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La Guerra Gélida II: Ciberguerra y Ciberdiplomacia


(Se recomienda la lectura del artículo anterior “La Guerra Gélida” en el que se define el concepto de ciberguerra, los ciberataques más conocidos y las fuerzas de ciberdefensa que han montado los Estados más poderosos, entre otras cosas) 

Portada de la revista TIME sobre Ciberguerra

En el artículo anterior vimos como la enorme dependencia que nuestra sociedad tiene respecto de sistemas automáticos conectados a redes tales como ordenadores, dispositivos móviles, sistemas empotrados, sensores, sistemas de salud y de provisión de energía, entre otros, nos hace especialmente vulnerables a ciberataques. Si en esos ataques la entidad que se defiende o la que ataca o ambas son Estados estamos ante una situación de ciberconflicto o ciberguerra. Todavía no hay registradas víctimas mortales pero puede ser cuestión de tiempo, por eso no es todavía un guerra “caliente”, ni siquiera fría- que también tuvo sus bajas - sino “gélida”. Los Estados se toman la amenaza en serio…

Los escenarios de los ciberconflictos
Pero, ¿qué escenarios de guerra informática se pueden contemplar?, Wegener (1) nos habla de cuatro posibles  a los que yo añadiría otros dos más. Todos estos escenarios tienen algo en común, por un lado, a todos les falta un marco jurídico internacional y, por otro lado, es muy difícil identificar al autor del ataque y, por tanto, su imputación a un Estado concreto,  gracias a las técnicas que permiten ocultar el origen del mismo.

El primer escenario que propone Wegener es el ataque por parte de los servicios de inteligencia, la ciberinteligencia en palabras del autor. Estados y organizaciones no gubernamentales – no me refiero por supuesto a las ONG humanitarias – que se introducen en las redes del enemigo con el fin de obtener información sensible e información sobre las ciberdefensas con el fin de servir de trampolín para futuros ataques. Por supuesto, los elementos que se usan para estos ataques intentan pasar desapercibidos al agredido. Este escenario sí que es bastante común aunque se mantiene en general con mucho sigilo por agresores y agredidos.

El segundo escenario es el ataque masivo a redes públicas y privadas, paralizando múltiples servicios, las infraestructuras y la economía del Estado agredido. A este tipo correspondería el ataque a Estonia del que hemos hablado en el artículo anterior.

El tercer escenario es el ataque combinado digital y cinético, según la terminología de Wegener, lo que querría decir un ataque con divisiones convencionales sobre el terreno físico combinado con una ciberataque a las estructuras de redes de comunicaciones y sistemas de defensa automatizados, así como, a redes civiles. A este tipo de escenario correspondería el caso de la guerra de Osetia del Sur entre Rusia y Georgia.

El cuarto escenario sería un asalto digital general que se presenta cuando un Estado o una combinación de propietarios de “Botnet” (2) y Gobiernos, atacan a la vez a estructuras clave de la economía, infraestructuras esenciales y sistemas de defensa. Es el tipo más grave de ataque y busca provocar el colapso del Estado atacado, provocando un número indeterminado pérdidas humanas. Que yo sepa todavía no se ha producido un conflicto de este tipo

El quinto escenario, sería una revolución política digital. El ataque lo dirigirían sectores de la propia población contra las estructuras del Estado con la intención de cambiar el gobierno por medios revolucionarios, con posibilidad de apoyo de Estados terceros. Aunque ha habido diversas iniciativas revolucionarias digitales durante la primavera árabe y otros procesos semejantes, hasta ahora han sido conflictos de baja intensidad, se han circunscrito a intercambio de información, a convocatorias masivas y a ciberataques menores. 

El sexto y último sería el ciberataque de un Estado a una empresa o grupo de empresas de otro Estado. Este segundo podría entender la agresión como un acto de guerra y responder a la misma. Son conocidos los casos de China y los ataques a empresas norteamericanas que provocaron una seria amenaza de represalias por parte de los Estado Unidos.

¿Occidente está menos preparado que Rusia y China?
Pareciera que Rusia y China están detrás de casi todos los ciberconflictos, incluso, en el caso del ataque a la multinacional Sony parece que los chinos prestaron alguna clase de ayuda si hemos de hacer caso a algún medio de la prensa internacional. Rusia tiene fama desde los años ’90 de tener a “hackers” muy competentes en sus malas artes y tiene fama de ser un país sin ley en todos estos aspectos. La fama de piratas de los chinos no le va a la zaga, aunque existe una visión más estatal de las actividades del gigante de Oriente. En cualquier caso, existe la imagen en Occidente de que los rusos y los chinos están por encima en tecnología, inversión y conocimientos.

De todas formas yo no estoy tan seguro de ello, como dice Thomas Rid (3), la realidad parece diferente. Por ejemplo el ciberataque más sofisticado registrado hasta el momento, Stuxnet , parece que fue una operación norteamericana e israelí. En opinión de Rid, China y Rusia han demostrado una significativa capacidad en técnicas de ciberinteligencia pero no así en ciberarmamento, cuya capacidad ha sido sobrevalorada. En lo que se refiere a ciberataques de carácter militar, Estados Unidos e Israel, parecen estar en una posición privilegiada.

En lo que Rusia y China están por encima de las democracias occidentales es en la ciberseguridad. Ambos Estados no le tienen mucho amor a la libertad de expresión y han desarrollado sistemas de vigilancia y control de la red por temor a sus propios ciudadanos, sobre todo en el caso chino. Como dice Rid, el peor escenario posible para ellos no es tanto que se colapse una planta de producción de energía como que se colapse el sistema político. Por lo tanto están más desarrollados que los Estados Unidos en la ciberseguridad entendida como la lucha contra comportamientos subversivos pues es el escenario de ciberguerra en el que han estado trabajando más tiempo y con más recursos.

Ventajas y desventajas de un ciberataque
Para un Estado agresor con muy malas intenciones un ciberconflicto ofrece numerosas ventajas. En primer lugar porque se trata de un tipo de ataque relativamente barato, la ciberguerra es en gran parte asimétrica, no supone ningún equilibrio de fuerzas, potencias relativamente pequeñas podrían desarrollar medios eficientes de ataque. 

Un ciberataque – una vez diseñado y codificado -  puede prepararse en segundos, sin necesidad de planificación a gran escala y de manera oculta a los enemigos, incluso se puede contar con organizaciones mercenarias que lo potencien sin que aparezca implicado el atacante. Desde luego de manera mucho menos costosa que movilizar a una división aerotransportada. Recordemos los preparativos de Estados Unidos para atacar un país de una geografía tan poco accesible en todos los sentidos como Afganistán, claro que este Estado es prácticamente inmune a un ciberataque dado su grado de desarrollo.

