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¿Qué es el transhumanismo?

 


Este guapo muchacho es el prof. Nick Bostrom


Resumen

El transhumanismo es una corriente filosófica que busca mejorar la condición humana mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología. Este artículo tiene como objetivo brindar una visión comprensiva sobre el concepto del transhumanismo.

En primer lugar, exploraremos brevemente la intrahistoria del transhumanismo, centrándonos en los principales autores y pensadores que han contribuido al desarrollo de esta corriente. Luego, nos adentraremos en la manera en que el transhumanismo plantea la mejora de la condición humana, resaltando el papel fundamental de la ciencia y la tecnología en este proceso.

Para un segundo artículo, abordaremos el transhumanismo desde una perspectiva crítica, examinando los problemas éticos que podrían surgir como consecuencia de su aplicación, como por ejemplo la creación de nuevas desigualdades sociales. Además, analizaremos aquellos principios del transhumanismo que, si bien no están directamente relacionados con aspectos morales, han generado un debate crítico en torno a este enfoque.

Abstract

Transhumanism is a philosophical movement that seeks to enhance the human condition through the application of science and technology. This essay aims to provide a comprehensive insight into the concept of transhumanism.

Firstly, we will briefly explore the intrahistory of transhumanism, focusing on the key authors and thinkers who have contributed to the development of this movement. We will then delve into how transhumanism proposes the enhancement of the human condition, emphasizing the fundamental role of science and technology in this process.

However, we will also approach transhumanism from a critical perspective, examining the ethical issues that may arise as a result of its application, such as the creation of new social inequalities. Additionally, we will analyze those principles of transhumanism which, although not directly related to moral aspects, have sparked critical debate surrounding this approach.

Índice

Pues eso, ¿Qué es el transhumanismo?

Breve historia del movimiento transhumanista

Autores principales

Un intento de transformar la condición humana

La ciencia y la tecnología como base del transhumanismo

Pues eso, ¿qué es el transhumanismo?

El transhumanismo es una corriente filosófica que busca mejorar la condición humana mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología. Su objetivo principal es ampliar las capacidades humanas en términos de inteligencia, resistencia y longevidad (Postigo, 2019). Para lograr esto, propone el uso de diversas tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la nanotecnología, la biotecnología y la realidad virtual y aumentada.

Estas tecnologías buscan superar las limitaciones biológicas y mejorar aspectos como la memoria, la capacidad cognitiva, la resistencia física, la longevidad y la calidad de vida en general. Además, el transhumanismo plantea la posibilidad de fusionar la inteligencia humana con la inteligencia artificial, lo que daría lugar a seres posthumanos con habilidades sobrehumanas.

En la sociedad actual, el transhumanismo ha ganado relevancia debido a los avances científicos y tecnológicos. Sin embargo, su planteamiento de una transformación radical de la condición humana también ha generado debates éticos y morales. ¿Cuál es la obligación moral de mejorar al ser humano? ¿Qué significa exactamente "mejorar" a las personas? Estas son preguntas fundamentales.

Es importante reconocer que el transhumanismo encuentra su razón de ser en el progreso científico y tecnológico actual. La posibilidad de modificar controladamente a los seres humanos no parece una mera locura, ya que existen argumentos sólidos respaldados por el estado actual de la ciencia. Ray Kurzweil(1), un futurista y defensor del transhumanismo, afirmó: "La humanidad siempre ha deseado vivir eternamente, pero ahora, gracias a la ciencia y la tecnología, podemos comenzar a trabajar en serio para hacerlo realidad" (Kurzweil, 2005, p. 235).

El propósito de los dos artículos que voy a dedicar a este asunto es realizar un análisis crítico del transhumanismo, comprendiendo sus enfoques principales, debatiendo sus implicaciones éticas y evaluando su viabilidad en términos de justicia social. También se cuestionará la relación del transhumanismo con la naturaleza y la dignidad humana, planteando interrogantes sobre los límites del progreso científico ilimitado, la deseabilidad de la inmortalidad y la relación entre perfección y felicidad.

Se presentarán definiciones, corrientes y autores relevantes relacionados con el transhumanismo, y se analizarán los avances tecnológicos y científicos que hacen posible su realización. Por último, se reflexionará sobre las posibles consecuencias de la transformación posthumana en la sociedad y se considerarán perspectivas críticas fundamentales.

El transhumanismo es una corriente filosófica compleja y polifacética que se puede contemplar desde múltiples perspectivas. Según Postigo(2) (2019), el transhumanismo se puede entender como una ideología, un movimiento social, una corriente filosófica o incluso como una especie de religión secular. Por tanto, no es de extrañar que se haya clasificado a este enfoque con el apellido de “humanismo” por tener un cierto sentido de movimiento cultural. Esta complejidad se debe, en gran medida, a la amplitud de los temas que aborda y a la diversidad de enfoques que se han desarrollado en su entorno.

Dado que el transhumanismo es un enfoque complejo que se puede contemplar desde distintas perspectivas, encontrar una definición única que lo contemple en su totalidad puede resultar una tarea difícil. Sin embargo, diversos autores consagrados han propuesto definiciones que permiten aproximarnos a esta corriente filosófica.

Por ejemplo, Max More(3), filósofo y fundador del Partido Transhumanista, ofrece una definición amplia del transhumanismo. Según More, el transhumanismo no solo se trata del uso de la tecnología para mejorar las capacidades humanas, sino que es una filosofía que aboga por la búsqueda activa de la mejora en todos los aspectos de la condición humana. Esta búsqueda abarca áreas como la vida humana, la salud, la inteligencia, la creatividad, el placer, la felicidad y la duración de la vida (More, 1990).

La perspectiva de More sitúa al transhumanismo en un contexto más amplio, donde la mejora y el desarrollo humano son considerados como objetivos fundamentales. Al enfocarse en aspectos más allá de la tecnología, se reconoce que la mejora humana puede abarcar tanto avances científicos y tecnológicos como cambios en la forma en que entendemos y vivimos la experiencia humana.

De manera similar, el filósofo Nick Bostrom(4), reconocido por su trabajo en el Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford, proporciona una perspectiva adicional sobre el transhumanismo. Según Bostrom, el transhumanismo se define como "el estudio interdisciplinario de las formas en que la tecnología puede ser utilizada para mejorar la condición humana, tanto a nivel individual como colectivo". Además, lo presenta como una visión del futuro que postula la posibilidad y la necesidad de mejorar la condición humana mediante el uso de la razón, la ciencia y otras tecnologías avanzadas (Bostrom, 2005).

En esta definición, Bostrom enfatiza el carácter prospectivo del transhumanismo, presentándolo como una visión de futuro. Además, destaca la obligación moral de buscar mejoras en la condición humana y resalta la factibilidad real de lograrlo. En su obra "Superintelligence: Paths, Dangers, Strategies", Bostrom explora la aspiración del transhumanismo de trascender las limitaciones biológicas y abrir nuevas posibilidades para la evolución humana (Bostrom, 2014, p. 8). Mark Walker lo define como “una filosofía que busca mejorar la condición humana a través del uso de la tecnología y la ciencia, con el objetivo final de lograr la inmortalidad y la perfección humana" (Walker, 2013).

