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Urich Beck y la sociedad del riesgo

 


Resumen

Este artículo describe las ideas de Ulrich Beck sobre la sociedad postindustrial desde la perspectiva de los nuevos riesgos que la tecnología han traído, nuevas amenazas que generan un miedo difuso y constante que ha provocado una forma de pensar (la modernidad reflexiva) y un nuevo modelo de sociedad (la sociedad del riesgo).

Es también muy interesante la opinión de Beck sobre el cálculo obsoleto de las probabilidades de que los riesgos se materialicen en desastres, la falta de expertos, la falta de límites territoriales y temporales de las amenazas, la percepción social del riesgo y la correlación inversa entre riesgo y nivel económico.

Abstract

This article describes Ulrich Beck's ideas about post-industrial society from the perspective of the new risks that technology has brought, new menaces that generate a diffuse and constant fear that has provoked a way of thinking (reflexive modernity) and a new model of society (the risk society).

Beck's opinion about the outdated calculation of the probabilities of risks materializing into disasters, the lack of experts, the lack of territorial and temporal limits of hazards, the social perception of risk and the inverse correlation between risk and economic level is also very interesting.

 

Índice

 

La modernidad reflexiva y la sociedad del riesgo

Cómo ya hemos comentado muchas veces en este blog, la revolución industrial trajo de su mano un nuevo mundo, el mundo moderno. Diversos autores dividen este período histórico de la sociedad contemporánea entre diferentes modernidades, distinguen entre modernidad inicial y modernidad avanzada o modernidad clásica y modernidad reflexiva o entre modernidad sólida y modernidad líquida o entre modernidad y posmodernidad, hay un debate acalorado al respecto, pero si somos sinceros vienen todos a decir lo mismo y las diferencias son meros matices.

El caso es que sacando mínimo común divisor de todas estas ideas habría una modernidad asociada a los comienzos de la sociedad industrial, de relaciones más estables, más asentadas en un determinado territorio, con tecnologías menos cambiantes y una nueva modernidad mucho más variable, flexible, informe como un líquido, no relacionada únicamente con el tejido industrial sino con la información y el conocimiento, ni con un territorio concreto sino que es global y en lo que no sirve ya se tira, ya sean animales, vegetales o minerales. Y lo curioso es que, como los cambios sociales se acumulan como los estratos en un terreno, podemos reconocer a nuestro alrededor elementos de ambos tipos de modernidades.

Toda esta tecnología nos ha traído prosperidad, pero también ha venido cargada de nuevos peligros. La energía nuclear, la inteligencia artificial, la producción industrial robotizada, entre otras muchas tecnologías, ha proporcionado una cantidad nunca antes vista de crecimiento económico, pero al mismo tiempo, han traído consigo nuevos peligros y formas de destruirnos a nosotros mismos y a nuestro entorno. Todos estos avances han abierto la posibilidad de que ocurran desastres de alcance global y cuyas consecuencias, en caso de producirse, son difícilmente reparables.

Esta situación ha generado un nuevo tipo de reflexión en individuos y sociedades, un nuevo pensamiento relacionado con la seguridad y los riesgos de que se lleguen a producir accidentes irreversibles.

El gran sociólogo alemán Ulrich Beck (1) analizó con detalle este nuevo modo de pensar. Como otros sociólogos y filósofos, Beck pensaba que la vida social había evolucionado hacia una segunda etapa de la modernidad, fue uno de los que junto con Anthony Giddens (2) usó el termino modernidad reflexiva.

Esta modernidad reflexiva está marcada por la toma de conciencia de que no es posible, no ya dominar a la Naturaleza, sino que no podemos estar seguros de que podamos controlar las propias realizaciones del ser humano.

Así que, de manera casi natural, la modernidad reflexiva ha dado lugar a la emergencia de una sociedad del riesgo en la que los dirigentes, científicos, políticos y público en general están cada vez más preocupados con la producción, difusión y permanencia de los riesgos asociados a la actividad humana.

¿Qué es el riesgo?

Podemos entender el riesgo como la proximidad de sufrir algún daño, es decir, como la probabilidad de que se produzca un problema, teniendo en cuenta que cabe la posibilidad de que éste no llegue a materializarse. Esto es importante porque el riesgo es una amenaza, pero no necesariamente una realidad, nos pasamos la vida temiendo sucesos que no llegan a ocurrir.  Esa amenaza constante genera un miedo constante y difuso, miedo al riesgo de padecer una enfermedad, al desempleo, al terrorismo yihadista y a tantas cosas más, reales o irreales.

Beck señala cuatro propiedades básicas en los riesgos modernos. En primer lugar, los riesgos son hijos de las fuentes de riqueza de la sociedad moderna.

En segundo término, no tienen limitaciones ni en el espacio – no están sujetos a un territorio, por ejemplo, ni la contaminación nuclear ni el terrorismo global se paran en las fronteras – ni en el tiempo – las consecuencias pueden presentarse durante generaciones.

En tercer lugar, son irreparables, no se puede volver a la situación anterior al daño producido.

Y, por último, las formas de calcular las probabilidades de que un riesgo se materialice han quedado obsoletas dado que son muy nuevos o no hay precedentes ni experiencia previa de los desastres que pueden producir.

La percepción del riesgo y los expertos

Otra variable muy importante en el análisis de Beck es la percepción del riesgo pues de ello depende la respuesta social al mismo, influye en cómo la sociedad mide la gravedad y lo que está dispuesta a invertir en la prevención y en los procedimientos de contingencia si el riesgo llega a convertirse en desastre.

Beck detecta una ambigüedad en la percepción social del riesgo, por un lado, los riesgos son reales y no pueden ignorarse, pero al mismo tiempo, son virtuales porque no dejan de ser un temor a situaciones que no se han producido.

Gestionar esto no es fácil, gastar dinero y esfuerzos en prevenir posibles peligros no siempre es popular. Representa un problema para gobiernos y empresas, unos porque normalmente tienen que adoptar políticas muy impopulares que necesitan de mucha pedagogía o tienen que responder con mayor diligencia a los grupos de presión que a sus ciudadanos, los otros porque tienen la inveterada costumbre de repartir dividendos entre sus accionistas y no siempre se preocupan por la ética en el modo de hacerlo.

Por si fuera poco, Beck apunta que ni los mismos expertos tienen una idea clara en materia de riesgos, concluye, que no hay expertos sino gente que pasa por serlo. El razonamiento es el siguiente, muchos de los riesgos actuales son tan complejos que ni científicos ni ingenieros consiguen ponerse de acuerdo en cuanto a su probabilidad, gravedad, prevención y contingencia. Además, para una parte de la sociedad los mismos expertos son parte del problema y no de la solución, por ejemplo, los expertos en energía nuclear son los que hacen malabarismos con los átomos, aunque no todas personas son iguales, estudian y trabajan en lo mismo, entonces, ¿cómo tomarles en serio? Beck lo expresa diciendo que "han dilapidado hasta nuevo aviso su reputación histórica de racionalidad".