Por otra parte un ciberataque tiene la ventaja de que no se producen bajas en la parte atacante. Además la autoría, en el estado actual de la tecnología, es fácil de ocultar. Con lo que se pueden evitar represalias inmediatas.

En cambio, el principal problema en un ciberataque es medir sus consecuencias, dado el grado de interconexión digital de que disfrutamos o padecemos, los efectos en cascada no se pueden calcular ya que se pueden extender a través de las redes nacionales a las redes internacionales y producir problemas en sitios que no eran objetivo inicial de los ataques. Incluso puede salirle al atacante el tiro por la culata pues al pasar el software malicioso a las redes mundiales, sus efectos pueden llegar en efecto bumerán hasta el nervio vital de propio agresor.

En esta línea un potencial agresor digital debe tener en cuenta sobre todo sus propias dependencias, ya que cuanto más dotado esté un Estado de capacidad tecnológica y – por tanto en principio dispone de un mayor potencial ofensivo – más vulnerable es debido a la mayor interconexión entre sus sistemas. Toda una paradoja. Siguiendo esta línea de pensamiento, los Estados Unidos tienen un gran potencial ofensivo pero, al mismo tiempo, son muy vulnerables. Corea del Norte, en cambio, puede que tenga un potencial ofensivo limitado, sin embargo, su mínimo grado de interconexión la convierte en poco vulnerable. Richard Clarke y Robert Knake (4) han establecido una tabla en la que evalúan el grado de preparación ofensiva, el grado de capacidad defensiva y el grado de dependencia de las estructuras digitales de los distintos países. Han llegado a la conclusión que para potencias muy fuertes en el mundo digital su vulnerabilidad no puede subsanarse con un aumento de la capacidad ofensiva.

No todos los autores piensan de igual modo. Thomas Rid piensa que un ciberataque presenta tres desventajas adicionales. En primer lugar que el coste de desarrollo del mismo es muy alto en tiempo, conocimientos e inteligencia previa y esto no está al alcance de todo el mundo. Este razonamiento choca en principio con el pensamiento generalizado de la asimetría en ciberguerra, es decir, que con pocos medios se puede hacer mucho daño. En segundo lugar, debido a este coste tan alto sólo son interesantes un número limitado de objetivos y, por último, las armas informáticas tienen un tiempo de vida limitado porque las ciberdefensas se desarrollan rápidamente. 

Wegener señala un último inconveniente para comenzar un ciberconflicto, lo que él denomina la trampa terminológica. La militarización de la planificación para una ciberguerra conduce a la militarización del pensamiento operativo, lo que puede llevar a analogías erróneas y peligrosas que desemboquen en un lenguaje militarista. Esto puede provocar una escalada del conflicto considerando un ciberataque como lo mismo que un ataque armado. Imaginad que un Estado desarrolla un troyano (5) para atacar a otro y éste responde con un ataque aéreo. Para Wegener el mismo término ciberguerra tiene su peligro y es más apropiado hablar de ciberconflicto.

¿Cómo evitar una ciberguerra?
En este caso, el sentido común aconseja  darle la vuelta al célebre adagio, “la mejor defensa es un buen ataque”, primando a la segunda sobre la primera. Quizás lo mejor sea apostar por una estrategia que lleve a una mejora de la capacidad defensiva más que dedicarse a extraer recursos para aumentar la capacidad ofensiva. Se trataría de apostar por doctrinas estratégicas preventivas, fortalecer la colaboración internacional y desarrollar redes más robustas tanto evitando los ataques como en su capacidad de recuperación ante los daños infringidos. Y ésta es precisamente la filosofía que parece descansar en la Estrategia Nacional de Ciberseguridad española.

Fortalecer la colaboración internacional a partir del reforzamiento del derecho internacional, le parece al diplomático Henning Wegener, una dimensión esencial para la prevención de los ciberconflictos. Empezando por no considerar de manera automática a los ciberataques como ataques armados, tal y como ha hecho la OTAN, que prefiere apoyarse en el mecanismo de consulta del artículo 4º del Tratado de Washington que en el artículo 5º - mucho más expeditivo - (6) y evitar una escalada ante un conflicto que empiece con un troyano y termine con el envío de la sexta flota. 

En este sentido hay que recurrir a la diplomacia, a la ciberdiplomacia si seguimos con el juego del prefijo “ciber”, cuya idea esencial sería deslegitimar tanto como sea posible la ciberguerra y dejar libre de ataques el espacio digital, dando prioridad a la protección, la ciberdefensa y la contención sobre el ataque. 

Ahora bien, ¿cómo se pone en marcha estas buenas intenciones?. Muchos autores reclaman un cibertratado global (“Global Cyber Treaty”) que bajo el Derecho Internacional y de manera vinculante, limite y sancione el uso militar del espacio digital. 

Para Wegener la elaboración de un tratado como éste ofrece muchas dudas, aunque el objetivo sea loable. La preparación, elaboración, aceptación y ratificación de un tratado mundial sería una tarea demasiado complicada,  larga en el tiempo, incierta y, puede que incluso, irreal.

Para Thomas Rid un acuerdo internacional de este tipo presenta tres tipos de problemas. En primer lugar, es muy difícil distinguir entre el cibercrimen, el activismo político y los ciberconflictos, por lo tanto, sería complicado no sólo llegar a acuerdos para la elaboración del tratado sino que, una vez aprobado, tipificar los casos reales que se produzcan dentro las categorías definidas en un hipotético acuerdo internacional sería una labor ímproba.

En segundo término, otra labor ímproba sería la verificación del control del armamento informático, a ver quién es el guapo que controla armas virtuales en un espacio virtual.

Y, en tercer lugar, Rid señala el ya conocido interés de los agresores en evitar su identidad y, lo que es peor, la capacidad real que existe para enmascarar la identidad, es decir, quieren y pueden ocultarse, así que, a ver contra quién se tomarían medidas en caso de agresión.

Para Wegener y otros autores, el debate se dirige cada vez más a la idea más práctica de crear un paquete de medidas de confianza y un código de conducta, no excluyendo tratados parciales, que permitan un tratamiento del problema más dinámico y con mayores posibilidades de conseguir un consenso más amplio entre los actores. El código debería contemplar normas de comportamiento en el espacio digital que vinculen a dichos actores, que no son sólo los Estados, también habría que implicar a las industrias tecnológicas y organizaciones internacionales. 