Existen perspectivas que consideran al transhumanismo como más que una corriente filosófica, sino como una cultura en sí misma. Algunos autores sostienen esta visión, como Susan Schneider(5), quien argumenta que el transhumanismo es "una cultura que abraza la idea de la mejora tecnológica humana" (Schneider, 2018, p. 12). Esta perspectiva destaca la importancia de la cultura en la adopción y promoción de la mejora humana a través de la tecnología.

El profesor Antonio Diéguez(6), en su libro “transhumanismo la búsqueda tecnológica del mejoramiento humano” -una referencia imprescindible en español sobre este asunto que nos ocupa-, ofrece una definición clara del transhumanismo. Según Diéguez, el transhumanismo se caracteriza como una corriente de pensamiento que aboga por la utilización de las nuevas tecnologías con el objetivo de mejorar de manera radical la condición humana (Diéguez, 2014, p. 13). Esta postura implica trascender las limitaciones biológicas y fomentar la evolución consciente del ser humano.

El enfoque propuesto por Diéguez subraya la aspiración del transhumanismo de superar las barreras biológicas y explorar nuevas posibilidades de desarrollo y mejora a través de la tecnología. Además, señala que esta perspectiva puede ser interpretada como una respuesta al pesimismo generalizado que rodea a la tecnología, desafiando la idea de que su impacto es principalmente negativo y planteando la idea de que tiene el potencial de mejorar la vida humana de manera significativa.

¿Qué es lo que podemos extraer de todas estas definiciones que nos pueden ayudar a contestar de una manera fiable y comprensiva a la pregunta de qué es el transhumanismo?

En primer lugar, el transhumanismo se nos presenta como una filosofía, una ideología, una forma de pensamiento o una cultura. Lo que indica que, si bien el transhumanismo no es un sistema cerrado de creencias, sí implica una serie de valores y principios que se derivan de su visión del futuro y de la importancia que le otorga a la mejora y trascendencia de la condición humana mediante la tecnología. Por tanto, puede ser considerado como una perspectiva integral que abarca tantos aspectos científicos como éticos y metafísicos.

En segundo término, tiene el objetivo de trascender las limitaciones biológicas del ser humano y alcanzar un estado de superación, aunque no todos los autores se han planteado que las mejoras tecnológicas pueden generar desigualdades sociales.

En tercer lugar, existe una cierta obligación moral de mejorar al ser humano, algo así como, “debemos hacerlo”. Si bien es cierto que no todos los autores comparten este concepto y sostienen que debe ser una opción personal o social.

Por último, después del “debemos hacerlo” estaría el “podemos hacerlo”, existe una confianza sólida en el presente y, subsidiariamente en el futuro, de la ciencia y de la tecnología. Los transhumanistas creen que la tecnología puede ser utilizada para superar las limitaciones biológicas del ser humano y lograr una mejora significativa en diversos aspectos, muchas veces sin tener en cuenta los posibles efectos negativos o indeseados que pudiera surgir de aplicar determinadas técnicas.

En resumen, el transhumanismo es un enfoque filosófico, cultural, e ideológico que busca mejorar la condición humana a través del uso de la tecnología y la ciencia, con el objetivo final de superar las limitaciones biológicas y alcanzar la perfección humana. Se puede entender como una visión del futuro que postula que podemos y debemos mejorar la condición humana mediante el uso de la razón, la ciencia y otras tecnologías avanzadas. Aunque existen múltiples definiciones, todas coinciden en que el transhumanismo busca la mejora radical de las capacidades humanas más allá de lo que es posible en los seres humanos que no han experimentado ningún cambio o mejora.

Breve historia del movimiento transhumanista

Respecto de la pequeña historia del movimiento transhumanista, podemos situar sus orígenes en la década de 1950 y 1960, cuando los futuristas y escritores de ciencia ficción comenzaron a explorar las posibilidades de la mejora humana a través de la tecnología (Sorgner, 2013).

El término "transhumanismo" fue acuñado por primera vez por el filósofo Julian Huxley en 1957, y el concepto fue desarrollado más tarde por otros pensadores como Fereidoun M. Esfandiary (7)y Robert Ettinger(8).  Aunque, si hemos de hacer caso a la filósofa española Elena Postigo, el término “transhumanar” estaba ya en la “Divina Comedia” de Dante.

En la década de 1980, el movimiento transhumanista comenzó a ganar fuerza, impulsado en parte por el rápido avance de la tecnología y la creciente conciencia de las posibilidades de la ingeniería genética, la inteligencia artificial y la nanotecnología. En 1986, el filósofo y futurista Max More fundó el Extropy Institute, que se convirtió en un centro de investigación y discusión para el movimiento transhumanista.

Durante los años 90, el transhumanismo experimentó un notable aumento en su popularidad y en los debates públicos que generaba. Fue en este contexto que el filósofo y futurista Max More desempeñó un papel destacado al fundar la revista Extropy en 1990, la cual se convirtió en un importante punto de encuentro para discutir las ideas transhumanistas. A través de esta plataforma, se abrieron espacios para explorar y debatir las posibilidades de mejora de la condición humana mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología.

Además, en 1998, figuras influyentes como Nick Bostrom, David Pearce y el propio Max More, entre otros, establecieron la Asociación Transhumanista Mundial, que posteriormente evolucionaría y se transformaría en la asociación Humanity+. Su objetivo principal era fomentar la investigación y el desarrollo de tecnologías que pudieran mejorar la condición humana, al tiempo que se analizaban los impactos éticos y sociales derivados de su implementación.

Es importante destacar que el crecimiento y la difusión del transhumanismo se vieron favorecidos por el aumento de la disponibilidad de tecnologías, especialmente Internet. Esta nueva herramienta permitió una mayor difusión de las ideas transhumanistas y facilitó el intercambio de conocimientos y perspectivas entre personas interesadas en el tema.

Durante la década de 2000, el transhumanismo comenzó a atraer una mayor atención pública y académica. Algunos defensores prominentes del transhumanismo, como el filósofo Nick Bostrom y el ingeniero Ray Kurzweil, se convirtieron en figuras destacadas en el movimiento y publicaron libros influyentes sobre el tema. También durante esta misma década, comenzaron a surgir preocupaciones sobre los posibles riesgos y consecuencias negativas del transhumanismo, lo que llevó a un mayor debate y crítica en los medios de comunicación y la comunidad académica.

En los últimos años el transhumanismo ha seguido evolucionando y creciendo en popularidad y relevancia. Ha desembarcado en el mundo de la empresa desde que Google en 2013 creó la empresa Calico, cuyo objeto es la investigación y desarrollo de tecnologías para aumentar la longevidad y mejorar la calidad de vida de las personas.

Desde entonces, el transhumanismo ha seguido creciendo y desarrollándose como un movimiento cultural y filosófico, con una variedad de grupos y organizaciones dedicados a explorar y promover la mejora humana a través de la tecnología. Aunque el movimiento transhumanista sigue siendo una minoría, sus ideas y perspectivas han influido en una variedad de campos, desde la ética y la filosofía hasta la ciencia y la tecnología.

