Andamos muy enredados II: redes sociales digitales


Así como el cerebro puede hacer cosas que ninguna

neurona consigue por si sola, las redes sociales

logran lo que una persona no puede hacer en solitario.

James Fowler

(politólogo norteamericano especialista en redes sociales)


 Resumen

Segundo artículo sobre las redes sociales, trata sobre las redes sociales y la tecnología, las redes sociales digitales, se echa un vistazo a la estructura relacional y a la filosofía de las más conocidas. Se recomienda, para fijar los conceptos sociológicos de grupo y red social, leer el primer artículo sobre las redes sociales


Summary
Second article about social networks, dealing with social networks and technology, digital social networks, looking at the relational structure and philosophy of the most popular ones. It is recommended, in order to fix the sociological concepts of group and social network, to read the first article on social networks.


 Índice

  • Sociedad, redes sociales y tecnología
  • Facebook
  • Linkedin
  • Twitter
  • Instagram
  • Y para terminar…

 

Sociedad, redes sociales y tecnología

El presente artículo es una puesta al día del que publiqué, sobre el mismo asunto, en enero de 2013, hace ahora justamente ocho años. Me ha parecido necesario hacer esta actualización porque el mundo de las redes sociales está en cambio permanente, de manera que la versión anterior describía unas redes sociales que en su estado original ya no existen, es más, una de las que describía, Google +, ha desaparecido.

Primero que nada, habría que realizar una aclaración. Dado que se usa el término “red social” tanto en el ámbito de la sociología como en el ámbito de la tecnología y, dado que no son lo mismo, unas son estructuras sociales formadas por personas y las otras son herramientas tecnológicas que sirven de soporte a las primeras y, como en este artículo pretendo relacionar ambas, necesito distinguirlas de alguna manera. A las primeras, las redes sociales definidas en la sociología las llamaremos redes sociales reales y a las herramientas, redes sociales digitales, en alusión a que, al fin y al cabo, son programas de ordenador.

Como hemos podido observar a lo largo del artículo anterior, las redes sociales existían mucho antes de que se desarrollara la tecnología que ha permitido construir una red de ordenadores de ámbito mundial como es Internet.

En torno a los avances tecnólogicos relacionados con el tratamiento de la información se ha formado una nueva sociedad que, como todo lo nuevo, recibe muchos nombres diferentes como por ejemplo sociedad posindustrial, sociedad del conocimiento o sociedad de la información o, lo que Castells (1) denomina informacionalismo (2).

Se habla tanto de las redes sociales digitales en Internet que parece que ha sido el advenimiento de estas aplicaciones las que han provocado el nacimiento de las redes sociales reales. Cuando, a lo largo de la historia, siempre han existido grupos sociales y redes sociales acordes con la idiosincrasia de la sociedad en la que se desarrollaron y la manera en la que la información se difundía a través de ellas en consonancia con la tecnología que esa sociedad poseía.

En la antigüedad se comunicaban mediante relaciones cara a cara, o bien - después de la invención de la escritura, del papel y de la imprenta -, por la comunicación escrita, cartas o documentos. Y estas formas de comunicación estuvieron vigentes sin competencia hasta la segunda mitad del siglo XIX, momento histórico en el que se inventa el teléfono.

El teléfono añadió inmediatez, rapidez y tuvo un efecto multiplicador en las redes sociales, facilitando las comunicaciones, pero no supuso una merma efectiva en el uso de la comunicación escrita.

Fue a finales del siglo pasado, con el desarrollo de Internet y de otras redes de comunicación como la telefonía móvil, cuando la comunicación escrita ha sufrido una pérdida radical de importancia. Hoy casi nadie escribe una carta, aunque si sigue existiendo una inercia al uso del papel escrito como garante documental.

Las redes sociales se beneficiaron y se benefician del invento del correo electrónico y de los servicios de mensajería electrónica. Cuando yo era joven había una canción muy de moda que se titulaba “el vídeo mató a la estrella de la radio” creo que la tocaba un conjunto que se llamaba “Buggles”, pues parafraseando dicho título, podemos afirmar que el correo electrónico mató a la estrella de la carta. Ahora hay signos que predicen el fin del correo electrónico pero eso lo veremos en un futuro próximo.

En cuanto al poder de difusión de los servicios de mensajería – desde el ya viejo SMS a “Whatsapp” o “Telegram” - está más que demostrado, se ha podido constatar un poder de convocatoria impresionante en tiempos históricos recientes mediante la fórmula del “pásalo”.

Pero ha sido el desarrollo de las redes sociales digitales cuando se ha dispuesto de herramientas específicas para dar soporte a las redes sociales reales. Hasta ese momento, la correspondencia escrita, el teléfono, el correo electrónico, la mensajería instantánea y las demás herramientas eran tecnologías que permitían una mejora en la comunicación e intercambio de información entre las personas, pero no eran herramientas específicas que permitieran la constitución de una red social real. Las redes sociales digitales sí lo permiten, están pensadas para ello y han creado un mercado nuevo a partir de las formas sociales preexistentes. Han representado, por tanto, una novedad tecnológica y una novedad social.

Las redes sociales digitales y otros productos de Internet han surgido dentro de un movimiento más amplio de productos de software que se ha venido en llamar la “Web 2.0”(3). No se trata de una tecnología concreta sino de un cambio de paradigma en los programas que usan Internet como plataforma.

A mediados de la década del año 2000 los programas en Internet pasaron de ser “estáticos”, es decir, dicho de un modo sencillo, el usuario pasó de ser un sujeto paciente que era mero espectador de lo que se le ofrecía en la Red a ser el verdadero protagonista de los servicios que se le ofrecen. Colaborando, calificando, actuando sobre los datos que se manejan.

La web 2.0 la forman, entre otras herramientas, los blogs, las wikis, las redes sociales digitales, la sindicación o redifusión de contenidos (4), los servicios de compartición de contenidos multimedia, los pódcast (5), la computación en la nube (6) y muchas aplicaciones más.

Si a todas estas tecnologías le sumamos el desarrollo de los dispositivos móviles sobre todo los móviles inteligentes o “smartphones” y las “tablets” o, como dicen de forma más purista en Latinoamérica, las "tabletas" – que permiten estar conectados permanentemente a Internet estés donde estés – completamos el panorama actual que ha dado el sustrato tecnológico sobre el que se ha producido el extraordinario desarrollo de las redes sociales digitales.

Hoy en día, hay una miríada de redes sociales digitales compitiendo entre sí, buscando públicos objetivo específicos para segmentos de población o para interesados en una actividad concreta. Se copian unas a otras, si una tiene éxito con una determinada innovación le dura poco la exclusividad, el resto se las arregla para incorporarlas a sus funciones. Productos que en principio no estaban pensados para las relaciones sociales incorporan funciones de las redes sociales digitales, que se han hecho populares en otros entornos, para aumentar sus posibilidades de éxito o, simplemente, de supervivencia.

Llegados a este punto vamos a hacer una breve descripción de la estructura del soporte que las tecnologías de redes sociales desarrolladas en Internet ofrecen a los usuarios para crear redes sociales reales. Vamos a estudiar los casos de Facebook, Linkedin, Twitter y Google+, sin entrar en detalle en su manejo o características o sus intenciones de negocio lo que nos llevaría casi un libro y tampoco es que pretenda hacer un manual de usuario, nos quedaremos con su estructura o, si queréis, con su filosofía. 


Facebook

El tipo de relación que propone es la amistad. Es una relación biunívoca, ser amigo de alguien implica que ese alguien es también amigo tuyo. En el grafo de la figura, que representa la estructura de la red Facebook, he representado esta característica con un arco que acaba en flecha en ambos lados.



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Con tus amigos compartes información, fotos, videos y tienen acceso a lo que se denomina el muro – aunque este término parece que está perdiendo fuelle y no se habla tanto de él -. En el muro puedes publicar mensajes a los que tienen acceso por defecto los amigos, aunque puedes ampliar el ámbito de publicación a todo el mundo.

En el icono de inicio tienes la posibilidad de ver las aportaciones de tus amigos y los contenidos públicos, para ello, Facebook tiene un algoritmo que visualiza los contenidos en función de la cantidad de contactos que mantienes. Dicho de un modo más gráfico, a más interacción con una persona, más contenidos verás de ella. Esto hace que los contenidos de las personas con la que hace tiempo que no te comunicas vayan quedando al fondo de la pila. Para los contenidos que no proceden de amigos Facebook prioriza los que denomina contenidos no orgánicos, es decir, los de pago. Y los demás contenidos públicos entran en una especie de subasta en la que en vez de dinero se utiliza un sistema de puntos que se conceden en función de variables como el tipo de formato o el tiempo que pasa el usuario viendo el contenido.

Lo curioso de facebook es que puedes calificar todas las aportaciones de tus amigos mediante la función “me gusta”. El botón de “me gusta” te permite calificar las aportaciones de otros con los valores de “me gusta”, “me encanta”, “me importa”, “me divierte”, “me asombra”, “me entristece” y “me enfada”.  Este es un mecanismo muy potente para incentivar la participación de la gente en la red.

En facebook se puede construir grupos – que podrían dar soporte a un grupo social – pero en la mayoría de los casos se queda en agrupaciones abiertas que comparten algún tema en común, por lo general de materia informal. Muchos de los nombres de los grupos de Facebook son realmente graciosos y se ha construido un microcosmos en torno a dichos nombres en el que se compite por la creación del grupo más original y de nombre más hilarante.

En facebook se pueden construir páginas, parecidas a las páginas web tradicionales sólo que incrustadas en la estructura general de facebook. Estas páginas están más pensadas para actividades temáticas, más concretas, que se pueden promocionar y parecen más adaptadas a actividades empresariales.

La longitud en caracteres de un mensaje-tipo en facebook es de 500 caracteres por defecto, aunque ampliables, lo que permite una comunicación extensa.

Desde un punto de vista sociológico con la red social digital facebook se pueden crear tanto grupos como redes sociales. La filosofía y el carácter de facebook lleva a que este tipo de redes sociales reales que se crean sean de tipo informal y lúdico. Las funciones de búsqueda de amigos, incluso el propio programa propone candidatos a amigos, son un incentivo más para la participación en la red social real que se va creando en torno a nosotros, permitiendo recuperar amigos cuya relación había quedado cortada o aletargada.

Antes de crear una cuenta en Facebook hay que tener en cuenta dos cuestiones. En primer lugar, que no se puede asegurar la privacidad de los contenidos que coloques en la red y, en segundo lugar, que tus contenidos van a ser analizados con fines comerciales o políticos.

Una vez se cuelga una foto en Facebook esa imagen queda guardada para siempre, a lo mejor el gigante tecnológico no hace nada con ella, pero indudablemente la foto está fuera de tu control. Puedes restringir el acceso a un contenido, pero, ¿quién te dice a ti que un amigo tuyo no la pone en circulación o la asocia a tu identidad mediante una etiqueta?