De todas las formas Beck concluye que, a pesar de los pesares, los científicos son indispensables en la sociedad del riesgo porque no tenemos otro remedio que recurrir a ellos, aunque sean falibles y se vean sorprendidos o superados.

Las sociedades tecnológicas presentan tres clases de respuestas ante los riesgos. En primer lugar, la negación; se hace como si no existieran, es la reacción más común. En segundo término, la apatía, se reconoce el riesgo, pero no se hace nada. Y, por último, la transformación que Beck define como la gestión colectiva global – cosmopolita según su terminología – para vivir de forma positiva bajo la sombra del riesgo.

Riesgos y clase social

Para Beck el riesgo y la clase social guardan una cierta relación. El riesgo, como la riqueza, sigue una pauta clasista, sólo que inversa. Mientras la riqueza se acumula arriba, los riesgos lo hacen abajo. En este sentido parecen reforzar, no abolir, la sociedad de clases. La pobreza atrae a una elevada y desafortunada cantidad de riesgos, en cambio, la riqueza – en renta, en educación o poder – puede comprar seguridad y liberación de los riesgos.

Lo que ocurre en las clases sociales también se da entre las naciones. Los riesgos se concentran en las naciones pobres mientras que es más fácil que las naciones ricas los eviten y encima se beneficien de los riesgos que ellas generan, ensayando en el tercer mundo medidas de prevención y contingencia que pudieran ser aplicables ante crisis posteriores similares.

Sin embargo, en la sociedad del riesgo, ni los individuos ni las naciones ricas están completamente a salvo, es lo que Beck denomina efecto bumerang, los propios agentes de la modernización están atrapados por los peligros que ellos mismos han desatado, al menos mientras que nadie se pueda bajar en marcha de esta nave espacial que es nuestro planeta. La radiactividad generada por Chernóbil no necesitó de pasaporte para desplazarse por Europa, la pandemia del Covid parecía durante las navidades de 2019 que era cosa de los chinos que no tienen criterio a la hora de elegir animales con los que alimentarse, tres meses después estábamos confinados en casa.

Temor y esperanza

En contra de lo que pudiera parecer Beck no es un pesimista irredento, sino que se mueve entre el temor y la esperanza.

Por el lado del temor, es indudable que la globalización ha traído consecuencias negativas que incluyen las crisis financieras periódicas, el cambio climático y la amenaza del terrorismo, entre otras plagas bíblicas.

Por el lado de la esperanza, Beck aprecia aspectos positivos en este marco aparentemente deprimente. Considera que el aumento del riesgo nos ha llevado a una situación que denomina “cosmopolitismo”.

El cosmopolitismo es un concepto multidimensional. En primer lugar, afrontar un riesgo global implica una respuesta global, las consecuencias catastróficas de la materialización de un riesgo afecta a toda o a gran parte de la humanidad lo que requiere de la respuesta de naciones y organizaciones internacionales lo que favorece la cooperación entre ellas.

La segunda dimensión del cosmopolitismo es la cobertura mediática internacional que ayuda a entender el mayor impacto de los desastres en los sectores pobres de la población y en las naciones en vías de desarrollo.

Por último, beck señala que la sociedad civil se organiza, se informa y se opone, en lo denomina la conciencia pública del riesgo. Suelen ser las propias personas, las víctimas de los riesgos, quienes empiezan a reflexionar sobre ellos. Observan y recogen datos sobre los riesgos y sus consecuencias para la gente y para el entorno. . 

Esta conciencia social del riesgo fomenta alianzas entre grupos sociales, por ejemplo ante el problema del cambio climático, el diálogo entre grupos ecologistas y ciertas empresas - que han descubierto que esta es una vía conjuga el negocio y la sostenibilidad-  promueve la acción coordinada en la protesta por la falta de respuesta de los gobiernos entretenidos en que Beck llama "subpolíticas", es decir, las actuaciones de gobiernos y grupos de presión que actúan al margen de los sistemas parlamentarios y del control ciudadano.

Conclusión

Las ideas de Beck han tenido un gran eco más allá del debate puramente sociológico pues su enfoque multidisciplinar está dirigido hacia muchas de las principales preocupaciones de la humanidad. La publicación de su obra “La Sociedad del Riesgo” coincidió con el debate sobre la capa de ozono (3), el accidente de Bhopal (4) y el desastre de Chernóbil (5), pero la historia no se ha detenido ahí y hemos acumulado accidentes, pandemias y desastres naturales que derivan de riesgos que estaban identificados y para los que no estábamos suficientemente preparados.

Esto genera miedo, pero finalmente Beck presenta un mensaje positivo: la necesidad de afrontar el riesgo global puede generar soluciones innovadoras y cambio sociales constructivos que superen los egoísmos e intereses limitados de particulares, empresas y Estados.

 

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Notas

  1. Ulrich Beck (Słupsk, Pomerania, 15 de mayo de 1944-Múnich, Baviera, 1 de enero de 2015)​ fue un sociólogo alemán, profesor de la Universidad de Múnich y de la London School of Economics. Estudió aspectos como la modernización, los problemas ecológicos, la individualización y la globalización. En los últimos tiempos se embarcó también en la exploración de las condiciones cambiantes del trabajo en un mundo de creciente capitalismo global, de pérdida de poder de los sindicatos y de flexibilización de los procesos del trabajo, una teoría enraizada en el concepto de cosmopolitismo. También contribuyó con nuevos conceptos a la sociología alemana, incluyendo la llamada «sociedad del riesgo» y la «modernidad reflexiva».
  2. Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas —publicando en promedio más de un libro por año—. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes
  3. La capa de ozono es una capa que envuelve la Tierra impidiendo que los rayos solares y los rayos ultravioleta lleguen a los seres vivos. Se denomina capa de ozono u ozonosfera a la zona de la estratosfera terrestre que contiene una concentración relativamente alta1​ de ozono. Esta capa, que se extiende aproximadamente de los 15 km a los 50 km de altitud, reúne el 90 % del ozono presente en la atmósfera y absorbe del 97 al 99 % de la radiación ultravioleta de alta frecuencia (150-300 nm). Fue descubierta por los físicos Charles Fabry y Henri Buisson en el año 1913. El seguimiento observacional de la capa de ozono, llevado a cabo en los últimos años, ha llegado a la conclusión de que dicha capa puede considerarse seriamente amenazada. El desgaste grave de la capa de ozono provocará el aumento de los casos de melanomas, cáncer de piel, cataratas oculares, supresión del sistema inmunitario en humanos y en otras especies. También afectará a los cultivos sensibles a la radiación ultravioleta. Las últimas mediciones realizadas con satélites indican que el agujero en la capa de ozono se está reduciendo, a la vez que los niveles de clorofluorocarburos (CFC) han disminuido. Esos compuestos químicos dañan la capa de ozono de la atmósfera que protege nuestro planeta. Durante más de cincuenta años, el número de CFC presentes en la parte alta de la atmósfera ha aumentado a un ritmo constante hasta el año 2000.​ Desde entonces, la concentración de CFC se ha reducido a razón de casi un 1 % anual. El descenso permite esperar que el agujero de la capa de ozono pueda cerrarse a mediados de siglo
  4. El desastre de Bhopal, ocurrido entre el 2 y el 3 de diciembre de 1984 en la región de Bhopal (Madhya Pradesh, India), se originó al producirse una fuga al aire libre de isocianato de metilo (MIC)en una fábrica de plaguicidas propiedad de un 51 % de la compañía estadounidense Union Carbide​ (parte de cuyos activos fueron posteriormente adquiridos por Dow Chemical) y del restante 49 %, del Gobierno de la India. Dejando más de 25 000 muertos​ y 500 000 heridos. Se considera uno de los peores desastres industriales del mundo. ​ Más de 500.000 personas estuvieron expuestas al gas MIC. La sustancia altamente tóxica se abrió camino hacia los pequeños pueblos ubicados cerca de la planta y sus alrededores.
  5. El accidente de Chernóbil fue un accidente nuclear sucedido el 26 de abril de 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en el norte de Ucrania, que en ese momento pertenecía a la Unión Soviética, a 2,7 km de la ciudad de Prípiat, a 18 km de la ciudad de Chernóbil y a 17 km de la frontera con Bielorrusia. Es considerado el peor accidente nuclear de la historia, y junto con el accidente nuclear de Fukushima I en Japón en 2011, como el más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (accidente mayor, nivel 7). Asimismo, suele ser incluido entre los grandes desastres medioambientales de la historia.

