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Breve etnografía de los empleados públicos

Cuadro de René Magritte

 

Resumen

La tesis de este artículo es que la subcultura de los empleados públicos, en España, agrupados en unidades administrativas pequeñas y medias, presenta similitudes con los elementos de la subcultura de los campesinos. Para ello se apoya en el enfoque de la imagen del bien limitado del antropólogo Foster.

Summary

The thesis of this article is that the subculture of civil servants, in Spain, grouped in small and medium administrative units, presents similarities with the elements of the subculture of the peasants. To this end, it is based on the anthropologist Foster's approach of the image of the limited good.

Índice

  • ¿Qué demonios es una etnografía?
  • ¿Cuál es el objetivo que persigo?
  • ¿Por qué me apoyo en la antropología y no en la ciencia de la administración?
  • Comparación asombrosa
  • La imagen del bien limitado de Foster
  • Características de la imagen del bien limitado en el funcionariado

 

¿Qué demonios es una etnografía?

Para poder entender un artículo hay que comprender primero el título, que suele darnos una pista de lo quiere decir el autor. Así que, querido lector, si quieres comprender lo que quiero expresar y si yo quiero que tú me comprendas, hemos de empezar por saber qué es una etnografía.

Para el famoso sociólogo británico Anthony Giddens (1), la etnografía es “el estudio directo de personas y grupos durante un cierto periodo, utilizando la observación participante o las entrevistas, para conocer su comportamiento social”.​ Se trata de registrar una imagen realista y fiel del grupo estudiado. Es la técnica principal de investigación de la antropología social y cultural. El gran antropólogo francés Claude Levi-Strauss (2) la considera incluso como la primera etapa de investigación antropológica.

En un principio esta técnica se utilizó para analizar a las comunidades aborígenes, actualmente se aplica también al estudio de cualquier grupo humano que se pretenda conocer mucho mejor, ya sea la tribu de los yanomamos del Amazonas como la tribu urbana de Skin Heads de Vicálbaro o la tribu de los empleados públicos de la Administración General del Estado.

Giddens en su definición cita a la observación participante. Es esta una técnica de recolección de datos que se usa habitualmente en las ciencias sociales, especialmente, en la antropología social y cultural, que ha construido su identidad en su derredor. Su objetivo es familiarizarse estrechamente con un determinado grupo de individuos - como un grupo religioso, ocupacional, subcultural o una comunidad en particular - y sus prácticas, a través de una participación intensa con las personas en su entorno cultural, generalmente a lo largo de un periodo de tiempo extendido.

En mi caso, he estado “infiltrado” en el grupo que vamos a estudiar, los empleados públicos, desde hace treinta y cinco años, por mi condición de funcionario. Por lo tanto, no será por falta de experiencia si este pequeño estudio no llega a sus ambiciosas metas, sino, en todo caso, será por falta de talento del autor.

¿Cuál es el objetivo que persigo?

¿Y cuáles son esas ambiciosas metas que persigo? Pues, lo que intento definir, es el sistema ético-ideológico y la conducta intragrupal, que rige las relaciones personales e internas de las unidades administrativas; sobre todo, en las de tamaño pequeño y medio en las que dicha conducta está reforzada por una mayor vida en común de estas entrañables personas que somos los funcionarios.

Asimismo, fijaremos el foco en los empleados públicos de niveles administrativos medios y bajos, porque son los más numerosos y están más lejos de los comportamientos políticos que marcan otro tipo de conductas más cercanas al dirigente o al directivo.

¿Por qué me apoyo en la antropología y no en la ciencia de la administración?

Este sistema ideológico y ético que rige las conductas y las relaciones intragrupales tiene una importancia vital en el funcionamiento general de las administraciones. Sin embargo, no es objeto de estudio desde la ciencia de la administración, creo que hay al menos dos razones para que esto ocurra.

En primer lugar, porque es un mecanismo sutil que forma parte de la esencia de ser funcionario. Es algo natural en el paisaje, algo que siempre ha estado ahí formando parte del cuadro, por tanto, es muy difícil de detectar, definir y medir. Y no se me ocurre mejor forma de hacerlo que mediante la antropología, que está pensada precisamente para esto.

En segundo término, el objeto principal de la ciencia de la administración es la compleja y cambiante organización que constituye la Administración pública y los grupos humanos que la dominan. Está, por tanto, interesada en el estudio de una organización enorme, fragmentada en múltiples organismos dependientes más especializados, en su funcionamiento, en su normativa, en su conexión con la política y en las personas que la dirigen, no en los funcionarios de nivel medio y bajo y en su subcultura.

Comparación asombrosa

Bueno, querido lector, ha llegado el momento de lanzar mi bomba. Después de treinta y cinco años de observación participante, encuentro similitudes importantes entre la subcultura de los empleados públicos y la ideología (3) - entendida como conjunto de creencias compartidas socialmente acerca del mundo y no como pensamiento político – de los campesinos.