Autores principales

Lo mismo que sucede con las definiciones de tranhumanismo pasa a la hora de citar a los autores principales de esta corriente. Si combinamos diferentes fuentes bibliográficas relacionadas con el transhumanismo, suelen aparecer los nombres que se detallan en los párrafos subsiguientes (More, M., & Vita-More, N., 2013) (O'Connell, M., 2017)(Kak, M., 2018) ("The Top 10 Transhumanists", 2015).

Ray Kurzweil es un ingeniero y futurista conocido por su teoría de la "singularidad", que sugiere que la inteligencia artificial superará a la humana en el futuro cercano, lo que provocará cambios radicales en la sociedad y la humanidad misma.

En relación con la inmortalidad tecnológica, Kurzweil ha sido un defensor destacado de la idea de que la tecnología permitirá a los seres humanos prolongar su vida indefinidamente. Él ha propuesto el concepto de la "descarga de mente", que implica transferir la mente y la conciencia de una persona a un sustrato digital, como una computadora, con el objetivo de lograr la inmortalidad.

Es importante tener en cuenta que estas ideas propuestas por Kurzweil son altamente especulativas y están basadas en su visión optimista de la evolución tecnológica y el potencial ilimitado de la inteligencia artificial. Aunque algunos avances en el campo de la neurociencia y la computación podrían considerarse como pasos hacia la realización de la descarga de mente, todavía estamos lejos de comprender plenamente la complejidad de la mente humana y las implicaciones éticas y filosóficas de tales tecnologías.

Aubrey de Grey (10) es un destacado biogerontólogo (11) reconocido por su enfoque revolucionario sobre el envejecimiento. Según la teoría propuesta por De Grey, el envejecimiento no es un proceso inevitable e irreversible, sino más bien una enfermedad que puede ser tratada y curada mediante la aplicación de la tecnología médica y científica.

De Grey es un defensor apasionado de la ingeniería de tejidos y las células madre como herramientas clave en la lucha contra el envejecimiento. Ha argumentado que al abordar los procesos moleculares y celulares que causan el deterioro del cuerpo humano a lo largo del tiempo, es posible revertir y prevenir los efectos del envejecimiento, prolongando así la vida saludable de las personas.

Con el objetivo de impulsar la investigación y el desarrollo en este campo, De Grey fundó la Fundación SENS (Strategies for Engineered Negligible Senescence). Esta organización sin ánimo de lucro se dedica a investigar y promover soluciones prácticas para abordar los problemas asociados con el envejecimiento, centrándose en estrategias de rejuvenecimiento y prolongación de la vida.

Las ideas de Aubrey de Grey han generado un debate significativo en la comunidad científica y han desafiado las concepciones tradicionales sobre el envejecimiento y la longevidad humana. Si bien su enfoque es innovador y ha generado interés, sigue siendo objeto de investigación y estudio para determinar la viabilidad y eficacia de las propuestas y tecnologías involucradas.

Ya hemos hablado de Nick Bostrom, reconocido filósofo y académico, se ha destacado por su investigación en el campo de la superinteligencia artificial y sus implicaciones. A lo largo de su trabajo, Bostrom ha abogado por una aproximación cautelosa y rigurosa hacia el desarrollo de la inteligencia artificial.

Bostrom ha planteado la posibilidad de que en el futuro se desarrolle una inteligencia artificial que supere ampliamente las capacidades humanas, lo que podría tener profundas repercusiones en la sociedad y la humanidad en general. Sus investigaciones se han centrado en comprender los posibles escenarios futuros, incluyendo tanto los beneficios como los riesgos asociados con la superinteligencia artificial. Ha enfatizado la importancia de establecer salvaguardias y medidas de seguridad para garantizar que la IA sea desarrollada de manera segura y en beneficio de la humanidad. Además, ha propuesto la necesidad de un diálogo amplio y una participación multidisciplinaria para abordar los desafíos éticos y sociales que surgen con la superinteligencia.

El filósofo y futurista Max More ha escrito extensamente sobre el transhumanismo y la posibilidad de mejorar la humanidad a través de la tecnología. More ha propuesto la idea de "transhumanismo proactivo", que implica la toma de medidas proactivas para mejorar la humanidad en lugar de esperar a que la tecnología lo haga de forma natural.

La mujer de este último, con el que ha colaborado a menudo, Natasha Vita-More, es una artista y futurista que ha abogado por la mejora de la humanidad a través de la tecnología. Vita-More ha desarrollado el concepto de "Prótesis Inteligentes" que permiten la ampliación de la capacidad humana en lugar de reemplazarla.

Anders Sandberg(12), que es un filósofo y neurocientífico sueco, ha realizado importantes contribuciones al campo del transhumanismo, especialmente en lo que respecta a la mejora cognitiva y el aumento de la inteligencia humana mediante la tecnología. También ha trabajado en áreas como la ética de la biotecnología, la simulación y la realidad virtual.

El sociólogo y bioético estadounidense James Hughes ha escrito ampliamente sobre transhumanismo y la mejora humana. Es conocido por su enfoque pragmático y centrado en la justicia social para la implementación de tecnologías transhumanistas, y ha abogado por una regulación responsable y una distribución equitativa de los beneficios de la tecnología.

Ben Goertzel (13)es un científico de la computación y experto en inteligencia artificial que ha trabajado en áreas como la robótica, el procesamiento del lenguaje natural y la creación de agentes inteligentes. Es conocido por sus trabajos sobre inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés). La AGI se refiere a la creación de sistemas de inteligencia artificial que posean habilidades cognitivas y de aprendizaje comparables o incluso superiores a las capacidades humanas en múltiples dominios. A diferencia de la inteligencia artificial específica, que se centra en tareas particulares, la AGI tiene como objetivo lograr una inteligencia general que pueda abordar una amplia gama de problemas de manera autónoma y flexible. El enfoque de Goertzel en la AGI ha estado guiado por su visión de utilizar esta tecnología para impulsar la mejora humana y superar las limitaciones biológicas.

Martine Rothblatt (14) es una empresaria y abogada estadounidense, así como una activista por los derechos de la comunidad LGBTQ+. También es conocida por su trabajo en el campo de la genómica y la medicina personalizada, y ha fundado varias empresas en estas áreas. En el contexto del transhumanismo, ha abogado por la inmortalidad digital y la transferencia de la conciencia humana a una plataforma tecnológica.

Cada uno de estos autores ha contribuido significativamente al desarrollo del movimiento transhumanista y ha impulsado la discusión sobre las posibilidades y los límites de la mejora humana a través de la tecnología.

Un intento de transformar la condición humana

¿Qué significa transformar la condición humana en el contexto del transhumanismo? Se refiere a la idea de que la tecnología puede ser utilizada para mejorar significativamente las capacidades físicas, mentales y emocionales de los seres humanos, superando las limitaciones biológicas y mejorando nuestra calidad de vida en general.