En cuanto al marketing digital, sea político o comercial, hay que saber que los algoritmos que usa Facebook nos muestran publicidad o propaganda política en función de tu comportamiento en la red, elaborando un perfil muy ajustado de ti que – además de los datos más clásicos tales como edad, sexo, idiomas y ubicación – incluye características más abstractas como tus gustos, necesidades o miedos (ver “El uso del big data en las campañas electorales).

Por último, no olvidemos que Facebook es un gigante que es propietario también de WhatsApp e Instagram, lo que pone su alcance una cantidad ingente de datos.




Linkedin

La red Linkedin es muy semejante en su estructura y filosofía a facebook. Comparten el tipo de relación biunívoca, aunque la relación aquí se denomina “contacto”. La principal diferencia es que mientras facebook está orientada a una actividad informal y lúdica, Linkedin está orientada a una actividad profesional o de negocio.

Linkedin ofrece oportunidades de relación entre profesionales con el fin de promover relaciones de trabajo. Se usa mucho para darse a conocer como profesional y aumentar las posibilidades de encontrar un trabajo. Linkedin ofrece la posibilidad de publicar un curriculum vitae completo y tenerlo visible ante miles de contactos. Y también la usan las empresas para difundir información acerca de ellas mismas y sus productos y extender sus posibilidades de negocio. Linkedin también permite la creación y la participación en grupos de trabajo en los que se discuten acerca de temas de interés a los miembros del grupo.

Las funciones de búsqueda de contactos son muy potentes y el programa propone candidatos automáticamente. También proporciona información acerca del grado de separación - al modo de la teoría de los seis grados deseparación - que tienes con otros usuarios de la red, al menos hasta el tercer grado de separación y te informa de los contactos que están entre medias. Por cierto, según las investigaciones de James Fowler, experto norteamericano en la investigación de redes sociales, la influencia social a lo largo de la red se desplaza hasta el tercer grado de separación. Así que no creo que sea casualidad que Linkedin haya utilizado este valor.

Desde un punto de vista sociológico, Linkedin permite la construcción de grupos y redes sociales. La finalidad de la red social es muy concreta: la actividad profesional. Las funciones que aporta a sus usuarios en este campo son un gran incentivo para la participación en la red.




Twitter

 Durante los primeros años de Twitter, lo que más caracterizaba a esta plataforma era lo corta que era la longitud máxima del mensaje que se denomina tuit (“tweet”), en aquellos tiempos 140 caracteres.  Esto obligaba a ser sucintos en la redacción, lo que hizo que predominara un lenguaje directo, a modo de aforismo o eslogan. En un momento dado decidieron duplicar la longitud y se ha perdido frescura y el lenguaje directo, muchas veces directo a la yugular, en beneficio de una mayor capacidad expresiva.

Por si fuera poco, más recientemente han sacado los “hilos”. Los hilos permiten encadenar tuits. De manera que, si quieres desarrollar una idea, puedes hilar una serie de tuits. Aunque accedas a un tuit intermedio, siempre puedes recuperar el origen del hilo. Antes esto se hacía numerando los tuits a mano, pero requería del receptor del mensaje el esfuerzo de hilarlos también a mano. Los hilos han traído una nueva forma de expresión y diálogo, se puede argumentar de manera más amplia, sin aumentar mucho el tedio en un destinatario que se caracteriza por tener poco tiempo para todo y cansarse enseguida de cualquier cosa.

El tipo de relación que se utiliza en Twitter es del tipo “seguir a”. El seguimiento es unívoco, tiene un único sentido como indica el grafo adjunto. Para que se dé una relación biunívoca ambos usuarios deben seguirse mutuamente. Y, al contrario de lo que ocurre con facebook en el que ambos “amigos” tienen que autorizar la relación, uno propone y el otro acepta, en el caso de twitter todos somos soberanos para decidir a quién seguimos. Lo que da origen a toda una política de relaciones con el fin de conseguir el máximo número de seguidores.


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A estas dos características, tipo de relación y longitud del mensaje, se une una tercera que son los “hashtag” o etiquetas que van precedidas del carácter especial “#”. El “hashtag” permite a los usuarios crear temas de discusión de manera muy rápida y eficaz. Por ejemplo, un usuario escribe “estoy harto de trabajar #OdioMiTrabajo”, este usuario está creando un tema de discusión que se denomina #OdioMiTrabajo, si a otros usuarios les hace gracia y se apuntan al tema de discusión poniendo en sus mensajes el mismo “hashtag”, acabará apareciendo en las estadísticas de la red y el propio programa lo pondrá en un cuadro de honor de “temas del momento” o “trending topics”, con lo cual más gente lo verá y más gente lo usará animada por el éxito.

Estas características hacen que la red Twitter, más que una red social, sea una red de difusión de ideas, de hecho, la Wikipedia la define como “microblogging”. Si a todo esto le sumamos el mecanismo de retuitear, por el que un seguidor puede volver a tuitear un mensaje a sus propios seguidores, este sentido de difusión se multiplica hasta alcanzar lo que se ha venido en llamar difusión o marketing viral(7).


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Curiosamente aunque sean los muchos niveles de separación a lo largo de la red que tenga la difusión de un retuit, siempre hace referencia al origen del mensaje, al tuitero que lo escribió, y a los nodos intermedios por lo que ha pasado. El retuit es un éxito para el que escribió el tuit original pero también es mayor la responsabilidad. En una difusión tipo "pasalo" de SMS o de "Whatsapp" la autoría, y por tanto la responsabilidad del mensaje, se diluye según se va distribuyendo; en cambio, con un retuit la responsabilidad sigue siendo del autor del tuit original y, además de forma indirecta, mancha a los nodos intermedios; por esa razón muchos tuiteros expresan en sus mensajes un “retuitear no significa necesariamente compartir las ideas del tuit”.

Los tuits son de diverso tipo. Hay tuiteros que manifiestan una necesidad un poco exhibicionista por expresar qué están haciendo, dónde están o lo maravillosa que es la puesta de sol que en ese momento están admirando desde el incomparable marco de una playa caribeña, aunque la verdad sea dicha Instagram ha tomado en gran medida el relevo de este tipo de comunicaciones. Otros son conversaciones entre uno o varios tuiteros. Hay quien envía mensajes de autopromoción o de marketing. Otros comentan noticias o las difunden a una velocidad de vértigo, los propios medios de comunicación disponen de métodos de conexión con Twitter para publicar noticias. A veces lo que hacen los tuiteros me recuerda a lo que hacían antes los radioaficionados dando noticias en situaciones de emergencia como aquel tuitero de Lorca durante el terremoto. Otros expresan opiniones o hacen comunicados.

De esta forma Twitter está presente en los acontecimientos políticos y sociales, condenando o aclamando actitudes o acciones de políticos, artistas, gobiernos u oposiciones. Un tuit inconveniente o impopular puede provocar una reacción en cadena en contra en pocos minutos. Durante la crisis de Egipto, un cantante español hizo un comentario poco afortunado en la red, veinte minutos después estaba en la primera página de la versión digital de El País, no es una exageración, yo fui testigo. Es por esta razón por la que hay un tipo de consultores o asesores para que personalidades o instituciones no metan la pata en estos menesteres.

En la misma línea, hay una constelación de productos de software que se dedican a la escucha continua de las redes sociales -especialmente Twitter -, de esta manera, se sigue la opinión del "pueblo digital" desde los gabinetes de empresas, instituciones políticas y personas públicas. Supongo que el cantante al que hacía referencia antes ha contratado estos servicios o ha dejado de utilizar Twitter.

Twitter ha estado presente, por poner un ejemplo muy citado, en las revoluciones de la primera árabe, en la elección del presidente Obama quién hizo un uso muy inteligente de esta plataforma para promocionar su candidatura, ha sido el tablón de anuncios para los improperios del presidente Trump y no hay político que se precie que no ponga alguna opinión o anuncio en la plataforma.

Para mi Twitter representa el último escalón de libertad en un mundo en que los medios de comunicación – incluso los que pasan por ser más respetables o independientes – están muy mediatizados por el poder y las élites económicas. Por el contrario hay que admitir que muchas noticias que corren por Twitter son bulos, rumores o no tienen rigor. Pero ahí esta nuestro criterio y el uso de nuestra libertad personal, para entender, comprender y actuar, según nuestra conciencia, en la difusión de ideas.

Instagram

Instagram es una red social digital que ha tenido un crecimiento enorme en los últimos años. Está enfocada al diseño y subida de contenidos visuales, imágenes y fotos más que a la difusión de ideas como Twitter. Aunque ambas redes sociales comparten el modo en las personas se relacionan dentro de su ámbito, es decir, mediante la relación unívoca “seguir a” y el modo de clasificar los contenidos mediante etiquetas o hashtags. Más allá de estas características poco más tienen en común.

Otra característica de Instagram es que está asociado a los dispositivos móviles, de hecho, la versión web del programa es muy estática, es más, el nacimiento de Instagram coincide en el tiempo con el boom de los móviles inteligentes y las tablets, hacia 2010.

La forma de usar Instagram se resume en tres pasos. En primer lugar, el usuario crea un contenido, toma una foto o hace un vídeo con su dispositivo móvil.  En segundo término, ya desde la aplicación móvil, le aplica técnicas digitales de tratamiento de imágenes como filtros o decoraciones. Por último, lo comparte con toda su comunidad de seguidores, eligiendo entre dos opciones principales, o bien, lo muestra temporalmente mediante una “historia”, o bien, de manera permanente en la lista de contenidos (“feed”).

La “historia” es la exhibición automática de un contenido en un tiempo concreto que, una vez terminado, pasa al contenido siguiente. Curiosamente, las historias de usuario han pasado a WhatsApp (reciben el nombre de “estado”) y a Facebook, lo que da muestra del éxito que han tenido.

Al principio, Instagram tuvo mucho predicamento entre el público joven y los contenidos que se compartían eran momentos especiales de su vida cotidiana o imágenes sobre su estilo personal de vida. Pero pronto, sin perder este segmento, se amplió a personas que ponen en común sus actividades profesionales, lúdicas o artísticas como modo de crear una marca personal y, por último, han desembarcado las empresas que no desdeñan la ocasión de penetrar en sus mercados objetivos. Hoy en día, el usuario medio o “instagrammer” - como gusta decir a los enemigos de la lengua – es mujer, integrada con el mundo digital y menor de cuarenta años.

y para terminar….

El mundo de las redes sociales digitales ha llegado para quedarse. Puede que estos nombres comerciales cambien con el tiempo – las redes sociales digitales nacen, cambian en el tiempo y mueren por la caída de usuarios - pero este tipo herramientas seguirán formando parte de nuestras vidas cada vez con más presencia. Esto plantea muchas cuestiones muy importantes como la protección de datos, la intimidad de las personas, la libertad individual, la censura y muchas más que no se pueden tocar en un único artículo de este modesto blog. A lo mejor en el futuro próximo volveremos a hablar de redes sociales, es un tema apasionante.

