, el London School of Economics y la Universidad de Heidelberg (Alemania). Dio clases de sociología en la Universidad Harvard de 1927 hasta 1974 como director del Departamento de Sociología de dicha universidad (1944). Más tarde fue nombrado presidente del nuevo Departamento de Relaciones Sociales 1946 y posteriormente presidente de la American Sociological Association en 1949. Es uno de los mayores exponentes del funcionalismo estructural en Sociología. Dicha teoría social sostiene que las sociedades tienden hacia la autorregulación, así como a la interconexión de sus diversos elementos (valores, metas, funciones, etc.). La autosuficiencia de una sociedad está determinada por necesidades básicas, entre las que se incluían la preservación del orden social, el abastecimiento de bienes y servicios, la educación como socialización y la protección de la infancia.
  11. Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra  en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital.
  12. Immanuel Maurice Wallerstein (Nueva York, 28 de septiembre de 1930-31 de agosto de 2019)1​ fue un sociólogo y científico social histórico estadounidense que llegó a ser el principal teórico del análisis de sistema-mundo.
  13. Pierre-Félix Bourdieu  (Denguin, 1 de agosto de 1930 – París, 23 de enero de 2002) fue uno de los más destacados representantes de la sociología contemporánea. Logró reflexionar sobre la sociedad, introdujo o rescató baterías de conceptos e investigó en forma sistemática lo que suele parecer trivial como parte de nuestra cotidianidad. Algunos conceptos claves de su teoría son los de "habitus", "campo social", "capital simbólico" o "instituciones". Al final de su vida se convirtió, por su compromiso público, en uno de los principales actores de la vida intelectual francesa. Su pensamiento ha ejercido una influencia considerable en la conciencia humana y social, en especial de la sociología francesa de posguerra. Caracterizó su modelo sociológico como "constructivismo estructuralista"; la problemática constructivista tiende a descifrar las realidades sociales como construcciones históricas cotidianas de actores colectivos e individuales que se sustraen del control de estos actores. Su sociología reveladora ha tenido críticos que lo acusan de una particular visión determinista de lo social.
  14. Tom Burns  (1913 - 2001) fue un sociólogo inglés , autor y fundador del departamento de Sociología de la Universidad de Edimburgo Miembro de la Academia Británica , Tom Burns fue profesor de Sociología en la Universidad de Edimburgo de 1965 a 1981,  y también enseñó en Harvard y Columbia.Sus primeros intereses fueron la sociología urbana y trabajó con el West Midland Group en reconstrucción y planificación de la posguerra. Mientras estuvo en Edimburgo, su preocupación particular fueron los estudios de diferentes tipos de organización y sus efectos en los patrones de comunicación y en las actividades de los gerentes. También ha explorado la relevancia de las diferentes formas de organización para las condiciones cambiantes, especialmente para el impacto de la innovación técnica. En colaboración con el psicólogo George Macpherson Stalker , Burns ha estudiado el intento de introducir el trabajo de desarrollo electrónico en las empresas escocesas tradicionales, con miras a que entren en esta industria moderna y en rápida expansión a medida que disminuyen los mercados para sus propios productos bien establecidos. Esto resultó en el libro de 1961, "La gestión de la innovación".
  15. George Macpherson Stalker (1945), psicólogo británico, estudió en la Universidad de Edimburgo. No es académico siempre ha trabajado en el mundo de la empresa y fue colaborador de Tom Burns en el desarrollo de su teoría de sistemas mecanicistas y orgánicos.
  16. Norbert Wiener (Columbia, Misuri, Estados Unidos, 26 de noviembre de 1894-Estocolmo, Suecia, 18 de marzo de 1964) fue un matemático y filósofo estadounidense, conocido como el fundador de la cibernética.1​ Acuñó el término en su libro Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas, publicado en 1948.

Bibliografía

George J. Klir, Teoría General de Sistemas, ICE ediciones, Madrid 1980

Ritzer, George: Teoría Sociológica Moderna, Mac Graw-Hill, Madrid 2003

Burns, Tom: General Systems Theory, Encyclopedia of Sociology, Blackwell; Londres 2010

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