En otras palabras, los transhumanistas creen que la humanidad no debe aceptar la condición humana actual como algo inmutable, sino que debe trabajar para superarla y mejorarla. Esta mejora puede incluir la eliminación de enfermedades, la ampliación de nuestras capacidades cognitivas y físicas, la prolongación de la vida y la eliminación de barreras sociales y culturales. A través de estas mejoras, el transhumanismo no busca solo mejorar la vida individual de las personas, sino también transformar la condición humana en su conjunto, impulsando la evolución de nuestra especie hacia formas más avanzadas y sofisticadas de ser.

De esta definición se extraen cuatro consecuencias, en primer lugar, la condición humana no es inmutable. En segundo lugar, la transformación de la condición humana es sinónimo de mejora. En tercer lugar, la mejora tiene un sentido de deber, de obligatoriedad moral. Y, por último, se pasa de la evolución natural de ser humano, común al resto de las especies, a un nuevo tipo de evolución, completamente artificial.

Atendiendo a este último punto sobre la evolución artificial, parte destacada del transhumanismo tiene la visión de la mejora de la condición humana como un proceso gradual que se desarrollaría en dos fases: la primera fase sería la creación del "transhumano", un ser humano mejorado, pero aún basado en la biología humana; la segunda fase sería la creación del "posthumano", un ser completamente distinto, que ya no estaría limitado por las restricciones biológicas humanas.

En la fase del "posthumano", se imagina una especie completamente nueva y radicalmente diferente, que estaría basada en tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, la robótica y la nanotecnología. Se cree que esta nueva especie podría tener una inteligencia y capacidades mucho mayores que los seres humanos actuales, y podría ser capaz de superar muchos de los problemas y limitaciones que actualmente enfrentamos.

Uno de los principales promotores de esta idea es Nick Bostrom, que argumenta que la inteligencia artificial y la tecnología podrían ser utilizadas para crear una "superinteligencia" que supere la capacidad cognitiva humana y permita la creación de un posthumano (Bostrom, 2014).

El filósofo y futurista Max More, quien en su obra "Principios Extropianos" propone una "escalada hacia lo transhumano" a través de la aplicación de la tecnología. En esta visión, la humanidad se transforma gradualmente a través de la modificación de los límites biológicos y la eliminación de las limitaciones que nos impiden alcanzar nuestro máximo potencial. More argumenta que la construcción de un ser transhumano es solo el primer paso en esta escalada y que, con el tiempo, se debería aspirar a la creación de un ser posthumano, una entidad que haya superado completamente las limitaciones biológicas y que esté dotada de capacidades extraordinarias, tanto físicas como mentales (More, 1990).

Y en esta búsqueda de la mejora humana hay muchos autores que no acompañan en este viaje a los transhumanistas, hay críticos que ven este proceso como una amenaza para la humanidad. Difícilmente se puede estar en desacuerdo en mejorar la condición humana, pero qué significa realmente mejorar, ¿es algo biológico o moral? 

Elena Postigo argumenta que la mejora constante del ser humano sea lo que sea lo que realmente signifique, podría llevarnos a perder nuestra humanidad y generar nuevas formas de desigualdad entre los mejorados y los no mejorados (Postigo, 2019a). Por su parte, Susan Bordo sostiene que la creación de posthumanos podría implicar la pérdida de nuestra identidad y humanidad.

Esta búsqueda de la mejora humana ha generado un intenso debate ético y filosófico sobre el futuro de la humanidad y la relación entre la tecnología y nuestra identidad como seres humanos.

La ciencia y la tecnología como base del transhumanismo

Aunque es cierto que muchas de las ideas transhumanistas pueden parecer futuristas o incluso fantasiosas, existe una base científica sólida para creer que muchas de estas propuestas pueden hacerse realidad en un futuro no muy lejano.

Elena Postigo, aunque es crítica con el enfoque transhumanista, reconoce que muchas de las tecnologías y avances que propone no son meramente utópicos o irreales. De hecho, algunas ya están presentes en nuestra sociedad, y es probable que en las próximas décadas se desarrollen aún más (Postigo, 2020). Dado este panorama, Postigo defiende la importancia de abordar estos avances desde una perspectiva bioética y filosófica, ya que son cuestiones que implican importantes decisiones éticas, sociales y políticas. Es necesario reflexionar sobre los posibles impactos que estos avances tendrán en la vida humana, en la sociedad y en la naturaleza.

Por ejemplo, actualmente ya existen tecnologías que permiten mejorar la vida humana de manera significativa, como prótesis avanzadas que permiten a las personas con discapacidades físicas llevar una vida más plena, implantes cocleares que permiten a personas sordas recuperar la audición, terapias génicas que pueden curar enfermedades hereditarias y avances en el campo de la medicina regenerativa que podrían permitir la reparación y regeneración de tejidos y órganos.

Además, la inteligencia artificial y la robótica están avanzando a un ritmo acelerado, y se espera que en el futuro cercano estas tecnologías puedan ser utilizadas para mejorar la vida de las personas en muchos aspectos, desde la atención médica hasta el transporte y la logística.

Desde su visión cristiana se siente particularmente preocupada por el auge de la eutanasia y el suicidio asistido.

Postigo, en el mismo texto, menciona diversas tecnologías que se están desarrollando y que podrían ser utilizadas en tiempos futuros no muy lejanos y que plantean cuestiones éticas de gran importancia.

En el ámbito del mejoramiento genético, se encuentran la edición genética, la eugenesia, el alargamiento de telómeros y la aplicación de CRISPR(15), la fecundación asexual, la biología sintética(16) , la creación de híbridos humano-animal, el uso de úteros de alquiler y úteros artificiales.

En cuanto al mejoramiento psíquico-cognitivo, se están explorando formas de mejorar las capacidades cognitivas de los seres humanos mediante el uso de tecnologías como interfaces cerebro-computadora, la nanotecnología aplicada al cerebro, prótesis cognitivas (17).

En cuanto al mejoramiento moral y afectivo, se plantea el uso de fármacos para estos fines, así como la modulación del amor a través de sustancias como la oxitocina y las feromonas.

Asimismo, menciona tecnologías como la criogenización post mortem o pre mortem, la reanimación de pacientes en suspensión criogénica, los cyborgs (18) y la posible existencia postbiológica.

Este conjunto de tecnologías ya está aquí, al menos en su planteamiento, y si no son reales en este momento son factibles en el futuro. En conclusión, como plantea Postigo, más vale prepararse un buen argumentario filosófico y sociológico para afrontar los desafíos éticos y sociales que se nos vienen encima.

Y para terminar… de momento

Creo que a estas alturas del artículo estamos en condiciones, si no de escribir un libro o dar una conferencia magistral, sí deberíamos tener una idea bien formada – como para discutir con el cuñado listillo durante la cena de nochebuena – sobre lo que es el transhumanismo.