En este sentido ha trabajado un grupo de expertos creado por la Asamblea General de la ONU que ha planteado medidas de confianza y unos principios básicos a seguir por los Estados como son, la obligación a no usar ciberarmas en tanto dicho Estado no haya sido atacado con armas convencionales o considerar un ciberataque como una lesión al Derecho Internacional Público (7).

Este camino de medidas básicas parece más sensato pero necesitaría de un mayor impulso y de un lugar donde celebrar el proceso de negociación. Se proponen tres escenarios. En primer lugar la creación de una conferencia autónoma de Estados que crearan un observatorio para los países firmantes que controlara las infracciones contra el código en la medida de lo posible claro está, ya hemos hablado de los límites de la tecnología. Otra alternativa sería elegir como foro de trabajo a la organización internacional de las telecomunicaciones y de seguridad de la información, la UIT (8). Y por último se señala a la Conferencia de Desarme de Ginebra, con reconocida experiencia en acuerdos de seguridad internacional.

En conclusión
En estos dos artículos hemos podido comprobar que la ciberguerra es posible, es un fenómeno real que todavía no ha provocado daños personales, por eso me he permitido el lujo darle el nombre de Guerra Gélida, pero que tiene capacidad potencial para dar el salto cualitativo en cualquier momento. Hemos examinado los distintos escenarios en los que se puede producir un ciberconflicto entre Estados y hemos visto lo que autores como Wegener y  Rid proponen para evitar estas situaciones, constatando que hay mucho por hacer dentro de la ciberdiplomacia teniendo en cuenta que ya de por sí el fenómeno es muy difícil de prevenir y controlar. Como diría mi madre, “Dios nos pille confesados”.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo e informático

Notas:

  1. Henning Wagener, que fuera embajador de Alemania en España y secretario de asuntos políticos de la OTAN, preside el Observatorio Permanente para la Ciberseguridad de la Federación Mundial de Científicos.
  2.  Botnet es un término que hace referencia a un conjunto o red de robots informáticos o bots, que se ejecutan de manera autónoma y automática. El artífice de la botnet puede controlar todos los ordenadores/servidores infectados de forma remota y se usan para diversas actividades criminales. 
  3. Thomas Rid es profesor de estudios sobre la guerra del King’s College de Londres
  4.  Richard Alan Clarke era el encargado de la oficina antiterrorista de los Estados Unidos durante los Atentados del 11 de septiembre de 2001. Fue funcionario en este país durante 30 años, de 1973 a 2003, en puestos de diversa responsabilidad. RobertKnake es un especialista norteamericano en seguridad. Ambos han escrito “Guerra en la red. Los nuevos campos de batalla” editado en castellano en Ariel en 2010.
  5. Se denomina caballo de Troya, o troyano, a un software malicioso que se presenta al usuario como un programa aparentemente legítimo e inofensivo, pero que, al ejecutarlo, le brinda a un atacante acceso remoto al equipo infectado. El término troyano proviene de la historia del caballo de Troya mencionado en la Odisea de Homero.
  6. Artículo 4 del Tratado de Washington dice lo siguiente: “Las partes se consultarán cuando, a juicio de cualquiera de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de. cualquiera de las partes fuere amenazada”. En cambio el artículo 5º dice: “Las partes convienen en que un ataque armado contra una o contra varias de ellas, acaecido en Europa o en América del Norte, se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas y, en consecuencia, acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva, reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, asistirá a la parte o partes así atacadas, adoptando seguidamente, individualmente y de acuerdo con las otras partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer y mantener la seguridad en la región del Atlántico Norte. Todo ataque armado de esta naturaleza y toda medida adoptada en consecuencia se pondrán, inmediatamente, en conocimiento del Consejo de Seguridad. Estas medidas cesarán cuando el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales”.
  7.  El grupo de trabajo de expertos de la ONU fue creado por la resolución  A/66/24 de 13 de diciembre de 2011 de la Asamblea General. Este grupo ha proporcionado una lista de necesidades de regulación y los puntos que un código internacional futuro debe desarrollar, entre los que destacan:
a.       El ataque informático contra un Estado, directamente o a través de agentes interpuestos, es una lesión la Derecho Internacional Público.
b.      Obligación de cada Estado a no realizar uso de ciberarmas contra otro Estado, en tanto no haya sido atacado con armas convencionales
c.       Política de prevención de ciberconflcitos con prioridad de la defensa cibernética y asegurar con la industria sus sistemas y redes a través de una máxima robustez, defensa y capacidad de residtencia a los ataques.
d.      Los Estados se orientarán en caso de ataque hacía una restauración, tan pronto como sea posible, de las redes y de un sistema eficiente, estable y pacífico de comunicación
e.  Los Estados estarán obligados a proteger en su territorio las infraestructuras críticas (energía, sistema sanitario y otros sistemas humanitarios, sistema bancario y demás estructuras digitales básicas). Cualquier ataque a este tipo de infraestructuras está prohibido.
f.  Obligación para todos los Estados de aunar intereses en la creación de un Derecho Internacional armonizado y la creación de un Derecho Penal para la persecución de ciberdelitos.
g.     Obligación de todos los Estados a proteger a sus ciudadanos en el espacio digital.
h. Todos los Estados están obligados  a perseguir legalmente a los ciberterroristas o ciberdelincuentes que operen en su territorio.
i.        No pueden realizarse ataques cibernéticos a través de redes de países neutrales
j.      Los Estados se asocian a los sistemas de información internacional y los sistemas de alerta temprana
k.  Aparte de los convenios multilaterales, los Estados fomentarán acuerdos bilaterales, con compromisos recíprocos de no agresión, de defensa común ante un cibertaque y apoyo mutuo en caso de daños.

8. La UniónInternacional de Telecomunicaciones (UIT) es el organismo especializado entelecomunicaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), encargado de regular las telecomunicaciones a nivel internacional entre las distintas administraciones y empresas operadoras.