Hay un episodio de la serie futurista “Black mirror” en el que las personas vivían en una suerte de burbuja digital de la que no podían escapar. Estaban inmersas en una especie de herramienta digital que mezclaba las características de los canales de televisión basura con las de redes sociales, pero estaban atrapadas, sin libertad de salir de ese mundo irreal gobernado por las audiencias y los “me gusta”. Lo que el filósofo Byun-Chul Han (8) denomina “sociedad del me gusta”. Espero que no vayamos por ahí.

 

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo e informático

 

Notas:

  1. Manuel Castells Oliván (Hellín, Albacete, 9 de febrero de 1942) es un sociólogo, economista y profesor universitario español, ministro de Universidades del Gobierno de España desde 2020. Es académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, de la Academia Británica, de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales de Estados Unidos, de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Academia Europea. Según el Social Sciences Citation Index 2000-2017, Manuel Castells es el sexto académico del ámbito de las ciencias sociales más citado del mundo y el erudito en comunicación más citado del mundo. Fue galardonado en 2012 con el Premio Holberg por haber «dado forma a nuestra comprensión de la dinámica política de las economías urbanas y globales en la sociedad red». En 2013 fue galardonado con el Premio Balzan de Sociología. Está especialmente asociado con la investigación en sociedad de la información, comunicación y globalización.
  2. Sobre informacionalismo y sociedad en red, tenéis este artículo de la Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_red
  3. El término 'Web 2.0' o 'Web social'​ comprende aquellos sitios web que facilitan compartir información, la interoperabilidad, el diseño centrado en el usuario y la colaboración en la web. Web 2.0 permite a los usuarios interactuar y colaborar entre sí, como creadores de contenido. La red pasa de ser un simple contenedor o fuente de información para convertirse en una plataforma de trabajo colaborativo. Ejemplos de la Web 2.0 son las comunidades web, los servicios web, las aplicaciones Web, los servicios de red social, los servicios de alojamiento de videos, las wikis, blogs, etc.
  4. La redifusión o sindicación de contenidos es la copia de una fuente original (sitio web de origen) hasta otro sitio web de destino (receptor) que a su vez se convierte en emisor puesto que pone a disposición de sus usuarios los contenidos a los que en un principio sólo podían tener acceso los usuarios del sitio web de origen. Habitualmente esta redifusión web se lleva a cabo mediante un contrato o licencia entre las partes: sitio web de origen y sitio web de destino.
  5. Un pódcast​ (del inglés podcast) es una serie episódica de archivos de audio o vídeo que un usuario puede descargar a un dispositivo personal para escuchar fácilmente.
  6. La computación en la nube (del inglés cloud computing), conocida también como servicios en la nube, informática en la nube, nube de cómputo o simplemente «la nube», es un paradigma que permite ofrecer servicios de computación a través de una red, que usualmente es internet
  7. La mercadotecnia viral o marketing viral emplea técnicas de mercadotecnia para intentar explotar redes sociales y otros medios electrónicos tratando de producir incrementos exponenciales en reconocimiento de marca, mediante procesos de autorreplicación masiva, análogos a la expansión de un virus. Se suele basar en el boca a boca mediante medios electrónicos; usa el efecto de red social creado por internet y los modernos servicios de telefonía móvil para llegar a una gran cantidad de personas rápidamente.
  8. Byung-Chul Han (o Pyong-Chol Han) (Seúl, 1959​) es un filósofo y ensayista surcoreano experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín. Escribe en idioma alemán y está considerado como uno de los filósofos más destacados del pensamiento contemporáneo por su crítica al capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia.




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Andamos muy enredados II. Las redes sociales digitales por Juan Carlos Barajas Martínez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

El neoliberalismo

 













Sólo una crisis, real o percibida, da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se lleven a cabo dependen de las ideas que existan en ese momento. En mi opinión, ésa debe ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable

Milton Friedman

Resumen

Este artículo, que tiene una intención divulgativa, es una reflexión crítica de lo que es y representa en nuestras vidas el sistema político y económico imperante en nuestras sociedades, conocido como neoliberallismo.

Sumary

This article, which has an informative intention, is a critical reflection of what the prevailing political and economic system in our societies, known as neo-liberalism, is and represents in our lives.

Índice

 

 

Antecedentes: liberalismo clásico

 

El neoliberalismo se ha convertido en la ideología de referencia en el mundo actual, es ubicuo, omnipotente y marca el ritmo de la vida cotidiana de las personas de todo el mundo salvo en territorios remotos o aislados. Forma una parte tan importante de nuestra forma de vivir que está impreso con letras de fuego en nuestro sentido común de manera que no encontramos alternativas sensatas. Establece lo que es realista, necesario y prudente. Lo más curioso es que está tan arraigado en nuestra visión del mundo que no nos damos cuenta de que está ahí, forma parte del decorado como el Sol en las alturas o el frío en invierno. Ni siquiera la crisis de 2008 nos abrió los ojos y los cambios en el capitalismo prometidos por los grandes prebostes mundiales, en el peor de los momentos de la economía global, quedaron en nada. Es el pensamiento único… por ahora.

Pero, antes de empezar a definir qué es el neoliberalismo, si queremos hacer las cosas como Dios manda, habría que quitarle el prefijo y hablar del liberalismo a secas. Pues el neo nació como una puesta al día - un aggiornamento que diría un esnob - del liberalismo clásico.

El liberalismo, en todas sus manifestaciones, es la ideología principal de la era contemporánea. A su formulación teórica han contribuido pensadores tan diversos como John Stuart Mill (1), Bejamin Constant (2), Jeremy Bentham (3), Alexis de Tocqueville (4).Pero pueden encontrarse trazas de esta ideología en pensadores anteriores como Hobbes (5), Locke (6), Kant (7) y la ilustración francesa.

El liberalismo se moldeó decisivamente por la acción de las revoluciones americana y francesa. Estos acontecimientos políticos marcaron el comienzo de la era moderna y de la preponderancia de las ideologías. La nueva teoría política y económica implicaba una ruptura decisiva con el antiguo régimen absolutista. Este nuevo orden afirmaba como principios de gobierno: la vida, libertad y la búsqueda de la felicidad en la versión americana, y la libertad, la igualdad y fraternidad en el caso francés.

Curiosamente, si de estos países viene la praxis del liberalismo, el nombre le viene de España. Liberales eran los opositores al absolutismo fernandino en la primera mitad del siglo XIX, el término tuvo éxito y del castellano pasó al inglés y al francés.

En su núcleo, hay una concepción particular de la sociedad y la naturaleza humana basada en el principio de primacía moral del individuo portador de unos derechos inalienables; la igualdad política entre las personas sin importar la clase, el respeto de la esfera privada del individuo - lo que incluye el concepto de propiedad - frente a la intromisión del gobierno; la posibilidad de mejorar las condiciones sociales y de reformar las instituciones políticas. El buen gobierno es precisamente aquel que protege la libertad y los derechos de sus ciudadanos.

Hay que distinguir entre liberalismo político y económico. Como doctrina política, el liberalismo subraya el marco de las instituciones y leyes a través del cual la libertad de los ciudadanos debe ser protegida de un gobierno arbitrario. El objetivo es establecer un gobierno de leyes, el Estado de derecho, con una constitución bien diseñada que asegure un equilibrio de poder entre los diferentes brazos del Estado: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, instaurando por primera vez una administración pública digna de tal nombre.

Aunque ya antes hubo pensadores que cuestionaron el poder de los príncipes o reyes si no tenían en cuenta la voluntad del pueblo, entre ellos, algunos escolásticos tardíos españoles, como el Padre Mariana y Francisco de Victoria, los liberales proclamaron que la soberanía no venía directamente de Dios que ungía con aceite sagrado a una cabeza coronada, sino que el gobierno debería basarse en la voluntad popular.

Sin embargo, en un principio, el liberalismo político no era democrático, votaba solo una parte de ese pueblo soberano, lo de un hombre un voto vino después, muy a finales del siglo XIX y el voto de la mujer no llegó hasta bien entrado el siglo XX. No obstante, el liberalismo fue un paso necesario para alcanzar los regímenes democráticos actuales, por eso se les denomina democracias liberales.

Como doctrina económica, el liberalismo fue una reacción al mercantilismo (8) del antiguo régimen. Sigue una línea distintiva de economía política, comprometida con el libre comercio, el capital y el laissez-faire (9).

Estas ideas fueron importantes para romper los obstáculos a la expansión de los mercados y a la acumulación de capital. Se promocionaron los flujos de capital, bienes y personas de todo el mundo, basándose en el argumento de que, si el gobierno se retira y permite dar rienda suelta a las energías naturales de la gente, los países se harán más fuertes y más ricos.

Para los liberales los gobiernos son males necesarios, pero no dejan de ser males, por lo que tienen que ser limitados en sus poderes tanto como sea posible. Han aceptado siempre que algunos poderes deben ser ejercidos por el Estado, como proveedor de defensa y diplomacia ante el enemigo externo, orden interno, y el Estado de derecho como base para que los mercados dispongan de seguridad jurídica.

En la práctica ha supuesto una distribución de la riqueza desigual, las economías industriales inspiradas en el liberalismo económico han generado muchos beneficios pero no han sido capaces de distribuirlo de una manera mínimamente equitativa. Esta desigualdad congénita provocó la protesta de los menos favorecidos y la organización del movimiento obrero que sería el otro movimiento ideológico preponderante en el pensamiento moderno y que ha sido en parte desmontado por la habilidad demostrada por el neoliberalismo de crear una hegemonía cultural.

Personalmente me siento heredero del liberalismo político, pero no del económico y echo mucho de menos la época en la que el Estado tenía más capacidad reguladora y supervisora al servicio del interés general.

 

Definición de neoliberalismo


Sorprendentemente, a los neoliberales no les gusta ser etiquetados como tales, no les gusta el término, prefieren llamarse a sí mismos como libertarios, social liberales, social liberales de mercado o, simplemente, liberales. Esto no pasaba al principio del movimiento, ha ido pasando con el tiempo conforme iba entrando en todos los rincones de nuestra sociedad.

Definir el neoliberalismo es más difícil de lo que parece porque, como dicen Srnicek(10)  y Williams(11), si lo definimos como que es la veneración de los mercados no explicamos por qué hay neoliberales que no son partidarios del libre comercio. Si lo definimos como que es la introducción de la competencia donde sea posible se contradice con la práctica de socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. Si lo definimos como un proyecto político de una clase social particular no explica el rechazo inicial de la clase capitalista a sus fundamentos.  Y si decimos que el neoliberalismo son esas tres características al mismo tiempo sería cierto, pero no completo.

En conclusión, no es una doctrina uniforme. De hecho, hasta 1989 no se dispuso de un paquete estándar que agrupara las políticas neoliberales que se denominó Consenso de Washington, que serían de aplicación por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en países en desarrollo en crisis, es más, ni siquiera este consenso ha estado libre de polémica (12).