Nos falta estudiar dónde falla, lo criticable, adónde no llega o dónde se pasa. Para ello, querido lector, te convoco a leer el próximo artículo de Sociología Divertida en el que abordaremos todos estos asuntos tan interesantes.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo e informático

Notas

  1. Raymond Kurzweil (Queens, Nueva York, 12 de febrero de 1948) es un inventor estadounidense, además de músico, empresario, escritor y científico especializado en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial. Desde 2012 es director de Ingeniería en Google.
  2. Elena M. Postigo Solana (Segovia, siglo XX) es una filósofa y bioeticista española. Profesora Adjunta de Filosofía y Bioética y directora del Instituto de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria.1​ Se dedica a tareas académicas docentes, de investigación y divulgación en Bioética desde una fundamentación filosófica.
  3. Max More (nacido Max T. O'Connor, enero 20 de 1964) es un filósofo y futurólogo que escribe y da conferencias sobre prospectiva y el impacto de las tecnologías emergentes.Fundador del Extropy Institute, More ha escrito numerosos artículos exponiendo la filosofía transhumanista conocida como extropianismo.
  4. Nick Bostrom (en sueco, Niklas Boström) es un filósofo sueco de la Universidad de Oxford, nacido en 1973. Es conocido por sus trabajos sobre el principio antrópico, el riesgo existencial, la ética sobre el perfeccionamiento humano, los riesgos de la superinteligencia y el consecuencialismo. Obtuvo un PhD en la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres en el año 2000. En 1998, Bostrom cofundó junto a David Pearce la Asociación Transhumanista Mundial.
  5. Susan Schneider es una filósofa y académica estadounidense. Es la directora fundadora del Center for the Future Mind de la Florida Atlantic University, donde también ocupa la Cátedra William F. Dietrich.1​ Schneider también ocupó la Cátedra Baruch S. Blumberg de la NASA / Biblioteca del Congreso en Astrobiología, Exploración e Innovación Científica en la NASA y la Cátedra de Académico Distinguido en la Biblioteca del Congreso.
  6. Antonio Javier Diéguez Lucena (Málaga, España, 1961) es un filósofo y Epistemólogo español. Doctor en filosofía por la Universidad de Málaga y catedrático de lógica y filosofía de la ciencia en esa misma universidad. Sus investigaciones giran alrededor de la filosofía de la ciencia, el realismo científico y el transhumanismo.1​ Se le considera un referente del transhumanismo en el mundo hispanohablante gracias a dos de sus libros: Transhumanismo (2017) y Cuerpos inadecuados (2021)
  7. Fereidoum M. Esfandiary, (15 de octubre de 1930-8 de julio de 2000) filósofo y futurólogo transhumanista norteamericano de origen iraní.
  8. Robert Chester Wilson Ettinger (Atlantic City, Nueva Jersey; 4 de diciembre de 1918​-23 de julio de 2011​) fue un académico estadounidense, conocido por ser el padre de la criónica debido a la publicación de su libro The Prospect of Immortality. Algunos le consideran también como un pionero del transhumanismo a raíz de su libro de 1972 Man into Superman.
  9. David Pearce es un filósofo británico defensor de la ética utilitarista negativa, el veganismo y el transhumanismo. Pearce es más famoso por su idea de que existe un fuerte imperativo ético para los seres humanos por trabajar hacia la abolición del sufrimiento de todos los seres sintientes.​ La postura de Pearce se presenta con mayor prominencia en El imperativo hedonista (The Hedonistic Imperative), un manifiesto en el que el autor delinea cómo la ingeniería genética y la nanotecnología eliminarán, con el tiempo, toda forma de experiencia desagradable. Debido a su desacuerdo con el maltrato a los animales, Pearce practica el veganismo y promueve esta práctica en sus escritos y entrevistas. Pearce es el cofundador (con Nick Bostrom) de la Asociación Transhumanista Mundial (World Transhumanist Association), actualmente llamada Humanity+,1​2​ y el director de BLTC Research.
  10. Aubrey David Nicholas Jasper de Grey (Londres, 20 de abril de 1963) es un gerontólogo biomédico inglés educado en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido. De Grey es autor de la obra The Mitochondrial Free Radical Theory of Aging (La teoría del envejecimiento de los radicales libres mitocondriales). Trabaja en el desarrollo de la senescencia negligible ingenierizada - una estrategia de reparación de tejidos que rejuvenecería el cuerpo humano y por lo tanto permitiría una esperanza de vida indefinida.
  11. Un biogerontólogo es un científico que se especializa en el estudio del envejecimiento y los procesos biológicos asociados a él. El término "biogerontología" se deriva de la combinación de "bio" (referente a la biología) y "gerontología" (el estudio del envejecimiento).
  12. Anders Sandberg (nacido el 11 de julio de 1972) es un investigador, conferenciante científico, futurista, transhumanista y escritor. Tiene un doctorado en neurociencia computacional por la universidad de Estocolmo y actualmente es miembro de James Martin Research en el Instituto del Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford.
  13. Ben Goertzel es informático, investigador en inteligencia artificial y empresario. Contribuyó a popularizar el término "inteligencia artificial general". Goertzel se doctoró en Matemáticas por la Universidad de Temple bajo la supervisión de Avi Lin en 1990, a la edad de 23 años. Goertzel es el fundador y consejero delegado de SingularityNET, un proyecto creado para distribuir datos de inteligencia artificial a través de cadenas de bloques.
  14. Martine Aliana Rothblatt es una abogada, autora, empresaria y defensora de los derechos de los transexuales estadounidense. Rothblatt se licenció en Derecho y obtuvo un máster en Administración de Empresas en la Universidad de California en Los Ángeles en 1981, y a continuación comenzó a trabajar en Washington D.C., primero en el campo de la legislación sobre satélites de comunicaciones y, finalmente, en proyectos de ciencias de la vida como el Proyecto Genoma Humano.
  15. CRISPR-Cas9 es un sistema de edición genética que utiliza una enzima llamada Cas9 y una secuencia de ARN guía para realizar cortes precisos en el ADN de un organismo. Esta técnica permite modificar de manera selectiva y precisa los genes, ya sea eliminando, reemplazando o insertando segmentos de ADN.
  16. La biología sintética es un campo interdisciplinario que combina principios de la biología, la ingeniería y la informática para diseñar y construir nuevas entidades biológicas y sistemas biológicos que no existen en la naturaleza o que se encuentran en la naturaleza pero se modifican de manera significativa.
  17. Las prótesis cognitivas son dispositivos o sistemas diseñados para mejorar o complementar las capacidades cognitivas del ser humano. Estas prótesis se utilizan para ayudar en el procesamiento de información, la memoria, la atención, el razonamiento y otras funciones mentales. Las prótesis cognitivas pueden tomar diversas formas y utilizar diferentes tecnologías. Algunos ejemplos comunes incluyen:  Interfaces cerebro-computadora, dispositivos de asistencia cognitiva (Estos dispositivos ayudan a las personas con dificultades cognitivas, como trastornos de memoria o déficits de atención, a mejorar su rendimiento cognitivo), prótesis de memoria, prótesis de aprendizaje (Estas prótesis se centran en mejorar el proceso de aprendizaje y adquisición de conocimientos)
  18. Un cíborg​ o cyborg (del acrónimo en inglés cyborg: de cyber [‘cibernético’] y organism [‘organismo’], ‘organismo cibernético’) es una criatura compuesta de elementos orgánicos y dispositivos cibernéticos​ generalmente con la intención de mejorar las capacidades de la parte orgánica mediante el uso de tecnología

 

Bibliografía

Ayuso, M.  (2019) ¿Transhumanismo o posthumanidad? La política y el derecho después del humanismo". Ed. Marcial Pons.