Bibliografía:

Hennign Wegener
La “ciberguerra” se puede evitar
Revista de Política Exterior
Madrid marzo/abril 2012

Thomas Rid
Think again: Cyberwar
Foreign Policy
Febrero 2012

Nathalie Caplan
Cyberwar: the Challenge to National Security
Global Security Studies Volume 4. Issue 1
University of North Carolina 2013

Lawrence Krauss
Inteligencia artificial: ¿Por qué preocuparse?
Cultura 3.0
www.terceracultura.net

Enrique Fojón Chamorro
La transversalidad del campo de batalla cibernético
Blogs del Real Instituto Elcano
http://www.blog.rielcano.org/la-transversalidad-del-campo-de-batalla-cibernetico/

Enrique Fojón Chamorro
Año 1 de la Estrategia Nacional de Ciberseguridad
Blogs del Real Instituto Elcano
http://www.blog.rielcano.org/ano-de-la-estrategia-de-ciberseguridad-nacional/

Carlo Ratti y Mathew Claudel
Piratería informática a favor de la humanidad
El País 21 de febrero 2015

Corea amenaza a EE UU si no acepta investigar juntos el ciberataque
El País 14 de diciembre de 2014

Estados Unidos y China, ante la primera ciberguerra fría
EL País 18 de febrero de 2013

Rosa Jimenez Cano
Nadie está a salvo de esta ciberguerra
El País 10 de diciembre de 2010

Wikipedia
http://es.wikipedia.org
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La Estratificación Global






En este mismo blog he publicado cinco artículos sobre estratificación social (1), que no es otra cosa que el estudio de cómo se organizan las sociedades en estratos o capas con distinto poder económico y político y cómo se relacionan entre ellas ya sean clases sociales, estamentos o castas, que de todo ha habido en la historia de la humanidad. En cierto modo el estudio de la estratificación social es el estudio de la desigualdad social.

Pero estos artículos trataban sobre la estratificación en una sociedad en particular – España, Estados Unidos o Andorra - y lo que vamos a ver hoy se refiere a la estratificación mundial. Y si vamos a estudiar la estratificación social a nivel planetario es necesario que, de igual manera que sabemos que existen sociedades nacionales, nos  preguntemos si existe una sociedad internacional sobre la que realizar el estudio de la desigualdad social. 

Es esta una pregunta que dista de ser una cuestión baladí, de hecho los libros que tratan sobre relaciones internacionales dedican a menudo muchas páginas a definir a la sociedad internacional, ya que es complicado dejar claro hasta qué punto hay la suficiente cohesión entre los distintos Estados constituidos en nuestro planeta como para hablar de una entidad supranacional organizada, no es sencillo discernir hasta qué punto hay un derecho internacional con vigencia y aplicabilidad cuando los grandes poderes hacen y deshacen a su antojo sin sujetarse a ese derecho, es difícil decir hasta qué punto este conglomerado de Estados que es la Tierra se puede definir como sociedad.

No tenemos sitio en este artículo para debatir sobre el particular, tan sólo contaré que existe consenso en los especialistas en que el concepto de sociedad internacional es el más adecuado para definir la realidad compleja del mundo en que vivimos.

Pero como no soy amigo de dejar las cosas así, al menos os daré una definición personal de sociedad internacional. Durante casi cinco años me dediqué profesionalmente a la protección de los ciudadanos españoles en el extranjero, el único paréntesis en mi vida adulta en que no me he dedicado a la informática, en concreto a la ingeniería del software que es mi especialidad. Y fue toda una experiencia pues, aunque la mayoría de las veces a pesar del esfuerzo empleado no conseguías resolver la situación planteada, cuando sacabas o ayudabas a sacar a alguien de un serio problema en un país remoto era toda una fiesta, disfrutabas de una gran satisfacción personal que compensaba muchas otras penurias. 

Una de las cosas que tenía que explicar a menudo a los familiares de alguien que estaba en dificultades era por qué no se podía hacer más por el desgraciado en cuestión. “mire usted” – les decía- “el mundo está constituido por Estados con su sistema político, policial y judicial. Y da los mismo que se trate de un Estado de derecho como de un Estado fallido, da lo mismo que sea Sudán o Francia, Bangladesh que Estados Unidos. Hay que respetar las normas internacionales y no podemos actuar directamente sino a través de las autoridades locales, luego la forma de hacerlo dependerá del país, pero el respeto a la autoridades locales debe ir siempre por delante”. A los familiares les daba igual de que formalmente fuera tan respetable la sentencia de un juez federal de Estados Unidos como de un juez federal de Nigeria, naturalmente, lo que querían es ver a su ser querido saliendo por la puerta de llegadas internacionales del aeropuerto de Barajas, por eso, esto era lo primero que había que explicarles, que en diplomacia todo requiere de sus tiempos y de sus protocolos y que en ningún caso se puede organizar una expedición de comandos para sacar del país al afectado. 

En realidad les estaba dando una definición real de lo que es la sociedad internacional, un conglomerado de Estados-Nación, formalmente todos iguales, pero que en la práctica hay de todo, una especie de comunidad de vecinos mal avenidos en la que el poderoso y rico manda y el pobre y débil sobrevive, pero en la que todos son propietarios y, al menos formalmente, todos tienen sus normas de puertas adentro y, puertas afuera, en las zonas comunes, hay normas más laxas.

Por lo tanto, si queremos estudiar la estratificación global, tenemos que fijarnos en esos Estados que constituyen la sociedad internacional más que en las clases sociales que es el criterio que se utiliza cuando se analiza una sociedad en particular, aunque no renunciaremos del todo a la clase como unidad de análisis.

Existen varias maneras de clasificar a los Estados del mundo. La clasificación que se usa más en el lenguaje usual es la menos exacta. Se habla de países del primer, segundo y tercer mundo, en realidad ya nadie habla del segundo mundo ahora veremos por qué. Esta clasificación surgió inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial para explicar el nuevo orden mundial que se formaba en aquellos momentos: la guerra fría. El primer mundo estaba constituido por las naciones occidentales desarrolladas amparadas por el paraguas defensivo de los Estados Unidos, el segundo mundo lo constituían la Unión Soviética y las naciones de su órbita y, por último, el tercer mundo era el pelotón de países pobres también calificados con el políticamente incorrecto adjetivo de “subdesarrollados” sustituido más tarde por el término “países en vías de desarrollo”. Estos países, muchos de los cuales tenían su independencia muy reciente, iban de un bloque al otro sin conseguir que se les hiciera mucho caso. Esto del tercer mundo es el término que más se utiliza todavía. Evidentemente  cuando cayó el Telón de Acero y la Unión Soviética estalló en mil pedazos, esta clasificación dejó de tener sentido.

Mancionis  (2) y Plummer (3) proponen una clasificación basada en la renta per cápita. De tal forma que habría países de renta alta, los cuarenta más industrializados, que cuentan con un 15% del total de la población mundial. En segundo lugar, habría países de renta media, que han alcanzado niveles medios de industrialización con rentas per cápita entre 2500 y 10.000 dólares anuales y, en último término, los países de renta baja, en los que la mayor parte de la población vive en condiciones de pobreza extrema y que cuentan con el 50% de la población mundial (4).