Esto es algo que no debería sorprender a mis lectores habituales, pues para mí, la ideología del campesino una de las de mayor influencia de la cultura española (ver Las tres ideologías básicas del Homo Hispanicus ).

Si uno mira una Unidad Administrativa de tamaño medio o pequeño, formada como mucho por unos sesenta funcionarios, estaremos observando un grupo social tremendamente parecido a una aldea campesina. No tienen nada aparentemente en común, pero comparten su esencia ética e ideológica. Es igual que esa Unidad esté localizada en el medio urbano o que su trabajo implique una alta cualificación técnica, ni que se usen procedimientos burocráticos, los funcionarios que la integran tienen una conducta muy parecida, en sus relaciones laborales, a la del campesino en sus relaciones sociales con sus paisanos.

Para ver que no estoy diciendo ninguna tontería, debemos fijarnos antes en qué consiste la subcultura campesina, y luego trazar las características que permitan encontrar los paralelismos con respecto a la conducta social de los empleados públicos.

La imagen del bien limitado de Foster

El antropólogo George Foster (4), descubrió que las economías campesinas “clásicas”, esto es, las comunidades agrícolas no industriales dentro de Naciones-Estado (en concreto estudió comunidades campesinas en el sur de Europa) se caracterizan por una determinada ideología o visión de mundo. Foster citó diversos casos etnográficos para ilustrar esta visión de mundo campesina, a la que denominó la imagen del bien limitado.

En esta ideología, todo se percibe como finito: tierra, riqueza, salud, amor, amistad, honor, respeto, status, poder, influencia, seguridad. Al ver todo como escaso, los campesinos creen existe una reserva común, un fondo imaginario de todo aquello que tiene valor en su comunidad. En este sistema de ideas, los individuos sólo pueden descollar en algo porque se apropian de una parte mayor de la que les correspondería en términos proporcionales de esa especie de reserva común, lo que implica privar a otros de lo que sería su parte.

Los campesinos aceptan la riqueza diferencial que procede de fuera de la comunidad (por ejemplo el trabajo asalariado realizado fuera de la localidad) ya que resulta evidente que no ha supuesto extraer nada de la reserva común finita de carácter local. Los beneficios pueden proceder también de la pura suerte (por ejemplo, la lotería). En todos estos casos la reserva de bienes de la comunidad permanece intacta.

En cualquier otro caso, las personas prósperas pueden verse forzadas a patrocinar ceremonias que reducen la riqueza diferencial. Los campesinos prósperos pueden convertirse en el blanco del chismorreo, la envidia, el ostracismo y la violencia física. Dadas tales respuestas, se intenta ocultar la buena fortuna: las ropas, casas y dieta, continúan como siempre.

Más aún, también se desconfía de las personas que han tenido mala suerte y se hunden por debajo de la norma comunitaria, porque se piensa que envidian a todos los demás.

Según Foster, la imagen del bien limitado se desarrolla cuando las sociedades campesinas enfatizan la organización en familias nucleares, pero no cuando son importantes los grupos de filiación corporativos.

También señaló que la imagen del bien limitado es una respuesta a la posición subordinada de los campesinos dentro de una sociedad más amplia. Cuando el acceso a la riqueza, al poder, y a la influencia es más abierto, la imagen del bien limitado decae.

Es significativo que Foster estudiara comunidades del sur de Europa. España ha sido un país mayoritariamente campesino hasta bien entrado el siglo XX, como se suele decir, “hasta hace tres días”. Si nos rascan un poco, debajo de una bonita capa de habitantes de un país desarrollado, aparecen “restos ideológicos” que se manifiestan en nuestro comportamiento, que son muy semejantes a los descritos por Foster.

Fundamentalmente estos restos de éticas anticuadas, que afloran a la superficie de vez en cuando, derivan de dos ideologías que fueron dominantes en la España moderna: la hidalga y la campesina. Pero no nos vamos a extender en esto, no forma parte del artículo, simplemente es el marco en el que está inscrito el colectivo que queremos estudiar. Sólo quiero destacar que al funcionario, como al registrador de la propiedad o al ingeniero de telecomunicaciones, si se le somete a determinadas condiciones laborales, echará mano a una ideología que tiene en su acervo cultural, mucho más próxima de lo que su aspecto y comportamiento exterior aparenta.

Características de la imagen del bien limitado en el funcionariado

En el análisis de Foster es muy importante el concepto de escasez. La razón de que la ideología campesina es como ha descrito es porque en el medio rural no había abundancia sino todo lo contrario, era una comunidad de subsistencia.

El empleado público, sobre todo de los niveles medios y bajos, también siente que su vida laboral está inmersa en un contexto en el que también prima la escasez. Los sueldos, los recursos, los medios técnicos son escasos, la movilidad del puesto de trabajo es casi inexistente, también son casi inexistentes los incentivos a la producción, los ascensos, las recompensas.

Años de tasas de reposición bajas han creado la sensación de que cada vez hay menos funcionarios y que éstos son más viejos. Los premios y honores siempre suelen recaer sobre los niveles altos, dejando sobre el resto la sensación de falta de incentivos, el sentimiento de que el día siguiente siempre va a ser igual al anterior. Un sentimiento muy parecido a la anomia que describiera Durkheim (5).