 

Bibliografía

Juan Carlos Barajas Martínez, La muerte de Juan Sin Miedo, Sociología Divertida, 2015

C. Thorpe, C. Yuil, M. Hobbs, M. Todd, S. Tomley, M. Week: El Libro de la Sociología, Akal Editores, Madrid 2016

George Ritzer: Teoría Sociológica Moderna, 5ª Edición, ED. McGraw-Hill, Madrid 2001

Adolfo Vásquez Rocca, Zygmunt Bauman: Modernidad Líquida y Fragilidad Humana, Nómadas, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, Universidad Complutense de Madrid, marzo 2008

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Breve etnografía de los empleados públicos

Cuadro de René Magritte

 

Resumen

La tesis de este artículo es que la subcultura de los empleados públicos, en España, agrupados en unidades administrativas pequeñas y medias, presenta similitudes con los elementos de la subcultura de los campesinos. Para ello se apoya en el enfoque de la imagen del bien limitado del antropólogo Foster.

Summary

The thesis of this article is that the subculture of civil servants, in Spain, grouped in small and medium administrative units, presents similarities with the elements of the subculture of the peasants. To this end, it is based on the anthropologist Foster's approach of the image of the limited good.

Índice

  • ¿Qué demonios es una etnografía?
  • ¿Cuál es el objetivo que persigo?
  • ¿Por qué me apoyo en la antropología y no en la ciencia de la administración?
  • Comparación asombrosa
  • La imagen del bien limitado de Foster
  • Características de la imagen del bien limitado en el funcionariado

 

¿Qué demonios es una etnografía?

Para poder entender un artículo hay que comprender primero el título, que suele darnos una pista de lo quiere decir el autor. Así que, querido lector, si quieres comprender lo que quiero expresar y si yo quiero que tú me comprendas, hemos de empezar por saber qué es una etnografía.

Para el famoso sociólogo británico Anthony Giddens (1), la etnografía es “el estudio directo de personas y grupos durante un cierto periodo, utilizando la observación participante o las entrevistas, para conocer su comportamiento social”.​ Se trata de registrar una imagen realista y fiel del grupo estudiado. Es la técnica principal de investigación de la antropología social y cultural. El gran antropólogo francés Claude Levi-Strauss (2) la considera incluso como la primera etapa de investigación antropológica.

En un principio esta técnica se utilizó para analizar a las comunidades aborígenes, actualmente se aplica también al estudio de cualquier grupo humano que se pretenda conocer mucho mejor, ya sea la tribu de los yanomamos del Amazonas como la tribu urbana de Skin Heads de Vicálbaro o la tribu de los empleados públicos de la Administración General del Estado.

Giddens en su definición cita a la observación participante. Es esta una técnica de recolección de datos que se usa habitualmente en las ciencias sociales, especialmente, en la antropología social y cultural, que ha construido su identidad en su derredor. Su objetivo es familiarizarse estrechamente con un determinado grupo de individuos - como un grupo religioso, ocupacional, subcultural o una comunidad en particular - y sus prácticas, a través de una participación intensa con las personas en su entorno cultural, generalmente a lo largo de un periodo de tiempo extendido.

En mi caso, he estado “infiltrado” en el grupo que vamos a estudiar, los empleados públicos, desde hace treinta y cinco años, por mi condición de funcionario. Por lo tanto, no será por falta de experiencia si este pequeño estudio no llega a sus ambiciosas metas, sino, en todo caso, será por falta de talento del autor.

¿Cuál es el objetivo que persigo?

¿Y cuáles son esas ambiciosas metas que persigo? Pues, lo que intento definir, es el sistema ético-ideológico y la conducta intragrupal, que rige las relaciones personales e internas de las unidades administrativas; sobre todo, en las de tamaño pequeño y medio en las que dicha conducta está reforzada por una mayor vida en común de estas entrañables personas que somos los funcionarios.

Asimismo, fijaremos el foco en los empleados públicos de niveles administrativos medios y bajos, porque son los más numerosos y están más lejos de los comportamientos políticos que marcan otro tipo de conductas más cercanas al dirigente o al directivo.

¿Por qué me apoyo en la antropología y no en la ciencia de la administración?

Este sistema ideológico y ético que rige las conductas y las relaciones intragrupales tiene una importancia vital en el funcionamiento general de las administraciones. Sin embargo, no es objeto de estudio desde la ciencia de la administración, creo que hay al menos dos razones para que esto ocurra.

En primer lugar, porque es un mecanismo sutil que forma parte de la esencia de ser funcionario. Es algo natural en el paisaje, algo que siempre ha estado ahí formando parte del cuadro, por tanto, es muy difícil de detectar, definir y medir. Y no se me ocurre mejor forma de hacerlo que mediante la antropología, que está pensada precisamente para esto.

En segundo término, el objeto principal de la ciencia de la administración es la compleja y cambiante organización que constituye la Administración pública y los grupos humanos que la dominan. Está, por tanto, interesada en el estudio de una organización enorme, fragmentada en múltiples organismos dependientes más especializados, en su funcionamiento, en su normativa, en su conexión con la política y en las personas que la dirigen, no en los funcionarios de nivel medio y bajo y en su subcultura.

Comparación asombrosa

Bueno, querido lector, ha llegado el momento de lanzar mi bomba. Después de treinta y cinco años de observación participante, encuentro similitudes importantes entre la subcultura de los empleados públicos y la ideología (3) - entendida como conjunto de creencias compartidas socialmente acerca del mundo y no como pensamiento político – de los campesinos.