El neoliberalismo revivió muchos – aunque no todos – los principios básicos del liberalismo clásico expresándolos de forma novedosa. El resultado ha sido una nueva forma distintiva de liberalismo cuyas recetas típicas son la desregulación y liberalización de la actividad económica, la privatización de los activos del Estado, el recorte en el gasto público con especial interés en la reducción de los gastos del Estado del bienestar y la reducción de los impuestos en la convicción de que esto aumentará la inversión por parte del capital. Todas estas medidas se toman como dogmas indiscutibles y todo aquel que no piense de esta manera es considerado un radical o un comunista.

El neoliberalismo, como doctrina política, tiene dos características que sobresalen, por un lado, el nuevo papel que se atribuye al Estado y, por otro, la aceptación a regañadientes de la democracia.

Aunque el neoliberalismo mantiene el axioma de que el gobierno debe intervenir lo menos posible, el papel que atribuye al Estado cambia con respecto al liberalismo clásico.

Los mercados no son naturales, no crecen en los árboles, deben construirse de un modo consciente y desde cero. La función del Estado es crear y mantener los mercados mediante constructos materiales, técnicos y legales, como puede ser un sistema legal que refuerce los derechos de propiedad o promueva la desregulación normativa. El Estado neoliberal no debe ser pasivo sino activo y enérgico. Debe reducir al mínimo sus efectos nocivos sobre la economía y, al mismo tiempo, eliminar todos los obstáculos para su funcionamiento libre.

Por poner un ejemplo que conocemos todos, las intervenciones en los bancos inyectando fabulosas cantidades de dinero que podían haber ido a los gastos clásicos de un Estado moderno, no son un síntoma de debilidad o mal funcionamiento del Estado neoliberal, es una demostración de que el Estado neoliberal funciona precisamente como quieren los neoliberales.

Por otra parte, para los neoliberales la democracia es, en el mejor de los casos, un mecanismo imperfecto para el gobierno y no representa un valor más alto que la libertad individual. La democracia se define como la forma de gobierno menos mala, pero desconfían de ella, ya que la doctrina de la soberanía popular en la era moderna ha legitimado la expansión del Estado y los atentados al desenvolvimiento libre del mercado bajo los gobiernos de izquierda, e incluso, de la derecha. Las libertades civiles y políticas son importantes, pero menos importante que el libre mercado.

Hay neoliberales distinguidos que prefieren los regímenes autoritarios que respetan la libertad económica básica a los regímenes democráticos que no lo hacen. En este punto se justifica el soporte que Hayek (13) y Friedman (14) proporcionaron al régimen de Pinochet en Chile.

También hay neoliberales que han propuesto reformas a la democracia liberal que implican restricciones al derecho de voto y sobre los poderes de los gobiernos elegidos. Esto significa colocar los principios básicos del mercado fuera del alcance del gobierno electo del momento.


Historia del neoliberalismo

La historia del neoliberalismo es ejemplar porque es una ilustración perfecta de cómo una idea marginal, casi una herejía, se puede llegar a convertir en una ideología hegemónica.

El primer autor que uso el término neoliberal fue Alexander Rüstow (15), miembro de un grupo de economistas alemanes denominado ordoliberales (16), en la década de 1930. Lo usó para describir nuevas corrientes de pensamiento liberal que eran hostiles a las formas de estatismo y colectivismo que habían surgido con fuerza en la primera mitad del siglo XX.

Hay que decir que en este momento histórico la ideología económica preponderante en las democracias occidentales era el keynesianismo (17). Que se oponía a la idea liberal clásica de que la economía se autorregulaba y proponía la intervención del Estado y las instituciones internacionales como mecanismo de control.

El primer intento serio de hacer frente a la decadencia liberal en su confrontación con lo que ellos denominaban ideologías colectivistas, se produjo en el coloquio Walter Lippmann celebrado en el Centre de Etudes pour la Rénovation du Liberalisme en París en 1939. Reunió a los ordoliberales alemanes, a los británicos de la Escuela de Economía de Londres y a Hayek y los liberales austríacos. El estallido de la Segunda Guerra Mundial dio al traste con el objetivo de desarrollar un nuevo liberalismo pero se creó, en palabras de Hayek, un colectivo de pensamiento liberal.

El mismo Hayek, después de la gran conflagración, impulsó la idea de institucionalizar una red de pensadores liberales mediante la creación de la Sociedad Mont Pelerin (18), un think tank (como se dice ahora) que, con una estrategia a largo plazo, pretendía conseguir el monopolio ideológico mediante lo que Srnicek  y Williams  califican como creación de un sentido común.

Y, ¿en qué consistía esa estrategia a largo plazo?, pues en el desarrollo de una utopía liberal mediante la elaboración de documentos políticos, la penetración en las universidades para educar a las nuevas generaciones de economistas y la constitución de grupos de expertos que dieran un barniz científico a las aserciones neoliberales. El modus operandi combinaba una deliberación privada, estratégica y elitista.  Al principio los capitalistas no acababan de ver claro esto del neoliberalismo, por eso la idea de Hayek y el objetivo de la Sociedad Mont Pelerin era convertirlos al nuevo credo.

La red tejida por la Sociedad Mont Pelerin promovió la difusión en varios frentes. Es importante señalar la figura de Anthony Fisher que difundió estas ideas en el Reino Unido. Fisher sostenía que lo difícil no es la producción de las ideas sino su difusión y planteó la distribución de las ideas neoliberales entre los que Hayek denominaba “comerciantes de segunda mano”, es decir, personajes con capacidad para difundir las ideas de otros. Así que se centraron en colectivos de maestros, académicos, escritores, periodistas y políticos.

Los grupos de expertos se repartieron el trabajo, unos se dedicaron a realizar propuestas políticas a corto plazo, otros se dedicaron a la filosofía política buscando los puntos débiles de la lógica keynesiana y los grupos crearon instituciones - como el Instituto de Manhattan de Investigaciones Políticas, la Fundación Heritage, el Instituto Hoover o el Instituto de Asuntos Económicos de Londres - que infundieron esta visión del mundo a los políticos jóvenes de los partidos; según Srnicek y Williams citando a Cockett (19), numerosos miembros de lo que serían los gobiernos de Thatcher tuvieron relación con el instituto londinense durante los años sesenta y setenta.

Por último, pusieron el foco en el gran público, publicando libros asequibles a la cultura del ciudadano medio en los que se difundían ideas como la identificación de la dependencia de los beneficios sociales, en lugar de la pobreza misma, como principal problema social; o bien, el dogma de la reducción de impuestos como motor de la economía.

En algún sitio tenemos que meter al amigo Milton Friedman en esta historia y este parece un buen momento. Profesor de Economía y fundador de la Escuela de Economía de Chicago, futuro premio nobel, usó las páginas de opinión de los periódicos y las entrevistas en los medios como ningún otro académico hasta ese momento. Difundió como nadie su visión económica entre el público y los gestores que elaboran políticas públicas.

A todo esto, empezaron a crearse las escuelas de negocio que se basaban en el pensamiento de la Escuela de Chicago y que se convirtieron en las sedes de formación de la élite global. Los que pasaban por estas escuelas regresaban a su casa con la ideología neoliberal incorporada a su acervo cultural, de manera que, estaban a un paso de aplicar estas políticas en sus puestos directivos de las empresas y de la administración de sus países.

Sin embargo, todavía en este momento, diez años antes de los gobiernos de Thatcher y Reagan, el keynesianismo seguía siendo el enfoque más popular en la gestión de la economía de los países. Cuando de repente, sucedieron dos acontecimientos que cambiaron el mundo.

Primero fue la caída del sistema monetario de Bretton Woods (20) y la adopción de tipos de cambio flotantes en 1971, que supuso el fin de un respaldo real, de un patrón fijo para el valor de las monedas. Los países empezaron a sacar la máquina de los billetes y se acabaron los controles estrictos sobre los movimientos de capitales.

Pero este hecho pasó bastante desapercibido para el público en general, la gran oportunidad propagandística que llevaban años esperando llegó con la crisis del petróleo (21) en 1973, pues en esta ocasión los bolsillos de los ciudadanos se vieron afectados inmediatamente y lo que había nacido como una crisis asociada al incremento del precio de un producto básico devino en una crisis fiscal generalizada.

Yo no era más que un muchacho de trece años de un país que en aquel entonces era muy marginal, pero era espectador habitual de los telediarios y hasta yo podía darme cuenta de que el mundo estaba cambiando. Los países productores de petróleo imponían sus condiciones al mundo occidental. Recuerdo la inflación galopante, el comienzo del desempleo y las colas de coches en las gasolineras.

Esta combinación de indicadores de inflación, estancamiento económico y desempleo alto se conoce por los economistas como estanflación. Este fenómeno era nuevo, John Maynard Keynes (hay que decir en su defensa que llevaba bastantes años muerto) que tenía recetas contrastadas para resolver la inflación alta y el paro por separado, no las tenía para la estanflación, así que, ¿de que teoría económica se echó mano?, pues sí del neoliberalismo que se había hecho hueco en la ciencia económica. Se aplicaron sus recetas, identificaron al Estado de bienestar como el culpable en la rigidez de los precios y salarios y se pusieron a recortar y desregular. Para cuando llegaron los análisis alternativos y soluciones fuera del neoliberalismo ya fue demasiado tarde.

Los años siguientes fueron testigos de una serie de catastróficas desdichas. Margaret Thatcher (22) y Ronald Reagan (23) fueron elegidos y apretaron el acelerador neoliberal. Aplicaron políticas públicas que buscaban la desregularización de las finanzas, el adelgazamiento de la seguridad social (en Estados Unidos nunca hubo una seguridad social como Dios manda pero la Thatcher debilitó la National Health); se impulsó la nueva gestión pública como un conjunto de teorías y técnicas que promovían  una gerencia más eficiente del sector público, frente a otras consideraciones o valores. Los organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial se hicieron hinchas del neoliberalismo, las legislaciones laborales protectoras fueron desmanteladas y fueron directos a por el sindicalismo, baste recordar el pulso de Thatcher con los mineros británicos.

Por último, en 1989 cayó el muro de Berlín (24). La ideología capitalista se quedó sin contrapeso. Mientras existió el socialismo real, las élites dirigentes occidentales tenían que vender a sus clases trabajadoras su modelo, y poder decir “mira cómo viven los rusos bajo el yugo soviético y mira como vives tú”. Por eso se esforzó por mantener un capitalismo de rostro humano y su expresión socioeconómica y política: el Estado de Bienestar. A partir de ese momento no hacía falta disimular. El último de los límites había caído y el neoliberalismo quedó como pensamiento único.


¿El mundo neoliberal funciona?

Después de más de treinta años que lleva el neoliberalismo como pensamiento hegemónico en el mundo globalizado en el que vivimos, parece pertinente preguntarse si ha funcionado, si el resultado ha sido bueno.