Por tanto, las condiciones de partida entre el mundo del campesino y el del funcionario son similares. Cierto es que entre el campo español anterior al período de desarrollo de la década de 1960 y el funcionariado actual de principios del siglo XXI existe una gran distancia, pero esta no es la comparación correcta.  Foster se refería a la diferencia entre el campo y la ciudad, lo que llevaba a la sociedad rural a sentirse subordinada con respecto a la sociedad más amplia. Si repasamos lo escrito en párrafos anteriores, existe una sensación de escasez y de falta de futuro en muchos sectores de la Administración que se manifiesta en un sentimiento de subordinación del empleado público respecto a la sociedad a la que sirve. Luego estamos ante el mismo tipo de sentimiento.

El hecho de que la movilidad entre puestos de trabajo sea escasa es otra característica muy importante para exponer nuestra tesis. Al hacerse los puestos permanentes, las relaciones humanas en los grupos se hacen permanentes también, se estancan en un determinado estadio que suele ser el de “llevarse mal”. Al cabo de los años, por muy buenas relaciones que se mantengan, no pueden evitarse los conflictos. Como éstos no pueden resolverse con el movimiento en el puesto de trabajo de alguno de los protagonistas, el conflicto muchas veces no se resuelve, con el tiempo pierde intensidad y queda en un segundo plano, con ganas de aflorar a la menor oportunidad. Los teóricos del conflicto además nos enseñan que es más fácil pasar de una situación de menor conflicto a otra de mayor conflicto que al contrario, con lo que al final, la resultante, es el conflicto latente permanente.  Es decir, una calma aparente y una convivencia normal, sobre un sustrato de conflicto que amenaza saltar en cualquier momento. Y que de hecho salta de vez en cuando.

En este sentido también existe una clara similitud con el campesino. A todos nos suenan las grandes querellas que solían estallar en los pueblos, en un sustrato en el que la permanencia de las personas y la quietud del sistema social era evidente, al menos, antes de que comenzara la emigración del campo a la ciudad.

El campesino, saluda a los mismos vecinos todos los días a las mismas horas, celebra los mismos ritos y da los mismos pasos para ir a su campo, realiza los mismos trabajos y se va a tomar el chato de vino al mismo bar con la misma gente. El funcionario saluda a los mismos compañeros todos los días a las mismas horas, celebra los mismos ritos y da los mismos pasos camino de la oficina, realiza los mismos trabajos y va a desayunar – todo un ceremonial por cierto – con la misma gente. Y esto día tras día y año tras año.

Foster también concedía importancia en su análisis a comunidades cuya estructuración familiar estaba constituida en base a la familia nuclear, es decir, la formada por los padres e hijos que no se han independizado. Pues bien, es otra similitud en ambos casos porque, independientemente de que hoy en día están surgiendo otros tipos de familia, la familia nuclear es el tipo más común en nuestra sociedad.

Ya tenemos todos los ingredientes que son comunes a ambos colectivos:

  • Situación de escasez de recursos
  • Un gran diferencial entre la sociedad en general y la comunidad a la que se pertenece que provoca una visión subordinada del mundo.
  • Una situación que se alarga en el tiempo hasta hacerse permanente.
  • La familia nuclear como sistema de organización familiar

De esta manera, igual que Foster explicó ciertos comportamientos en comunidades campesinas en base a la existencia de un fondo común imaginario, podemos observar en grupos relativamente pequeños de empleados públicos el mismo comportamiento.

Supongamos que un funcionario quiere descollar, el grupo intentará “disciplinarle” mediante presión. Primero desmoralizando y, si esto no es suficiente, criticando o atacando directamente. El funcionario ambicioso – en el buen sentido de la palabra – deberá disfrazar su ambición, disimular sus intenciones si es quiere llevar a buen puerto sus expectativas o, al menos, conseguirlas sin oposición.

Hagamos un sencillo experimento, despliegue usted, en caso de no tener trabajo en ese momento, un periódico sobre la mesa. No pasará nada especial. Despliegue sobre la mesa el temario de una oposición o un libro de texto, presenciará usted una reacción agresiva. Lo cierto es que ambas acciones están mal desde un punto de vista ético, pero sólo una de ellas tendrá una respuesta negativa. Ascienda usted un puesto sin cambiar de Unidad, será blanco del chismorreo, la envidia y el ostracismo en mayor o menor grado.

La diferencia con el análisis de Foster y, por tanto, la diferencia entre la aldea campesina y la aldea funcionarial es una cuestión de grado. En el ámbito administrativo no se llega a la violencia física y el conflicto suele ir por derroteros menos agresivos, probablemente porque se está más lejos del régimen económico de subsistencia.

Para terminar, hay que analizar otras variables independientes que influyen sobre el sistema ideológico que estamos tratando: el tamaño de las unidades administrativas y la categoría profesional de los funcionarios.