Pero la clasificación que más me gusta personalmente, en general, la teoría de estratificación global con la que estoy más de acuerdo es la del Sistema Económico Mundial de – entre otros autores – Immanuel Wallerstein (5), que divide los países del mundo en naciones del centro ó núcleo, semiperiferia y periferia. Pero antes de entrar en detalle vamos a introducir las teorías principales de estratificación mundial.

Según Mancionis y Plummer hay dos grupos de teorías de la estratificación social mundial, las teorías de la modernización y las teorías de la dependencia. Las primeras se basan en que las diferencias entre los países se deben a los distintos grados o niveles de desarrollo que han alcanzado. Concede mucha importancia a la cultura de las naciones a la hora de explicar por qué unos países han llegado a niveles altos de desarrollo y otros no han despegado de la miseria. Y explica que los países desarrollados “tiran” de los países pobres colaborando a su desarrollo lenta pero firmemente. Esta teoría acumula muchas críticas (6), sobre todo en los tiempos que corren en que esos modelos de desarrollo están muy desprestigiados. A mí la teoría de la modernización no me gusta porque tiende a justificar el status quo mundial y nuestro mundo, tal y como lo hemos construido, no me gusta nada. 

En cambio las teorías de la dependencia ponen el énfasis en que la desigualdad en el mundo se debe a las pautas históricas de explotación que los países ricos han impuesto a los países pobres. Dentro de estas teorías de la dependencia destaca la idea de la existencia de un sistema económico mundial – también conocida Sistema-mundo - que Snyder y Kick (7) enmarcan en tres puntos principales.
En primer lugar, el comportamiento y las experiencias de todos los países dependen de un sistema de carácter mundial – una economía mundial capitalista – estructurado en múltiples vínculos trasnacionales como son, por ejemplo, el comercio internacional, la presencia y actuación de las empresas multinacionales o los flujos de capitales financieros cuyas órdenes viajan a la velocidad de luz gracias a los modernos sistemas de telecomunicaciones. 

En segundo término, como ya hemos comentado, el moderno sistema mundial está formado por tres posiciones estructurales, centro, semiperiferia y periferia. 

Tercero, estas denominaciones no solo son descriptivas, expresan una división internacional del trabajo en la que el centro está ligado con la periferia de una manera dinámica y mediante una relación de explotación.

Cuando nos fijamos en una sociedad nacional moderna contemplamos una sociedad estratificada en clases. Sin entrar mucho en detalle, y aun a riesgo de que me acusen de simplista, existe una clase alta que controla los medios de producción. Una clase media con escasa o nula propiedad de los medios de producción pero con una posición ocupacional alta y nos encontramos con una clase trabajadora que carece de propiedad y que realiza tareas ocupacionales para los propietarios. También sabemos que la distribución desigual de la renta se basa en estas posiciones de clase y, por último, también sabemos que existe una dinámica de conflicto de clase basada en esa distribución desigual de las recompensas y que existen múltiples mecanismos para el mantenimiento de los privilegios de los que están en la parte alta del sistema de estratificación y estrategias de subversión de ese orden establecido por parte de los menos privilegiados.

Como existen relaciones de propiedad y división del trabajo más allá de las fronteras nacionales podemos concluir que existe un sistema de estratificación internacional. Por lo tanto, cuando nos fijamos en la sociedad internacional, ya no podemos agarrarnos al concepto de clase, pues no existen clases sociales estructuradas en ámbito internacional ni siquiera en la Unión Europea si exceptuamos a la clase corporativa y no de una manera completa. Pero si nos podemos basar en el concepto de Estado-Nación  y veremos que podemos establecer analogías entre la división de clases de una sociedad nacional y la división entre naciones en la sociedad internacional.

Podemos considerar que las naciones centrales son semejantes a las clases altas. Las naciones centrales son ricas, algunas son también poderosas desde el punto de vista militar. Están industrializadas, tienen muchos recursos de información, poseen una gran acumulación de capital y una fuerte presencia en las finanzas internacionales,  tienen muy desarrollado el sector de los servicios y, en general, producen para la exportación de bienes manufacturados – como por ejemplo componentes electrónicos complejos, ordenadores, aviones, automóviles o fármacos - más que materias primas. Tienen una estructura ocupacional más compleja y menos desigualdad de renta en comparación con las naciones de la semiperiferia y periferia. Sus estructuras políticas son más estables lo que les beneficia a la hora de influir en los asuntos económicos interiores y exteriores. Por todas estas razones son capaces de influir en las naciones no centrales mientras que mantienen una cierta independencia del control exterior.

Las naciones semiperiféricas se encuentran en una posición intermedia, se asemejan a la clase media. Están en el camino hacia la industrialización y hacia una economía diversificada. Sus estructuras políticas, sus parámetros de desigualdad están alejados de los que presentan los países centrales pero muy lejos de los países periféricos. 

Las naciones periféricas tienen economías poco diversificadas. Suelen depender de un tipo de actividad económica, como la de extraer y exportar materias primas a las naciones centrales. Suelen ser economías agrarias con una agricultura poco productiva. Tienen una gran desigualdad social con elites acaudaladas, que se comportan de manera extractiva (8) y una masa de pobres sin una clase media estructurada entremedias. Sus instituciones políticas son relativamente débiles, poco estables y con estas premisas, poco pueden hacer frente a la influencia de las naciones del centro tanto económica como militarmente.

Luego podemos concluir que, como dice Kerbo (9), el sistema de estratificación mundial es un tipo de sistema de clases basado en la relación de cada nación con las fuerzas mundiales de producción. Y aunque hay muchas otras fuerzas de carácter mundial que en unos casos se oponen y en otros colaboran - por ejemplo las coincidencias culturales que hacen que el occidente cristiano tenga una cierta cohesión interna o el mundo árabe o Latinoamérica -, sin embargo, por muy importantes que sean estos lazos culturales a las que las teorías de la modernización tanto preocupan, las fuerzas económicas son cada vez más relevantes para todos los ciudadanos de esta Tierra nuestra cada vez más pequeña.

Pero, ¿Cuál es el origen de este sistema económico mundial?, ¿cómo se ha desarrollado?. Hemos entendido que existe una relación de dominación del centro respecto de la periferia pero, ¿cuál es su dinámica?, ¿qué mecanismos concretos se usan?. ¿Existen clases sociales a nivel mundial?. ¿Se han hecho críticas a este modelo?. ¿Cuál es la aplicación del modelo a la situación actual del mundo?. 