El sociólogo francés Edgar Morin (25) escribió una frase que conlleva una imagen que para mí es muy reveladora: “Nos encontramos en una nave espacial, la Tierra, en la que navega la humanidad. Esta nave es propulsada hoy por cuatro motores: ciencias, técnica, economía y afán de lucro, y esos motores están descontrolados”.

Para Morín la humanidad pasa por una crisis múltiple que denomina “policrisis. Habría una crisis del modelo de desarrollo que lleva implícito un tipo de crecimiento económico que consume recursos sin medida y esto afecta a la degradación de la naturaleza hasta límites insostenibles. Habría que hablar de una crisis demográfica con las tensiones entre mundo desarrollado envejecido y un mundo en desarrollo con sobrepoblación. Una crisis cultural con el pulso entre el ideal de la cultura occidental impuesta y la resistencia de las culturas locales que tratan de no ser comidas por dicha imposición. Relacionado con lo anterior, podríamos hablar de una crisis de las religiones, fundamentalismos para defender diferentes personalidades de lo sagrado en un mundo tecnológico que cada vez deja menos espacio a lo sacro. Podríamos hablar de una continua crisis humanitaria con hambrunas y epidemias en las zonas pobres del planeta.

Párrafo aparte merece la crisis política. Una crisis en el ámbito del Estado Nación, con unos ejecutivos con las manos atadas por organizaciones internacionales y supranacionales, que ya no consiguen por sí mismos proteger a sus respectivas sociedades y alcanzar el bien general. Al mismo tiempo, algunos políticos contemporáneos, hacen una lectura interesada del liberalismo, puesto que solo se quedan con aquello que les viene bien (recortar lo público a favor de lo privado), y sin embargo desprecian todo el entramado de control y equilibrio entre poderes (entre sí y respecto de los ciudadanos), por el que tanto lucharon los verdaderos primeros liberales (Locke, Montesquieu (26), Rousseau (27) y compañía). Si levantaran la cabeza y vieran los planteamientos “liberales” de algunos elementos, que no andan muy lejos de donde escribo estas líneas, les entrarían ganas de vomitar.

Por otra parte, existe una crisis de carácter político global, por la asimetría que ha impulsado el asentamiento de las ideologías neoliberales (con predominancia del mercado y de lo económico), sin el freno de unas instituciones de gobernanza adecuadas que les sirvan de contrapeso o freno. El problema no es tanto que se haya globalizado la economía y sus rigores, como que no lo hayan hecho al mismo tiempo y con igual potencia las instituciones que salvaguardan los derechos de la ciudadanía en su vertiente mundializada y nacionalizada. Morin hace referencia a una economía globalizada sin un gobierno global.

Srnicek y Williams hablan de otras dos crisis: la económica y la del trabajo. Simplificando mucho la crisis económica deriva del enorme impulso que ha recibido la economía financiera sobre la economía real y de la desaparición de los controles regulatorios, de tal forma, que la economía no se sustenta sobre bases sólidas sino sobre un castillo de naipes, muchos hablan de casino financiero.

La automatización de los procesos de producción y de los puestos de trabajo en el sector de los servicios, amén de las consecuencias de las políticas de austeridad, ha creado un aumento de la población activa excedente – el famoso precariado - y una bajada salarial de los que tienen – en palabras de Srnicek y Williams – la suerte de ser explotados. Esto plantea un fuerte debate sobre el concepto del trabajo y el olvido definitivo de la aspiración a alcanzar una sociedad de pleno empleo.

Así que no parece que el mundo funcione demasiado bien. Para mí que la implantación del neoliberalismo no ha supuesto para la mayoría de la gente una mejora con respecto a la sociedad keynesiana. Ahora bien, esto es mi opinión, a lo mejor esta es la utopía liberal que buscaban gentes como Hayek y Friedman, entonces desde ese punto de vista, el neoliberalismo si habría hecho lo que se esperaba de él, a pesar de ser distópico para los de siempre. Para los que siempre les toca pagar.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

 

Agradezco los comentarios y anotaciones del profesor Jorge Crespo de la Universidad Complutense de Madrid, si no fuera por el carácter poco académico de mi artículo pondría su firma.

Notas:

  1. John Stuart Mill (Londres, 20 de mayo de 1806-Aviñón, Francia, 8 de mayo de 1873) fue un filósofo, político y economista inglés de origen escocés, representante de la escuela económica clásica y teórico del utilitarismo, planteamiento ético propuesto por su padrino Jeremy Bentham, que sería recogido y difundido con profusión por Stuart Mill.
  2. Henri-Benjamin Constant de Rebecque (Lausana, 25 de octubre de 1767-París, 8 de diciembre de 1830) fue un filósofo, escritor y político francés de origen suizo.
  3. Jeremy Bentham (Londres, 26 de febrero de 1748 - Londres, 6 de junio de 1832), fue un filósofo, economista, pensador y escritor inglés, padre del utilitarismo.
  4. Alexis Henri Charles de Clérel, vizconde de Tocqueville (Verneuil-sur-Seine, Isla de Francia, 29 de julio de 1805-Cannes, 16 de abril de 1859), fue un pensador, jurista, político e historiador francés, precursor de la sociología clásica y uno de los más importantes ideólogos del liberalismo; bisnieto del también político y ministro de Luis XVI, Guillaume-Chrétien de Lamoignon de Malesherbes. Tocqueville es conocido por su obras. La democracia en América, que tuvo dos volúmenes —el primero en 1835 y el segundo en 1840— y por El antiguo régimen y la revolución, publicado en 1856.
  5. Thomas Hobbes ( Westport, cerca de Malmesbury, 5 de abril de 1588 – Derbyshire, 4 de diciembre de 1679), en ciertos textos antiguos Thomas Hobbes of Malmesbury, fue un filósofo inglés considerado uno de los fundadores de la filosofía política moderna. Su obra más conocida es el Leviatán (1651), donde sentó las bases de la teoría contractualista, de gran influencia en el desarrollo de la filosofía política occidental. Además del ámbito filosófico, trabajó en otros campos del conocimiento como la historia, la ética, la teología, la geometría o la física
  6. John Locke (Wrington, Somerset, 29 de agosto de 1632-Essex, 28 de octubre de 1704) fue un filósofo y médico inglés, considerado como uno de los más influyentes pensadores del empirismo inglés y conocido como el «Padre del Liberalismo Clásico». Fue uno de los primeros empiristas británicos. Influido por las ideas de Francis Bacon, realizó una importante contribución a la teoría del contrato social. Su trabajo afectó en gran medida el desarrollo de la epistemología y la filosofía política. Sus escritos influyeron en Voltaire y Rousseau, pensadores de la Ilustración francesa, así como los revolucionarios estadounidenses. Sus contribuciones al republicanismo clásico y la teoría liberal se reflejan en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y la Declaración de Derechos de 1789.
  7. Immanuel Kant, fue un filósofo prusiano de la Ilustración. Es el primero y más importante representante del criticismo y precursor del idealismo alemán y está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal.
  8. Se denomina mercantilismo a un conjunto de ideas políticas o ideas económicas que se desarrollaron durante los siglos xvi, xvii y la primera mitad del xviii en Europa. Se caracterizó por una fuerte intervención del Estado en la economía, coincidente con el desarrollo del absolutismo monárquico.
  9. La frase laissez faire, laissez passer es una expresión francesa que significa «dejen hacer, dejen pasar»; una práctica caracterizada por una abstención de dirección o interferencia especialmente con la libertad individual de elección y acción; una doctrina que se opone a la injerencia gubernamental en asuntos económicos, permitiendo así la asignación más eficiente de recursos en una economía ya que estarán guiados por las demandas de los consumidores y las únicas regulaciones gubernamentales que existan serán para proteger los derechos individuales de la persona, y derechos de propiedad, lográndose así una absoluta libertad en la economía: un libre mercado (libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libertad de contratos, libre mercado laboral, cero aranceles y subsidios, abolición de los privilegios especiales, no hay límites mínimos y máximos a los precios de los bienes y servicios ya que son establecidos por la oferta y la demanda, la apertura de las rutas comerciales mundiales al libre intercambio internacional y la competencia entre los ciudadanos de todos los países que tratan directamente unos con otros, etc...), forma parte de la creencia de que los gobiernos no deben interferir en la vida de las personas.
  10. Nick Srnicek (nacido en 1982) es un escritor y académico canadiense. Actualmente es profesor de Economía Digital en el Departamento de Humanidades Digitales, King's College London. Srnicek está asociado con la teoría política del aceleracionismo y una economía posterior a la escasez.
  11. Alex Williams es profesor de sociología en la Universidad de Londres.
  12. El término Consenso de Washington fue acuñado en 1989 por el economista John Williamson. Su objetivo era describir un conjunto de diez fórmulas relativamente específicas, las cuales consideró que constituían el paquete de reformas «estándar» para los países en desarrollo azotados por la crisis, según las instituciones bajo la órbita de Washington D. C. como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
  13. Friedrich August von Hayek (Viena, 8 de mayo de 1899-Friburgo, 23 de marzo de 1992) fue un economista, jurista y filósofo austriaco. Exponente de la Escuela Austriaca, era discípulo de Friedrich von Wieser y de Ludwig von Mises. Es conocido principalmente por su defensa del liberalismo y por sus críticas a la economía planificada y al socialismo
  14. Milton Friedman (Nueva York, 31 de julio de 1912-San Francisco, 16 de noviembre de 2006) fue un economista, estadístico e intelectual estadounidense de origen judío ganador del Premio Nobel de Economía de 1976. Profesor en la Universidad de Chicago, fue uno de los fundadores de la Escuela de Economía de Chicago, una escuela económica de economía clásica defensora del libre mercado. Junto a John Maynard Keynes y Friedrich Hayek, Friedman es considerado uno de los economistas más influyentes del siglo xx.
  15. Alexander Rüstow (Wiesbaden, 8 de abril de 1885-Heidelberg, 30 de junio de 1963) fue un sociólogo y economista alemán. En 1938, en el Coloquio Walter Lippmann, Rüstow acuñó el término «neoliberalismo» para diferenciar el liberalismo moderno del liberalismo clásico y la economía laissez faire, que consideraba que habían fracasado. Rüstow es considerado uno de los ideólogos del ordoliberalismo y la economía social de mercado, que se aplicó en Alemania Occidental después de la Segunda Guerra Mundial.
  16. El ordoliberalismo es una corriente de pensamiento económico fundada por un grupo de políticos y economistas alemanes durante la década de 1930-1940. Se encuentra íntimamente ligada a la Escuela de Friburgo y al concepto de economía social de mercado.
  17. El keynesianismo es una teoría económica propuesta por John Maynard Keynes, plasmada en su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicada en 1936 como respuesta hipotética a la Gran Depresión de 1929. La economía propuesta por Keynes se centró en el análisis de las causas y consecuencias de las variaciones de la demanda agregada y sus relaciones con el nivel de empleo y de ingresos. El interés final de Keynes fue intentar dotar a las instituciones nacionales o internacionales de poder para controlar la economía en las épocas de recesión o crisis. Este control se ejercía mediante el gasto presupuestario del Estado, política que se llamó política fiscal. La justificación económica para actuar de esta manera parte, sobre todo, del efecto multiplicador que, según Keynes, se produce ante un incremento en la demanda.
  18. La Sociedad Mont Pelerin es una asociación multidisciplinaria creada, en palabras de sus propios fundadores y seguidores, para preservar los derechos humanos amenazados por la difusión de ideologías relativistas y afines a la extensión del poder arbitrario. Por sus características puede englobarse dentro de los grupos conocidos muy posteriormente a su creación como think tanks.
  19. Richard Cockett (nacido en 1961) es un historiador, periodista y escritor británico. Es editor regional de The Economist, con experiencia en México, América Central, África y Singapur. Anteriormente fue profesor titular de política e historia en Royal Holloway, Universidad de Londres.
  20. Los acuerdos de Bretton Woods son todas las resoluciones de la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas, realizada en la localidad de Bretton Woods (Nueva Hampshire, Estados Unidos), entre el 1 y el 22 de julio de 1944, que establecieron el nuevo orden económico mundial que estuvo vigente hasta principios de la década de 1970. Allí fue donde se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo. Bretton Woods trató de poner fin al proteccionismo del período 1914-1945, que se inició en 1914, con la Primera Guerra Mundial. Se consideraba que, para llegar a la paz, tenía que existir una política librecambista, donde se establecerían las relaciones con el exterior. En los acuerdos, también se decidió la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, usando el dólar estadounidense como moneda de referencia internacional. Ambas organizaciones empezaron a funcionar en 1946.
  21. La crisis del petróleo de 1973 (también conocida como primera crisis del petróleo) comenzó el 16 de octubre de 1973, a raíz de la decisión de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo (que agrupaba a los países árabes miembros de la OPEP más Egipto, Siria y Túnez) con miembros del golfo pérsico de la OPEP (lo que incluía a Irán) de no exportar más petróleo a los países que habían apoyado a Israel durante la guerra de Yom Kipur (llamada así por la fecha conmemorativa judía Yom Kipur), que enfrentaba a Israel con Siria y Egipto. Esta medida incluía a Estados Unidos y a sus aliados de Europa Occidental. El aumento del precio, unido a la gran dependencia que tenía el mundo industrializado del petróleo, provocó un fuerte efecto inflacionista y una reducción de la actividad económica de los países afectados. Estos países respondieron con una serie de medidas permanentes para frenar su dependencia exterior.
  22. Margaret Hilda Thatcher (de soltera Roberts; Grantham, 13 de octubre de 1925—Londres, 8 de abril de 2013)2 fue una política británica que ejerció como primera ministra del Reino Unido desde 1979 a 1990, siendo la persona en ese cargo durante más tiempo durante el siglo XX y la primera mujer que ocupó este puesto en su país. Su firmeza para dirigir los asuntos de Estado, su estricto dominio sobre los ministros de su gabinete y su fuerte política monetarista le valieron el sobrenombre de la Dama de Hierro. Como jefa de gobierno, su llegada al poder supuso una completa transformación del Reino Unido al apoyar la privatización de empresas estatales, de la educación y de los medios de ayuda social. Sus políticas liberales llegaron a ser conocidas como thatcherismo
  23. Ronald Wilson Reagan (Tampico, Illinois; 6 de febrero de 1911-Los Ángeles, California; 5 de junio de 2004) fue un político estadounidense que sirvió como 40.° presidente de los Estados Unidos desde 1981 a 1989 y el 33.er gobernador de California desde 1967 a 1975.
  24. El Muro de Berlín (en alemán, Berliner Mauer) fue un muro de seguridad que formó parte de la frontera interalemana desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989. Rodeaba y separaba la zona de la ciudad berlinesa encuadrada en el espacio económico de la República Federal de Alemania (RFA), Berlín Oeste, de la capital de la República Democrática Alemana (RDA) entre esos años.1​Es el símbolo más conocido de la Guerra Fría y de la división de Alemania
  25. Edgar Morin (París, 8 de julio de 1921), de nacimiento Edgar Nahum, es un filósofo y sociólogo francés
  26. Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu (Castillo de la Brède, 18 de enero de 1689-París, 10 de febrero de 1755) fue un filósofo y jurista francés cuya obra se desarrolla en el contexto del movimiento intelectual y cultural conocido como la Ilustración. Fue uno de los filósofos y ensayistas ilustrados más relevantes, en especial por la articulación de la teoría de la separación de poderes, que ha sido introducida en algunas constituciones de varios Estados, con mayor influencia en la Constitución de los Estados Unidos.
  27. Jean-Jacques Rousseau, también mentado como Juan Jacobo Rousseau (Ginebra, 28 de junio de 1712 - Ermenonville, 2 de julio de 1778) fue un polímata suizo francófono. Fue a la vez escritor, pedagogo, filósofo, músico, botánico y naturalista, y aunque fue definido como un ilustrado, presentó profundas contradicciones que lo separaron de los principales representantes de la Ilustración, ganándose por ejemplo la feroz inquina de Voltaire y siendo considerado uno de los primeros escritores del prerromanticismo.