En cuanto al tamaño, para observar bien este fenómeno hay que fijar el ámbito de estudio en unidades o departamentos pequeños. En departamentos con un gran número de empleados se tiende a la despersonalización, a la falta de identificación con los compañeros y con la Unidad. Por tanto, a mayor tamaño menor implantación de la imagen del bien limitado.

Por otra parte, si tenemos en cuenta la categoría profesional, el fenómeno es tanto más patente cuanto menor sea el nivel medio de los funcionarios, no porque éstos sean más “malos”, sino porque en estos grupos las condiciones de partida descritas anteriormente están más presentes. Los altos funcionarios, que están muy organizados profesionalmente, con gran espíritu corporativo, que están mejor retribuidos y que tienen compensaciones de tipo psicológico, como el hecho de tomar decisiones de gran importancia socioeconómica, están más incentivados y tienen una percepción distinta del diferencial sociedad-funcionariado, y son menos proclives a tener los valores de la imagen del bien limitado.

Algún lector puede estar pensando que en la empresa privada es posible encontrar reacciones similares. Por supuesto, basta con que las condiciones de partida sean las mismas o parecidas. En nuestra cultura, nadie está inmune a este fenómeno.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo y funcionario

 

Notas:

  1. Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas —publicando en promedio más de un libro por año—. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes
  2. Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 28 de noviembre de 1908-París, 31 de octubre de 2009) fue un antropólogo y etnólogo francés, una de las grandes figuras de su disciplina en la segunda mitad del siglo XX. Introdujo el enfoque estructuralista en las ciencias sociales, fue de hecho el fundador de la antropología estructural, método basado en la lingüística homónima creada por Saussure y desarrollada por el formalismo ruso. Dado el peso de su obra, dentro y fuera de la antropología, fue uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX.
  3. La ideología para la sociología es el conjunto de creencias acerca del mundo que comparten ciertos grupos de personas. Son visiones cosmológicas – es decir visiones acerca de cómo se percibe el mundo - que se construyen socialmente. La ideología tiene que ver con la ética en el sentido de que la primera enmarca a la segunda. El sistema ético imperante en un grupo viene dibujado por la ideología dominante en dicho grupo.
  4. George M. Foster fue antropólogo en la Universidad de California, Berkeley, mejor conocido por sus contribuciones a las sociedades campesinas y como uno de los fundadores de la antropología médica.
  5. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “De cuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog.


Bibliografía:


Antropología, una explicación de la diversidad humana,

Conrad Phillip Kottak,

McGraw-Hill,

Madrid 1999

 

Introducción a la Etnología

Jacques Lombard

Alianza Universidad

Madrid 1997

 

Conceptos fundamentales de Sociología

Roberto Garvía

Ciencias Sociales

Alianza Editorial, Madrid, 3ª edición 2003

 

La ideología funcionarial. La imagen del bien limitado

Juan Carlos Barajas

Artículos y estudios de sociología

http://www.carlosmanzano.net/articulos/

 

Las tres ideologías básicas del Homo Hispanicus

Juan Carlos Barajas

Sociología Divertida

https://sociologiadivertida.blogspot.com/2012/01/las-tres-ideologias-basicas-del-homo.html

 


Licencia de Creative Commons
Creado a partir de la obra en https://sociologiadivertida.blogspot.com/.

¿Qué es la Antropología?


Un Dios antropomórfico creando al hombre. Capilla Sixtina, Miguel Angel



Introducción

Ya lo he dejado escrito en otros artículos de Sociología Divertida, la antropología – en este caso la antropología social – fue una de las asignaturas que más me gustaron en mis tiempos de estudiante.

Fue de estas asignaturas que te enamoran, te parecen tan interesantes que no te conformas con lo que te dan en clase y amplías con más libros o artículos, lo cual tiene su peligro porque le quitas tiempo a otras asignaturas menos atractivas pero que hay que aprobar también. 

Estudiar antropología social es, en cierto modo, como ver documentales del “National Geographic”, hasta ese punto puede ser divertido. Es tanta la variedad cultural de estos pequeños, afanosos e inquietos seres humanos que habitan este viejo planeta, tantas costumbres originales diversas, apartadas en la distancia y en el tiempo de las nuestras, que no paras de asombrarte.

Ahora bien, como suele pasar en otras ciencias sociales, definir y establecer los límites de la antropología es tarea difícil. En el caso que nos ocupa yo diría que especialmente difícil. En primer lugar porque el concepto de antropología ha evolucionado mucho con el tiempo. En los principios de esta ciencia, el objeto era el estudio de lo que entonces, sin ningún rubor, se llamaban pueblos primitivos. Y no es hasta mediados del siglo pasado, quizás gracias a la figura de Levi-Strauss (1), cuando esta disciplina incorpora como objeto de estudio al ser humano a través de la ciencia contemplada en toda su integridad, es decir, desde una perspectiva holística. Esta nueva etapa se la podría caracterizar en única frase del propio Levi-Strauss cuando dijo que no existen pueblos en estado infantil. En la antropología moderna caben tanto estudios sobre una tribu de Nueva Guinea-Papúa y sobre una tribu urbana de una ciudad occidental.