Podría seguir haciendo preguntas de este tenor. Y son buenas preguntas que merecen contestación pero no las vamos a contestar ahora – me entran ganas de decir que lo haremos después de la publicidad – pero es que corremos el riesgo de hacer muy extenso el artículo, incluso para lo que yo acostumbro. Así que lo dejamos para el siguiente. Diré tan solo lo de los folletones de los periódicos en los que se publicaban novelas por capítulos tan del gusto del siglo XIX o al terminar un episodio sin conclusión en las series de televisión: continuará.

Juan Carlos Barajas Martínez
Sociólogo

Dedico este artículo a mis compañeros de Protección de los Españoles en el Extranjero, de Emergencia Consular y a todo el personal de las Oficinas Consulares de España, grandes en su labor sorda y poco reconocida ante detenciones, secuestros, enfermedades, desapariciones, fallecimientos, catástrofes,  crisis y desgracias de todo tipo. Y en especial a mi compañera Emma a la que oí – puerta con puerta, durante casi cinco años – luchar diariamente por los españoles encerrados en cárceles remotas.

Notas:
1)      Los artículos de este blog que tratan sobre estratificación social son:
a          a)    Oiga usted, ¡que todavía hay clases! (trata sobre las formas de estratificación social)
  b)    El Gran Montaje (trata sobre como las élites utilizan las funciones legitimadoras para mantenerse en sus posiciones de privilegio)
  c)    Yo Soy de Clase Media, ¿Y usted? (trata de la estructura social estratificada en clases sociales)
  d)    El Ascensor Social (Trata sobre la movilidad social entre clases)
  e)    Investigación sobre los Logros de las Personas (Trata de las razones de la movilidad social)
2)      John Mancionis es professor de sociología en el Kenyon College en Ohio, EEUU. Para más información pulsa aquí
3)      Ken Plummer es profesor de sociología en la Universidad de Essex, Reino Unido. Para más información pulse aquí.
4)      A todos se nos ocurren países de renta alta, media y baja. Por ejemplo, Estados Unidos, Alemania o Japón son de renta alta. México y Argentina de renta media y Níger o Sierra Leona de renta baja.
5)      Immanuel Wallerstein es un científico social norteamericano, principal autor de la teoría del sistema económico mundial. Para más información pulsa aquí
6)      Las principales críticas que se hacen a la teoría de la modernización son las siguientes:
 a)    Se le acusa ser una defensa del sistema capitalista
b)    Para muchos críticos, si los presupuestos de la teoría fueran ciertos, muchos países de África deberían desarrollarse aunque fuera a ritmo lento pero eso no está ocurriendo.
c)    Tampoco casan los presupuestos de la teoría con el crecimiento desaforado  de algunos países de Asia
d)    Según los críticos los países desarrollados no colaboran con el crecimiento de los países pobres sino que ocurre lo contrario, la pobreza se extiende.
e)    La teoría trata a los países desarrollados y a los países pobres como mundos aislados, como si no hubiera contacto entre ellos y no lo hubiera habido nunca, ignorando las relaciones internacionales.
f)    Los que critican esta teoría señalan que fue la colonización la que permitió el despegue económico de Europa
g)    Se acusa esta teoría de ser excesivamente etnocéntrica pues toma como referencia a los países de renta alta.
h)    Se ha criticado a esta teoría por echar la culpa del subdesarrollo a los propios países pobres

7)    Snyder, David y  Edward Kick que publicaron en 1979 el ensayo: “Structural Position in the World- system and Economic Growth, 1955-1970: a multiple-network analysis"
8)    Élite extractiva: ¿Por qué las Naciones fallan: Los orígenes del poder, prosperidad y pobreza es un libro escrito por dos economistas americanos: Daron Acemoglu , profesor en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y James Robinson (economista) , profesor en la Universidad de Harvard. En el libro tratan de responder a la pregunta más básica de la economía y la política mundiales: ¿por qué algunos países (por ejemplo, Noruega ) prosperan mientras que otras (por ejemplo, Malí ) no han funcionado nunca? El libro está dirigido al público general. Es una discusión detallada de por qué el éxito económico de un país está determinado por sus instituciones políticas. Incluso Estados que no tienen un solo centro de poder, pueden ser innovadores y próspero gracias a los que los intereses en conflicto se dilucidan en el marco del estado de derecho y los derechos de propiedad seguros. Las democracias inclusivas con fuertes sistemas judiciales independientes prosperan. Los autores afirman que la importancia de la política está muy por delante de la geografía, los recursos o la cultura, en cuanto a la prosperidad. Países como Gran Bretaña y los Estados Unidos se han hecho prósperos porque sus ciudadanos derrocaron a las élites que controlaban el poder y crearon una sociedad con derechos políticos más ampliamente distribuidos y el gobierno es responsable y sensible a los ciudadanos. Por el contrario, las naciones dominadas por una élite egoísta son extremadamente pobres,  estados totalitarios que se encuentran en un círculo vicioso de la plutocracia , la supresión de la innovación tecnológica y la libertad económica y personal.
9)    Harold Kerbo es profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la California State Politechnic University (CalPol). Para más información pulse aquí
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Bibliografía:
Palomares Lerma, Gustavo
Teoría y Concepto de las Relaciones Internacionales
UNED
Madrid 2003, 3ª Edición
John Mancionis y Ken Plummer
Sociología
Prentice-Hall
Madrid 2005
Conrad Phillip Kottak
Antropología
Una exploración de la diversidad Humana
McGraw-Hill
Madrid 1999, 6ª edición

Harold R. Kerbo
Estratificación Social y Desigualdad
Mc Graw Hill
Madrid 2003


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El rebelde desconocido, el mártir de Hangzhou y la emergencia de China


Un  peuple n’existe que par le sentiment qu’il a son existence. Il y a trois cents millions de chinois ; mais ils ne le savent pas. Tant qu’ils ne seront pas comptés ils ne compteront pas.
Anatole France (Sur la pierre blanche)1



Llevaba casi dos semanas trabajando en Caracas, estaba cansado y echaba de menos a mi novia, a mi casa y a mi Madrid. Me había recogido en el hotel muy pronto, me había despedido de mis compañeros después de cenar y me había ido a mi habitación mientras ellos iban camino del bar a ver a una camarera que, aparte de ser una auténtica belleza caribeña, hacía unos cubalibres memorables.