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El Mayor Invento de la Humanidad: La Cultura (2ª Parte)



…Seguimos

En la primera parte de este artículo - en el que dimos una definición de cultura, vimos los rasgos comunes a todas las culturas y repasamos la diversidad cultural - pusimos un “continuará”  y ahora seguimos donde lo dejamos y empezaremos por el etnocentrismo y el relativismo cultural. (pulsa encima para ir a la primera parte)
 

¿El que el norte esté siempre arriba es una cuestión de etnocentrismo?
 

Etnocentrismo y relativismo cultural

Hemos visto cómo hay tantas culturas como sociedades humanas, que podemos estructurar el análisis de esas culturas en distintos niveles, hemos comprobado que se puede hablar de cultura internacional o nacional, que se puede afirmar la existencia en el mundo actual de una cultura global e, incluso dentro de una misma sociedad, podemos analizar las diversas subculturas que la integran.

Por otra parte hemos visto también que las culturas configuran una cierta manera de pensar, constituyen una manera determinada de ver el mundo, una ideología entendida – no como una forma de hacer política – sino como la contemplación de lo que nos rodea, una cosmovisión si se quiere.

De ambas características, de la diversidad cultural y de la cultura como visión del mundo, surge inevitable el etnocentrismo, es decir, el hábito de juzgar a otra cultura con los parámetros de la propia.

El etnocentrismo es una disposición natural y, por tanto, inevitable y universal que resulta de la vinculación emocional que todos tenemos a la cultura en la que nos hemos educado. Es tan universal que cuando lo ejerce un francés lo llamamos chovinismo (12), si nos referimos a esta actitud en un occidental lo solemos llamar eurocentrismo, hace poco he leído por ahí acerca del afrocentrismo, los chinos padecen de sinocentrismo y se refieren a china como el “reino central”, situando a su sociedad en el centro del mundo, tal y como hacemos los europeos para los que los chinos están en el lejano oriente, y hay quien utiliza el término “usacentrismo” para referirse a ese afán de los norteamericanos por considerar que el mundo es simplemente una extensión de su país que les lleva a llamar series mundiales a la liga de béisbol que sólo juegan sus equipos.

El etnocentrismo puede dar lugar a malentendidos e, incluso, a conflictos. Todos estamos tocados por nuestra cultura madre, lo importante es que no nos salgamos de madre, no llegar nunca a niveles patológicos, a fanatismos. Un buen antídoto contra el etnocentrismo enfermizo es el relativismo cultural que, al contrario de lo que pasa con el etnocentrismo no es una disposición natural sino un ejercicio intelectual consciente.

El relativismo cultural es la disposición a juzgar una cultura desde sí misma. Por supuesto, hacer esto no es nada fácil, ya hemos dicho que no es natural, requiere conocer y entender las normas y valores de la otra sociedad, requiere también reprimir la tendencia a seguir estereotiposy prejuicios, así como,  las valoraciones apresuradas y justicieras que solemos hacer cuando juzgamos a las otras sociedades desde las normas y valores de la nuestra.

Pero el mundo se nos ha hecho pequeño, cada vez hay más contactos entre personas de culturas distintas. Este acercamiento por un lado hace que sea cada vez más necesaria ciertas dosis de relativismo cultural y, por otro lado, con el conocimiento del otro se facilita la tarea de comprender el comportamiento de las personas de otras culturas.

No  he podido resistir la tentación de colocar esta viñeta. A menudo somos poco respetuosos con las creencias ajenas

Una última cuestión importante en relación con el relativismo cultural es plantearse cuáles son sus límites, ¿hemos de tragar con toda clase de conductas porque se basen en normas de otra cultura?.  Bien, yo creo que el relativismo cultural es un proceso racional, por consiguiente, hemos de aproximarnos a otros estilos de vida sin prejuzgarlos realizando un análisis detallado de causas, efectos y del medio ambiente en que se producen, pero esto no significa que toda conducta sea válida o correcta. No tenemos porque aceptar el trabajo infantil o ciertas visiones de la condición femenina por poner dos ejemplos, aunque los antropólogos se encuentran con cosas peores todavía en sus trabajos de campo. Existen límites.

Universalidad, generalidad y particularidad

Venimos manejando el concepto de la diversidad humana representado en el hecho de la cantidad inmensa de culturas que pueblan la Tierra, pero estamos perdiendo de vista que todas estas sociedades tienen el común denominador de que todas tienen precisamente una cultura social.

La antropología asume que existe la llamada igualdad biopsicológica entre los grupos humanos que viene a decir que aunque los individuos difieren en tendencias y capacidades, todas las poblaciones humanas tienen capacidades equivalentes para la cultura. Todos somos capaces de aprender una tradición cultural.

Esto se produce porque ciertos rasgos biológicos, psicológicos, sociales y culturales son universales, compartidos por todos los seres humanos en todas las culturas. Ejemplos de universales de base biológica incluyen el largo período de dependencia infantil o la sexualidad durante todo el año, el ser humano no tiene períodos de celo. Universal de base psicológica es la interacción con los padres, que es vital para el desarrollo de las personas. De tipo social está la tendencia universal a vivir en grupos y en algún tipo de familia y entre los universales culturales más conocidos está el emparejamiento por algún tipo de matrimonio y el tabú del incesto que hace precisamente que ese matrimonio sea en general exogámico (13).

Cuando un rasgo cultural se produce de manera regular en diferentes momentos históricos y lugares pero no en todas las culturas se habla de generalidad cultural. Un ejemplo curioso de generalidad es la familia nuclear, típica de las sociedades industriales modernas y, sorprendentemente, típica de sociedades cazadoras recolectoras que más de uno denominaría como “primitivas” (14).

Por último, ya hemos visto que las distintas culturas difieren enormemente en sus creencias, prácticas, normas y entornos vitales. Así que no es extraño que presenten rasgos culturales exclusivos. Son las denominadas particularidades culturales, por ejemplo, el hecho de que en España se coma y se cene tan tarde es bastante peculiar y llama la atención en todas las guías turísticas que se publican en el extranjero.

Cambio y Difusión Cultural

Nada es inmutable. Nuestro entorno cambia continuamente, si las sociedades también cambian, ¿cómo no van a cambiar las culturas?. Esa es precisamente la gran virtud de las culturas sociales, lo que ha permitido que la especie humana haya sido tan adaptativa: su capacidad para cambiar.