Bibliografía:

 

A 40 años del fin de Bretton Woods y del origen del caos financiero

Marco Antonio Moreno

https://www.elblogsalmon.com/economia/a-40-anos-del-fin-de-bretton-woods-y-del-origen-del-caos-financiero

 

Edgar Morin

La Vía

(para el futuro de la humanidad)

Editorial Paidós

Barcelona 2011

 

Liberalism

Andrew Gamble

Encyclopedia of Sociology

Blackwell Publishing

Londres 2010

 

Neoliberalism

Andrew Gamble

Encyclopedia of Sociology

Blackwell Publishing

Londres 2010

 

Inventar el futuro

Poscapitalismo y un mundo sin trabajo

Nick Srnicek

Alex Williams

Malpaso Editores

Barcelona 2017

 

 

Licencia de Creative Commons

La sociología marxista después de Marx II: La teoría crítica

 

De izquierda a derecha: Habermas, Fromm, Hokhiemer, Adorno, Marcuse y Benjamin

Resumen

El presente artículo es una descripción del pensamiento de la Escuela Crítica que durante cuatro décadas tuvo una notable influencia en la sociología del siglo XX, con especial atención a la obra de Habermas.

Summary

This article is a description of the thinking of the Critical School which, for four decades, had a notable influence on the sociology of the 20th century, with special attention to Habermas's work.

Índice

La Escuela de Fráncfort y la teoría crítica

Las críticas que dan nombre a la teoría

Aportaciones teóricas

Críticas a la teoría crítica

Jurgen Habermas

 

La Escuela de Fráncfort y la teoría crítica

Una regla de buena redacción en la lengua castellana es que se debe evitar repetir la misma palabra en el mismo párrafo, el uso correcto consiste en buscar un sinónimo. En este artículo va a ser difícil respetar esta recomendación pues la palabra “crítica” va a aparecer continuamente, es muy difícil de evitar, la teoría crítica se llama así por algo.

La teoría crítica es el producto de un grupo de neomarxistas, todos alemanes, que tenían el mismo sentimiento de insatisfacción en contra del determinismo económico del marxismo clásico que hemos visto en autores anteriores como Luckás (1) y Gramsci (2)(ver “La sociología marxista después de Marx: ortodoxos y hegelianos “).

Estos sociólogos se reunieron en torno al Instituto de Investigación Social (3), fundado en 1923, en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno, de ahí viene el nombre de Escuela de Fráncfort como también se conoce a este movimiento teórico, en cambio, el apelativo de teoría critica parece que viene de la obra de Max Horkheimer (4), “Teoría tradicional y teoría crítica”.

Con el estrangulamiento de la República de Weimar (5) por los nacionalsocialistas, los principales autores de este enfoque teórico – con el fin de salvar el pellejo – huyeron a los Estados Unidos en dónde continuaron con su trabajo en la Universidad de Columbia (6). Después de la Segunda Guerra Mundial unos volvieron a Alemania y otros encontraron acomodo en su país de acogida.

Se puede establecer una línea temporal de esta escuela desde la precitada obra de Max Horkheimer y la “Teoría de la acción comunicativa” de Jurgen Habermas publicada en 1981, cuarenta y cuatro años de progresión teórica que nos señalan la importancia que ha tenido esta escuela en la sociología del siglo XX.

Podemos incluir dentro de este enfoque a autores tan importantes como Theodor Adorno (7), Herbert Marcuse (8), Erich Fromm (9) y Walter Benjamin (10), aparte de los ya citados Horkheimer y Habermas.

La obra principal de la teoría crítica es una colección de ensayos compilada por Horkheimer y Adorno titulada “Dialéctica de la Ilustración” y publicada entre 1944 y 1947.

 

Las críticas que dan nombre a la teoría

La teoría critica es un conjunto de análisis críticos de diversos aspectos de la vida social e intelectual. Según Ritzer (11) las críticas má simportantes son: la crítica de la teoría marxista, la crítica del positivismo, la crítica de la sociología, la crítica de la sociedad moderna y la crítica de la cultura.

Paradójicamente, este enfoque teórico de base marxista se dedicó en parte a criticar las teorías marxistas, sobre todo, por su determinismo económico y su mecanicismo. A los deterministas no les reprochaban que se centraran en la economía, sino que esa compulsión les hiciera ignorar otros aspectos de la vida social. La escuela crítica pretendió rectificar esa desviación poniendo el foco en el ámbito de lo cultural, que es más amplio e incluye a la economía. Además de criticar otras teorías marxistas anteriores pusieron en solfa los modelos sociales que surgieron de las mismas como, por ejemplo, la sociedad soviética.

Los críticos también le dieron duro al positivismo (12). Esta escuela filosófica destaca por defender que el método científico es de aplicación necesaria a todos los campos de estudio. Los positivistas adoptan a las ciencias físicas como el modelo para todas las disciplinas por ser fiables y precisas. Consideran que el conocimiento es neutral y apartan sus valores personales de sus observaciones, lo que es mucho decir por otra parte en el ámbito de las ciencias sociales. El positivismo influyó mucho a la sociología en sus primeros tiempos.

Profundizando un poco más, el positivismo tiende a reificar el mundo social y a considerarlo como un proceso natural. Los teóricos críticos, en cambio, prefieren centrarse en la actividad humana y en los modos en los que esa actividad influye en las grandes estructuras sociales. A los críticos se les hacía muy cuesta arriba aceptar la idea de que las leyes generales de la ciencia pueden aplicarse sin considerar la acción humana. En resumen, para la sociología crítica el positivismo ignora los actores.

Para los críticos, la idea de que las leyes naturales son inmutables, inhabilita a los positivistas para cambiar el mundo, de lo que puede deducirse que el positivismo es intrínsecamente conservador. Es curioso pero gran parte de los marxistas e incluso el propio Marx se mostraron a menudo abiertamente positivistas y, sin embargo, no creo que se les pueda acusar de haber estado a gusto con el status quo de su época.