En segundo lugar porque existe una confusión lógica entre el término antropología y el término etnología que no nos  ayuda precisamente a entender de qué estamos hablando. En opinión de Lombard (2), la diferencia entre ambas, si es que existe, sólo aparece cuando se examinan estos términos teniendo en cuenta las escuelas teóricas principales. El término antropología se usa más en las escuelas de influencia anglosajona y el término etnología se ha usado siempre en la escuela francesa conservado a contracorriente por razones institucionales y académicas y, supongo también, por esa tozudez tan francesa de mantener sus valores culturales resistiendo la fuerte ola de americanismo que nos invade. Visto lo cual, creo que podemos aventurarnos a considerar ambos términos como sinónimos.

Y en tercer lugar, como señala Kottak (3), porque se trata de una ciencia holística que estudia el pasado, el presente, la biología, la sociedad, el lenguaje y la cultura humanos. Y, como consecuencia, tiene muchas aplicaciones que han dado lugar a múltiples subdisciplinas que merecerían ser campos científicos separados como la antropología social y cultural, la antropología biológica y física, la antropología forense o la lingüística entre otras. 

Sin embargo hay un denominador común que une todas estas materias. Kottak nos habla de un interés común en la evolución. Evolución biológica y cultural, resultado de la adaptación humana a su entorno cambiante por ambas vías y que ha producido una evolución histórica de las formas sociales. Sin olvidar que, en este proceso, la gente ha tenido que ir enfrentándose a fuerzas generadas por sistemas cada vez más amplios en una escala que abarca la localidad, la región, la nación y, últimamente, el mundo. Cómo las personas se adaptan a estos cambios es objeto de estudio de la antropología. 

La antropología y sus disciplinas asociadas

Hemos visto en la introducción que hay razones históricas, geográficas y de aplicación a distintos campos de estudio, detrás del surgimiento de varias disciplinas que comparten en el marco común de la antropología. 

En este apartado vamos a dar un repaso a todas estas disciplinas. Hay que decir que no existe una clasificación única, hay bastante discrecionalidad entre los autores sobre lo que merece ser señalado como disciplina asociada o subdisciplina o como simplemente una aplicación específica de la antropología. Para resolver este problema vamos a basarnos en la clasificación del antropólogo norteamericano Philip Kottak. 

De esta manera, lo que sería la antropología general se puede subdividir en: antropología sociocultural, arqueología, antropología biológica, antropología lingüística, distintas antropologías aplicadas y la antropología filosófica, ésta última no la cita Kottak pero se encuentra a menudo nombrada en artículos y libros, así que algo diremos de ella.

La antropología sociocultural - o social y cultural, o social, o cultural, o socioantropología que de todas estas formas puedes encontrarla en la bibliografía - es el estudio de la sociedad y la cultura con especial énfasis en las similitudes y diferencias culturales entre sociedades tanto en el tiempo, es decir, la historia, como en el espacio entendido como el territorio o como la diversidad geográfica.

En este estudio comparado entre sociedades se distingue entre lo universal – las características biológicas, sociales y culturales compartidas por todos los seres humanos –, lo general – compartidas por muchos grupos humanos pero no por todos – y lo particular – propias de un grupo humano-.

Kottak señala dos aspectos principales en la antropología sociocultural: la etnografía y la etnología. La etnografía proporciona la descripción de un grupo humano, una sociedad o cultura particulares. Se basa en el trabajo de campo. Tradicionalmente, los etnógrafos han convivido con pequeñas comunidades y estudiado el comportamiento local en lo que se denomina observación participante (4).

El segundo aspecto es la etnología. Kottak, ya hemos visto la opinión del antropólogo francés Lombard en la introducción,  identifica la etnología y el análisis antropológico. Es el análisis y el estudio comparado de los resultados de la etnografía - y de las otras subdisciplinas - con el objeto de identificar y explicar las características culturales de la sociedad estudiada y las diferencias y similitudes entre culturas distintas.

La arqueología o antropología arqueológica reconstruye, describe e interpreta el comportamiento humano y los patrones culturales mediante el análisis de los restos materiales. Normalmente estos estudios se realizan sobre culturas históricas pero también hay estudios sobre sociedades vivas. Como curiosidad, como ejemplo de esto último, podemos citar la basurología (garbology) que es una disciplina que nace en los Estados Unidos hacia mediados de la década de 1970 y consiste en el estudio sistemático de la basura. Quienes la practican, a partir del análisis de los restos en los vertederos, estudian los hábitos de consumo de una población y de ahí gran parte de su comportamiento social.

El objeto de estudio de la antropología biológica o física es la diversidad humana en el tiempo y el espacio debido a presiones medioambientales - como el calor, el frío, la humedad, la altitud o las enfermedades - y a las características genéticas que varían en función de dichas presiones. 