Una de las primeras cuestiones que aprendí al estudiar sociología es que los fenómenos sociales no van solos, suelen estar provocados por varias causas y provocan varios efectos. Por tanto, no es extraño que el cambio en una dimensión de la cultura lleve aparejados cambios en otras dimensiones. Cuanto más compleja es una sociedad los cambios sociales afectan a más dimensiones sociales.

Pongamos como ejemplo uno de los cambios sociales más importantes que se ha producido en los últimos años: la incorporación de la mujer al mundo del trabajo. Este cambio ha provocado una evolución en la institución de la familia, las mujeres se casan más tarde, tienen hijos – si los tienen – más tarde, son más independientes económicamente por tanto hay más divorcios, han aparecido nuevas formas de familia como las monoparentales, ha aumentado la presencia de la mujer en situaciones en las que antes eran una excepción, han cambiado las formas de socialización y educación de los niños, ha aumentado el negocio de las guarderías  y muchos cambios más; en general, la sociedad y la cultura occidental han cambiado mucho.

Mancionis y Plummer señalan que la incorporación de la mujer al trabajo remunerado fuera de casa es un ejemplo de integración cultural, es decir, que – una vez producido un cambio cultural – los elementos de una cultura encajan o vuelven a encajar en el resto de dimensiones sociales. En estas situaciones no existe – o apenas existe - conflicto entre normas, valores y costumbres, por un lado, y las estructuras familiares, económicas y políticas por otro.

Como estos autores señalan, se trata de una visión con un punto de optimismo pues este cambio social no se ha impuesto sin tensiones, pero claro, es que puede ser mucho peor. Ocurre a menudo que los elementos de una cultura cambian a ritmo distinto. Ogburn (15) opinaba que mientras era relativamente fácil el cambio en los elementos materiales de la cultura, esto es, la tecnología; la concepción del mundo, las normas y valores de esa cultura no cambian tan rápidamente. Y esto me recuerda a mi tío Celestino que nunca se acabó de creer del todo que el hombre hubiera hollado la luna. El propio Ogburn denominó esta situación como desajuste cultural. El desajuste cultural puede ser causa de conflicto entre los que se apuntan al cambio con todas las consecuencias y los que no son partidarios del mismo porque agrede su sistema de valores. Me viene a la cabeza el debate sobre el uso de las células madre o la que se armó cuando Darwin empezó a hablar del evolucionismo.

Normalmente se dice que tres son las causas por las que se produce un cambio cultural. En primer lugar, por la invención, que supone la creación de nuevos elementos culturales. Nos estamos refiriendo sobre todo a nuevas formas de tecnología. ¿Cómo ha cambiado a nuestra sociedad el invento del ordenador, del teléfono, del tornillo (16), del telescopio, del jabón, de la espada? Y así podemos retrotraernos a la escena de “2001 una odisea espacial” (17) en la que aquel mono descubre que con la tibia podía dar mamporros con mayor fundamento que con su brazo.

En segundo lugar, el cambio cultural puede estar causado por el descubrimiento, es decir, la comprensión o interpretación de algo de manera correcta dejando de lado las explicaciones anteriores. Por tanto tiene que ver más con la ideología y el conocimiento que con los elementos materiales de la cultura, aunque descubrimiento e invención van de la mano muchas veces, el descubrimiento de las ondas hertzianas llevó décadas después al invento de la radio o la televisión.

Por último, el cambio cultural puede venir del préstamo o transmisión de los rasgos culturales de una sociedad a otra. Por su interés vamos a detenernos un poco aquí.

La difusión cultural es, en general, la transmisión de elementos culturales de una cultura a otra. No es necesario el contacto directo entre las dos culturas sino que puede haber sido transmitida por culturas intermedias. A mi se me ocurre el ejemplo de la seda. No nos consta que el Imperio Romano y el Imperio Chino tuvieran contacto directo, sin embargo, había rutas comerciales que llevaban los tejidos desde el primero al segundo a través de múltiples pasos intermedios.

Existe otro concepto parecido, la aculturación, que es el intercambio de rasgos culturales resultante de que los grupos estén en contacto continuado. Los patrones culturales originales de cada una o ambas sociedades pueden verse alterados por ese contacto. La aculturación implica necesariamente el contacto entre sociedades o naciones distintas, supone el cambio cultural en algunos aspectos pero cada grupo permanece con su cultura independiente y diferente (18).

Componentes de la cultura

Independientemente de lo repetido ya varias veces, la enorme diversidad cultural de las sociedades humanas, podemos establecer – atendiendo a la estructura de las culturas – una serie de componentes básicos presentes en todas ellas. Ahora bien, al igual que pasaba con la definición de cultura, podríamos escribir un catálogo de divisiones de componentes según la opinión de diversos autores (19). Vamos a intentar hacer un trabajo de integración, de consenso entre posturas y a presentar una clasificación lo más estándar posible.

Una primera división sería entre elementos materiales o cultura material, en la que habría que incluir todos los objetos que crean los miembros de una sociedad, y los elementos inmateriales o cultura no material, que hace referencia al mundo intangible, es decir, el pensamiento, los valores, los conocimientos, la visión del mundo entre otros conceptos que crean los miembros de una sociedad.

La cultura material y la inmaterial están relacionadas entre sí, ya que los artefactos creados por una sociedad reflejan los valores de esa sociedad. La gran devoción que profesamos a nuestros automóviles está relacionada con nuestra valoración del consumo, el amor que dispensan las tribus cazadoras recolectoras a sus arcos y flechas está relacionado con la valoración que conceden esas sociedades a las habilidades en la caza y en la guerra.

La cultura material refleja también la tecnología de una sociedad. La tecnología es el conocimiento aplicado de que dispone una sociedad para adaptarse a su entorno y poder sobrevivir. Y no sólo nosotros disponemos de tecnología, nuestro etnocentrismo y la importancia que concedemos a nuestros aparatitos electrónicos, a nuestra capacidad de cálculo y a nuestra comprensión científica del universo, nos hace olvidar que tan tecnología es un “grid” de servidores de Google (20) como un hacha de la edad de bronce. Es más, si consideramos la coletilla “adaptarse al entorno” de nuestra definición de tecnología, no sé no sé, a lo mejor resulta que la tecnología de los cazadores recolectores está más adaptada a su entorno que la de nuestra sociedad industrial consumidora abusiva de los recursos naturales.

Dentro de la cultura no material habría que situar uno de los componentes más originales de la cultura: los símbolos. Un símbolo es algo, verbal o no, que viene a representar otra cosa. Lo mejor de todo es que no tiene porque darse una conexión obvia entre el símbolo y lo simbolizado, las más de las veces la relación puede ser incluso completamente arbitraria. ¿Qué tiene que ver una bandera con la nación a la que representa?, ¿el fuego con la purificación?, ¿el agua bendita con la pureza?, ¿un águila, tan amada por la heráldica, con la nobleza?, ¿un círculo rojo con una raya blanca con la prohibición de entrar?.