Nada más entrar en la habitación encendí la televisión para que me hiciera compañía. Me dí un baño y me puse el pijama sin prestar atención a la pantalla pero, de repente, fijé la mirada en la tele, algo me llamaba poderosamente la atención, una columna de tanques enormes quedaba detenida por un ciudadano chino. Recuerdo que aquel hombre llevaba una bolsa en cada mano que no soltó en ningún momento, daba la espalda a la cámara, no había nada de violencia en su actitud sólo firmeza. El carro de combate giró a derecha y a izquierda para pasar por el lado del ciudadano, pero aquel valiente se volvía a poner delante del tanque impidiéndole el paso. No conforme con ello, acabó por subirse al tanque y, aparentemente, se dirigió al tanquista por la tronera, supongo que para convencerle de que no obedeciera las órdenes y no reprimiera a su pueblo. Todo esto ocurría en junio de 1989 durante la revuelta de la plaza de Tiananmen.

En aquel momento me dí cuenta de que estaba asistiendo a una de las imágenes del siglo XX y que no sería la última vez que iba a verla. Aquel ciudadano chino representaba a un pueblo resistente, era en sí mismo un símbolo de libertad, de valor, de firmeza.

Nunca se llegó a saber quién era aquel hombre, se le llamó el rebelde desconocido. Fue fotografiado y filmado al menos por tres periodistas occidentales desde un hotel cercano en la “Gran Avenida de la Paz Eterna” a 200 metros de la plaza. En pocas horas las imágenes dieron la vuelta al mundo y llegaron a Caracas, en donde, a aquel joven que entonces era yo se le quedaron grabadas en la retina y en la memoria. Aquellas imágenes quedarán siempre  indisolublemente unidas a los acontecimientos de Tiananmen. Unos días después la revuelta fue reprimida y se perdió la única oportunidad de democratización que ha habido en China hasta el momento. ¡Qué bien le habría venido al pueblo chino!, y por extensión, a todos los demás pueblos de la Tierra.

Pasados unos meses, en noviembre de 1989, cayó el Muro de Berlín. Con él cayeron, como fichas de dominó, todos los regímenes comunistas europeos incluyendo la casa matriz del invento, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Con ello se nos apareció el capitalismo como sistema triunfante y único posible para todos los pueblos de la Tierra y, los Estados Unidos, como único superpoder sobre el planeta. Aunque algún listillo dijo que era el fin de la historia, lo que realmente pasaba es que comenzaba la era del pensamiento único.

Los dirigentes chinos debieron pensar eso porque se abandonaron a la molicie del capitalismo salvaje manteniendo el gobierno del Partido Comunista Chino, lo que es todo un ejercicio de malabarismo político2, de tal forma que en teoría es la patria de los trabajadores y en la práctica hacen las delicias de los más rancios teóricos del liberalismo del “laissez faire, laissez passer”.

Durante los años ´80 se había declarado una lucha sorda en la cúpula del Partido Comunista Chino entre los llamados “conservadores”, que querían mantener el espíritu maoísta, y los liberales, partidarios de una liberalización económica. El equilibrio entre ambas tendencias se rompió a favor de los “liberales” gracias a la revuelta de Tiananmen y a los procesos de democratización en la Europa del Este. Los dirigentes chinos decidieron que no les iba a pasar lo mismo que a sus colegas europeos. No habría un Ceaucescu en China.

Cuatro años después, mi mujer y yo, andábamos pensando en tener familia. Decidimos hacer un gran viaje pues sabíamos que con un bebé, los grandes viajes por el mundo se acababan. Yo era partidario de un viaje en plan “road movie-route 66-Jack Kerouac” por Estados Unidos, mi mujer quería un viaje a China. Como en nuestro hogar suelo tomar yo las decisiones importantes, acabamos en China.


Y no me arrepentí pues fue un viaje maravilloso. Visitamos la plaza de Tiananmen y la aledaña Ciudad Prohibida, pude pasear por la Avenida de la Paz Eterna en dónde el rebelde desconocido protagonizó su gesta y les hicimos a las guías las correspondientes preguntas sobre la revuelta que fueron oportunamente dejadas sin contestación. Visitamos la Gran Muralla, en donde – ante la magnitud de la obra - no pude evitar pensar en el trabajo esclavo de generaciones de obreros y nos quedamos extasiados delante del ejército fantasma de los soldados de terracota. Anduvimos por las calles de Xian, de Luoyang, de Nanking, de Suzhou, y llegamos a Hangzhou.


Situada a 180 Km al sur de Shanghai, Hangzhou es una preciosa ciudad a orillas de un lago maravilloso al que van a dar viejas colinas cultivadas, casi en su totalidad de plantas del té verde. Es una localidad turística, el sitio preferido de las parejas chinas para sus viajes de luna de miel. Tiene también balnearios, aunque no estoy seguro de que sea la palabra justa, son balnearios al estilo chino, no esos edificios decimonónicos de aguas termales que tanto gustan en Europa. Y tienen laboratorios farmacéuticos, aunque tampoco estoy seguro de que lo sean al estilo occidental, de farmacia tradicional china.

En aquella época se estilaba mucho llevar a los grupos de turistas, convenientemente escoltados por dos guías oficiales de la única agencia de viajes china - de propiedad estatal por supuesto -, a visitar fábricas en las que comprobar el altísimo nivel de calidad de la producción del país. Dicho de otra manera, nos chupamos como diez u once fábricas durante el viaje. Supongo que hoy en día la cosa será diferente.

Así que el segundo día de estancia en Hangzhou, ya tarde, nos llevaron a uno de esos laboratorios, ya no recuerdo el nombre pero el guía nos dijo que era también un balneario, adónde había ido el presidente Nixon a tomar unas aguas. Me temo que no le creí, era el decimoctavo día de viaje y había oído muchas leyendas y cuentos chinos, mi grado personal de credulidad estaba bajo mínimos.

Nos sentaron cómodamente en una especie de aula, un señor – que nos hacía múltiples reverencias orientales– empezó a explicarnos las virtudes de sus medicamentos mientras nuestro guía hacía una traducción simultánea. Dormitábamos todos entre la pomada del tigre y el bálsamo del dragón, cuando el orador se puso a hablar del producto estrella de su laboratorio, una pomada maravillosa que curaba de manera instantánea las quemaduras. Al parecer aquel bálsamo de Fierabrás, si te lo aplicabas inmediatamente después de quemarte tenía un efecto anestésico, evitaba la creación de ampollas y permitía una rápida regeneración de la piel. Y como para muestra vale un botón, él iba a proceder a quemarse a continuación, luego se aplicaría la pomada y todos podríamos comprobar los resultados.