Esto es algo que no debería sorprender a mis lectores habituales, pues para mí, la ideología del campesino una de las de mayor influencia de la cultura española (ver Las tres ideologías básicas del Homo Hispanicus ).

Si uno mira una Unidad Administrativa de tamaño medio o pequeño, formada como mucho por unos sesenta funcionarios, estaremos observando un grupo social tremendamente parecido a una aldea campesina. No tienen nada aparentemente en común, pero comparten su esencia ética e ideológica. Es igual que esa Unidad esté localizada en el medio urbano o que su trabajo implique una alta cualificación técnica, ni que se usen procedimientos burocráticos, los funcionarios que la integran tienen una conducta muy parecida, en sus relaciones laborales, a la del campesino en sus relaciones sociales con sus paisanos.

Para ver que no estoy diciendo ninguna tontería, debemos fijarnos antes en qué consiste la subcultura campesina, y luego trazar las características que permitan encontrar los paralelismos con respecto a la conducta social de los empleados públicos.

La imagen del bien limitado de Foster

El antropólogo George Foster (4), descubrió que las economías campesinas “clásicas”, esto es, las comunidades agrícolas no industriales dentro de Naciones-Estado (en concreto estudió comunidades campesinas en el sur de Europa) se caracterizan por una determinada ideología o visión de mundo. Foster citó diversos casos etnográficos para ilustrar esta visión de mundo campesina, a la que denominó la imagen del bien limitado.

En esta ideología, todo se percibe como finito: tierra, riqueza, salud, amor, amistad, honor, respeto, status, poder, influencia, seguridad. Al ver todo como escaso, los campesinos creen existe una reserva común, un fondo imaginario de todo aquello que tiene valor en su comunidad. En este sistema de ideas, los individuos sólo pueden descollar en algo porque se apropian de una parte mayor de la que les correspondería en términos proporcionales de esa especie de reserva común, lo que implica privar a otros de lo que sería su parte.

Los campesinos aceptan la riqueza diferencial que procede de fuera de la comunidad (por ejemplo el trabajo asalariado realizado fuera de la localidad) ya que resulta evidente que no ha supuesto extraer nada de la reserva común finita de carácter local. Los beneficios pueden proceder también de la pura suerte (por ejemplo, la lotería). En todos estos casos la reserva de bienes de la comunidad permanece intacta.

En cualquier otro caso, las personas prósperas pueden verse forzadas a patrocinar ceremonias que reducen la riqueza diferencial. Los campesinos prósperos pueden convertirse en el blanco del chismorreo, la envidia, el ostracismo y la violencia física. Dadas tales respuestas, se intenta ocultar la buena fortuna: las ropas, casas y dieta, continúan como siempre.

Más aún, también se desconfía de las personas que han tenido mala suerte y se hunden por debajo de la norma comunitaria, porque se piensa que envidian a todos los demás.

Según Foster, la imagen del bien limitado se desarrolla cuando las sociedades campesinas enfatizan la organización en familias nucleares, pero no cuando son importantes los grupos de filiación corporativos.

También señaló que la imagen del bien limitado es una respuesta a la posición subordinada de los campesinos dentro de una sociedad más amplia. Cuando el acceso a la riqueza, al poder, y a la influencia es más abierto, la imagen del bien limitado decae.

Es significativo que Foster estudiara comunidades del sur de Europa. España ha sido un país mayoritariamente campesino hasta bien entrado el siglo XX, como se suele decir, “hasta hace tres días”. Si nos rascan un poco, debajo de una bonita capa de habitantes de un país desarrollado, aparecen “restos ideológicos” que se manifiestan en nuestro comportamiento, que son muy semejantes a los descritos por Foster.

Fundamentalmente estos restos de éticas anticuadas, que afloran a la superficie de vez en cuando, derivan de dos ideologías que fueron dominantes en la España moderna: la hidalga y la campesina. Pero no nos vamos a extender en esto, no forma parte del artículo, simplemente es el marco en el que está inscrito el colectivo que queremos estudiar. Sólo quiero destacar que al funcionario, como al registrador de la propiedad o al ingeniero de telecomunicaciones, si se le somete a determinadas condiciones laborales, echará mano a una ideología que tiene en su acervo cultural, mucho más próxima de lo que su aspecto y comportamiento exterior aparenta.

Características de la imagen del bien limitado en el funcionariado

En el análisis de Foster es muy importante el concepto de escasez. La razón de que la ideología campesina es como ha descrito es porque en el medio rural no había abundancia sino todo lo contrario, era una comunidad de subsistencia.

El empleado público, sobre todo de los niveles medios y bajos, también siente que su vida laboral está inmersa en un contexto en el que también prima la escasez. Los sueldos, los recursos, los medios técnicos son escasos, la movilidad del puesto de trabajo es casi inexistente, también son casi inexistentes los incentivos a la producción, los ascensos, las recompensas.

Años de tasas de reposición bajas han creado la sensación de que cada vez hay menos funcionarios y que éstos son más viejos. Los premios y honores siempre suelen recaer sobre los niveles altos, dejando sobre el resto la sensación de falta de incentivos, el sentimiento de que el día siguiente siempre va a ser igual al anterior. Un sentimiento muy parecido a la anomia que describiera Durkheim (5).

Por tanto, las condiciones de partida entre el mundo del campesino y el del funcionario son similares. Cierto es que entre el campo español anterior al período de desarrollo de la década de 1960 y el funcionariado actual de principios del siglo XXI existe una gran distancia, pero esta no es la comparación correcta.  Foster se refería a la diferencia entre el campo y la ciudad, lo que llevaba a la sociedad rural a sentirse subordinada con respecto a la sociedad más amplia. Si repasamos lo escrito en párrafos anteriores, existe una sensación de escasez y de falta de futuro en muchos sectores de la Administración que se manifiesta en un sentimiento de subordinación del empleado público respecto a la sociedad a la que sirve. Luego estamos ante el mismo tipo de sentimiento.

El hecho de que la movilidad entre puestos de trabajo sea escasa es otra característica muy importante para exponer nuestra tesis. Al hacerse los puestos permanentes, las relaciones humanas en los grupos se hacen permanentes también, se estancan en un determinado estadio que suele ser el de “llevarse mal”. Al cabo de los años, por muy buenas relaciones que se mantengan, no pueden evitarse los conflictos. Como éstos no pueden resolverse con el movimiento en el puesto de trabajo de alguno de los protagonistas, el conflicto muchas veces no se resuelve, con el tiempo pierde intensidad y queda en un segundo plano, con ganas de aflorar a la menor oportunidad. Los teóricos del conflicto además nos enseñan que es más fácil pasar de una situación de menor conflicto a otra de mayor conflicto que al contrario, con lo que al final, la resultante, es el conflicto latente permanente.  Es decir, una calma aparente y una convivencia normal, sobre un sustrato de conflicto que amenaza saltar en cualquier momento. Y que de hecho salta de vez en cuando.

En este sentido también existe una clara similitud con el campesino. A todos nos suenan las grandes querellas que solían estallar en los pueblos, en un sustrato en el que la permanencia de las personas y la quietud del sistema social era evidente, al menos, antes de que comenzara la emigración del campo a la ciudad.