La antropología lingüística se centra en el estudio del lenguaje en su contexto social y cultural. Se analizan las lenguas en un contexto temporal y geográfico con el fin de inferir las características universales del leguaje, de reconstruir lenguas antiguas o de descubrir patrones de pensamiento. Cuando se fija el objeto de estudio en la variación linguisitica en una lengua concreta, para mostrar cómo el habla refleja las diferencias sociales, se denomina sociolingüística

La antropología aplicada incluye cualquier uso del conocimiento y de las técnicas de las cuatro subdisciplinas que hemos descrito en párrafos anteriores para identificar, evaluar y resolver problemas prácticos. Por ejemplo se habla de antropología médica cuando los antropólogos colaboran en programas de salud pública que tienen que ser compatibles con la cultura de la población a la que va destinada esa política sanitaria, o bien, cuando los antropólogos trabajan para agencias de desarrollo o cooperación, evaluando las características culturales de las sociedades destinatarias de las ayudas. Y, cómo no, lo que estamos hartos de ver en las series policíacas norteamericanas, los antropólogos forenses que trabajan con la policía, los médicos y los juzgados para identificar a las víctimas de accidentes o asesinatos a partir de los restos humanos.

Por último, en esta contabilidad de antropologías, vamos a citar a la antropología filosófica. Ésta puede entenderse de dos maneras. En primer lugar podríamos hablar del estudio filosófico del ser humano desde los comienzos de la filosofía. Otra manera de entender la expresión sería más restringida, y se aplicaría a un movimiento o escuela de pensamiento fundada en Alemania en los años 1920 y 1930, formada por filósofos, antropólogos y sociólogos.

El objeto de la antropología filosófica como escuela de pensamiento sigue siendo el fenómeno humano, en especial, aquellas manifestaciones que entrañan un cierto enigma o paradoja, tales como el hecho del conocimiento científico, de los juicios de valor, de la libertad, de la comunicación interpersonal y de la religión. En la antropología filosófica el hombre es sujeto y objeto al mismo tiempo. Sus principales representantes son Max Scheler (5), Helmuth Plessner (6) y, el contemporáneo,  Peter Sloterdijk (7). En los últimos años, la antropología filosófica ha tenido cierto predicamento entre los intelectuales latinoamericanos (8).

La antropología y las otras ciencias sociales

Es difícil distinguir entre la sociología y la antropología sociocultural por su objeto de estudio. Ambas ciencias se preocupan por las relaciones sociales y culturales, se diferencian más por sus métodos y sus enfoques, es decir, por su forma de aproximarse a su objeto de estudio.

En los comienzos de ambas ciencias los sociólogos se dedicaron predominantemente al estudio de las sociedades del Occidente industrial. En cambio, como ya hemos comentado, los antropólogos iniciaron sus estudios en las sociedades no industriales. Dicho de un modo simple, realizaban estudios del mismo tipo sobre sociedades de distinto tipo.

Esta situación dio pie al uso de métodos de trabajo diferente. Los sociólogos prefirieron los métodos cuantitativos como el uso de la ciencia estadística y de las encuestas. Los antropólogos prefirieron técnicas cuantitativas como la observación participante y la etnografía.

Sin embargo esto no podía quedar así, es demasiado sencillo. Con el tiempo se ha producido una convergencia entre la antropología y la sociología en el marco de una creciente comunicación interdisciplinar y una gran expansión de la industrialización por esos mundos de Dios. Muchos antropólogos trabajan en las sociedades industriales en las que estudian los temas más diversos como el declive rural, la vida en la ciudad o la imposición de patrones culturales en los medios de comunicación por poner tres ejemplos pero son innumerables. Incluso se pueden encontrar empresas de socioantropología que se ganan la vida bastante bien (9).

También hay puntos de conexión entre la antropología y la economía, la etnografía ha contribuido a desentrañar los principios que mueven la economía en otras culturas.  Por otra parte es notable la influencia de la ciencia económica en la antropología norteamericana, por ejemplo, en movimientos como el materialismo cultural (10).

El enfoque antropológico, con su empeño en el estudio de las culturas en las sociedades humanas, ha tenido influencia en el estudio de las humanidades desde las bellas artes, hasta el modo de apreciar el arte popular y el folclore.

Pero no queda ahí la cosa, como dice Kottak, la mayoría de los psicólogos realizan sus investigaciones en la sociedad en la que viven, la antropología aporta datos de otras culturas a sus análisis. Por otra parte, la antropología y la psicología social comparten su preocupación por cómo la cultura influye en la personalidad de los individuos (11).

Y ya por último, la antropología y la historia. En las últimas décadas los historiadores interpretan cada vez más los documentos y relatos históricos como textos que requieren un estudio basado en su contexto cultural específico. Por otra parte, ya hemos comentado que ambas disciplinas tienen un interés común por el estudio de los restos materiales de las civilizaciones mediante la arqueología.