Creo que todos nos despertamos de golpe. Diversas voces dijeron que no hacía falta que nos lo creíamos. El señor hizo una reverencia, nos dio las gracias, que los españoles éramos muy amables pero que era su obligación y tenía que quemarse. Yo le dije que de quemarse nada, al menos, siendo nosotros la excusa, que si pretendía vendernos era el peor de los caminos. Volvió a hacer la reverencia y repitió los mismos argumentos, algo que los chinos hacían entonces – no sé ahora – cuando hacías preguntas incómodas o les llevabas la contraria. En un momento dado, un compañero que se sentía estafado por el guía en el cambio de moneda, argumentó que aceptaba la quemadura si se la hacía éste en vez del representante del laboratorio. El guía se puso lívido, sólo acertaba a decir: “yo no, yo no”. Una señora muy sensata le dijo que nos diera unas muestras, que una vez en España, si por accidente nos quemábamos y usábamos su pomada y daba tan buenos resultados como decía, podía dejar de preocuparse que removeríamos el cielo y la tierra para conseguir su bálsamo. Tampoco este razonamiento era válido para él. Al final, después de unos minutos de discusión que iba tomando cada vez un carácter más violento – a mi me pareció por un momento que le íbamos a librar de la quemadura pero a cambio de darle una paliza -, tuvimos que ponernos farrucos e irnos. Esperamos en el autobús al confuso guía que discutía con varios miembros del personal del laboratorio en la puerta del edificio.

Ya en marcha, le pregunté al guía si hacían siempre este numerito. El me dijo que sí y que otros grupos no eran tan combativos como nosotros, que era la primera vez que un grupo impedía que un empleado se quemara. Tampoco me lo creí, aquel hombre me parecía un poco farsante.

Aquel mártir, o cuasi mártir pues impedimos su sacrificio, me ha parecido siempre una metáfora sobre el dumping social en China. ¿Qué trabajador en España estaría dispuesto a hacerse una quemadura de manera consciente con el fin de promocionar un producto?. Contra esa disposición no podemos competir…… gracias a Dios.

Esa es precisamente la ventaja esencial de China para ser competitiva. Tener un ejército de reserva de trabajadores3 que aceptan condiciones infrahumanas4, sueldos bajos, horarios esclavizantes. Aceptan quemarse para vender pomadas porque saben que si no lo hacen vendrá otro de la reserva a ocupar su puesto que si aceptará. Y si no habrá otro y otro, son 1.300 millones de habitantes.

Lo barato de la mano de obra, la difusión de la tecnología que hoy llega a cualquier parte del mundo, el ahorro en los costes de la calidad, no tener en cuenta para nada el medio ambiente hace que los costes de producción sean muy bajos y que el producto chino sea muy asequible. La economía global pone el resto, las redes de comunicaciones, la reducción de aranceles, etc. Cuentan además con una gran red distribución con miles de tiendas alrededor del mundo. Y una vez se han capitalizado, han entrado en el mundo financiero con sus fondos soberanos y privados y con la compra de deuda pública de Estados Unidos y de otros países occidentales entre los cuales nos encontramos.

China ha crecido en PIB una media de un 10% en los últimos 20 años, pero este crecimiento no ha venido acompañado de una distribución de la renta que atajara la desigualdad social de la que fui testigo hace 18 años, a pesar de que los dirigentes chinos han reconocido el problema y llevan varios años elaborando planes de redistribución.

Es más, en un mundo globalizado, hay un efecto bumerán y esta situación muy probablemente sea en parte responsable de la pérdida de bienestar en los países occidentales, cuyas clases trabajadoras y sus clases medias han sufrido recortes en los salarios, en sus sanidades y servicios públicos en aras de conseguir una mayor competitividad.

¿Cómo resolver el problema?. ¡Ay amigo ahí está lo difícil!. Supongo que habría que empezar por someter el comercio internacional a los principios del comercio justo, como son, entre otros, el rechazo a la explotación infantil, la igualdad entre hombres y mujeres, el trabajo con dignidad y respeto a los derechos humanos, precio acorde con unas condiciones de vida dignas para los trabajadores, preocupación por el medio ambiente y control de calidad. Puede que perdiéramos esas gangas que encontramos en las tiendas chinas pero al final me da la sensación de que ganaríamos todos. Ellos y nosotros.

Pero no me hago ilusiones. Habrá que esperar a que los propios chinos – recuperando el espíritu del rebelde desconocido y rechazando el valor servil del mártir de Hangzhou - digan: ¿quemarme yo?, ¡cómo no se queme tu padre!. Si no, acabaremos quemándonos nosotros.

Juan Carlos Barajas Martínez


Notas:

1 Traducción de la cita de Anatole France: Un pueblo no existe más que por el sentimiento que tiene de su propia existencia. Hay trescientos millones de chinos, pero no lo saben. Mientras no se cuenten, no contarán.

2  En Nanking tuvimos como guía a un profesor de español de la universidad de esa ciudad. El profesor se nos ofreció a contestar todas las preguntas que quisiéramos formularle. Yo le hice dos. La primera sobre cómo había vivido él la Revolución Cultural y nos hizo una descripción de un período de auténtico terror. La segunda pregunta que le hice está más relacionada con el tema del artículo, le dije que si no consideraba que era una contradicción un sistema económico capitalista con un gobierno comunista en un régimen de partido único. Por toda respuesta me dijo que los occidentales pensamos que sólo nuestras formas de gobierno son válidas y que no dejamos a las demás culturas de la tierra buscar sus propias vías. Aún estando de acuerdo en que somos eurocentristas, no contestó en realidad a la pregunta.

3 Carlos Marx acuñó el término “ejército industrial de reserva” si quieres más información puedes mirar aquí


4 Tuvimos otro ejemplo de esto en la visita a otra fábrica. Estaba en las cercanías de Pekín y se dedicaba a la fabricación de seda. Pudimos observar, pues te lo enseñaban sin ningún recato, como las operarias cogían puñados de capullos de seda, los metían con sus manos en una cubeta a 80º centígrados, pasado un rato los sacaban y los metían en otra cubeta a 40º, los dejaban un rato y los metían en una cubeta de agua fría. Aquella fábrica era sobrecogedora, eran cientos de operarias en unas naves enormes y se dedicaban toda la jornada laboral a hacer esto sin guantes, sin ningún tipo de protección. Le pregunté a la guía si no caían enfermas y, por una vez me contestó sinceramente a una pregunta incómoda, me dijo – con la mirada perdida en el vacío – que a los cuarenta años todas estaban enfermas de algún tipo de reumatismo.

Enlaces interesantes:

Vídeo del rebelde desconocido

Sobre el rebelde desconocido

Sobre la revuelta de Tiananmen

Sobre el crecimiento de la economía china

Sobre China como potencia emergente

Sobre Hangzhou


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