El campesino, saluda a los mismos vecinos todos los días a las mismas horas, celebra los mismos ritos y da los mismos pasos para ir a su campo, realiza los mismos trabajos y se va a tomar el chato de vino al mismo bar con la misma gente. El funcionario saluda a los mismos compañeros todos los días a las mismas horas, celebra los mismos ritos y da los mismos pasos camino de la oficina, realiza los mismos trabajos y va a desayunar – todo un ceremonial por cierto – con la misma gente. Y esto día tras día y año tras año.

Foster también concedía importancia en su análisis a comunidades cuya estructuración familiar estaba constituida en base a la familia nuclear, es decir, la formada por los padres e hijos que no se han independizado. Pues bien, es otra similitud en ambos casos porque, independientemente de que hoy en día están surgiendo otros tipos de familia, la familia nuclear es el tipo más común en nuestra sociedad.

Ya tenemos todos los ingredientes que son comunes a ambos colectivos:

  • Situación de escasez de recursos
  • Un gran diferencial entre la sociedad en general y la comunidad a la que se pertenece que provoca una visión subordinada del mundo.
  • Una situación que se alarga en el tiempo hasta hacerse permanente.
  • La familia nuclear como sistema de organización familiar

De esta manera, igual que Foster explicó ciertos comportamientos en comunidades campesinas en base a la existencia de un fondo común imaginario, podemos observar en grupos relativamente pequeños de empleados públicos el mismo comportamiento.

Supongamos que un funcionario quiere descollar, el grupo intentará “disciplinarle” mediante presión. Primero desmoralizando y, si esto no es suficiente, criticando o atacando directamente. El funcionario ambicioso – en el buen sentido de la palabra – deberá disfrazar su ambición, disimular sus intenciones si es quiere llevar a buen puerto sus expectativas o, al menos, conseguirlas sin oposición.

Hagamos un sencillo experimento, despliegue usted, en caso de no tener trabajo en ese momento, un periódico sobre la mesa. No pasará nada especial. Despliegue sobre la mesa el temario de una oposición o un libro de texto, presenciará usted una reacción agresiva. Lo cierto es que ambas acciones están mal desde un punto de vista ético, pero sólo una de ellas tendrá una respuesta negativa. Ascienda usted un puesto sin cambiar de Unidad, será blanco del chismorreo, la envidia y el ostracismo en mayor o menor grado.

La diferencia con el análisis de Foster y, por tanto, la diferencia entre la aldea campesina y la aldea funcionarial es una cuestión de grado. En el ámbito administrativo no se llega a la violencia física y el conflicto suele ir por derroteros menos agresivos, probablemente porque se está más lejos del régimen económico de subsistencia.

Para terminar, hay que analizar otras variables independientes que influyen sobre el sistema ideológico que estamos tratando: el tamaño de las unidades administrativas y la categoría profesional de los funcionarios.

En cuanto al tamaño, para observar bien este fenómeno hay que fijar el ámbito de estudio en unidades o departamentos pequeños. En departamentos con un gran número de empleados se tiende a la despersonalización, a la falta de identificación con los compañeros y con la Unidad. Por tanto, a mayor tamaño menor implantación de la imagen del bien limitado.

Por otra parte, si tenemos en cuenta la categoría profesional, el fenómeno es tanto más patente cuanto menor sea el nivel medio de los funcionarios, no porque éstos sean más “malos”, sino porque en estos grupos las condiciones de partida descritas anteriormente están más presentes. Los altos funcionarios, que están muy organizados profesionalmente, con gran espíritu corporativo, que están mejor retribuidos y que tienen compensaciones de tipo psicológico, como el hecho de tomar decisiones de gran importancia socioeconómica, están más incentivados y tienen una percepción distinta del diferencial sociedad-funcionariado, y son menos proclives a tener los valores de la imagen del bien limitado.

Algún lector puede estar pensando que en la empresa privada es posible encontrar reacciones similares. Por supuesto, basta con que las condiciones de partida sean las mismas o parecidas. En nuestra cultura, nadie está inmune a este fenómeno.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo y funcionario

 

Notas:

  1. Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas —publicando en promedio más de un libro por año—. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes
  2. Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 28 de noviembre de 1908-París, 31 de octubre de 2009) fue un antropólogo y etnólogo francés, una de las grandes figuras de su disciplina en la segunda mitad del siglo XX. Introdujo el enfoque estructuralista en las ciencias sociales, fue de hecho el fundador de la antropología estructural, método basado en la lingüística homónima creada por Saussure y desarrollada por el formalismo ruso. Dado el peso de su obra, dentro y fuera de la antropología, fue uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX.
  3. La ideología para la sociología es el conjunto de creencias acerca del mundo que comparten ciertos grupos de personas. Son visiones cosmológicas – es decir visiones acerca de cómo se percibe el mundo - que se construyen socialmente. La ideología tiene que ver con la ética en el sentido de que la primera enmarca a la segunda. El sistema ético imperante en un grupo viene dibujado por la ideología dominante en dicho grupo.
  4. George M. Foster fue antropólogo en la Universidad de California, Berkeley, mejor conocido por sus contribuciones a las sociedades campesinas y como uno de los fundadores de la antropología médica.
  5. Émile Durkheim (Épinal, Francia, 15 de abril de 1858 – París, 15 de noviembre de 1917) fue un sociólogo francés. Estableció formalmente la disciplina académica y, junto con Karl Marx y Max Weber, es considerado uno de los padres fundadores de dicha ciencia. Ver “De cuando la sociología daba sus primeros pasos” en este mismo blog.


Bibliografía:


Antropología, una explicación de la diversidad humana,

Conrad Phillip Kottak,

McGraw-Hill,

Madrid 1999

 

Introducción a la Etnología

Jacques Lombard

Alianza Universidad

Madrid 1997

 

Conceptos fundamentales de Sociología

Roberto Garvía

Ciencias Sociales

Alianza Editorial, Madrid, 3ª edición 2003

 

La ideología funcionarial. La imagen del bien limitado

Juan Carlos Barajas

Artículos y estudios de sociología

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Las tres ideologías básicas del Homo Hispanicus

Juan Carlos Barajas

Sociología Divertida

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Todo lo que quería saber del sexo y el género


Placa de la sonda Pioneer




  Lo básico sobre sexo y género
Cuando en los años setenta la NASA empezó a enviar vehículos no tripulados, que después de su misión de reconocimiento por el sistema solar saldrían a darse un garbeo eterno por el espacio interestelar, los científicos implicados - con mi admirado Carl Sagan (1) a la cabeza -pensaron que se podría enviar un mensaje a una hipotética civilización extraterrestre que estuviera en condiciones y tuviera la oportunidad de encontrar las sondas. Algo así como lanzar una botella al océano galáctico con un mensaje dentro.