No es para menos su crítica de la sociología, a la que acusan de cientifismo, de renunciar a su obligación de ayudar a las personas oprimidas por la sociedad contemporánea. Yo me pregunto si esa es en efecto la obligación de sociología o es más bien una tarea para la praxis política a la que la sociología puede prestar sus análisis.

Voy a abrir un pequeño paréntesis porque este problema de los valores en la observación científica de la sociedad ha sido un tema de controversia desde los primeros tiempos de la sociología. En la observación científica el observador no debe alterar las condiciones del experimento, un físico que estudia el choque de dos móviles se encuentra ajeno al experimento pues lo observa desde fuera y, por tanto, no altera de las condiciones del mismo. Pero un sociólogo observa los fenómenos sociales perteneciendo o formando parte de la sociedad, es como si el físico estudiara el choque de móviles montado dentro de uno de ellos. ¿Hasta qué punto el sociólogo es independiente de los problemas que estudia?, ¿cómo se puede distanciar de los valores de su sociedad si forma parte de ella?. ¿Es posible entonces poner juntos los términos ciencia y social?.

El gran sociólogo Max Weber, era partidario de una sociología libre de valores. El sociólogo debía apartarse de los valores de su sociedad, debía hacer un esfuerzo por observar los fenómenos sociales desde la distancia, como el físico y los móviles. Muchos piensan que por mucho esfuerzo que se realice esto no es posible del todo, yo como Weber, creo que al menos hay que intentarlo. En el otro extremo se colocan los sociólogos de la Escuela de Francfort que opinan que el sociólogo ha de inmiscuirse en los problemas, proponen una sociología militante.

Otro reproche a la sociología es que se centra en estudiar al conjunto de la sociedad y no a los individuos que la componen. De esta manera los sociólogos son incapaces de parir ideas con las que realizar cambios políticos que conduzcan a una sociedad más justa. El problema con esta crítica es que queda lejos de ser cierta, la mayoría de las escuelas sociológicas si contemplan la interacción social, y no puedo por más que repetir mi descuerdo, la sociología debe explicar la sociedad, desde el nivel micro al macro, y debe destapar las estrategias, explicar las desigualdades, poner sobre la mesa el funcionamiento de los sistemas sociales. Es la política la que debe cambiar las cosas.

En cuarto lugar está la crítica de la sociedad moderna. Para esta escuela, en el mundo moderno la dominación deja de estar ligada a la economía y se basa en el control cultural del individuo.

En este punto los críticos se inspiran en el concepto de racionalización de Max Weber. Este proceso consiste en la evolución de las estructuras sociales hacia formas más racionales a lo largo de la historia. Esta evolución, que afectó a todas las áreas de la vida social desde la religión hasta la música, se habría manifestado – según Weber - en el mundo occidental. En este contexto de racionalización del mundo, la forma organizativa por excelencia es la burocracia.

En el pensamiento de Weber acerca de la burocracia se aprecia una relación dialéctica. Por un lado, pensaba que es el sistema de organización más eficiente creado por el ser humano y, por otro lado, que constituye una jaula de hierro que constriñe la libertad individual.

El proceso de racionalización de las sociedades y la creciente burocratización del mundo conlleva la racionalización de toda actividad, no sólo en las organizaciones sino en todo el tejido social. Esta omnipresencia de lo burocrático en la actividad humana hacía ver a Weber que, para el individuo, el efecto de la burocracia es el de la limitación de su espontaneidad y de la libertad personal.

Los críticos abundaron en esta idea, la racionalidad formal se define irreflexivamente como adecuación de los medios más efectivos en todas las situaciones, pero en ese intento, se pierde de vista a la razón misma. Los teóricos críticos pusieron como ejemplo de esta paradoja entre racionalidad formal y razón los campos de concentración y el nazismo.

Marcuse pensaba que la tecnología de la sociedad moderna no era neutral sino esclavizante y su fin último era el totalitarismo. De hecho, consideraba que ofrecía métodos de control nuevos, más eficaces e incluso más agradables, que entraban sin dolor en la mente del individuo. El principal ejemplo era el uso de la televisión para socializar y amansar a la población (otros ejemplos los constituían los deportes de masas y el sexo). El resultado de todo esto es lo que Marcuse denominó la sociedad unidimensional, en la que los individuos perdían la capacidad de pensar de manera crítica sobre la sociedad. La única solución para esto era para Marcuse una revolución en la que la tecnología estuviera al servicio de la humanidad y no al revés.

La última de las críticas citadas por Ritzer es la crítica de la cultura. Siguiendo los pasos de Gramsci, los críticos consideraban que las estructuras que controlan la cultura moderna como las cadenas de televisión, el cine o las editoriales estaban racionalizadas y burocratizadas. Estas estructuras forman un conglomerado que denominaron “industria de la cultura”, término que ha tenido mucho éxito en el lenguaje de la calle.

La industria de la cultura produce la “cultura de masas”, una cultura manipulada que tiene dos características muy preocupantes. Por un lado, su falsedad y, por otro, su capacidad para agilipollar mediante un proceso continuo de apaciguamiento edulcorado.

No dejaron de lado a las universidades y los institutos de investigación que denominaron la “industria del conocimiento”, que se han convertido en estructuras opresoras más que en instituciones educativas. La verdad es que cuando uno mira a las universidades que han surgido de los acuerdos de Bolonia, uno no puede dejar de pensar en lo apropiado del término de industria del conocimiento.

Aportaciones teóricas

Las dos principales aportaciones teóricas de la Escuela Crítica a la sociología han sido el concepto de subjetividad y su visión dialéctica y total de la realidad social.

Los críticos intentaron redirigir al materialismo marxista en un sentido subjetivo. Esto representa, por una parte, una crítica al reduccionismo determinista del marxismo clásico y, por otro lado, también representa un paso al frente en la comprensión de los elementos subjetivos de la vida social; un camino que ya había iniciado George Lukács.

Había llovido mucho desde los tiempos de Karl Marx. Se habían producido cambios sociales muy importantes que justificaban este cambio de orientación. Sobre todo, la prosperidad del periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial  parecía contribuir a la desaparición de las contradicciones económicas internas en general, y al conflicto de clases en particular. Todas las clases sociales, incluso la trabajadora, se beneficiaban del sistema capitalista. Por añadidura, se hizo evidente que la Unión Soviética, a pesar de su economía socialista, era una sociedad tan opresora como la sociedad capitalista.

Como los dos modelos de sociedad tenían economías diferentes, los pensadores críticos debían buscar en otro lugar la fuente de la opresión. De esta forma dirigieron la mirada hacia la cultura y desarrollaron su teoría particular sobre la ideología.

Los pensadores críticos entienden por ideología los sistemas de ideas producidos por las elites sociales que suelen ser falsos y cegadores. Estas ideologías forman una superestructura diseñada para la dominación (a mí esto me recuerda mucho al concepto de “hegemonía” de Gramsci).

El mundo moderno ha llegado a la máxima sofisticación en el arte de la dominación sobre los individuos. De hecho, el control es tan completo y perfecto que ya no requiere la acción deliberada de los líderes. El control penetra en todos los aspectos del mundo cultural y, lo que es más importante, se ha internalizado en el actor.

Dado que no se percibe la dominación como perjudicial y alienadora para las personas, parece que el mundo es como debe ser. Los actores ya no pueden ver con claridad cómo tendría que ser el mundo. Aquí los sociólogos críticos llegan al mayor de los pesimismos, puesto que ni siquiera un análisis racional puede contribuir a cambiar la situación.

A la herramienta que se usa para realizar esta operación de vaciar conciencias, Habermas la denominó legitimaciones. Estas se definen como conjuntos de ideas generadas por las élites políticas y económicas para apoyar la existencia misma del sistema. Están diseñadas para mistificar (14) el sistema político, para empañar lo que en realidad está ocurriendo. El resultado es que la conciencia de las masas está controlada por fuerzas externas. A resultas de lo cual son incapaces de desarrollar una conciencia revolucionaria.

La segunda aportación teórica, la visión dialéctica de la vida social, es un enfoque sobre la totalidad  social, es decir, como dijo Paul Connerton  (15) citado por Ritzer, “Ningún aspecto parcial de la vida social y ningún fenómeno aislado puede comprenderse a menos que se le relacione con la historia, con la estructura social concebida como una entidad global”.

Por tanto, se trata de no hacer análisis parciales de la vida social, incluyendo el estudio del sistema económico, fuera de un contexto global. El análisis crítico implica una preocupación por la interrelación entre los diversos niveles de la realidad social, y lo que es más importante, entre la conciencia individual, la superestructura cultural y la estructura económica.

Los críticos señalan dos perspectivas: sincrónica y diacrónica. La perspectiva sincrónica estudia la interrelación entre los componentes de la sociedad desde un punto de vista contemporáneo.

La perspectiva diacrónica realiza el análisis de la estructura social y cultural desde un punto de vista histórico. Según Marcuse, la dominación es el resultado de un desarrollo histórico específico y no una característica universal de la humanidad (sociedad unidimensional).

Críticas a la teoría crítica

Casi todas las críticas vienen del marxismo tradicional. La primera de las críticas que se hace a esta escuela tiene que ver precisamente con esta perspectiva histórica que acabamos de tratar. Se ha reprochado a los teóricos críticos realizar su trabajo de análisis histórico de un modo incompleto, de manera que el estudio de los acontecimientos históricos no se ha analizado de manera comparada. Esta crítica es especialmente dura pues las teorías marxistas desde su inicio han hecho especial hincapié en la perspectiva histórica y en el estudio comparado de los acontecimientos históricos.

La segunda crítica es que pasan bastante de la economía. Esto no deja de tener su gracia porque los críticos hicieron de este asunto su bandera como hemos podido comprobar.

Y, por último, los críticos han afirmado la desaparición de la clase trabajadora como fuerza revolucionaria lo que es contrario al ideario marxista clásico.

Aunque la teoría crítica ha experimentado una cierta decadencia desde los años ochenta, Jurgen Habermas y sus teorías siguen influyendo en la sociología marxista y, me atrevería a decir, que en la corriente principal de la sociología.

Jurgen Habermas

 

Habermas parte del materialismo histórico marxista y se impone la tarea de “reconstruirlo”. En esta tarea no sólo se apoya en Marx, sino que recibe influencia del psicoanálisis de Freud y de la idea de racionalización de Max Weber.

Parte de los conceptos marxistas del ser genérico y del ser social. Como señala Ariel Fazio (15) para Marx el ser genérico, lo que define a la especie humana, es la actividad libre y consciente, y esta es una distinción que pone en el hombre mismo la responsabilidad de sus propias posibilidades.