Salidas profesionales

Si nos fijamos en la socioantropología, hay un número creciente de campos en donde se demanda formación antropológica. Las administraciones públicas, las empresas y las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales demandan cada vez más profesionales de la antropología, que se dedican a ofrecer servicios en los que el método de trabajo antropológico representa un valor añadido. 

Entre estas actividades cabe destacar en primer lugar las relaciones interculturales y de gestión de la diversidad cultural. Como por ejemplo las actividades de mediación, sensibilización, gestión y asesoramiento en ámbitos con creciente presencia de población culturalmente diversa y en donde se asiste a conflictos étnicos, raciales, sexuales o religiosos de diversa índole. 

En segundo término las actividades de desarrollo territorial y cooperación internacional como son, entre otras, el estudio de las condiciones socioculturales que propician, contribuyen o frenan el desarrollo humano y socioeconómico. Con especial incidencia en el conocimiento de los saberes locales e indígenas, en los aspectos ambientales, sanitarios, socioculturales, ideológicos o político-jurídicos fundamentales para la promoción del bienestar de los países en desarrollo y en los procesos de desarrollo y transformación socioeconómica.

En tercer lugar en la promoción, conservación y gestión del patrimonio etnológico y cultural. Por ejemplo en actividades relacionadas con el descubrimiento, conservación, gestión y difusión del patrimonio etnológico, museos, centros de gestión del patrimonio cultural, comisariado de exposiciones, dinamización sociocultural, el desarrollo del turismo cultural y la promoción cultural. Todo ello a través del conocimiento local del folklore, la música y el patrimonio etnológico.

En cuarto lugar, siempre nos queda la docencia y la investigación,  en centros de enseñanza universitaria, bachillerato, secundaria, así como en la formación permanente de profesionales de diversos ámbitos que trabajan con poblaciones culturalmente diversas como maestros, policías, funcionarios penitenciarios, educadores sociales, personal sanitario, turismo, entre otros.

Por último están surgiendo otros campos emergentes de trabajo para socioantropólogos como el estudio de patrones culturales en medios de comunicación y de entretenimiento, en estudios de mercado y de imagen de bienes y servicios ofrecidos por empresas.

Respecto a la antropología física y forense  las salidas profesionales más comunes están relacionadas con la participación en equipos que trabajan en identificación humana  en organismos como los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, dentro de la Policía Científica y la Policía Judicial , o como técnicos en las secciones de antropología e identificación humana de diversas instituciones dependientes de la Justicia.

Epílogo

Aquí ponemos punto y final a esta humilde presentación sobre lo que es la antropología, sus subdisciplinas, sus relaciones con otras ciencias sociales y sus posibles salidas profesionales. En la esperanza de que mi esfuerzo haya resultado útil,  haya hecho más comprensible el mundo de la antropología y en la esperanza también  de no haber metido demasiado la pata, pues cuando no habla dentro de su propio territorio, que en mi caso es la sociología, anda más expuesto al error o a la confusión.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Notas:

  1.  Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 28 de noviembre de 1908-París, 31 de octubre de 2009) fue un antropólogo y etnólogo francés, una de las grandes figuras de su disciplina en la segunda mitad del siglo XX. Al introducir el enfoque estructuralista en las ciencias sociales, fue de hecho el fundador de la antropología estructural, método basado en la lingüística homónima creada por Saussure y desarrollada por el formalismo ruso. Dado el peso de su obra, dentro y fuera de la antropología, fue uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX.
  2. Jacques Lombard es un antropólogo francés especializado en el estudio de Madagascar y del país lobi en Burkina Faso. Sus trabajos más recientes tratan sobre el lugar de la imagen en la investigación en ciencias sociales (construcción de los hechos y escritura de la antropología) sobre todo a través del estudio comparativo de los fenómenos religiosos y sobre la aproximación de las nociones del imaginario común y del sujeto social.
  3. Conrad Phillip Kottak ( 6 de octubre de 1942 en Atlanta, Georgia, Estados Unidos) es un antropólogo estadounidense. Doctor en antropología por la Universidad de Columbia, ha realizado investigaciones en Brasil, Madagascar y sobre la cultura norteamericana como el fenómeno Star Trek o Halloween.
  4. La observación participante es un tipo de método de recolección de datos utilizado típicamente en la investigación cualitativa. Es una metodología ampliamente utilizada en muchas disciplinas, particularmente la antropología y la etnología, aunque también en sociología, estudios de comunicación, geografía humana y psicología social. Su objetivo es familiarizarse estrechamente con un determinado grupo de individuos (como un grupo religioso, ocupacional, sub-cultural o una comunidad en particular) y sus prácticas a través de una participación intensa con las personas en su entorno cultural, generalmente a lo largo de un periodo de tiempo extendido. El método se originó en el trabajo de campo de antropólogos sociales, especialmente Bronisław Malinowski en Gran Bretaña, Franz Boas en los Estados Unidos y la investigación urbana posterior de la Escuela de Sociología de Chicago.
  5. Max Scheler (22 de agosto de 1874, Múnich – 19 de mayo de 1928, Fráncfort del Meno) fue un filósofo alemán, de gran importancia en el desarrollo de la fenomenología, la ética y la antropología filosófica, además de ser un clásico dentro de la filosofía de la religión. Fue uno de los primeros en señalar el peligro que implicaba para Alemania el advenimiento del nazismo. Hijo de padre luterano y de madre judía, se convirtió inicialmente al catolicismo, del que más adelante se distanció.
  6. Helmuth Plessner (4 de septiembre de 1892, Wiesbaden - 12 de junio de 1985, Gotinga) fue un filósofo y sociólogo alemán, y uno de los impulsores de la "Antropología filosófica". De hecho se le considera uno de sus fundadores. Desde 1953 hasta 1959, fue director de la Deutsche Gesellschaft für Soziologie. Y hoy en día es conocido por la denominación que hizo sobre la excentricidad del hombre en el mundo, una teoría según la cual el ser humano es el único animal capaz de trascender a su propio cuerpo.
  7. Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 26 de junio de 1947) es un filósofo y catedrático alemán de la Escuela de Arte y Diseño de Karlsruhe. Los intereses de Sloterdijk son tan amplios y variados, que superan a muchos de los de sus colegas: la música, el psicoanálisis, la poesía (sobre todo la francesa), la obra de ciertos autores olvidados como Gabriel Tarde, Gaston Bachelard o poco conocidos como Thomas Macho; el arte contemporáneo, la antropología, y un largo etcétera. También se ha preocupado por asuntos políticos, que ha desarrollado tanto en obras de hace tiempo (En el mismo barco) como más recientes (Si Europa despierta), en donde se muestra partidario de una Europa sólida y no sometida a las derivas de las potencias exteriores. Frente al academicismo de otros pensadores, su apuesta por los medios de comunicación, que estudia hace tiempo y sobre los que escribe también, le ha supuesto numerosas críticas. También se distingue del resto por su escritura muy estilizada, literaria incluso, que debe algunos rasgos al impulso de Ernst Bloch o a ciertos franceses virtuosos como Gilles Deleuze, pero adoptando su propia terminología y creación de neologismos arriesgados.
  8. El filósofo cubano-norteamericano Jorge J. E. Gracia destaca en este campo de la antropología filosófica latinoamericana al filósofo y político cubano Enrique José Varona y el célebre filósofo argentino José Ingenieros.
  9. No me resisto citar entre las empresas que se dedican al campo de la socioantropología a la empresa valenciana Eixam Estudis buenos colegas, cuyos lunes sociológicos echamos mucho de menos. Su blog es muy recomendable.
  10. El materialismo cultural es un enfoque de investigación científico en antropología y sociología, que da prioridad a las condiciones materiales en la explicación sobre las causas de las diferencias y similitudes socioculturales. Propone tres divisiones para los componentes de las culturas: infraestructura, estructura y superestructura. La infraestructura corresponde a las prácticas de producción y reproducción y tendría prioridad causal sobre los otros dos sectores por estar más relacionada con la supervivencia y bienestar humanos. La estructura se compone de las características organizativas como las relaciones de parentesco y la política económica. La superestructura se compone de los sectores ideológicos y simbólicos como la religión
  11. Apartándose de las nociones de causalidad y evolución del siglo XIX, muchos antropólogos, influenciados por los escritos de Sigmund Freud, intentaron interpretar las culturas en términos psicológicos. Los escritos de Freud y el antievolucionismo de Boas prepararon todo para el desarrollo del enfoque conocido como cultura y personalidad. Dos de las más famosas discípulas de Boas, Ruth Benedict y Margaret Mead, fueron pioneras en el desarrollo de las teorías de cultura y personalidad. Estas teorías, en general, pueden ser descritas como formas psicológicas del funcionalismo que relacionan las creencias y prácticas culturales con la personalidad individual y la personalidad individual con las creencias y prácticas culturales. Muchos partidarios del enfoque de cultura y personalidad hacen hincapié en la importancia de las experiencias de la primera infancia, como el aprendizaje de la higiene, la lactancia materna y la educación sexual, en la formación de un tipo básico o moral de personalidad adulta o carácter nacional. Algunas teorías de cultura y personalidad intentan explicar las diferencias y similitudes culturales como consecuencia de la personalidad básica o moral. En general, sin embargo, los partidarios de cultura y personalidad no tratan el problema de por qué  las creencias y prácticas que moldean tipos particulares de personalidad o caracteres nacionales tienen lugar en algunas culturas pero no en otras.


Bibliografía:
Antropología, una explicación de la diversidad humana,
Conrad Phillip Kottak,
McGraw-Hill,
Madrid 1999

Introducción a la Etnología
Jacques Lombard
Alianza Universidad
Madrid 1997

Medio siglo de antropología filosófica en la América Latina
Jorge J. E. Gracia
Cuyo Anuario de filosofía argentina y americana. Vol 9. Primera época. Pp. 55-77
Buenos Aires 1973

¿Qué es la antropología?
M. Augé y J. Colleyn
Ed. Paidós Ibérica
Barcelona 2005