A mí siempre me ha parecido que a los extraterrestres – como a los difuntos - hay que dejarles en paz, por lo que pudiera pasar. ¿Quién nos garantiza que no sean tan desagradables como amebas gigantes, o como hojas de té y por equivocación hagamos un genocidio involuntario en forma de infusión,  o simplemente, que no tengan muy buenas intenciones para con nosotros?. Si son capaces de encontrar esas navecitas tan pequeñas en ese espacio infinito y son capaces de entender nuestro mensaje es que están mucho más desarrollados y son mucho más competentes que nosotros, así que más nos vale que si se da este improbable encuentro, sean además buenas personas. ¡Dios nos libre de los encuentros en la tercera fase!.

Cuando Sagan se planteó qué información podría ser significativa para que un extraterrestre supercivilizado – y esperemos que bueno - identificara nuestro planeta y nuestra especie, puso mucha información binaria y el cuerpo desnudo de un hombre y de una mujer saludando en son de paz. Eso, en la placa de la Pioneer (2) que tiene unos 23 centímetros, porque en el disco de oro del Vogayer (3)  que tenía más sitio grabó más imágenes de nuestra biología y de nuestra forma de reproducirnos.

Yo mantengo que se puede hacer sociología con casi cualquier producto social y esta placa de la Pioneer no es una excepción. Es sociológicamente significativo el hecho de que la pareja representada sea claramente occidental y que sea el hombre el que salude mientras la mujer queda de acompañante un pelín relegada. Supongo que hoy en día, más de cuarenta años después, al menos también pondrían a saludar a la chica.

En cualquier caso, adónde quiero llegar, es que la historia de la placa de la Pionner resalta la importancia que para nuestra cultura tienen los conceptos de sexo y género. Hasta el punto que los consideramos como la mejor enseña, como lo más representativo de nuestro mundo y nuestra civilización a la hora de contactar con extraterrestres buenos que no han oído hablar de nosotros.

En nuestras queridas ciencias sociales, que andan también muy preocupadas por estos asuntos, por sexo se entiende la diferenciación biológica entre hombres y mujeres. Mientras que el género tiene que ver con los aspectos sociales adscritos a las diferencias sexuales. El sexo es un concepto biológico y bastante estable – que yo sepa sólo hay dos tipos - y, en cambio, el género es un concepto cultural y variable en el tiempo y entre sociedades diferentes en un mismo tiempo.

Así que, dado que el género es cultural, social y temporalmente dependiente, la antropología social, la psicología social y la sociología se ocupan especialmente de su estudio mientras que el sexo parece un concepto más apropiado para la biología.

En esto del género, nuestra cultura occidental  ha sido tradicionalmente bastante reduccionista y ha asociado un género – masculino y femenino – a cada sexo – varón y mujer. Pero por esos mundos de Dios otras sociedades han demostrado mucha más iniciativa y hay géneros de lo más original y sorprendente.

La antropóloga Anne Bolin (4), por ejemplo, ha elaborado un modelo muy interesante de variancia de género a escala global. Basándose en aportaciones anteriores ha estudiado el registro antropológico de todas las sociedades estudiadas y ha clasificado todas las identidades de género en cinco categorías. Anne Bolin propone los géneros hermafroditas, las tradiciones dos-espíritus, los roles de género cruzado, el matrimonio entre mujeres o entre muchachos y los rituales de género cruzado (5). Así nuestros extraterrestres buenos, caso de que existan y pudieran visitarnos, se sorprenderían de esta variedad a poco que leyeran unos cuantos estudios etnográficos y se sentirían un tanto decepcionados con la plaquita de la Pioneer.

El género está presente en todas nuestras relaciones sociales y tiene una gran influencia en la visión que tenemos de nosotros mismos y en la imagen que tienen los demás de nosotros, en nuestra conducta en nuestro trabajo, en nuestro hogar o en la calle. Todo ello conforma que tengamos una identidad de género y unos roles de género asociados que nos sentimos obligados a desempeñar.
Macionis (6) y Plummer (7) definen la identidad de género como el estado psicológico en el que se encuentra una persona cuando dice “soy un hombre” o “soy una mujer”. El rol de género se refiere al aprendizaje y seguimiento de las pautas sociales aceptadas como asociadas al género al que perteneces y varía enormemente entre las culturas o, dentro de la misma cultura, a lo largo del tiempo.

Es importante resaltar, antes de continuar profundizando, que no hay que confundir los conceptos de sexo y género, que venimos describiendo desde el principio del artículo, con el concepto de sexualidad. La sexualidad sería un subconjunto de todo lo relacionado con el género. Lo relacionado con el erotismo, el deseo y las relaciones sexuales no deja de ser una parte del entramado general del género que incluye muchos otros apartados de la vida diaria de la persona. Como indican Macionis y Plummer, un ejemplo claro de confusión entre género y sexualidad es la falsa atribución  de afeminamiento a los hombres homosexuales cuando la mayor parte tienen clara su identidad de género como “soy un hombre”. 

La socialización del género
Mediante la socialización los individuos aprenden e interiorizan los valores y normas de la cultura en la que les ha tocado vivir, proceso necesario para alcanzar las habilidades necesarias para ser una persona socialmente competente. Y el género no es una excepción, la persona debe aprender e interiorizar los valores y normas relacionadas con el género al que está adscrito.

La socialización de género comienza antes del nacimiento cuando los padres se preparan para el acontecimiento, sobre todo, desde que los progresos médicos anticipan el sexo del feto. En nuestra cultura, los padres se sumergen en un mundo rosa o azul al preparar la canastilla o la habitación en función de los medios económicos con que cuenten. En cualquier caso, se preparan para recibir a un niño o a una niña.

Al hijo recién nacido lo incorporan a ese mundo de color y trasladan mensajes de género, muchas veces inconscientemente. La mayoría de los sociólogos están de acuerdo en que los mensajes en el caso de la niña giran en torno a la pasividad y la emoción mientras que a los niños se les envían señales que dan un mayor valor a la independencia y la acción.
Existen diversas teorías sobre la socialización de género, según Macionis y Plummer, se pueden agrupar en tres grandes corrientes: las teorías sobre el aprendizaje social, las cognitivas y las psicodinámicas.

Las teorías sobre el aprendizaje social afirman que las diferencias en el comportamiento de género se aprenden del mismo modo que el resto de las pautas sociales, mediante un sistema que premia o castiga determinados comportamientos. El esquema mental que seguiría un chico sería “Me gusta que me premien, me premian por comportarme como un chico luego quiero ser un chico”. Es una teoría muy sencilla y con mucho predicamento.

Las teorías cognitivas señalan que las diferencias de género surgen por un proceso de categorización en el que los niños y las niñas se autoclasifican en la categoría masculina o femenina y ordenan sus experiencias de acuerdo con esa decisión. El esquema mental que resumiría esta actitud sería “soy un chico, pues tengo que hacer cosas de chico”.

Las teorías psicodinámicas parten de los análisis de Freud y sugieren que las diferencias de género surgen durante la primera infancia como consecuencia de la lucha emocional entre el niño y sus padres. Se trataría de un proceso emocional e inconsciente.