Por otra parte, el segundo componente de la naturaleza humana -el hombre como ser social, que se refiere a la relación con los otros hombres- va a ser caracterizado por Marx a través de dos planos. El primero de ellos se refiere a la colectividad: el ser humano sólo existe en relación con los demás y a consecuencia de esa relación. El segundo plano, por su parte, refiere a la determinación histórico-social: el ser humano se apropia de las capacidades, ideas, organización, conducta que lo preceden, asimilándolas y desarrollándolas en su propia vida productiva.

Habermas toma ambos conceptos como punto de partida y reprocha a Marx centrarse en el ser genérico y olvidar la naturaleza social de las personas poniendo el foco en el factor trabajo. Habermas renombra la distinción de Marx, denominando al ser genérico como acción racional intencional y, al ser social, como acción comunicativa, siendo esta última lo que se conoce como la interacción social en la corriente principal de la sociología.

Dentro de la acción racional intencional Habermas distingue entre la acción instrumental y la acción estratégica. Como por “el interés te quiero Andrés”, ambas implican la búsqueda del interés personal. Pero mientras la acción instrumental atañe a un sólo actor que calcula racionalmente los medios más adecuados para alcanzar un determinado objetivo, la acción estratégica implica a dos o más individuos que coordinan su acción racional intencional para alcanzar un objetivo.

En cambio, el objetivo de la acción comunicativa es lograr la compresión entre los individuos. Empezando claro está por el lenguaje, pero incorporando todas las herramientas que las personas usan para comunicarse. La acción comunicativa y no el trabajo forma la base sobre la que se sustenta la vida social y cultural de todas las sociedades.

Así que mientras Marx basa su sociología en el trabajo, Habermas lo hace sobre la comunicación. Si Marx buscaba una sociedad comunista en la que el trabajo no estuviera distorsionado de manera que el ser humano pudiera comportarse como ser genérico, con un trabajo libre y no alienante, Habermas buscaba una sociedad sin comunicación distorsionada, es decir, comunicación libre que circule sin barreras.

La sociedad ideal de Habermas es una sociedad racional, en la que exista un sistema de comunicación libre, en la que las ideas se expongan y se defiendan abiertamente a las críticas sin distorsiones creadas por grupos de interés. Para nuestro querido Jurgen, la racionalidad en una sociedad tal supondría la verdadera emancipación de las personas y no una jaula de hierro.

Juan Carlos Barajas Martínez

Sociólogo

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Notas:

  1. Georg Lukács (Budapest, 13 de abril de 1885-ibídem, 4 de junio de 1971) fue un filósofo marxista y crítico literario húngaro de origen judío
  2. Antonio Gramsci (Ales, Cerdeña, 22 de enero de 1891 - Roma, 27 de abril de 1937) fue un filósofo, teórico marxista, político y periodista italiano. Escribió sobre teoría política, sociología, antropología y lingüística. Fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano
  3. El Instituto de Investigación Social (en alemán Institut für Sozialforschung, IfS; en inglés Institute for Social Research), perteneciente a la Universidad de Fráncfort del Meno, fue fundado en 1923 por los comerciantes y mecenas Hermann Weil, su hijo Felix Weil -influenciado por el estudioso de la filósofía marxista Karl Korsch- y el cofundador del Instituto Friedrich Pollock. Al Instituto de Investigación Social se adscribe la denominada Escuela de Fráncfort y la teoría principal formulada por Max Horkheimer por primera vez en su obra de 1937 Teoría tradicional y teoría crítica, conocida como Teoría Crítica.
  4. Max Horkheimer (Stuttgart, Imperio alemán, 14 de febrero de 1895 – Núremberg, Alemania Occidental, 7 de julio de 1973) fue un filósofo, sociólogo y psicólogo judío alemán, conocido por su trabajo en la denominada teoría crítica como miembro de la Escuela de Fráncfort de investigación social. Sus obras más importantes incluyen: Crítica de la razón instrumental (1947) y, en colaboración con Theodor Adorno, Dialéctica de la Ilustración (1947). A través de la Escuela de Fráncfort, Horkheimer colaboró y llevó a cabo otros trabajos significativos
  5. La República de Weimar (en alemán, Weimarer Republik) fue el régimen político y, por extensión, el período de la historia de Alemania comprendido entre 1918 y 1933, tras la derrota del país en la Primera Guerra Mundial. El nombre de República de Weimar es un término aplicado por la historiografía posterior, puesto que el país conservó su nombre de Deutsches Reich (‘Imperio alemán’). La denominación procede de la ciudad alemana de Weimar, donde se reunió la Asamblea Nacional constituyente y se proclamó la nueva constitución, que fue aprobada el 31 de julio y entró en vigor el 11 de agosto de 1919. Este período, aunque democrático, se caracterizó por la gran inestabilidad política y social, en el que se produjeron golpes de Estado militares y derechistas, intentos revolucionarios por parte de la izquierda y fuertes crisis económicas. Toda esta combinación provocó el ascenso de Adolf Hitler y el Partido Nacionalsocialista. El 5 de marzo de 1933, los nazis obtuvieron la mayoría en las elecciones al Reichstag, con lo que pudieron aprobar el 23 de marzo la Ley habilitante que, junto al Decreto del incendio del Reichstag del 28 de febrero y al permitir la aprobación de leyes sin la participación del Parlamento, se considera que significó el final de la República de Weimar. Si bien la Constitución de Weimar del 11 de noviembre de 1919 no fue revocada hasta el término de la Segunda Guerra Mundial en 1945, el triunfo de Adolf Hitler y las reformas llevadas a cabo por los nacionalsocialistas (Gleichschaltung) la invalidaron mucho antes, instaurando el denominado Tercer Reich.
  6. La Universidad de Columbia (oficialmente, Universidad de Columbia en la Ciudad de Nueva York) es una universidad privada estadounidense ubicada en Alto Manhattan, Nueva York. Forma parte del Ivy League y es una de las universidades más prestigiosas del mundo, situándose entre las 10 mejores universidades del mundo según numerosos rankings.1​2​3​4​5​ Fundada en 1754, es la institución de educación superior más antigua del estado de Nueva York, la quinta más antigua de Estados Unidos, y uno de los nueve colegios coloniales fundados antes de la Revolución Americana.
  7. Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno (Fráncfort, Alemania, 11 de septiembre de 1903-Viège, Valais, Suiza, 6 de agosto de 1969) fue un filósofo alemán de origen judío1​2​ que también escribió sobre sociología, comunicología, psicología y musicología. Se le considera uno de los máximos representantes de la Escuela de Fráncfort y de la teoría crítica de inspiración marxista. 
  8. Herbert Marcuse ( Berlín, 19 de julio de 1898-Starnberg, 29 de julio de 1979) fue un filósofo y sociólogo alemán-estadounidense. Es una de las principales figuras de la primera generación de la Escuela de Frankfurt.
  9. Erich Seligmann Fromm (Fráncfort del Meno, Hesse, Alemania, 23 de marzo de 1900-Muralto, Cantón del Tesino, Suiza, 18 de marzo de 1980) fue un destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista de origen judío alemán. Durante una parte de su trayectoria se posicionó políticamente defendiendo la variante marxista del socialismo democrático. Miembro del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Fráncfort, Fromm participó activamente en la primera fase de las investigaciones interdisciplinarias de la Escuela de Fráncfort, hasta que a fines de los años 40 rompió con ellos debido a la heterodoxa interpretación de la teoría freudiana que desarrolló dicha escuela, la cual intentó sintetizar en una sola disciplina el psicoanálisis y los postulados del marxismo (freudomarxismo). Fue uno de los principales renovadores de la teoría y práctica psicoanalítica a mediados del siglo XX
  10. Walter Bendix Schönflies Benjamin (pseudónimos: Benedix Schönflies, Detlef Holz) (Berlín, Imperio alemán; 15 de julio de 1892 – Portbou, España; 26 de septiembre de 1940) fue un filósofo, crítico literario, traductor y ensayista alemán de origen judío. Su pensamiento recoge elementos del Idealismo alemán o el Romanticismo, del materialismo histórico y del misticismo judío (cábala) que le permiten hacer contribuciones perdurables e influyentes en la teoría estética y el Marxismo occidental. Su pensamiento se asocia con la Escuela de Fráncfort.
  11. George Ritzer nació en 1940 en la ciudad de Nueva York, se graduó en sociología en la Escuela Superior de Ciencia del Bronx en 1958. En la actualidad es profesor de sociología de la Universidad de Maryland. Sus principales áreas de interés son la Teoría Sociológica y la Sociología del Consumo. Fue director de las secciones de Teoría Sociológica (1989-1990) y de Organizaciones y ocupaciones (1980-1981) de la Asociación Americana de Sociología.
  12. El positivismo o filosofía positiva es una corriente filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico y que tal conocimiento solo puede surgir del método científico, siendo el ejemplo ideal las ciencias físicas que triunfan claramente en el dominio de la naturaleza y en las aplicaciones técnicas que de ella se derivan. Como consecuencia de esta postura, los positivistas critican la metafísica como pseudociencia por buscar lo que está más allá de la ciencia. Una línea de crítica fue a partir de lo que se llamó las «trampas del lenguaje», lo que supuso un interés en el estudio del lenguaje tanto en su dimensión formal, empirismo lógico, como en cuanto lenguaje natural, estudiando los «juegos del lenguaje», y dio lugar a la filosofía analítica. El positivismo deriva del empirismo y de la epistemología que surge a inicios del siglo XIX de la mano de los pensadores franceses Henri de Saint-Simon y Auguste Comte, y el británico John Stuart Mill. Se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Desde un positivismo extremo1​ hasta un positivismo casi idealista, el siglo XIX y comienzos del XX ofrecen un riquísimo panorama de autores y escuelas todas bajo denominación positivista. El rasgo común que caracteriza a todos ellos es la aceptación del conocimiento científico como única forma de conocimiento legítimo y el rechazo a la metafísica como pseudociencia. El positivismo surgió como manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente. Según distintas versiones, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia sin parangón que fue la Revolución francesa, que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como objetos.
  13. Mistificar es lo mismo que engañar, embaucar, falsear.
  14. Paul James Connerton (22 de abril de 1940 – 27 julio de 2019) fue un antropólogo social británico conocido por su trabajo en la memoria social y corporal.
  15. Ariel Fazio, Licenciado y Doctor en Filosofía (UBA). Docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE). Coordinador Académico del Programa de Actualización en «Problemas Filosóficos Contemporáneos» (FFyL, UBA) y Director del proyecto de investigación «El rol de la propiedad intelectual ante la nueva arquitectura de las mercancías: antiproducción, informatización del diseño y reproducción del capital»

Bibliografía:

Ariel Facio

Los Conceptos de Ser Genérico y Ser Social en Marx: Sobre los Fundamentos Ontológicos de la Emancipación

Revista Eidos  no.29

Julio/diciembre de 2018

Barranquilla, Colombia

 

George Ritzer

Teoría Sociológica Moderna

Mac Graw-Hill

Ediciones 2ª y 3ª

Madrid 2001-2003

 


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