Dentro del lenguaje simbólico de una sociedad la pieza fundamental es la lengua hablada o escrita. Esta impresionante invención humana permite la comunicación entre los miembros de una sociedad y es el vehículo más importante de la llamada reproducción cultural o enculturación, que permite la transmisión cultural de una generación a la siguiente. El lenguaje nos abre las puertas al conocimiento que una sociedad ha ido acumulando durante siglos independientemente que la transmisión sea oral, escrita o mediante un “pendrive”.

Otros elementos de la cultura son los valores, las creencias, las costumbres y las normas que dan forma a la conducta y la ética de las personas. Según Mancionis y Plummer los valores son modelos culturalmente definidos con los que las personas evalúan lo que es deseable, bueno o bello, y que sirven de guía la vida en sociedad.

Los valores son principios amplios y generales que sirven de base a las creencias. Las creencias son enunciados específicos que las personas consideran ciertos. Mientras los valores son proposiciones abstractas acerca de cómo deben ser las cosas, las creencias hacen referencia a asuntos más específicos sobre los que se puede emitir un juicio acerca de su veracidad o falsedad.

Las costumbres son reglas de conducta que se siguen en la interacción cotidiana y rutinaria. Por ejemplo las normas de etiqueta y de cortesía, el decir los buenos días o vestir como requiere la ocasión. Las costumbres sirven para distinguir las conductas adecuadas, inadecuadas o impertinentes.

Las normas son reglas más exigentes, y por tanto, menos flexibles que las costumbres, mediante las normas una sociedad regula la conducta de sus miembros prohibiendo lo que no es socialmente aceptable o prescribiendo cuál es la forma correcta de hacer las cosas.

Las personas pueden aprender, interpretar y manipular la misma regla de formas diferentes, utilizando creativamente su cultura en lugar de seguirla ciegamente. Algunos antropólogos consideran útil distinguir entre la cultura ideal, que es lo que la gente debería hacer y que, si les preguntas, es lo que dicen que hacen; y la cultura real que se refiere al comportamiento real tal y como lo observa el científico social.

No olvidemos para terminar, que para los sociólogos todos estos componentes culturales, al tener un amplio consenso social, son instituciones sociales.

Cultura y Personalidad

Ante tal cuerpo de normas, valores, creencias y símbolos institucionalizados en una sociedad, no es de extrañar que toda cultura ejerza una fuerte presión en todos los individuos que la conforman, y que tiendan a comportarse según unas determinadas personalidades – personalidades básicas – que reflejan las características propias de los contornos sociales estereotipados de dicha cultura.

En realidad se trata de una muy humana búsqueda de la normalidad, de parecerse a un estándar configurado por las pautas culturales establecidas. Durante muchos años, en mi primera juventud, viéndome desde la tribuna del tiempo me doy cuenta que mi forma de actuar era un programa más o menos consciente de la conquista de la normalidad. Yo quería ser ingeniero, tener una familia, una casa, un coche y nunca quise un perro porque no me gustan, ¿hay algo más convencional?. Era mi deseo pues, por azares de la vida, yo estaba en una posición muy cercana a la marginalidad.

Pero, de la misma manera que yo aspiraba a la normalidad hay quién busca lo contrario. Siempre hay individuos no adaptados, no integrados culturalmente. Estas faltas de adaptación revelan que la relación entre el individuo y la sociedad que lo contiene no siempre es armónica, no está exenta de tensiones y conflictos. Gracias a Dios los seres humanos poseemos importantes márgenes de libertad e independencia lo que redunda en la posibilidad de desarrollo dinámico y creativo de las culturas.

Para Terminar

Creo que con esto termino. Sé que he dejado temas en el tintero y a importantísimos autores en la estantería de mi biblioteca y en la memoria de mi ordenador. También he tratado muchos asuntos muy por encima pero, querido lector, es que la cultura de las sociedades ha merecido la escritura de libros enteros y yo he hecho un resumen tratando de equilibrar, el contenido, la profundidad del mismo, el rigor y facilitar la comprensión de los conceptos que pretendo divulgar. No sé si lo he conseguido. Vosotros amigos tenéis la palabra.


Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:

12.  Para ampliar información sobre chovinismo pulsa el enlace.
13.  Para ampliar información sobre la exogamia pulsa el enlace.
14.  Es la formada por los padres y los hijos hasta que se independizan. Es típica de las sociedades industriales, en las sociedades agrícolas las familias son extensas, agrupan a varios núcleos familiares convivientes, y suelen ser patriarcales, existe un patriarca que hace de jefe familiar, hay también fórmulas matriarcales. Curiosamente las familias nucleares se dan como forma de familia en sociedades cazadoras recolectoras, que alternan en diferente período del año la convivencia con el resto del clan y en otros períodos viven solas. Para ampliar información sobre la familia nuclear pulsa el enlace.
15.  Para más información sobre William Ogburn pulsa sobre el enlace.
16.  Para más información sobre el invento del tornillo pulsa sobre el enlace
17.  Se trata de una escena simbólica sobre la invención de las armas o de la tecnología si se quiere. En un amanecer, unos primates se despiertan y encuentran enfrente del refugio un monolito negro, un bloque ortoédrico perfecto de varios metros de altura que provoca la alarma en el grupo y un primer momento de confusión y miedo. Al poco tiempo, se acercan y, confiando prudentemente, llegan incluso a acariciarlo. A la postre, uno de los simios se da cuenta de cómo utilizar un hueso como herramienta y arma al tiempo que se observan “flashbacks” mentales del monolito, sugiriéndose que este ha motivado ciertos cambios en la conducta de los primates y les ha dado cierto grado de conciencia sobre los recursos disponibles para sobrevivir debido a que ahora los monos son capaces de matar animales y comer carne. A la mañana siguiente le arrebatan el control de la charca a la otra manada, matando en el proceso al líder de la manada rival. Exultante con su triunfo, el primate vencedor lanza su hueso al aire, produciéndose una enorme elipsis temporal en la narración: el hueso que asciende en el aire, pasa a convertirse en un ingenio espacial que surca el espacio entre la Tierra y la Luna en el año 1999 de nuestra era; se lo ha denominado la "elipsis más larga de la historia del cine" de 4 millones de años. Para más información sobre 2001una odisea en el espacio pulsa sobre el enlace. Adjunto como homenaje un visor del vídeo de la escena en Youtube.

18.  Una de las causas más comunes de aculturación se ha dado durante las colonizaciones de unas naciones por otras, por eso el término también se usa en un sentido peyorativo. Pero no es necesario que una cultura colonice a otra para que se dé un proceso de aculturación.
19.  No voy a entrar en la consideración de los mitos y leyendas, ritos, formas religiosas pues pueden incluirse en el terreno de las creencias y porque su descripción me haría entrar en una materia extensa de la que no sabría salir sin muchas explicaciones que harían todavía más largo al artículo.
20.  Servidores grid, servidores en malla, computación en malla o computación o informática distribuida son términos prácticamente equivalentes, son un grupo variable de servidores que actúan conjuntamente como si de una única máquina se tratara,  pueden estar juntos unidos por una red local o separados geográficamente unidos por redes de area metropolitana (MAN) o redes de área amplia (WAN) como Internet. Para más información sobre computacióndistribuída pulse sobre el enlace.

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