Tanto Giddens (8) como Macionis y Plummer destacan una de estas teorías basadas en estructuras emocionales establecidas a muy temprana edad, la de Nancy Chodorow (9)

Según esta autora hay que retroceder hasta los intensos lazos afectivos que surgen entre el bebé y la madre. Aquí hay que dejar claro que esto es cierto en nuestra cultura pero no pasa en todas las sociedades. En esta fase no existen grandes diferencias entre niños y niñas, pero poco a poco el niño se ve empujado a romper su identificación con la madre y, por tanto, necesita afirmar su autonomía en el mundo exterior mientras que las niñas permanecen en el entorno protector de la madre lo que luego, en una fase posterior, se trasforma en la inclinación hacia la maternidad.

Aunque esta teoría es muy influyente, también tiene muchos críticos. Se le reprocha que presenta poca evidencia empírica y que es un modelo de desarrollo demasiado rígido para la realidad actual. Desde el feminismo no les hace ninguna gracia que sea culpa de las madres reproducir el poder masculino en sus hijos.

El caso es que la identidad de género evoluciona durante toda la vida. Cuando los niños llegan a la edad escolar y entran en contacto con personas que no pertenecen a su familia, aprenden nuevos conceptos normativos sobre el género. Sus lecturas, los juguetes, los deportes, las normas en el vestir, el corte de pelo,  los modelos que inculcan los profesores y  los medios de comunicación proporcionan a los niños las claves del conocimiento de lo que significa el género y les permite clasificar desde edad muy temprana a qué género pertenecen y a cuál pertenecen los demás.

Respecto de los textos infantiles, Giddens cita la investigación que  Lenore Weitzman (10) realizó en los  años setenta sobre roles de género en los libros más utilizados por niños de preescolar, y se dio cuenta de que existían claras diferencias en los roles de género, por ejemplo, los dedicados a los varones tenían aventuras y participaban en actividades al aire libre que exigían independencia y fortaleza. Cuando aparecían mujeres se las representaba como seres pasivos que solían limitarse a actividades caseras. En los últimos años, la mayor conciencia entre autores, editores y profesores sobre los efectos dañinos de los estereotipos de género, ha conducido a algunos cambios en este sentido, los libros infantiles de hoy hacen un retrato más equilibrado de los personajes masculinos y femeninos. 

Respecto a los medios de comunicación, aunque existen honrosas excepciones, los análisis de los programas de televisión dirigidos a la infancia corresponden con las conclusiones a las que se ha llegado con la literatura infantil. Los estudios de los dibujos animados demuestran que prácticamente todos los protagonistas son masculinos y éstos dominan los papeles más activos. 

En la educación secundaria el contenido curricular de los estudios sigue fomentado los modelos de género y en la universidad los modelos continúan, de forma que hombres y mujeres estudian carreras distintas. Los primeros se especializan en mayor medida en carreras científico-técnicas y las mujeres se concentran en humanidades, bellas artes, ciencias sociales y médicas.

En el trabajo también se produce la diferenciación de género. Andrew Tolson (11) enfatiza el papel del trabajo en la formación de la identidad masculina y señala al puesto laboral como uno de los tres medios principales en los que la conciencia de género se forma y estructura. Los otros son para este autor la escuela y los amigos. Para Tolson el trabajo refuerza las experiencias tempranas de la infancia, a saber, la búsqueda del poder, la autonomía y la consecuente ansiedad que genera la sensación de fracaso y rechazo.

Siguiendo con los adultos, históricamente, la televisión ha hecho de la población masculina el centro de atención, sólo en los últimos años hemos visto cómo las mujeres alcanzaban papeles protagonistas y, a veces, repitiendo esquemas masculinos negativos de agresividad e individualismo. A menudo, la principal virtud de esos personajes femeninos consiste en su atractivo sexual. Y no digamos ya en el mundo de la publicidad, que trata de llegar al público general repitiendo pautas culturales muy arraigadas. Los cambios en este ámbito son especialmente lentos, es por ello frecuente que estos medios presenten a ambos sexos con estereotipos.

Según Naomi Wolf (12), la televisión, la publicidad e internet tienden a perpetuar lo que esta autora llama el mito de la belleza. Este mito consiste en utilizar a la apariencia física como patrón del logro, de la satisfacción y de la importancia social de la mujer. Para más inri este mito fija unos altísimos requisitos de belleza inalcanzables para la mayoría de las mujeres que conduce a un callejón sin salida y, consecuentemente en muchos casos, a problemas psicológicos. 

Wolf dice que las mujeres influidas por el mito de la belleza tratan de complacer a los hombres y eluden poner en cuestión al poder masculino y, los hombres, a través de este mito tratan de conquistar a las mujeres bellas como símbolo de estatus social. Y lejos de igualarse ambos géneros por el lado sensato a mí me parece que en los últimos años se están contagiando los hombres en la búsqueda del cumplimiento para con los ideales de belleza estándar.

Como dice Giddens citando a Bourdieu (13), es evidente que la socialización en el genero es muy profunda y que cuestionarla puede resultar perturbador. Una vez que se asigna el género a una persona, la sociedad espera que se comporte como mujer o como hombre, con todas las consecuencias, ventajas e inconvenientes; es decir, no sólo existe el género sino que todos, como indican algunos sociólogos, “practicamos el género” en todas nuestras interacciones cotidianas.

Final…   por ahora
Como me suele pasar, he sobrepasado con creces la longitud que un artículo ameno debe tener y, sin embargo, me quedan algunas cosas importantes en el tintero. Por lo tanto me veo en la obligación de establecer con vosotros una nueva cita, una continuación que trate de dos asuntos importantes con relación al género, todo lo referente a la estratificación de género y, como hemos hecho en otros artículos de Sociología Divertida, cuáles son las teorías de las diferentes escuelas sociológicas acerca del género. Así que pongo el punto y aparte con un simple… continuará.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo




Notas:
1.   Carl Edward Sagan (Nueva York, Estados Unidos, 9 de noviembre de 1934-Seattle, Estados Unidos, 20 de diciembre de 1996) fue un astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense. Fue un defensor del pensamiento escéptico científico y del método científico, pionero de la exobiología, promotor de la búsqueda de inteligencia extraterrestre a través del Proyecto SETI. Impulsó el envío de mensajes a bordo de sondas espaciales, destinados a informar a posibles civilizaciones extraterrestres acerca de la cultura humana. Mediante sus observaciones a la atmósfera de Venus, fue de los primeros científicos en estudiar el efecto invernadero a escala planetaria. En la Universidad Cornell, Carl Sagan fue el primer científico en ocupar la Cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias del Espacio, creada en 1976, y fue director del Laboratorio de Estudios Planetarios. Carl Sagan ganó gran popularidad gracias a la galardonada serie documental de TV Cosmos: Un viaje personal, producida en 1980, de la que fue narrador y coautor. También publicó numerosos artículos científicos,1 y fue autor, coautor o editor de más de una veintena de libros de divulgación científica, siendo los más populares sus libros: Cosmos, publicado como complemento de la serie, y Contacto, en la que se basa la película homónima de 1997. En 1978, ganó el Premio Pulitzer de Literatura General de No Ficción por su libro Los Dragones del Edén. A lo largo de su vida, Sagan recibió numerosos premios y condecoraciones por su labor como comunicador de la ciencia y la cultura. Hoy es considerado uno de los divulgadores de la ciencia más carismáticos e influyentes, gracias a su capacidad de transmitir las ideas científicas y los aspectos culturales al público no especializado con sencillez no exenta de rigor.
2.   Las sondas espaciales Pioneer 10 y Pioneer 11 fueron dos de las primeras sondas del programa de exploración espacial de la NASA. La sonda Pioneer 10 fue lanzada desde Cabo Cañaveral el 2 de marzo de 1972 y la Pioneer 11 el 5 de abril de 1973 desde el mismo sitio. La misión de las Pioneer fue explorar los planetas gigantes (Júpiter y Saturno) del sistema solar y también se les han instalado placas inscritas con un mensaje simbólico que informaría a una posible civilización extraterrestre que llegara a interceptar las sondas sobre el ser humano y su lugar de procedencia, la Tierra: una especie de "mensaje en una botella" interestelar. Las placas fueron diseñadas y popularizadas por el astrónomo y divulgador científico estadounidense Carl Sagan y Frank Drake, y dibujadas por Linda Salzman Sagan. De hecho, fue el propio Sagan quien persuadió a la NASA y los convenció para que la Pioneer llevara la placa.
3.     El Disco de oro de las Voyager (en inglés "The Sounds of Earth", en español Sonidos de la Tierra), es un disco de gramófono, que acompaña a las sondas espaciales Voyager, lanzadas en 1977 y que tardarán 40 000 años en alcanzar las proximidades de la estrella más cercana a nuestro sistema solar. Como las sondas son muy pequeñas comparadas con la inmensidad del espacio interestelar, la probabilidad de que una civilización que viaja por el espacio se encontrase con ellas es muy pequeña, sobre todo porque las sondas con el tiempo dejarán de emitir cualquier tipo de radiación electromagnética. Si alguna vez se encontrase una especie extraterrestre, lo más probable es que sea en el momento en que pase por la estrella más cercana en la trayectoria de la Voyager 1, la que alcanzará dentro de 40 000 años. Carl Sagan dijo que "la nave espacial, y el registro, solo serán encontradas si existen otras civilizaciones capaces de viajar en el espacio interestelar. Pero el lanzamiento de esta botella dentro del océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta". Así, el registro es más visto como una cápsula del tiempo o como algo simbólico en lugar de un serio intento de comunicarse con la vida extraterrestre.
4.     Anne Bolin es una antropóloga y socióloga norteamericana. Fue profesora de antropología y jefa del departamento de antropología y sociología de la Elon University, Elon, Carolina del Norte, USA. Actualmente es profesora emérita
5.       Los distintas agrupaciones de géneros de Anne Bolin son:
a.       Generos hermafroditas. Hermafroditas son personas que tiene una condición de ambigüedad en sus órganos reproductivos. En algunas culturas (navajos, pokot de Kenya) tienen un estatus propio distinto de los géneros masculino y femenino.
b.      Tradiciones dos espíritus. Son personas que tienen una posición reconocida culturalmente de género transformado que incluye vestir parcialmente como el otro género y adoptan conductas asociados con el otro género, o bien, adoptan conductas combinadas de hombre y mujer. Ejemplos son el berdache amerindio o el mahu polinésico.
c.       Roles de género cruzado. Son roles de género reconocidos culturalmente en los que el individuo se comporta como de otro género sin renunciar al suyo. Ejemplos los corazones de hombre entre los piegan o las mujeres tiburón entre los mako de las Marquesas.
d.      Matrimonios entre mujeres o entre muchachos. Entran aquí muy diversos tipos de matrimonios en los que uno de los cónyuges adquiere el rol del otro género manteniéndose la “ficción” de un matrimonio cuyos miembros son de géneros distintos. A veces es una fase temporal. Es muy común en algunas sociedades africanas, como por ejemplo, las mujeres-marido entre los nuer o el matrimonio entre guerreros jóvenes y muchachos entre los azande.
e.      Rituales de género cruzado. Son rituales en los que un género adopta temporalmente los concomitantes de rol del otro género allí donde hay dos. En general con fines ceremoniales. El ejemplo que cita Bolin son los análisis de los rituales de los Iatmul en Papua Nueva Guinea.
6.       John Macionis es profesor de sociología en el Kenyon College en Ohio, EEUU.
7.       Ken Plummer es profesor de sociología en la Universidad de Essex, Reino Unido
8.   Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo inglés, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuyentes modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas —publicando en promedio más de un libro por año—. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes
9.   Nancy Julia Chodorow (20 de enero de 1944 (72 años)) es una feminista, socióloga, y psicoanalista estadounidense. Ha sido profesora en los departamentos de sociología y psicología clínica de la Universidad de California en Berkeley. Se retiró de la universidad en 2005.Ejerce la clínica psicoanalítica en Cambridge, Massachusetts.
10. Lenore Weitzman es una socióloga norteamericana. Profesora de sociología en las prestigiosas universidades de California, Harvard y Stanford. Actualmente es profesora de sociología y derecho en la Universidad George Manson en Fairfax, Virginia.
11.   Andrew Tolson es profesor de medios de comunicación de la Universidad de Leicester en el Reino Unido
12. Naomi Wolf (nacida el 12 de noviembre de 1962) es una escritora estadounidense y consultora política. Con la publicación de su obra The Beauty Myth se convirtió en una de las principales representantes de la que sería conocida como la tercera ola del feminismo.
13. Pierre-Félix Bourdieu (Denguin, 1 de agosto de 1930 - París, 23 de enero de 2002) fue uno de los más destacados representantes de la sociología contemporánea. Introdujo baterías de conceptos e investigó de forma sistemática lo que suele parecer trivial como parte de lo cotidiano. Algunos conceptos clave de su teoría son los de "habitus", "campo social", "capital simbólico" o "instituciones". Su pensamiento, "constructivismo estructuralista",  ha sido muy influyente en la sociología actual. El constructivismo tienden a descifrar las realidades sociales como construcciones históricas cotidianas de actores colectivos.



Bibliografía:
Sociología
Anthony Giddens
3ª Edición
Alianza Editorial
Madrid 2000

Sociología
John J. Macionis y Ken Plummer
Paerson-Prentice Hall
Madrid 2005

Antropología. Una exploración de la diversidad humana.
6ª Edición
Conrad Phillip Kottak
McGraw-Hill
Madrid 1999

Vacas, credos, guerras y brujas
Marvin Harris
El libro de bolsillo
Antropología
Alianza Editorial
24ª reimpresión
Madrid 2003

La transversalidad de género
Contexto cultural y prácticas de género
Anne Bolin
en 
Antropología de la sexualidad y diversidad cultural
José Antonio Nieto (Editor)
Talasa Ediciones 
Madrid 2003

Juan Carlos Barajas Martínez
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